Y aqui tienen otra continuacion mientras trabajo en como sera el capi 7 xDDDD (si, ya llevo 6 capis, tengo k mantenerme avanzada)
proxima conti que debo trabajar sera en hime angel, no se cuando si xDDDD
Bueno, sin mas que decir, disfruten...les dire que aqui ichi tendra una aparicion cortita, ya falta poco para que los secretos se revelen!
Capitulo 4: La madre naturaleza.
En otro lado de la ciudad de Karakura podíamos ver un restaurante de comida rápida y entre el personal estaba Bunny usando una falda amarilla y una blusa blanca con su nombre en un broche plateado.
-Bienvenidos a Dulcinea. – Saludaba alegremente cada vez que entraba un cliente.
A pesar de las sonrisas, por dentro estaba preocupada, sus amigos estaban muy raros recientemente, le gustaría poder hacer algo por ellos, pero el problema estaba en que desconocía el motivo y lo peor es que se sentía apartada de sus amigos, como si todos compartieran un secreto y a ella la hayan dejado a un lado.
Lanzo un suspiro, se deprimía cada vez que pensaba que ellos la estaban abandonando. Le da la espalda a una de las ventanas del lugar después de haber limpiado una mesa para seguir trabajando, por lo que no se percató que se reflejaba Hollow enormes y tipo volador que soltaban un grito mientras se desplazaban por el suelo hasta que flechas que brillaban de color azul y que salían de la nada los hicieron desaparecer.
No entendían lo que estaba ocurriendo, ni los gemelos Quincy o el Shinigami sabían cómo se pudo abrir una garganta de Hueco Mundo y liberar cientos y cientos de Hollow. Esto llevaría el día completo. Ambos "clanes" no congeniaban mucho por naturaleza, pero no tenían más opción que trabajar en equipo para acabar con aquellas criaturas.
-¿Cuántas has derrotado ya, hermano? – La pregunta de Miryuu rompió el silencio, vieron que ella estaba sonriendo.
-Perdí la cuenta después del tercer quinientos.
-Ah, entonces voy ganando porque yo la perdí después del cuarto seiscientos.
Ikary se mantenía al margen, usando el tronco de un árbol como escondite para no ser vista por esas criaturas ya que a ellos les atraía su poder y no tenía como defenderse, cosa que la enfermaba porque odiaba sentirse inútil. Había ocasiones que fue descubierta, pero sus amigos Quincy la protegieron justo a tiempo a pesar de la distancia con ayuda de sus flechas y le advertían que no se moviera de donde estaba.
La joven Kurosaki los miraba preocupada, si no podía pelear, por lo menos les cuidaría las espaldas por si uno iba a dar un ataque sorpresa. Se quedo mirando a los gemelos, como en las batallas que se enfrentaban juntos contra idiotas, se complementaban mucho, leían casi el pensamiento, si uno se metería en problemas, el otro lo socorría justo a tiempo, trabajaban en equipo a pesar de ser tan diferentes y discutir mucho.
-¡Tsukishiro! – Exclamó al ver a varios que estaban detrás de él iban a atacarlo con esos rayos que le explicó que se llamaban Cero.
El Shinigami se dio cuenta a tiempo y gira sobre su eje como también su Zanpakutoh con ayuda de sus manos y grita su técnica, sus bolas de fuego salieron a todos lados por andar girando y le dieron a los Cero que aún no habían sido lanzados, por lo que la explosión fue más fuerte, llevándose a los que trataron de matarlos y a los que estaban cerca. Una vez que ya no había humo, Tsukishiro dirige su vista hacía Ikary y le sonríe.
-Gracias. – Y le guiña un ojo, causando que la chica abriese sus ojos.
-No coquetees conmigo, idiota o no te seguiré ayudando. – Mirando hacía otro lado.
-Aw, hacen un buen equipo. – Corteja Miryuu con una sonrisa divertida.
Abre sus ojos de golpe y gira su cabeza para ver que un Hollow en forma de cucaracha gigante iba con toda la fuerza física hacía ella, aun así, pudo esquivarla dando un salto hacía su derecha y mientras estaba por los aires y a pocos milímetros de tocar el suelo, lanza otra flecha y acaba con aquella cosa gigante. Triunfal de su puntería cae al césped de espalda, pero como el impulso fue agresivo, termina haciendo un derrape que su uniforme termina sucio.
-Y era mi uniforme nuevo. – Se quejó una vez de pie mientras veía la tierra en su ropa.
-Por andar jugando. – Le retó Konryuu con una ceja alzada.
-No me fastidies, que tú no estas muy limpio que digamos. – Apoyando su mano libre en su cadera.
-¡No es momento que peleen entre ustedes! – Les regañó Ikary con una vena en la frente y su mano en forma de puño.
-Lo que sea. – Dijeron despreocupados y dándose la espalda para volver a pelear.
Estaban comenzando a agotarse, parecía que no acababan los Hollow, pero era comprensible si la garganta seguía abierta y eso les preocupaba ya que si esto seguía así, aparecerían Menos Grande y eso ya sería el colmo.
-¿Quién diablos tiene esa cosa abierta? – Se queja la Quincy femenina dando un salto para terminar de pie en el aire con ayuda del plus que rodeaba el parque, una de las habilidades de ser un destructor.
-No lo sé. – Admitió Tsukishiro, atreviéndose hablar nuevamente después de estar mucho rato callado para mantener la concentración. De golpe siente un reiatsu enorme que lo obliga a caer al suelo de rodillas (estaba en pleno aire). – ¿Qué es…?
No fue el único, los gemelos también cayeron a causa de tal poder. Ikary podía sentirlo a pesar de su inexperiencia y ella lo recibe peor, había caído de rodillas y lleva sus manos a la garganta ya que no podía respirar. De Garganta estaba saliendo algo que parecía una persona, un Arrancar. Tenía su cabello largo hasta las rodillas, rojo oscuro y trenzado, con algunos mechones rozando su frente y mejillas. El color de sus ojos eran naranjos que reflejaban superioridad y diversión como la sonrisa que adornaba sus labios. Su piel era morena, pero desde los codos hasta las puntas de sus dedos estaban pintadas de azul oscuro, alto y de músculos medianos. Como los Arrancar que años atrás estaban al servicio de Aizen, este personaje también vestía de blanco.
-¿Quién… es ese? – Susurra Miryuu con un ojo cerrado y trataba de ponerse de pie.
-Oh, lo siento. – El Arrancar amplió su sonrisa mostrando una de burla. – Olvido que esta mal liberar tanto poder de golpe, podría matar a más de uno accidentalmente, incluyendo a la persona que busco y eso arruinaría mis planes.
En el momento que toca el suelo, su reiatsu disminuye de golpe. Los Quincy y el Shinigami dejaron de sentirse pesados y pudieron volver a estar de pie, pero apuntaron al recién llegado con sus armas con la seriedad en sus ojos y desconfiados, después de todo, era su enemigo por naturaleza. Ikary estaba tosiendo con fuerza por haber estado minutos sin respirar, su cuerpo temblaba y liberaba gotas de sudor.
Como tenía la cabeza gacha, el Arrancar no podía verle bien el rostro aunque le parecía familiar a causa del largo cabello que cubría más su rostro y cuyas puntas tocaban el suelo. Lentamente fue recuperando la compostura de su cuerpo, se va poniendo se pie con movimientos torpes y aún tenía su respiración acelerada, lanza un hondo suspiro y alza su cabeza para dejar que el enemigo viese su rostro.
En el momento que se cruzan miradas, el Arrancar abre sus ojos con asombro, llamando la atención de Ikary y los demás presentes. ¿Acaso ya se habían visto en algún lado? Ladea la cabeza, no, eso es imposible, ¿Quién olvidaría a una persona con un agujero en su cuello y con una especie de fósil en el hemisferio izquierdo de su rostro? Parecía el fantasma de la opera. Su curiosidad aumenta al verlo sonreír.
-Vaya, al fin te encuentro… Orihime.
Tanto la humana como los Quincy se sorprenden al oírle decir el nombre de la modelo.
¿Conoce a Inoue Orihime?
En cambio, Tsukishiro aprieta su Zanpakutoh, él debía ser el responsable de lo ocurrido hace dieciséis años.
-Buen trabajo Bunny-chan. – Su jefe, un hombre bajito y regordete de cuarenta años, canoso y bigote se acerca a la empleada. – Tu turno ya está que termina, puedes irte a cambiar.
-Muchas gracias. – Hace una inclinación y camina hacía el camerino de las meseras.
Una vez adentro, suspira resignada y con la nota mental de exigirles a sus amigos lo que estaba pasando, abre su casillero y comienza a desvestirse lentamente, primero la parte de arriba y se coloca la blusa, sin tomarse la molestia de abrocharlo, se quita la falda para ponerse la falda de la escuela y los zapatos mientras se abrochaba su blusa.
Flash Back.
Llovía en Karakura como nunca antes lo había hecho, parecía que la madre naturaleza estaba muy triste, sintiendo también el dolor de aquella pequeña que luchaba en las calles desde que tenía uso de razón.
Estaba muy delgada a causa de la desnutrición, tenía ojeras grandes debajo de sus ojos y el cabello largo y disparejo de una forma casi salvaje, de seguro estaba lleno de nudos y piojos. Todo su cuerpo estaba sucio ya que nunca había conocido una ducha de verdad, sólo se bañaba en ríos completamente helados, aunque ahora aprovechaba la lluvia para que se quitase el barro que consiguió hoy. Estaba descalza, así que se podía ver que sus pies tenían varios cortes, moretones y casi no tenía uñas. Usaba sólo un trapo que encontró y que modificó para que pareciera lo más posible a un vestido, pero parecía que usaba un saco de papas.
Ni los más pobres se acercaban a ella porque le tenían miedo, cada vez que estaban con ella y la oían murmurar algo como "Quisiera que tuviésemos una fogata" esta se aparecía por obra de magia y la trataban de bruja y como tal, no se atrevía ni a ir a un orfanato en busca de ayuda y un hogar, su destino era estar sola.
Ella no controlaba su destino, dejaba que sus pies se movieran solos, total, no tenía un hogar donde ir, una familia que la recibiría con los brazos abiertos y con una gran cena en la mesa para que coma hasta que explote. Su estómago gruñe, pensar en comida le hace recordar que no había comido en dos semanas.
Detiene sus pasos por el agotamiento y decide caer al suelo apoyándose en una pared de cemento mientras trataba de ser fuerte, pero no, la lluvia la estaba contagiando y ahora lloraba como la madre naturaleza, preguntándose por qué tuvo ese modo de vida. ¿Era una prueba de Dios? Ella oía mucho en la Iglesia (cuando pasaba por migajas) que Dios te da pruebas para probar tu fe y fuerza, y cuando llegase la hora de reunirte con él, te recompensará con la mayor tranquilidad y paz del mundo. Pero, ¿Era cierto? Es decir, ¿Por qué deja que sus hijos que más lo necesita abandonados a su suerte con barro y hambre?
Dios no existe, esa era la única respuesta.
-Por favor Dios, si en verdad existes, escúchame. Yo no quiero riquezas ni banquetes, sólo quiero dejar de estar sola. – Susurra sin dejar de llorar y sabiendo que jamás se cumplirá.
Estuvo así por largo rato, ni siquiera se daba cuenta que se estaban escuchando pasos y que las gotas de agua chocaban con un paraguas negro hasta que ese mismo paraguas la protegió de la lluvia. Confundida alzo la cabeza y ve a un hombre alto y negro, musculoso y con sus ojos casi tapados con ayuda de su cabello. Se lo queda observándolo mientras se preguntaba por qué él estaba protegiéndola de la lluvia.
-¿Cuál es tu nombre?
-No lo sé… nadie me ha dado un nombre. – Confiesa con una voz infantil, después de todo era un niña, y daba pequeños hipos.
El hombre corpulento se la queda mirando, observando su enferma y herida apariencia como aquellas prendas horrendas que usaba. Pero había en ella algo más, algo que él podía ver con claridad y que la pequeña aún no.
-Aquí está mi casa, vivo en este departamento. – Y le ofrece su mano que tenía una bolsa que parecía estar llena de ingredientes para una cena. – Ven conmigo.
-¿A dónde? –Encogiéndose por el miedo.
-A mi casa, es mejor que estar aquí en la lluvia.
Ella estaba dudando, pero tenía razón. Además, era la primera vez que alguien la trataba tan bien que se sentía segura, por eso, asiente con la cabeza y temerosa, acepta su mano. Ambos estaban bajo el paraguas, aunque aquel sujeto se dejaba mojar para que ella estuviese bien protegida y a pesar que ella alegaba, él le aseguraba que estaba bien y que ella lo necesitaba más.
Estaban frente a la puerta de entrada y él abre la puerta, ella vuelve a dudar y lo mira a los ojos confundida, tenía una pregunta.
-¿Quién es usted?
-Sado Yasutora. – Se presenta haciendo una inclinación con la cabeza y ella lo responde de inmediato y nerviosa pensando que había sido atrevida con alguien que estaba siendo amable. – Yo voy a cuidarte a partir de ahora.
La niña abre sus ojos.
Dios si existe después de todo.
Fin Flash Back.
Estaba por tomar su bolso cuando todo el lugar se sacude repentinamente que cae al suelo sorprendida. ¿Era un terremoto?
Oía los gritos de afuera y de los clientes, ese terremoto era en verdad increíble de fuerte, pero lo extraño es que aún no caía nada del techo. Toma su bolso y tratando de no caerse de nuevo por andar tambaleando, camina hacia la puerta trasera y al abrirla, sus ojos se aquedan en blanco con lo que estaba frente a ella: Una criatura que parecía una jirafa el doble de alto que uno normal, tenía en algunas zonas huesos en vez de carne, un agujero en la parte de debajo de su enorme cuello y una especie de mascara con cuernos pequeños le cubría la cara.
Grita al ver que esa cosa iba a atacar con su cuello y lo único que pudo hacer fue agacharse, tapándose la cabeza con sus brazos completamente asustada y escucha un estruendo. Con su gran cuello había derribado todo el techo del restaurante y se oyó de nuevo a la clientela gritar. Abre sus ojos temerosa, preguntándose qué demonios pasaba y que era esa cosa que no tenía misericordia en lastimar a la gente. Podía jurar que su cuerpo estaba temblando y por mucho que su cerebro ordenaba a sus piernas que se movieran para que sus pies se lancen a una carrera, estas no respondían. Estaba paralizada.
Suelta una especie de gemido al notar que esa cosa la estaba mirando con mucho interés.
-Tú…. – Oh genial, ahora resulta que hablaba como una persona. – Tú puedes verme.
Bunny sólo niega con la cabeza algo estúpida, pero su cuerpo no tenía control por el miedo, andaba a voluntad propia. Vuelve a gemir al oírlo reírse y soltar varios "maravilloso" de su boca… si se le podía llamar boca.
-Puedes verme y oírme… ¡Es maravilloso! ¡He encontrado la mejor cena!
Se repetía una y otra vez que corriera o esa cosa la devorará, pero seguía incapaz de mover un músculo. Su boca abierta soltaba cosas ilegibles a causa de que tenía un nudo en su garganta y deseaba que su tutor Sado estuviese ahora mismo con ella y así estaría segura, estaba tan asustada que lo necesitaba como aquel día de lluvia que se conocieron. Vuelve a gritar al sentirse aprisionada ya que esa jirafa mutante la había atrapado con su cola y la eleva por los aires. Lo oía reírse mientras caminaba sin dejar de sujetarla, se divertía con sus gritos llenos de miedo y sus esfuerzos inútiles por liberase, pero termina enojado cuando ella le muerde la cola, gritándole un par de palabrotas y la golpea en el suelo sin soltarla, levantaba y bajaba la cola vengativo mientras la veía sangrar y la oía quejarse.
-Con eso aprenderás quien es el que manda.
Iba a darle el golpe final con el propósito de que se quede inconsciente o muera, lo que pase primero. Pero cuando estaba a milímetros de estamparla, ella explota repentinamente en llamas, ocasionando que la soltara y se ve la cola quemada.
Las llamas fueron disminuyendo para poder revelar a su creadora que tenía una seria expresión en su cara mientras la ventisca causada por el fuego que la rodeaba como serpiente. Lentamente va subiendo su mano y cuando lo señala, el fuego se dirige directamente hacía él para quemarlo.
No se conmovió al oírlo gritar de dolor, sólo le importaba derrotarlo.
-Te voy a enseñar lo que sucede cuando te metes con la madre naturaleza.
Levanta su otro brazo y de la nada se aparece agua, una gran serpiente de agua que no tenía principio y fin, que termina mezclándose con el fuego y entre ambos elementos atacaron a la criatura que gritaba de dolor mientras Bunny hacía otro movimiento con sus manos y un gran cubo de tierra aparece en las alturas.
-Ya que eres un fósil… vas a terminar como uno.
Y el cubo cae sobre el Hollow, llevándoselo consigo a lo más profundo de la tierra. La muchacha va caminando hacía el gran agujero que se iba cubriendo poco a poco de más tierra que ella misma traía con ayuda de sus dones. Lentamente la seriedad va desapareciendo para ser transformada en cansancio y cae al suelo rendida.
Segundos después de haber caído, se oyen unos pasos, una silueta masculina se va acercando tranquilo hasta quedar al lado de la adolescente y la carga con cuidado.
En otra dimensión, nada menos que Hueco Mundo, se podía ver una batalla que, si nos basáramos con el horario humano, comenzó desde muy temprano y siendo iniciado por el bando de los malos. Entre las tropas aliadas había una persona que acababa con sus adversarios sin dejar de preguntarse el por qué de su aparición tan repentina y dónde se había metido el líder que siempre salía para presumirle su fuerza.
De lo único que podía apostar es que no planeaba nada bueno.
-¡Hey! – Se voltea para ver como otro se acercaba desde el cielo y terminan chocando espalda.
-¿Qué has sabido Shinji?
-Espera un momento. – Ataca a unos Hollow con una sola técnica y sonríe victorioso. – Hay problemas, ya sabemos lo que hace ese tonto.
-Menos relleno y ve al grano.
-Rikuto ha ido al mundo humano. Nos trajo este ejército para que no notemos su desaparición. Se ha ido a buscar a Orihime.
-¡¿A Orihime? – Exclamó preocupado.
-Ichigo, la quieren usar de rehén.
¿Esa cosa con huesos en su cuerpo conocía a su madre?
No le había dicho nada porque aún seguía en shock y con sus ojos clavados en él notaba que él no borraba esa sonrisa llena de confianza.
-¿Qué se supone que eres? – Preguntó Miryuu sin dejar de apuntarlo.
-Es un Arrancar. – Le respondió Konryuu.
-Son Hollow que adquirieron poderes de Shinigami, por eso tienen aquella forma humana. – Siguió Tsukishiro con la explicación sin perder la calma. – Su verdadera forma y poder están sellado en su espada.
-Se nota que este Shinigami fue a la Academia. – Murmuró con una sonrisa de burla y luego le pone atención a la confundida Ikary que aún estaba cerca de su escudo: el árbol. – ¿Por qué me miras de esa forma, Orihime? ¿Tanta sorpresa te da verme después de dieciséis años? – Cierra sus ojos. – No te preocupes, no estoy aquí para avisarte que lo mate. Él sigue vivo y arruinándome los planes. – Hace un gesto de fastidio que desaparece muy rápido. – Kurosaki Ichigo es un dolor en el trasero.
Ikary, Miryuu y Konryuu congelaron sus cuerpos a causa de la sorpresa, ahora resulta que también conoce al padre desaparecido de la muchacha… ¿qué es lo que estaba ocurriendo? Ven al Shinigami en búsqueda de una respuesta, pero Tsukishiro sólo esconde levemente su rostro. Decidida, Ikary deja el papel de damisela en peligro apartándose del tronco y caminando hacía sus amigos y posible enemigo, quedando al lado de la Quincy femenina.
-¿De dónde conoces a mi padre? – Le preguntó con una expresión de serenidad que cualquiera juraría que no tenía miedo. Si estaba algo asustada de todo lo que estaba pasando, pero no iba a quedarse por más tiempo oculta tras sus amigos.
El arrancar alza sus cejas, curioso y algo desconfiado por sus palabras. Se la queda mirando y notó mejor que a pesar de lo mucho que se parecen, ella no llevaba sus horquillas, su color naranja era más claro y a pesar de lucir la "más débil" tenía la apariencia de haber participado en muchas batallas de cuerpo a cuerpo.
-¿Quién eres?
-Kurosaki Ikary.
Después de reflexionar aquel descubrimiento, el Arrancar comienza a reírse. Su risa se escuchaba por toda la zona y, a pesar de tener una voz hermosa, el ruido estaba perturbando a los Hollow que estaban bajo sus pies. Deja de reír y la vuelve a observar como un tesoro codiciado en un museo.
-Vaya, vaya, vaya… con que esos dos tuvieron primero el postre y después la cena. – Comentó viéndola de arriba hacia abajo. – Luces igual de sexy que tu madre… aunque tienes más pecho que ella… aunque si ha pasado mucho tiempo, las de Orihime probablemente crecieron. – Elogió con seducción e Ikary alzo una ceja molesta, se había olvidado que él era más poderoso que ella y quería golpearlo. – Ya que es la primera vez que nos vemos, voy a presentarme: Mi nombre es Rikuto Tertuliana.
-No has respondido mi pregunta Rikuto, ¿De dónde conoces a mi padre?
-Veo que no te han hablado de mí, de tus padres y lo que pasó hace dieciséis años… y eso que tu padre es muy famoso en la Sociedad de Almas y Hueco Mundo.
Ikary se sorprende y ve a Tsukishiro con deseos de matarlo, tal como sospechó, el tonto Shinigami le estaba ocultando más cosas de su padre.
-El humano que se convirtió en Shinigami Sustituto, pero resulta que es un Shinigami puro ya que su padre también lo es, y salvó al mundo del Reinado de Aizen-sama. Toda una leyenda y superhéroe, ¿no? – Se burló con sarcasmo al ver la expresión de la chica, no era necesario ser un genio para descubrir que la hija era una ignorante. – Parece que hay muchas cosas que quieres saber y que la gente que te rodea te ha estado mintiendo por mucho tiempo… incluyendo tu madre.
Su cuerpo tembló en rabia y miedo, miedo de aceptar que él tenía razón. Tenía muchas ganas de llorar por la cruel verdad, el mundo le mentía, su familia le oculto lo de su padre, los Shinigami también y el motivo de sus poderes, y sus amigos le ocultaron que eran Quincy. ¿Por qué tenía que pasar por todo eso? ¿No saben lo mal que la hacían sentir?
-Te llevaré conmigo. – La decisión de Rikuto la sacó de la realidad. – Mis planes originales eran llevarme a Orihime y usarla de rehén para que tu padre me entregue el tambor, pero no puedo sentir su reiatsu. Así que hagamos esto, yo te secuestro, te comento de tus padres mientras espero a que el idiota me de lo que quiero, dejo un par de días para que se conozcan y los mato a todos.
Y le ofrece una de sus manos para que ella fuese hacía él y ambos partieran a Hueco Mundo, era mejor por las buenas que por las malas según el concepto de Rikuto.
-¡Eso no va a ser posible! – Los gemelos Quincy y el Shinigami se colocaron frente a ella como escudo.
-Lo sentimos, pero a la tonta no te la llevas. – Declaró Konryuu subiéndose los lentes. – Además, tenerla sólo le va a causar dolores de cabeza como a mí.
-Ella es mi amiga y no pienso abandonarla. – Miryuu le sonríe al chico malo y lo señala con su flecha. – Y tiene muchas cosas que saber, como también sueños que cumplir. Así que no puedes destruir nuestro mundo.
-Si quieres tomarla tendrás que pasar sobre mí. – Fue todo lo que dijo Tsukishiro liberando nuevamente su Shikai en ese día.
Rikuto vuelve a reírse comentando lo divertido que sería y al momento que alza sus brazos, su ejército de Hollow se acerca para el ataque.
-¡Quiero a Kurosaki Ikary viva! – Ordena señalando a la mencionada.
