Perdón por la tardanza, sali de viaje, asi que para compensarlo, este capitulo es lo que serian normalmente dos :D espero les guste.
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Capitulo 3
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— ¿En verdad tienes que irte?—pregunta el castaño. Justo cuando amaneció el rubio ya iba de salida pero pudo alcanzarlo— sí, tengo que moverme o me encontraran— dice serio, tampoco quería irse, se había sentido muy cómodo ahí, pero su situación no lo permitía. El castaño suspira— prométeme que nos veremos de nuevo.
—Claro...— dice sonriendo levemente, el castaño sonríe y en un arranque le da un abrazo— toma...— le pone una bolsita en las manos— no es mucho, pero lo necesitaras— le señala— hacia haya encontraras unos muelles, ve a la Ciudad República, forma una nueva vida.
—Yamaguchi, tú necesitas aún más el dinero— el castaño niega con la cabeza— por favor tómalo...yo sé que algún día me regresaras el favor de nuevo.
—gracias...
Se despide de él y se pone su capucha una vez más antes de comenzar a avanzar — Ciudad República— piensa, no sabía si era seguro ir haya, realmente no parecía la mejor opción, pero tal vez si no llamaba mucho la atención iba a poder formar una nueva vida ahí... negó con la cabeza.
No, lo mejor era buscar un lugar alejado de las personas.
Camino en dirección contraria a la que había indicado el castaño guardando aquel dinero en su morral, iría a donde sus pies le guiaran, a donde el destino quisiera.
Así pasaron los días, uno tras otro, la comida era escasa, evitaba los pueblos para no dejar muchas señales, pero nunca pensó que los policías de metal control le estarían buscando y no pensó que estuviera dejando un rastro, los pocos lugareños que lo habían visto habían dado aviso a las autoridades, y ahora estaban más cerca de él que nadie.
Tsukishima caminaba tranquilo por el bosque, cuando de pronto el suelo atoro sus pies hasta sus tobillos desequilibrándolo y varios lazos metálicos le amarraron— ¿Q-que?—lo habían tomado por sorpresa, varios de aquello policías le rodearon, su corazón se aceleró ¿Iban a matarlo? ¿Esclavizarlo? No quería pensar en eso, pero sus propios ojos habían visto como erradicaban a los pocos de su tribu solo dejándolo a él.
—Así que así luce un maestro agua— comento uno de ellos, Tsukishima frunció el ceño , no demostraría el miedo que sentía en esos momentos— tranquilo, veras... nos mandaron a buscarte.
—No me importa—dice interrumpiéndolo intentando soltarse.
—el consejo desea verte...Avatar.
Se sorprende que hiciera una leve reverencia —¿n-no vienen a matarme?—pregunta confundido, los policías se miran de la misma manera, Akaashi dio un paso adelante— nuestras ordenes son llevar al Avatar sano y salvo a Ciudad Republica hacia el consejo— le explican sin muchos rollos— además, sería un grave delito atentar contra el Avatar...
¿Así que estaba protegido?— se preguntó, pero entonces, si no había nada de malo con ser el avatar, ¿Por qué sus padres tenían tanto miedo de revelarlo? ¿Porque incluso Akiteru le pidió que no hablara de ello? ¿Por qué el tenia tanto miedo a aceptar lo que era? Estaba muy confundido, fue liberado de sus ataduras— así que, vamos...
—yo...nunca dije que iría.
—pero tienes que hacerlo, estas en peligro, no solo por ser un avatar sin experiencia y control de habilidades, también porque eres un maestro agua ¿Sabes lo que acarrea ese título?
—puedo defenderme solo...
—¿Y hacer honor a tus ancestros? ¿Crees que sería lo correcto?—el rubio baja la mirada, el pelinegro se acercó y lo tomo del hombro— nosotros nos encargaremos, pero tú debes cooperar también.
—e-está bien...— Akaashi sonríe, era muy joven después de todo, estaba lleno de dudas e inexperiencia— Bueno, ¿Y cuál es su nombre joven Avatar?—pregunta mientras se dirigían hacia la ciudad, el rubio algo distante le dijo su nombre, pero el resto del viaje su mantuvo en silencio.
Tsukishima estaba muy confundido, tal vez...si hubiera dicho que era el avatar desde un inicio su familia no estaría muerta, tal vez Akiteru no hubiera enfermado o le hubieran ayudado...
Tal vez no estaría solo
Sintió un nudo en el estómago, ya no sabía si era el hambre o la culpa la que lo consumía por dentro. El viaje a Ciudad Republica no duro mucho, pues lo llevaron en máquinas de metal que usaban como transporte, nunca había visto una, después tomaron un barco .La ciudad a lo lejos se veía espectacular, moderna...sintió un escalofrió recorrer su espalda. Nunca había estado ahí, sentía que todo aquello estaba abrumándolo, respiro hondo tratando de calmarse viendo el agua pasar.
—Bienvenido a Ciudad República— le dice Akashi tocando su hombro dándole apoyo, solo de ver sus ojos podía ver que había sufrido muchas pérdidas, tenía que cambiar eso o en todo caso apoyarle para que no se sintiera tan desolado, el también sabia lo amargo que era perder a un ser querido.
Cuando llegaron al puerto y bajaron, aquellos que pasaban se asombraron, ver un maestro agua o a alguien de la tribu agua era prácticamente imposible en esos días, más aun cuando muchas personas aún les odiaban por lo que paso y las habilidades que podían desarrollar .
Tsukishima avanzaba son semblante serio, pero sintiendo todas aquellas miradas como cuchilladas a su joven corazón. Lo llevaron directamente al consejo, se puso muy nervioso cuando entraron a aquella amplia sala, cuatro personas le esperaban, por sus vestimentas sabía que tres eran maestros de las diferentes naciones y uno que se acercaba a él, era parte de la policía de metal control.
— ¡Hey hey hey! ¡Lo encontraron!—dijo tomando de los hombros al más joven sacudiendo polvo inexistente.
—no haga tanto escándalo Bokuto-san— pide Akaashi suspirando. Bokuto infla ligeramente las mejillas y se hace a un lado— bueno, señor...jovencito avatar, le presento al consejo de ciudad república. —Dice Bokuto, los miembros de la policía se formaron atrás de Tsukishima, quien miro serio a aquellos otros maestros.
Kiyoko se acercó tranquila a el—no puedo creer que este viendo a un maestro agua por primera vez— ella era bastante joven, se acercó al alto chico y le dio una sincera sonrisa— ¿te trataron bien estos caballeros?—pregunta haciendo sonrojar a varios de esos policías.
—Nos dijo caballeros—- murmuraban entre ellos emocionados.
—si...
—bueno ¿cuál es tu nombre joven Avatar?— interviene el anciano Nekomata pidiendo que se acercara, el joven rubio se acerca y hace una leve reverencia por educación— Tsukishima Kei.
—Tsukishima...— repitió el anciano— me suena mucho— murmuro— bueno ¿Por qué nunca supimos de tu existencia? Por un momento pensamos que el ciclo del avatar se había roto— dice ligeramente preocupado, Kei mantenía una mirada seria.
—era peligroso.
—¿Por qué?—pregunta , Kei se muerde ligeramente el labio- ¿Por que? Por la misma razón por la cual mucha de su gente ha atacado a los sobrevivientes de la mia— dice molesto— si algunos aun Vivian escondidos, ustedes se encargaron de eliminarlos...incluso si no tuvieron nada que ver con la guerra del hielo.
—Joven, realmente no es necesario que te recuerde que hizo tu gente al resto de las naciones ¿Verdad?—dice serio el representante del reino tierra, Tsukishima estaba molesto, claro todos eran víctimas...
Suspiro...todos realmente eran víctimas, pero ellos no lo veían así, ellos solo creían que su gente era la víctima y la tribu agua la enemiga, pero aun así muchos inocentes siguieron sufriendo las consecuencias del pasado.
—No tiene que recordarme nada— suspira— no lo viví, mi familia no participo en ella ¿Entonces por qué los mataron?
El ambiente se tensó demasiado, había sonado tan lastimado— basta...— interviene la joven y se pone del lado del joven maestro agua — Tsukishima-san ha sufrido mucho, se puede ver en sus ojos...no podemos seguir culpando a inocentes por los actos de aquella secta de la tribu agua— dice seria— queríamos al Avatar de regreso para resolver esos conflictos ¿y ustedes solo están recordándole esas cosas horribles?—la pelinegra suspira y ajusta sus lentes— Tsukishima-san, una disculpa, tienes toda la razón, inocentes pagaron las deudas de otros...
—gracias por entender—- dice sorprendido de recibir apoyo, la pelinegra sonrió.
—¿sabes porque te trajimos a ciudad Republica?—el rubio niega con la cabeza— bueno, hay mucha razones, estas en constante peligro por todo lo que ya discutimos, también al ser un avatar sin experiencia, digamos que estas expuesto a bastantes peligros, así que te trajimos aquí para que comience tu entrenamiento— le explica.
— ¿entrenamiento?
—sí, el avatar controla todos los elementos ¿No?—pregunta, el joven asiente— pero no creo que sepas controlarlos todos.
—De hecho, no controlo ninguno—admite— me lo temía— dice la joven— pero no te preocupes, aquí te enseñaremos— comienza a avanzar— mañana anunciaremos que el avatar ha regresado.
—pero... ¿y si no quiero ocupar el puesto?—pregunta sin moverse un poco.
—¿Estás loco? No es un puesto que puedas negarte a aceptar— Dije el anciano Nekomata.
—Pero no quiero hacerlo, ¿Qué tiene de bueno ser una figura de esperanza en un mundo tan corrupto?—pregunta molesto— no quiero ser la esperanza de personas corruptas y vacías como usted — Les da la espalda y comienza a avanzar pero la policía le detiene ,Akaashi se acerca a él.
—-Tsukishima-kun...no solo es la esperanza de personas vacías, también es la esperanza de inocentes que son oprimidos— dice tratando de hacerlo aceptar— no solo la tribu agua siguió sufriendo secuelas de la guerra, todos lo siguen haciendo, inocentes que no tuvieron anda que ver siguen sufriendo, te necesitamos para que nos ayudes detener eso.
—enserio cree que solo con anunciar que regrese ¿El mundo va a cambiar?—pregunta sin creerlo.
—Cambiara para bien y tal vez para mal, pero tu trabajo, el trabajo del Avatar es mantener el mundo en equilibrio, no existe el bien sin el mal después de todo.
El salón se quedó en silencio por un momento, Tsukishima comenzó a avanzar— no quiero a ninguno de ellos como maestro— dice refiriéndose a todos los miembros del consejo antes de salir, los miembros suspiran —¿Y quién cree que le va a enseñar? Tenía que ser un mocoso— Dice el más anciano cruzándose de brazos.
Tsukishima salió de aquel lugar algo molesto pero trataba de no demostrarlo, observo todo lo que le rodeaba cautelosamente, muchas personas que pasan se le quedaban viendo incluso los más pequeños le señalaban curiosos, suspiro...iba a tener que acostumbrarse.
—Debemos tener paciencia Nekomata-san— dice la pelinegra después de que el rubio salió una pequeña discusión comenzó, la joven suspira y se acerca a Akaashi y a Bokuto— ustedes tienen buen juicio y son excelentes maestros tierra.
—¡Lo haremos! Le enseñaremos todo lo que sabemos — le asegura Bokuto adelantándose, la pelinegra sonríe— pero también quiero que me ayuden a buscar a alguien que le enseñen el resto de los elementos.
—Conocemos a varios...veremos quien está disponible— dice esta vez Akaashi haciendo una leve reverencia.
—Gracias, por ahora urge un maestro agua, pero no hay...así que busquen a alguien que sepa de maestros agua.
— ¿A alguien que sepa de maestros agua? — repite Bokuto pensando, la pelinegra asiente.
—Disculpe— les interrumpe el representante del reino tierra— el Avatar acaba de irse y aun no le han dicho donde se hospedara— al escuchar eso la pelinegra voltea a verlo.
—Yo propongo llevarlo a un lugar tranquilo, al templo del aire de la isla.
—Me parece bien— concuerda Tatsuki — además necesita modales— interviene Nekomata.
—Bien— La joven suspira— Akaashi-san, Bokuto-san, ¿podrían mantener un ojo encima de Tsukishima-san? — Los jóvenes asienten levemente — No quiero decirlo así pero, Tsukishima-san es muy inestable emocionalmente, se puede ver con solo observar sus ojos opacos— suspira— quiero que le cuiden y lo lleven al templo, por favor.
—No se preocupe, seremos los mejores niñeros que Ciudad Republica pueda tener.
—Bokuto-san...no lo digas así— Akaashi suspira y después de hacer una leve reverencia a la joven se retiran, Bokuto le sigue haciendo un escándalo, diciendo que era un título bastante genial.
Caminaba por las calles de la metrópoli con cuidado, muchas cosas se movían a su alrededor, personas, autos animales, se sentía realmente algo abrumado. Nunca en su vida había estado en una ciudad, eran muy ruidosas y molestas, llego a un cruce de caminos, aunque esto él no lo sabía; se cruzó sin mirar a ningún lado y lo siguiente que sintió fue un golpe y termino en el suelo.
— ¿Estas bien? — El rubio abrió los ojos, por suerte el golpe no había sido muy fuerte, observo aquello que le había golpeado, era una motocicleta, y también vio al joven de la nación del fuego que se quitó el casco mostrando sus alborotados cabellos negros— santo...pensé que te había matado— dice aliviando bajando de la moto y ayudándole a levantarse.
Con dificultad el alto joven se levanta y sacude sus ropas, podía sentir la mirada de todos sobre él, de seguro muchos esperaban que atacara al pelinegro en venganza o algo así— estoy bien...— murmura y mira a los ojos a aquel joven. El chico de cabellos alborotados sintió un escalofrió en su cuerpo, aunque muchos otros asegurarían que fue un "Flechazo". Los ojos miel de aquel joven eran hermosos, su piel, sus cabellos y sus labios...
Estaba seguro de que ahora su rostro estaba rojo.
—¿Seguro? — Pregunta nervioso— Me distraje y por poco no freno— hace una reverencia y se presenta— Soy Kuroo Tetsuro, Mucho...— Termino la reverencia viendo que el rubio ya no estaba ahí y había seguido su camino— ¡O-Oye! ¡Espera!—grita y sube a su moto de nuevo manejando despacio para alcanzarlo — Eso fue muy grosero— dice una vez que lo alcanzo.
El rubio no se detuvo y seguía caminando viendo de reojo como el pelinegro se mantenía a su lado con aquella maquina— Ya te dije que estoy bien.
—Vamos~ al menos dime tu nombre— pide pensando que tal vez si no se lo decía le llamaría por apodos, mientras le seguía no podía evitar observar con detalle todas aquellas facciones finas en el rostro del rubio, y finalmente puso atención a sus ropas, se detuvo por un momento perplejo y después lo alcanzó una vez más— ¿Eres un maestro agua?
—No te importa— dice huraño, esperando que aquel sujeto le dejara tranquilo, pero no funcionaba.
—Tomare eso como un si— estaciona su moto en un lugar relativamente seguro y comienza a seguirlo a pie— ¿Me dirás tu nombre?—insiste una vez mas
—¿Para qué quieres saberlo? No nos volveremos a ver.
—Solo quiero saber el nombre de alguien tan hermoso— dice tratando de ser coqueto, pero solo acabo asustando y avergonzado al joven que apresuro su paso— ¿Eh? ¡Espera! No te enojes— le alcanza, tal vez fue muy rápido.
—¿¡Quieres dejarme en paz?! — Dice rojo como tomate sin detenerse, Kuroo suspira y le detiene— vamos, tranquilo...— suspira— solo quiero compensarte el accidente, no puedo dejarte ir después de que casi te atropello.
—No tienes que compensar nada.
—¡No dormiré sabiendo que no hice nada por ti!—dramatiza— ya se , eres nuevo en la ciudad ¿no? Te invito a comer si gustas.
—No gracias, no tengo— su estómago le interrumpe, no había comido en todo ese tiempo. Al escuchar a su estómago sonar así sintió su rostro enrojecer de nuevo, el pelinegro sonríe y toma su mano— conozco un buen lugar...vamos.
Tsukishima suspira, no iba a negarlo, si moría de hambre, dejándose llevar por el pelinegro observaba la ciudad una vez más, por alguna razón ya no se veía tan hostil como antes... tal vez porque esta vez no estaba solo.
—Tsukishima Kei...— dice el rubio cuando el pelinegro dejo de hablar sobre a donde le llevaría a comer— oh, qué lindo nombre— dice, al parecer le gustaba hacerlo sonrojar— ya llegamos— le anuncia y se detienen en un local. Un aroma delicioso llego a los sentidos del rubio, y su estómago volvió a recriminar.
—Vamos, entra...— dice abriendo la pequeña cortina dejando que el ligeramente mas alto muchacho entrara. Ambos se sentaron en alguna mesa frente a frente, Tsukishima evitaba el contacto visual mientras que Kuroo intentaba conectar sus miradas de nuevo mientras esperaban el menú. Se podía sentir una ligera tensión en el lugar, no todos los días entraba en maestro agua a comer tranquila mente ¿No?
Lamentablemente para ambos jóvenes, el dueño de aquel lugar les negó el servicio, por la razón más estúpida, solo porque Tsukishima era un maestro agua— ¡Oh vamos! ¿En qué año vives? Deberías sentirte honrado de tener a alguien tan único en tu restaurant— decía Kuroo tratando de razonar con el gerente. Tsukishima Bufo, de seguro así sería en cualquier lugar.
—Déjalo...— dice serio y sale del local en silencio, Kuroo bufa— No crea que esto se va a quedar así— le dice a aquel gerente saliendo.
—¡Oye ! no te vayas— lo detiene una vez más— Aun tengo que— se detuvo, la espalda del rubio temblaba ligeramente... ¿Estaba llorando?—o-oye— suspira al notar aquello ¿En qué clase de mundo Vivian? Lo llevo a un lugar más privado y le abrazo reconfortantemente— No te sientas mal por lo que dijo ese estúpido— decía tratando de hacer que se calmara.
—N-no solo es el...son todos— dice roto separándose un poco— todos...me odiaran por algo que no hice.
—Yo no te odio— dice serio haciendo que le mirara—¿Por qué iba a hacerlo? ¿Por lo que paso hace décadas? Sería estúpido— sonríe y limpia las lágrimas ajenas. El rubio dejo que lo hiciera mientras mantenía la mirada abajo, tenía razón ¿Por qué no todos pensaban así?
—G-gracias.
—no tienes por qué agradecer, es la verdad— le despeina sus cabellos sintiendo lo suaves que eran— Vayamos a otro lugar, se de uno que no podrá negarse.
El rubio asiente, aunque sabía que si volvían a rechazarle aquel pelinegro le defendería...ya no estaba tan solo como antes. Fueron a otro local y el pelinegro le pedio que esperara un poco afuera, después de unos minutos salió y le hizo entrar— ¡Oh! Por todos los cielos, no mentías— un señor ya algo anciano comento mientras dejaba de cocinar.
—Yo nunca miento, así que ahora nos dejara comer aquí— dice y hace que Tsukishima se siente y él se sienta a su lado frente a la barra— Nunca pensé en ver uno de nuevo, es como ver un fósil...sin ofender— dice y sigue en su trabajo. Kei observa al pelinegro cuestionándolo.
—Oh... no te preocupes, él es un fanático de la historia, independientemente de lo que paso, se siente muy honrado de tenerte aquí.
—es verdad, después de todo eres el ultimo— el anciano suspira— y no se ve que seas un mal chico, siento pena por lo que te paso antes— comenta, ya que Kuroo le había contado algo indignado lo que había pasado.
Finalmente pudieron comer tranquilos, ahí casi no había personas, pero eso no importaba, así se sentía muy cómodo y la comida realmente era deliciosa. Kuroo miraba discreto al joven rubio, realmente había tenido un flechazo con él, quería conocerle...
—Bueno Tsukki, ¿que tal si me cuentas algo de ti?—pregunta, Kei levanta la mirada, ya era la segunda persona que le llamaba así— No tengo nada que contar.
—Claro que si tienes— insiste—¿Qué haces en la ciudad?
—me trajeron...
—¿Por qué?
—Soy el avatar— dice sencillamente y sigue comiendo. Kuro casi se ahoga cuando lo escucha, incluso un plato se rompió en la cocina — ¿El avatar? ¿De verdad?—pregunta asombrado— sí, ¿Por qué es tan sorprendente?—pregunta terminando de comer.
—Bueno, muchos piensan que el ciclo se rompió desde que terminó la guerra del hielo— suspira, era una tema delicado— el avatar de aquel entonces...tu sabes que hizo— Tsukishima asiente algo incómodo— bueno, pues el avatar también murió en ese proceso, pero fue extraño, después de su muerte no volvió a renacer por años, y los años se volvieron décadas...
—¿Por eso es que se sorprenden tanto?—pregunta, ahora que lo pensaba, eso explicaba por que los del consejo se notaban algo desesperados.
—sí, bueno, se supone que tu arreglaras todo este caos ¿no?—sonríe— que honor conocerte, y pensar que casi te mato— ríe nervioso al recordar el accidente. Tsukishima se queda en silencio, así que si había personas esperando algo de él...
Aquello le dio un poco de esperanza...
-Ven...te mostrare otro lugar que te va a encantar- dice el pelinegro una vez que terminaron de comer y pagar, Tsukishima asintió...
Si...
Kuroo le había dado de esperanza, no podía creer que alguien que acababa de conocer le tratara tan cálida mente, pero se sentía tranquilo de que fuera así...
Fin del capitulo 3
Espero les haya gustado, por fin salio Kurooo, ya se viene lo bueno, ok no XD muchas gracias por su apoyo, si les gusto apoyenme con su comentario y si aun no me sigue, que estan esperando? :D
