¡Hola a todos fans del Loudcest! Y a los no tan fans también... Este es quizás la actualización más esperada por algunos, pues el Lolacoln es muy tierno. Este capítulo me costo mucho hacerlo, pues las ideas no se ordenaban en mi cabeza (Si le incluimos los estudios :,v ) Pero bueno, lo complete con todas las ganas de brindarles una buena historia. Recientemente me uní al Staff del grupo: TLH-Sociedad Louder, en el que compartimos contenido variado, y opinamos sobre nuestra serie favorita... Únanse para pasarla súper bien, siempre estoy posteando enviar saludos a aquellos que dejaron su review en el capitulo pasado: Dext Belt, Metal-DragonGX, Julex93, pirata, Sam the Stormbringer, gamagogog, cartman6x61, Banghg, El caballero de las antorchas, Ntian, Lobo Hibiky, ezcu y a todos los que leen mis historias y me siguen tanto en esta plataforma, como en Facebook, esto es para ustedes.
Sin más por el momento, disfruten el capítulo!
Aclaraciones al final del cap.
The Loud House le pertenece a Chris Savino y a Nickelodeon.
Una historia de The Loud House: "La amenaza rosa"
Capítulo IV
Los tres hermanos se estaban alejando a paso rápido de la casa de ese extraño médico. Si él no hubiera aparecido en ese momento, quizás Lincoln no estaría acompañándolas ahora mismo. Aún hacia esfuerzo por caminar por su cuenta, pero no parecía ser tan grave.
Lola abrazaba a su hermano previniendo que se cayera. A pesar de las insistencias por parte de Lincoln, esto no sirvió para que aquella princesita lo dejara en ningún momento. Estaba demasiado preocupada como para pensar en otra cosa.
―Lola, no tienes que exagerar tanto, ya estoy bien mira… ―. Dijo mientras trataba de hacer un movimiento rápido, pero no fue la mejor idea. ― ¡Ahh! ¡Demonios! ―. Dijo el peliblanco mientras sentía un dolor en su abdomen.
―Tonterías Lincoln, llegando a casa Lana y yo cuidaremos de ti, ¿Verdad Lana?
Lola pregunto con seguridad esperando que su hermanita contestará de manera "Sí" de manera fuerte. Sin embargo, ese no fue el caso…
― ¿Lana? ¿Hey Lana? ¿Tierra llamando a Lana?
La Loud que no le teme a la suciedad se detuvo al mismo tiempo que su hermano y hermana, pero parecía no reaccionar ante las preguntas de Lola.
― ¿¡Lana estas bien!? ―. Dijo Lola mientras sacudía a Lana para hacerla reaccionar.
Lana sacudió su cabeza, como tratando de volver a la normalidad.
―Sí... ¡Sí! Estoy bien hermana, no te preocupes.
― ¡Me estabas asustando boba! ―. Dijo una alterada Lola.
Tal vez la Loud diva haya creído eso, pero Lincoln no estaba tan convencido, sabía que algo le estaba pasando a Lana, ese comportamiento no era normal en ella. Algo olía mal… Y no era la suciedad en la cara de la pequeña Loud.
―Lana, ¿Podrías hablar un momento conmigo?
La pequeña Loud asintió con la cabeza, y así su hermano y ella se alejaron un poco de Lola.
― ¿No me puedes mentir, sé que algo te ocurrió? ―. Dijo Lincoln tratando de sonar amigable. ― Puedes decírmelo sin temor, soy tu hermano mayor después de todo
Lana estaba temblando, su hermano la veía directo a los ojos. Sabía que algo andaba mal con ella. La sujeto por los hombros en un intento para recibir una respuesta clara.
―Lana… Por favor… ¿Qué te hizo ese desgraciado de Labrant?
―No… no lo recuerdo Lincoln, estuve inconsciente todo ese tiempo, hasta que Lola me despertó en esa casa.
No sonaba muy convencida, pero su respuesta calmo un poco a Lincoln. No tardaron en volver con Lola, ambos sabían que no podían hacerla esperar. La princesita Loud no dudo en volver a sujetar a su hermano, parecía casi una obligación teniendo a Lincoln en ese estado.
El peliblanco y las gemelas no tardaron mucho en volver a casa, al hacerlo, su madre fue la primera en recibirlos.
― ¡Lincoln! ¡Explícame porque tú y las gemelas tardaron tanto en volver a casa!
―Ahhh, pues… ―. Lincoln no había planeado que decirle a su madre sobre el tiempo extra que tomaron en volver a casa después de la escuela.
― ¡Un bravucón nos quiso hacer daño a mí y Lana! ―. Dijo con prisa Lola. ― ¡Pero llegó Lincoln y lo enfrento el solo! ¡El chico era enorme y gordo! ―. Lola hacia mímicas con sus manos tratando de describir al "bravucón".
Los siguientes diez minutos estuvieron repletos de narraciones de Lola sobre el falso acontecimiento. A estas alturas, la señora Loud comenzaba a sospechar que algo sucedía con Lincoln, pero si había algo que siempre hacia Rita Loud, era creerle a su queridísima princesa.
―Está bien niños, es un alivio que no paso a mayores―. Dijo viendo algunos moretones de Lincoln. ―Será mejor ponerte un poco de hielo querido, haz hecho una gran labor al salvar a tus hermanas ―. Dijo la matriarca Loud sujetando con delicadeza la mejilla de su hijo. ―Cada día las personas se vuelven peores… ¡Pero ustedes son diferentes a todos ellos!
Lincoln iba a coger un poco de hielo y colocarse en las zonas lastimadas, sin embargo fue Lola quien lo detuvo a medio camino.
― ¡Linky! ¡No deberías estar haciendo eso! ―. Gritó la amenaza rosa. ― ¡No deberías estar haciendo esfuerzo! ¡Ve a tu habitación en este momento! ―. Ordenó Lola. ―Que la doctora Lola llevará todos los instrumentos necesarios para ayudar a sanarte… ―. Dijo esto último con una mirada provocativa a su hermanos.
―Ehh… Lola, creo que yo pued…
― ¡VE AHORA MISMO!
El albino obedeció más por susto en las consecuencias de enfurecer a su hermanita. Subir las escaleras le resultaba doloroso, aunque no era tan extremo. Ya al llegar al segundo piso, su cuerpo le pedía descansar todo el día, pero eso no era lo peor…
―Demonios… Hoy es lunes.
La semana estaba apenas empezando, y ya contaba con un enemigo jurado. Quizás no haya sido lo mejor, pero Lincoln daría todo por su familia, aún si al hacerlo arriesga su vida, o peor… La de sus hermanas.
No tardó mucho en entrar a su habitación, poco le importaba la tarea que tenía para mañana, solo quería dormir toda la tarde, mejor todo el día, o mucho mejor aún… toda la semana. Se apresuró en abrir la puerta de su habitación, no quería entablar conversación con sus otras hermanas. Sí, les había prometido hablar con ellas, pero no estaba a su "cien por ciento" en estos momentos, tan solo pensar lo que dijo Lucy, ya le hacía doler la cabeza. ¿Acaso podría mantener algo así con su primera hermana menor? Aún no era momento de saberlo.
―Mi vida está poniéndose más difícil de lo que solía ser, ¿Qué hice para merecer esto?
Tan rápido como se lo pregunto, la respuesta también llegó, una respuesta que solo él sabía. Trato de echarse en su cama lo más rápido posible, realmente necesitaba descansar. Sin embargo, una de sus hermanas tenía otros planes.
Mientras tanto…
Lola estaba dentro de su cuarto, preparándose para darle una pequeña sorpresa a su querido hermano mayor. Había buscado en su gran ropero algo similar a la bata de un doctor, pero solo había ropa de princesas, damas de honor y vestidos del viejo oeste. Este momento era preciso para ella, le demostraría a Lincoln cuán importante es en su vida.
― ¡Demonios! No encuentro nada parecido a la bata de un doctor ―. Dijo lamentándose. ―Quizás solo deba ir con mi ropa de princesa ¿Una princesa doctora? No tiene mucho sentido…
Su rostro empezaba a mostrar decaimiento, en estos momentos, ir a darle las bolsas con hielo y dejarlo tranquilo parecía una mejor idea.
―De todas formas, debe estar muy cansado…
Cerró su ropero con fuerza, para desquitar su frustración, pero no fue suficiente. Se acercó hasta el ropero de su hermana gemela, que por cierto es más pequeño que el de Lola, y le dio un fuerte golpe, abriéndolo sin querer. Los trajes de Lana salieron disparados, era evidente que no mantenía un orden como si lo hacía Lola. Pero algo le llama su atención… Una pequeña bolsa negra resaltaba entre los trajes de caballero y carpintero de Lana. Al abrirla, se dio cuenta que era el traje de una enfermera, y no cualquier traje de enfermera.
― ¿Cómo Lana podía tener esto?
La suerte le sonrió a la amenaza rosa…
En otro lugar…
La pequeña Lana se encontraba sentada cerca de un árbol en el patio de su casa. En un solo día su vida había cambiado, quizás para siempre, y lo peor era que nadie parecía darse cuenta. Tener que mentirle a su madre, a Lola, y aún peor a Lincoln la hacía sentir muy mal. Su estómago le ardía y pequeños temblores repentinos perturbaban su tranquilidad.
Pequeñas lágrimas caían por sus mejillas, la experiencia de este día fue terrible. Pero no fue debido al chico que la secuestro, no mintió cuando le dijo a Lincoln que estaba inconsciente. Mintió al no contarle lo que vio después, en la casa de ese extraño médico…
Flashback…
La oscuridad reinaba en esa morada, quizás sería un lugar agradable para Lucy, pero para ella resultaba terrorífico, como si estuviera en una película de terror. No sabía cómo había llegado hasta ahí, a veces podía divisar como era cargada por alguien, mientras que al lado suyo estaba Lincoln, pero él estaba más inconsciente que ella. Su cabecita empezaba a dolerle. No quería moverse, su joven mente aún creía en los monstruos debajo de la cama, y con tanta oscuridad, el miedo invadió todo su ser.
Si seguía ahí más tiempo, empezaría a llorar, quizás hasta se orinaría del susto, pues algunos sonidos extraños se escuchaban dentro de esa casa. Sin embargo, escucho como una puerta se abría, y dos personas entraban discutiendo sobre algo. Era mejor fingir que aún estaba inconsciente para saber de quienes se trataba.
― ¡Dime como está Lincoln! ¡EXIJO QUE ME DIGAS COMO ESTÁ LINCOLN!
Esa voz la reconocía hasta si solo mencionaba una letra. Se sintió aliviada que su hermana gemela estaba ahí con ella.
―Ya te lo dije niña, tú hermano necesita un poco más de reposo para que mis medicinas funcionen bien, pero si sigues gritando así, lo despertarás a él y a tu hermana, y mi esfuerzo será en vano.
La princesita Loud emitió un sonido de inconformidad *Tsk* al ser silenciada por el médico. En ese momento, Lola se acercó hasta donde estaba su gemela, le toco la mejilla, como esperando así poder despertarla.
―Me dijiste que Lana no está en peligro, ¿Estas muy seguro de eso?
Lana sintió sus mejillas ruborizarse al momento que su hermana dijo esas palabras. Dejo de acariciar sus mejillas para voltear y observar al médico.
―Así es, solo fue dopada… Por el momento, hay que esperar a que despierte ―. Dijo con confianza. ―Es lo mejor por el momento.
―Espero que así sea, pues de lo contrario, conocerás la ira de la "Amenaza rosa" ―. Dijo mientras cerraba su puño con furia.
Aquella mirada era temible incluso para una niña de solo seis años. Lola volvió a acercarse a su hermano, quería estar cerca de él, quería que la perdonase… Parecía que solo servía para atraer problemas en esa casa. El rostro de la princesita Loud marcado por la tristeza quería acercarse cada vez más al de su hermano. Esto no pasaba desapercibido por el dueño de la morada.
―No tienes que preocuparte por hacerlo… Comprendo que quieres a tu hermano, más de lo que deberías.
Eso sorprendió a Lola, ¿Cómo pudo saber eso?, Sus sentimientos se habían respecto a su hermano se definieron hace poco. Pero no se lo dijo a nadie, ni siquiera a Lana. ¿Acaso este tipo quería intimidarla?
―Antes de responderte, quisiera saber, ¿Cómo sabías que Lincoln estaba en problemas? ¿Por qué nos ayudaste? ¿Eres un secuestrador o algo así?
Lola parecía ponerse a la defensiva con esas preguntas, no lo negaría, esta situación la incomodaba y la asustaba un poco. Estaba empezando a pensar que este tipo es un loco. Pero su reacción fue inesperada, una risilla suave salió de la boca de ese adulto pelirrojo.
―Bueno, si tanto quieres saber, mi nombre es Lexter Lavern, soy un médico de profesión que conoció a tu hermano hace unos días, y le advertí sobre meterse con un Labrant, sin embargo… Pareció no hacer caso a mi advertencia.
Lola emitió un suspiro de alivio, si algo le enseñaron sus padres, es a confiar en un doctor… Su joven mente lo relacionaba con seguridad.
―Eso no responde a como sabes que me gusta Lincoln… ¡Oh rayos!
Otra risilla se escuchó en esa habitación. Mientras que Lana trataba de aguantar un llanto de tristeza.
―Tranquila, sé que no es fácil negar algo cuando es la más pura verdad. Pero eso no te exhibe a estar tomando un mal camino, aunque eso solo lo sabrás cuando lo converses con él ―. Recomendó con firmeza Lexter. ―Supongo que quieres un momento a solas con él… Saldré un momento ¿Vale?
No fue necesario una respuesta, aquel médico salió muy rápido de la habitación. Quizás era la buena fortuna que le volvía a sonreír a Lola. No desaprovecharía este momento, se acercó con delicadeza al rostro de su hermano.
―Solo te he traído problemas Lincoln, tal vez pienses que soy una niña caprichosa, malcriada e injusta… Pero con todos mis defectos, siempre estás ahí para mí ―. Dijo mientras tomaba con delicadeza la lastimada mejilla de Lincoln. ―A veces pienso que no te merezco como hermana… ¿Por qué tuvimos que ser hermanos? Mi corazón no puede evitar sentir esto por ti… No puedo evitar… Hacer esto…
La curiosidad le ganó, Lana se giró muy suave y lentamente para poder observar que estaba haciendo su gemela. Lo mejor hubiera sido no haberlo hecho. "¿Por qué haces eso Lola?" "¿Por qué mi pechito está doliéndome?" "¿Acaso he sido una mala hermana?" "¿Por qué estas besando a Lincoln?" "¿Por qué ahora siento esta… Esta… Envidia?" Eran los pensamientos de la pequeña Lana. En ese momento, las cosas cambiaron para ella.
Unos golpeteos a la puerta sonaron en la puerta, era obvio de quien se trataba. Mientras Lola dejaba de besar a Lincoln, Lana se giraba de vuelta a su posición para evitar levantar sospechas.
―Puedes pasar ―. Dijo Lola, tratando de sonar lo más bajo posible.
―Parece que ahora tienes más claras tus ideas niña.
Aquel médico había acertado, otra vez.
―Podríamos decir que sí… ―. En la mente de Lola, una pregunta recurrente se creaba ¿Acaso este tipo es un adivino? ―Sabes, me avergüenza un poco decir esto pero… ¿Me podrías decir donde está tu baño?
Lexter sonrió ante las palabras de la pequeña.
―Claro, tienes que salir de la habitación y caminar hasta la última puerta del fondo, ten cuidado… Con tanta oscuridad no se puede ver las cosas tiradas en el suelo, se cautelosa.
Con algo de miedo, Lola salió de la habitación para dirigirse hasta el baño. El médico no mentía, era tan oscuro que solo podía ver su nariz, tendría que caminar con cuidado de no pisar algo extraño.
Mientras que Lana seguía llorando y gritando por dentro. Su principal razón de ser, su hermana gemela, amaba más a su único hermano que a ella. La envidia comenzaba a dominar su mente. Ni siquiera el haber escuchado a Lincoln despertar y entablar una conversación con el dueño de esta casa la sacaba de sus pensamientos.
Malas palabras, que se convertían en malos pensamientos, empezaban a rondar su joven mente.
Fin del flashback…
Es difícil de entender, pero los sentimientos de Lana tuvieron un cambio abrupto esta tarde. Lola pasó a ser la persona más amada por ella, a la más odiada. Y Lincoln… Él se llevaría la peor parte.
― ¿Nada de lo que hice sirvió? Siempre estuve ahí para ti Lola ―. Dijo mientras observaba a la nada. ―Aunque… Lincoln siempre estuvo ahí para nosotras dos… ¿Acaso es él tu esperado príncipe azul? Yo siempre defendía tus castillos hechos de cojines y a tus fieles pueblerinos de felpa.
Si había una palabra para describir la situación actual de Lana, esa sería: "Traición". Independientemente si era cierto o no, Lana creía eso. Su corazón no podía dejar de emanar odio hacia sus dos hermanos, pero quizás haya una manera de remediarlo.
― Tal vez… Si hablo con Lincoln sobre lo que vi, él quizá pueda entender… Sí, quizás estoy molestándome por nada, todo se soluciona hablando ¿Verdad?
Quería auto - convencerse, una niña buena y pequeña no debería estar sintiendo odio hacia sus propios hermanos. Se levantó de su descanso. Hablar con su hermano despejaría todas sus dudas, de eso estaba segura. Al entrar en su domicilio, pensó encontrarse con alguna de sus hermanas, y no se había equivocado. En una casa tan pequeña para trece personas, los choques entre eran frecuentes. Siendo Leni, la hermana que más los ocasionaba, y ahora mismo no era la excepción.
― ¡Ouch! ―. Dijo la adolescente de dieciséis años al sentir como algo chocó contra su estómago. ― ¿Lola? Te he dicho que tengas más cuidado al correr fuera de la casa, puedes golpear a otras Lenis.
No tenía tiempo para hablar con ella, necesitaba subir hasta la habitación de Lincoln. Trató de evadir a su hermana mayor, pero la rubia la sujetó, evitándole correr.
― Lola, debes obedecer a tu hermana mayor cuando te enseña lecciones de vida… ¿O era de conducta? ¡Dejémoslas como lecciones!
Lana se retorcía para tratar de zafarse del agarre de su hermana.
―Vamos con Lori para saber si son lecciones de vida o de conducta ¿Está bien?
Estaba harta de tener que tratar con su hermana, ahora que lo pensaba mejor, su manera de comportarse, realmente resultaba molesta… Muy molesta.
―No…
― ¿Qué dijiste Lola?
―No iré contigo ¡ESTÚPIDA!
No sabía si fue la palabrota o el tono que utilizó, pero de algo si era seguro, Leni estaba con la quijada por el suelo. Hay algo que si podía reconocer Leni, y eran las palabrotas. Aún recuerda cuando Luna llegó a casa lanzando insultos a diestra y siniestra. Resultado, una boca repleta de jabón.
Su mente no encontraba el engranaje correcto, asociaba los insultos con personas adultas, ¿Pero si lo decía alguien pequeño? No tenía ni un sentido.
―Y para tu información, soy Lana… ―. Dijo mientras subía las escaleras.
Lo último que atinó a ver de Leni, fue su rostro de sorpresa total.
―0―
Los brazos de Morfeo se habían adueñado de su ser. Ahora mismo, hasta una roca le parecería una suave almohada. Una isla solo para él, no era tan pequeña, ni tan grande. Recostado sobre una suave hamaca, mientras bebía agua de coco. Solo estando con calzoncillos y la última edición de su comic favorito. Algo perturbó su tranquilidad, una hermosa chica estaba caminando con un vestido hawaiano, el movimiento de sus caderas eran hipnotizantés.
―Ronnie Anne.
La latina se acercó hasta él, silenciándolo con un beso.
―Se sentiría tan bien, si realmente me quisieras a mí…
― ¿De que estas hablando Ronnie?
―Tus deseos se expresan en todo momento Lincoln, mira hacia abajo.
Bajo la mirada por curiosidad, pues resulta extraño que su novia le diga algo así en sus sueños, ya había soñado antes con ella, pero el único sonido que emitía no eran más que gemidos. La imagen era realmente bizarra. Todas sus hermanas estaban tratando de hacerle una mamada, o por lo menos lamer un poco su miembro, como si su apéndice reproductor fuera la paleta de helado más deliciosa y adictiva del planeta. Todas ellas, las mayores y menores, compartiendo y al mismo tiempo empujándose para tener un poco del orgullo de Lincoln. Incluso Lily estaba tratando de lamer un poco.
― ¡Chicas! ¡Deténganse!
Las exigencias de Lincoln no parecieron aminorar a sus hermanas, es más, pareció encenderlas más.
― ¡Chicas! ¡Por favor! ¡No soporto más!
Estaba por estallar, y sus hermanas lo sabían, en sus ojos, pequeños corazones eran visibles. Mientras que Ronnie Anne, observaba a la distancia, parecía estar llorando.
― ¡M-me CORROOO!
Un gran charco blanco salió disparado, ensuciando a todas las chicas, inclusive a Ronnie Anne.
…
― ¡AHHHH!
Un grito se escuchó en toda su habitación, de no ser por haber tapado los ductos de ventilación, y tener su puerta cerrada, sus hermanas presentes en la casa hubieran corrido en su ayuda. Una pesadilla, de eso no había duda, su cuerpo estaba sudando en demasía, como si al hacerlo hubiera expulsado todos los males de su cuerpo.
―Demonios… Ese ha sido el sueño más raro que he tenido ―. Se dijo con respiración agitada. ―Pero… Me da escalofríos pensar que realmente… Me gustó.
Quiso salir de su cama, su cuerpo estaba muy húmedo por el sudor pues en sus sabanas estaba marcado un relieve húmedo de su cuerpo.
― ¿Cuánto he dormido? ―. Se preguntó, mientras dirigía su mirada hacia su pequeña ventana. ―Cielos…Esta por anochecer, realmente estoy agotado.
Aún le dolía moverse, pero no era tan demoledor como cuando se despertó de su letargo en la casa de ese médico, le aterraba la sola idea de pensar en él, sin embargo tenía que reconocer que poseía unas manos mágicas ¿Acaso era un mago?
―Eso explicaría mucho…
Estaba por levantarse de su cama, cuando su puerta se abrió un poco.
― ¿Lincoln, estas despierto?
Aquella vocecita era muy fácil de reconocer para el albino.
―Claro Lola, estoy mucho mejor que antes ―. Respondió con alegría Lincoln. ― ¡Oh claro! Tú y Lana pueden pasar.
La reacción de la pequeña Loud no tardo demasiado, la puerta termino de abrirse mostrando solo a una Lola cubierta por un gran abrigo, solo dejando mostrar su cabeza. Parecía algo incómodo para Lola, como si quisiera estar ocultando algo.
―Hola Linky ―. Dijo mientras cerraba la puerta con delicadeza y colocaba el seguro. ―Estuve muy preocupada, vine unas cuantas veces a tu habitación, es muy tierno verte dormir…
Eso tomo por sorpresa a Lincoln, ¿Se veía tierno mientras dormía? No dejaba de sonar lindo y aterrador al mismo tiempo, y menos viniendo de Lola.
―Haz hecho mucho por mí… Y yo solo te he causado problemas, soy una mala hermana, incluso tienes que rescatarme como una princesa ―. Dijo esto mientras se acercaba a él con un poco de sobreactuación. ―De no ser por ti, ahora mismo quizás yo…
*Shhh*
Lincoln tapo su boca con su dedo índice.
―Solo hice lo que un verdadero hermano haría por su hermanita pequeña, recuerda que yo siempre estaré ahí para tí ―. Al decirle eso, los ojos de la princesita Loud comenzaron a humedecerse. ―No le digas esto a Lana, pero tú eres mi gemela favorita.
Su rostro se volvió rojo como un tomate al escuchar las palabras de su hermano mayor ¿Acaso la amenaza rosa se estaba mostrando débil ante otra personas? No, eso no lo permitiría, ni siquiera si es el amor de su vida. Sin pensarlo dos veces, dio un golpe al hombro de su hermano, no lo hizo con tanta intensidad para evitar lastimarlo aún más. Aun así, Lincoln emitió un sonido de dolor.
― ¡Auch! ¿Y eso porque fue? ―. Se preguntó Lincoln con dolor.
―Eso es por lograr que me sonroje ―. Dijo con algo de molestia. ―Y esto es por lograr enamorarme aún más.
Al decir esto último, jalo a Lincoln hasta ella, uniendo sus labios con dulzura y romance. El beso comenzaba a tornarse más lujurioso a cada movimiento.
―Lola… y-yo, nosotros ―. Lincoln quiso reclamar, pero fue callado por otro beso apasionado de su hermanita menor.
―Solo guarda silencio ―. Dijo mientras desabrochaba su abrigo y dejaba ver el "Regalo" que tenía preparado para Lincoln. ―Y disfruta de los servicios de la enfermera Lola.
No había podido conseguir una bata de doctor, pero sí logró conseguir algo mucho mejor.
Increíble. Esa era la única palabra que podía describir como se veía Lola en estos momentos. A pesar de su corta edad, ese vestido de enfermera, que constaba de una micro falda, una blusa corta, y un pequeño sombrerito de enfermera de color blanco y con una cruz roja en medio, dejaba poco a la imaginación del peliblanco. La amenaza rosa había logrado algo que no había pensado hasta este momento de sus hermanas menores.
Excitarlo…
Y era muy evidente, no se había dado cuenta, pero solo traía puesto su ropa interior roja. La cual, fue un regalo de sus hermanas, aunque más específicamente de Lola. ¿Qué coincidencias no? Ahora esos calzoncillos tenían una protuberancia que era evidentemente una erección, reconocible a kilómetros de distancia.
―Parece que mi paciente está algo "Animado" por tener tan hermosa enfermera ―. Dijo con seducción. ―No me queda de otra que hacerme responsable de curarlo.
Sujeto su abrigo, tratando de encontrar algo dentro. Lincoln pudo divisar un estetoscopio, una jeringa y una esponja. No mentiría, comenzaba a sentir algo de temor al ver la jeringa, es uno de sus temores más profundos. ¿Realmente Lola le clavaría eso en el cuerpo?
―Lola, es muy lindo todo lo que haces, pero no es necesario ir tan lejos ―. Dijo con temor. ―Estoy recuperado, me siento mucho mejor, yo voy a… ―. No pudo terminar su oración.
―Lincoln, ¡Serás mi paciente, y te gustará! ―. Dijo con unas flamas en sus ojos. ―Y no te lo estoy pidiendo.
Era imposible salir de esta situación, solo quedaba afrontarla. Creyó haber caído bajo con admitir sentirse atraído por sus hermanas mayores. Pero ahora esto lo terminaba de hundir… Su hermanita lo echó en su cama, y de un rápido movimiento, ya estaba sobre él. Quizás la diferencia de tamaños la obligaba a estirarse para poder tocar colocar su estetoscopio sobre su pecho.
―Esta frio.
Lola aparto el estetoscopio del pecho de su hermano. Quizás calentaría aquel artefacto con su aliento para volver a colocarlo. Sin embargo, la acción fue totalmente distinta. Lola acercó sus labios hasta el pecho del albino. Pequeños besitos caían sobre el intermedio de sus pectorales. Besitos que se convirtieron en lamidas. Y lamidas que se convirtieron en succiones.
―Sé que esto te gusta mucho Linky ―. Decía Lola mientras le daba otro chupetón a su pecho. ―Tu "espada" se puso aún más dura…
A pesar de los temblores en su cuerpo, afirmó con la cabeza. No podía negar lo evidente, su miembro ya estaba duro como roca, queriéndose ocultar dentro de alguna cueva confortante. Dejo de estimular a su hermano para volver a colocar aquel artefacto sobre la zona roja marcada por besos. Ahora ya no le parecía frio, en esos momentos ya nada parecía frio.
―Parece que tus latidos han acelerado su ritmo ―. Dijo, mientras acercaba peligrosamente su trasero hasta la entrepierna de Lincoln. ― ¿Me pregunto porque será?
―Estas llevando esto muy lejos Lola… ―. Su mente decía que esto se detuviera, pero su cuerpo le pedía otra cosa.
Lo anterior no había sido nada. Pero sabía que no podía ir con todo, quería oír a su hermano pedirle más, cada vez más de ella, quería escucharle suplicar por sus besos, oír que ella era su única niña especial. La amenaza rosa comenzó a rosar el ariete de su hermano, con su virginal entrada. Lo hacía con delicadeza, sin brusquedad, y con claras intenciones de hacer suplicar a Lincoln. Ambos aún conservaban sus ropas, pero si las cosas seguían así, no lo sería por mucho más tiempo.
―Parece que mi paciente favorito está muy entusiasmado hoy día. Me parece que se ha ganado un baño de esponja.
El cuerpo de Lincoln estaba totalmente rojo por las palabras dichas de su hermana. Su instinto animal de lujuria quería dominar todo su cuerpo, pero él aun hacia pelea por evitar que domine todo su cuerpo, ¿Es que acaso su hermanita disfrutaba con eso? ¿Ver cómo sufría por no cogérsela como un animal? No podía pensar bien en ello, su esfuerzo estaba dirigido hacia otra zona.
―Primero, procederé a humedecer la esponja ―. Presionó la esponja con una sola mano, mientras la metía dentro de una cubeta con agua.
¿En qué momento trajo la cubeta? En realidad no importaba eso ahora mismo, su concentración y mente estaba esforzándose por no ceder a sus más bajos deseos. La esponja había ganado más tamaño por el exceso de agua. Lola sujeto con ambas manos la esponja, mientras hacía movimientos muy… sugerentes, al momento de exprimir el exceso de agua. Las cosas se dificultaron más cuando Lola comenzó a pasar la esponja por el cuerpo de su hermano.
―No temas Linky, te dejaré muy limpio.
―Eso no me preocupa.
Lola detecto preocupación en las palabras de su hermano.
― ¿Qué te preocupa Linky? ―. Dijo mientras acercaba cada vez más la esponja a ese lugar prohibido. ― ¿acaso temes liberarte conmigo? ¿Acaso no soy lo suficientemente buena para ti? ―. Al decir eso, puso la húmeda esponja sobre su duro apéndice. ― ¿Acaso no basta con ser rubia para ti?
Estaba por decir muchas más cosas, pero su silenciada con un beso del albino.
―Te quiero como eres Lola, eres la princesita de mi vida, y hoy haz logrado algo que nunca había esperado…
La situación era tierna y jodidamente erótica al mismo tiempo. Lola tenía la mano sobre el gran bulto que se ocultaba en los calzoncillos rojos de Lincoln. Tocarlo se sentía extraño, era duro, pero también algo suave al mismo tiempo. Sin importar la ropa de por medio, una sensación extraña despertó en todo su cuerpo. Quería acariciar aquel bulto cada vez más, quería sujetarlo con más fuerza… Quería… Quería…
Ya no importaba la tercer parte de su plan. Lola quería que su hermano desate toda su lujuria animal con ella… Y lo había conseguido.
―0―
Antes había estado en los ductos de ventilación, aunque debía reconocer que esa era el fuerte de Lucy. A pesar de ser más pequeña que ella, moverse con libertad le resultaba difícil. Debía reconocerlo, Lucy era la reina en cuanto a moverse por espacios cerrados se trataba.
Tocar la puerta de Lincoln hubiera sido sencillo, pero pensándolo bien, una sorpresa en su habitación le dará más importancia a la conversación que planea tener con su hermano mayor. Había estado muchas veces en su cuarto, como para saber que su ventilación no estaba totalmente asegurada, sabía que dejarlo así le serviría algún día, y pues parece que ese día llegó.
Le pareció extraño en un inicio, aquella ventilación que recordó haber dejado aflojada, ahora estaba asegurada, y para su sorpresa, tapada con algo suave.
― ¿Una almohada?
Quizás Lincoln realmente quería su privacidad, y termino tapando todo orificio por donde pudieran espiarlo. ¿Fue una pérdida de tiempo tratar de aclarar las cosas con su hermano sobre sus sentimientos? Todo parecía apuntar a que sí.
Pero un sonido extraño del otro lado de esa ventilación llamó su atención. Era casi imperceptible, pero haber tratado con animales sensibles auditivamente le había ayudado a desarrollar algunas habilidades.
La curiosidad le gano totalmente. Comenzó a rasgar con sus manos aquella almohada, pero sus intentos eran inútiles. Tratar de romperlo era inútil, debía tratar con otra cosa.
―Será mejor apartarlo un poco por las esquinas.
Comenzó a meter su dedo en las esquinas, tratando de deformar el cojín siquiera un poco. Un pequeño agujero sería suficiente. Realmente no era difícil para Lana hacerlo, estaba acostumbrada a trabajar duramente con sus manos.
Todo lo que pudo hacer fue un pequeño agujero por la esquina superior izquierda.
Hubiera sido mejor darse por vencida y no haber llegado hasta aquí.
Su ojo derecho pudo observar como Lola y Lincoln se besaban con pasión, el cuerpo de ambos estaba sudoroso, los movimientos frenéticos de Lincoln eran como si de un animal en celo se tratase. Algo la dejo muy impresionada.
Ambos estaban desnudos… Y muy juntos el uno del otro.
―Lincoln, ¡No te detengas por favor! ―. Parecía suplicar Lola, mientras se colocaba en pose de perrito.
El albino comenzó a hacer movimientos frenéticos mientras estaba detrás de la princesita Loud. El gran trasero de Lola sonaba como si una pizza cayera sobre el suelo cada dos segundos. Era algo que envidiaba Lana de su gemela.
Las lágrimas caían como si de cataratas se tratase, Lana no podría seguir viendo eso. Las lágrimas no eran de tristeza, eran de rabia… Una rabia que no se detendría por nada en el mundo. Una rabia que se convertiría en venganza.
― ¡Te amo tanto Linky! ¡Satisface a tu princesa! ¡Es una orden!
A pesar de su corta edad, Lincoln parecía tener mucha fogosidad acumulada en su ser. Las embestidas eran más rápidas y violentas que antes.
Salió de ahí lo más rápido que pudo, se iría lejos, muy lejos, quizás al parque… No, el único lugar donde realmente podría pasarla bien.
El zoológico.
Ahí, era otro mundo, los animales la escuchaban y no le juzgaban por sus decisiones u opciones. Era su segundo hogar.
Quería contarles a los animales, como se vengaría de su hermana gemela, y su hermano peliblanco. Su corazón ahora solo mantenía una sola cosa… Odio.
Las imágenes seguían en su cabeza, la expresión de Lola pidiendo más, las exaltaciones de Lincoln al realizar una nueva penetración y el movimiento de su pequeña cama con un leve rechinido. Todo estaba marcado, muy marcado.
Lana salió corriendo de casa, para su suerte, ningún familiar suyo la detuvo, ni siquiera Leni, que aún estaba parada en medio de la sala con la quijada muy abierta por el asombro.
Realmente sería una buena grabación para los vídeos de Luan.
Ufff... Cuanta intensidad la de Lincoln ¿No? Hoy hemos podido leer un poco del lado más oscuro de Lincoln, esos bajos deseos que quiere satisfacer a cualquier costo (Y que pudimos ver también en "Una historia de The Loud House: Futuro perdido" ). ¿Que paso con Robert Labrant? ¿Que planea Lana? ¿Como será la relación entre Lincoln y Lola desde ahora? ¿Leni seguirá en la misma posición todo el día? Lo sabremos muy pronto... Por el momento ese es todo mis queridos lectores, un fuerte abrazo de su buen amigo Rasec02. ¡Nos leeremos pronto!
PD: La historia continuará en el capítulo XII de "Unas historia de The Loud House: Secretos y hermanas". El cual estaré subiendo máximo el 20 de Julio.
PD 2: Si quieres hablar conmigo, revisar contenido variado y hacer muchas cosas locas, dale Like a mi fanpage en Facebook búscame como: Rasec02 (o también Rasec02TRUE)
