Fe de erratas

Mmm, maldita tecnología muggle, revisando el capítulo anterior me he dado cuenta de varios errores, me disculpo por ello, ya lo he corregido y espero que no les hayan ocasionado problemas, prometo que no se repetirá…

Free talk

Primeras impresiones

n.n hola de nuevo! Muchas gracias por continuar con esta bruja pervertida jejejeje, espero que les haya gustado el capítulo pasado, no se que tan bien quedó (¬¬de hecho no me gusto mucho) pero ojalá se hayan divertido n.n

Ya llevamos 3 capítulos (con este cuatro je) ¿Qué es lo que pasará? Para revelar algunas interrogantes he invitado a nuestro protagonista y a un sexy merodeador para que nos den su opinión.

Severus: ¬¬ juro que te mataré.

Sirius: ¬¬ por eso no tienes amigos Snivellus.

Severus: cállate Black!

Kayako: Un.n venga que los he invitado para charlar.

Severus: ¬¬ ni en un millón de años me quedaría con alguno de estos idiotas…

Sirius: ¬¬ yo prefiero besar a Dumbledore antes.

Severus: Black deja de hablar de tus perversiones en público, eres asqueroso.

Sirius: #¬¬ por lo menos yo no ando fantaseando con Filch.

Severus: #¬¬ tus palabras son tan bobas como todo tu ser, porque no vas a besar a Potter o algo.

Sirius:¬¬ no será que andas fantaseando con nosotros? Lastima grasoso, siento no poder complacerte, aunque siempre puede entretenerte con ese Malfoy.

Kayako: ¬ o cuantas ideas para tantos fics!! Un LuciusxSeverus!! O un SiriusxJames OwO!!

Sirius, Severus: …

Jejeje mejor continúen leyendo, -.n y no olviden dejar reviews jejejeje

Capítulo 4

La semana que no tiene fin

Cuando el verano llega a su fin, la plataforma nueve y tres cuartos se abarrota con los futuros magos y brujas, por todas partes puede verse como los chicos se despiden de sus padres y otros tantos se reencuentran con sus viejos amigos, es un clima apacible; para aquellos que subirán por primera vez el expreso de Howarts un mundo de ilusiones es develado, o por lo menos eso fue lo que sintió Severus Snape.

Llegaba justo a tiempo para la salida del tren, apenas había tenido el suficiente tiempo para entrar y buscar algún compartimiento vacío; se lamentaba profundamente no poder estar con su querida amiga Lily, pero tuvo que conformarse con esperar hasta su arribo a la escuela.

-Hola- saludó Severus al chico que se hallaba en aquel compartimiento, era un niño de tez clara, al igual que sus cabellos y ojos; vestía de manera sencilla, al estilo muggle.

-Ho…hola- respondió el otro con extrema timidez al niño de cabello negro que acababa de entrar, tenía un aspecto agradable.

-¿Puedo quedarme?- preguntó gentilmente, aunque resultaba un evento sencillo aquel saludo, para Snape representaba su primer contacto con el mundo que tanto soñaba. Por fin estaría lejos de la soledad.

-Sss…sí- sonrió forzadamente.

-Me llamo Severus Snape- continuó el niño con entusiasmo.

-Re…remus…Lupin…Remus Lupin- respondió con voz casi audible.

-Pues mucho gusto- rió finalmente Severus antes las miradas tímidas de su compañero.

-Igual…igualmente…-Remus Lupin era un niñito muy tímido, y es que desde los cinco años apenas había tenido contacto con el mundo, siempre se había mantenido oculto debido a su penoso secreto y cuando lograba salir de casa un terrible temor le inundaba, sentía que el mundo entero podía ver a través de él y que podrían descubrir su secreto, entonces la gente le gritaría: "Monstruo". Al ver al chico de ojos negros sintió ese mismo terror. "Ahora me saluda con gentileza, pero cuando sepa lo que soy…", pensaba con desconfianza.

El camino a Howarts era largo, pero eso no implicaba que fuera aburrido; Severus se mantenía absorto en el paisaje apenas visible por la velocidad del tren, disfrutaba el olor a fresco que se colaba por la ventanilla. Pensaba en llegar pronto, su cabeza comenzaba a crear una vida entera que lograría borrar lo doloroso de estar en casa. "Cuando se un gran mago no tendré que volver", no odiaba a sus padres, pero la existencia junto a ellos le causaba un terrible dolor. Luego volvía su mente a Lily, se imaginaba los días que pasarían juntos y el montón de cosas que harían. "Ojalá nos toque en la misma casa".

Es curioso como gira la vida, pues en un segundo un nuevo participe en el futuro de Snape se hacía presente. La puerta se abría, Sirius Black hacía su aparición.

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Al avanzar octubre los días fueron haciendo cada vez más fríos hasta que una mezcla de melancolía y frialdad comenzó a colarse por el castillo y los días lluviosos aumentaban aquellos tristes sentimientos. "Como si los dementores se hubieran escapado de Azkaban", decía la profesora Minerva Mcgonagall cada vez que veía por las ventanas. "Es un clima triste, pero nada que un buen chocolate y unos panecillos no puedan arreglar", decía de vez en cuando Dumbledore con tranquilidad. Por su parte, los alumnos preferían mantenerse calientitos en sus salas comunes, en especial las noches que la lluvia se dejaba caer con furia.

Tal situación de soledad era propicia para los planes de Severus, le había resultado muy fácil salir de las mazmorras, nadie ni siquiera Filch o su gata parecían tener la intención de salir esa noche.

Caminó con calma, dándose tiempo de sobra para llegar a salón dónde, desde hace cinco días, había comenzado a verse con él.

Severus sabía muy bien lo que pasaría al llegar, entraría con el mismo aire de enfado acostumbrado dispuesto a batirse a duelo con Potter, pero después, por alguna extraña razón se detendría, dejaría que la distancia entre ellos se fuera acortando peligrosamente, hasta que ya no pudiera percibir otra cosa que no fuera el calor de Potter.

Lo tomaría entre sus brazos y posaría sus labios sobre los suyos con tal bestialidad que rápidamente los dejara sin aliento. Snape le correspondería, jugaría a intentar huir a ratos, pero no se alejaría; se dejaría disfrutar el sensual roce de los dedos de su enemigo a través de su piel y cuando este intentara rebasar las barreras prohibidas le empujaría recordándole el asco que le daba estar a su lado.

-Si tan desagradable te resulto- dijo Potter mientras se reponía de la potente cachetada- ¿Por qué sigues viniendo? Nunca me has rechazado.

-Sabes muy bien que lo que ha pasado jamás ha sido mi intención- dijo Snape mientras se acomodaba la ropa. Tenía el cabello revuelto y las mejillas totalmente rojas.

-Pues para no ser "intencional"- se acercó sonriéndole con picardía- lo has disfrutado bastante bien…

-¡Yo no disfruto estar a tu lado!- volvió a alejarse con aquel gesto lleno de humillación, estar al lado de Potter le parecía excitante, pero a la vez sentía que estaba perdiendo una batalla- si hago esto es por…

-¿Por qué me odias?- le preguntó el otro acostumbrado a los desplantes de Snape. Cada vez que lo veía algo en él se rompía.

-¡Sí, te odio! Y algún día te haré pagar todo lo que me has hecho- dicho lo anterior, salió azotando la puerta.

James pasó su mano por la mejilla donde había recibido la cachetada, sonrió un poco triste. Esas acciones se debían a una simple poción, aun así, le dolía ver que Severus se alejaba con los ojos encendidos de rabia.

Era muy cruel, ¿pero es que él mismo no lo era? Sin querer había comenzado a remover sentimientos en el otro muchacho sin tener la seguridad de si en el futuro podría corresponderlos.

Entonces realmente me va a odiar y no podré culparlo, aunque tal vez yo también le odie, por hacerme hacer cosas de las que ahora no estoy seguro de querer. Le odio, le amo…Remus tenía razón, esto no podría terminar bien.

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Al pasar la semana, la idea de buscar una solución a su pequeño problema romántico se fue diluyendo en cada uno de los muchachos. Cada uno había tomado diferentes actitudes hacia la situación.

Peter Pettigrew, seguía comportándose de manera extremadamente ridícula, iba de un lado a otro de la escuela persiguiendo a Severus con poemas melosos y flores que arrancaban sonoras carcajadas de las personas que se hallaran presentes.

-¡Mi dulce Severus, no huyas!- Peter alcanzó al otro muy cerca de la biblioteca.

-¡Aléjate Pettigrew!- más que Potter, ese chico bajito le estaba acarreando grandes dolores de cabeza; ese día se le había ocurrido traer una guitarra y parecía dispuesto a cantarle una canción, no le había quedado de otra más que huir, desafortunadamente no lo había podido escapar.

-¡No huyas de nuestro amor!- gritó el Gryffindor y rápidamente las carcajadas se escucharon.

-¡Hacen bonita pareja!- exclamó Lucius Malfoy mientras los presentes se ahogaban de risa. Snape estaba rojo de vergüenza y casi se muere cuando Pettegrew comenzó, con una pésima voz, a entonar su canción.

Te amo, te amo

Mi amado Severus

Sí, matar a Peter ya no le sonaba mal, y por lo menos en Azkaban nadie le recordaría esas humillantes escenas.

Como quisiera que pudieras corresponderme

Si eso pasara, sería muy feliz

Te amo, te amo

Mi dulce Severus

La gente se acercaba sólo para ver como Peter comenzaba a bailar alrededor de Slytherin mientras este trataba de esconderse tras sus libros.

Por favor se mío

Por favor mírame y dime que me amas

Unos Gryffindor de primero comenzaban a entonar la canción entre risas. Algunos susurraban cosas como Ridículo o Snape debe sentirse logrado, por fin a alguien le gusta. Cuando los comentarios llegaban a los oídos de Severus, la sangre le hervía, odiaba esas palabrerías, eran tan parecidas a lo que Black solía decir.

-¡Basta!- le ordenó con suficientemente fuerza para callarlo a él y a los demás.

-¿Pasa algo mi cielo?-preguntó Peter como si nada pasara.

-¡PASA QUE ESTOY ARTO DE TI, ESTÚPIDO GRYFFINDOR- gritaba tan alto que daba la sensación que las palabras salían de más temible vociferador- DEJA DE MOLESTARME!

-Seve…

-¡NUNCA TE HE DADO PERMISO DE TUTARME- Snape estaba tan furioso y aprovechó el momento para decir todo lo que pensaba de él y sus amigos- TE ODIO, NO SE QUE MOSCA TE PICÓ O QUÉ IDIOTEZ PLANEAN TÚ Y TUS HORRIBLES AMIGOS, PERO NO TE QUIERO CERCA DE MÍ!

Y no conforme con romper el corazón de Peter de tal forma, alzó su varita y dijo: "Levicorpus" y dejándolo flotando se fue tal y como lo había hecho con Potter la noche anterior.

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-¡Snape!- Lily lo detuvo a medio pasillo, después de observar tal desastre sentía que algo tenía que decirle a la persona que antes había sido su mejor amigo.

-Ahora no tengo tiempo Lily.

-Creo que Peter se ha pasado, pero tampoco…

-¿Tampoco qué?- Lily había sido una buena amiga antes de ir a Howarts, pero el tiempo los había alejado y había enfriado su amistad; consentía hablar de vez en cuando con ella, sin embargo su manera de ser se había oscurecido, así que cada vez que decía algo lograba lastimar a la chica. Esa vez no iba a ser diferente-¿No te has dado cuenta de que me ha humillado a propósito, o es que tu cerebro inútil no se da cuenta?

Ahí estaba de nuevo, era increíble para ella que de un muchacho que daba la impresión de ser tan frágil pudiera soltar tan venenosas palabras, se arrepintió de cruzar palabra. Lily prefirió no decir nada más, y con un gesto de profundo dolor se retiró.

¿Qué le hacía actuar así? Severus no lo sabía, pero se dio cuenta de lo cruel que era al ver alejarse a la muchacha, tampoco tenía la fuerza para correr y disculparse, algo mucho mayor lo detenía.

-Eres muy orgulloso- una suave voz sonó a su espalda.

-Lupin…-volteó y la dijo ácidamente- ¿aburrido o es que también vienes a fastidiarme?

-Disculpa si te molesto- pronunció con la amabilidad que le ponía de nervios a Snape; durante esos días había sido especialmente malvado con su trato a Lupin esperando que este desistiera y lo dejara en paz, lo único que lograba era que le regresaran una cálida sonrisa seguida de confusas palabras que a ratos sonaban como si fueran de aliento y a otros sonaban como paternales regaños.

-Pues lo haces- intentó irse, pero Lupin lo detuvo por la muñeca.

-Lily intentaba ser amable.

-¿Igual que tú?

-Sí, pero por alguna extraña razón alejas a las personas que intentan por todos los medios acercarse a ti. Lastimas a Peter (sé que sus método son algo extravagante, pero no lo hacía con mala intención), ofendes a Lily…

-Yo nunca he pedido que lo hagan, no necesito a nadie.

-¿Estas seguro de eso? Dime, ¿A cuántas personas has herido y te has justificado diciendo: "no les he pedido nada"? Eres un chico egoísta.

Y lo era, un niño egoísta que había tenido que vivir sólo, que había tenido que ocultarse bajo una capa de frialdad para no ser dañado; no le importaba otra cosa que no fuera su bienestar. Snape no podía aceptar esa realidad, no podía vencer a su orgullo y de repente redimir sus errores.

-¿Y tú?- le regresó las palabras, sus ojos negros parecía más fríos que nunca- ¿Acaso no eres egoísta? Vienes y me dices todo eso como si fueras la persona más correcta del mundo, pero no lo eres. Dime, ¿Nunca le has hecho daño a nadie? Apuesto a que sí.

Y por tercera vez se alejaba lleno de amargura, abandonando a esas personas que tanto le desconcertaban.

Lupin pensó por bastante tiempo en la pregunta de Severus, era cierto, él en ese momento estaba lastimando a alguien, al propio Severus, con aquella falsa amabilidad surgida de aquella poción.

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-¡¿Qué me miras?!- ladró Sirius al pobre Slytherin de primero que se le había quedando mirando; al niñito no le quedó más que huir del enfurecido muchacho.

Sirius continuó hasta salir del castillo con la misma cara de pocos amigos que había ahuyentado a los que se le acercaban. Desde que la poción comenzó a tomar fuerza había optado por hacer a un lado a sus amigos, o mejor dicho ellos lo habían hecho a un lado, incluso James, quien a pesar de no demostrar algún interés en Snape estaba distante y con la mirada perdida.

Estar solo no le sentaba nada bien, se sentía traicionado y abandonado. Una colérica furia se encerraba en su ser, comenzaba a crear fantasías donde se convertía en perro y se lanzaba sobre Snape.

Cuando salió del castillo se dirigió al lago, el cielo estaba nublado y las primeras gotas de lluvia comenzaban a caer, aunque esto le importaba poco. Continuó hasta un árbol y ahí se dispuso a recostarse.

-Maldito Snivellus, todo es su culpa- pensó con ira. Era un muchacho egoísta que encontró en Snape una buena escapatoria, podía culparlo de lo sucedido sin detenerse a pensar.

Lo odiaba, siempre había sido así…¿Porqué lo odio?

Y se dio cuenta de algo que durante esos días se le había escapado, cada uno de sus amigos había cambiado su forma de ser (Bueno, James no tanto), pero él no. Simplemente continuaba cayéndole mal, Eso no está bien, bueno sí…pero ¿Por qué?

Había estado tan expuesto como los otros a la poción, pero no sentía ningún cambio; empezó a darle vueltas al asunto, tratando de encontrar el más ligero cambio. No hallaba nada, entonces no le quedaba más que reflexionar acerca de la verdadera razón de su enemistad.

La lluvia comenzó a hacerse más fuerte.

No lo recordaba, no podía pensar en cuáles eran los sentimientos que mantenía por Snape antes de la poción y peor aun, no recordaba si alguien le gustaba anteriormente, eso le asustó. La poción no le hizo efecto (bueno, eso no es tan malo), pero comenzaba a nublar su mente. Ya no podía pensar en otra cosa que no fuera Snape (aunque sólo lo maldijera).

¿Y si el mantenerlo siempre en sus pensamientos significaba otra cosa? Tal vez no lo odiaba. No, eso no puede ser, debo calmarme…comenzó a caminar de un lado a otro buscando alguna solución que lo complaciera, pero no tardaba en regresar a lo mismo: tal vez Snape era algo más que su odiado enemigo.

Cerró los ojos y comenzó a imaginar la delgada silueta de Snape, empezó por su rostro; pensó en su voz que le decía: "Eres un idiota Black". Muy bien, ya lo tenía de frente.

¿Ahora qué?, no tenía ni idea que podría resolver con aquel Snape imaginario, quería algo más de contacto.

Y abrió sus ojos azules, frente a él estaba la visión aquel chico que odiaba; le observaba con sus profundos ojos negros y su acostumbrada pose arrogante, no le decía nada; entonces a Sirius se le ocurrió algo, probaría con aquella imagen ficticia que sentía realmente por él.

Se acercó lentamente y con curiosidad acercó su mano hacia las suyas. Veía en cámara lenta cómo los gestos del otro iban cambiando. La ilusión se sentía casi real.

Sin pensarlo más lo acercó a él y lo besó.

Un beso lento e inocente, como decían ser los primeros besos. Cerró sus ojos de nuevo, se dejó envolver por los labios de Snape.

Es tan real, tan…

La lluvia ya lo había mojado al igual que al Snape que tenía apresado, y tal vez fue la sensación de frío ocasionada por el agua lo que lo sacó de su sopor. La ilusión era demasiado real porque era real.

Se alejó con los ojos desorbitados.

-No…

Por andar jugando entre sueños había hecho lo impensable.

-Black…-Severus no pudo hacer otra cosa que enrojecer, cuando vio a Black acercarse con la mirada perdida, nunca se imaginó lo que se proponía. Nuevamente unos labios enemigos le habían besado, primero los ardientes labios de Potter y ahora, los dulces labios de Sirius. Ambas situaciones eran completamente opuestas, pero le daban la misma sensación.

-Yo no…-no había nada que decir, había hecho eso por gusto y hasta el momento que se dio cuenta de la realidad lo había disfrutado. Aun así, otra parte de él estaba avergonzada y asqueada.

Snape se acercó nuevamente, no iba dejar pasar esta ofensa, no iba permitir que lo humillara igual que lo hacía Potter.

-Saca tu varita…- le dijo con voz gélida, a Sirius le tomó un segundo entender lo que pasaba.

Entre ambos ya habían pasado tantas cosas, era imposible imaginarse un mundo donde pudieran ser más que enemigos.

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Bien he aquí el capítulo cuatro, reviews?? Digan que opinan n.n