LA CASA DEL TERROR
PARTE 4
Ralf y los demás escucharon un grito.
— ¡Es Kyo! –exclamo Leona asustada tomando del brazo del coronel quien la abrazo al momento en la oscuridad.
—Ese imbécil. ¿Dónde se habrá metido? –hablo con odio K' ya que retrasaba el camino.
—No lo se... ¡KYO! –comenzó a llamarlo Ralf preocupado cuando algo le arrebato a la soldado de sus brazos. — ¡LEONA!
Ella pego un grito ahogado y luego el silencio, las luces se encendieron parpadeantes. Lo que vio Ralf fue a Leona colgada en el techo, tenía enredado en su cuello un cable de luz que era sujetado por una de los faroles de arañas que estaban en el lugar, sus ojos azules bien abiertos y la sangre filtraba de su boca, no había duda que fue ahorcada.
—no.. No ¡NO! –comenzó a llorar Ralf aferrándose de las piernas de ella. —Tu no...
K' era testigo del dolor que sentía el Coronel en ese momento, teniendo compasión por el ya que el también había perdido a su chica.
—Coronel. –hablo K' tomándolo del hombro. —Vamos, te ayudare a bajarla.
Ralf con todo el dolor entendió que no valía la pena llorarla sino vengarla.
Mientras tanto Mai leía el pergamino.
"La Princesa Athena, era una joven a las que todo consideraban la rencarnación de la diosa Atenea por su parecido a ella, caprichosa y egoísta vivía en el castillo Victoria, un mundo mágico donde ella ponía sus propias reglas. Un día aburrida decidió hacerle frente a un demonio llamado Apolion que descansaba en las profundidades del inframundo, lo despertó y lo reto a una batalla en el mismo infierno donde ella gano y triunfante lo convirtió en una estatuilla horrenda para humillarlo y arrojo a la tierra donde descansa en la actualidad, donde espera ser liberado por algún ser humano y buscar vengarse de la Princesa pero lo que el demonio no sabe es que la misma Princesa es la que puede tomar su estatuilla y con su sangre pura destruirlo o liberarlo."
—Entonces, este casa esta maldita por ese demonio. –dijo Athena.
—Debe alimentarse de las almas malditas de este lugar.. –supuso Mai.
—Quiere decir que ese demonio esta aquí y la única que puede destruirlo es una estúpida Princesa que ni siquiera existe en este mundo. –hablo con enojo Iori.
—Si existe Yagami. –le contesto Mai mirando a la psíquica. —Es Athena.
— ¿Quién? ¿yo? No, no. –cuestiona la psíquica negando con la cabeza. —Es imposible.
—Claro que lo es. –concordó Iori. —Es una niña que le teme a sus oponentes en los torneos y quieres que venza a un demonio, que idiotez.
— ¡Oye! –le contesto ofendida la psíquica.
—No es ninguna idiotez Yagami, la Princesa Athena es el ancestro de Athena, la única que puede tomarlo y destruirlo es ella, llevan la misma sangre. –explico la ninja. —Además por alguna razón estamos todos aquí ¿no crees?
—Asi es. –contesto alguien haciéndose presente ante ellos.
—Igniz. –dijo con repudio el pelirrojo al verlo, este solo sonrió con arrogancia.
—Gracias por la clase de historia mujer, pero ya me la habían contado. –siguió hablando y los apunto a los tres con un arma. —Pero lo que no sabía era que ella era esa Princesa y la única que puede tomar esa estatuilla.
Athena lo miro asustada temiendo de lo que podría hacer.
—Ven a mi Princesa. –hablo con sarcasmo Igniz extendiendo su mano.
— ¿Qué logras con eso, Igniz? –cuestiono Mai.
—Lo que mas quiero es convertirme en el ser más poderoso de esta maldita tierra y solo lo lograre cuando obtenga los poderes de ese demonio. –explico Igniz.
—y tu crees que ese demonio es tan imbécil de entregarte sus poderes JA, no me hagas reír Nests. –se burlo Iori colocando sus manos en los bolsillos.
—No voy a despertarlo, solo quiero robar sus poderes malignos para mis ambiciones. –aseguro Igniz.
—vaya y ¿Cómo lograras eso? –cuestiono Iori siguiéndole el juego.
—Una vez que la Princesa tome la estatuilla deberá entregármelo en plena voluntad y cuando la tenga en mis manos su poder pasara instantáneamente a mí convirtiéndome en un dios. –una sonrisa sádica se formo en los labios de Nests.
—y ¿Dónde sacaras esa cosa que te convertirá en dios? –siguió preguntando Iori teniendo su atención mientras que Mai sacaba con discreción un abanico de sus pechos aunque no funcionase lo iba a intentar.
—Eso es lo que debo..
Mai lo interrumpió lanzando su abanico hacia el revolver que lo lanzo lejos.
— ¡MALDITA PERRA!
— ¡CORRAN!
Exclamo la ninja, Athena aprovecho y tomo de la mano a Iori obligándolo a correr, sabia que ese pelirrojo tan orgulloso no era de los que huían pero aun asi salieron disparados del la biblioteca antes que Igniz recuperara el arma, luego escucharon disparos y que Nests los seguía con el arma, los tres corrían se separaron, Mai se escabullo en la cocina, escondiéndose en uno de los hornos donde cabía perfectamente, estaba asustada de que ese maldito la encontrara.
Escucho unos pasos, pero no eran pasos de pisadas sino como si arrastrasen sus pies en el suelo, la ninja cerró sus ojos aterrada.
—Mai..-escucho que la llamaban, esa voz era muy parecida a la de su abuela, abrió sus ojos y decidió salir de su escondite.
No había nadie y cuando las luces parpadeaban vio a una anciana que se tomaba de las paredes y se acercaba a ella arrastrando sus pies, Mai lloraba de felicidad al verla y cuando la tenia en frente le inspiro miedo, estaba bien pálida como maltratada, no tenia cabello, estaba totalmente calva y podía ver algunos agujeros en algunas partes de su cabeza, aun la sangre negra filtraba y recorría su cara.
—A-Abuela.
Los ojos de su querida abuela se tornaron rojos, con un aspecto diabólico que atemorizo a la castaña y la anciana se lanzo a ella atacándola, cayo al suelo y Mai gritaba tratando de defenderse con sus manos pero la fuerza que tenía esa anciana era sobrenatural, al hacerlo sus brazos al igual con sus piernas se lastimaban llenos de rascuños y golpes. Mai pego un grito cerrando sus ojos y las escenas aparecieron.
Vio como las enfermeras llevaban a su abuela a un salón y la sentaban en una silla mientras que los doctores preparaban las herramientas, eran como si se preparasen para una operación y el director del hospital tomo una de las herramientas, parecía a una pistola agujere adora y se la mostraba funcionar ante ella quien se exalto y trato de huir pero al hacerlo cayo al suelo, se dio vuelta viendo como ellos se acercaban burlándose, ella trataba de escapar arrastrándose pero fue imposible, la tomaron y sintió como un taladro penetraba su cabeza.
—Mai ¡Mai! –la despertó Terry viéndola toda lastimada y transpirada.
— ¡Terry! –se alegro al verlo y lo abrazo con fuerza llorando.
— ¿Qué te paso?
—Mi abuela, mi abuela... la vi.
—Son almas malditas, hay que cuidarnos de ellos y salir de aquí. –la ayudo a levantarse. — ¿Dónde están los demás?
—No lo se...
Mientras tanto Athena entro a un cuarto rápidamente cerrando la puerta tras de si, el la estaba siguiendo y totalmente asustada y desorientada se aleja lentamente de la puerta sin dejar de observarla, sentía que Igniz estaba detrás de ahí cuando una mano enorme le tapo la boca, pego un grito ahogado tratando de defenderse.
—Soy yo, soy yo. –le susurro el pelirrojo en su oído para tranquilizarla, ella logro serenarse un poco y se dio vuelta para verlo, se alivio.
—El me estaba siguiendo. –susurro también, muy aterrada. —Creo que esta detrás de la puerta.
Iori fue hacia la puerta como si nada y la abrió, no había nadie y la volvió a cerrar, se acerco otra vez a ella.
— ¿Aun tienes la radio? –le pregunto.
—Si, si. –la tenia abrochada al costado de su falta y se la entrego al pelirrojo. — ¿Qué harás?
—Llamare al Coronel para salir de este maldito lugar. –comenzó a hacer funcionar la radio.
Mientras tanto Ralf y K' terminaban de bajar a Leona y dejarla acostada en el suelo escucharon la voz de Yagami desde la radio.
"Jones ¿Dónde están?"
"En el salón de torturas Yagami esta en el primer pasillo y ¿Ustedes?"-contesto.
En ese momento Iori miro a su alrededor y vio que era un lugar grande con un olor nauseabundo, habían como enormes hornos como en los cementerios, al parecer ahí quemaban los cuerpos de los pacientes que fallecían.
"Es un asco, iremos para allá"
"¿Qué sucedió para que cambiaran de opinión?"
"Nests esta aquí. "
"¡Nests!" –Exclamo el Coronel, esto alarmo también a K'. "Vengan de inmediato para acá"
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