Hola queridos lectores (aunque debo suponer que todos o si no la gran mayoría son chicas….) aquí les traigo el cuarto capítulo de Cargados de sueños. Les agradezco por los reviews recibidos y por seguir leyendo esta bazofia. En este cap aclararé algunas cosillas que han quedado en el aire, este es un flashback del pasado pasado requetecontra pasado. Espero les guste!
FlashBack
-Shh… silencio.-
-…-
-Escuchaste eso?-
Le palmó el hombro.
-Mierda!-
-Tranquilízate Temari… duerme un poco… te hace falta. Yo me quedaré despierto vigilando que no pase nada… mal que mal, si yo no duermo no despierto de mal humor-
-Está bien general...- Y la rubia se acurrucó en su saco, mientras recibió una tenue sonrisa del Nara, a lo que se volteó hacia el lado contrario.
- Según como se dieron las cosas en esta última batalla, las posibilidades de que el enemigo nos intercepte de noche son prácticamente nulas, ahora el conflicto está centrado en la división 2, mientras que parte de la división 1 está moviéndose para ampliar el espectro de ataque.-
-Podrías callarte por favor?-
-Mendokusee… era para que estuvieses mas tranquila.- se explicó.
-La verdad Nara, es que me pones mas tensa con tus explicaciones.- y Temari giró dentro del saco para poder mirar a Shikamaru de nuevo, quien se sentó en el suelo. Un tenso silencio se apoderó de la situación, mientras lo único audible era el silbido del viento en medio del desierto. Temari suspiró.
-Tienes miedo, ¿no?- Cuestionó el Shinobi al tiempo en que alzaba una ceja e intentaba descifrar la expresión del rostro de la rubia en la oscuridad, aunque por la posición de ella era casi imposible.
-No es miedo precisamente. Es… desesperación.- Aclaró.
-Desesperación de qué?-
-Es difícil explicarlo… es algo que me persigue desde que era pequeña. Es como… que me desespera la simple idea de pensar en que puedo morir acá, en cualquier minuto.- Dirigió su mirada al suelo, pues le incomodaba el ser mirada por el moreno mientras le hablaba este tipo de cosas.
-Eso es miedo a la muerte Temari. -
-No… es que no entiendes Shikamaru. Mi problema no es… simplemente morir… Es… no poder terminar el ciclo de mi vida… no sé si me entiendes.-
Shikamaru, como pocas veces en su vida, no entendía lo que esa mujer trataba de explicarle.
-Lo que quiero decir es…- Se acurrucó un poco más, apretando suavemente el saco de dormir.- es que me desespera la idea de no tener… hijos. No tener descendencia. No poder experimentar lo que es tener un bulto con vida en tu vientre…. Sentir ese amor incondicional por alguien desde el momento en que sabes de su existencia…ustedes los hombres quizás no entienden porque no están destinados a compartir el resto de sus vidas con un ser que… bueno… es tuyo.- se rascó la nuca mientras daba otro suspiro, mientras Shikamaru seguía increpándola con la mirada. - Lo único que te une a este mundo, eso.-
Shikamaru se sorprendió al oír tal declaración. Siempre había tenido la impresión de que Temari era una mujer sumamente independiente y que sus metas iban en el plano laboral, como su cargo de embajadora, su ascenso a jounin o su participación en los consejos de Sunagakure. Todo indicaba que su mayor aspiración era convertirse en una ninja de elite.
-Eso es egoísta de tu parte.-
-Perdón? Que tiene de egoísta aspirar a tener algo que no tuve en mi infancia?- Sin dudas la Kunoichi se sintió ofendida por el comentario de él.
-No me malinterpretes Temari… A mi juicio es una actitud egoísta porque piensas en que no puedes morir sin antes tener hijos... pero quizás no piensas en que puedes morir después de tener hijos… y que los vas a dejar solos.-
-Es que no es así.- Aclaró la Kunoichi, mientras se sentaba con un poco de dificultad debido a la estrechez del saco.- Si tuviese hijos… tendría una razón por la cual despertarme cada mañana… tendría una razón por la cual no me rendiría en una batalla…- Ladeó un poco la cabeza, mientras unos mechones de su flequillo caían con el movimiento.
La verdad es que Shikamaru quedó perplejo ante las declaraciones de la Rubia. Se preguntó si quizás estaba en su período que andaba tan sentimental o si de verdad tenía esas ansias de ser madre. Luego recapacitó y concluyó que en épocas críticas como estas, sometidas a alta tensión emocional y con la muerte acechando en cada esquina, era normal pensar en dejar descendencia más que nada porque la muerte rondaba en todas las esquinas.
-No sé por que te estoy contando esto.- Le dijo ella ya que no había recibido respuesta del moreno, sin embargo fue sorprendida por los labios de él, que se habían acercado sigilosamente a los de ella, rozándolos con extrema delicadeza. No pudo evitar cerrar los ojos ante esa calidez que embriagaba lentamente a su cuerpo, hasta que sintió que el contacto fue mucho mas estrecho. Shikamaru rozaba su nariz contra la de Temari, respirando el mismo aire, mientras el roce de sus bocas se hacía mas intenso. Fue entonces cuando se atrevió a besarla con fugacidad, sintiendo el calor de la boca de la Kunoichi, mientras sus lenguas comenzaban a jugar entre ellas. Luego de unos instantes el beso se desvaneció, sin antes recibir juguetonas mordidas mutuas. Temari abrió los ojos rápidamente y echó su cuerpo hacia atrás, mientras se cruzaba de brazos.
-¿No te había dejado en claro que esto no volvería a suceder genio?-
Shikamaru sonrió entre la oscuridad de la noche y le respondió –Si, me lo dejaste en claro esta vez y otra veinte veces.-
-Siempre me pillas en un mal momento, eso es todo.- Mintió. Ciertamente, Shikamaru se había convertido en un ninja muy apuesto y cotizado en Suna. Nunca faltaba la muchacha que cuchicheaba a las espaldas de ellos mientras caminaban por los callejones de la calurosa ciudad. Pero más que eso, hacia un buen tiempo que Shikamaru le provocaba sensaciones mucho más fuertes. Era un hombre inteligente, apuesto, poseía una voz y una postura bastante seductora, gozaba de una espalda y unos brazos bien formados y fibrosos, y desde que habían empezado a revolcarse por mero placer carnal y aburrimiento, la fijación que tenía por él ya había pasado los límites de la atracción física.
-Me temo que cada vez que estamos solos estás en un mal momento.- Le dijo mientras acercaba su frente a la de ella en un movimiento brusco y provocativo. Posó su nariz por sobre la de la Kunoichi, moviéndola de un lado a otra en forma de beso esquimal. De esta manera fue abarcando el espacio suficiente para posarse sobre ella mientras instintivamente, Temari se recostaba otra vez. Shikamaru pasó su brazo hacia el otro costado de la chica y la acechó completamente mientras posaba su torso sobre ella.
-Me estás provocando Nara?- preguntó la rubia con una sonrisa pícara en el rostro.
-Podríamos decir que si.- contestó. Le encantaba cuando Temari hacía el ademán de hacerse de rogar, cuando en el fondo lo único que quería era que la besara tal y como él lo hacía, y bueno, el ninja no tenía problemas con eso. Desde que Temari lo había ido a ayudar en la misión de rescate a Sasuke y le mostró esa bendita y sincera sonrisa, La kunoichi lo visitó en recurrentes sueños y fue parte de su fantasía adolescente. Temari tenía formas y colores tan peculiares, desde su tono de piel, su cabello, sus ojos, sus labios… poseía una voz sumamente particular, pues a pesar de ser un poco grave para ser voz de chica, esa característica no le restaba feminidad, al contrario, la hacía más seductora. Era tan distinta a las otras aburridas chicas que conocía… y también era un constante desafío mental para él. Era sin duda una chica especial. Pasaron los años, y justo antes de iniciar la guerra, el descubrió las bondades del escultural cuerpo y de los suaves labios de la chica de Sunagakure. Fue ahí cuando se dio cuenta de que estaba y había estado profundamente enamorado de ella. Aún así, como bien era sabido incluso por él mismo, la cobardía era uno de sus principales defectos, así que nunca se había atrevido a profesarle su amor, principalmente por el miedo a no ser correspondido y porque creía que la rubia al ser un par de años mayor, encontraba que era una reverenda estupidez comprometerse y todo tipo de cursilerías que tuvieran que ver con eso.
Aunque a pesar de todo, el hedonismo era una forma de vida que le acomodaba a sus casi 17 años.
-Que tal si dejamos de pensar en el futuro y nos enfocamos en el presente?- sugirió el moreno con la respiración un poco entrecortada-aprovechemos esto… estamos solos Temari…. Mañana probablemente será un día de mierda y….-
Temari lo sorprendió y jaló de su chaqueta, haciendo que el cierre del saco de dormir cediera rápidamente hacia la altura de su codo, atrayéndolo hacia ella, mientras comenzaba a devorar los labios del moreno con desesperación y hambre, recibiendo la aprobación de él. Con las yemas de los dedos palpó la suave cara del Nara, formando círculos alrededor de su mentón mientras seguían besándose.
Temari se separó de él lentamente y posó su dedo índice en la comisura de los labios del chico – Me tienes harta con tus explicaciones Shikamaru…. Si quieres hacer algo simplemente no preguntes, entendido?-
Shikamaru rió ante el comentario de ella.
-Entendido señorita.- Le dijo mientras volvía a tomar cercanía con ella y exploraba con la punta de su nariz el terso rostro de la Kunoichi, para terminar cerca del lóbulo de su oreja. – Haré exactamente lo que me ordena, NO VOLVERÉ A PREGUNTAR…- Mordió el pequeño pedazo de piel al tiempo en que trazaba un suave camino hasta los húmedos labios de Temari que lo esperaban deseosa. Con delicadeza terminó de bajar la cremallera del saco y posó su mano sobre la cintura de ella mientras la besaba lentamente, tomándose todo el tiempo necesario para hacerla estremecer al tiempo en que la estrechaba contra sí.
Las heladas manos de la rubia comenzaron a subir por la ancha espalda de él, hasta que terminaron colándose por entremedio de la camiseta. Sintió el escalofrío del gélido contacto y los vellos que colindaban con esa área de su espalda se erizaron. El beso se extendía y se hacía más estrecho, Temari mordía y succionaba el labio inferior del moreno, mientras las manos de ambos comenzaban a explorar más allá de la ropa y el calor de los cuerpos los llamaba entre el frío del llano cañón que acogía sus caricias de amantes clandestinos.
Una de las manos del ninja ya se había apoderado del suave vientre de ella, acariciando la estrecha cintura. Sentían esa necesidad impetuosa de estar cada vez mas juntos, mientras una helada brisa cruzaba el entorno.
El Shinobi terminó de meterse en el saco, para después fijar su vista en los ojos de la chica. Se detuvo solo para admirar en silencio la belleza de la muchacha que tenía en frente, parpadeaba lentamente mientras que con sus dedos alejaba los mechones dorados que se interponían. Acercó su cara y apoyó su mejilla contra la de ella, meciéndola suavemente. Luego besó por detrás de la oreja a la muchacha, dejando la calidez de su aliento intacto por unos segundos; Temari por su parte se dejaba llevar por la súbita y delicada caricia. Se movió suavemente haciendo que Shikamaru rotara su cara y lo interrumpió con otro beso. Suavemente se posó sobre ella y las caderas de ambos se posaron una frente otra. Los besos se hacían cada vez más bruscos y el deseo afloraba, mientras el contorneo de caderas se hacía tan evidente que la ropa empezaba a molestar.
De un momento a otro sentían una necesidad imperiosa de poseerse; las manos del Shinobi, un poco torpes debido al extasis más que a la inexperiencia comenzaban a tironear los pantalones y las medias de la muchacha mientras ella se dejaba llevar por ese jueguito un tanto animal que tanto le gustaba. Temari se sacó la camiseta y Shikamaru sin perder el tiempo se despojó de su uniforme sin interrumpir el roce de sus labios.
Para ser honesta, a Temari le encantaba dejarse llevar por ese precipitado deseo. Shikamaru tenía una manera muy peculiar de tocarla y de tratarla. Esa relación de dar y quitar, como una cuerda floja había llegado a tal punto de ser un desafío mental y físico. Sin embargo ahora se preguntaba ¿Hasta que punto iba a llegar esto? En relación claramente no iba a terminar, para ella era casi obvio que Shikamaru complacía sus necesidades con ella pero no por eso era menos importante, a fin de cuentas eran amigos. Demasiado amigos como para que la relación fuese solamente sexo, y demasiado amigos para ser algo más que eso. Entonces, eran "amigos especiales", sin compromisos, sin limitaciones, solo pasarlo bien. Pero, rayos, ¿Por qué habiendo tenido la oportunidad, en este casi año de ir y venir con el susodicho, ella ni siquiera se había dignado a acostarse con otro? De hecho, ¡Ni siquiera había besado a otro! Y se sintió un poco en desventaja, podría apostar su abanico que Shikamaru se había acostado por lo menos con una en todo este tiempo, a fin de cuentas tampoco se veían demasiado y sus encuentros se engendraban netamente cuando por trabajo uno tenía que viajar a la villa del otro.
Dejó de divagar cuando se dio cuenta que ya no le quedaba ropa puesta y a su compañero tampoco. ¡Mierda!
-Mierda Temari, hace tanto tiempo que no estábamos así…- Susurró mientras le mordía el labio. Iba a encargarse personalmente de que este encuentro fuese inolvidable, llevaba tanto tiempo sin tocarla que casi que sentía como si fuese la primera vez. La besó lentamente sin dejar de mirarla a los ojos, esperando la señal. Contorneó su pelvis suavemente mientras ella lo rodeaba con las piernas y con sus pies le daba impulso para que se introdujera en ella.
Temari suspiró y tragó su propia saliva. Había caído en su juego y ahora se veía rogando porque el Nara la hiciera suya. Lo sentía perfectamente, tan cerca, tan exquisitamente cerca… pero el muy bruto la tenía entre la espada y la pared.
Finalmente cedió:
-Nara…-
-¿Ah…?-
-Hazlo ya…- susurró ella, en tono de petición.
-Pídemelo- la desafió. Le encantaba verla suplicar, porque precisamente en estos momentos eran los únicos donde casi se dejaba dominar.
-Lo estoy haciendo…- Lo besó al tiempo en que se acomodaba un poco más. Temari le tomó la cara con las manos, haciendo que el moreno la mirara fijamente a los ojos. Cuando tuvo toda su atención, acercó su boca a la de él y en un breve movimiento, le mordió suavemente el labio inferior.
-No te hagas de rogar tampoco…- y con sus pies y un movimiento de caderas lo dejó justo en el lugar preciso.
Entonces, el joven Nara al verse sin escapatoria comenzó a moverse lentamente hasta abrirse paso. Introdujo su hombría lentamente mientras disfrutaba de las delicadas muecas que la rubia hacía al sentirlo dentro de ella. Lo fue sacando y antes de llegar al final la embistió otra vez, mientras sentía que las manos de la rubia se apoderaban de sus muslos. Temari no podía estar más extasiada. El escucharse a ellos, solos en medio de la oscuridad de la noche y en medio del desierto le provocaba una emoción enorme, y más aún si su apuesto compañero hacía de las suyas entremedio de sus piernas. Con un suave movimiento de caderas se acomodó mucho mejor y con sus manos empezó a darle la pauta de sus movimientos a Shikamaru, aumentando la velocidad de los embestidas sin cesar. Temari arqueaba la espalda mientras el muchacho seguía embistiéndola cada vez más fuerte. Tragaba saliva mientras fruncía el entrecejo al sentir como la poseían, mientras susurraba su nombre mentalmente. Fue ahí cuando se separó un poco y dirigió su vista hacia él.
El Nara entendió en ese preciso instante a que se refería ella, fue entonces cuando, por un empujón de aquellos cedió su posición.
Ya sobre él, Temari se sacudió el cabello en un gesto de grandilocuencia. Posó una de sus manos en el pecho del muchacho y la otra en la cadera de él, al tiempo en que comenzaba a moverse suavemente como una oleada.
Tomó posesión de las caderas de ella mientras el extasis se apoderaba rápidamente de él. Cerró sus ojos solamente para sentirla en su totalidad ya que a cada segundo que pasa la rubia lo cabalgaba más enardecida. Ella situó sus manos en los hombros del shinobi y cargó algo de su peso en sus antebrazos, apoyándolos en el pecho de él, mientras el contorneo de caderas hacía cada vez más febril. Las manos del Nara subieron hasta encontrarse con los suaves pechos de la chica, acariciándolos y sujetándolos al ritmo de los movimientos de la kunoichi del desierto. Fue entonces cuando Temari, en su éxtasis notó que el Nara estaba llegando a su clímax. Se apresuró en sus movimientos y entonces llegaron al apogeo del placer.
Shikamaru suspiró al sentir el peso de la muchacha caer suavemente sobre su pecho. Era probablemente uno de los mejores revolcones que se había dado en la vida.
Temari se hizo un poco al lado, sin dejar de apoyar su rostro en las costillas del joven. Sintió una helada brisa recorrer su cuerpo, así que se apegó un poco más a él, al tiempo en que tomaba una parte del saco de dormir para taparse.
-No estuvo nada mal ¿eh?- le dijo él, con los brazos apoyados sobre su nuca.
Temari rió por lo cliché de su comentario.
-Bah, no puedes negarlo, vi la expresión de tu rostro cuando estábamos acabando….- y le propinó un suave empujoncito con las costillas.
-Caaaaallate Nara!- le respondió entre risas al tiempo en que le daba una sonora palmadita en las costillas.
Shikamaru giró sobre su cuerpo para mirarla, recibiendo una mueca de ella.
-Duérmete si no quieres que te eche del saco Nara- le advirtió, para luego girar y quedar en la misma dirección de él. El Shinobi rió. Ciertamente era muy agradable darse estos pequeños lujos entremedio de una guerra, aunque fuese una vez al mes y en un lugar tan incómodo como ese.
La besó en la oreja sólo con el afán de molestarla un poco, a lo que recibió un codazo. La beso otra vez, ahora en cuello, para recibir un codazo mucho más fuerte.
-Puedes dejarme dormir por favor?-
-No-
-Shikamaru…-
-¿Ah?-
-te estoy hablando en serio, estoy cansada.-
-…-
-Puedo pasar mi brazo por tu cintura?- Preguntó.
-…-
-…-
-Está bien, pero cállate.- le respondió riendo para sus adentros, y el chico la rodeó suavemente con su brazo, mientras se acurrucaban para quedar más cómodos. Así fue como terminaron cediendo al cansancio, pensando en que a la mañana siguiente deberían actuar como si nada de eso hubiese pasado…
La batalla se situaba en medio de un árido cañón que se encontraba cerca de los desiertos de Suna. El escuadrón se había disgregado por la cantidad de oponentes que se habían presentado en el campo de batalla.
Temari se separó el flequillo rápidamente para no perder la concentración. Ciertamente estaba muy exhausta y el chakra estaba en un nivel bastante peligroso. Su oponente en estos momentos era un miembro del antiguo Clan Kanezane, que se especializaban en combate cuerpo a cuerpo a alta velocidad. Por esta misma razón, al ser Temari una luchadora a larga distancia, se encontraba en desventaja. Temari trataba de concentrarse en la lucha pero había algo que la perturbaba y la tenía nerviosa, y lo peor de todo es que no sabía de qué se trataba. Esquivó sus golpes con su abanico cerrado; A pesar de todo había aprendido a defenderse usando sus elementos de batalla y no creía que estuviese todo perdido. Se alejó un poco para pensar en una estrategia pero antes de si quiera establecerse en un lugar recibió un fuerte golpe en el abdomen que la dejo tirada en el suelo.
Se sintió débil. Se sintió débil y frágil, y odiaba esa sensación. Intentó ponerse de pie pero un profundo calambre en la zona donde le había impactado el golpe se lo impidió, y a pesar de todo el entrenamiento emocional que recibió en Sunna, sintió miedo como pocas veces. Fue entonces cuando vio el rostro inmutable de Iwao Kanezane, aquella marioneta que utilizaba el enemigo para la guerra, carente de sentimientos y con su esclerótica oscurecida, levantando el ceño y comenzando a hacer los sellos para su último ataque. La Kunoichi olvidó por unos momentos el dolor que la invadía al tratar de defenderse, pero estaba demasiado débil.
-No deberías jugar a la guerra niña. La guerra es para los hombres, para los verdaderos Shinobis.- Fue entonces cuando Iwao se dispuso a dar el golpe final a la malherida muchacha que tenía tumbada en el suelo. Cerró los ojos fuertemente, pues a pesar de todo el valor que creía tener, no estaba lista para esto. Sus ojos continuaron cerrados unos lentos segundos, la verdad es que la espera se le hacía eterna y la situación ya le estaba quitando lo poco y nada de energía que le quedaba.
-Kage Mane No Jutsu… efectuado con éxito.-
La voz le pareció familiar. Fue entonces cuando abrió los ojos y descubrió que Shikamaru había detenido el último ataque con su imitación de sombras y le había salvado la vida.
-Eichiro!-
El recién nombrado hizo caso al llamado del casi general de división y entendió que era su momento. Formó un par de sellos a una velocidad impresionante y selló el alma del que se suponía era su Abuelo. Shikamaru por fin suspiró de tranquilidad y junto con Eichiro fueron a Auxiliar a la hermana del Kazekage.
-Eichiro-san, ve donde Gaara-sama y dile que yo me encargaré de Temari- ordenó Shikamaru con semblante serio.
-Pero yo…-
-Ve y avisale a Gaara, yo la llevaré con los médicos.- Replicó aún mas fuerte, por lo que el muchacho refunfuñó molesto. La idea de que un Shinobi más joven le diera órdenes lo sacaba de quicio, pero finalmente Eichiro Kanezane prefirió hacer caso, más que nada por el bien de la joven.
-¿Puedes caminar?- Le preguntó el moreno mientras despejaba algunos cabellos de la cara de la chica y la ayudaba a ponerse de pie.
-Estoy bien Nara… no tienes de q…- Fue entonces cuando otro calambre con una intensidad aún mayor le perforó el abdomen. Temari casi cayó al suelo de no ser por los fuertes brazos de Shikamaru que la sostenían. La rubia respiró hondo aguantando el dolor y fue interrumpida por un susurro tembloroso del Nara – Te…Temari… tus… tus piernas…-
Temari inocentemente miró en la dirección en la que le decía el muchacho y fue ahí cuando lo vio. Un río de sangre corría entremedio de sus piernas y llegaba hacia sus pies. Levantó la mirada lentamente, encontrándose con los oscuros ojos del chico. En ese momento, el se percató de como los colores en su cara habían pasado de un vívido rosado con tonos dorados a un blanco titanio. La tomó en brazos rápidamente mientras ella caía en la inconsciencia pura y fue en busca de ayuda, consternado por lo que estaba viendo.
Las carpas de emergencia siempre le habían parecido feas. Intentaba concentrarse en algo, pero la pelea que se estaba llevando a cabo a unos kilómetros y el estado de su compañera lo inundaba de impaciencia y desesperación. Su pierna derecha subía y bajaba rápidamente en forma de tic, mientras su mano izquierda se apoyaba un poco sudada sobre la pierna libre.
Ya se había fumado cuatro cigarros y estaba por terminar otro. La turbación del momento lo estaba aniquilando mentalmente, por lo que decidió darle un fin repentino al cigarrillo apagándolo con la suela de su zapato y se dispuso a entrar a la carpa, pues no soportaba mas la presión del como se encontraba la mujer a la que tanto quería.
Irrumpió violentamente en la tienda de campaña y se acercó a la muchacha que yacía tendida en una camilla.
-usted no debería estar acá Shikamaru-san- Le reprendió el medico mientras ajustaba el goteo del suero que le estaba proporcionando a la Kunoichi de la arena. Sin embargo no podía negarle la entrada al encargado de la división.
Shikamaru hizo caso omiso a lo que le dijo el médico y se sentó al lado de la camilla, mientras la miraba con extrañeza.
-¿Se encuentra bien?-
-Su estado de inconsciencia fue provocado por la pérdida de sangre, aunque aún no podemos dar un diagnóstico certero, debemos esperar a que ella despierte ya que hay cosas que no nos encajan aún….-
Shikamaru miró confuso al doctor, a lo que el susodicho entró brevemente en detalle:
-Tuvo una hemorragia interna muy grave… es algo que debo conversar con la paciente Shikamaru –san, no puedo darle más detalles.-
-Entiendo…- Fue entonces cuando tocó suavemente su mano y la miró descansar. La verdad es que la muchacha no se veía tan lastimada, lo único preocupante era la palidez de su rostro y sus labios con un tenue color violáceo. El calor de sus manos lo recuperaba progresivamente, pero al parecer iba a despertar en un buen rato.
La tranquilidad de la sala fue interrumpida vehementemente por un Chouji exhausto que iba en busca del moreno.
-Amigo, Gaara-sama te necesita allá afuera… ahora.-
-¿Pasa algo grave?- Preguntó sobresaltado.
-No lo sé hermano, pero te necesitan- Le contestó Chouji mientras apoyaba sus manos en las rodillas por el cansancio. Shikamaru miró unos últimos segundos a la Kunoichi que yacía tendida en la cama y salió de la tienda de campaña lo más rápido que su cuerpo le permitió.
Abrió los ojos entre lentos pestañeos. Comenzó a sentir dolor en sus piernas, abdomen y costillas. Respiró profundo y trató de enfocar algún punto, pues su vista aún era borrosa, además se sentía mareada y confunsa."Demonios… estoy en esta maldita tienda de campaña, justo el lugar en el que menos deseaba estar…" Movió delicadamente los dedos de sus manos y rezongó: La verdad ya había recuperado un poco el color luego de la transfusión de sangre que le habían hecho. Ahí fue cuando la enfermera se dio cuenta de que la paciente había despertado y se giró a verla.
-Temari-san… No haga mucho esfuerzo…-
-Cu… cuando puedo irme de aquí? Allá afuera me necesitan…- Arrastró los codos para intentar levantarse pero la poca fuerza que tenía en los brazos en estos momentos se lo impidió.
-Tranquilícese... ahora si me permite, tengo que hacerle unas preguntas de rutina y otras para que el doctor dé un diagnostico definitivo-
-Diagnostico de qué? Sólo me quedé sin chakra, recibí unos golpes en el abdomen y sangré un poco, no creo que sea algo que cualquier médico ninja no pueda solucionar pronto.- Respondió indignada al sentirse tan débil. La verdad es que detestaba los hospitales, y aún más que los hospitales, esas asquerosas carpas improvisadas de guerra.
-Tuviste una hemorragia severa Temari-san- le interrumpió el medico tratante.- Puedes retirarte Yue-san, yo prosigo con la paciente.-
-Si doctor, con permiso.-
-Bueno Temari, como te iba diciendo, sufriste de una hemorragia interna que derivó a una metrorragia, y la verdad es que eso es lo que me preocupa.- El doctor vio como Temari lo miraba con extrañeza en la cara, mientras alzaba una ceja.-
-si le contesto todas las preguntas podré salir luego de este lugar?-
-Puede ser.-
-Está bien, bombardéeme con lo que quiera.-
-jajaja… estás muy impaciente por salir eh?... a ver… Dolor de cabeza reciente? Jaquecas?-
-No-
-Fiebre?-
-Tampoco-
-Cansancio?-
Temari titubeó un poco. La verdad es que hace un par de semanas se sentía mas cansada de lo normal, pero lo atribuía al estrés de la guerra.- Si… cansancio si.-
-estreñimiento?-
-Ehrrr… un poco.-
- Fatiga?-
-Si…-
-náuseas, vértigo?-
-No- Temari ya se estaba hastiando de las preguntas. Estaba profundamente inquieta por lo que estaba pasando afuera, porque para empeorar más la situación, la tienda se encontraba a varios kilómetros y escondida por posibles ataques, así desde su posición no se enteraba de prácticamente nada.- Hay mas preguntas? No es por ser irrespetuosa doctor, pero me estoy aburriendo aquí….-
-Lamentablemente sí Temari-san… tengo que descartar todo lo posible, pues el tipo de hemorragia que tu sufriste no es muy común en estas situaciones…-
-Vaya…- Torneó los ojos y suspiró- Me puede dar un vaso con agua? La verdad es que tengo bastante sed…-
El atardecer se empezó a distinguir en el campo de batalla. Había muy pocas bajas en el escuadrón 4 y finalmente habían derrotado a los Zetsus y a los 4 ninjas invocados. La mayoría de los shinobis se encontraba comiendo en grupos o distrayéndose, otros se atendían lesiones de menor y mediano grado con los paramédicos que estaban en batalla y otros habían sido trasladados a la tienda de Campaña.
Shikamaru luego de mucho refunfuñar terminó el informe del día, dejándoselo a Gaara como acostumbraba hacer. Comió un par de galletas y se dirigió con las manos en los bolsillos a visitar nuevamente a Temari, esperando que estuviese despierta. Ciertamente se encontraba más tranquilo sabiendo que ya había sido atendida, pero aún así las palabras del doctor lo habían inquietado un poco. No entendía la razón de tanto misterio, a pesar de que ni él entendía cual era la especialidad de los Kanezane y tampoco se había dado el tiempo de preguntárselo a Eichiro, por lo que quizás su estado se debía a alguna técnica que le habían empleado, porque evidentemente el no había estado pendiente de toda la pelea de su compañera pues el también había tenido una batalla bastante dura. Se adentró a la carpa, recibiendo un gesto del doctor en señal de aprobación para pasar a verla. Había un ambiente extraño en el lugar.
-Los dejaré solos un momento.- Le indicó el doctor al tiempo en que salía de la carpa.
"Algo anda mal"
La vio sentada con una bata mirando por la pseudo ventanilla que proporcionaba un esfumado paisaje.
Shikamaru rascó su cabeza y cuando llegó hacia la muchacha, puso su mano en su hombro. Ella no se dio vuelta.
"Esto está mal, de verdad está mal."
Giró alrededor de la camilla y se sentó a su lado. La miró y pudo notar la hinchazón de sus párpados y lo rojizos que estaban sus ojos. Había llorado. Titubeó un poco, pues nunca había visto a Temari tan frágil. Decidió preguntarle como estaba mientras palpaba uno de sus mechones rubios.
-¿Cómo crees tú?- Le contestó toscamente mientras se refregaba la nariz.
Shikamaru la miró extrañado –Si no me lo dices no lo sabré Temari.- y pasó su brazo por los estrechos hombros de ella, atrayéndola hacia sí – Te dijeron algo… malo?-
Y la joven se echó a llorar al pecho del ninja. La verdad es que tenía el corazón roto, se sentía desolada, débil… despojada y ultrajada, sentía no tener consuelo con nada, y lloraba porque simplemente las lágrimas caían raudas por sus mejillas. Shikamaru por su parte no entendía nada, pero la imagen que tenía a su lado lo descolocaba. Él con su inexperiencia hacia las emociones femeninas no era adecuado para esta situación, pero la mujer que se encontraba completamente desamparada a su lado era la mujer que amaba. Decidió que lo mas sensato era acariciarla y dejar que hablara por si sola.
-Ni te imaginas Shikamaru…. Ni te imaginas…- Pronunció entre sollozos.
Shikamaru peinaba con sus dedos el cabello de la Kunoichi mientras suspiraba sin entender nada; Besó su frente y se atrevió a dirigirle unas palabras-Temari… si no me dices que te pasa temo no poder ayudarte… soy tu amigo… tu compañero…no puedo verte sufriendo así, por Kami!- miró fijamente a los ojos- Yo… yo te quiero Temari… y no puedo verte así…-
Temarí volvió a estallar en llanto tras la confesión del moreno. Nada podía ser peor. Había recibido una casi declaración del chico al que amaba pero debía contarle la cruda verdad. Al fin y al cabo también era de su incumbencia.
– Shikamaru yo…- Cerró los ojos, tomando aire mientras acariciaba sus sienes en busca de las palabras correctas- Yo… mierda… como te lo digo!-Decidió alejarse un poco, situándose en medio de la cama mientras Shikamaru se volteaba y la seguía con la mirada.-Por Kami Shikamaru… yo…-trago saliva, para luego volver a mirar hacia la ventanilla; fue ahí cuando decidió que lo más correcto sería empezar desde el principio.- Yo… tuve una hemorragia muy fuerte… tú... tú viste…-
Shikamaru movió la cabeza en señal de afirmación.
-Bueno tu… yo… bueno la sangre salió de… entre mis piernas… precisamente de… mi útero…- Su mentón tiritaba mientras ella intentaba contener las lágrimas. Finalmente se contuvo por unos segundos para impactar a Shikamaru con lo que debía decir ahora. – Tuve un aborto Shikamaru… Yo… estaba embarazada.- Dos contundentes lágrimas brotaron de sus ojos mientras su expresión se hacía mas triste. Hasta que se echó a llorar sobre sus palmas como una niña.
El moreno abrió los ojos consternado. No podía creer lo que acaba de escuchar. ¿Embarazada? ¿Aborto? ¿En que momento había pasado eso?
-Ese… bebé… era…-
-Si Nara… era tuyo ¿De quién más? Hace ya un buen tiempo que llevo revolcándome sólo contigo…- Respondió la rubia mientras su voz se hacía escuchar algo vibrante producto de su postura.
El ninja se sujetó el rostro fuertemente con las manos y le gritó -¡Y por qué no me lo dijiste! ¿Acaso creías que te iba a dejar sola? ¡Mierda Temari yo tenía derecho a saberlo!-
Instintivamente la palma derecha de la kunoichi impactó en una de las mejillas del moreno, a lo que sorprendido, Shikamaru la miró con resentimiento – ¡No tenía la mas puta idea de todo esto!-
Shikamaru se desmoronó por dentro al escucharla. Tenía la vista dirigida hacia abajo, más no hacia un punto fijo. Seguía en shock. Las palabras de Temari lo hundieron emocionalmente, no sabía que hacer, que decir, que pensar! ¿Qué mierda hace un chiquillo de 17 años cuando le dicen estas atrocidades?
Dirigió sus dedos hacia el puente de su nariz, tratando de contener unas lágrimas que luchaban por derramarse. Respiró profundamente, la verdad es que tenía muchas dudas y no sabía por donde empezar.
-Yo… mierda Shikamaru… en verdad no quería esto… si yo hubiese sabido que estaba en este estado me habría devuelto a Suna o me hubiese quedado acá con cargos administrativos… no sé… me siento tan tonta…- La tensión se rompió y ambos se dieron un abrazo muy fuerte mientras cada uno descargaba sus lágrimas sobre el hombro del otro. Era una situación tan irreal, que nunca se les había pasado por la cabeza pasar por algo así, y ciertamente tampoco se lo deseaban a alguien.
-¿Cómo fue que no te diste cuenta?- increpó mientras su cálido aliento se almacenaba entre el cuello y los cabellos de Temari, mas no lo hacía con ternura. Su respiración estaba cargada de dolor y de angustia.
-No sé Shikamaru… estaba muy ocupada y muy tensa por todo esto yo… no sufrí de mareos, ni náuseas, no sentía dolor de pechos… nada que me hiciera sospechar esto… sólo fatiga y más cansancio de lo normal, que entenderás es normal estando en una guerra.- le explicó la rubia.
-¿Y tu período?-
-Pues el mes pasado se me atrasó unos días, cosa a la que no le di importancia, nunca he tenido ciclos muy regulares y pues… este mes manché muy poco, pero a mi juicio era menstruación de todos modos.-
Shikamaru respiró hondo mientras sobaba la espalda de la muchacha, que cada vez respiraba con menos dificultad.-Vaya Temari… no sé que pensar…es...demasiado para un solo día… Yo… no sé que decirte, no sé lo que es apropiado o no en estas circunstancias. Tampoco sé que es lo que quieres escuchar…- Meció su cabeza en la curva entre el hombro y el cuello de ella, en un vaivén suave y relajante – Pero… quiero que sepas que yo estaré para ti cuando me necesites… Vamos a superar esto Temari… tu eres una mujer fuerte y siempre te he admirado por eso.- y luego de decir eso, recostó a la chica en la camilla, acurrucándose a su lado y rodeando los pequeños pies de ella con los suyos – Esto…lo vamos a superar Temari… lo superaremos JUNTOS…-
-¿Juntos?- le contestó con duda
-Si Temari…. Juntos… como una pareja.-
-¿AH?- pronunció sobresaltada.
-Quizás es el peor momento para decirte esto Temari…. Pero…quiero que… quiero que seas….mi novia yo…yo te quiero más que a nadie en este mundo Temari…y el día de hoy me di cuenta que sin ti mi vida es un desastre, nada tiene sentido…- Soltó finalmente lo que hace años lo perseguía. Sintió las manos de ella buscar las de él, y cuando las encontró las llevo suavemente hacia sus labios y depositó un tierno beso en ellas.
Temari esta sorprendida ante la declaración del muchacho. Hubo un silencio en el que solo sus dedos jugaban, mientras Temari sonreía un poco mas aliviada.
-La tranquilidad que me proporcionas es impagable Nara…- Suspiró suavemente para que luego la exhausta kunoichi cayera en los brazos de Morfeo.
"Prometo que nunca más te dejaré sola"
Ya, lo sé, me demoré demasiado pero demasiado, pero pucha… en verdad no tengo excusas, ya no escribo tanto como antes, el trabajo y la universidad me absorben… ): solo espero reviews para ser feliizz alguna vez en la vida!.
En fin, no sé si recuerdan que en el capitulo anterior Shikamaru le hablaba a la bebé sobre su hermanito.. y tal hermanito era esta pequeña cosilla que tristemente no fue. Así que LAS ENGAÑEEEEE muahahahaha! en fin chicas y quizás uno que otro chico, acá les dejo otro capitulo más de este fan fic de pequeños one-shots de esta parejita, espero seguir escribiendo, ya que el señor Kishimoto aún no cumple mi fantasía de veinteañera. Eso pues, espero reviews, aunque sea con una carita feliz, solo para saber que lo leyeron :C!
