Este capítulo es algo inusual sobre todo para los que no conocéis a Carlee, pero ahora os la presento. Es un personaje original que Nali, a la que dedico totalmente este capítulo, se creó para Artie en el rp en el que hago de él. Creamos una historia preciosa y le cogí mucho afecto, a ellos y a Nali. Para mí es importante deciros qué aspecto tiene Carlee, para que podáis imaginarla e imaginarla con Artie tal como yo lo hago (creo que hacen una pareja genial) Carlee es "interpretada" por Lucy Hale, tengo una foto de los dos que puedo enseñaros si me la pedís por twitter, pero me ha sido imposible colgarla aquí. Perdón.

Sin mucho más que decir, os dejo leyendo el capítulo, que como ya he dicho introduzco un nuevo personaje que luego tendrá algo más de peso. Espero que disfrutéis.


Disclamer: Glee no me pertenece, si fuera así Lucy Hale interpretaría a Carlee en la serie y haría feliz a Artie por los siglos de los siglos.


El último año de la carrera lo estaba dejando destrozado. No era fácil sacarse dos títulos a la vez aunque tuvieran muchas asignaturas en común. Tenía miles de trabajos que acabar para las asignaturas, dos proyectos finales, y además, uno que llevaba queriendo hacer desde hacía demasiado tiempo, un corto que llevaba en mente desde que se mudó a Los Ángeles pero que no había tenido los recursos necesarios para llevarlo a cabo.

Después de ganar unos cuantos concursos de cortos, anuncios y de más sin importancia, Artie se proclamó vencedor en el concurso de Jóvenes cineastas de Los Ángeles. Ese triunfo fue el que le empujó a seguir adelante con sus ideas, y el que le dio los medios necesarios para llevar a cabo aquél corto que deseaba hacer.

Llevaba la carpeta con sus ideas encima de sus piernas, y salía del despacho de uno de los profesores que más le apoyaba en todo cuando chocó con una chica que esperaba en el pasillo a que un profesor le atendiera. La chica, que estaba de espaldas a Artie, gritó enfurecida mientras se agachaba y tocaba su gemelo, donde la silla le había golpeado.

- ¿Pero con qué me has dado? ¡Dios! ¡Mira por donde vas! – La morena de pelo largo se giró para recriminarle a Artie el golpe pero se quedó callada cuando vio al chico en silla de ruedas.

- Perdona. Estaba mirando los papeles… no me esperaba nadie tan cerca de la puerta. En serio lo siento. ¿Necesitas algo? ¿Te llevo a enfermería? – Le dijo Artie preocupado mientras le miraba lo que le había hecho. Tenía en su pierna descubierta una gran zona roja que reflejaba donde había sido el golpe.- Creo que te saldrá un buen moratón. – Hizo una mueca de dolor y arrepentimiento.

- Emm… no tranquilo, creo que puedo andar sola, además, sólo será eso, no creo que tengan que vendarme nada. Yo… lo siento por gritarte de ese modo.- Dijo la chica arrepentida. Era normal que le hubiese dado, no cabía por el espacio entre la puerta y ella, no había sido su culpa.

- No te preocupes, si no hubiese estado en esta silla de ruedas me hubieses gritado igual, y no me gustan los favoritismos. – Le contestó Artie divertido - ¿Estás segura que no necesitas nada?

- Sí, segura… Gracias. – Sonrió al muchacho antes de que se fuera. Lo siguió con la mirada, admirando su valentía y optimismo. Cuando desapareció en el ascensor del edificio, ella miró la chapita que el profesor que había visitado aquél chico tenía colgado en la puerta.

Mr. Peters. Profesor de Diseño de producción cinematográfica. Departamento de cinematografía de la facultad de diseño y comunicación.

La morena se quedó asombrada, no por el hecho de que fuera estudiante de Producción y Dirección cinematográfica, ya que en su facultad era lo que más se veía, sino por el hecho de que era un mundo difícil en el que no se solía ver a gente discapacitada como él. Sonrió deseando lo mejor a aquél desconocido al cual admiraba, aunque no pensaba que fuera a ver más puesto que su asignatura era del último año y ella estaba en primero. Finalmente entró al despacho de su profesor de Diseño de indumentaria que ya la estaba esperando.


Carlee caminaba por el campus cuando vio que una multitud se agolpaba alrededor de una zona de césped. Curiosa caminó hacia allí hasta encontrarse entre la gente observando lo que parecía una grabación de alguna película o corto. Podía ver al cámara y a una chica guapísima caminando por el césped con cara enfurecida. De repente sin venir a cuento se acercó a alguien que no conseguía ver y le tiró todos los papeles que llevaba en la mano. ¿Era parte del espectáculo? Al parecer no, puesto que la chica en seguida se fue de allí con dignidad y se escuchó una voz de repente:

- ¡Se acabó! Louis puedes irte te llamaré si me haces falta de nuevo. Muchas gracias.

La voz provenía de aquel chico que no lograba ver por culpa de la multitud. ¿Dónde estaba? Podía ver al cámara pero al que estaba hablando no. Entonces, la gente empezó a irse del lugar y fue cuando pudo ver que aquél chico de silla de ruedas con el que se topó hacía unos días, estaba intentando recoger los papeles que la desconsiderada e indignada actriz le había tirado y que nadie le ayudaba a recoger. Por lo que con gran rapidez se acercó a él y se agachó recogiendo los papeles.

Artie levantó la mirada cuando vio unas manos recogiendo los papeles.

- No necesito ayuda. Gracias – Dijo algo cabreado y con tono borde, dejando a la chica totalmente parada.

- E…está bien. Sólo intentaba ayudarte. – Le dio los papeles que ya había recogido mientras lo miraba apenada a los ojos y se levantó. Artie no le quitaba los ojos de encima desde que sus miradas se habían cruzado. Era… Era preciosa, unos ojos grandes y de un color que no sabría describir exactamente y un pelo moreno larguísimo. "Sería perfecta para el papel principal, lo sería" Pensó el chico.

- No… esto… perdona, tienes razón. Sólo he tenido un mal día. Tú y yo sólo nos encontramos en situaciones así por lo visto. – Sonrió intentando retenerla allí y que tuviera la oportunidad de pedirle que participara con él en su corto.

- Bueno… un mal día lo tiene cualquiera, y por lo que he visto el tuyo no ha empezado con buen pie… Quiero decir… que no lo has empezado bien. – "Maldita sea Carlee, tan sólo con una sonrisa encantadora te vuelves tonta. Cuida tus palabras, el chico es minusválido" Artie se echó a reír por su comentario.

- Sí, debía haberlo sabido, esta chica se cree una Diva y en realidad no es tan buena actriz… ¡Quería que le pagase! ¿Quién se cree que soy? ¿Steven Spielberg? Si no gano nada con el corto en algún concurso no puedo dar más que los créditos. – Se encogió de hombros- Por cierto, ya sabes demasiado de mí, pero no mi nombre. Hora de presentarse. Me llamo Artie, Artie Abrams, encantado. – Le ofreció su mano para estrecharla.

- Carlee, Carlee Taylor. Lo mismo digo señor director. – Estrechó la mano del muchacho delicadamente después de escuchar toda su historia sonriente, Artie tenía un optimismo permanente sorprendente, después de todo, ahí estaba sonriendo y bromeando al respecto.

- ¿Señor director? Qué bien suena de tu boca – Dijo alegremente, y ahí estaba su oportunidad de pedirle que trabajara con él- Demasiado bien… Me… me he quedado sin papel protagonista… Quizá tú… ¿Te gustaría ser mi actriz principal?

Carlee lo miró asombrada, abriendo los ojos a modo de sorpresa y pensando seriamente si decirle sí o no. Le atraía la idea, y en el instituto había formado parte del grupo de teatro aunque no había tenido demasiado éxito en él.

- Pe…pero… Yo… ¿Lo dices en serio? Yo no estudio lo mismo que tú Artie. No soy profesional ni nada…

- No hace falta serlo, si piensas que todos los de mi clase saben actuar… En esta carrera sólo hace falta imaginación, no talento para la interpretación. – Negó con la cabeza- Pero vamos… es que… eres perfecta, eres tal como me había imaginado ese papel… Si te quedas más tranquila te puedo hacer una prueba.

- Eso en realidad me pone más nerviosa pero me gusta más ganarme las cosas por mi talento y no por mi aspecto. – Dijo dignamente- Sólo dime cuando y donde.

- ¡Me gusta! – Sonrió ante las palabras de la muchacha - ¿Aquí y ahora?

- ¿Que qué? ¿Ahora? No tengo nada preparado.

- ¿Hace falta? Yo tengo aquí el guión, es un corto por lo que hay pocos personajes… la escena que estábamos grabando ahora era de las menos importantes pero yo te doy una que sí tenga algo más con lo que pueda ver cómo de bien interpretas, te la preparas en unos minutos y la hacemos los dos. Es con el chico protagonista. ¿Trato? – Artie ya estaba buscando las hojas que contenían el guión de la escena emotiva que quería representar con ella antes de que la chica pudiera decir nada. Cuando la encontró se la extendió.- Aquí está. Puedes tomarte el tiempo que quieras.

Carlee aún ensimismada con el entusiasmo el chico en silla de ruedas sonrió y cogió los papeles.

- Está bien pero no te vayas a reír de mí.

- Jamás.

Artie se apartó un poco para darle algo de intimidad mientras ella se miraba el guión y empezó a ordenar aquellas hojas que la anterior protagonista le había tirado. En cuanto estuvo preparado se giró y miró a Carlee que estaba memorizando parte del texto e intentando representarlo. Artie la miró con dulzura, era realmente encantadora y simpática. En cuanto Carlee lo miró él despertó de sus pensamientos.

- ¿Qué pasa? ¿Hago algo mal?- Preguntó preocupada por cómo le miraba el chico.

- ¿Algo mal? No, no qué va. Sólo estaba pensando en… en lo perfecta que eres para el papel. – Salió del paso. Se acercó a la chica- Yo haré de Frank… Cuando quieras.

- Sí… Vale… - Carlee se acomodó el pelo y se posicionó más cerca de Artie- Frank… debes… debes venir conmigo. Sabes que te necesito.

Sólo con aquello sabía que era la adecuada. Había cambiado totalmente el chip en cuanto dijo el nombre del protagonista masculino y… sintió escalofríos cuando le dijo que le necesitaba. Como si se lo dijera a él directamente, se siente tan bien cuando piensas que alguien te puede necesitar… Él llevó la mano a la cara de la chica y la acarició con delicadeza.

- Lo sé, y sabes que iría a cualquier sitio contigo, pero… Amy… No… no puedo dejar a mi hermana, necesita mi ayuda…

- Siempre es lo mismo. Lo sé pero tiene que haber una solución. Me deportarán…

Terminaron la escena justo en el momento en el que ella tenía que besarlo a él. Carlee, a pesar de dudar por un momento, se acercó a él para hacerlo, como buena profesional, pero Artie la paró.

- No hace falta que lo hagas no soy de esos directores.- Bromeó – No hace falta que te acuestes conmigo para conseguir el papel, es tuyo.

- Ummm… - Dijo pensativa- No sé si alegrarme de eso o echarme a llorar por no hacerlo…

- Todo se andará pequeña. – Ambos rieron a carcajadas- Esta es la copia del guión. Llévatela a casa. En los papeles está mi número de teléfono y mi dirección por si tienes alguna duda y… si me das tu número de teléfono mejor que mejor para poder decirte cuando empezamos a grabar de nuevo.

- ¡Genial! Muchas gracias. Espera que te lo apunto ahora mismo – Rápidamente sacó un boli de su bolso y le apuntó en un trozo de hoja de su libreta su número de teléfono y dirección. – Vivo en la residencia de la facultad, así que no será muy difícil localizarme. Llámame cuando sea ¿vale?

- Gracias. Me has salvado. Es uno de los proyectos más importantes para mí. He ganado algunos premios y para mí ha sido con cortos mucho más modestos que este, por lo que quiero que salga bien y sé que eres la adecuada para ello. Eres… tal como había imaginado al personaje. Bueno… deja a este pobre soñador desvariando con su corto, supongo que tendrás clase. – Carlee miró su reloj.

- ¡Empieza en cinco minutos! Tengo que irme. Gracias a ti Artie, seguro que sale todo genial. Ya lo verás. – Se agachó para darle un beso en la mejilla y seguidamente se alejó de allí rápidamente bajo la atenta mirada de Artie que observaba cómo su precioso pelo se tambaleaba de un lado a otro al ritmo de sus movimientos gracias al viento.

"Perfecta, simplemente perfecta. Vaya suerte la mía. Si no se hubiese preocupado por mí y me hubiese ayudado nunca habría conseguido alguien como ella para mi corto… Creo que le debo una"


Tan solo un mes les llevó grabar todas las escenas que aquél corto requería, un mes de quedadas nocturnas, risas y amistad. Un mes intenso en el que Artie fue quedando totalmente prendado de aquella maravillosa chica que estaba haciendo sus sueños realidad.

- ¡Acabamos! Muy bien chicos, muchas gracias. – Dijo Artie mientras aplaudía y se acercaba a Carlee para darle la enhorabuena y abrazarla como tanto se merecía, como tanto deseaba hacerlo.

Pero entonces Jeremy, el cámara, se adelantó y la abrazó. "¿Desde cuándo se llevan tan bien?" Pensó el chico al verlos. Se hizo un poco hacia el lado, haciendo como que ordenaba papeles pero en realidad estaba escuchando atento la conversación de ambos. Artie tenía pensado pedirle de salir a cenar esa noche, no una cita de trabajo, sino una cita de verdad. Había tenido miedo de pedírselo hasta ahora, por temor a que una posible relación entre ellos fastidiara el corto, pero ahora que habían acabado, estaba dispuesto a intentar conquistarla.

- Verás… quería saber si esta noche la tenías libre, me gustaría que cenáramos juntos, ya sabes, una cita. – Dijo Jeremy a Carlee, provocando un espasmo de sorpresa a Artie.

Él ya no tenía nada más que hacer allí, no tenía posibilidades, no podía comparar a ese chico guapo y deportista con un tullido como él. Por lo que dejó los papeles en sus piernas y empezó a mover su silla de ruedas hasta que estuvo lejos de allí.

Carlee por otro lado, se quedó totalmente asombrada, no podía negar que el chico era muy simpático y atractivo pero había alguien con el que le apetecía más pasar la noche. Carlee se giró buscando a Artie que estaba de espaldas a ellos yéndose del lugar del rodaje. Ella suspiró, se había ido sin ni siquiera despedirse de ella y ¿había tenido ilusiones de que la invitara a una cita? Había sido una estúpida. Sólo había sido trabajo para él y ahora se daba cuenta de ello.

- Está bien Jeremy, acepto. Pero con una condición, ¡italiano! – Dijo la chica amablemente intentando sonreír lo máximo posible para que no se notara su decepción. Jeremy aceptó la condición, ¿cómo no hacerlo con esa preciosa sonrisa que tenía la chica?


La producción del video estaba casi acabada, pero Artie aún necesitaba la opinión de algunas personas. Había estado tantas veces apunto de llamar a Carlee, pero todas esas veces terminaba llamando a su profesor de diseño de producción cinematográfica. El señor Peters lo había apoyado y ayudado mucho en este proyecto.

Aquél día, tenía una cita de nuevo con él, para que viera el proyecto totalmente acabado. Según el hombre, había sido lo mejor que había visto del chico y que no tenía que hacer nada más con el video que empezar a mandarlo a concursos.

Con toda la felicidad del mundo y una gran sonrisa salió del despacho de su profesor, encontrándose de frente con Carlee sentada en el suelo del pasillo. La chica se asombró al verlo, sobre todo de verlo tan feliz como solía estar cuando estaba con ella. "Dios mío, su sonrisa, cómo la extrañaba"

- ¡Artie! – Entusiasmada se levantó para abrazarlo- ¿Cómo va todo? ¿Y el corto? ¿Todo bien?

Artie respiró profundamente cuando la chica le abrazó, sintiendo el aroma que su pelo desprendía y sonrió al separarse demostrándole que todo iba bien aunque la echaba de menos demasiado.

- Todo perfecto, gracias. Mi profesor me ha dicho que está perfecto, que ya es hora de mandarlo a concursos. ¡Es genial ¿verdad?

- Wow, sí lo es. ¿Y tienes la costumbre de enseñárselo a los actores antes de eso o me voy a quedar con las ganitas? – Dijo de manera insinuante.

- Bue- bueno… Si tú quieres verlo por supuesto que te lo enseñaré. ¿Cuándo?

- ¿Esta noche? ¿Tu apartamento? ¿Una cita? – Se atrevió a preguntar Carlee finalmente. Lo estaba deseando y no sabía porqué había tardado tanto, no tenía nada que perder.

Artie no pudo esconder la emoción de lo que le había propuesto Carlee, pero entonces pensó en Jeremy, era el mejor cámara con el que había trabajado, un amigo, no podía hacerle eso.

- Pe-pero… ¿y Jeremy?

- ¿Qué pasa con él? ¿También tiene que ver el corto? – Su rostro cambió totalmente al ser nombrado ese chico.

- No… me refiero a lo vuestro, sé que habéis salido y no quiero… no me gustaría que se cabreara por que yo quedara contigo. – Le explicó a la chica que sonrió entendiéndolo todo.

- Artie… - Se acercó a él y acarició su frente con la escusa de apartar su pelo de sus hermosos ojos. – no pasó nada entre los dos. Quiero decir… sí, pero no… a ver te explico… Él… me invitó a cenar, fue muy amable, pensé… tú te fuiste sin despedirte de mí… estaba dolida por ello. Por lo que acepté ir a su apartamento, pero el muy cerdo, en el coche empezó a propasarse.

Artie abrió los ojos como platos empezando a respirar más dificultosamente por lo que le estaba contando.

- Me dijo que no podía esperar a llegar allí – prosiguió Carlee- que necesitaba tocarme y besarme, y a pesar de que le dije que no, seguía. Así que le di un buen puñetazo y salí del coche corriendo. Me… me arrepentí de haberle dicho que sí tan pronto y no haber ido a despedirme de ti… Yo… deseaba que esa cita me la hubieses pedido tú.- Dijo una directa y clara Carlee mientras escuchaba a Artie maldecir al chico, alterado, diciendo mil palabras malsonantes a la vez.

Entonces, al darse cuenta de lo que había dicho, Artie se calló y la miró directamente a los ojos sonriendo.

- ¿En serio? – Carlee asintió- ¡Maldita sea! Te lo iba a pedir, quería salir contigo esa noche, pero lo escuché a él… pensé que no tendría nada que hacer y… y me fui. ¿Sabes que yo no te habría hecho eso nunca verdad?

- Por supuesto… Pero, creo que eso lo tendrás que demostrar esta noche.

- Lo haré, te lo aseguro. ¿Vienes a mi apartamento sobre las 8? Yo cocino. – Sonrió como un niño pequeño que acababa de conseguir su juguete favorito.

- Allí estaré.

- De etiqueta que mi casa es muy elegante. – Bromeó, pero quería que fuera lo más arreglada posible puesto que haría la cena más romántica que jamás hubiera visto, tenia que recuperar el tiempo perdido y empezaría a hacerlo esa misma noche. – Tengo que irme, tengo que organizar una cena, oh, y veremos el corto. ¿Vale?

- Hecho Artie. Allí nos vemos. – Sonrió mientras se dejaba guiar por la mano del chico que se había posado en su cara y la agarraba para que se agachara para darle un dulce beso en la frente, aperitivo de los que aquella noche les esperaba.


- Espera… Tengo una idea… - Dijo Carlee que estaba sentada en el sofá mientras Artie recogía la película.

Acababan de ver el corto, Carlee estaba sorprendida por lo bien que había quedado, definitivamente Artie tenía mucho talento y con ese corto iba a llegar muy lejos, de eso estaba segura. La chica sonrió ampliamente, sabía que Artie había participado en un coro en el instituto y que podía bailar muy bien a pesar de su discapacidad, por lo que, a pesar de haber pasado una velada estupenda, una cena romántica que nunca podría olvidar, quería salir por ahí con él a tomar unas copas a un lugar nuevo al que aún no iba mucha gente.

- Conozco un sitio nuevo, espacioso, donde no va mucha gente, donde podemos ir a bailar y tomar unas copas. ¿Qué te parece?

Artie se giró para mirarla y dejó el dvd encima de la mesa.

- ¿Bailar? ¿Una discoteca? Siempre que he ido he tenido que pedir un reservado especial porque no puedo estar en la pista con los demás. Ya viste lo que te hice cuando te di con la silla. Duele… - Rió

- Te aseguro que podrás estar en la pista, he estado varias veces y parece que no está triunfando, a mí me encanta, pero la gente no suele ir, no sé porqué. – Explicó la chica.

- ¡Está bien! Pero si se llena, nos vamos. Me agobia la multitud. – La sonrisa de Carlee le hizo sonreír a él, le gustaba hacerla feliz y si aquello era lo que quería hacer, lo haría por ella, por estar más tiempo junto a ella.

Salieron del apartamento en busca de un taxi que estuviera adaptado para minusválidos, no era una tarea fácil puesto que tuvieron que llamar a uno para que les llevase a aquel nuevo local. Cuando llegaron, tal como dijo Carlee, estaba completamente vacío por lo que decidieron tomarse unas copas tranquilamente sentados en unas mesas que había en una zona habilitada para ello.

- No me dejes beber mucho que tengo que conducir. – Bromeó Artie

- ¿Conducir? Pero si hemos venido en taxi.

Artie rió por la contestación de ella, se notaba que aún no estaba demasiado acostumbrada al hecho de la silla

- Tengo que conducir mi silla, y no puedo ir dando tumbos como un loco por ahí. – Se echó a reír con ella y a la vez le dieron un trago a sus respectivos vasos.- Tenías razón el lugar es genial, no sé porqué no viene más gente.

- Quizá solo quieran hacernos un favor y dejarnos bailar tranquilos una noche. ¿Qué te parece si bajamos ya? – Artie asintió y sin soltar su copa le dio la mano a la chica para ofrecerle ayuda y que se levantara. Una vez lo hizo, agarró la silla de ruedas y empujó de ella hasta que llegaron a la pista de baile.

Una canción de Jesse J. empezó a sonar en el local, haciendo que la chica enloqueciera. Artie la miró con dulzura observando cómo se movía al son de la música y no tardó en seguirla, moviendo sus brazos animándola a seguir bailando. Artie reía emocionado, era la primera vez que estaba en una pista de baile disfrutando como en ese mismo momento, el problema, era, que como él, unas cientos de personas más querían disfrutar de aquella canción. El local se empezó a abarrotar de gente de repente, personas vestidas de lujo, con copas de champagne, brindando alrededor de una chica. Artie pudo ver con dificultad a la chica que estaba en medio de ese corrillo. Una mujer con vestido de novia…

- ¡Una boda!

- ¿Una boda? Mierda…

- Salgamos por favor… lo siento pero… necesito salir… - Dijo mientras empezaba a mover su silla de ruedas buscando un sitio por donde salir, sin ningún éxito. - ¿Ves lo que pasa? Nadie se da cuenta de que estoy aquí, por eso nunca voy donde puedan haber multitudes.

Carlee lo miró apenada, no quería que se sintiera de esa manera pero no podía hacer más por él que sacarlo como fuera e intentar remendar su error. De nuevo cogió la silla de ruedas y empezó a empujar de él mientras gritaba a la gente que se apartaran. Lograron salir minutos después, agotados, totalmente exhaustos del camino que habían recorrido luchando contra la multitud.

- Lo siento, de verdad lo siento- Le dijo Carlee afectada.

- No tienes porqué sentirlo Carlee, no es tu culpa, estaba vacío, no me mentiste, sólo que hemos venido un mal día. Ven… - La cogió de la mano y con la otra empujó su silla para ir hacia un lugar más apartado.- Aquí podremos hablar mejor.

- ¿Se tenían que casar justo hoy? – Rió – Me he quedado con las ganas de bailar una lenta contigo. Tiene que ser interesante.

Artie sonrió y sin soltar su mano la empujó hacia él.

- ¿Sabes que no hace falta música para hacerlo? Siéntate. – Señaló su regazo.

- Pe-pero…

- No me vas a hacer daño Carlee. – Le dijo para que no se preocupara.

La chica sonriente pasó su brazo por el hombro de Artie y se sentó de lado, cruzando sus piernas sobre él. Artie empezó a mover su silla y ella a acariciar su pelo cariñosamente con su mano mientras con la otra lo abrazaba despacio. Artie se estremecía con cada caricia que la morena le regalaba, haciendo que quisiera más de ella. Pero entonces, una canción le vino a la cabeza. Una vez le había dicho que quería escucharlo cantar, y le había prometido encontrar el momento perfecto. Ese era, ese era el momento perfecto. La miró y comenzó a cantar una canción que veía totalmente perfecta para la situación, para el principio de aquella relación. "You and me" de "Lifehouse"

What day is it? And in what month?
This clock never seemed so alive
I can't keep up and I can't back down
I've been losing so much time

Cause it's you and me and all other people with nothing to do
Nothing to lose
And it's you and me and all other people
And I don't know why, I can't keep my eyes off of you

Sonrió sin poder dejar de mirarla, ella hacía lo mismo, embelesada por la voz del chico, sorprendida por lo bien que cantaba, y sobre todo, totalmente encantada por la elección de la canción. Apoyó su hombro en el hombre de él y siguió disfrutando de la canción que Artie le estaba dedicando.

All of the things that I want to say just aren't coming out right
I'm tripping on words
You've got my head spinning
I don't know where to go from here

Cause it's you and me and all other people with nothing to do
Nothing to prove
And it's you and me and all other people
And I don't know why, I can't keep my eyes off of you

There's something about you now
I can't quite figure out
Everything she does is beautiful
Everything she does is right

Cause it's you and me and all other people with nothing to do
Nothing to lose
And it's you and me and all other people
And I don't know why, I can't keep my eyes off of you
and me and all other people with nothing to do
Nothing to prove
And it's you and me and all other people
And I don't know why, I can't keep my eyes off of you

What day is it?
And in what month?
This clock never seemed so alive

Carlee levanto su mirada sin dudarlo ni un segundo, y miró a esos preciosos ojos azules que ahora la miraban. Necesitaba besarlo, deseaba hacerlo, pero se quedó totalmente paralizada entre sus brazos. Finalmente, Artie fue el que se acercó ligeramente a ella, mientras miraba sus labios, e hizo que ella despertara y con delicadeza se acercara también a él lo suficiente como para que sus labios chocaran. Artie atrapó los de la chica entre los suyos, haciendo que el beso fuera más intenso, haciendo sus deseos realidad. Por fin estaba con ella, probando esos labios que tantos días había querido probar. Su mano viajó hasta su pelo atrayéndola más hacia él dejando escapar su lengua que chocó con sus deliciosos labios sabor a fresa. Poco a poco se fue separando de ella posando su frente en la de ella, jadeante por la adrenalina del momento, por la emoción, necesitado de aire y de que su corazón y esas mariposas que sentía en el estómago se calmaran.

- ¿Quieres que te lleve ya al colegio mayor? – Preguntó Artie.

La chica negó con la cabeza sonrió acariciando aún su pelo.

- Mejor a tu apartamento. Me gustaría pagarle por fin al director lo que se merece por darme el papel protagonista… - Mordió su labio inferior y lo besó de nuevo, esta vez más intensamente.

- El director… estará encantado. – Respondió entre beso y beso.


Tina se acercó a la cámara web asombrada por la maravillosa historia que le había contado.

- ¿No será otro de tus cortos y me lo has contado para ver si es una buena historia o no verdad?

Artie negó con la cabeza.

- ¿Cómo me crees capaz? – Rió – Es totalmente cierto.

- ¿Y cómo es que no estás con ella? Quiero decir, joder, es una historia preciosa, os queríais, se nota, y se te nota en la cara Artie, que te conozco. Estuviste seriamente enamorado de ella. ¡Dime que no la descuidaste! ¿A que pasaste de ella por culpa de un corto o unos videojuegos?

Artie se cruzó de brazos ofendido.

- Esa época pasó Tina. No era un crío de 16 años ¿vale? Ya tenía mi edad, estaba en mi último año de carrera y te aseguro que a pesar de estar bastante ocupado quedábamos todos los días, fue una relación… perfecta.

- ¿Y qué pasó entonces? – Preguntó curiosa Tina.

Entonces, Artie vio la puerta de la habitación a las espaldas de Tina abrirse. Mike había entrado y miraba a la pantalla esperando que Tina se girase.

- ¡Mike! ¡Cuánto tiempo man! – Dijo Artie haciendo que Tina se girara.

- Oh… hola cariño, estaba hablando un ratito con Artie que estaba contándome qué tal le fue la vida amorosa en la universidad- Rió algo nerviosa, con miedo de lo que pudiera decir.

Mike se acercó al ordenador y saludó a Artie.

- Sí que hace mucho tiempo Artie. Me alegro de verte, no has cambiado nada.

- Lo mismo digo de ti Mike, parece que no pasan los años… Oye… Estaba pensando. Mañana por la noche podríamos quedar para vernos, hablar. Y así te cuento el final de la historia Tina.

Tina miró a Mike.

- Eso sería una gran idea, los tres, una cena. ¿Qué te parece Mike?

- Mañana tengo mucho trabajo, falta una semana para que volvamos a representar la obra, y estamos todos con prisas, ya sabes como son estas cosas. – Le dijo a Artie sabiendo que no lo sabía. Era la primera vez que el chico de silla de ruedas trabajaba en un musical. – Pero si me decís una hora, allí estaré.

- Emm… sí, es un caos todo. – Dijo algo violento Artie – Está bien, yo reservo en un buen restaurante ¿vale? Y ya os digo la hora y el sitio. Lo pasaremos bien poniéndonos al día.

- Oid… - Interrumpió Mike que se le había ocurrido una idea. Obviamente no le gustaba que Tina y Artie fueran de nuevo tan amigos, la veía muy feliz desde que hablaba con él, el mismo que había conseguido que fuera la misma de siempre, tenía que hacer algo, ¿Y porqué no reencontrar a Artie con otro gran amor de su vida?- ¿Qué tal si le digo a Brittany que venga?

Tina lo miró extrañada. Era una genial idea, pero no sabía si Artie estaría dispuesto aunque en realidad era a ella a la que no le agradaba demasiado el asunto. Mike y ella estaban muy juntos últimamente y no se fiaba de ella. Miró al ordenador donde Artie sonreía como era de costumbre.

- Por mí perfecto, cuantos más mejor. Será una bonita reunión de ex alumnos. – No le molestaba que viniera Brittany, de echo quería saber de ella, hacía muchísimo que no hablaban, pero mirando la cara de Tina sabía que a ella no le apetecía nada. ¿Pero acaso podían decir que no?

- Bueno, pues te dejamos Artie, que hay que cenar y hacer las cosas de la casa. ¿Verdad Tina? – Le dijo inquisitivo a la muchacha que se levantó de la silla del escritorio.

- Sí… Hasta mañana Artie. Un beso.

- Hasta mañana.- Después de colgar la video llamada Artie hizo un gesto de desaprobación, la cara de Tina había cambiado por completo, se notaba que era infeliz junto a él. Estaba tan bien hablando con él hasta que llegó Mike… No entendía cómo había cambiado tanto en tan poco tiempo.

- No me gusta que hables tanto con él. ¡Todas las tardes! Dios mío, ni que no os vieseis en todo el día. Trabajáis juntos y aún así cuando vienes te pones a hablar con él. Ni conmigo hablas tanto. – Le recriminó Mike a Tina.

- En el trabajo no hablamos, nos centramos en lo que tenemos que hacer, nada más. ¿Tú haces lo mismo o sí que te relacionas con Brittany? – Dijo ya bastante harta de tonterías.

- ¿Perdona? No es para nada lo mismo. Brittany y yo no… no estuvimos casi juntos.

- ¿Fue tu primera vez? ¿Quién fue la mía? ¿Artie? Mira… dejémoslo. Mañana cenaremos los cuatro tranquilamente, quizá consigas apartarlo de mí con Brittany. ¿Por qué es lo que quieres a que sí? – Pasó por su lado y salió de la habitación- Voy a hacer la cena.

Se notaba que Tina lo conocía como la palma de su mano. Mike se acercó a la cama furioso y propinó un puñetazo al colchón. ¿Porqué iban tan mal las cosas y a pesar de todo no quería separarse de ella? ¿Por qué seguían juntos? ¿Valía la pena tan solo por no perder años de su vida?

Tina se secó una lágrima de su mejilla mientras sacaba unos huevos de la nevera. ¿Por qué aguantaba todo aquello? ¿Todos esos desprecios de Mike? No confiaba en ella ¿Porqué le exigía que ella confiara en él? No podía hacerlo, él ya no le hacía feliz, Artie lo hacía. Cuando estaba con él, ella podía sonreír, con Mike era pelea tras pelea, lágrima tras lágrima, desplante tras desplante… Notó una punzada en el corazón y se llevó la mano a la zona. "Necesito ser feliz, Artie, ayúdame."


*_* Aish, me inspiré escribiendo este capítulo. Espero que os haya gustado tanto como a mí. Y que me dejéis un review dando vuestra opinión, sea buena o mala, que me hace mucha ilusión leerlos. :D