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- A veces, antes de dormirme, imagino lo que sería mi vida si no hubiese conocido a Walter y Bell cuando tenía 3 años - Es lo que le dijo Olivia a Peter un día mientras permanecían en la cama abrazados viendo una película cualquiera. Estaban tan cansados después de haber tenido un día agotador persiguiendo a un cambiaformas que lo único que querían era estar tranquilos.

- Todo cambiará, ya verás – respondió Peter, pero se encontró sin respuesta, Olivia se había dormido. La besó en la cabeza y apagó la televisión y sin molestarla más, hizo lo mismo con la lámpara de la mesilla, él también se durmió

La luz del sol despertó a Olivia, extendió una mano en busca Peter encontrándose con que su lugar estaba vacío, quizás estaba en la cocina preparando el desayuno. Decidió sorprenderle, esa mañana se encontraba de buen humor. Se levantó y mientras buscaba las zapatillas se dio cuenta de que había algo extraño. La habitación era diferente. No se trataba del dormitorio de Peter, no estaban esas fotos de cuando era pequeño, la cama era otra, las sabanas, el papel pintado. Más bien se trataba del cuarto de un matrimonio y lo que le parecía más curioso, no le parece desconocido, como si ya hubiera estado allí más veces. Abre la puerta y comienza a oír sonidos que no esperaba, una televisión, voces diversas provenientes del piso de abajo pero que le parecen familiares. De pronto un niño rubio de unos 5 años sube por la escalera y corre a los brazos de Olivia que le recibe con una sonrisa en los labios

- ¡Mami! – Exclama el pequeño – mami, mami…Jenny no me deja ver Bob Esponja…

- Oh vaya, tendré que hablar con ella

- ¡Vale! Además papá ya ha preparado el desayuno, me ha dicho que te avise… ¡venga vamos! ¡Tengo hambre! – exclama el niño tirando de su mano

- Claro que si hijo – responde Olivia sintiendo una rara felicidad. Es como si se encontrase en casa, en su hogar. Y olvida la confusión primera y sigue al pequeño sin miedo alguno. Se siente bien, mucho en aquel lugar. Entra en la cocina y mientras el niño corre a sentarse a la mesa al lado de otra niña que debe tener unos 8 años y ya está desayunando. Un hombre, vestido de militar sonríe y le pone una tortita al pequeño

- ¡Buenos días mami! – exclama la niña. Olivia sonríe a su vez y sin pensar se acerca y la besa en la cabeza

- Buenos días hija – saluda sorprendiéndose a sí misma

- Bienvenida bella durmiente – responde el militar acercándose y besándola en los labios, y nuevamente, para Olivia es como si fuera algo habitual - ¿Cómo estás cariño? – pregunta James. Ella sabe que se llama así e ignora por que ha venido a su mente ese nombre.

- Genial, he dormido de maravilla – asegura ella mirándole curiosa, se fija en sus galones, se trata de un teniente de la armada

- Ya me gustaría dormir con lo haces tú – responde su marido

- ¡mama duerme como un tronco! – exclama burlón el niño. Su nombre es Jimmy

- Hoy no vas a trabajar ¿verdad mami? – pregunta Jenny tomándose su vaso de leche

- No… estoy libre – responde Olivia repentinamente. Se pregunta cómo puede saber todo eso, es como si recuerdos que no son suyos surgiesen de repente en su cabeza

- ¡entonces podemos ir a comprar ropa! ¡Por favor mami! – suplica la niña levantándose

- Claro…claro

- ¡bien!... Ya he terminado… ¿puedo ir a ver la tele?

- Si, pero deja que tu hermano vea Bob Esponja

- Vaaaale, pero sólo durante un rato – responde resignada la niña mientras Jimmy aplaude feliz y se va tras ella dando saltos

- No sabes decirles que no ¿verdad? – dice James acercándose y tomándola por la cintura para besarla. Y ella no se resiste, de hecho lo está deseando y le abraza a su vez y le besa

- Oh venga, ¿Por qué no os alquiláis una habitación? – pregunta un hombre mayor entrando en la cocina vestido también de militar

- Buenos días suegro – responde James - ¿o quizás debería saludarte como Almirante Dunham? – pregunta cuadrándose

- Siempre bromeando con eso… ya veo que no saludas así a tu esposa y ella es Capitán…

- La honorable juez Capitán Dunham – afirma James abrazando a Olivia que asiste a la conversación en silencio. Está totalmente sorprendida de ver a su padre. Apenas le recuerda, ya que murió, en su realidad original, cuando ella era pequeña. No sabe que sentir hacia él, pues fue quien la llevó a los experimentos de Bell, y nunca entendió por qué – Bien, os dejo, yo tengo que irme a trabajar – asegura su marido interrumpiendo sus pensamientos. Volveré sobre las 5 ¿de acuerdo?

- Bien…aquí estaremos – responde Olivia mientras James se marcha.

- No te he saludado hija – dice su padre acercándose y dándole un beso en la mejilla - ¿Cómo estás?

- Bien… papá… ¿puedo hacerte una pregunta?

- Claro, todas las que quieras

- ¿recuerdas a William Bell y Walter Bishop?

- Sí, sí que los recuerdo… Estuvieron en la base de Jacksonville haciendo unas pruebas ¿por qué?

- No lo sé…me ha venido a la cabeza… ¿estuve yo en esos experimentos?