Todos los personajes pertenecen a Gene Roddenberry yo solo los tomo prestados para jugar con ellos

Advertencia, este fanfic contiene Slash, relación hombre-hombre. Si no te gusta no leas.

La cuota de este fanfic es una sonrisa, sino se cubre significa: que no estoy haciendo bien mi trabajo o que eres un ser amargado. Cualquiera que sea el caso, siéntanse libres de expresarlo mediante un review.


¡Feliz aniversario Spock!

Capitulo cuatro: Música para mis oídos.

La tensión en cuello de Kirk comenzaba a molestarle. Llevaban un día fuera de órbita de Litta―hu y James aún seguía sin encontrar un regalo perfecto para Spock, así mismo, había intentado por lo menos cuatro veces que su vulcano le dijera qué demonios era un bondmate. Sumando a eso, había tenido que llenar un horrible y extenso informe acerca de la misión pasada, quitando ciertos detalles sobre un gron loco y un pequeño ruso con un nacionalismo excesivo, y por detalles se refería a todo el incidente. Había pasado la noche prácticamente en vela. Definitivamente el papeleo era la peor parte de ser capitán.

―Reporte señor Sulu ―pidió Kirk frotándose el cuello

―A la velocidad actual señor ―respondió el piloto ― nos encontraremos en la base estelar número cuatro en una semana.

James asintió.

―Perfecto. Teniente Uhura, ¿Algún mensaje de la Flota?

―Ninguno señor

―Bien ―Jim asintió.

Por un momento se permitió cerrar los ojos, dejando que el cansancio de las últimas veinticuatro horas lo golpearan.

―Capitán ―llamó el vulcano desde su estación

―¿Si, señor Spock? ―contestó el humano sin abrir los ojos

―Es mi deber como primer oficial velar por la seguridad física y mental del capitán ―dijo calmadamente

―Me gustaría que me diesen un crédito por cada vez que he escuchado eso ―murmuró el rubio sonriendo tenuemente ―seguramente sería rico para este momento. Prosiga señor Spock ―dijo aumentando el volumen de su voz a un nivel normal.

―Debido a la exhaustiva misión que acabamos de concluir y al extenso reporte que ha enviado a la Flota Estelar esta mañana, debo sugerirle capitán que se retire a sus cuarteles.

―¿Es una sugerencia, comandante? ―preguntó Kirk abriendo los ojos finalmente y fijándolos en su pareja.

―La velocidad de respuesta en el estado en que se encuentra se disminuiría en un cuarenta punto treintaisiete por ciento ―dijo el pelinegro ―Navegamos en espacio de la Flota Estelar y no se reporta ninguna anomalía en los sistemas. Es lógico, que dado que no nos encontramos en una situación donde su presencia en el puente sea estrictamente imperativa, usted deba retirarse para recobrar el estado mental óptimo que requiere para el comando. Como su primer oficial, es una sugerencia.

Kirk observó cómo su vulcano se levantaba de su estación y caminaba lentamente a su lado.

―Como tu pareja ―continuó hablando Spock, aunque su volumen había disminuido hasta solo estar en el rango auditivo de su capitán ―es una petición.

Una sonrisa cansada, pero de pura ternura, se extendió en las hermosas facciones de James. El vulcano extendió sus dedos índice y medio hacia él. Kirk aceptó el beso vulcano sin demoras.

―Estoy completamente seguro que el doctor McCoy estará de acuerdo conmigo ―prosiguió Spock ― y que llenará el permiso médico correspondiente.

―No es necesario que me siga convenciendo, señor Spock ―dijo Kirk con la diversión brillando en sus ojos cansados ―Pídale al doctor McCoy el permiso ―se levantó ―Tiene el puente.

Al día siguiente, después de un buen descanso y una noche de caricias con su vulcano, James estaba completamente repuesto. El día pasó sin incidentes. Cuando finalizó su turno decidió ir al gimnasio a entrenar un poco, había quedado con Spock para la cena, él tenía que checar algunas cosas en los laboratorios. Después de correr en la cinta por veinte minutos, una voz le llamó.

―Capitán ―gritó una voz desde la entrada

Kirk volteó para encontrarse con su piloto.

―Hikaru ―sonrió

El japonés se aproximó a donde estaba Jim, devolviéndole la sonrisa.

―¿Le apetecería entrenar conmigo, capitán? ―preguntó Sulu, señalando el equipo de esgrima que traía en las manos

―Solo si prometes no decirle a nadie como me pateaste el trasero ―respondió Jim, aceptando.

Se bajó de la cinta de correr y siguió a Hikaru.

―¡Touché! ―gritó Sulu por quinta vez desde que comenzaron a entrenar

―No es justo ―dijo Jim sonriendo ―prácticamente naciste con una espada en la mano.

―Técnicamente es un sable lo que estamos usando ―respondió Sulu haciéndose el inocente.

Jim rio.

―Pero no lo haces mal, Jim ―continuó ―Llevamos dos horas y has marcado punto dos veces, solo te llevo tres de ventaja.

―Supongo que después de que me hallas humillado tantas veces algo tenía que aprender―bromeó Kirk, sentándose en una banca en el extremo de la habitación.

―Debo tener cuidado ―dijo Sulu sentándose al lado de Kirk ―un poco más y tú me humillarás, Jim.

Ambos rieron.

―¿Cómo va el asunto de Spock? ―preguntó el piloto después de unos segundos de silencio ―¿Conseguiste algo con Pavel?

Kirk hizo una mueca al recordar lo que había sucedido, sintiéndose un poco melancólico al imaginarse la bella pieza de ajedrez que seguramente seguiría en aquella repisa. Su sutil brillo, su perfección. Suspiró. Nada de eso tenía sentido, seguramente Spock le diría que era ilógico, claro, si lo escuchara.

―No ―respondió finalmente ―No tuve suerte.

―Lo lamento

―No importa, seguiré buscando ―le dijo sonriéndole ―seguramente es porque no he encontrado el regalo perfecto.

Sulu le sonrió de vuelta y ambos se quedaron en silencio, viendo hacia enfrente perdidos en sus pensamientos. De pronto, una idea llegó fugazmente a la mente de Sulu, era perfecto.

―Jim ―llamó Hikaru

Kirk desvió la mirada hacia él.

―¿Por qué no le haces una recopilación de música? ―sugirió ―Ya sabes, canciones que te recuerdan a él, a su relación, esa clase de cosas. La música nunca falla. A demás Spock disfruta de ella ―añadió recordando al arpa vulcana del mestizo.

Los ojos de James denotaron intriga. Se quedó unos segundos considerando la idea.

―No es mala idea ―respondió finalmente con ojos brillando ―Pero, le haré unos cambios. Yo grabaré la recopilación ―sonrió enormemente ―¿Me ayudarías?

―Por supuesto que sí ―respondió Sulu animado ―sería un honor.

―¡Perfecto! ―dijo Jim saltando de donde estaban sentados ―iré a ducharme. Te espero a las 1900 en mi habitación. No llegues tarde.

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Jim estaba acomodándose el cabello cuando escuchó un golpe en la puerta de su camarote.

―Hikaru ―saludó Jim ―Pasa, ya tengo todo listo.

Sulu le sonrió a Jim y se sentó en el escritorio que había en un extremo de la habitación. En este había un PADD desbloqueado con la letra de una canción en él. La computadora ya estaba preparada para grabar.

―De verdad tienes todo listo ―comentó

Jim rio un poco.

―Elegí una serie de canciones que me gustaría cantarle a Spock ―le extendió el PADD.

Sulu las leyó con interés. En él había la letra de catorce canciones, había dos vulcanas, de las cuales Jim había escuchado la traducción en estándar pero prefirió buscarlas en su idioma original ―tener un novio vulcano tenía sus ventajas, una de ellas era tener un excelente maestro del idioma ― había tres muy populares en ese momento. El resto eran antiguas canciones terrestres. Incluso había una en el antiguo idioma Napolitano. Esa canción llamó la atención de Sulu.

―¿'O sole mio*? ―preguntó burlón

Jim sonrió incómodo.

―Conozco las parodias de ella ―dijo ―pero, ¿alguna vez has escuchado la letra?

Sulu negó.

―Es realmente muy romántica ―le explicó ―Spock la cantó una vez para mí, desde entonces la considero nuestra canción, y ahora quiero cantarla para él. Siempre me ha dicho que soy su sol. ―comentó muy feliz.

―¿El señor Spock le cantó? ―preguntó Sulu totalmente anonadado

―Te sorprendería mucho lo romántico que puede ser un vulcano ―respondió Jim sonriendo pícaramente ―Y también otras áreas en las que supuestamente reprimen sus emociones. Si sabes a lo que me refiero.

Sulu enrojeció por el comentario y Jim soltó una carcajada.

―En fin hay que ponernos manos a la obra.

Sulu asintió, seleccionó la pista de esa canción. James tomó un PADD y se aclaró la garganta. Sulu sonreía escuchando la suave música antes de que su capitán comenzase a cantar. Sus ojos brillaban emocionados y con curiosidad. Kirk era increíblemente talentoso en muchísimas áreas, prácticamente en todas, además poseía una voz bastante agradable, Sulu no podía esperar para escucharlo cantar.

El ruido lo aturdió antes de que su cerebro pudiese registrar de dónde provenía aquel espantoso sonido. Por un momento pensó que la pista estaba dañada, pero justo cuando dirigió su mirada a la consola, se percató de que Jim tenía la boca abierta, los ojos cerrados y que eso provenía de él. Hikaru abrió sus ojos y quitó sus manos de la consola, incómodo. Dejó que Jim continuara cantando, haciendo de vez en cuando muecas, justo cuando las notas altas de la canción aparecían. Tal vez es porque la canción es difícil. Pensó Sulu, seguramente las demás no serían tan malas.

Pues a decir verdad, tenía razón. Nunca fueron tan malas después de esa. Pero de eso, a decir que el capitán cantaba… decentemente, era algo muy exagerado. Sulu cada vez se sentía peor. De haber sabido jamás hubiese sugerido tal cosa. Pero, ¿cómo demonios iba a saber? Ahora tenía un gran dilema. No podía decirle a Jim que cantaba terriblemente, pero tampoco podía dejar que le entregase ese disco como regalo de aniversario a Spock.

¿Pero, qué carajos iba a hacer?

Una mano en su hombro lo sacó de su ensoñación. Su mirada se enfocó y vislumbró al rubio capitán viéndolo con curiosidad en los ojos y una enorme sonrisa.

―¿Qué piensas del disco, Hikaru? ―le preguntó

Sus ojos azules brillaban con emoción e inocencia. Su brillante sonrisa podría competir con el sol en un verano en Risa. Hikaru miró ese hermoso y perfectamente esculpido, rostro, miró aquella belleza masculina que había hecho caer a tantas, y a tantos. No pudo decir nada.

―Me encantaron las canciones ―sonrío, sin mentir del todo. Le habían gustado las canciones, al menos la letra.

James abrió la boca para decir algo más, fue entonces cuando escucho la puerta de su habitación abrirse. La mirada turquesa del rubio se desvió. Su expresión se suavizó de una manera increíble, y sus ojos adquirieron un brillo especial.

―Spock ―dijo Kirk suavemente mientras se levantaba a recibir a su amado.

Hikaru observó cómo momentáneamente pareció olvidarse de él mientras besaba amorosamente al vulcano. Tomó eso como su señal de salida.

―Los veré en el puente ―dijo un poco incómodo ― buenas noches; capitán, comandante.

Asintió a modo de despedida, pero en realidad ninguno de los dos le prestaba atención realmente. A veces Sulu se preguntaba cómo es que esos podían mantenerse separados, sin mencionar el manejar la nave de la mejor manera que se había visto en décadas. Hikaru sacudió su cabeza mientras suspiraba. ¿Cómo demonios lograría borrar esa cinta antes de que Kirk se la diera a Spock?

Si fuera un hacker profesional, hubiese irrumpido en la computadora de la recamara del capitán. Sin embargo, eso no era lo suyo y aún si lo fuese, dudaba mucho que el gran James T. Kirk, el hombre que logró reprogramar el Kobayashi Maru, dejase su computadora sin una completa y complicadísima protección. También pensó en irrumpir físicamente en los cuarteles, sin embargo eso sonaba aún más peligroso. Supuso que su única opción sería pedir ayuda.

Aún estaba pensando en qué hacer cuando llegó al puente al día siguiente. La preocupación lo mantenía alerta a pesar del poco sueño que había tenido. Estaban a cinco días de la Estación Espacial K7, el espacio que recorrían era amigable, así que no hubo mucho que lo mantuviera lejos del remordimiento que lo carcomía.

―Capitán ―llamó Chekov

―¿Qué sucede señor Chekov? ―respondió el rubio

―Parece que hay algo delante de nosotros

―¿Señor Spock? ―dijo Kirk mirando al pelinegro

―Escaneando, capitán ―respondió el vulcano ―parece ser una nube, composición exacta desconocida, trazas de electrones libres y metales alcalinos.

―¿Cuánto tiempo nos desviaríamos si la rodeamos? ―preguntó Kirk

―A la velocidad actual, un día, capitán ―respondió Chekov.

Kirk se reacomodó en su silla pensando en sus opciones

―Nuestra siguiente misión será junto con la nave USS Temple, capitán ―recordó Spock ―Si nos desviamos llegaríamos 2. 34 días antes que ellos, sin embargo, se nos espera en la Estación Espacial para hacer una actualización en el sistema de navegación en 5. 21 días. Sin embargo, si el alférez Chekov, el señor Scott y yo, ayudamos en la actualización, la nave estará lista para partir en tiempo. Recomiendo evadirla.

Jim sonrió.

―Anotado ―respondió divertido ―Fije nuevo curso de navegación señor Sulu, rodemos esa cosa.

Navegaron por una hora, hasta que Chekov volvió a hablarle al capitán.

―Capitán

―¿Si, señor Chekov? ―respondió amable Kirk

―No estamos rodeando la nube.

―¿De qué habla? ―preguntó Kirk frunciendo el ceño y fijando su vista en la masa de colores que se veía por las pantallas.

―Parece que nos está siguiendo ―respondió el joven ruso ―según las lecturas, no hemos avanzado nada con respecto a la posición de la nube. Se mueve a la par de nosotros.

―Fije curso a nuestra posición anterior señor Sulu ―ordenó el rubio ―Aumente la velocidad a warp 6

―A la orden, capitán

―¿Qué sucede con la nube señor Chekov? ―preguntó James en su mejor voz de capitán.

―Cambió de curso también.

Kirk maldijo por lo bajo.

―Retrocedamos, warp 8

Sulu cambió el curso, sin embargo la nube también lo hizo.

―Alto ―dijo James ―Detengan la nave.

Nuevamente la nube los imitó

―¿Estaremos en presencia de inteligencia, comandante Spock?

―Improbable, capitán ―respondió el vulcano ―Sin embargo, es posible.

―Intente hacer contacto por todos los canales, teniente ―dijo Spock, mirando a Uhura. La morena asintió y comenzó a mandar señales.

―Sin respuestas, capitán ―dijo después de un rato.

―Muy bien ―dijo James con la mirada puesta en la nube ―Si no podemos rodearla, ni alejarnos de ella, podríamos intentar cruzarla.

―La composición de la nube podría dañar los sistemas de la nave capitán ―advirtió Spock

James asintió.

―Pongan toda la energía en los escudos, señor Sulu, warp 4 a través de la nube.

Sulu programó el curso original y acató las órdenes de Jim. El rubio sonrió con satisfacción al ver que la nube se quedaba fija. Al parecer podrían atravesarla después de todo.

―¿Cuánto tiempo estaremos dentro de ella? ―preguntó

― 45.7 minutos capitán ―respondió Chekov ―Estaremos dentro de ella en media hora.

James solo asintió. La nave se sacudió un poco cuando entraron a la nube, sin embargo no paso otra cosa. Al menos por los primeros minutos.

―Capitán ―llamó Spock, después de 15 minutos dentro de la nube.

―¿Si, comandante?

―Hay una lectura anormal en los instrumentos.

―¿De qué se trata?

―Al parecer la energía de la nube está fluctuando.

―¿De qué manera? ¿Nos afecta?

―No podría predecirlo, sus intervalos y comportamiento es irregular ―respondió el vulcano ―Podría ser un potencial daño a la nave si los escudos se desactivan.

En ese mismo instante, las luces de la nave se apagaron. Se escucharon exclamaciones de sorpresa y uno que otro grito ahogado. Sin embargo, para el alivio de la tripulación, todos los instrumentos seguían funcionando. La tenue iluminación que estos brindaban le daba al puente un aire macabro.

―Capitán Kirk al Señor Scott ―llamó el rubio por el comunicador

―Aquí Scott ―respondió el jefe de ingenieros

―¿Qué sucedió Scotty? ―preguntó Kirk

―Los escudos fueron desactivados capitán, no parece haber daño en los controles de la nave, sin embargo la luz ambiental fue desactivada, estoy reiniciando el sistema.

Todos dejaron salir un suspiro de alivio, bueno, casi todos. Jim sonrió un poco.

―Genial. Gracias Scotty.

―A la orden, señor.

Spock contó cuarenta y seis segundos, segundos que para la mayoría de los humanos se sintieron como horas, antes de que las luces se encendieran.

―No se reactivaron los escudos, capitán ―informó Spock ―la energía sigue fluctuando.

James apretó los labios.

―Aumente la velocidad señor Sulu, no quiero imaginar que le podría pasar a la nave si continuamos demasiado tiempo sin los escudos.

Sulu obedeció. Mientras la nave aceleraba, la energía de la nube comenzó a fluctuar de manera más violenta. De repente un grito femenino y ensordecedor retumbó en el puente. Kirk volteó hacia la fuente del mismo. Uhura estaba sentada en el piso, sosteniéndose la muñeca, Spock estaba a su lado y la sostenía gentilmente de los hombros.

―Estoy bien ―dijo Nyota mirando a los ojos a Jim ―Un agudo sonido salió de mi audífono ―explicó ―me sobresaltó y me lo quité antes de que me lastimara ―miró su mano con lastima ―pero creo que me hice más daño yo misma.

Kirk asintió.

―Llame a su remplazo teniente y valla a la Bahía Médica.

Nyota, con la ayuda de Spock, se levantó. Hizo lo ordenado y se sentó a esperar su remplazo. Examinó su audífono, aun emitía ese pitido. En todas las frecuencias estaba. Frunció el seño. Fue en ese instante en el que llegó su remplazo, el Teniente Reaz. Miró renuente su consola, sin embargo el dolor de su muñeca y la hinchazón que comenzaba a manifestarse le hizo levantarse.

―En todas las frecuencias hay ruidos ensordecedores ―dijo Uhura ―tome lecturas y mándelas a mi PADD, intente encontrar la fuente. No creo que sea una transmisión, pero en ese caso necesitamos rastrear el sistema que ha sido dañado. Iré a la Bahía Médica, no tardaré más de 45 minutos.

Dicho esto último, se dirigió al turbo ascensor.

Al cerrarse las puertas, el sistema de intercomunicadores de la nave comenzó a emitir sonidos de estática. Uhura frunció el ceño e intentó usar el sistema, sin embargo fue inútil. Maldijo por lo bajo, detuvo el turbo ascensor y se dirigió al puente de nuevo.

Reaz intentaba buscar el daño en los sistemas de comunicación de la nave, sin embargo no había ninguno. Apretaba botones a diestra y siniestra intentando apagar los intercomunicadores que cada vez transmitían estática a un volumen más y más fuerte. Pronto la estática comenzó a cambiar. Voces empezaron a emitir.

―¡Qué demonios es eso! ―gritó Kirk

Justo entonces llegó Nyota.

―¡Son grabaciones! ―respondió, acercándose a su consola, con una mirada enojada echo al alférez.

―¿Qué? ―preguntó Kirk

―Grabaciones ―repitió la teniente ―Parecen ser las bitácoras de la tripulación.

―Al parecer las fluctuaciones de energía provocaron una sobrecarga en el sistema de comunicación de la nave ―informó Spock ―Las grabaciones hechas por todos los miembros de la tripulación son emitidas en intervalos irregulares.

Uhura fue eficientemente desactivando cada uno de los sonidos, ya que Reaz intentó reiniciar todo el sistema y no le fue posible. Aislaba cada una de las grabaciones que estaban siendo reproducidas y las eliminaba.

Pronto, el sonido de las voces fue quedando en segundo plano. Una música comenzó a ser reconocible entre el alboroto de las bitácoras de la tripulación. La música fue subiendo siendo cada vez más reconocible, gracias a que las voces se fueron apagando.

Kirk de pronto se paralizó en su asiento, frio. Reconocía esa música.

¡Era el disco que le había grabado a Spock! ¡No podía tener peor suerte!

Sulu también la había reconocido, su rostro pálido lo demostraba. El japonés apretó sus labios fuertemente, era la peor canción de todas. De entre todas las del disco, porqué precisamente esa tenía que ser transmitida. 'O sole mio, a la viva y desafinada voz del capitán resonaba por todos los altavoces de la nave.

Como si no fuese suficiente, en ese preciso instante, la fluctuación más grande de energía desde que se desactivaron los escudos golpeó la nave. El volumen de los altavoces subió violentamente, tanto que los miembros de la tripulación tuvieron que taparse los oídos. Nyota bajo el volumen inmediatamente, sin embargo, aún en el nivel más bajo, el sonido era intolerable. Miró a Spock con angustia, no podía trabajar con una sola mano.

El vulcano accedió al pedido silencioso.

―Raez ―le llamó Nyota ―Hay que eliminar los sonidos, grabación por grabación ―les explicó a ambos―de esta manera las desactivas ― No faltan muchas, sin embargo la de la música es más complicado aislarla porque es una grabación de una terminal compleja. Me ocuparé de ella, ustedes terminen el resto.

El rostro de Jim fue poniéndose cada vez más rojo. Miraba al frente intentando respirar para bajar el color. Pronto, el único sonido reconocible fue el de su voz y la música. Nyota aisló la música y la desactivó. La voz desafinada de Jim cantó los últimos versos de la canción a capela, antes de que Uhura la eliminase también.

Todo el puente suspiró de alivio. El silencio no fue roto, hasta que después de superar su estupefacción, Chekov habló.

―¡Quién demonios canta tan horrible! ―exclamó

Jim sintió un peso en su estómago. La vergüenza se apoderó de él. Sacudió la cabeza ligeramente antes de asegurarse a sí mismo que nadie le había reconocido.

―¿Cuánto tiempo para salir de la nube? ―preguntó, con su mejor voz de mando.

―Tres minutos capitán.

―Perfecto.

Jim cerró los ojos agradecido. Rezó por que no pasara nada hasta que salieran de la nube. Los tres minutos fueron largos, pero pasaron sin más incidentes. En ese poco tiempo, Uhura salió por fin a que su muñeca fuese atendida, dejó a Reaz reiniciando el sistema de comunicaciones. Le lanzó una mirada a Kirk, pero no dijo nada, el dolor de su brazo era cada vez peor.

Cuando al fin salieron de aquella horrible nube, Jim se levantó.

―Necesito usar el baño un momento, tiene el mando señor Spock.

Fue al baño que estaba al fondo del puente. Le puso seguro a la puerta antes de mojarse la cara. El frio del líquido le ayudó a controlar sus nervios. Sin embargo la vergüenza aun lo dominaba, respiró hondo varias veces antes de echarse de nuevo agua. Nadie lo había reconocido, solo debía fingir demencia, se dijo. Pero debía conseguirle un nuevo regalo a Spock, no le podía dar eso, no ahora que toda la nave lo había escuchado y si todos opinaban como Chekov, su regalo sería un completo desastre. Dejó salir un gruñido de frustración.

¿Qué nunca podría conseguirle un regalo decente a Spock?


'O sole mio*; es una famosa canción napolitana de 1898; la letra es de Giovanni Capurro y la melodía de Eduardo di Capua. Me puse de cabeza para que se me ocurriera alguna canción para avergonzar a Jim, y me dije, ¿Qué podría ser peor que cantar algo estilo ópera horriblemente? La canción es de verdad muy bella, a mí me encanta. Se las recomiendo.

Ufff, este capítulo me costó muchísimo trabajo, no tengo ni idea de porqué. Pero tenía la mitad escrita y ya sabía que debía escribir, solo que me costó mucho tiempo plasmarlo, en fin. Espero que les parezca más gracioso de lo que a mí me sonó cuando lo cheque. Lamento muchísimo el tiempo sin actualizar. Espero que los que sigan por aquí y los nuevos lectores les siga gustando la historia.

¿Merezco algún review?

Besos

Bliss