*Título: "Misceláneas de algún día"
*Disclaimer: "Hey Arnold!" no me pertenece. Es propiedad de Craig Bartlett y Nickelodeon.
Capítulo 4: "Proximidad ineludible"
*Este fanfic fue escrito y finalizado el 29 de Enero de 2013, con motivo del concurso "Valentine´s contest" organizado por "Save The Jungle Movie". Dicho concurso terminó el día 08 de Febrero del mismo año. Lo publico en alusión al día de San Valentín. Ya se anunciaron los ganadores, no estoy entre ellos, desafortunadamente. Igualmente, estoy más que satisfecha de haberlo escrito y muchísimo más, de que a ustedes les guste.
.-.
*Última parte, capítulo anterior*
Una breve maratón corrida y...
— ¡Ja! ¡Soy mejor que tú, Arnoldo!
— ¡Ya casi te alcanzo! ¿De qué hablas?
— ¡De esto! ¡Gané!
— ¡No es justo! —Retrucó con cierto infantilismo. ¿Dónde decía que "ésta" era la meta?
— ¡Lo dijo Helga! —Aclaró ella.
— ¿Ah, sí? Quiero la revancha. ¡A que no llegas a aquél poste! —La desafió, mientras señalaba éste.
—Vaya, vaya, vaya... Me quieres ganar en mi propio juego, ¿eh? Aún sabiendo que yo estoy estratégicamente más cerca de él...
—Pero eso no significa que tengas la victoria asegurada.
—Sólo mírame... —Y emprendió la feroz corrida, secundada por Arnold.
Él corrió tan rápido como nunca lo hizo. Superó por un instante a la rubia, pero tropezó en el camino, cayendo sobre ella.
— ¡Ah! —Gritó Arnold— ¡Lo siento, Helga!
—No, no fue tu culpa... —Dijo con timidez.
Helga giró sobre sí para quedar frente a frente con Arnold. Su incipiente nerviosismo por la situación y la cercanía, la carcomía. Se miraban fijamente, cuando un incómodo silencio los invadió.
Él contemplaba su rostro, como nunca antes, tan próximo a ella. Primero, vio sus ojos, que lo miraban con curiosidad; luego bajó su mirada hacia los labios de Helga. Éstos, lucían temerosos y particularmente llamativos. Fueron segundos que parecieron años.
Fueron intercambios de miradas de micro milésimas de minuto, donde él la observaba con cuidado.
Si tan sólo... ¡Si tan sólo...! ¡Rayos! —Se decía Helga— No podría precisar si fue producto de su imaginación, sus delirios de amor eterno desde la infancia o qué; pero todo hacía pensar que la distancia entre sus labios, había disminuido…
**Capítulo 4: "Proximidad ineludible"
— ¡Lo siento! Esa estúpida rama... —Se excusó él, incorporándose.
—No te preocupes... Fue un accidente. —Respondió Helga, tartamudeando levemente. Fue mi culpa también, por retarte a hacer estupideces de niños... —Arnold le tendió su mano, para ayudarla a pararse.
—No, está bien. Perdón por hacerte caer... ¡Estúpida rama! —Gruñó, fingiendo enojo.
—Ya está, ya pasó. Además, nada grave pasó, ¿no?
—Sí...
—Quiero hacer algo más calmo, ahora.
— ¿Cómo qué?
—Es que ganarte tantas veces, me agotó, Arnold. —Él sólo rodó los ojos.
—Ja, ja. Ya te ganaré de nuevo, Helga...
—Iré a las hamacas, mientras piensas en cómo lograrlo...
—Ya te sigo.
Helga yacía en las tan mentadas hamacas. Se impulsaba con poca fuerza, y se balanceaba sin tocar la tierra con los pies.
Arnold la observaba, desde un banco en el que se quedó sentado un rato. Luego, se le acercó.
— ¿Resistirá mi peso?
— ¡Ja, ja! ¿Eres Harold?
—No, pero ya no soy tan liviano como antes.
— ¡Siéntate! No se romperá. Y bueno, si se rompe, diremos que se rompió "de viejo".
— Ja, ja, buena ésa.
-Obvio. Siempre gano, Arnold. —Esta vez, ella le guiñó un ojo.
—A veces vengo aquí a meditar...
— ¿Ah sí? No te culpo, es un lugar bello, e inspirador.
—Exactamente.
—Yo también, solía venir a escribir. En mis tiempos de juventud, obvio.
—Algún día me gustaría leer alguna de tus obras, Helga.
— ¿'Obras'?
—Pues sí, Phoebe me contó que escribías poesías…
—Bueno, sí... Pero serán 'obras' si me hago famosa algún día... No ahora.
—Para mí, ya eres famosa, Helga. —Dijo Arnold impulsándose con más fuerza en la hamaca.
—Gracias, muchas gracias Arnold. Sí, espero algún día, poder mostrarte una pizca de mi 'arte'…
—Con gusto lo leeré.
—Está empezando a hacer frío, ¿no crees?
—Sí, es verdad...
-Y... Debería irme. Olga tiene planeado un domingo en familia y ha estado atormentándome con eso... Ja, ja. Ella no cambia...
—Te presto mi chaqueta.
—No, no es necesario —Agregó, ya de pie.
—Insisto, Helga... —Respondió colocándosela.
—Bueno... Gracias. Pero, ¿no tendrás frío?
—Estoy bien.
—Ya suenas como Eugene —Dijo riendo.
—Ja, ja, ja. ¡Es cierto!
—Ja, ja.
— ¿Te importa si… te acompaño hasta tu casa?
— ¿No tienes nada que hacer? ¿O...?
—No, para nada. También me iré a dormir temprano hoy.
—Estamos viejos, Arnold. —Comentó mientras cargaba sus zapatos en las manos.
—No lo creo, ja, ja, ja.
Un último trayecto recorrido de a dos. Arnold y Helga, platicaban alegremente sobre recuerdos de la escuela. Reían, bromeaban... Simplemente disfrutaban de la compañía del otro.
— ¿Pero no fue genial, Helga?
— ¡Sí! Ya te dije que sí, ¿Por qué insistes tanto con la obra?
— ¡Porque deberían habernos dados un premio o algo! Fueron actuaciones deslumbrantes.
—Sobre todo, la mía, Arnoldo.
— ¡Ja! ¿Y la mía, qué?
—No estuvo mal…
—Pero fui el único que quiso actuar y besó a una chica. —Afirmó Arnold.
—Y ahí, es donde te equivocas, querido. No besaste a una chica. —Aseguró muy seria.
— ¿Ah, no?
—'Ella' te besó. Es decir, yo lo hice.
—Nunca lo pensé así... Pero… Tienes razón.
—Como siempre, ja...
—Para ser niños, besabas bien. —Helga se ruborizó por completo.
— ¡Arnold! ¡Me avergüenzas! ¡Actuaba! Nada más…
— ¡Es un halago, calma!
—Y... ¿Acaso…? ¿Aún lo recuerdas, o qué? —Preguntó inesperadamente.
—Eh... Sí, es decir, yo... Actuamos tan bien que... —Helga lo miró, y le hizo una mueca como diciendo: "¿Sí?".
—Que... Parecía real. Estaba muy bien representado…
—Es el arte... —Explicó Helga, con nerviosismo. —Es el arte de... Besar a un Cabeza de Balón que actúa de Romeo, tan simple como eso... —Concluyó.
En ese momento, llegaron a la puerta de la casa de Helga.
— ¡Bueno! ¡Aquí es donde duerme-vive momentáneamente, "Julieta"! ¡Es decir, Helga! —Dijo riendo.
—Ja, ja...
—Así que supongo que Romeo, se va...
—Sí... Fue un placer verte de nuevo, Helga...
—Bueno, gracias, lo mismo digo, Arnold.
—No esperaba encontrarme contigo y, sinceramente la pasé genial.
—Igualmente. —Afirmó sonriente.
—Es decir, mis máximas expectativas para hoy, eran ayudar a Gerald y quizás, tomarme un refresco...
—Y las mías, eran frituras y revistas... Ja, ja.
—Sí... Me divertí mucho. Y me alegra saber de tí. ¡Oye! Me preguntaba si... Ya que te quedarás algunos días y los domingos son días aburridos, tú…
—Tienes toda la razón, odio los domingos. ¡Son tan tristes!
—Exacto... Me preguntaba si te gustaría acompañarme a una exposición que habrá mañana...
— ¿Ah, sí? ¿De qué se trata? —Arnold se veía tenuemente nervioso.
—La organiza mi Universidad, mostrarán los trabajos más destacados del último año e irán algunas personalidades de ese rubro y yo...
— ¡Me encantaría!
— ¿En serio?
—Sí, es decir, un domingo… Además, hoy la pasamos muy bien, ¿por qué no? —Helga recuperaba su seguridad.
—Genial, muchas gracias...
—Por nada, Arnold. ¿Y pasarás por mí a las...?
— ¡Oh! ¡Sí! ¡Claro! Bueno, es a las 9pm... Así que, ¿a las ocho y treinta, está bien?
—Suena bien para mí. ¿Formal o informal?
—Mmm... Algo formal.
— ¡Formal será! ¡Buenas noches, Arnold! ¡Muchas gracias por la velada!
—Igualmente, Helga...
—Y si sabes algo de Geraldo, házmelo saber, ¿sí?
—De acuerdo... Nos vemos mañana. ¡Y no te preocupes por Phoebe! —Dijo mientras se alejaba.
— ¡Trataré! ¡Trataré!
— ¡Oye! ¡Regresa! ¡Olvidas tu chaqueta!
— ¡Tienes razón! ¡Gracias! —Se acercó y la tomó.
.-.
Al día siguiente, todo el mundo parecía ser feliz. Una chica que había pasado sus últimos días bastante alterada, ahora estaba contenta de haber solucionado ciertos temas del corazón inconclusos.
Otro joven, por su parte, agradecía a Dios y al destino haberle colaborado a su mejor amigo respecto de los conflictos amorosos de éste; y de paso, el haber podido reflexionar sobre los propios. No había sido Gerald el único en dejar sin escribir la historia de un gran amor, evidentemente.
— ¡Buen día, viejo!
— ¡Arnie! ¡Hola! Gracias por llamar.
— ¿Qué tal? ¿Todo bien?
— ¡Más que bien, viejo! ¡Hoy iremos al cine!
— ¡Estupendo, amigo! Así que... ¿Se lo dijiste?
—Sí.
— ¿Y ella...? ¿Lo entendió? ¿Cómo lo tomó?
—Al parecer sí. Y también 'me perdonó'. No fue muy fácil la plática al principio… Ella estaba muy herida, por lo de aquélla noche...
—Es comprensible, Gerald... A nadie le agrada que su pareja lo abandone en medio de la graduación... Y más, una chica.
—Totalmente cierto. ¿Y a tí, cómo te fue? Te vi con Helga.
—Ah, ¿me viste?
—Sí, viejo... Por momentos parecían llevarse mejor que Phoebe y yo...
—Ja, ja, tampoco fue fácil. Ella también 'te odiaba' por lo de esa vez.
—Ah... Bueno, ¿y...? ¿Algún avance? ¡Cielos, Arnold! No puedo creer las revelaciones que tuve esta semana, hermano. ¡¿Quién lo hubiera dicho?! ¡Tú...!
— ¡Está bien, Gerald! ¡Ya supéralo!, ¿sí?
—Lo siento... Pero es abrumador. Míralo así: Phoebe se entera de por qué la dejé plantada a mitad del baile de graduación; yo me entero que tú... Bueno, no puedo repetirlo aún... Dame un tiempo para procesarlo.
— ¡Oye!
—Es broma, amigo. Tienes mi bendición. Si es lo que te haría feliz…
—Sí... Hay algo que no me esperaba...
— ¿Oye, y si mejor nos reunimos en Slausen 's? Esta llamada te costará una millonada...
—De acuerdo, ja, ja. Es verdad.
—Bien. ¿A las tres te parece?
—Perfecto.
—Listo, y ahí me cuentas todo.
Un atardecer que se disfrazaba de postal. Rosáceos, violáceos y azulados tonos enmarcaban al cielo de una hermosura pocas veces vista.
Con atuendo formal, algún que otro exceso de perfume, confianza renovada; suspicacia reciente y un as bajo la manga, Arnold arribó a la residencia Pataki…
.-.
CONTINUARÁ…
.-.
Hola queridos lectores, ¿cómo les va? Espero que muy bien.
Dios mío, no me alcanzan las palabras para agradecer la ENORME cantidad de hermosos comentarios suyos, los que, me hacen súper feliz y alimentan mis deseos de seguir escribiendo.
A ver, ¡me encanta este fic! Creo que es el que más me gustó escribir hasta ahora. Luego de leerlo, me doy cuenta que en cierta forma, es autobiográfico. No del todo. No tengo un "Arnold", juaz. Amo re-leerlo, leer sus reviews y saber que me ruegan que actualice porque no aguantan la "intriga".
Como es ya sabido, está terminado, era un one-shot, que dividí en capítulos. Este es el ante-penúltimo.
Me esforcé en verificar la ortografía, signos, y formalismos de escritura. Espero que hayan quedado bien, o medianamente bien. Por ahí me sugirieron que agregue más narración y quite algo de diálogo, pero no lo haré por que lo quise publicar tal y como lo envié al concurso. Sólo le hice pequeñas correcciones y lo depuré un poco más. Es cierto, mis fics suelen abundar en diálogos, sobre todo. Creo que ya es parte de mi estilo.
Ya me "desocupé" del estudio, ¡a Dios, gracias! Ayer tuve mi exámen, (espero que me haya ido bien, por favor) y bueno, sino, habrá que estudiarla en Julio =( con lo que, estoy DISPONIBLE para escribir los finales, capítulos siguientes y diagramar mis nuevos fics, oh sí. La próxima actualización es "Una Navidad de Cristal", lo juro.
Respondo sus reviews por PM.
MUCHAS GRACIAS POR LEER, COMENTAR y SEGUIR LA HISTORIA: ¡Los amo! Namida Koe, GENESARETH, Belld-chan, sweet sol, Miss Cerezo, KillaCAD, letifiesta, Raven Granger, madisonlss1, Lilian Hirahara, Miriamj, MIL GRACIAS POR SUS REVIEWS :3
Nos leemos en diez días, aproximadamente. Quizás en menos.
Saludos,
MarHelga.
