(4) recuerdos del pasado
Sentía una opresión en el pecho, la decisión de mis padres me dolía en lo mas profundo de mi alma, hace poco perdí a sasuke o mas bien el me dejo con el corazón destrozado, y ahora perdería lo único que me unía a el, el fruto del amor entre sasuke y yo, bueno por lo menos del amor que yo le profeso.
-esto será lo mejor para todos, ese niño será infeliz cuando crezca al saber que su padre los abandono, es mejor así- dijo mi padre mientras conducía por la carretera. Mis lagrimas no dejaban de salir, ellos querían que abortara a mi bebe, lo sabia bien, era la mejor opción, solo tenia 14 años, era muy joven mas aparte nuestra situación económica no era buena como para tener un miembro mas en la familia, por lo menos no en ese momento, yo asistía al colegio konoha uno de los mas reconocidos en la capital de Tokio, asistía gracias a una beca, de no ser por ello ni siquiera estudiaría.
-ya veras que todo saldrá bien, no tengas miedo estaremos contigo- dijo mi madre desde el asiento del copiloto, me dedico una sonrisa, la mire con los ojos llorosos y asentí ligeramente, pero por dentro no quería perder a mi hijo.
Después de esto el chirrido de las llantas del auto se escucho, seguido de un ruido ensordecedor y después la absoluta oscuridad.
Parpadee un poco, estaba tendido en el piso del auto entre los asientos delanteros y el trasero, logre enderezarme y voltee buscando a mis padres en la parte de delantera, un escalofrió recorrió por todo mi cuerpo, un rayo de luz entraba por una pequeña abertura por parte del frente del techo del auto, este estaba hasta la mitad de los asientos, mis padres habían muerto aplastados por algo, podía ver la parte inferior de sus cuerpos intactos pero la parte superior…
Algo escurrió de mi cabeza, pose mi mano hasta donde sentía aquel líquido, mire mi mano un segundo, estaba llena de sangre.
Abrí mis ojos de golpe, miraba el techo de mi habitación, mi frente estaba mojada completamente por el sudor y mi respiración era agitada, hacia tiempo que no soñaba con el día en que perdí a mis padres, en ese momento me percate de que tenia algo sobre mi pecho dirigí mi vista hacia ahí, era mi pequeña, desde que nació acostumbraba dormir sobre mi pecho, y a pesar de que pronto cumpliría 14 seguía durmiendo conmigo de esa forma, claro que solo cuando lograba evadir a la ama de llaves en sus rondas nocturnos y llegar a mi cuarto. Voltee a mi izquierda y mire el reloj que estaba sobre mi buro, marcaba las 4:50 de la mañana, pronto seria hora de levantarse, hoy partiremos a Japón, por fin podre visitar la tumba de mis padres, con ese pensamiento me levante tome con cuidado a mi hija tratando de no despertarla la acomode en la cama y me dirigí al baño de mi habitación.
cerré la puerta y abrí la llave de la tina, la deje abierta mientras me quitaba la ropa de dormir, me pare frente al espejo de cuerpo completo que tenia en el baño, me mire completamente de pies a cabeza, ya no era tan delicado, bueno estaba en el ejercito mi cuerpo estaba trabajado pero sin perder la delicadezas característica de un doncel, mi cintura era estrecha y mi espalda no era ancha como la de un varón, pero sin en cambio mis músculos estaban torneados, tenia el cabello largo hasta la mitad de la espalda, a pesar de estar en las filas de la milicia a las mujeres y a los donceles se nos permitía tener el cabello largo siempre y cuando lo sujetáramos de tal forma que no estorbara en ninguna forma nuestras actividades cotidianas, pero estaba pensando muy seria mente en cortarlo.
me mire de nueva cuenta ahora mi altura era de 1.70,solo había crecido 25 cm desde mis 14 años, estaba en muy buenas condiciones, de no ser por el tratamiento al que fui sometido después de que Natsuki naciera mi cuerpo no se hubiera desarrollado como ahora estaba, hubiera tenido serias consecuencias en mi cuerpo por haber dado a luz a muy temprana edad, me permití recordar un momento fugaz mi yo del pasado, pero por el espejo pude ver que la tina estaba llena sin mas me metí a esta y empecé a bañarme.
Estábamos en el aeropuerto de berlin esperando la llamada a nuestro vuelo, en unas horas estaríamos en Japón, no podía esperar, ya quería visitar la tumba de mis padre y averiguar en donde estaba el teme.
-papa- llamo mi niña-Tikaani estará bien verdad? Me pregunto un poco angustiada, -mi hija tenía un Alaskan MalamuteQue le fue regalado por mi padre cuando cumplió 9 años, era obvio que no se quedaría, viajaríamos con todo y perro. Ese perro a pesar de que era de una raza que no era agresiva celaba y protegía a cualquier miembro de la familia de intrusos no deseados o de personas que no le inspiraran confianza, estoy convencido que este perro nos ve mas como sus cachorros que como sus amos.
Es mas creo que el instinto de lobo esta mas presente en el que en cualquier otro Alaskan Malamute , es un perro muy hermoso, es de un blanco puro como la nieve y de ojos azules casi como los de Natsuki y los míos, es tan grande que si lo comparamos con un lobo seria igual o hasta mas grande que uno, ese perro sobre pasaba el tamaño estándar de su raza. Era un perro maravilloso.
-no te preocupes estará bien, la jaula es lo suficientemente grande como para que este cómodo.-trate de tranquilizarla, no quería que se pusiera tan ansiosa, era un problema cuando eso pasaba no se dejaría de morder las uñas hasta que llegáramos a Japón.
Por fin la llamada para abordar el avión se escucho en la sala de espera, tome la mochila en donde llevaba parte de mis cosas y Natsuki tomo la suya, por ahora solo viajaríamos mi hija, yo y Tikaani, mi padre nos alcanzaría en dos días ya que estaba arreglando unos asuntos con respecto a la empresa de la cual era accionista, tome la mano de mi hija y abordamos el avión.
Por fin estábamos en Japón, tras 4 hrs. de vuelo (◙) ya habíamos llegado, mire mi reloj de pulsera este marcaba la 1 de la tarde pero con la diferencia horaria en Japón eran las 8 de la noche, me dirigí junto a mi hija a recoger el resto de nuestro equipaje y a nuestra querida mascota, ya teniendo todo nuestro equipaje salimos del aeropuerto y tomamos un taxi.
-adonde los llevo-pregunto el taxista mientras me miraba con una amable sonrisa.
-a esta dirección por favor-conteste extendiendo un papel con la dirección en este. Sin prisa ni pereza el conductor se puso en marcha a nuestro destino.
Al bajar todo el equipaje del taxi, quedamos delante de una hermosa casa, era de dos pisos, de color azul cielo con un extenso jardín delantero, mi padre me había dicho que tenia una casa en Japón donde pasaba vacaciones regularmente con mi madre, pero desde mi adopción no volvieron a Japón y ahora tras casi 14 años, esta casa volvería hacer ocupada, esperaba encontrarla llena de polvo y con mantas sobre los muebles pero al entrar todo estaba limpio y ordenado como si hubiera estado habitada todo el tiempo.
-por fin llegan señor naruto, señorita Natsuki-esa voz… suspire hondo y gire hacia las escaleras que estaban enfrente de la puerta principal, por ellas bajaba la que fuera ama de llaves de la residencia principal de la casa Herrmann, esta mujer era sin duda la mas estricta de las mujeres que jama saya conocido, era incluso mas estricta y terca que mi madre adoptiva, ya se me hacia raro no haberla visto tres días seguidos en la casa principal.
-ya hemos llegado señorita kruger- conteste fingiendo un sonrisa, ahora sabia por que padre había accedido a dejarnos ir "solo" y decir que nos alcanzaría después, aun era muy sobre protector con nosotros y sabia que cuando Natsuki y yo estábamos fuera de su vista hacíamos muchas cosas impulsivas y divertidas a nuestro parecer pero a la vista de padre eran poco "apropiadas".
La cena estará lista en una hora, dejen sus maletas en sus cuartos y salgan a respirar aire fresco, llévense a esa bola de pelos no quiero que haga destrozos en la casa por el estrés del viaje, hay un parque a tres cuadra de aquí- dijo la ama de llaves mirando con un ligero odio a Tikaani, ella no le quería mucho que digamos, cuando era cachorro se había comido literalmente las cortinas de la sala principal, aparte de varias travesuras que no le fueron de mucha gracia ala mujer, prefería que saliéramos a cansarlo a tener un perro ansioso merodeando por la casa buscando desahogar su frustración.
-esta bien señorita kruger- contesto mi niña a la orden de la mujer, subió corriendo las escaleras para momentos después bajara con un arnés en la mano derecha y una patineta en la izquierda.
-adonde crees que vas con eso señorita- dijimos la ama de llaves y yo al mismo tiempo mientras poníamos las manos en la cintura, nos miramos ella y yo por un segundo para después volver a mirar a Natsuki.
-hay santo cielo, ya no tengo 10 años, ya no me caigo de la patineta como antes, además de esta forma voy a poder cansar a Tikaani sin que me canse yo- contesto ella mientras le colocaba el arnés a el perro.
-el parque esta hacia la derecha verdad-pregunto mi hija , la ama de llaves asintió y antes de que la detuviera salió por la puerta, subió a su patineta y dio la orden a Tikaani para que la remolcara, alejándose rápidamente.
Se ve a un azabache conduciendo por una tranquila calle junto a un parque,
-si lose, voy para haya, no tardo mucho itachi, llegare en unos 10 o 15 minutos-pero su conversación fue interrumpida cuando un gran perro se atraviesa en su camino, presiono el freno para evitar golpearle, las llantas rechinaron audiblemente, no iva muy rápido pero era suficiente como para arrojarte a 15 m, logro detenerse a tiempo , y vio pasar frente al auto a una jovencita de cabello negro montada en una patineta, esta era halada por el perro que en un principio se atravesó en su camino.
-¿sasuke?,¿ que paso?, ¿que fue ese ruido?- se escucho del otro lado del teléfono.
-no es nada, se me atravesó una niña con su perro-contesto este mientras seguía a la niña con la mirada, esta ni se había detenido ni parecía que se hubiera amedrentado por lo que estuvo por pasarle y siguió su camino como si nada.
-¿como?-interrogo itachi exaltado-¿estas bien?- pregunto enseguida.
-esta bien, no alcance a golpearle, es mas ni se detuvo a disculparse- contesto sasuke poniendo en marcha el auto. Sin más siguió su camino.
-Natsuki ¿estas bien? Pregunte a mi hija que estaba parada a unos cuantos metros adentro del parque, había visto a lo lejos lo que estuvo apunto de pasarle y presuroso corrí a verla.
Estoy bien- contesto sonriéndome.
Estuve por soltarle un sermón pero me percate de lago, ese era el mismo parque en donde sasuke y yo habíamos terminado, se veía exactamente igual a esa vez, el aire soplo removiendo mis cabellos al igual que mis memorias.
-sasuke… solté al aire con melancolía.
