Capítulo 4
-Eeeeeehhhhhh…
La castaña estaba tratando de procesar lo más rápido posible la marca que estaba en su hombro, la evidencia total de lo que había hecho siendo apuntado por la pelirroja.
"Lo mato, lo mato, lo mato", era lo único que podía pensar.
Abrió la boca para decir algo y la cerró de nuevo, levantando la vista para ver el rostro de la pequeña de los Weasly quien tenía alzada una roja ceja. Le costó reaccionar.
-¿Conoces las ronchas?- le preguntó al fin.
La pelirroja alzó su otra ceja sin parar de mirar a su amiga.
-Claro que sí, no soy tonta.
-Pueeesssssss… Le tengo alergia a la primavera, sí, eso.
El rostro de Ginny cambió otra vez, teniendo un gesto de incredulidad.
-¿Me crees tonta?- preguntó la menor de los Weasly.
-¿Qué? No, no, claro que no.
-¿Entonces?
-Ginny, por dios, te estoy diciendo la verdad.
-Y por qué antes nunca te vi una marca o estornudar como loca en esta época- dijo mientras se cruzaba de brazos.
-Porque tomó medicamentos y todavía no me los han enviado- pensó rápidamente la castaña.
Si había algo que la perfecta Hermione Granger no sabía hacer era precisamente mentir. Se le notaba en las mejillas arreboladas, la mirada nerviosa, la inquietud de su cuerpo y el constante toqueteo de sus manos. Y Ginny era una persona muy observadora, le gustaba ayudar a sus amigos, pero no los obligaba a hablar si no fuera estrictamente necesario. Por eso, la pelirroja se descruzó de brazos y la observó con una sonrisa.
-Tranquila. Me sorprende que no hayas recurrido a la magia- no pudo evitar burlarse. La castaña se maldijo por su estupidez-. Pero como no entiendo de las cosas muggles, deberías pedir los medicamentos pronto- se encogió de hombros.
Hermione suspiró como si se quitara un gran peso de encima. ¿La persona más interrogadora del mundo le había creído? Imposible. Desvió la mirada, cubriéndose el hombro en el proceso y se topó con la ventana. Pequeñas manchas verdes y plateadas se movían afuera. Se acercó a la ventana y la abrió para poder observar mejor, sintiendo las ganas asesinas invadir sus venas. Su vista se nubló.
"Lo mato, lo mato, lo mato", volvió a pensar.
Tomando su varita que reposaba en el velador y colocándose la primera chaqueta que encontró, se dirigió a la puerta.
-Ginny, lo siento pero tengo que hacer algo. Te veo luego- dijo la castaña saliendo a gran velocidad y cerrando con fuerza la puerta en el proceso.
La pelirroja pegó un salto y miró la puerta como si estuviera loca. Algo andaba mal con su amiga y al parecer tendría la obligación de descubrirlo.
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Si había algo que molestaba a Hermione Granger era que la trataran como un objeto, y la marca que estaba en su hombro significaba precisamente eso: la habían marcado como si fuera una simple vasija con el sello de "Made in China". Pero claro, el sello no era de "Made in China" sino de los dientes puros de Malfoy.
"Maldito bastardo, ¿quién se cree qué es?"
La castaña caminaba cuan leona era, las personas abriéndole el paso a medida que avanzaba como si sintieran la furia rodeándola de lejos. Simplemente era el colmo.
Salió del castillo y el brillo en su mirada captó la masa verde y plateada que reía a lo lejos, acercándose a la entrada del castillo. Más atrás de ellos había un grupo de chicas que los seguían. Y entre toda esa, con solo una mirada encontró la cabellera rubia que andaba buscando.
Con paso decidido se acercó al grupo que de repente paró de reír para lanzarle miradas despectivas, pero ella ni las sintió por la rabia hirviendo en sus venas. Malfoy estaba al final de la fila con dos chicas rodeándolos. A una la reconoció como Parkinson y la otra no tenía remota idea de quién era. Justo cuando estaba a unos cinco metros, Parkinson desvió la mirada y se topó con la marrón de la leona.
-Vaya, vaya, si me preguntaba yo la razón de que oliera a podrido- se burló la chillona voz de la morena.
-Tranquila, Parkinson, solo se quita con el baño- respondió la gryffindor sacando con fluidez su varita. Malfoy apenas pudo levantar la mirada cuando el hechizo le llegó en pleno pecho, impulsado varios metros lejos de las dos slytherin.
La cara de Parkinson pasó de la sorpresa a la ira en un segundo, apuntando a la castaña con su varita mientras la masa de slytherin se reunía entorno a ellas.
-¿Cómo te atreves, perra sucia?- gritó Parkinson.
-Todos saben que la perra aquí no soy yo, Parkinson.
-Maldita sangre sucia… ¡Expulso!
-¡Impedimenta!- se defendió rápidamente la castaña-. Creo que todavía no sabes porque me nombraron premio anual. ¡Melofors!
La cabeza de la slytherin quedó cubierta por una enorme calabaza y todas las serpientes abrieron los ojos como platos ante la osadía de la castaña. Como recién terminaban su entrenamiento, ninguno del equipo de slytherin llevaba varita para ayudar a su compañera. Solo las jóvenes que siempre iban a observar a los apuestos jugadores llevaban su varita consigo, pero no se atrevían a combatir con la mejor alumna del colegio, así que solo se limitaron a observar el espectáculo.
Mientras, Blaise Zabini y Theodore Nott se acercaban a su compañera para intentar quitar la calabaza de su cabeza sin éxito; la gryffindor se abrió paso fuera del círculo, dejando a todos pendientes de Parkinson.
Malfoy estaba semi sentado en el pasto de los terrenos de Hogwarts, apoyándose con una mano al suelo y con la otra la cabeza. Al sentir unos pasos acercándose, alzó el rostro y se encontró con la furiosa mirada de la leona, recordando el día en que ella lo había petrificado unos metros más lejos de donde se encontraban.
-Tú, asquerosa serpiente- rugió con toda la rabia que tenía dentro. Verlo confuso y con el pelo desordenado le recordó como dormía en la mañana, provocándole una extraña sensación a su cuerpo, enfureciéndola más-. ¿Cómo te atreviste a marcarme?
El slytherin la miró sin entender lo que decía y pronto adopto una expresión fría al verse por debajo de ella.
-¿De qué diablos hablas?- bramó, irguiéndose en toda su altura, aguantando las ganas de estrangularla.
La chica se limitó a deslizar su chaqueta y camiseta que andaba trayendo, revelando una mancha roja que trataba de confundirse con sus pecas. El slytherin observó el lugar y sus ojos brillaron, rememorando como se lo había hecho. Se pasó la lengua por los labios y luego sonrió con suficiencia.
-Nunca imagine que me enfrentarías por eso- dijo con sorna. El rubio estaba muy consciente de no tener su varita consigo, pero eso no lo iba a intimidar después de lo que vieron sus ojos. Comenzó a caminar alrededor de la castaña, como si él no fuera el amenazado sino el amenazante-. Ya que… No te hice solo eso- susurró en el oído de la gryffindor, alejándose con sutileza ante la vuelta brusca que dio ésta.
Hermione tembló, agarrando con más fuerza su varita. Las palabras del rubio no le gustaron para nada, pero el cosquilleó que sintió en su oreja decía todo lo contrario. Se maldijo por dentro, ¿qué le pasaba?
-Cállate… ¿Cómo me hiciste eso? ¿Cómo se te ocurri…?
-Te recuerdo que no te obligue a nada, fuiste tan participe como yo- dijo Malfoy con frialdad, anticipando las palabras de la chica.
La manera en que lo dijo hizo sentir a Hermione ultrajada, confirmando sus sospechas de que todo fue una simple venganza, que no le importaba nada. Era Malfoy, por dios, ¿qué otra cosa se podía esperar de él? ¿Y por qué ella era tan tonta para esperar algo de él?
Con la mente nublada y la indignación invadiéndola, observó al rubio como si fuera la peor escoria del mundo, y éste último no pudo evitar retroceder ante la mirada de la castaña.
-Levicorpus- susurró Hermione.
Acto seguido, el slytherin sintió un tirón en su tobillo y se elevó por los aires, quedando totalmente de cabeza al suelo. La castaña agitó su varita y el cuerpo de Malfoy se sacudió como si de un muñeco se tratara.
-¡GRANGER, PARA!- gritó el muchacho, experimentando como la sangre se agolpaba en su cabeza y las ganas de vomitar lo atacaban. Pero la joven no se detuvo, aumentando aún más las sacudidas.
-¡Expelliarmus!
De pronto, la varita de la castaña saltó lejos, haciéndola reaccionar de inmediato. Malfoy cayó como si de un saco de papas se tratara, golpeándose nuevamente la cabeza contra el suelo. La chica miró a quien le arrebato su varita.
Theodore Nott se acercó de inmediato a su amigo sin dejar de observar a la gryffindor.
-Draco, Draco- lo removió para que respondiera; pero al sentir sus tripas hecha girones, apenas abrió la boca en vez de decir algo vomito con ganas-. ¡Qué asco!- Nott se alejó un poco.
Hermione ya había recuperado su varita para el momento, observando con indiferencia como se desarrollaba la escena. Espero a que Malfoy dejara de botar líquido por la boca y se hinco junto a él. El cuerpo de Nott se tensó.
-Granger…- dijo Nott con una pequeña advertencia en su voz. Aunque no era como los demás de su casa y, por lo tanto, le daban lo mismo los temas de la sangre; no por eso iba a dejar que la chica lastimara más a su amigo. No obstante, el rubio le debió hacer algo grave para que Theodore viera a Granger actuar de esa forma.
-Tranquilo, no le haré nada- dijo la muchacha con falsa serenidad, tomando con cuidado el mentón del rubio y alzando su rostro para que la observara-. Todavía. Porque te juro, Malfoy, que pagarás lo que me hiciste- y con estas últimas palabras la castaña soltó el rostro del chico como si le quemara y se irguió, girándose en dirección al castillo ante la atónita mirada de los slytherin.
Theodore alzó una ceja al escuchar a la gryffindor y la observó alejarse con la admiración relucir en sus ojos. Cualquiera no se enfrentaba a un slytherin, y menos al príncipe de la casa. Granger tenía cojones y lo admitía.
-Rayos, Draco, ¿qué le hiciste?
-Cállate y ayúdame- respondió apenas el rubio.
El slytherin se acercó a su amigo y deslizó un brazo por debajo de sus hombros, levantándolo de inmediato.
-Cualquier cosa que le hayas hecho, y como te conozco, lo tenías bien merecido-lo reprendió Nott con la risa en su voz.
-Nott, cuando me recupere te cortare la lengua y de paso se la cortare a ella también, para que nunca vuelva a pronunciar ningún hechizo.
-Si es que puedes.
Y sin más, los dos amigos avanzaron por el mismo camino que minutos antes cruzó la castaña, todavía con las atónitas miradas del grupo de serpientes en su dirección.
HOLA GENTE! VOLVÍ! ¿Cómo se encuentran? Yo, feliz de publicar. Siento que me demore un milenio con este capítulo siendo que fueron ¿cuánto? ¿dos días? Aunque debo admitir que no sabía como darle forma, porque como ya saben estoy escribiendo otra historia aparte de ésta y whoaaaaaaa, debo admitir que es complicado pensar en las dos. Así que ámenme por no dejarla en un One shot como yo quería XD Además, e estado leyendo un dramione que desconocía y era antiguo y bueno... como buen lectora no le hice el quite porque me gusto.
Es extraño que en está historia ya lleve 4 capítulos y en la que pensaba concentrarme totalmente lleve solo el prólogo y el capítulo uno, lo encuentro demasiado gracioso. Así que pasen a verla: "IMPOSIBLE AMAR SI SABES ODIAR", diossss amo el título y no sé porqué. Tengo que ponerme al día.
Volviendo a nuestra querida venganza... Quiero darles las gracias a todas las personas que han colocado como favoritos y alertas, de verdad muchas gracias, me inspiran a seguir.
Salesia: opino lo mismo de Harry y Ron, en mi mente no puedo evitar pensar que son controladores XD Y respecto a Ginny... Aquí está jajajajaja si no se la va a llevar tan fácil. Y Draco (corazones flotando a mi alrededor) que puedo decir, nadie se le puede resistir, ni siquiera nuestra ya no virginal sabelotodo :p Agradezco mucho que te guste la historia y espero que siga así;y me fascinan tus suposiciones, me hacen pensar y maquinar y jejejejejejeje.
Cassie di Black: aquí está nuestra pelea de las tantas que se vienen. Las dos sufrimos por "Imperio" (se va a un rincón a llorar).
Alma Yukary: muchas gracias por las recomendaciones, las veré apenas termine la que encontré. Espero con ansias más =)
Bueno, y eso era todo. Un abrazo a todaaaaaaasssssssssssssss, cuídense mucho y espero con ansias sus comentarios, insultos, maquinaciones locas, todo se recibe. ¡ABUSEN DE MALFOY MENTALMENTE! No tanto, porque también soy un poco celosa ;)
Adiós, me voy, volveré, espérenme.
