¡Hola a todos!

Actualizo hoy ya que me voy de viaje y llego hasta el miercoles así que para no hacerlos esperar lo hago.
En este capitulo encontraran escenas de sexo, es para mayores de 18 años, si lo lees es bajo tu responsabilidad. Es la primera escena que escribo de este calibre entonces espero sus comentarios ;)
Muchas gracias MoonyMarauderGirl por tu comentario :)
La protagonista al igual que su familia y Kevin son creados por mí. El resto pertenecen a la querida JK Rowling.


Capitulo IV
Tómalo Como Un Gracias

El tiempo pasaba velozmente y ya era viernes, fui a la oficina por unos trámites de apresamiento contra Jugson y Travers o bueno eso fue lo que la excusa que invente porque en realidad estaba investigando el caso de Severus Snape.

Mientras lo haci,a mi queridísimo encargo entró a la oficina ya que necesitaba hablar conmigo, en pocas palabras me exigía que lo asignara en la misión de búsqueda de mortifagos y en pocas palabras le dije que no lo iba enviar en una misión ya que no estaba listo.

- Si le incomoda mi presencia le diré a Kingsley que me envíe con otra persona

¡Perfecto! por fin lo entendía -Hágalo y tal vez lo dejen participar en una misión, pero créame que cuando esté allí no sabrá que hacer-.

- Tal vez esa persona si me enseñe y me deje ayudar- replicó desafiante el niñato.

- La puerta está abierta señor Potter- dije mientras volvía a mi lectura.

Daba la coincidencia que Shack entraba en ese instante, digamos que fue coincidencia porque sé perfectamente que él esperaba recibir el cadáver de Potter y por eso había elegido protegerlo, mínimo había espiado por la puerta; como conocía a mi amigo…

-¿Qué sucede?- preguntó haciéndose el que no sabia nada.

Sin despegar la mirada de los registros le expliqué la situación y la petición de Potter para que después no dijera que fui mala jefe - El señor Potter quiere que lo envíes con otro auror para que le enseñe en 4 días lo que debe aprender en 3 años-.

-Lo que sucede es que claramente no le caigo bien a ella- se defendió -Aún está enojada porque le grite en San Mungo.

-Créame señor Potter que cuando se trata de mi trabajo lo personal no interviene en nada- dije en un tono amenazador y haciendo énfasis en cada silaba. La culpable de todo esto no era yo.

- ¿No podríamos llegar a un acuerdo?- intervino Shack.

- ¿Qué propones?- dije al levantar por un segundo la mirada de los registros.

- Harry puede acompañar a los aurores en la misión pero no intervenir

- Estarán ocupados viendo que el señor Potter no se lastime y los necesito enfocados en el objetivo- repliqué.

- Ella no quiere razonar- dijo el niñato señalandome.

- Harry déjanos a solas- dijo Shack viendo la furia que se avecinaba.

La pobre víctima salió de la oficina y Shack me lanzó una mirada de reprendimiento.

- No me vayas a chantajear con sentimentalismo que no estoy de humor- avisé levantando mi mano para detenerlo.

- Necesitamos todos los aurores posibles Helena, muchos de los que trabajaban eran seguidores de Voldemort y por ende están en Azkaban. Además seguí tu consejo y sacamos de ahí a los dementores, ahora tenemos el doble de aurores en Azkaban

- Con los aurores que tengo a mi disposición me basta

- Deja de ser terca, tú sabes que necesitas personal.

- Si lo sé y por eso tengo tanto trabajo tú sabías que iba ser así ¿Por qué me encomendaste otra tarea?- y en un susurro que Shack escuché dije - En especial él-.

- Helena- se acercó – Él es el símbolo de esta nueva era, las cosas han cambiado y debes aprender del cambio. Muchas personas murieron por este cambio, no hagas que…

No quería sentimentalismo y quería salir de esto para seguir con mi asunto- Hazlo entrar y tú vete-.

- Eres la mejor auror que conozco y sé que dejo en buenas manos al muchacho- finalizó mi amigo con una sonrisa por haber obtenido lo que quería.

- Hazlo entrar antes que piense razonablemente

El muchacho entró de nuevo y Shack nos dejó a solas.

- No lo dejare luchar- el insolente se giró- Aún pero ira conmigo si salgo en la búsqueda y cuando estemos acá aprenderá teoría ¿Cree que es justo?

- Si- se limitó a responder

- También aprenderá a cómo tratar un jefe y no estoy bromeando- agregué levantando una ceja y mirandolo de arriba abajo desaprobando su postura.

- Si me enseña lo aprenderé

- Muy bien por ahora puede irse ya son las 5

Dejé el registro de nacimiento de snape en la mesa y Potter se percató de la foto del profesor, esas gafas eran solo de adorno por lo visto.

- Está investigando al profesor Snape- dijo acercandose a la mesa para ver de cerca los documentos.

Tomé por instinto los papeles y los acerqué a mi, muy Potter puede ser pero no me fiaba mucho -Si, su juicio será la otra semana y estoy investigando sus cargos, ya puede irse señor Potter-.

- No merece ninguno de esos cargos- el muchacho tomó asiento frente a mi con gesto serio.

Recordé que él había mencionado ver morir al profesor, tal vez fue la ultima persona al verlo y como me había enseñado el trabajo, la muerte atrae la verdad.

- ¿Qué sabe Potter?- pregunté inclinándome hacia él para escuchar.


Después de la reveladora charla me fui directo al hospital y cerré con un encantamiento la oficina, necesitaba hablar sin interrupciones. Cuando entré lo encontré probando su varita, Dodge la había llevado para comprobar que todo estaba funcionando bien. No se inmutó cuando me escuchó entrar.

- Los recuerdos que le dio a Harry Potter antes de morir son las pruebas de las que hablaba- sentencié caminando hacia él mirándolo fijamente- Usted lo hizo todo por amor, lo hizo por Lily Potter

Dejó de mover la varita y la rabia invadió su mente, claro que él no necesitaba gritar para demostrarla - Váyase de acá- dijo en un frió susurro.

Claro que no me iba ir, ya tenía las pruebas, solo necesitaba que él me diera respuesta de ¿Por qué las oculto?

- Usted no mató a Albus Dumbledore, él ya estaba muriendo. Ella fue su motivación para aguantar su trabajo de espía, trabajo que le salvó la vida a su hijo ¿Por qué oculta sus buenas acciones y publica las malas?

- ¿Cree que debo sentirme orgulloso de haber matado a un anciano que confió en mí y que me ayudó cuando nadie lo hizo? Todo por una persona muerta –dijo atacando con su alma, su voz y la mirada. El resentimiento aún era notorio, resentimiento por haberle hecho caso a Dumebldore y que esos sacrificios que hizo no le devolvían a Lily.

- No, pero debe sentirse orgulloso de haber hecho que la muerte de Lily Potter no haya sido en vano.

- ¡No compensa con lo que hice!- replicó mirándome como si yo fuera una completa imbécil.

Me dio rabia, yo era la que quería demostrar su inocencia pero él... -Es la primera persona que quiere ir a Azkaban-.

- Es el primer auror que no quiere enviar a Azkaban a un mortifago- gruñó.

Me acerqué a la camilla y lo mire fijamente a esos fríos ojos que contenían la furia que se desataría por lo que iba decir:

- En este momento estoy considerando su inteligencia. Duró 17 años entre la espada y la pared siguiendo órdenes, siendo infeliz, y cuando alcanza la libertad, cuando tiene el poder de decisión la rechaza- aun más para que la furia sea completa agregué- Tiene miedo de dejar las cadenas, eso es lo que sucede

La reacción no se hizo esperar y se levantó de la camilla apuntando su varita hacia mi cuello. Pero permanecí serena, después de conocer la verdad por fin entendí la forma de ser del temible profesor de pociones.

- Sé que puede matarme, lo que no sé y dudo es si puede llevar una vida sin ser catalogado como mortifago o como profesor

Le entregué la citación del juicio y salí de la sala, no había nada más que agregar.


Como iba diciendo el tiempo pasaba rápidamente y desde la última vez que hubo un acontecimiento importante ya era dos meses. Mi hermana había llegado de Hogwarts y disfrutaba de sus vacaciones.

Mientras yo me ponía un vestido para ir al ministerio ella leía el profeta. En la página que leía había una foto del que en dos días seria mi esposo, él había hecho una columna acerca del juicio contra Severus Snape.

- Nunca me imaginé que detrás del profesor Snape hubiese una historia de amor tan romántica- dijo mi hermana con un suspiro tras el periódico.

Claro que esa información solo la conocían unos pocos. En el juicio, en el que se demostró la inocencia del profesor, los recuerdos habían sido modificados ya que solo se veían las charlas entre el director y él. Los habíamos editado y digo habíamos porque por fin Harry Potter y yo estábamos de acuerdo en algo; en que la salud mental de Severus Snape se vería afectada si todo el mundo mágico se enterara de que había amado y había hecho todo eso por ella.

- Debería saberlo todo el mundo, así cambiarán la percepción hacia él.

- Él no quiere que la gente lo mire diferente- ni que lo miren ya que nadie sabía de él en estos dos meses.

- Ya lo ven diferente, como un héroe- siguió leyendo- además me parece injusto que no te nombraran en la defensa, tú la organizaste, solo aparece el nombre de Harry

- No es injusto, no quedaría bien que la directora de la oficina de aurores defienda a un mortifago, además sin los recuerdos de él no habrían pruebas.

- Si pero aun así asististe, no pasaba nada con que te nombraran como parte de…

- Fui pero como presencia oficial- la interrumpí.

- Solo dicen de ti "la encargada de llevar a la libertad a Severus Snape fue la directora de la oficina de aurores, Helena Liddell, quien al terminar el juicio escoltó al ex convicto a la entrada del ministerio"

Kevin no podía aguantar nombrarme

- Claro que no es la única vez que tu nombre aparece en esta edición "en otras noticias, la encargada del caso del robo del inventario total de la boticaria en el callejón Diagon dio una declaración en la que afirmaba que este hecho no quedaría impune y que ya se estaba trabajando en el reconocimiento y captura de los autores del robo" ¿Para qué querrían toda una boticaria?

- No lo sé o si pero no sé para que poción en especial quieren los ingredientes- respondí acomodandome un mechon de cabello en el tocado que intentaba hacerme.

- ¿Habran sido los mortifagos?- preguntó.

- Tengo en Azkaban al 95% de los mortifagos y los demás están vigilados 24 horas mientras son enjuiciados.

Andrea se acercó y me abrazo por la espalda sonriente -Bueno no te estreses, piensa en algo mejor, como en la boda-.

Sonreí, aunque ese pensamiento no me quitaba el estrés, antes lo aumentaba ya que solo quedaban dos días y estaría casada con Kevin. No puedo negarlo, el matrimonio me daba miedo pero más me daba separarme de él

- ¿Cómo te sientes?- preguntó Andrea acomodando mi cabello atrás.

- Cansada, pero feliz- capturar mortifagos era algo natural, pero ir con tu suegra y tu mamá, más algunas amigas, a ver el vestido de novia y que te azotaran con críticas era una verdadera odisea- Muchas cosas pasaron en estos meses y lo que vendrá, tú terminaras colegio.

- Te casaras y tendrás hijos- dijo riendo mi hermanita.

- ¿Hijos? No gracias, pude soportarte porque eras responsabilidad de mis padres pero un hijo no, ya tengo suficiente responsabilidades- negué con la cabeza al momento que me levantaba del tocador.

- Serias una excelente madre

No quería idealizar un futuro que no sabía cómo iba afrontar y solo quería pensar en el cuándo sucediera- Me voy, trataré de llegar tremprano-.

-Siempre dices eso y no cumples- dijo negando con la cabeza mi hermana al momento que tomaba la revista Corazón de bruja.


En la oficina Potter me recibió con la noticia de que finalmente habían enjuiciado a los hermanos Lastrange. Con ellos se completaba la lista de mortifagos fugitivos.

- En este momento serán trasladados a Azkaban- informó entregándome el dictamen.

- Bien, ahora ocúpese de seguir revisando la lista de lo que puede hacerse con los elementos que robaron de la boticaria.

Mi relación con el muchacho no había cambiado, bueno un poco, ahora lo dejaba acompañar a Savage y a Proudfoot; pero después debía estudiar teoría por más tiempo si salía de búsqueda. Debía seguir siendo dura con él para que así me diera el 100%, claro que ser dura con él era demasiado fácil.

En ese momento llegó una lechuza parda con una nota para mí:

Si no quiere quedar en ridículo vaya al caldero chorreante a las 7. S.S.

¡Imposible!después de dos meses se comunica conmigo, no tenía porqué hacerlo y no creo que la cita sea para darme las gracias. Si Severus Snape tenía que hablar conmigo debía ir inmediatamente.


Cuando llegué al caldero chorreante una joven se presentó con el nombre de Sarah Smith y me dijo que ella me había enviado la lechuza con la nota ¿Me decepcionó? Un poco…

Cuando me habló pude notar el acento irlandés que tenía y también me percaté que era muy joven, demasiado, tendría la edad de una colegiala.

- ¿Cómo es eso de que me ridiculizarán?- pregunté mientras tomábamos asiento.

- Necesito hablar con usted de Kevin Cuffe- ahí comenzó una historia que no me gustó de principio a fin…

Después de unas horas estaba leyendo una carta que me había entregado como prueba. Ella ya se había ido, despidiéndose con un "lo lamento".

Querida mía:
Pasan las horas y no hay minuto en el que no salgas de mi mente.
He hablado con tus amigos de Irlanda, hay una vacante para ser comentarista deportivo en el equipo de los
Murciélagos de Ballycastle. La paga es suficiente para que nos vayamos del país y del yugo de mi padre.
Nuestro sueño se hará realidad y podremos dedicar nuestros días a amarnos. Solo te pido un poco de paciencia mientras soluciono unos asuntos.
Todo Tuyo.
Kevin C.

Cuando terminé de leerla me levanté y me aparecí en la entrada de las oficinas del diario.


Kevin estaba afuera fumando un cigarrillo.

- Amor estaba pensándote- dijo sonriente acercándose a mi.

- Yo también te he pensado- aquí venia el dardo- En especial cuando me encontré con Sarah Smith

Kevin tiró al piso su cigarrillo aun encendido y clavó su mirada ahí, se quedó quieto, si expresión.

- ¿Quién eres?- pregunté mirándolo a los ojos.

- Helena escúchame- pidió siguiendo en un estado melancólico.

- ¡No, tú hazlo! – grité mientras le entregaba la carta- ¡Todo esto sucedió en mis narices y yo ni puta idea tuve de esto!

- No me iba ir con ella- susurró, no me miraba solo veía el cigarrillo consumiéndose en el piso.

- Pero tu sueño de ser comentarista, vivir en Irlanda en una campiña, nada de lujos ¿Tampoco era cierto?

- Iba a decírtelo después de nos casáramos

Genial iba conocerlo después de casarme con... -¿Cuándo me casara con quién? ¿Con el Kevin de Sarah o contigo? ¿Por qué no confiaste en mi? ¿Qué hice para no merecer tu confianza?-.

- Yo no tengo ambiciones tan grandes como las tuyas, tu eres demasiado para mi- respondió levantando la mirada hacia mi.

- ¡Esa no es una respuesta!- repliqué levantando las manos con furia.

- Mi papá construyó mi plan de vida en el que iba a dirigir el periódico e iba a tener una exitosa esposa

- Y yo iba ser la exitosa esposa ¿no?- coloqué mis manos en mi cara, sentía vergüenza de solo escuchar el teatro en el que me había metido.

- Siento vergüenza de mí, de no poder enfrentar a mi padrey no poder construir mi propio destino- Tomó mi mano acercándose a mi y buscó mi mirada, ví la tristeza en él pero no hice más, la rabia contra él no me lo permitían- Por favor, ayúdame Helena.

Me deshice de su brazo y me quité el anillo en un gesto rápido -Yo también siento vergüenza de ti Kevin Cuffe- le entregué el anillo brillante que me había dado el Kevin al que había amado- Por los años que pasaste a mi lado te voy a dar un consejo y espero que lo tomes, deja a un lado el miedo y saca los cojones de donde no los tengas para que empieces a vivir tu vida.


Me aparecí en el caldero chorreante de nuevo, necesitaba un Whiskey de fuego y cuando iba entrar, una mano tomó mi hombro:

-Si va llorar por él no lo haga acá- dijo una voz sedosa a mis espaldas.

Por lo visto no estaba tan equivocada- ¿Sabe de otro lugar?-.

Cuando terminé la pregunta me di cuenta que nos habíamos aparecido y estábamos ahora en una sala.

- ¿En dónde es esto?. pregunté mirando la moderna estancia.

- Es mi casa

Me dirigí a la ventana y pude ver el Regent Park, estábamos en un piso alto y la vista me dio vértigo- ¿Estamos en el último piso?-.

Asintió y se dirigió al bar, saco dos vasos con hielo y una botella de Whiskey.

- Así que un pent house- dije mientras servía el whiskey y venía a mi encuentro- La paga de Hogwarts es lo suficientemente buena por lo visto, creo que pediré vacante allá

Me entregó un whiskey de fuego y me invito a sentarme en un sofá de cuero negro, prácticamente todos los muebles eran así y las paredes eran blancas completamente

- No parece que usted haya elegido este lugar- observé.

- Si lo hice- respondió secamente mientras bebía de su vaso.

- ¿Quiere despistar al enemigo?- pregunté cuando ya llevaba medio vaso de Whiskey.

Asintió, lo miré y vi que aún mantenía el cabello corto y las acostumbradas levitas habían sido reemplazadas por pantalones de vestir grises y camisas negras con cuello de tortuga, para ocultar la cicatriz. Aparte de eso estaba muy callado, tal vez todavía seguía disgustado por nuestra última charla, en el juicio tampoco cruzó palabra alguna.

Al ver que la conversación no surgía decide empezar:

- Fue usted quien me envió la nota ¿cierto?- sonreí mientras recordaba- Lo noté, la letra era igual a su firma en los papeles en el ministerio y también a las observaciones que me hacía en el colegio. ¿Puedo saber cómo se enteró de la existencia de Sarah Smith?

Un trago y una mirada sigilosa- ¿En serio quiere saberlo?-.

- No mejor no, no quiero dar pruebas a mi estupidez- había empezado mal.

- No lo entiendo, pensé que estaría llorando desconsolada- dijo dejando el vaso sobre la mesa de enfrente para llenarlo otra vez.

- ¿Y que después tendría que llevarme al apartamento por estar borracha? No, yo lloro por cosas que valen la pena y Cuffe no merece ni una lagrima

- Lo dice ahora porque está enfadada- rezongó.

Si, era verdad, pero ya estaba cansada de que las conversaciones con él siempre terminaran mal así que decidí cambiar de tema- ¿En dónde ha estado estos meses?-.

- Viajé al extranjero- un trago y otra respuesta lacónica.

- Ojalá pudiera hacer lo mismo- Como en un momento de tristeza todo se junta- Pero ahora menos con ese estúpido robo de la boticaria.

- ¿Tiene sospechosos?- preguntó

- Muchos, pero cualquiera puede tener intenciones de robar una boticaria para hacer cualquier poción, fue todo el inventario.

- No muchos son tan inteligentes para robar todo lo que había para distraerlos- murmuró con una sonrisa socarrona.

Yo también me podía reír -¿Es el responsable del robo?-

- Si y en este momento estoy distrayendo al enemigo- dijo sin que la sonrisa se le borrara.

- Déjeme decirle que va mal ya que mi bebida se acabó.

Tomó el vaso con sus suaves manos, sabía que eran suaves ya que antes las había tocado en un intento del que calor humano lo mejorara. Se levantó y sirvió más wishkey en el bar. Me lo entregó pero al momento de hacerlo se enredó con mi pie y cayó encima de mí.

Empecé a reírme mientras él se levantaba -Al parecer el alcohol está haciendo efecto- obviamente no le agradó y gruño por mi comentario. Recogió el vaso que se había caído -Fue solo un vaso no toda la botella- me miró con una ceja enarcada- De veras relájese un poco, ya no puedo llevarlo a Azkaban-.

Regresó del bar con dos vasos nuevos de Whiskey y vigiló muy bien donde estaban mis pies. Tomó un sorbo y en esta ocasión el inició la conversación -¿Por qué le interesó tanto encontrar pruebas?-

- No sé- respondí mientras la bebida abrazaba mi garganta.

- Usted no responde así- dijo acusándome y sin mirarme.

Quería una respuesta pues bueno ahí le iba -Digamos que la curiosidad me picó-

Seriamente preguntó -¿Curiosidad de qué?-

- De saber cuál favor le debía a Dumbledore para ser espía de él

- Él me ayudo con los jueces- replicó rápidamente mientras se paraba a ir de nuevo por un trago.

- Si claro, pero ¿Por qué antes de que él cayera se retiró? Fue el único que hizo eso- ya había entendido la razón- Nunca imagine que ella..

- ¿Fue solo eso?- interrumpió desde el bar.

- Si solo eso- respondí mientras miraba la hora, como dije no quería pelear con él así que me levanté- Bueno creo que tengo que ir a cancelar toda esta parafernalia- entregué el vaso- Gracias.

Me dirigí a la puerta pero él me tomo del brazo, con su sedosa voz me preguntó:

- ¿No se aparecerá?

Me giré quedando a unos centímetros de él -Prefiero caminar, así despejo la mente-.

Vi sus finos labios y el deseo de besarlos fue tan fuerte que no me contuve y lo atraje hacia mí para apoderarme de su boca.

Me separó y estrelló el vaso que aún tenía en la mano contra el piso y aunque pensé que lo había hecho por rabia, no lo comprobé hasta que sentí sus manos en mi cara y en mi espalda, había sido porque no había tenido la iniciativa ni el control de la situación.

Me arrinconó contra la puerta y recorrió con su lengua toda mi boca, haciendo que un gemido brotara de mi garganta. Tomó mi rostro y lo separó, jadeando preguntó- ¿Necesita despejar su mente de todo?- un débil si salió de mis labios- Respuesta equivocada-.

Sus ojos ardían de una pasión que empezó a desfogar nuevamente en mi boca. Pero ya los labios no eran suficiente contacto. Rápidamente subió mi vestido y comenzó acariciar mis muslos para luego emprender el camino hacia mis bragas. Con los dedos comprobó mi humedad, era increíble como este hombre con unos besos lograba ponerme así.

Dejé de ser pasiva y empecé a palpar su cuerpo a través de la ropa; sentí su amplio pecho y su definido torso bajo su camisa. Baje y sentí su erección, la acaricie haciéndola más dura y note como sobresalía del pantalón. Abrí la cremallera para sentirla completamente, ahora era yo quien lo controlaba. Claro que él no dejo de tener las manos ocupadas ya que se tomó un tiempo para acariciar mis senos sobre el vestido mientras bajaba mis bragas.

Nos acariciamos mutuamente hasta que tome aire y le dije hazlo. Necesitaba tenerlo dentro de mí. Leyó mi mente y que sin pensarlo dos veces me embistió fuertemente haciendo que con un solo movimiento mi mente quedara en blanco. No se detuvo ahí ya que empezó a morder y a lamer mi cuello, destrozándolo; mientras embestía en un ritmo al que me acople. Hice lo mismo con el suyo pero me dedique más tiempo a lamer el lóbulo de su oreja y a depositar mis gemidos en su oído.

Sentí como al mismo tiempo nuestros cuerpos llegaban al clímax y en ese momento tomé su boca para sentir como su gemido se derretía en mi boca y el mío en la suya.

Agotados y saciados nos separamos. Fue como si el interruptor se apagara ya que ambos empezamos arreglarnos sin mirar al otro.

-Yo la acompañaré a su casa- dijo mientras se acomodaba la camisa.

Era mera cortesía, él no quería ir y yo tampoco quería-No se preocupe no quiero echar abajo su plan de despistar el enemigo-

Caminó hasta la puerta y la abrió -Antes los confundiré más- dijo sarcásticamente

-Ja ja- fue lo único que dije mientras salía del apartamento.


La noche estaba cálida, el clima era perfecto y un cielo estrellado nos observaba. Nadie podría decir que acabábamos de tener un revolcón por la calidad de la conversación, era como si no hubiese pasado nada.

- ¿Qué piensa hacer ahora?- le pregunté.

- No sé- respondió mientras miraba a su alrededor.

- Usted no responde así ¿No le interesa trabajar con el ministerio? Conozco al que manda ahí

- ¿En que podría trabajar un ex mortifago?- preguntó mientras enarcaba una ceja. Debía dejar de hacer eso si no me iba volver loca.

- Sería difícil, pero tal vez un héroe y fiel seguidor de Dumbledore si pueda conseguir trabajo fácilmente

- Iría por solo ver su faceta de niñera con Potter- dijo sarcásticamente.

Hice un mohín -No estoy de humor-.

- Relájese un poco ya no puedo matar aurores- bromeó, al parecer había quedado de buen humor.

- Muy chistoso- llegamos a mi apartamento y ahí seguía la parte más difícil

- ¿Vive aun con sus padres?

- No

- Pues tiene visita- al parecer ya se habían enterado.

Me acerqué y le di un beso en la mejilla- Sé que está odiándome por haber hecho eso pero solo tómelo como un gracias-

Abrí la puerta y encontré a mi familia reunida esperándome. De algún modo ambos nos habíamos dado las gracias.