En dos días más Gintoki aprendió varias de cosas. Sobre que Kagura se negaba a dormir a en el armario no porque sea incómodo si no por que habitaba un monstruo ahí, eso hasta que Gintoki fingió matarlo con la espada de madera que tenia de adorno en su sala; desde ese momento la niña dormía sin ningún problema en ese pequeño cuarto. Lo segundo que aprendió es que Kagura no soporta estar con su cabello suelto así que se vio forzado en buscar ayuda profesional en internet para peinarla de una forma más o menos decente. Lo último que aprendió es que la niña tiene un profundo amor por los caballeros del Zodiaco, tanto que el mismo se ha sentado con ella a mirarlos para después ver Bob Esponja completamente y vergonzosamente entretenido.
Cuando Kagura despertó él ya tenía servido su vaso de leche, ya que no tenía nada mejor que darle de desayunar. La pequeña aun dormitando lo bebía para después dirigirse a la sala a mirar televisión. Se había echó una rutina para el en tan poco tiempo, pero él no quería cambiarla, de esa manera no tendría que salir a la calle para encontrarse con personas y verse forzado a dar explicaciones.
Cuando el termino de beber su café, corrió a la sala al escuchar el tema introductorio de Bob Esponja, se sentó en su sofá mientras Kagura estaba en el suelo mirando la televisión muy atenta, eso le hizo pensar que la niña en ningún momento podría estar aburrida por llevar casi tres días sin salir. "Ella está bien" pensó el fijando su atención en la televisión.
-Gin-chan...-. Hablo de la nada la niña.
-No interrumpas, el imbécil de Patricio va a revelar lo que esconde su caja secreta-. Respondió Gintoki.
-Es que... Kagura quiere saber si se portó mal-. Comentó la niña.
-¿De qué hablas?-. Le preguntó.
-Es que Gin-chan no quiere salir de padeo con Kagura-. Comentó la niña cabizbaja.
En ese momento Gintoki se dio cuenta de que Kagura no era una de esas niñas exigentes o berrinchudas, en algunos casos. La pequeña llevaba deseando salir desde hace quien sabe cuándo y él no le importó. "Sigue sin importarme yo no quiero salir" pensó él.
-¿Quieres que vayamos de paseo?-. Le preguntó. Ella asintió emocionada, "podría llevarla a dar una vuelta a la cuadra y ya" pensó para sí.-Pues ve a darte un baño y saldremos.
-¡Si!-. Exclamó la pequeña corriendo a toda velocidad por la casa.
"Espero que nadie me vea" pensó él.
Por otro lado iban dos chicas caminando por la calle, una llevaba una bolsa entre sus manos, su cabellera era larga de un tono morado y usaba un uniforme escolar de marinero que llevaba la falda azul además parecía estar completamente emocionada. A su lado caminaba una chica de cabellera rubia recogida en una coleta, su uniforme era estilo marinero pero era de un completo tono negro, ella parecía sería pero miraba a la chica a su lado algo confundida.
-Sarutobi, dime de nuevo a donde vamos-. Cuestionó la rubia.
-A ver a mi novio-. Respondió la chica dejando escapar un chillido.
-No sabía que tuvieras novio-. Respondió la rubia.
-Él tampoco lo sabe Tsuky-. Comentó la otra.
-¿Que estas queriendo decir con eso?-. Cuestionó la rubia.
-Nada importante-. Le respondió.
Ambas chicas siguieron caminado hasta llegar frente a un gran edificio, subieron las escaleras, la rubia seguía a la de cabellera morada pues no tenía idea de a dónde estaba yendo. Subieron hasta llegar al último piso, caminaron por el pasillo hasta el fondo donde parecía estar el último departamento, por un segundo la rubia sintió desconfianza al llegar a un lugar tan aparentemente sombrío. Por otro lado, la de cabellera morada prosiguió a golpear la puerta de una forma melodiosa a la espera de que alguien le abriera.
-¿Tú "novio" vive aquí?-. Cuestionó la rubia.
-Así es, él es bastante genial... ¡no te enamores de él!-. Exclamó la chica.
En ese momento la puerta se abrió, frente a ella apareció un chico de aproximadamente su misma edad con una cabellera plateada despeinada y su dedo metido en la nariz. El rostro de él se ensombreció en ese segundo.
-Definitivamente no me voy a enamorar de el-. Afirmó la rubia al ver a tan "desagradable" sujeto.
-¡Gin-san!-. Exclamó la otra chica lanzándose a el colgándose de su cuello.-Ah pasado tanto tiempo, ¿por qué no despediste de mí? ¡Me tuve que enterar por Otae que te saliste! ¡¿Cómo pudiste hacerme esto?!-. Gritaba la chica.
-¡Suéltame maldita sea!-. Gritaba Gintoki tratando de alejar a la chica de él, hasta que lo logró.-No tengo por qué despedirme de ti, no voy a morir-. Dijo despreciativo.
-Exacto, ¡no había razón para una despedida! ¡Oh Gin-san te amo tanto!-. Decía la chica.
Por su parte Gintoki sentía como todo se iba al demonio, ya nada le importaba, si no quería encontrarse con alguien en la calle venía a su casa alguien con quien jamás quisiera encontrarse.
-Lo que sea, ¿a qué viniste?-. Preguntó él.
-Te traje unos regalos para que los disfrutemos los dos juntos y...-. La chica calló en ese instante, dio la vuelta dirigiendo su vista a su amiga rubia que estaba detras de ella.-Ya puedes irte Tsuky.
-¿Que? ¿Solo para esto me pediste que viniera contigo?-. Cuestionó la rubia ofendida.
-Si-. Dijo con simpleza.
-¿Esta quién es?-. Cuestionó Gintoki, la chica rubia se sintió ofendida.
-¿Disculpa? ¿Quién te crees para decirme "esta" idiota?-. Cuestionó la rubia ofendida.
-¿Quién te crees tú para decirme idiota?-. Dijo Gintoki ofendido de igual manera.
-¡Yo soy Tsukuyo! ¿Tú por qué me hablas así?-. Gritó ella.
-Yo te hablo como se de mi gana-. Le respondió el.-Que estés buena no significa que tenga que tratarte bonito.
-¡Repite eso maldito vago!-. Gritó retadora.
-¿Que acaso estas sorda?-. La reto.
El rostro de la rubia enrojeció, enfurecida tomo lo primero que alcanzo lanzándoselo a Gintoki quien apenas y pudo esquivarlo al lograr inclinarse a tiempo.
-¿Que tú estás loca?-. Le gritó Gintoki acercándose más a ella.
En ese momento la chica de cabellera morada comenzó a chillar haciendo que ambos guardaran silencio inmediatamente.
-¡Tsuky dijiste que no te enamorarías de él!-. Gritó la chica furiosa.
-¡Deja de decir estupideces Sarutobi! ¿Qué le ves a este tipo?-. Exclamó Tsukuyo.
-¡Eso no te importa deja de fijarte en el!-. Grito la chica rodeando a Gintoki del cuello de nueva cuenta.-Ninguna chica puede quitármelo.
-No creo que exista alguien tan estúpida como para querer quitarlo-. Respondió Tsukuyo.-Nadie se fijaría en alguien tan idiota.
-Es claro que ya te enamoraste ¿qué? ¿Quieres pelear por el?-. Reto.-Ya te dije ninguna mujer en este planeta puede quitármelo.
Las chicas estaban gritando mucho, tanto que Gintoki vio como el vecino de al lado se estaba asomando por la ventana.
-Oigan locas cállense...-. Dijo Gintoki.
-Claro que si cariño-. Respondió la peli morada.-Pídeme lo que quieras
-Tu...-. Apenas iba a decir algo Gintoki cuando sintió que alguien se abrazaba a su pierna.
-¿Lo ves Tsuky? Mi amor va a pedirme algo-. Presumió la chica.
-¿Y a mí que me importa?-. Cuestionó Tsukuyo.
-Tú también cállate-. Dijo Gintoki.
Lo siguiente que ocurrió es que ambas chicas vieron como Gintoki se inclinaba en el suelo y como una niña estaba parada frente el diciéndole algo que ellas no pudieron entender.
-¿Quién es esa niña Sarutobi?-. Le pregunto Tsukuyo.
-No lo sé pero ahora lo averiguo-. Dijo la chica decidida. .
Gintoki dio la vuelta mirando a ambas chicas. La peli morada sonrió con superioridad a la rubia por ello, apenas iba a decir algo cuando la pequeña niña que estaba frente el comenzó a tirar de su brazo.
-¡Gin-chan!-. Grito la pequeña. Gintoki devolvió su concentración a la niña.
-Cierto, cierto-. Dijo el tomando a la niña entre sus brazos para adentrarse a su departamento cerrando la puerta detras suyo justo en la cara de ambas chicas.
Apenas cerró la puerta Gintoki bajo a Kagura, ella le dio su pequeña mano y el la encaminó hasta el baño. "Se puede bañar sola, pero no puede orinar sola" pensaba Gintoki mientras esperaba a Kagura, aunque por otro lado se sintió agradecido de que la pequeña haya aparecido justo en el momento para quitarlo de esa chica acosadora y de esa agresiva desconocida.
Kagura salió del baño volviendo a tomar la mano de Gintoki, este se extrañó pues la niña parecía estar demasiado pegada a él ese día.
-Paseo Gin-chan, Kagura está lista-. Dijo la pequeña señalando su vestido rojo que se acababa de poner.
-Sí, solo falta que te peines-. Le dijo él.
La pequeña se acomodó para que él le arreglara el cabello. Haciendo uso de lo que poco a poco aprendía, de algún modo logro hacerle un par de coletas a la niña algo muy desacomodadas. Luego el prosiguió a cambiarse la pijama y a acomodarse un poco el cabello, una vez listo Kagura lo volvió a tomar de la mano para que ambos salieran.
Justo en el momento en que Gintoki abrió la puerta fue recibido por el "mortal" abrazo de la chica de cabellera morada, la cual, pensó que ya se había ido.
-¡Gin-san volviste!-. Gritó la chica.
-Creí que ya se habían ido-. Respondió el intentando sacarse a la chica de encima.
-¿Lo ves Sarutobi? No te recibió con los brazos abiertos-. Comentó la rubia.
-No te metas en los asuntos de pareja Tsuky-. Respondió ella abrazando con más fuerza a Gintoki.
Eso hasta que el logro soltarse y alejarse lo suficiente mientras seguía sosteniendo la mano de Kagura.
-Sí, sigan hablando yo tengo que llevarme a la niña-. Dijo Gintoki buscando alejarse de ambas chicas.
-¿Eh? ¿Y esta mocosa quién es?-. Cuestionó la peli morada.
-¡Kagura se llama Kagura no mocosa!-. Gritó la pequeña abrazándose a la pierna de Gintoki.-Y Gin-chan lleva a Kagura de paseo.
Ambas chicas miraron a la niña sorprendidas. Mientras la peli morada sentía que la niña la retaba, la rubia se preguntaba si era la hija de él o algo por el estilo.
-Si lo que dijo ella-. Agrego Gintoki pensando que la niña estaba haciéndole un favor al alejar a aquellas chicas.
-¿Paseo? ¡Voy contigo!-. Exclamó la peli morada corriendo hasta él.
-¡Gin-chan!-. Grito la pequeña, Gintoki dirigió su vista a ella mientras la peli morada se detenía.
-¿Qué pasa?-. Le pregunto.
-Kagura quiere sed un avión-. Dijo ella extendiéndole sus brazos a él.
El suspiro resignado subiendo a la niña a sus hombros, después de aquello dio la vuelta llevándose a la niña ignorando por completo a ambas chidas. Por su parte Kagura si las miro mostrándoles su pequeña lengua con malicia.
-¿Viste eso Tsuky?-. Cuestiono la peli morada ofendida.
-Sí, claramente la niña no quiere a nadie cerca-. Respondió la rubia de igual manera.
-¡Pero esto no se queda así!-. Gritó la otra chica tomando el mismo camino por el que ambos se habían ido.
Mientras Gintoki caminaba con la niña sobre sus hombros. Kagura cantaba una melodía que se le venía a la mente. El solo pensaba en dar una vuelta alrededor de la cuadra pero cuando pasaron frente a un parque la niña comenzó insistente a pedirle ir ahí y bien, el acepto porque sentía que se lo debía al dejarla tantos días encerrada.
Él se sentó en una banca mientras Kagura corría a los juegos. Gintoki pensó que sería gracioso ver que ella de cayera pero no paso en ningún momento. Kagura se dirigía a la resbaladilla, él pensó que la niña era bastante pequeña para poder subir así que le gritó que sería peligroso pero en ese mismo momento se arrepintió de haberlo hecho cuando varias mujeres que eran aparentemente las madres de los demás niños que jugaban en el parque lo miraban enternecidas. "Malditas chismosas" pensaba el sintiéndose entre molesto y avergonzado.
-¡Ya vine Gin-san!-. Le gritaron desde la espalda.
Antes que él pudiera hacer algún movimiento fue rodeado por los brazos de la chica que el juraba aliviado que se había largado. Maldijo su suerte y la insistencia de esa chica aún más cuando de nuevo todas las "madres" volteaban a mirarlo estaba vez con una expresión desaprobatoria.
-Sarutobi... Compórtate-. Escuchó que hablaba otra mujer.
Entre el agarre de la peli morada Gintoki logró girar su cabeza lo suficiente para ver como aquella chica de rubia cabellera caminaba acercándose a donde estaban. La chica rubia se paró detras de la peli morada y sosteniéndola del hombro tirando de este para poder soltarla del chico. Él no lo diría, pero si pensó en darle las gracias.
-¡Tsuky! ¿De nuevo interfieres entre Gin-san y yo? ¿Tanto te enamoraste del?-. Decía ofendida la peli morada.
-¿Que? ¡Deja de gritar tonterías!-. Respondía la rubia.
El sueño de muchos hombres es ver a dos mujeres peleándose por él. Gintoki podría incluirse entre esos hombres pero su sueño tenia a la chica del clima y a su hermana gemela, no una chica aparentemente masoquista, porque eso era la chica luego de ser mandada al menos 10 veces al demonio en lo que él estuvo en la preparatoria, y una chica aparentemente salvaje que acababa de conocer; definitivamente ese "sueño" para él era más bien una pesadilla. Además estaba el hecho de que las "madre" seguían mirándolo, es más, algunas ya se habían juntado en grupos para hablar muy posiblemente de él.
-¡Ya cállense!-. Gritó Gintoki completamente desesperado.
-Eso Gin-san calla a Tsuky para que se vaya de una vez y podamos estar juntos-. Agrego la peli morada rodeándole el brazo.
El apenas iba a decir algo cuando de nuevo sintió como alguien se abrazaba a su pierna, bajo la vista y ahí estaba Kagura mirándolo muy atenta.
-¿Qué ocurre?-. Le preguntó, la pequeña negó con la cabeza.
-Hey pequeña... ¿Por qué no vas y juegas con Tsuky?-. Dijo la peli morada señalando a su rubia amiga.
La reacción de la rubia fue sonrojarse, a ella no le agradaban mucho los niños y sabía que la haría llorar pero si la pequeña aceptaba ¿cómo iba a negarse? Kagura volteo a ver a la rubia, esta le sonrió forzosamente al sentir la mirada de la pequeña, entonces la niña frunció el ceño e inflo las mejillas como si estuviera haciendo un berrinche.
-No-. Dijo tajante la pequeña.
Por alguna razón, la rubia se sintió ofendida al ver como la pequeña le mostraba su lengua.
-Y... ¿y por qué no juegas tú con ella Sarutobi?-. Cuestionó la rubia a la peli morada.
-¡Ni una mieda!-. Gritó la niña la nueva palabra que había aprendido hace unos días antes de que la peli morada replicara.
-¡Oye! ¿Dónde aprendiste eso?-. Le gritó Gintoki, él sabía perfectamente donde lo había aprendido, justo ayer cuando recibió una llamada de sus conocidos invitándolo por ahí y él se tuvo que negar.
-¿Que dijiste mocosa?-. Le dijo la peli morada ofendida.
-Gin-chan, Kagura quiere desbaladilla-. Dijo la pequeña ignorando el grito de la chica.
La expresión de Gintoki se suavizo, se rasco la nuca pensativo mientras le decía a la pequeña que podría lastimarse. Ambas chicas se quedaron mirándolo, parecía un padre preocupado. Eso significa que ambas pensaron lo mismo, la niña era una hija ilegítima.
-¡Gin-san será genial yo te ayudo pequeña mocosa!-. Exclamó la peli morada levantándose a toda velocidad para acercarse a Kagura.-Puedes llamarme mamá Sacchan.
-¿Por qué te llamaría así?-. Cuestionó Gintoki.
-No lo digas Gin-san, la madre de la niña te abandono pero yo estoy aquí, te amo tanto que criare a la niña como mía-. Dijo Sacchan y después le dedicó una falsa sonrisa a la niña.- ¿Verdad que si pequeña?
-Ella no...-. Intentó decir el.
-Sarutobi ¿qué diablos estas diciendo?-. Interrumpió la rubia.
-Que te gane Tsuky, ahora yo seré la madre de la pequeña mocosa, se formara un lazo entre Gin-san y yo-. Dijo la chica, tomo a Kagura entre sus brazos aunque la pequeña no quisiera.
-No digas tonterías, suelta a la niña-. Le respondió la rubia quitándole a Kagura siendo ella quien la cargaba ahora.
-¿Que? ¿Ahora tu también pretenderás ser su madre?-. Le reto.
-Por supuesto que no, la niña no tiene nada que ver-. Le respondió la rubia.
-¡Gin-chan!-. Comenzó a sollozar la pequeña confundiendo a ambas chicas.
En ese momento Gintoki se puso de pie tomando a la niña entre sus brazos, como si fuera magia, la pequeña dejo de llorar comenzando a reírse alegre mientras abrazaba al chico.
-No es mi hija-. Aclaró el desganado.-Solo estoy cuidando de ella, par de locas.
-Lo sabía Gin-san, tú no harías eso con otra que no fuera yo-. Agregó Sacchan.
-Pues ella parece verte como su padre-. Comentó la rubia.-Es claro que está molesta con la presencia de Sarutobi.
-También la tuya-. Respondió el ofendiendo a la rubia.
-En el momento en que bajes a la niña te matare-. Amenazó.
-¡Tsuky!-. La reprendió Sacchan.-Olvida eso-. Agregó, se acercó a la rubia a la altura de su oído.-Si no es su hija ¿no te das cuenta de lo primordial? ¡Quiere quitarnos a Gin-san! Suficiente tengo contigo.
-¿Estás loca? La niña debe tener como tres años-. Le dijo Tsukuyo.
-Pero es astuta-. Le susurró antes de dirigir su vista a Kagura, esta las fulmino a ambas con la mirada ofendiéndolas en el proceso.-Hay que tener al enemigo cerca-. Le volvió a decir a la rubia mientras se acercaba a la niña que estaba en los brazos de Gintoki.- ¡Hey pequeña mocosa! ¡Seamos amigas!
Kagura se quedó mirándola, después le mostro su lengua. Sacchan quiso golpearla.
-¡Vamos Tsuky tu también debes estar cerca!-. Gruño la chica.
La rubia suspiro, sabía a que se refería con eso de "estar cerca" pero aun así se acercó a donde su amiga estaba y le dedico una forzosa sonrisa a la niña.
-Si amigas...-. Dijo sin muchos ánimos.
La niña se quedó en silencio, Gintoki no decía nada, prefirió no hacerlo por la simple razón de que no entendía a esas dos chicas "locas".
-¡Gin-chan!-. Gritó la pequeña.-Kagura quiere ir a casa-. Pronunció.
-Esperaba que dijeras eso-. Suspiró el aliviado.-Ya la oyeron me largo-. Le dijo a ambas chicas antes de tomar su camino llevándose a la niña.
La bajo al suelo, Kagura le tomo la mano a Gintoki. Ambas chicas solo miraron la escena pensando lo mismo: la pequeña las mando al demonio.
-No va a compartírnoslo-. Se quejó Sacchan.- ¿Y viste eso Gin-san le hizo caso a la primera?
-Bueno, le debe tener algo de cariño a la niña-. Agregó la rubia.
