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El caso Regulus

4

Regulus

By Gyllenhaal


She is half your age,
But I'm guessing that's the reason that you strayed,
I heard you've been missing me,
You've been telling people things that you shouldn't be,
Like when we creep out and she ain't around,
Haven't you heard the rumours?

Adele "Rumor Has It"


Ella tiene la mitad de tu edad,
Pero supongo que por eso te descarrilaste,
He oído que me has echado de menos,
Has estado diciendo a la gente cosas que no deberías,
Como cuando nos revolcamos y ella no está cerca,
¿No has oído los rumores?

Adele "Rumor Has It"


Opening: "What the Water Gave Me" de Florence + The Machine


Para Sherlock fue difícil disimular su sorpresa al ver a Regulus plantado frente a él. Ciertamente Sherlock era un detective muy experimentado, pero los recientes acontecimientos lo tenían un poco distraído. No obstante, logró sobreponerse a la sorpresa y hablar con su voz más natural.

Apretó la mano del joven para saludarlo, y a continuación dijo:

—Es gratificante escuchar de una joven promesa que es admirador mío —sonrío—. Aunque debo admitir que ya no me sorprende.

Regulus sonrío también.

—Sin duda alguna se encontrará con admiradores a cualquier lugar al que vaya —dijo el muchacho. Ponía en sus palabras y en su tono el toque preciso de adulación y simultáneamente el de seguridad para hacerle notar al otro lo inteligente que era.

—No últimamente —se apresuró a contestar Sherlock ; estaba acostumbrado a seguir el ritmo de una conversación y pensar en cosas distintas al tema—, y si lo he hecho no he caído en cuenta.

Ambos se soltaron. Durante todo el momento en que habían estado sacudiendo las manos Regulus buscaba la mirada de Sherlock, aunque éste desviaba la vista hacia cualquier lugar con el pretexto de no mirarlo. Al voltear lo sorprendió, notó que sus ojos eran del mismo tono azul que los de Watson, coincidencia que lo estremeció sobremanera.

—¿Es por lo que dicen los diarios? —preguntó Regulus.

—¿Que debo preocuparme porque si no me sustituirás? —sonrió Sherlock con ironía.

Regulus comenzó a reírse.

—No, señor Holmes. ¿Es que no ha leído los diarios hoy?

Sherlock no se inmutó, pero eso atrajo su atención.

—¿Ahora qué dicen, muchacho? —preguntó.

El chico se acercó un poco más para que Sherlock fuera capaz de escuchar lo que susurró.

—Se sugiere su remplazo, señor Holmes —explicó Regulus—. Esto no es sino algo premeditado, como usted ya debió haber anticipado. Algunas personas en altas posiciones piensan que es momento de que firme su renuncia

»Por supuesto esto atraerá la atención de casi todo Londres. Es por ello que decidí darme a conocer oficialmente como detective. Lo he seguido desde muy joven y desde ése entonces lo admiro demasiado, señor. No deberíamos permitir que la gente hable de usted de esa manera.

—La gente habla, Regulus —sentenció Sherlock, sacando su pipa y preparándola para encenderla—, es lo que saben hacer. Eso debes saberlo muy bien, ¿no es así?

El chico lo miró prepotentemente, parecía muy ingenioso, y muy amable cuando quería serlo, pero de repente demostraba ser un poco caprichoso o malcriado.

Ambos se miraron rápidamente, de pies a cabeza, estudiándose.

—Eres huérfano —dijo Sherlock.

—Y usted un solterón.

—Creí que me admirabas.

—No dije lo contrario.

Sherlock permaneció tranquilo. Encendió la pipa y continuó su búsqueda observando las calles y tratando de localizar algún lugar donde Watson y Mary pudieran estar desayunando.

—No puedo creer que sea cierto lo que todos dicen, señor Holmes.

—¿Qué?

—Está usted distraído. Se ha reducido al nivel del hombre promedio y aun así se atreve a venir a la prisión de Scotland Yard, en donde usted ha hecho encerrar a casi el noventa por ciento de sus prisioneros.

—Tus fuentes te han malinformado, muchacho —dijo Sherlock— será sólo un ochenta por ciento, no hay que quitarle el crédito al cuerpo de policía.

En ese momento Sherlock le dio la espalda al muchacho, regresó a mirarlo y, levantando su sombrero, se despidió de él, encaminándose al lado este, donde dedujo que se encontraría con Watson.

—Espere, señor Holmes —le gritó Regulus, y Sherlock dio media vuelta para dirigir su atención hacia el muchacho—. Me gustaría invitarlo a desayunar. Hay un lugar cercano al que me gusta ir, sobre todo por la vista…

Sherlock lo miró, estudiando en su expresión su verdadera intensión. Sin embargo, conociéndose a sí mismo como un experto en disimular y ocultar emociones, pudo darse cuenta de que el chico tenía cierta habilidad para hacer lo mismo. Descubrió en un fugaz momento por qué los oficiales lo habían pensado a la altura de él mismo, Holmes. Ciertamente no tenía la calidad que él mismo, pero su actuación era suficientemente buena como para engañar a los policías.

Sherlock aceptó la invitación, ansioso por descubrir lo que tramaba el joven. Éste lo condujo al lado contrario de la dirección que él tenía prevista, lo guio a través de dos cuadras y después lo hizo subir a la segunda planta de un restaurante adyacente al Támesis. Holmes recibió una gran sorpresa cuando descubrió a Watson desayunando con Mary en ese lugar, contrario a su deducción.

—Le dije que está un poco distraído, señor —se apresuró a comentar el muchacho—. ¿Quiere sentarse aquí? —le preguntó, señalándole una mesa en la entrada—. ¿O interrumpimos al apreciado doctor Watson?

Sherlock se quedó quieto un momento, aún impresionado por la falla en su deducción, pero cuando recuperó su estabilidad le hizo saber a Regulus que prefería sentarse ahí.

Un camarero se acercó para mover sus sillas mientras ellos se acomodaban en ellas, y les entregó el menú. Ambos ordenaron.

—Sé, señor Holmes —dijo el chico, cuando el camarero se hubo retirado—, que el doctor Watson está por casarse…

—No es ninguna novedad. Cualquiera lo leyó en el periódico de ayer.

El chico sonrió; se inclinó hacia adelante, juntando sus manos y cruzando sus dedos, dirigiendo a Sherlock una mirada maliciosa.

—Así que supuse que pronto estaría buscando un nuevo compañero —continuó diciendo—, por lo que decidí salir del orfanato en el que crecí, y luchar por esa vacante, señor.

—Es muy absurdo de tu parte pensar que Watson puede remplazarse. Además he estado considerando seriamente en retirarme…

—¡Por supuesto que no! —gritó Regulus, atrayendo la atención de los comensales, incluyendo a Watson y Mary, a quienes Sherlock no les dirigió más que una sonrisa. A continuación Regulus habló con tranquilidad—: Es precipitado de su parte tomar una decisión como esa. Dudo mucho que Watson sea tan valioso para usted como para tomar tal decisión.

—Una deducción plausible considerando que no conoces a Watson tanto como yo… —respondió Sherlock, pero Regulus lo interrumpió.

—¡Puedo ser mil veces mejor que Watson! ¡Yo puedo hacer por usted todo lo que Watson hacía y jamás hará!

Sherlock otorgó poca importancia a las palabras del muchacho; estaba más interesado por ver lo que hacía Watson, pues éste volteaba a verlo disimuladamente. Entonces una sosa idea cruzó por su mente, y se preguntó si el médico era una persona celosa, y si se atrevería a celar a su compañero.

—No dudo que puedas ser mejor que Watson, Regulus. Pero ciertamente no eres Watson. No estás siendo coherente —El joven lo miró con reticencia—. Dime, muchacho, ¿hay alguna razón además de tu admiración por la que te gustaría trabajar conmigo?

Regulus se quedó callado, seguramente pensando en una respuesta. En ese momento llegó el camarero con su orden y la dispuso frente a ellos.

—Creo que las habilidades las tengo, señor Holmes, eso es innegable, ¿o no? —Holmes asintió.

»Yo… quiero aprender de usted, por supuesto —dijo—. Y también creo que… estoy enamorado de usted, señor Holmes —continuó Regulus, poniendo una de sus manos sobre las de Holmes.

Esta vez Sherlock fue incapaz de disimular su sorpresa. Pero pudo dominarse a tiempo, ya que la presencia de Watson, aunque lejos de él, generaba cierta confianza en su persona.

—Quisiera admitir que me sorprende —dijo Sherlock, apartando sus manos de la de Regulus—. Pero esa mirada tuya, tan apabullante, no te deja fingir tan bien.

—Jamás quise ocultarlo, señor, todo lo contrario: esperaba algún día encontrarlo para poder decírselo. Pero eso no es lo único, hay algo más que siempre quise decirle; es una pregunta en realidad.

—Dispara.

—¿Está usted enamorado del señor Watson?

Ante esta pregunta Sherlock no fue capaz de disimular su reacción. Sus manos temblaron muy poco a la vez que su respiración pareció atorarse en su garganta, provocándole una leve tos. El detective intentó ocultarlo simulando que se arreglaba en la silla. Miró de reojo hacia el lugar donde estaba Watson: lo conocía bien, así que podía estar seguro de que notó la impresión de Sherlock, y sabía que, pese a estar con Mary, permanecía atento a cualquier movimiento de parte del muchacho y Sherlock.

—¿De dónde sacas esas teorías tan descabelladas muchacho? Debo admitir que los jóvenes de ahora son bastante creativos, aunque no ingeniosos. La mayoría suele buscar fuego en altamar.

Regulus sonrió.

—Pero eso no contesta mi pregunta, señor.

—Oh, claro, tu pregunta —exclamó Sherlock en tono jovial—. Por su puesto que estoy enamorado de Watson, muchacho. ¿Qué no ves que vamos a todos lados juntos y todo lo hacemos juntos? ¡Es por eso que jamás podrías hacer todo lo que Watson hace por mí!

Regulus lo estudió con la mirada, mientras daba un trago a su café.

—No tiene por qué ser sarcástico, señor Holmes. Fue una simple pregunta.

Mientras Regulus decía la última oración Sherlock se preguntó, por un brevísimo instante, si de verdad lo que había dicho fue sarcasmo.


Ending: "Rumor Has It" de Adele


Bueno, aquí les traigo la cuarta entrega del segundo fanfic que estoy haciendo. En realidad no tengo ideade cuántos capítulos vaya a durar esto, pero megustaría mucho escuchar sus sugerencias respecto a la historia, y saber si les molestaría que fuera algo largo o corto.

Espero que les haya agradado. Trato de ir despacio para armar una trama que no sea sólo romántica, sino que justifique el desarrollo romantico entre estos dos personajes que en realidad adoro :)

Dejen sus reviews please! :)