Capítulo 4: Una simple broma.
Las pruebas para seleccionar al nuevo miembro del equipo de Quidditch de Gryffindor habían ido de maravilla. Se presentaron mucha gente talentosa y, entre ellos, James había escogido a un muchacho de segundo llamado Ernest Macmillan, que volaba realmente bien. Como había pronosticado los entrenamientos comenzaron enseguida, pues James estaba empecinado en mantener el trofeo que le habían arrebatado a Slytherin el año anterior, cuando su hermana había superado a Scorpius Malfoy, buscador y capitán del equipo contrario.
¿James, no te parece raro que este año no hayamos hecho nada aún? – preguntó frustrado Kalon en una sesión de estudio en la Sala Común, un miércoles por la noche. El joven, había pasado toda la semana tratando de evitar pensar en Lili Potter, pero sus pensamientos siempre regresaban a ella; y la joven había estado evitándolo durante toda la semana, incluso en las practicas.
Sí, tienes razón – argumentó James – esta falta de actividad me está matando. Deberíamos preparar una broma grande.
Chicos, no creo que sea un buen lugar para discutir esos asuntos agregó Ozula, señalando discretamente a Rose, que se encontraba sentada en la punta de la mesa. Rose y un chico llamado Joseph Corner eran prefectos de Gryffindor, y ambos se tomaban en serio el cargo.
¿Por qué nos ayudas? interrumpió Kalon.
Pues a mí me encantaría participar – dijo Ozula, divertida ante la cara de incredulidad de ambos muchachos – No me miren así, saben que no soy ninguna santa, y una broma no le puede molestar a nadie.
Me encanta esta chica – exclamó Kalon en vos alta.
Yo también me apunto – intervino Lili. En sus mejillas se podía observar que el comentario de Kalon no le había gustado para nada. No iba a dejar a "su" Kalon a merced de los encantos de Ozula. Luego recordó que ella no sentía nada por el muchacho.
Ah no. Eso sí que no – estalló Rose, que había escuchado toda la conversación desde el principio – El hecho de que ellos sean unos indisciplinados a los que no les importen las reglas, no quiere decir que tú también lo seas. Ni tú tampoco – agregó en dirección a Ozula.
¿Rose, qué nos puede pasar? – contraatacó la joven de ojos grises, divertida.
Cualquier cosa – Albus salió en defensa de su prima. Realmente no le importaba la broma, sino que no quería que Ozula pasara tanto tiempo con James – Como por ejemplo que alguien les tire un hechizo peligroso o peor, que los encuentre un profesor.
Si lo organizamos bien no tiene que pasar nada, Rose – insistió James – Sabes bien que nosotros somos cuidadosos con nuestras bromas.
¿Alguien más que insista en hacer una broma? – preguntó Rose desafiándolos a todos con la mirada.
Yo. Apoyo completamente la idea – contestó Hugo, chocando palmas con James.
Pues les comunico que si me entero de que están planeando algo no la van a pasar muy bien – les advirtió. No era justo, que ella estuviera sola con Albus y el resto estuviera en su contra – No voy a tener contemplaciones con nadie y los voy a castigar, aunque Gryffindor pierda puntos.
Rose, no tienes por qué armar tanto drama – la consoló James que sabía que, si hacían algo, su prima no los delataría – Al final, he decidido que no va pasar nada. Gryffindor no va a perder puntos y todos estaremos muy amargados, como quieres – y agregó, para que solo Kalon lo oyera – Tengo la broma perfecta.
Bien. Así está mejor – se tranquilizó la muchacha, aunque no confiaba del todo en la palabra de su primo – Lili, ven conmigo que necesito hablarte.
Ambas muchachas, subieron a la habitación que Rose compartía con las otras gryffindor de su curso. Lili, se veía un poco preocupada por lo que su prima pudiera decir. ¿Habría descubierto algo?
¿De qué querías hablarme? – le preguntó la menor de las chicas tratando de aparentar tranquilidad.
¿Qué pasó con Kalon el día que nosotros fuimos a visitar a Hagrid? – atacó sin rodeos.
Na…nada. ¿De qué hablas? – devolvió Lili, intentando en vano de disimular su nerviosismo. ¿Por qué tenía que ser su prima una persona tan perspicaz? - ¿Qué te han dicho?
No me han dicho nada, pero tú ahora me lo vas a contar todo – afirmó Rose, ante los ademanes de que se equivocaba de su prima – Y no te atrevas a insultar mi inteligencia afirmando que no te pasa nada. Ese día regresaste de Herbología distraída; prácticamente no comiste nada y él ni siquiera lo intentó; ayer, en el entrenamiento de Quidditch, lo estabas evitando aún cuando la snitch que se suponía buscabas estaba a unos centímetros de su cabeza; luego esperaste a que todos se fueran para entrar a los vestuarios; por último, hace unos instantes quisiste enrolarte en una broma que yo sé que no te hubiera interesado en otro momento si Kalon no hubiera hecho ese comentario sobre Ozula – ¿Todavía me dirás que no pasó nada?
Lo siento. Estoy muy confundida – le confesó la menor de los Potter a la menor de los Weasley – Él me dijo que estaba enamorado de mi. ¿Puedes creerlo?
Sí puedo – afirmó Rose y Lili, la miró sorprendida – Comencé a sospecharlo en la fiesta que hicieron en la Sala Común, el curso pasado cuando vencieron a Slytherin. Él no dejó de mirarte, ni por un instante y más de una vez, se desembarazó de James para ir a hablar contigo.
Pero en ese momento solo habló de lo bien que había jugado. Nada más – le comentó la chica – ¿Por qué no me dijiste tus sospechas?
No quería crear falsas expectativas sin me equivocaba – le respondió, como si fuera obvio – Creía que él te gustaba.
Eso fue un amor infantil – le dijo la aludida – Solo tenía diez años cuando él fue por primera vez a pasar un verano con James y es, sin dudas, el chico más hermoso que he visto. Pero estaba segura de que nunca me vería como otra cosa que no fuera la hermana menor de su mejor amigo e hice un gran esfuerzo para convencerme de que solo seriamos amigos.
Pero ahora él te dice que te ama. No solo que te quiere, sino que te ama – exclamó Rose – ¿Qué piensas hacer?
No estoy segura. Me propuso que siguiéramos siendo amigos hasta el día que yo pudiera llegar a amarlo, pero me cuesta mucho trabajo mirarlo a la cara – le contestó – Además, me he dado cuenta estos días de que el amor que sentí una vez no estaba todo lo enterrado que pensaba, pero no puedo ceder tan fácilmente porque tampoco tengo confianza en que haya hablado seriamente. Sabes que ha tenido más novias que tres generaciones de chicos gryffindor, juntos.
Es cierto, pero que yo sepa, él nunca se le había declarado a nadie – puntualizó Rose – De todas formas, decidas lo que decidas, debes ser más discreta, porque hasta ahora ni James ni Albus han notado nada porque son algo obtusos para el tema. Pero si algún día llegan a enterarse, sobre todo James, podría estar en peligro su amistad de años con Kalon. Ambos piensan que es su deber protegerte y te cuidan con bastante celo.
Estoy consciente de ello – Lili se levantó, pues la puerta se había abierto para dejar paso a una soñolienta Ozula – Que tengan buenas noches.
La mañana había pasado un poco lenta, entre la entrada de unos y salida de otros a sus turnos de clase. Solo Kalon había tenido libre las dos primeras horas, y Rose y Albus las dos últimas; pero al final, ya era la hora de almuerzo.
El Gran Comedor estaba repleto de estudiantes que comían tranquilamente y cuando un búho entró al salón llamando la atención de todos, los dos Gryffindors supieron que su broma estaba a punto de consumarse. Los muchachos, se habían enterado de buena tinta que Scorpius, tenía alergia. Así que, aprovecharon eso a su favor y, luego de su discusión con Rose, se escabulleron de la torre de Gryffindor para mandarle a su madre las ¨ medicinas que su hijo se negaba a tomar ¨.
Un gran búho negro se posó sobre la taza de zumo de naranja que bebía el Slytherin, derramándola y entregándole al muchacho un sobre rojo que resulto ser un vociferador.
¿Scorpius, cómo es posible que seas tan irresponsable? – habló la carta con una voz dulce, pero que en ese momento resultaba intimidante. La Sra. Malfoy, estaba realmente furiosa – Siempre he estado orgullosa de tu capacidad en Pociones, pero nunca pensé que te creyeras capaz de superar una enfermedad sin asistencia. Quiero que te tomes ahora mismo tu medicación – el chico miró la pastilla de un color chocolate que venía adjunta al vociferador y la apartó a un lado – He dicho ahora – gritó la madre de Scorpius – Sabes que tengo formas de enterarme si lo hiciste o no. Y si me entero de que no te tomaste esto, yo misma iré a embutírtela.
El vociferador se deshizo, dejando a Malfoy con cara de disgusto ante la risa de todo el colegio. Tomó otro vaso de zumo y con él, acompañó la pastilla.
El pelo rubio platino de Scorpius Malfoy, comenzó a crecer y a crecer enroscándosele por todo el cuerpo. Muchos de los estudiantes de su casa lo miraban un poquito asustados, pero sin ningún interés real. La casa Slytherin no se caracterizaba por ser muy solidaria.
¿Qué le ocurre? – Rose se movía nerviosa en la mesa de Gryffindor.
No te preocupes, Rose – la tranquilizó James – Es parte del efecto. Ya verás – y se rió disimuladamente.
¿Quisieras calmarte? – le dijo Kalon – Se darán cuenta de que fuimos nosotros.
Ozula se sentó al lado de Rose, que estaba tan impresionada que no podía articular palabra. Los chicos parecían indiferentes. Hasta se estaban riendo, confiados en que todo iba bien.
Scorpius, para ese momento, estaba completamente envuelto por su pelo. Alrededor de él, se había formado una especie de capullo de pelo, en lugar de seda. Ahora, todo el gran comedor estaba en silencio esperando a que pasara algo. Los profesores miraban la escena sin saber qué hacer.
Un chico de Slytherin, que había estado sentado cerca de él, se acercó y lo rozó con un dedo, pero rápidamente se alejo asustado.
La cosa peluda, había empezado a moverse. Más bien, había comenzado a romperse. La mata de pelo se fue quebrando, dejando salir por el agujero que se abría en el lugar donde debería estar la cabeza del muchacho, a una gran mariposa.
La indumentaria de Scorpius Malfoy era grandiosa. De su espalda desnuda salían relucientes dos alas multicolores que no paraban de aletear, y de desprender un polvo de color dorado, haciendo que el muchacho no pudiera tocar el piso. De su cabeza sobresalían dos pequeñas antenas y su boca se había transformado en una trompita para absorber el polen. Sus orejas se habían estirado un poquitín, su pelo estaba recogido en un moño alto de ballet y su vestimenta estaba compuesta por una simple saya de hojas secas.
El Gran Comedor, estallo en risas. Todos señalaban al hombre-mariposa y hacían comentarios.
A lo mejor temía tomarse la pastilla, porque sabía que su verdadera identidad quedaría expuesta – gritó entre carcajadas un chico de cuarto de Ravenclaw.
Los Gryffindors, en especial James y compañía, no cabían en sí de la risa. James y Kalon, se revolcaban por el suelo sin poder contener las lágrimas. Albus, al final habían tenido que ceder y unirse a Ozula, Lili y a Hugo, que hacía rato no paraban de reír histéricamente. Sin embargo, Rose estaba muy sería, incluso pálida y la mirada que le dirigía a sus amigos era de una profunda rabia.
Para colmo, el pobre Scorpius, cayó de bruces en el suelo cuando el hechizo se terminó. Estaba rojo de ira y con la mirada, fulmino la mesa de Gryffindor. Aunque no pudiera probarlo, él sabía que eso había sido idea de Potter, no le importaba de cuál de los dos. Salió apresuradamente del Gran Comedor, ante la risa atronadora de todos los estudiantes y el aplauso masivo, en forma de burla, por el espectáculo. Se había lastimado el brazo derecho en la caída, así que además, debería pasar por la enfermería.
Les advertí que no hicieran nada – les dijo Rose levantándose furiosamente de su asiento. James comprendió que no había estado blofeando la noche anterior. La pelirroja caminó con paso decidido hacia la mesa de los profesores y conversó en voz baja con el profesor Longbottom. Luego les pasó como una flecha por al lado y salió del Gran Comedor.
Me ha dicho la señorita Weasley que ustedes son los responsables del espectáculo que acabamos de ver. Sin dudas, pintoresco – los reprendió el jefe de la casa de Gryffindor – James, te había advertido que otro despliegue de habilidades como este, te costaría el puesto de capitán del equipo de Quidditch, y lamentablemente has escogido el peor lugar para hacerlo. La profesora McGonagall lo ha visto todo, así que tengo que cumplir mi palabra.
El mundo de James se desmoronó. Eso tenía que ser una broma. No podían quitarle lo que más le gustaba de Hogwarts.
Pero, profesor – quiso reclamar James.
No hay peros – interrumpió Neville – Lo siento.
Disculpe, profesor Longbottom – intervino Ozula, poniéndose de pie – Pero comete usted un gran error. James no ha tenido nada que ver con lo ocurrido con Scorpius Malfoy. Yo he sido la responsable. Debe castigarme a mí.
La señorita Weasley ha dicho que ayer ellos estaban planeando esa broma – advirtió el profesor – No es necesario que mienta.
Es cierto que ellos la estaban preparando – le respondió la joven, y luego mintió – Pero luego de que Rose nos escuchara, ellos desistieron y yo proseguí por mi cuenta.
Si ese es el caso – dictaminó el profesor Neville – 20 puntos menos para Gryffindor y el sábado a las diez de la mañana, el celador Martin le indicará su castigo.
Me debes una – le dijo Ozula a James, cuando el profesor se marchó. Ella se volvió a sentar y tomó una pierna de pollo de una fuente cercana – Estuve a punto de perder el apetito.
No sé cómo pagártelo – le susurró James, que apenas recuperaba el habla del susto.
Ya yo pensaré cómo – le respondió ella, masticando la carne – Por lo pronto, asegúrate de mantener la copa, por la que vives, este año.
Cualquiera que te oiga, podría pensar que odias el Quidditch - le comentó Lili a su amiga.
Me gusta, pero nunca lo he visto como algo más que un juego – argumentó la trigueña – Mucho menos, como una forma de vida.
Rose había recorrido medio castillo buscando a Scorpius, para disculparse en nombre de sus atolondrados compañeros y ver si él estaba bien, pero no lo había podido encontrar. Frustrada, preocupada y molesta, había ido a encerrarse en su habitación, pues no tenía ganas de hablar con nadie, hasta que hablara con el Slytherin. Pensaba que su primo James había urdido una broma fantástica, lástima que hubiera escogido a la persona equivocada como víctima.
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Si les gusta la historia hasta ahora, si no les gusta la historia, si quieren que la siga publicando, si no quieren que la siga publicando…. Déjenme Reviews, por favor. Es muy triste seguir escribiendo sin saber, si tiene aceptación o no. Todos pueden expresarse, incluso los que no estén registrados, solo quiero saber lo que piensan.
Quiero agradecer a CaR), a Mari y en especial a CoOl-GiRl-LoVe-MaNgA-17, por el consejo que me dio, ya que fueron los primeros en escribir lo que piensan de mi fic.
Saludos y gracias,
Katkat Bell.
