CAPITULO 4. PESADILLA EN PRIVET DRIVE
Antes me gustaria decir que muchas gracias a los que me estais leyendo y sobre todo a los que em estais dejando reviews, para vosotros es solamente darle un clic y escribir algo, pero cuando escribes una historia, cuando te devanas los sesos para que te quede bien, se agradece muchisimo simplemente un me gusta, sigue asi.
Todo lo que he dicho, sobre todo el cumpleaños de Ginny, es de J K Rowling, la criatura es mia, aunque el nombre se le ocurrió a una amiga.
Puede que estos primeros capitulos os parezcan un poco aburridos, pero es que son capitulos de transición.
Me esta costando bastante tiempo porque estoy cerka de los examenes, pero os prometo darme toda la prisa que puedo.
A Claire te digo que el fin de los libros de Rowling fue lo que me inspiró a escribir un octavo libro.
A Rob te digo que me parece recordar que en ningun lugar dice que no se puedan contra criaturas, solo estan prohibidas en humanos, de hecho y si no recuerdo mal Dumbledore afirma haber usado una para conseguir un recuerdo y Alastor Moody usa maldiciones contra una araña e incluso la maldición Imperios contra los alumnos.
A Silversurfer te digo que si que me gusta estela plateada y que ese nombre me gusta mucho, de hecho una curiosidad es que se llama Norin Fenan Radd, el segundo nombre es el nombre de el hermano de Norin y cuando sale la noticia del profeta los nombres de sus padres también son los autenticos. Norin radd tiene una gran historia.
Os pide encarecidamente que si encontrais algo que un personaje no debería decir o algo pensais que no esta bien decidmelo.
MUCHAS GRACIAS A TODOS.
Estaba tumbado boca arriba en algún lugar. Fuera donde fuese, lo sentía blando, cómodo y suave.
Ya no notaba su respiración desacompasada, ya no sentía la sangre correr por su cuerpo ni notaba el punzante dolor que las garras de aquella criatura le habían provocado, según pensaba Harry, hacía unos segundos.
Notaba la luz sobre sus ojos, que mantenía cerrados. Sentía algo cálido en su mano, notaba restos de algo en su boca, fuera lo que fuera, se lo habían hecho beber cuando estaba inconsciente.
Quería levantarse, quería decir que estaba despierto, que estaba bien, pero no lo hacía, e intuyó inmediatamente por que.
Una mano, pequeña y cálida, tenía la suya cogida y la apretaba con fuerza, como si creyera que ejerciendo fuerza Harry viviría.
Le encantaba aquella sensación, le encantaba sentir esa pequeña mano cerca de él, apretándole la suya, parecía que era lo único que le ligaba a la vida, lo único que le permitía sentir.
Tras un tiempo, que bien podían haber sido horas, o incluso años, Harry abrió los ojos y la vió. No necesitaba magia para saber quien era la que le cogía la mano.
Vió su melena roja, despeinada, vió su tunica manchada.
-Ginny- dijo con voz débil.
La pelirroja se sobresaltó.
-Harry- chilló con ansia. Sus ojos le penetraban, como si pudiera con ellos atravesarle y saber todo acerca de él.
-¿te encuentras bien Harry?- preguntó otra voz, una voz nerviosa y preocupada de alguien a quien el chico no había visto.
Harry giró la cabeza y vió los azules ojos y el rubio cabello de Norin Radd. Parecía terriblemente preocupado.
-me siento bien- dijo Harry verazmente.
-oh harry- dijo Ginny abrazándose a él con fuerza sin soltarle la mano.
-Harry…- dijo Norin, su voz había cambiado completamente, su tono ahora era melancolico –lo lamento tanto… si hubiera… yo… debí… oh-
Harry iba a responderle, pero de repente empezó a escuchar sonidos en la cocina y antes de que pudiera darse cuenta Ron, Hermione, los señores Weasley, Bill, Fleur y Kingsley estaban encima de él y lo atosigaban a preguntas.
Mientras iba respondiendo que estaba perfectamente a todo el que le preguntaba vió como Norin Radd se escabullía hacia la cocina y se perdía de su vista.
Ginny seguía encima de él, abrazada fuertemente y Harry creyó sentir que estaba llorando.
Con menos esfuerzo del que esperaba, consiguió alzar su mano y acarició con ésta la larga melena de su novia.
Su pelo estaba enredado y sucio, pero no le importaba, lo más importante, lo que más le ayudaba era que estuviera allí con él.
Tras muchos "estás seguro de que estás bien" y muchos "si gracias" Harry consiguió deshacerse de la gente, excepto Ron y Hermione, a quien aparentemente no había convencido con su actuación.
Con las dos manos, Harry elevó a Ginny de modo que le miraba a los ojos.
-tranquila- le dijo timidamente –estoy bien- prosiguió con convencimiento.
-oh Harry te ví caer,te ví sangrar y yo no… no pude… oh Harry-
La chica volvió a abrazarle y Harry volvió a notar como lloraba encima de su camisa que estaba rota y manchada de sangre.
-¿estás bien?- preguntó Ron ansioso mirando re reojo a su hermana.
-si Harry nos asustamos mucho cuando te golpeó- dijo Hermione que tenía cara de susto.
-¿qué ocurrió después?- preguntó harry acariciando la melena roja.
Ron y Hermione se miraron.
-le heché una maldición muy poderosa harry- dijo Hermione en tono de disculpa –creía que sería suficiente, pero…-
-muchas gracias Hermione- dijo harry para tranquilizarla.
-hicimos lo que pudismo tio, lo siento-
-tranquilo Ron-
Harry elevó de nuevo a Ginny.
-muchas gracias Gin-
La chica hipó suavemente.
-el año pasado- comenzó Ginny con un hilo de voz –cuando nos atacaron y desaparecisteis… me asusté, todos decían que estabais bien, que estabais a salvo, pero yo… temí que… no fuera así- djio mirando a los tres amigos con los ojos rojos y al fin se sentó al lado de harry y se calmó –cuando te he visto… tanta sangre… tantos cortes…-
-¿quién me curó?- preguntó Harry.
-Norin- dijo Ron y parecía molesto.
Hermione miraba con perspicacia, y Harry conocía esa mirada en su amiga.
-¿qué ocurre Hermione?- se le adelantó Ginny que miraba a los ojos marrones de Hermione.
-sabeis quien es- dijo con un suspiro mientras miraba de hito en hito a la puerta.
-es un auror- dijo Ginny con convicción.
-es uno de los mejores aurores que hay ahora- dijo Hermione con agitación –el año pasado, él solo, capturó a un gran número de mortifagos- terminó dando otro vistazo a la puerta.
-¿de qué lo conoceis?- preguntó Ron a Ginny con muestras de envidia.
Ginny lo miró con suspicacia.
-el año pasado- dijo con aire melancolico –cuando Kingsley nos avisó de que habían tomado el ministerio, el fue uno de los que vinieron a ayudarnos…- se quedó callada unos momento.
Ron la miraba inquisitivamente.
-salvó a mama- dijo la chica al fin.
Hermione sonrió pero Ron ladeó la cabeza pensativo.
-por eso le miraba con cariño- dijo harry.
-se conocían de antes- dijo Ginny mirando a Ron con suficiencia.
-¿de qué?- preguntó Harry con interés.
Ginny se encogió de hombros.
-debió ser en el colegio- dijo Hermione como si recitase.
-¿fue a Hogwarts?- preguntó Ron con interés.
-Ron, Hogwarts es el único colegio de magia en Inglaterra, claro que fue a Hogwarts- dijo Hermione como si la hubieran ofendido.
-podía haber ido a Durmstrang- dijo Ron con marcado desprecio –como tu amigo Krum- dijo con un tono que intentaba ser casual aunque no lo logró.
Hermione le lanzó un codazo y Harry y Ginny rieron.
La tarde pasó rápidamente y llegó la noche.
Harry Ron y Hermione preparaban la mesa mientras Ginny hacía unos recados para su madre.
-¿por qué miraste así a Norin cuando llegaste?- preguntó Harry a Hermione en voz baja.
La chica le echó una mirada incredula.
-no leeis el profeta ¿verdad?- preguntó Hermione suspirando.
Ron y Harry la miraron con interés.
Hermione miró al cielo con gesto que denotaba "no tienen remedio".
-Norin Radd ha dimitido hace poco como auror- dijo la chica con calma –se suponía que él iba a ser el próximo jefe de la oficina de aurores-
-¿y por qué ha dimitido entonces?- preguntó Ron mirando a su novia como si ella tuviera todas las respuestas.
Ella simplemente se encogió de hombros.
Harry miraba a su alrededor, miraba los árboles que cercaban la Madriguera esperando ver al exauror por allí vigilando como lo había estado haciendo hasta entonces.
-vamos Ron- le espetó Hermione –ha salvado a harry y es auror-
-era- le replicó Ron.
-¿y qué?- preguntó Hermione con pesar.
-¿estaba en la Orden?- preguntó Harry.
Hermione se quedó con la boca abierta.
-no que yo recuerde- dijo la chica pensativa.
-yo nunca lo ví pasar por Grimmauld Place- dijo Ron con convicción.
Hermione puso los ojos en blanco.
-¿qué mas da si estaba o no en la Orden?- preguntó Hermione con ansia.
Pero Ron no respondió, miró fijamente los cubiertos y las fuentes que estaba poniéndo en la mesa.
-amo, ya está el pastel para ti y para el ama- dijo Kreacher haciendo una reverencia.
Harry asintió, pero Hermione le espetó.
-muchas gracias Kreacher- dijo Harry complacido.
Kreacher se dispuso a marchase pero harry lo interceptó.
-Kreacher espera-
El elfo paró en seco y en el mismo punto donde estaba giró 360º y miró a Harry atentamente.
Harry se quedó callado un momento.
-Kreacher ha llevado sus regalos a casa amo y los ha dejado en el cuarto de Sirius- dijo cortésmente.
-¿has ayudado a la señora Weasley a preparar el pastel de harry?- preguntó Hermione acercándose al elfo con cariño.
El elfo la miró con cierta reticencia pero asintió y volvió a mirar a hary.
-¿por qué llamas a Ginny ama?- preguntó Harry con un hilo de voz.
El elfo miró a Harry con sus enormes ojos como si nunca le hubiera visto.
-el amo dijo a Kreacher que el ama era Ginny era su novia- dijo a Harry con voz temblorosa.
-si, lo es-
Esta vez la mirada de Kreacher fue de incredulidad.
-si Ginny es tu novia- comenzó Ron de mala gana –y tú eres el amo de Kreacher, al ser mayor de edad, eso convierte a Ginny en su ama- explicó Ron mirando a harry.
-el amigo del amo es muy listo- dijo Kreacher y Harry y Hermione rieron ante aquel comentario, que Harry recordara, Kreacher era la primera persona en llamar "listo" a Ron.
La cena transcurrió sin problemas.
El pastel que la señora Weasley y Kreacher habían preparado estaba delicioso y Harry y Ginny se pasaron la cena lanzándose miraditas mientras Ron y Hermione discutían en voz baja acerca de Norin Radd, Ron alegando que había usado la Maldición Asesina y Hermione rebatiendo que la había usado para salvar a harry.
Harry y Ron estaban acostados en sus camas en el cuarto de Ron, en el quinto tramo de escalera.
Harry no podía dormir y miraba las paredes, cubiertas de color naranja por el equipo de Quidditch los Chudley Cannons, el favorito de Ron, que dormía como un tronco.
Harry bajó las escaleras, aunque no sabía muy bien por qué.
Por primera vez en muchos años, no tenía ningún problema en la cabeza al que estuviera dándole vueltas, no tenía ningún enemigo acechandolo, pero aún así, no podía dormir.
Al bajar dos tramos de escalera se detuvo.
Miraba una puerta que había ante él.
Con cuidado la abrió y vió a la débil luz de la luna que entraba por la ventana una melena roja, como si fuera fuego, tumbada en una cama. Sin poder evitarlo se acercó un poco y la miró más de cerca, pero antes de llegar a su cama, su pie chocó con algo y no pudo reprimir un quejido.
Alargó el brazo y notó la mochila de Hermione.
La puso bien, pero algo se había caido de ella. Era el periodico mágico, el profeta, que ese día le había visto a Hermione.
Finalmente se decidió a bajar y llegó hasta la cocina con el Profeta en la mano.
Tenía sed, bebió un poco y se quedó allí. De pie sin moverse, mirando la luna llena, recordando a Lupin, uno de tantos que había muerto por su culpa.
No supo cuanto tiempo había estado allí, pero cuando por fin se decidió a irse de nuevo a al cama escuchó unas voces y como si algo le llamara se acercó a tientas a la puerta.
Las voces venían de fuera.
Una de ellas la reconoció al instante, Hermione, y la otra no le llevó mucho, Norin Radd.
-reconocerás que es muy raro que dejes un empleo así- decía Hermione mordazmente.
-depende de lo que busques en la vida- dijo Norin sin inmutarse por la muestra de desconfianza de la voz de la chica.
-¿y qué buscas?-
-¿sabes que es también raro?- preguntó Norin con calma.
Hermione no respondió.
-que una chica como tú esté aquí a estas horas de la noche- dijo el mago con voz suave, como si recitara una poesía.
-no podía dormir- dijo Hermione ofendida.
-ya veo- dijo el ex-auror claramente comprensivo, -tal vez podría ofrecerte una poción que te ayude a conciliar el sueño- dijo tímidamente Norin.
-prepara para dos Norin- dijo Harry saliendo de la cocina hacia el jardín.
Hermione se sobresaltó, pero Norin ni siquiera se inmutó.
-vaya, parece que habeis ofendido a Morfei- dijo con pesar el mago.
-¿Morfeo?- preguntó harry sin comprender.
-el espiritu del sueño- dijo Hermione rápidamente.
-muy bien Hermione- dijo Norin como si la premiara.
-diez puntos para Gryffindor- bromeó Harry.
Los tres rieron.
-¿qué haces aquí Harry?- preguntó Hermione acercándose a él y poniéndole la mano en el hombro.
-no podía dormir- dijo Harry y al darse cuenta de lo que llevaba en la mano añadió –ah por cierto, te he cogido el profeta-
-¿el profeta?- preguntó Hermione sin comprender.
-si es que- intentó explicarse Harry –pasé por tu habitación y …-
-se tropezó con la mochila- dijo una voz tras de ellos.
-vaya… esto mejora- dijo Norin.
Ginny acababa de aparecer por allí con una batal magenta.
-¿quereis que llame a los demás y nos montamos una fiesta nocturna?- preguntó Norin con fastidio.
Los tres chicos rieron.
Tras varias anecdotas (en un par a Norin casi le da algo) el mago rubio parecía más permisivo con que estuvieran allí a esas horas.
-has heredado el legado de tu padre- dijo norin riéndose de cuando dos años atrás, habían colocado un gnomo como ángel en navidad.
Los tres chicos parecían dispuestos a seguir, pero Norin les interrumpió.
-deberiais iros a dormir- dijo con tono adusto.
-¿y tú por qué no duermes?- preguntó Ginny con picardía.
-estoy de servicio- dijo norin.
-ya no eres auror- le recordó Hermione.
-eso no impide que vigile- dijo Norin con una sonrisa.
-¿me vigilas?- preguntó harry.
-te protejo- declaró Norin.
-¿por orden de quien?- preguntó Harry con interés.
-un viejo amigo- dijo Norin misteriosamente.
-vamos Ginny, será mejor que subamos a dormir- le dijo Hermione.
Ginny le dio un beso muy fuerte en la boca a harry y ambas subieron a la cama.
Al cabo de un rato, cuando harry había abierto el profeta e intentaba leerlo, Norin habló.
-se os vé muy felices- dijo con tono meláncolico.
Harry cerró el periodico dándose por vencido.
-lo somos-
-me alegro-
-gracias- dijo Harry extrañado.
-Harry, yo…- comenzó Norin.
-no tienes que culparte- dijo harry tranquilizadoramente.
-debí haberlo visto venir, debía pararlo-
-me salvaste la vida-
-después de haberla puesto en peligro-
-Norin, no te preocupes tanto-
-eres muy bueno-
Harry suspiró.
-no me gusta que la gente esté tan pendiente de mí-
-lo entiendo, pero ahora… con ellos ahí fuera…- dijo mirando hacia el cielo.
-tranquilo, acabareis con ellos… bueno, los aurores-
Norin sonrió.
-eso espero, aún así, el ataque de hoy…-
-¿sabeis de quien era el regalo?- preguntó Harry.
-no- dijo Norin contrariado –tantisima gente te ha hecho regalos…-
-son muy exagerados- dijo harry con un bostezo.
-¿cómo va la cicatriz?- preguntó Norin.
A Harry le dio un vuelco el corazón.
Era cierto que le había dado una punzada, pero como sabía eso Norin, ¿acaso lo había adivinado? ¿acaso sabía algo sobre su cicatriz?
-¿Harry? ¿lo del pecho, te sigue doliendo?-
Harry se recobró.
-ah, no que va-
-lumos- dijo Norin y su varita se encendió.
-levantate la camiseta, por favor-
Harry obedeció y Norin observó su cicatriz de cerca.
-quedará un poco de cicatriz, lo siento-
-tranquilo-
-podría disimularla con un tatuaje si te interesa-
-un Colacuerno Hungaro- pidió Harry divertido.
El día siguiente, Harry se levantó pronto, lo cual le extrañó porque no había dormido casi nada.
Bajó a la cocina dejando a Ron que seguía roncando en su habitación y se sentó a la mesa de madera.
Miraba al cielo azul en el que resplandecía un sol dorado.
Encima de la mesa vió el profeta que él mismo había dejado la noche anterior y lo cogió.
Norin Fenan Radd hijo de Yaltar y Elmar, quienes cambiaron los apellidos de su familia, ha dimitido hoy ante el ministro de magia después de que la pasada semana, en un acto publico, se le premiara con la Orden de merlin de segunda clase por su actuación contra quien-ustedes-ya-saben y sus seguidores capturando a 22 de los que se hacen llamar mortifagos durante el pasado año y encarcelándolos en un lugar que no ha sido facilitado a éste periodico.
El mago, que retomó sus deberes como auror hace dos años, en el mes de junio tras la muerte de Albus Dumbledore.
-buenos días cariño- dijo Ginny que acababa de aparecer por la puerta.
-buenos dias amor mio- dijo Harry con ternura.
Miró a un lado y a otro y al ver que no había nadie le cogió la mano a la pelirroja y la llevó bajo su camiseta a tocar su pecho.
Ginny al principio lo miró con malicia, pero luego cambió a desconfianza.
-¿qué…?-
Harry se subió la camiseta tras asegurarse de que nadie más estaba allí.
-ala- dijo Ginny sorprendida -¿cómo?-
Harry le explicó de dónde había salido el tatuaje de un colacuerno Hungaro que ahora llevaba en el pecho.
Ginny empezó a reirse y no paró ni cuando su madre llegó a la cocina y comenzó a preparar el desayuno.
-buenos dias mama-
-buenos dias señora Weasley-
la mujer, pequeña y regordeta no se inmutó.
-oh harry, Ginny buenos dias-
-¿mama estas bien?-
el corazón de harry se retorcía de dolor.
¿habría pasado algo? ¿alguien habría muerto?
Antes de que harry pudiera preguntar, Norin radd apareció con un destello verde por la chimenea y llegó hasta la cocina.
-Molly-
La mujer se sobresaltó.
-Norin- dijo con voz apremiante -¿qué ha ocurrido?-
-me temo que lo que nos temíamos-
-oh gran Merlin- dijo la mujer y Harry pudo ver una lágrima clara brillando al sol y cayendo por su mejilla.
Norin se acercó a la mujer y la abrazó.
Ginny miraba inquieta, su respiración estaba acelerada.
-¿qué ha pasado?- preguntó Harry con enfado.
La señora Weasley le miró con el labio tembloroso.
-verás harry- comenzó Norin para quien, al parecer, era más fácil hablar –esta mañana hemos recibido un mensaje de la oficina de aurores del ministerio, según ese mensaje, ayer por la noche…- pero ni siquiera el ex-auror parecía capaz de continuar a partir de ahí.
Entre inocentes risas, Ron y Hermione bajaron la escalera y llegaron hasta la cocina.
-buenos dias- dijo Hermione con alegría.
-¿qué hay de desayunar mama?- preguntó Ron sentándose en la mesa.
Pero en ese momento ambos se dieron cuenta de que algo malo estaba pasando.
-¿qué pasó anoche Norin?- preguntó harry mirando a los ojos azules del mago que tenía delante.
Su corazón borbotoneaba, sentía todo su cuerpo rígido.
-los mortifagos atacaron una casa en Surrey, en Little whinging- dijo Norin como si se viera obligado por una maldición a decirlo.
Ron y Ginny se quedaron con los ojos en blanco, pero Hermione lo entendió enseguida igual que Harry.
-oh harry- dijo la chica acercándose a su amigo y abrazándole.
Ginny se acercó a Harry y le cogió la mano aunque parecía no saber muy bien que pasaba.
Ron permanecía sentad en la silla sin comprender nada.
Harry pareció caer por un profundo agujero negro que al parecer no tenía fondo.
Hacía tanto tiempo que no tenía que preocuparse por esas cosas, que ahora, de nuevo teniendo que superar ataques de mortifagos… posibles muertes…
-¿están muertos?- preguntó Harry con una voz sombría que no reconoció.
Norin dio un profundo suspiro.
-tus tios si- dijo con calma sin pestañear manteniendo los ojos puestos en Harry –tu primo está herido, pero vive, está en San Mungo-
A Harry le fallaron las piernas y tuvo que sentarse.
Ahora todos lo miraban con preocupación.
-lamento su perdida Harry, lamento que no hayamos podido hacerlo mejor… yo…-
-dormía en una alacena- dijo recordando –nunca me hacían regalos, no se preocupaban por mi…- recitaba sin parar, su voz estaba llena de ira, llena de un sabor amargo que siempre sentía cuando terminaba el curso en Hogwarts y debía volver al número 4 de Privet Drive -creo que se hubieran alegrado si no me hubieran vuelto a ver-
Norin se quedó pálido.
-oh Harry- dijo la señora Weasley sollozando.
Harry la abrazó fuertemente.
-no llore, por favor, no llore ni yo lo haré, por unos familiares que nunca me quisieron, que nunca me aceptaron y para los que nunca fui nada más que una molestia- dijo fríamente Harry, aunque pudiera sonar desconsiderado, aunque pudiera sonar frio y terrible, sentía cada palabra que decía.
-señora Weasley- dijo Harry con cariño elevando la cabeza de la mujer tal y como había hecho con Ginny y mirando a sus ojos castaños, los que Ginny había heredado –para mí, además de mis padres y Sirius, los Weasley son la única familia que conozco y a la que mantengo lealtad-
Hermione se tapó los ojos, Ron le abrazó y Ginny se le lanzó encima poniéndose entre él y su madre y subiéndosele en los brazos y Norin aplaudía y le miraba lleno de respeto y admiración.
Cuando consiguió librarse de los abrazos, se dirigió hacia Norin, que estaba en una esquina y lo observaba todo radiante.
-¿por qué?- preguntó llanamente Harry.
Norin Radd le miraba con interés, como si fuera una escoba nueva que estuviera investigando.
-no están seguros- dijo Norin con presteza –pero creen que es una venganza- dijo el ex–auror con cierto miedo en su voz.
-¿venganza?- preguntó Harry aterrado.
Todos se habían callado, la cara de harry estaba contorsionada, se sentía como si le hubieran lanzado una maldición cruciatas.
Harry pensó en toda la gente que le importaba, inconscientemente, Harry cogió su varita y la apretó fuerte contra su mano.
-pero, ¿se supone que mis tios estaban en un lugar seguro?- preguntó Harry mirando al mago rubio.
Los ojos azul cielo del hombre parecieron oscurecerse brevemente.
-tras la caida de…- Norin no parecá poder seguir, miró a Harry como si esperara que éste le diera ayuda –Voldemort- consiguió articular.
Harry asintió complacido.
-quitamos la protección a tus tios- dijo con un lamento.
-claro- dijo harry.
-Hermione- dijo harry pensando en algo muy importante –el galeon- dijo misteriosamente, pero Ron, Hermione y Ginny lo habían comprendido.
Hermione subió corriendo las escaleras mientras la señora Weasley y Norin Radd les miraban con una ceja elevada.
Tan rápido como había subido bajó.
-¿les prevengo solamente?- preguntó Hermione cabizbaja mirando un galeón que llevaba.
-diles que tengan cuidado, y que si necesitan apoyo que manden un mensaje, que lleven siempre las monedas consigo-
Ginny sonrió.
El día se hizo largo y tedioso cuando todos le preguntaban si se encontraba bien.
Tenía prohibido ir a San Mungo a visitar a su primo, pero tampoco hacía ninguna alusión a querelo.
Esa noche, fue a dormir pronto con la excusa del cansancio del día, aunque pudo sentir las miradas preocupadas de todos mientras salía de la cocina y se encaminaba a la habitación de Ron.
Pasó mucho tiempo tumbado, boca arriba con los ojos abiertos mirando al techo y recordando todo lo que sus tios y su primo Dudley le habían hecho, todo lo que había sufrido en su casa, en su compañía, pero también, por alguna razón que escapaba a su conocimiento, pensaba en Dumbledore, cuando sus padres habían muerto, su tia petunia le había permitido quedarse en su casa y le habían cuidado hasta su mayoría de edad.
Ron llegó, pero al parecer pensó que Harry estaba dormido.
-buenas noches Ron- dijo Hermione con una voz suave y tierna que Harry nunca le había escuchado.
-buenas noches Herms- dijo Ron también tierno y a Harry le costó no reirse.
Pensó en que siempre le habían permitido volver en verano tras el curso en Hogwarts…
A pesar de que lo intentaba, no conseguía dormirse, se movía, cambiaba de postura, pero aún así, el sueño no llegaba, el espiritu ese del sueño que había dicho Hermione debía haberle pasado de largo, aunque seguro que Ron le caía bien, porque lo oía roncar a su lado.
Pensó en una idea, más bien una locura.
Se levantó sigilosamente (asegurandose de que no habían mochilas en el suelo) y cogió su capa de invisibilidad.
La miró con añoranza. Nunca hubiera pensado que la volvería a usar, y mucho menos para zafarse de un auror escapar de una casa protegida y dirigirse a San Mungo, donde estaba herido nada menos que su primo Dudley.
Bajó la escalera con la capa puesta y se dirigió a la salida.
En el recibidor, como si le estuviera esperando, de hecho, debía de estar esperándolo. Ginny estaba sentada en uan silla, con una capa de viaje en la mano.
Harry lo meditó. ¿debía decirle que se iba?
No podía, en verdad, no se atrevía a decirle donde iba y mucho menso por que.
El frio le golpeó en la cara como si fuera un castigo por no decirle nada a Ginny. La noche era oscura y parecía casi solida.
Cuando llegó fuera de la protección mágica, sintió esa horrible sensación y se desapareció.
