Fics de Naruto.
Quantum Ninja.
Capítulo Cuatro: Un Brinco Inoportuno
Naruto había sido secuestrado del lado de Hinata y en el preciso momento en que esta le iba a confesar algo. Por más que Naruto lloraba, su madre no le hacia caso, es más, había pasado de amenazarlo por andar haciendo escándalo en la calle, a darle un zape cada vez que lloraba.
—Y luego preguntan porque era tan bruto —exclamó Naruto luego de recibir otro "cariño" de su madre—. Con tanto golpe en la cabeza, no es raro que me haya quedado así.
—Bien, llegamos, la oficina de tu padre —Kushina se detuvo frente a un enorme edificio que Naruto conocía bien, era la oficina del Tercer Hokage, donde siempre terminaba por alguna de sus bromas.
—Estará el viejo Hokage ahí —Kushina entro tranquilamente sin siquiera saludar a los vigías y guardias, por el contrarió, toda la gente que la veía, poco más y les faltaba rendirles pleitesía.
—Señora Kushina, adelante, el Hokage la espera —habló uno de los asistentes del Hokage.
—Valla, mi madre es importante —sonrió Naruto al ver como la gente casi se inclinaba al ver a Kushina.
—Vino el pequeño Naruto, es claro reflejo de su padre —habló una de las kunoichis que trabajaba en la mansión del Hokage.
—Ojala sea tan lindo como el Hokage —exclamó otra chica al lado.
—Genial, este trato si me gusta —sonrió Naruto al ver como lo atendían.
—Pase a la sala de espera, Yondaime se encuentra en una reunión pero la atenderá apenas termine —por primera vez, Naruto entro a una habitación a la que antes no había ido.
—Me siento muy importante ahora —sonrió Naruto alegre, ya incluso se había olvidado de su deseo o de Hinata.
—Lambiscones —fue lo único que respondió Kushina al quedarse sola con Naruto—. Solo nos tratan así por tu padre, mi niño.
Naruto pareció meditar en las palabras de su madre, porque se comportaba así, si era tratada tan bien. Si el fuera tratado de esa forma en su tiempo, se sentiría como un rey o una estrella de cine. Cuando menos le gustaría que la gente dejará de ignorarlo o en muchos casos, evitarlo.
—Apuesto a que si tu padre dejará de ser Hokage, la gente ni siquiera voltearía a vernos —Naruto no pudo estar más de acuerdo con su madre.
—Eso explicaría muchas cosas —sin embargo, una duda se formo en la joven mente del rubio—. Según recuerdo, Yondaime el Cuarto Hokage murió en su pelea con el Kyubi —Naruto miró fijamente a su madre y esta se dio cuenta—. Pero que paso con mi madre.
—Te pasa algo mi niño —Kushina se preocupó al ver a Naruto soltar varias lágrimas—. Si es porque extrañas a tu amiga, más tarde podrás verla.
Kushina comenzó a jugar con el rostro de su pequeño hijo, Naruto no pudo contenerse ante los juegos de su madre y se dejo llevar, luego de un momento, se olvido de sus preocupaciones. Pasaron unos minutos antes de que la puerta de la antesala se abriera y entrara Minato.
—Kushina, te he dicho que no vengas así —habló algo serió Minato, parecía estar preocupado por algo.
—Supongo que ahora ya no puedo visitar al que algún día me prometió esto… —Kushina levanto su mano izquierda y señalo su dedo, donde debería ir su anillo de bodas, Naruto miró fijamente la mano de su madre.
—Es cierto, por que no están casado —se preguntó el rubio.
—Te pedí perdón por eso Kushina, pero a los ancianos de la aldea no les pereció buena idea que el nuevo Hokage de la aldea se casará con una mujer de un país con el que no tenemos tan buenas relaciones —fue la simple respuesta de Minato, a Naruto le fue suficiente para aclarar su duda, pero no así a su madre, quien luego de dejarlo sentado en el mueble…
—Crees que me tragaré ese cuento —incluso superando a la velocidad de reacción del mismo Minato, Kushina en un movimiento aun más veloz que un parpadeo, agarró a Minato del cuelo y comenzó a estrangularlo.
—Pobre papá… esperen, me recuerda a algo parecido —pensó Naruto al ver a su padre asfixiándose por el "abrazo" de su madre.
—M-me-me rindo, tu ganas Kushina —dijo casi sin aliento el pobre Minato, Kushina por fin lo soltó y en la mayor tranquilidad del mundo, se sentó junto a Naruto y lo cargo.
—¡DIOS MIÓ! ¡YA SE A QUIEN ME RECUERDA! —exclamó Naruto muy asustado, Kushina miró a Naruto con un rostro muy tierno, luego su cara se transformo a una de suma molestia.
—Si tu eres como el de grande… ¡Te mato! —exclamó muy sería Kushina, Naruto asintió muy nervioso—. Ese es mi niño bonito —Kushina volvió a su rostro maternal.
—Es igualita a sakura —exclamó Naruto algo nervioso.
—Mujer, debes actuar más femenina —dijo Minato sobando su cuello, Kushina solo le sacó la lengua—. Bueno hijo, espero que la hayas pasado bien en tu paseo por Konoha, la aldea cuidada por tu padre.
Minato se inclinó hasta la altura de Naruto y comenzó a hablarle muy feliz. Naruto no sabía como reaccionar, aun seguía preocupado porque su madre les hiciera algo, pero Kushina se encontraba de lo más feliz viendo la escena, padre e hijo jugando divertidos. Naruto no resistió mucho y se quedó dormido.
—Ahora dime de que hablaban, es muy serio —Minato asintió—. ¿Qué tanto?
—Demasiado, me llegó un mensaje donde mencionaban… que el Kyubi fue liberado.
Naruto reaccionó instintivamente ante ese nombre, despertando de inmediato, por desgracia, su movimiento fue tan rápido, que termino cayendo de la cama en el proceso. Algo atontado por el golpe intento levantarse, pero las sábanas cubrían su rostro. Cuando por fin logró quitárselas, se topo con que no podía ver absolutamente nada y asustado comenzó a gritar.
—¡Estoy ciego! ¡No veo nada! —luego sintió como unas manos lo sujetaban y luego de darle un coscorrón, le quitaban algo del rostro.
—Idiota, como vas a ver, sino te has quitado el antifaz que usas para dormir —una niña de unos diez u once años, muy parecida a Hinata, parecía estarlo regañando—. Ahora deja de gritar como loca o papá entrara en la habitación y descubrirá que de nuevo me dejaste dormir en tu cama, Nee-chan.
—Perdón, es que creo tuve una pesadilla —exclamó Naruto disculpándose, luego se volvió a acostar en la cama junto a la pequeña y luego de apagar las luces intento dormirse de nuevo, hasta que… —¡MOMENTO! —por fin reaccionó Naruto, haciendo que la niña a su lado se asustará.
—Hinata-nee-chan, si vas a seguir así toda la noche me regreso a mi cuarto a dormir —exclamó la niña de cabello oscuro y ojos blancos.
—¿Có-cómo me llamaste? —preguntó algo asustado Naruto.
—Hinata-nee-chan ¿Te encuentras bien? —Naruto encendió la luz y comenzó a buscar en toda la habitación un espejo—. Me estas preocupando hermana.
—Necesito un espejo, pronto —la pequeña señalo en dirección del ropero, Nauto corrió y abrió la puerta revelando un gran espejo tras la puerta, así como varias fotos de el pegadas—. ¿Q-qué me paso?
Naruto comenzó a verse a si mismo, al comienzo algo asustado, luego más tranquilo y al final con una cara de pervertido que asustaría al mismo Jiraiya. Luego de esculcarse un rato para ver si toso era "real", se percato de un detalle, la niña con la que se había topado al despertar, lo veía muy enojada.
—Tú no eres mi hermana ¿Quién eres? —Naruto no sabía que decir, lo peor es que su "hermanita" actual, no parecía ser muy comprensiva—. Dime ahora mismo quien eres y que hiciste con mi hermana. Sino lo haces gritaré y todo el clan vendrá.
—Te sonará extraño lo que te diré niña, pero escúchame bien —Naruto no pudo terminar, ya que la pequeña lo interrumpió.
—Me llamo Hanabi, no niña —exclamó la pequeña.
—Perdón Hanabi, entonces tu eres la hermana de Hinata, cierto —Hanabi asintió—. Valla, quien creyera, conocí a tu hermana cuando aun ni nacías —sonrió Naruto, esta declaración pareció interesarle mucho a Hanabi.
—¿Conoces a Nee-chan desde antes que yo naciera? —Naruto asintió—. ¿Quién eres y por qué eres ahora mi Nee-chan?
—No se como terminé en el cuerpo de tu hermana, Hanabi —respondió Naruto algo confundido, Hanabi parecía estar conforme con lo que dijo Naruto—. Sobre quien soy, tal vez no conozcas mi nombre, en realidad me llamó Naruto Uzumaki y yo soy…
—¡NARUTO-Niichan! —exclamó Hanabi muy asustada, incluso Naruto se asustó de oírla—. ¿Có-cómo terminaste en el cuerpo de mi hermana? Momento, ¿Por qué no sabías quien era yo?
Hanabi miró muy serio a Naruto, este pareció meditar un rato, tratando de aclarar su mente, misteriosamente, lo que normalmente le hubiera tomado varios minutos, de alguna forma, ahora solo le tomo pocos segundos de entender.
—Comprendo tu confusión Hanabi, verás, yo no soy el Naruto de este tiempo, al que conoces. Si soy Naruto, pero provengo de un tiempo anterior a este, por la apariencia de Hinata, diría que unos cinco años aproximadamente —Hanabi se sorprendió mucho ante la claridad de pensamiento de Naruto, incluso este se asustó ante como estaba expresándose—. Que raro, de alguna forma extraña he podido pensar todo esto.
—Quizás se deba a que ahora eres mi hermana —respondió sin pensarlo Hanabi.
—Interesante, crees que se deba a que Hinata posee un coeficiente mucho mayor al mió. Por consiguiente, como yo estoy usando su cuerpo ahora, tengo sus habilidades —de alguna forma, ahora Naruto se sentía más inteligente y en parte le agradaba, podía estar a la par de cualquier conversación ahora, sin malinterpretar las palabras o sin enredarse—. Dattebayo, pero ahora soy mujer.
—Juraría que no eres Naruto-niichan, pero algo en mi interior me dice que si lo eres —habló confundida Hanabi—. Es demasiado raro esto, mejor lo discutimos en la mañana. Me muero de sueño.
Hanabi se encamino algo perezosa a la cama, esta noticia le había revuelto todo el cerebro y por más que quisiera explicarse que paso, no lograba entender nada. Naruto por el contrarió, luego de entender algunas cosas, seguía "explorando" su nuevo cuerpo frente al espejo.
—Por cierto Naruto-niichan —Naruto volteo a ver a Hanabi.
—Dime —Hanabi lo llamó con el dedo, ya que no quería gritarle. Cuando Naruto llegó donde Hanabi esta amablemente le habó al oído.
—Sigue haciéndole cosas pervertidas al cuerpo de mi Nee-chan y cuando regreses a tu cuerpo, personalmente me encargaré de que regreses a ser mujer, entiendes —exclamó Hanabai antes de meterse a la cama, Naruto asintió asustado, tapándose instintivamente donde sugería actuaría Hanabi—. Ahora mejor ven a dormir.
—Pero es una cama de una sola persona, aun así quieres que duerma contigo —Hanabi bostezó.
—Estoy cansada, Naruto-niichan. Tuve un entrenamiento muy duro hoy y esta noticia de tenerte aquí, no me ayuda mucho a relajarme —volvió a bostezar Hanabi—. Mañana hablaremos con calma, por ahora solo métete a dormir en la cama, si.
—Esta bien, pero te diré que cuando duermo me muevo mucho —Naruto se acostó junto a Hanabi, pero antes de que esta apagara las luces, le dedicó unas palabras a Naruto.
—Y una cosa más, Naruto-niichan, si me llegas a tocar… aunque este en el cuerpo de Hinata, te golpearé tan duro que despertaras dentro de otros cinco años.
El resto de la noche, Naruto no logró conciliar el sueño, ya que se mantuvo despierta a la sola idea de quedarse dormido y de que Hanabi lo golpeará por tocarla accidentalmente. Pero si hubiera sabido lo que le esperaba el día siguiente, quizás hubiera deseado quedarse dormido y no volver a despertar.
Continuará.
