Capítulo 3.
Despedida.
El camino hacia el edificio caído, que necesariamente debíamos atravesar para llegar al capitolio, al menos sin arriesgarnos a regresar y ser vistos por los militares cerca del muro, fue simplemente dificultoso. Los bombardeos realizados con la intención de contener y destruir a los infectados que rodeaban la zona de cuarentena habían dejado en ruinas todos los caminos y edificaciones existentes por el sector, lo que convertía una travesía directa en un viaje lleno de obstáculos que había que rodear, trepar, y sortear por debajo en varias ocasiones.
La tormenta que de pronto caía sobre nosotros hacía todo más difícil. Como si solo la lluvia no hubiera sido una problema, teníamos que lidiar ahora con viento frío y truenos y relámpagos. Y aquel exceso de ruido no tardó en despertar a unos nuevos enemigos, aquellos que esperaban a las afueras del muro para cazar su próxima comida. Comenzamos a escuchar, a la distancia, los gritos y alaridos de los infectados.
Ya era bastante estresante tener que preocuparse por buscar un camino que seguir, y estar atento a los infectados que pudiera aparecer, pero el hecho de que Joel y Tess me encargaran vigilar a la chica para que no se alejara o perdiera, o no fuera sorprendida por algún Corredor o Chasqueador, jugaba con mi humor en una muy mala forma.
Joel encontró la entrada al edificio inclinado y, nada más al entrar, supimos que habría dificultades. El cadáver fresco de un soldado destrozado nos dio la bienvenida y nos informó de la presencia segura de infectados por ese lugar. Lamentablemente no teníamos la opción de regresar y buscar otra ruta.
- ¿Es malo que el cuerpo esté fresco? - preguntó Ellie, que miraba el cadáver con evidente temor en el rostro.
- Sí, puede ser… - dijo Tess. - No nos quedemos por aquí.
Encontramos unas escaleras, aún firmes y niveladas, dentro de todo, y comenzamos a subir para buscar algún sitio por el cual salir del edificio en la dirección que necesitábamos. Nos topamos con otro cuerpo a mitad de camino.
- Otro más... mierda. - dijo Tess.
Me acerqué al cuerpo y tomé un informe que estaba tirado junto a él; era una bitácora.
- Estaban esperando refuerzos. - dije, habiendo leído la hoja y se las enseñé a los demás. - Murieron esperando una evacuación, después de un contacto con "múltiples" infectados.
- Eso no es bueno. - comentó Joel, poniéndose en marcha de nuevo.
Arrugué la hoja y la tiré, siguiendo a Joel y asegurándome de que Ellie se mantuviera cerca. Tess cerraba la marcha. Subimos tres plantas más hasta encontrar una puerta abierta en el piso 5, encontrando un cadáver completamente deformado por las erupciones del hongo que había hecho que se incrustara en el marco de la única otra puerta que podíamos atravesar para avanzar.
- Chasqueadores… - murmuré, viendo como Joel se esforzaba por despegar el cuerpo del muro.
- Dios… ¿Qué le pasa a su rostro? - preguntó Ellie, a mi lado.
- Así quedas tras muchos años de infección. - explicó Tess.
- Son ciegos. - dije, en la academia los militares nos enseñaban esas cosas desde el primer día. - Usan el sonido para "ver".
- ¿Como murciélagos?
- Así es. - dijo Tess. - Si escuchas un chasquido, tienes que esconderte, porque así te localizan.
Joel logró abrir la puerta y entramos en una destrozada e inclinada oficina. El muro exterior estaba destruido, se podía ver hacia afuera. La lluvia seguía cayendo fuertemente. El edificio entero tembló con el sonido de un trueno.
- Parece que el edificio entero está por derrumbarse. - dijo Joel.
Pasamos bajo un estante inclinado que bloqueaba la siguiente puerta, y el edificio volvió a temblar.
- Todo está bien. Perfectamente bien. - murmuró Ellie, para sí misma en realidad.
- Si, sigue repitiendo eso. - dije, algo nervioso yo mismo.
Una cosa era esquivar militares e infectados, pero no había forma de sobrevivir si el edificio colapsaba con nosotros adentro. Caminamos entre escritorios fijados al piso, buscando cosas de utilidad con la ayuda de las linternas, hacia la siguiente puerta, que estaba cerrada.
- Tess, ayúdame con esto. - pidió Joel, quien golpeaba la puerta para intentar abrirla.
Mi tía fue a empujar con él, y tras algunos segundos de golpear fuertemente, la puerta atascada cedió y se abrió, dejándolos pasar. Iba a pasar yo también cuando escuché a alguien corriendo y el inconfundible sonido de un chasqueador.
- ¡Joel! - advirtió Tess.
Vi a Joel caer hacia atrás con un chasqueador encima que se revolvía intentando alcanzarlo para morderlo. Extendí mi brazo hacia un lado para evitar que Ellie se acercara demasiado. Tess pateó fuertemente al chasqueador y lo hizo caer hacia un lado, y le disparó repetidas veces en la cabeza hasta que dejó de moverse. Joel se puso de pie, jadeante.
- Gracias. - dijo.
- ¿Te encuentras bien? - preguntó Ellie.
- No es nada. - aseguró Joel.
Habíamos entrado a un pasillo que conectaba varias oficinas.
- Miren. - señalé lo que parecía haber sido una sala de descanso.
- Busquemos provisiones. - dijo Tess, dirigiéndose hacia dicha sala.
- Mierda. Eso fue intenso. - comentó Ellie cuando entramos todos.
- ¿Es primera vez que vez que ves a un Chasqueador? - pregunté.
Sabía que no era la primera vez que veía a un infectado; la marca en su brazo era prueba de ello.
- Si. Y de verdad espero que sea la última. - respondió Ellie.
- Yo no contaría con ello. - dije, sincero.
No había mucho que recoger en aquella sala. Algunas cintas y trapos para usar como vendas en caso de emergencia, pero no más.
- Bien, salgamos de aquí. - dijo Joel, volviendo a salir al pasillo para entrar por otra puerta.
Entramos a una oficina mucho más grande que las anteriores; debía de haber sido de algún jefe o algo. Lo importante era que el techo estaba derrumbado en una esquina, y los escombros y el cráter nos permitirían subir a la siguiente planta.
- Dame un impulso. - pidió Tess. Joel juntó las manos para que ella apoyara el pie y la ayudó a subir. - Todo despejado. Tu sigues, Ryan.
Igual que Tess, me apoyé en Joel para subir y mi tía me sujetó por un brazo para ayudarme.
- Ayuda a Ellie y a Joel, yo vigilaré. - me indicó.
Me volteé y me agaché para tomar la mano de Ellie cuando Joel la ayudó a alcanzar la orilla; jalé para que subiera rápido. Luego Joel dio un gran salto y le tomé un brazo para tirar de él y que lograra sujetarse y trepar. Y escuchamos otro chasqueo.
- Mierda. Vayan, vayan. - indicó Joel, empujándonos desde atrás hacia una oficina para ocultarnos detrás de un escritorio.
Escuchamos al chasqueador entrar en el lugar, intentando localizarnos con sus atroces alaridos y crujidos. Tuvimos que agacharnos mucho más cuando el horrible ser se asomó por sobre el escritorio tras el cual nos escondíamos. El tiempo pareció eterno mientras usaba sus chasqueos para buscarnos. Pero cuando no pudo detectarnos, se retiró y comenzó a tambalearse erráticamente alrededor de la oficina.
Nos alzamos levemente para observar el lugar, buscando una salida de aquel sitio sin arriesgarnos a salir de nuestro escondite.
- Por ahí. - susurró Tess, señalando otro derrumbe en el techo, al otro lado de la oficina. - Pero tenemos que quitarlo del camino.
Los Chasqueadores, al ser criaturas ciegas, se guiaban completamente por el sonido. Cualquier ruido era suficiente para atraerlos. Buscamos en el piso cerca de nosotros por algo que arrojar. Tess encontró un ladrillo de considerable tamaño que haría suficiente ruido como para distraer al Chasqueador.
- Prepárense y no se separen . - indicó Joel.
Tess arrojó el ladrillo en la dirección contraria a la cual debíamos dirigirnos. El efecto fue inmediato cuando el ladrillo cayó. El Chasqueador entró en un frenesí y con un agudo grito se lanzó a la carrera hacia donde había caído el ladrillo, agitando sus brazos violentamente. Salimos desde atrás del escritorio, moviéndonos lo más rápido posible sin hacer ruido.
- Ryan, tu primero. - dijo Joel, poniendo las manos juntas para darme impulso.
Subí al siguiente nivel lo más rápido que pude, y registré la nueva área rápidamente. Me volteé y ayudé a subir a Ellie, y después a Tess. Entre mi tía y yo ayudamos a subir Joel. Todo el tiempo pudimos escuchar al Chasqueador, haciendo sus extraños sonidos en la distancia, buscando donde no nos encontraría.
Nos tomamos un minuto para recuperar el aire.
- Lo logramos. - dijo Tess, jadeando. - Ellie, ¿estás bien?
- Salvo que me hice en los pantalones… si, estoy bien. - respondió la chica.
Comencé a caminar, siguiendo a Joel, con Ellie levemente por detrás de mí. Encontramos el cuerpo de otro soldado, antes de que nuestro camino se viera bloqueado por un derrumbe; las escaleras estaban bloqueadas, pero la baranda no. Tendríamos que saltar hacia el segundo grupo de escaleras que llevaba hacia el nivel inferior. Joel fue primero.
- Cuidado con los escalones. - advirtió Joel. Una mala caída ahí podía ser el fin.
Salté yo después, y me volteé para sujetar a Ellie si es que era necesario. No lo fue, la chica aterrizó perfectamente bien. Tess llegó al final. El paso hacia abajo estaba bloqueado por un mueble de cajones de metal. Joel trató de sacarlo, pero estaba completamente atascado.
- Ryan…
Me acerqué a Joel y comencé a jalar también, con toda mi fuerza. Lentamente, y emitiendo un enfermizo ruido de metal al ser raspado contra el concreto, el mueble comenzó a emerger desde su prisión. Con un tirón final, fuerte, logramos sacarlo y despejar el paso. Saltando sobre él, volvimos a bajar al quinto nivel, pero el derrumbe también bloqueaba las escaleras hacia el piso cuatro.
- ¿Volvemos a subir? - preguntó Ellie.
Tess se asomó a través de una gran ventana rota, había una plataforma que usaban los limpiadores de ventanas colgando un poco más abajo. Mi tía bajó con cuidado y comprobó que los cables resistían.
- Tú sigues, Ryan. - dijo Joel, detrás de mí.
Bajé con cuidado; la plataforma se balanceaba levemente con cada paso que daba. Miré hacia arriba. Ellie seguía después de mí. Dudando que la plataforma pudiera resistir el peso de ambos, avancé hacia una segunda plataforma que mi tía acababa de pasar, caminando con cuidado. Los cables crujieron profundamente.
Tess me esperaba, de pie sobre una saliente angosta, con la pared apoyada firmemente contra el muro del edificio. Tendríamos que avanzar de lado. Se hizo más allá para darme lugar. Pegué la espalda contra el muro como ella, con fuerza para que mi centro de gravedad no tendiera a irse hacia adelante.
- ¿Vas bien? - me preguntó Tess.
- Claro. - respondí. Definitivamente no iba a ser mi camino favorito, pero no había de otra.
- Ayúdala. - me indicó Tess.
Miré de regreso hacia la plataforma; Ellie ya estaba llegando a la saliente. Le extendí una mano para ayudarla a subir y posicionarse como nosotros, teniendo que hacerme a un lado para darle lugar.
- Mantén la espalda pegada al muro. - le aconsejé a Ellie.
- Lo sé. - me respondió ella, sin mucha paciencia. Era comprensible dada la situación.
Avanzamos varios metros hasta dar la vuelta por una de las esquinas del edificio, donde encontramos otra ventana para poder reingresar. Las escaleras de ese lado estaban despejadas.
- Por aquí. - señaló Tess, cruzando un marco de una puerta faltante.
Entramos a un pasillo oscuro y pude escuchar el chasquido de varios chasqueadores, así como los alaridos iracundos de corredores. Nos acercamos a la orilla de un derrumbe en el pasillo, el otro lado estaba bloqueado, y gracias a la poca luz que se filtraba por un muro faltante, logré divisar a varios infectados en el nivel inferior.
- Mierda. - murmuró Joel, arrodillándose en la orilla del derrumbe. Me incliné hacia delante, junto a él.
- Tres corredores, un chasqueador. - conté. - Por lo menos.
- No podremos burlarlos a todos. - dijo Tess, y retrocedió para buscar otra ruta. - Tiene que haber otro ca…
El edificio se pegó una sacudida fuerte, y la orilla donde nos encontrábamos Joel y yo cedió bajo nuestros pies, haciéndonos perder el equilibrio. Joel fue el primero en comenzar a caer, intenté sujetarlo de su mochila pero mi mala posición me hizo imposible poder retener su peso, y me caí también.
No puede haber sido una caída de más de un segundo, pero en mi mente pasaron muchos más. En algún momento logré ajustar mi posición y caer de espaldas, teniendo un leve vistazo hacia arriba, en el que ví como Tess sujetaba a Ellie para que no cayera, y entonces me estrellé contra el piso. Todo el aire salió de golpe de mis pulmones, y tuve que inhalar profundamente, lleno de dolor, para llenarlos de nuevo.
- Ryan… tienes que levantarte. - escuché a Joel, sintiendo como me sujetaba de un hombro.
Con un esfuerzo tremendo me puse de pie apenas para ser conducido por él hacia atrás de una pared. Estaba mareado, quizás me había dado un golpe en la cabeza. Escuché los alaridos de los corredores que llegaron a aquella área, pasando rápidamente del otro lado de la pared, corriendo sin un destino fijo, a sabiendas de que había presas potenciales ahí.
- Tess… - susurré.
- Arriba, con la niña. - me susurró Joel. - Les dije que no bajaran… tenemos que encargarnos de ellos. ¿Puedes hacerlo?
Gruñí por lo bajo, agitando la cabeza para intentar que dejaran de zumbarme los oídos.
- Vamos. - dije, susurrando.
joel verificó que fuera seguro salir de nuestro escondite. Podíamos escuchar los gritos de los corredores hacia nuestra izquierda. Nos mantuvimos pegados a la pared hasta que fuimos capaces de verlos, los cuatro infectados merodeaban en un sector desprovisto de techo y muro, como si intuyeran que sus presas preferirían un lugar iluminado.
- Hay que separarlos. - indicó Joel, en voz baja. Y me entregó una roca. - ¿Crees poder darle a alguno de ellos?
- Tendré que hacerlo. - respondí.
- Bien. Tendrás que encargarte de ese. Llevaré a los demás hacia otro lado. - explicó Joel, señalando hacia un pasillo delante de nosotros. - ¿Listo? Ahora.
Saqué mi pistola, me alcé y asomé por una ventana y apunté hacia uno de los corredores, el que estaba más apartado de los demás, y le lancé la roca. Logré impactarlo en la espalda, y al mismo tiempo escuché como un segundo proyectil impactaba a lo lejos. El cerebro de los infectados, lo que quedara de ellos, era muy simple, y seguían los estímulos directos. El que había golpeado se volteó directamente hacia a mí, mientras que los otros tres lo hicieron hacia la dirección a la que Joel había lanzado la otra roca.
Le apunté a mi corredor cuando éste se lanzaba a la carrera hacia donde me encontraba, pero no podía dispararle de inmediato, el sonido hubiera hecho cambiar a los otros de dirección demasiado pronto. Le di apenas un segundo más y apreté el gatillo, pidiendo en silencio que mi mareo no me impidiera atinar aunque fuera tras varios disparos. Me tomó tres disparos darle en la cabeza, cuando ya casi había llegado hasta donde nos encontrábamos. Cuando por fin cayó, me volteé para ver como iba Joel. Entre ambos abatimos al último de los infectados.
Tras el último disparo, nos quedamos quietos y en silencio, escuchando atentos por cualquier señal que indicara la presencia de más infectados. Tras los primeros segundos de silencio, sabíamos que no había más de ellos por las cercanías.
- Ya pueden bajar. - informó Joel.
Suspiré y me apoyé contra un pilar torcido, esperando a que mi mareo pasara rápido.
- ¿Estás bien, Ryan? - me preguntó Joel, cuando las mujeres bajaban. Me llevé la mano libre a la parte posterior de la cabeza, encontrando una parte bastante sensible que me hizo sisear del dolor.
- Creo que me golpeé bastante fuerte en la cabeza. - dije, y me revisé los dedos, cuyas yemas estaban ahora manchadas de sangre. Fruncí los labios. - Sé que me golpeé bastante fuerte en la cabeza.
- Será mejor que descanses un rato. - me dijo Tess al llegar a mi lado, sosteniendo mi rostro para mirar mis ojos fijamente.
- No. estoy bien. - dije, apartándome. - Tenemos que salir de aquí.
- Ryan, podrías tener una contusión.
- Dije que estoy bien. - repetí, más fuerte. - En serio.
Me separé del pilar y me levanté en un solo pie. Aunque algo tambaleante, podía mantenerme parado.
- ¿Ven? Nada diferente a haber bebido unos pocos tragos de más. - dije, volviendo a apoyar mi otro pie en el piso. - No es que lo sepa de verdad, claro.
Joel resopló, divertido.
- Bueno, diría que después de todo esto, te has ganado de un trago. - opinó él, y miró a Tess. - ¿Qué dices?
Tess me miró y sonrió levemente.
- Sí, supongo que sí. - asintió. - ¿Seguro que puedes caminar?
- Yo puedo ayudarlo. - se ofreció Ellie.
Rodé los ojos y me puse en marcha. Joel tomó la delantera nuevamente, y todos asumimos la misma posición inicial. Encontramos otro derrumbe que usamos para bajar al nivel inferior, y luego otro más.
- ¿Cómo vas, Ryan? - preguntó Tess, desde atrás.
- Perfectamente. - respondí. Un poco de mareo y dolor en la parte de atrás de la cabeza, pero nada más.
- Sabes, Joel… estaba pensando que cuando regresemos podríamos descansar un poco. - dijo Tess.
- ¿Quieres descansar? - preguntó Joel.
- Ey, tú eres quien siempre habla de un bajo perfil.
- Y tú nunca haces caso. - dijimos Joel y yo al mismo tiempo.
Nos permitimos reír un poco. Pero solo un poco.
- Esta vez lo haré. - dijo Tess.
- Lo creeré cuando lo vea.
Seguimos bajando hasta llegar a uno de los niveles subterráneos, que gracias a los derrumbes estaba ahora conectado con la estación del tren bajo tierra. Ya casi lográbamos salir.
- Mierda. - gruñó Joel. - ¿Los ven?
Adelante, en el sector comercial de la estación, podían verse varios chasqueadores, distribuidos por todo el sector. Nos ocultamos tras una máquina dispensadora de bebidas volteada para planear nuestros movimientos.
- Muy bien, Joel, ve al frente. Yo cuidaré atrás. - indicó Tess. - Ellie, mantente cerca de Joel y Ryan, sin importar lo que pase.
- Si. - asintió Ellie.
Al final no fue tan terrible como vaticinaba en un principio. Escondiéndonos tras los pilares, los escombros, dentro de las tiendas, pudimos atravesar el lugar casi sin incidentes. Joel tuvo que matar a un chasqueador que estaba incómodamente apostado en nuestro camino, y no teníamos forma de rodearlo.
- Dios mío. - dijo Ellie, cuando pasamos al túnel del tren, donde un derrumbe brindaba una salida al exterior. - Realmente lo logramos.
- ¿Están todos bien? - preguntó Joel.
- Si. - respondió Tess. - ¿Ryan?
- Todo bien. - respondí.
- Ustedes son realmente buenos en esto. - dijo Ellie.
- Se llama suerte, y pronto se va a terminar. - dijo Joel.
Ya no estaba lloviendo, y el cielo se despejaba lentamente.
- ¿Ahora por dónde? - pregunté.
- El capitolio está por este camino. - señaló Tess.
Avanzamos por una calle cubierta de césped, hasta toparnos con un camión que bloqueaba el paso con su contenedor. Movimos un gran basurero para poder trepar, y cuando estuvimos arriba los escuchamos. Corredores. Muchos.
- ¡Corran! - gritó Tess.
Saltamos del contenedor y corrimos hacia una cortina de metal cerrada, la única salida que se veía desde ahí. Joel comenzó a jalar la cadena, elevando la cortina metálica.
- ¡Veré cómo está! - dije, tirándome al suelo para arrastrarme hacia adentro. Había un camión destrozado; era un garaje. Pero además de aquello no se veía ningún peligro. - ¡Despejado!
- ¡Pasen ya! - gritó Joel, cuando la cortina estuvo a un cuarto de elevación. Los alaridos de los corredores se escuchaban cada vez más cerca.
- ¡Rápido, Ellie! - gritó Tess.
Vi aparecer a la chica, gateando debajo de la cortina, y le tomé una mano para ayudarla a entrar más rápido. Hice lo mismo con Tess y entre los dos sujetamos la cortina en su lugar.
- ¡Ahora, Joel!
Joel apareció bajo la cortina, casi saltando hacia dentro. Pero un corredor lo había sujetado por un pie.
- ¡Ya estoy! ¡Suéltenlo! - gritó Joel, y Tess y yo liberamos la cortina, que cayó para cerrarse de nuevo. Los corredores comenzaron a chocar y golpear el metal, chillando y gritando. Retrocedimos lentamente, hasta recuperarnos del susto.
- Oh… tienes algo en el zapato. - señaló Ellie. Joel tenía un brazo cercenado colgando del pie, el cual pateó lejos. - Que asco.
Revisando mejor el lugar, nos dimos cuenta de que era una bodega de carga y descarga de alguna clase.
- Busquemos lo que sea útil y salgamos de aquí. - dijo Joel. Y nos separamos para registrar el lugar.
- ¿Así que Marlene cree que eres inmune? - oí que Tess preguntaba.
- Es lo que ella dijo. - respondió Ellie, quien estaba cerca de mí como le habían ordenado que permaneciera siempre.
- Pero… ¿cómo te mordieron? - preguntó Tess. - Debiste estar donde no debías para toparte con un infectado en la zona.
- Si, eh… Me escapaba. - confesó Ellie. Alcé una ceja y la miré, curioso. Ella simplemente se encogió de hombros. - Estaba en un internado militar.
- ¿Te escapabas? - preguntó Tess, como si le costara creerlo.
- Pues no la culpo. - dije en voz alta, buscando entre unas cajas. - Los militares son… unos idiotas.
- ¿Verdad? - dijo Ellie, con voz divertida. - Bueno, exploraba la ciudad. En el centro comercial me encontré con infectados.
- Ese lugar está completamente prohibido. ¿Cómo diablos entraste ahí? - preguntó Joel.
- Tenía… mis métodos. - dijo Ellie. - En fin, uno de esos que llaman corredores me mordió. Y eso fue todo.
- ¿Estabas con Marlene cuando te mordieron? - pregunté, incorporándome y mirando a la chica.
- No. Acudí con ella por ayuda luego.
- Es un milagro que no te haya disparado. - comentó Tess. Ellie reprimió una risa.
- Casi lo hizo. - dijo la chica. - Espero que esté bien.
- Te lo dije, va a estar bien.
De la bodega pasamos a una serie de oficinas, destrozadas por completo. Y más allá, el primer nivel de un viejo museo. Todo el lugar estaba arruinado por la humedad, y el cielorraso se había derrumbado en una de las secciones. Subimos a la siguiente planta por ahí, sin poder evitar que el viejo piso de madera crujiera con nuestras pisadas. Estábamos pasando por una sala llena de exhibiciones sobre la guerra civil, cuando algo al romperse, un jarrón o algo, me hizo voltear y levantar mi pistola.
- Lo siento. Esa fui yo. - dijo Ellie, alzando las manos. Estaba parada junto a un anaquel vacío, sobre las piezas de un jarrón, efectivamente. Rodé los ojos y bajé el arma. - Lo siento.
- Ven, Ellie. Mantente cerca. - indicó Tess.
El camino más directo estaba bloqueado por el derrumbe de un par de gruesos pilares de madera.
- Esperen un momento. - dijo Joel, tomando un tubo metálico y acomodándolo bajo los pilares para hacer palanca. Los levantó con fuerza, generando suficiente espacio para pasar. - ¡Pasen rápido! ¡Vayan ya!
- Vamos. - le dije a Ellie y la sujeté de un brazo para que me siguiera por debajo de los pilares.
Tess pasó detrás de nosotros, justo a tiempo antes de que los pilares y parte del techo colapsaran a piso.
- Joel. - llamó Tess. - ¡Joel!
- Estoy vivo. - anunció él desde el otro lado del derrumbe. - Encontraré la forma de llegar hasta ahí.
- ¡Tess! - grité, tras verificar la presencia de varios chasqueadores acercándose a nosotros. - ¡Están aquí!
- ¡Corran! - gritó Tess, y sujetó a Ellie para guiarla. - ¡Tú por delante, Ryan!
Comencé a correr, con la pistola lista para disparar. Hasta el momento, todos los infectados estaban detrás de nosotros. por un lado era una suerte, por otro, me hacía dudar que no hubiera más por ahí. Atravesamos varios salones, vacíos sin contar las antigüedades, hasta que llegamos a unas escaleras. Subimos a toda prisa, hasta llegar a la planta superior.
- ¡Mierda! - grité al toparme con un corredor por el pasillo, más adelante. Apunté y disparé un par de veces, haciéndolo caer.
- ¡Sigan corriendo! - gritó Tess. - ¡La puerta de en fondo!
Me dirigí hacia ella y la empujé, con fuerza. Se abrió de inmediato y me hice a un lado para dejar pasar a Ellie detrás de mí, sin dejar de vigilar. Tess cerró la puerta cuando pasó.
- Tenemos que seguir moviéndonos. - dijo mi tía.
- ¿Qué hay de Joel? - preguntó Ellie.
- Sabe cuidarse. - dije, caminando hacia la siguiente habitación.
El alarido de un corredor nos hizo voltear y ver como éste aparecía bajo el marco de la puerta que había algo más atrás. Corrió hacia nosotros de inmediato.
- ¡Váyanse! - ordenó Tess, tomando un trozo de madera para hacerle frente al corredor.
Sujeté el brazo de Ellie y comencé a correr hacia el siguiente salón.
- ¡Cuidado!
Solo alcancé a mirar hacia mi izquierda a tiempo para interponer un brazo entre un nuevo corredor y yo. El infectado me derribó y caí sobre mi espalda con él sobre mí. La fuerza del impacto me hizo perder mi pistola, y sólo podía concentrarme en mantener su rostro lejos de mí. Si me mordía estaría acabado. Con mi antebrazo derecho cruzado sobre su cuello lograba mantenerlo a raya, pero no podía quitármelo de encima. Miré a un lado; Ellie estaba de pie ahí, mirando la escena con terror, y noté las siluetas de más infectados aparecer detrás de ella, en otro de los salones.
- ¡Vete! ¡Corre! - grité, forcejeando.
Concentrándome nuevamente en mi atacante, con toda la fuerza que pude reunir, lo mantuve a raya con un solo brazo, mientras con el otro intentaba alcanzar mi cuchillo, en mi cinto. Alcancé el mango y tiré de él, sacando el cuchillo de la funda para clavarselo profundamente en la cabeza al corredor sobre mí. Empujé para quitarme el cuerpo de encima, recuperando mi cuchillo, y descubrí que Joel me ayudó a hacerlo.
- ¿Estás bien? - me preguntó Tess, junto a Joel. Asentí. - ¿Dónde está Ellie?
- ¡Muchachos, vengan aquí! - gritó Ellie, desde otro salón. Sonaba en aprietos.
Joel y Tess fueron primero, mientras yo me ponía de pie y partía detrás de ellos.
- ¡Mierda! - gritó Joel, al verse recibido por un corredor al entrar en el nuevo salón. Tess se encontró con otro más adelante.
- ¡Ryan, la niña! - gritó Tess.
En el centro del salón, junto a una gran estatua, Ellie estaba en el piso, sobre su espalda, con un chasqueador sobre ella, intentando morderla, justo como había estado yo segundos antes.
- ¡Me cago en…! - maldije, corriendo entre Joel y Tess, con mi cuchillo listo en mi mano izquierda y desacelerando lo suficiente como para tomar un palo de madera con la derecha. Apenas llegué frente a ellos, blandí el cuchillo aprovechando la velocidad de la carrera para cortar gran parte del feo rostro de aquel infectado y, aún aprovechando la energía, cambié de posición mi peso para terminar golpeando la cabeza del chasqueador con el palo. Tanto la cabeza como la madera se hicieron añicos.
Me quedé de pie, jadeando, y escuchando los golpes detrás de mí.
- Gracias. - dijo Ellie.
- Si… de nada. - jadeé y le tomé la mano para ayudarla a ponerse de pie. Tess y Joel llegaron junto a nosotros.
Más gritos de corredores, provenientes de los pisos superiores, nos impidieron tener más tiempo para tomar un respiro. Teníamos que salir de ahí.
- Por la ventana. - señaló Joel. - Rápido.
- Podremos llegar al techo. - dijo Tess.
Salió ella primero, luego Ellie, después yo. Joel salió al final. La escalera de incendios estaba completa, para nuestra suerte, así que comenzamos a subir, tratando de no hacer mucho ruido con nuestras pisadas.
- ¿Se encuentran bien los dos? - preguntó Tess.
- Claro. - dije, con la respiración forzada por el cansancio.
- Define "bien". - dijo Ellie.
- ¿Aún respiras? - preguntó Joel.
- ¿Inhalar con pánico cuenta? - preguntó Ellie. Ya, no pude evitar reír un poco.
- Si. Si cuentan. - convino Joel.
- Bien. Entonces estoy bien.
Llegamos al techo para encontrarnos con un cielo despejado, y un amanecer en progreso. Joel encontró un tablón de madera largo y lo usó para improvisar un puente entre el techo en el que estábamos y el del siguiente edificio. Crucé yo primero, y luego le indicó a Ellie que lo hiciera..
- Bien, cuidado por donde pisas porque se pondrá…
- Psssh.
Ellie cruzó como si nada. Miré a Joel y me encogí de hombros. Desde aquel lugar podía verse el techo del capitolio.
- Estamos más cerca. - dije, mirando hacia el capitolio. Ellie también lo hacía.
- Y… ¿es todo lo que esperabas? - preguntó Joel, llegando junto a nosotros.
- Oh, es muy pronto para decidir. - respondió Ellie. - Pero no puedes negar que es una gran vista.
Sonreí de lado y comencé a moverme cuando Tess nos lo indicó, hacia la escalera de incendios. Avanzar a través de lo que quedaba de ciudad entre nosotros y el capitolio fue bastante más fácil que todo lo que habíamos hecho ya. No hubo militares, ni infectados. Al menos no nos topamos con ninguno. Y en un poco más de una hora nos encontramos a una calle de distancia.
- Mmmm. Justo aquí afuera. - señaló Ellie al segmento de calle inundado frente a la entrada del capitolio. - No sé nadar.
- Se ve menos profundo del lado derecho. - indicó Tess, metiéndose en el agua.
Era verdad, por aquel lado el agua solo nos llegaba a la cintura.
- Me alegra que Marlene los contratara, chicos. - dijo Ellie, esforzándose por atravesar el agua.
- ¿A qué te refieres? - preguntó Tess.
- Sé que les pagan por esto pero… bueno, trato de decir gracias. - explicó Ellie.
- Si. Seguro. - dijo Tess.
- Ni lo menciones. - dije.
Llegamos a las escaleras de la entrada del edificio y salimos del agua, yendo directamente hacia la puerta. Al entrar, sentí una desilusión muy profunda. Donde debían estar esperándonos las Luciérnagas, había cuatro cuerpos de hombres muertos a balazos.
- Tienen que estar jodiéndonos. - dije, exasperado.
- No. No, no, no, no.
Tess fue directamente a los cuerpos y comenzó a registrarlos. Cerré la puerta detrás de nosotros.
- ¿Qué sucede ahora? - me preguntó Ellie. Negué con la cabeza. Nunca había visto a mi tía así.
- ¿Qué haces, Tess? - preguntó Joel, acercándose a ella.
- Oh Dios. Tal vez, eh, tenían un mapa o algo que nos digan hacia donde iban. - explicó Tess, sonando demasiado desesperada para mi gusto.
- ¿Cuánto más seguiremos con esto? - preguntó Joel.
- Tanto como sea necesario. - insistió mi tía, siguiendo con los registros. Miró a Ellie. - ¿Dónde estaba su laboratorio?
- Oh, ella nunca lo dijo. - respondió Ellie. - Solo mencionó que estaba cerca del Oeste.
- ¿Qué hacemos aquí? - preguntó Joel. - Así no somos nosotros.
- ¿Qué sabes de nosotros? - preguntó Tess, perdiendo la paciencia. - ¿De mi?
- Sé que eres más inteligente que esto.
- ¿En serio? Somos mala gente Joel. - dijo Tess. - Lo hemos sido durante mucho tiempo.
- No. Somos sobrevivientes.
- Es nuestra oportunidad…
- ¡Se acabó, Tess!
Era la primera vez que los veía discutir así. Pero Joel tenía razón en algo; Tess no estaba siendo ella misma.
- Lo intentamos. - dijo Joel. - Vamos a casa.
- No… no iré a ninguna parte. - dijo Tess, negando con la cabeza. Suspiré. - Esta es mi última parada.
Fruncí el entrecejo, mirando a mi tía. Era una… sospechosa elección de palabras. Y no me costó mucho deducir hacia dónde iban dirigidas. Aunque me negaba a creerlo.
- ¿Qué estás diciendo? - pregunté, con un molestoso y leve temblor en mi voz.
- Nuestra suerte se tenía que acabar alguna vez, Ryan. - me respondió mi tía, sonriendo con pena.
- ¿Qué estás…?
- No. No. - Tess se apartó cuando Joel quiso tocarla. - No me toques.
- Por Dios. - murmuró Ellie. Joel la miró, y yo solo pude bajar mi mirada. - Está infectada.
Apreté los párpados y la mandíbula. No me lo podía creer.
- Déjame ver. - pidió Joel.
- No quise que esto…
- Muéstramela.
Abrí los ojos a tiempo para mirar como Tess se apartaba el cuello de su blusa, revelando una fea mordida en su cuello. Me pasé las manos por el pelo, volteandome para ya no mirar más. Eso no podía estar pasando.
- Muéstrame tu brazo.
Tess subió la manga de Ellie y enseñó la marca de su mordida.
- ¡Esto fue hace tres semanas! - señaló Tess. - ¡Me mordieron hace una hora y ya está peor! ¡Esto es muy real! Tienen que llevar a esta chica a lo de Tommy. Él solía andar con ellos, sabrá a dónde ir.
- ¡No, no! Esa era tu cruzada. - dijo Joel. - Yo no haré esto.
- Yo lo haré. - dije, volviendo a voltearme. Los tres me miraban. - Si Joel me dice como encontrar a su hermano…
- Oh, Ryan. - Tess se acercó a mí y me abrazó, con cuidado de no acercar mi rostro a la mordida. Nunca antes me había abrazado, y nunca antes me había dado cuenta de que ya teníamos casi la misma estatura. - No podrán hacerlo ustedes solos. Joel tiene que ir o nunca encontrarán a Tommy.
Se volteó para mirar a Joel.
- Mira, hay suficientes razones para que debas sentirte un tanto en deuda conmigo. - le dijo. - Así que llévala con Tommy. Ayuda a Ryan a hacerlo.
Escuchamos un vehículo en movimiento afuera. Tess fue a mirar por una de las ventanas. Militares.
- Están aquí. - dijo tess, sacando su pistola.
- Maldición. - murmuró Joel.
- Puedo ganar tiempo, pero deben correr.
- ¿Quieres que te dejemos aquí? - preguntó Ellie.
- Sí.
- ¡De ninguna manera! - gritó Joel.
- ¡Si lo haremos! - grité, haciendo que volvieran a mirarme. Me fijé en Joel. - Joel… ella no quiere convertirse en una de esas cosas. Tú deberías saberlo mejor que yo.
- No lo hagas más difícil para mí. - le pidió Tess.
Los pasos de los soldados ya estaban en las escaleras.
- Vámonos, Ellie. - le dije a la chica, dirigiéndome hacia una puerta.
- Lo siento. No quise que esto sucediera. - dijo Ellie.
- No, no vamos a marcharnos… - dijo Joel.
- ¡Si lo harán! - gritó Tess, y empujó a Joel. - ¡Vete! ¡Vete, maldita sea!
Joel miró a Tess unos segundos antes de caminar hacia atrás, volteándose para atravesar la puerta que había abierto. Ellie lo siguió y yo, antes de irme, miré a Tess una última vez.
- Adiós… - susurré, y pasé al siguiente salón, cerrando la puerta detrás de mí.
