.

Ready To Start

Chokehold

Todos los sentidos


Siento… siento una cosquilla en mi mejilla, tranquilizadora.

Y luego, de a poco, voy sintiendo el dolor de cada miembro de mi cuerpo, siendo el mayor suplicio en mi cabeza. Soy capaz de notar como mi casco bombea de dolor, la siento hinchada como un edema.

Y puedo sentir un calor en mi pantorrilla izquierda, quizás… también aprovecharon de colocarme la pomada nuevamente.

Me tranquiliza, esa caricia, me tranquiliza, y en verdad no quiero acabe. Ojalá siga, ojalá continúe y nunca acabe.

— ¿Por qué no me avisaste antes? — Escucho su murmullo.

Y en verdad espero que sea él, pero no estoy segura.

Hace mucho tiempo no sé cómo es su timbre de voz, porque la de este hombre es mucho más grave. Tampoco sé cómo será su tacto, porque la de este hombre es más áspera, pero tan llena de afecto, que no me importa.

Solo puedo distinguir una sola cosa, y es el olor. El huele a Shaoran. Y quiero creer que se siente como Shaoran.

Intento abrir los ojos, y el cosquilleo en mi mejilla para.

Por favor, no pares.

Al abrirlos, me cuesta acostumbrarme a la luz. No puedo ver nada durante segundos. La luz me hace doler la cabeza, viene un vértigo que no me espero y todo da vueltas. Cierro mis ojos tan rápido que aquello me marea también. Sin embargo, estoy consciente, estoy consciente por todo el dolor de mi cabeza, por el aroma que siento, por la presencia al lado mío y por qué estoy casi segura que es Shaoran, pero necesito abrir los ojos, y mirarlo para calmar mi corazón.

— ¡Sakura! — Escucho la voz preocupada de mi hermano. Sé que toma mi mano y no es el mismo cosquilleo, sino un calor fraternal.

— Agua — Murmuro. Tengo la garganta seca, mi tono de voz es más grave, y necesito con urgencia agua.

Alguien coloca un vaso en mis labios. Trago, trago todo el contenido, y me duermo de nuevo.

.

Escucho voces alrededor.

— Olvídalo, no me voy a ir a Londres si ella está así, me necesita, ¿Cómo quiere que me vaya Shaoran?

¿Shaoran?

— Estamos yo y Meiling para cuidarla, además está el zopenco de su hermano, Kerverus y Yue en la planta baja, y, por si fuera poco, su padre no ira mañana a trabajar para cuidarla. Somos seis personas completamente capacitadas para cuidarla, súbete a ese maldito avión, Daidoji — Responde él — Se lo prometiste.

Quedan en silencio, porque no escucho a nadie más hablar.

— No me fio de ti — Responde después Tomoyo — Ya le rompiste el corazón una vez, no quiero que se lo rompas de nuevo. Meiling la puede cuidar, pero tu perdiste ese derecho hace mucho, mucho tiempo

Nunca hacia escuchado la voz de Tomoyo enojada, ni tampoco me la podría imaginar, pero supongo que hay una primera vez para todo, pero se escucha muy ruda, y ha dejado a Shaoran sin palabras, o al menos eso creo, porque no puedo abrir los ojos, solo puedo escuchar. Y en verdad deseo que no peleen. Ellos deben llevarse bien, ellos eran amigos.

— Escucha, no fue esa mi intención, quiero decir, no lo hice con esa intención… espero que ella… tú, me perdonen, pero ahora voy a estar con ella, te guste o no te guste. Y tú te vas a subir a ese avión, te guste o no te guste, porque se lo prometiste, y no puedes perder esta oportunidad. Ya te lo dije, somos muchas personas cuidándola, y te puedo prometer que el molestoso de su hermano tampoco me quiere cerca, y solo por Meiling es que me deja estar aquí, así que no podré lastimarla.

Ahora era el momento de Tomoyo de callar. Escucho ruidos, cosas siendo movidas, tomadas, dejadas, la puerta del dormitorio siendo cerrada, y un suspiro.

Y su presencia más cerca.

Más cerca.

Hasta que vuelve el hormigueo en mi mejilla, y puedo volver a dormir.

.

— Sakura

Por favor, el sueño.

— Sakura, hija.

Intento parpadear, esta vez lo consigo sin menos esfuerzo por que hay poca luz en el cuarto. Solamente esta prendida la lámpara de mi escritorio, así que logro incorporarme, con un pequeño mareo. Acomodo la vista y sé que es mi papá, pero la mueca que trae me preocupa.

— Hija, necesito que comas un poco, ¿está bien?

— S-si.

Tomo la cuchara, pero se me resbala de las manos. El toma mis manos entre las suyas y las besa.

— ¿Qué te paso, hija mía? — Murmura, muy preocupado. Sus ojos más brillosos que lo normal.

— P-paapà, no te preo-ocupes, por favor — Le intento sonreír, pero hasta sonreír, duele — Me caí… tu sabes lo torpe que soy.

— Esto es el resultado de las cartas Clow, ¿cierto? — Murmura, entre suspiro.

Hace tiempo que las cartas Clow no son noticias para mi papá, y seguramente hubiese estado más que en desacuerdo a que yo fuese una card captor cuando tuve que hacer tantos malabares a los 10 años para encontrar las cartas, pero nunca, nunca había sido tan despistada para que me viera en este estado, y sé que le dolía. Le dolía ver a su pequeña en este estado tan deplorable.

— Si papá, pero no te preocupes, por favor.

El no dice nada. Tomo la cuchara y la deposita en mi boca. Por fin me di cuenta que en realidad tenía mucha hambre, y que me costaba abrir la boca por un vendaje alrededor de mi cabeza.

Así estuvimos durante mucho tiempo, el alimentándome, yo comiendo y tragando, hasta que la sopa desapareció y el dejo la bandeja al lado de mi cama, en silencio.

— Sé que no te puedo pedir que dejes de hacer lo que estás haciendo, porque es algo muy importante para ti y el mundo… — Dijo — Pero en verdad me gustaría que tuvieras mucha precaución y aceptes la ayuda que los jóvenes Li te pueden brindar. No quiero que hagas esto tu sola — Menciono, acariciando la palma de mi mano — ¿me puedes prometer esto?

Le sonreí, dando una respuesta positiva.

Me dio un beso en la mejilla, y tomo la bandeja, no sin antes darse media vuelta.

— ¿Puedes recibir visitas, o quieres descansar?

Me sorprendí. Miré mi despertador, que marcada las 23.48, siendo ya demasiado tarde.

— ¿Quién está?

— Bueno, Tu hermano, Yukito, Meiling, Shaoran… Tomoyo había estado toda la tarde, pero prefirió no levantarte y debe estar tomando su vuelo a Londres… Estaba muy preocupada por ti, más tarde deberías llamarla.

— Claro, la llamare — Conteste — Pero me siento muy cansada, la verdad preferiría que nadie me viera en esta condición, me gustaría descansar. Además, ya es tarde, mis amigos deben estar exhaustos y deberían descansar t-tambien.

— ¿Estas segura? Shaoran se veía muy predispuesto a subir — Me dice, llegando hacia la puerta — de hecho, el te quería dar la comida pero como tú no lo veías hace mucho tiempo… preferí hacerlo yo.

¿Shaoran… aún está aquí?

Mi corazón aleteo como loco e intente sonreír.

— Esta bien, hazlos pasar.

— No te preocupes, no dejare que te entretejan hasta tan tarde, solo serán unos minutos.

Asentí.

Nerviosa, y jugando con mis pulgares, espere a que entraran. El primero en llegar fue mi hermano, quien me abrazo y me despeino el pelo. Se veía muy preocupado, pero siguió bromeando con que había dejado un hoyo de gran profundidad en la pared de cemento, como hacían los monstruos. Me alegró saber que su sentido del humor seguía intacto. Entre tanto, llego Yukito, con una cara de pena inmensa, seguramente porque Yue no participo de la pelea, y quizás creía que podía haber impedido el enfrentamiento. Pero lo calme, comentándole que no era su culpa, por ningún motivo.

Salieron, y luego entro Meiling siendo un mar de lágrimas, sola. Me abrazo y lloro todavía más fuerte. Me recrimino que como me atrevía. Que que me creía. Que estaba loca. Que casi me mataban. Que me faltaba cerebro. Que nunca más lo hiciera. Que comiera. Que me portara bien. Que me tomara los analgésicos. Que Shaoran estaba aquí. Que ahora él iba a entrar. Que ahora se despedía. Que durmiera, pero durmiera de verdad y no con pesadillas. Que se despedía. Que me besaba. Que lloraba otro poco. Que abría la puerta y salía.

Y podía sentir su presencia, incluso subiendo cada peldaño de la escalera. Estaba al otro lado de la puerta, y se quedó un largo rato con la mano en el pomo de la puerta, quizás, meditando. La abrió, y ahí estaba el hombre del que seguía enamorada. Vestido de negro entero, entro a la habitación. Su pelo seguía con el mismo corte, sus ojos con el mismo color, quizás un poco más claro, pero sus facciones eran más duras, se veía un tipo más duro, no como un joven de 17 años, si no como un hombre. Mi habitación repentinamente ahora era demasiado chica para él.

Me miraba, me miro durante minutos que se me hicieron interminables, y yo lo mire a él, cada movimiento que hacía, como se sentaba en la silla de mi escritorio con mucha gracia, como acercaba la silla de mi escritorio. Como, gentilmente, colocaba una mano en mi hombro, que comenzaba a cosquillar, hasta acostarme despacio. Intento hablar en innumerables ocasiones, pero nunca unió dos palabras que significaran algo. Shaoran no era bueno con las palabras, pero siempre fue excelente en los gestos.

— Te extrañé — Le dije, cuando vi que abría por quinta vez la boca para decir algo. Él se calló y me acaricio la mejilla, cerré los ojos ante su tacto.

— Descansa Sakura.

Y como si fuera el guardián de mis sueños, el sueño se apoderaba de mí, lentamente, y poco a poco se me hacía más lejano.

— No te vayas — Le suplique

— Nunca — me prometió.

.

.

Desperté con el olor a desayuno. Fui consciente que era temprano por la mañana, quizás las nueve o diez de la mañana. Mi estómago rugía por un poco de comida y la luz ya no me molestaba de manera significativa como ayer. Intente ponerme de pie con un poco de esfuerzo, despertando cada miembro de mi cuerpo con dificultad, pues todavía parecían agarrotados y aún dormidos.

Soy capaz de sentarme en mi cama y ver como juegan los dedos de mis pies. Noto que la herida en mi pantorrilla se ha curado casi por completo, quedando un diminuto circulo de color más oscurecido que mi tono normal, la toco por curiosidad y ya no me duele. Sonrió feliz.

Tomo una bocanada de aire y me levanto, no sin algo de dificultad, un leve vértigo se apodera de mi pero logro controlarlo sujetándome de mi escritorio, suspirando, me pongo mis pantuflas y me predispongo a bajar a desayunar, dado que escucho voces abajo, muchas personas hablando… pareciera una fiesta.

— ¡Kero no te comas el pastel, es para Sakura! — Chilla Meiling, lo más probable que a mi amigo glotón

— ¡Queda mucho postre para Sakura, ya cállate!

— ¡Entre tú y Yukito se van a comer toda la comida y no quedara nada para ella! — Murmura mi hermano, seguramente retando a los dos.

Yo sonrió mientras avanzo al pomo de mi puerta, apenas toco el manojo esta se abre. Me asusto, y de la sorpresa, voy hacia atrás perdiendo el equilibrio, pero él me sujeta, y yo no me caigo.

Sé que es él, porque su aroma es más fuerte que ayer. Es un olor a madera mojada y bosque. Nos miramos un momento, y yo no puedo calmar el sonrojo que aparece en mis mejillas ante su escrutinio, su mirada me parece aún más intimidante que cuando éramos niños.

— Me-Me asustaste, Shaoran — Logro responder, como una tonta

— ¿Estas bien? — Pregunta él, colocándome nuevamente de pie

Se aleja, y el cosquilleo deja de existir, permitiéndome pensar con más claridad. Tengo que elevar la vista para verlo mejor, es mucho, mucho más alto de la última vez que lo vi. Se ve que también está más tonificado, tiene una espalda mucho más ancha, y puedo notar que unos músculos se marcan suavemente en sus brazos.

— Sakura — Llama mi atención de nuevo, y juro que una mariposa se mueve en mi estómago al escucharlo decir mi nombre — ¿Estas bien?

— Si — Le sonrió con sinceridad, y con algo de nerviosismo — Justamente iba a bajar para desayunar, solo me sorprendiste al abrir la puerta, eso es todo. No te preocupes.

El relaja su semblante, solo un poco. Y nota algo en mi cabeza, llevando su dirección a mi pelo.

— Te creció…el pelo — Comenta, anonadado. Lo acaricia suavemente en toda su longitud. Y la verdad es que casi alcanza el largo de Tomoyo, pero solo llega a la altura de mi espalda media. Me sonrojo con su comentario.

— Si, me lo he dejado crecer un poco — Susurro, de repente cohibida por la situación.

Sentir a Shaoran aquí, en mi pieza, me parece un poco surrealista después de todos estos años sin haber recibido ninguna clase de respuesta desde los 16 por él. Ver su preocupación me descasilla de la idea preconcebida que tenía de él. ¿Aún siente nuestra unión? ¿aún le importo?

Tomando su mano, la llevo a mi pecho. Shaoran abre muchos los ojos.

— ¿Por qué? — Le pregunto, intentando crear una pregunta coherente — ¿Por qué no me respondiste en todos estos años, Shaoran? — Bajo la mirada, su mano caliente entre las mías — Es que…. Es que… ¿deje de importarte?

Los ojos de mi querido Shaoran se agrandan aún más y un rastro de rabia se logra atisbar en sus ojos color ocre.

— No es eso, Sakura — Murmura, con cierto rastro de rabia en su hablar — ¿Cómo se te ocurre…?

— ¡AHÍ ESTÁS! — Grita Kero, llegando directamente a mi cara, chocando con mi nariz — ¡Te ves mejor que ayer! — Ríe escandalosamente, pero feliz.

Yo suelto la mano de Shaoran, y el también parece dejarme ahí. Pero no me doy por vencida, tengo que obtener respuestas por parte de él en el tiempo que sea necesario

— ¿Por qué no bajamos todos a desayunar? — Me pregunta Kero, tirando de mi pijama para que avance.

Shaoran gruñe, me toma de las manos y despacio me va guiando hacia la salida de mi habitación. En todo el momento, el no suelta mis manos, seguramente para ser mi pilar por si me caigo, y se asegura de que esta sentada en mi puesto para poder sentarse en el suyo.

Cuando llego al comedor, todos parecen muy feliz porque me vuelva a recuperar. Meiling me abraza y mi padre me coloca mi desayuno favorito: Huevos fritos, salteado de verduras y tortillas de arroz.

Me lo como todo, mientras todos los demás hablan. Siento un hambre voraz parecido al de Yukito, pero no puedo parar de comer y apenas estoy terminando la primera roción, le pido a mi papá por una segunda más.

— Si sigues así te vas a comer hasta le mesa, Monstruo — Dice Touya — Menos mal cocinamos de más en esta ocasión. No te vayas a comer todo lo que queda en el refrigerador…

— ¡Hermano! — Gruño

— Pero si hasta gruñes como un monstro — Murmura él, haciéndome rabiar aún más

— Sakura — Llama mi papá, cambiando su cara de felicidad a una concentración — Quería conversar contigo acerca de las cartas Clow

Toda la mesa se queda en silencio. Hasta Yukito deja de comer para prestar atención

— ¿Qué pasa con eso, papá? — Pregunto, limpiándome los labios con una servilleta.

— No sé si alguna vez te has preguntado cómo es que llegaron las cartas a mi poder — Me sonríe — Dado que accidentalmente tú las abriste estando en mi biblioteca, ¿no es así?

Yo asiento con la cabeza. Es verdad, más de una vez se me había pasado por la mente aquella pregunta, pero como mi papá no era un miembro activo en la captura de las cartas Clow, lo quería afuera de todo el peligro que podía ocasionar, por lo que callaba esa pregunta. Sin embargo, ahora que él es participe de este mundo, él podría, por fin, aclarar este malentendido.

— La verdad es que los Kinomotos también somos descendientes del mago Crow.

— ¡¿Queeeeeee?! — Grita Kero, Meiling y yo al mismo tiempo

— Si, verás. El libro de las cartas Clow ha pertenecido por generaciones a los Kinomoto, pero lamentablemente, ninguno de nuestros antepasados podía utilizarlo porque no poseía la magia suficiente — Suspira — En mis años de juventud, yo mismo intente conjurar y aprender la magia del Mago Clow para acceder a las cartas, pero el libro nunca se abrió conmigo. Sin embargo, mi deber era proteger aquel libro, a pesar de no poseer magia, para evitar que caiga en manos equivocadas — Sonríe tiernamente y me mira — Por suerte, tú fuiste la elegida con el don de la magia, al igual que tu hermano Touya, pero el libro te escogió a ti, Sakura, para cumplir aquella misión.

— Entonces — Murmuro, jugando con mis manos — ¿Tu sabías todo este tiempo sobre las cartas, su poder, y los acontecimientos que ocurrían en Tomoeda?

El sonrió, asintiendo

— Claro que sí. En un principio me costó pensar que tu tuvieras que estar involucrada en ello, pero desde pequeña nos dimos cuenta que tenías dotes para la magia, junto con Touya — Explica, mirando a mi hermano al otro extremo de la mesa — Desde niños jugaban con magia y ni siquiera se daban cuenta. Con Nedeshiko muchas veces encontrábamos nuestros gatos flotando arriba de la mesa, o ustedes transformando el agua en sólido, en otras ocasiones podía ver las almas de las personas cuando íbamos al cementerio a ver a la abuela, y siempre fue muy normal en ustedes.

Miro a mi hermano. La verdad, si recuerdo haber tenido un gato cuando pequeña, pero que murió cuando yo tenía apenas 5 años, mas no recuerdo haber jugado con él con magia. El rostro de Touya me parece expresar que mi papá efectivamente, está en lo cierto, y que si jugábamos con magia, cuando niños.

— Tú no le dabas la debida importancia, pero Touya sí — Prosiguió mi papá — Es por eso que Touya no desarrolló los poderes que tenía tanto como tú, porque sabía que aquello conllevaba una gran responsabilidad.

— No me daba miedo — Refunfuño Touya, contra atacando la explicación de mi papá — Es que no le veía el uso a esa clase de magia, más que problemas. Sakura, cuando se dio cuenta que podía ver las almas de la gente muerta, comenzó con las pesadillas y yo era el que tenía que escuchar sus gritos de monstruo cada noche, por eso evité que ella siguiera 'jugando' con su magia.

— Entonces — Comenta Shaoran, al lado de Meiling — ¿Los Kinomoto también son desencintes del mago Clow? Si es así, ¿Por qué el clan Li no lo sabía? Nosotros no sabemos de ningún otra familia o clan que sea descendiente del mago, me parece… casi… imposible.

— La forma de actuar del mago Clow, a veces, es muy sospechosa — Comenta mi papá, con una sonrisa a Shaoran — A decir verdad, yo tampoco tenía idea que había otros descendientes del mago Clow aparte de nosotros. Cuando conocimos el clan de los Li, también fue como un balde de agua fría para nosotros.

— Es decir — Interrumpo — Esto quiere decir que… ¿pueden existir más descendientes directos del mago Clow?

Shaoran y mi papá asienten al mismo tiempo.

— O sea que… — Susurra Meiling

— O sea que Taiyo Usui podría ser también, descendiente de Clow — Completa Shaoran.

.

Luego de ese gran desayuno, Meiling y Shaoran se van a entrenar sus artes marciales con Kero y Yue, Touya, por otro lado, se va al supermercado a realizar las compras. Mi padre se queda en mi casa cuidándome. Por decisión unánime… sin tomar en cuenta mi consideración, todos han decidido que lo mejor será mantenerme un día más en casa, a pesar que puedo caminar de manera perfecta y el dolor de mi cabeza inexistente. Mi padre es el más contento con toda esta situación, dado que por fin estamos los dos juntos, y solos, como hace mucho tiempo.

— ¡Sakura! — Llama mi padre desde su despacho — ¿Puedes venir un momento?

— ¡Voy! — Contesto de vuelta, terminando de trapear la cocina.

Cuando llego a su despacho, me doy cuenta que esta todo desordenado, algo un tanto extraño teniendo en cuenta que mi padre es la persona más ordenada que habita en esta casa. Su pieza siempre ha sido la más limpia y pulcra, y los estantes de libros siempre han estado ordenados alfabéticamente. Ver este desmán me hace pensar en lo peor.

— Siéntate, por favor

Mi padre sale entre los estantes, con mugre en sus mejillas y su blanca camisa se ve opaca por polvo, seguramente. Él toma asiento al lado mío, y me tiende un libro que tomo con ambas manos

— Me costó mucho encontrarlo, pero sabía que lo tenía — Sonríe de tal forma, que sus ojos se vuelven invisibles y solo dos líneas de ternura que me observan detrás de sus marcos ópticos — Este libro, además de las cartas Clow, ha sido pasado de generación en generación, y yo creo que podría servirte en esta ocasión

— ¿Qué es, papá?

— Es el diario del mago Clow

Estar sorprendida es muy poco. Mis manos tiritan cuando siento, de repente, el peso de este libro en mis manos. Tiene una cubierta de cuerina de color bermellón, el signo del mago Clow está en la portada y esta sellado con la misma cuerina del libro. Al darlo vuelta, observo que no hay nada. Es muy simple.

— La verdad es que lo leí hace mucho tiempo, y ya no me puedo acordar de lo que dice, pero quizás ahí estén las respuestas a alguna de tus dudas, Sakura.

Yo abrazo a mi padre con todas mis ganas. Mi padre es un ser maravilloso, no puedo creer lo suertuda que soy de tenerlo a mi lado y que, por encima de todo, me ayude en estos momentos de confusión.

— Muchas gracias papá

— Oh, pero Sakura, no llores

Me sorprendo a mí misma, sintiendo los ojos nublados por las lágrimas. La verdad es que ni yo misma me di cuenta que estaba llorando de emoción hasta que mi papá me limpia las lágrimas de los ojos.

— Lo siento, últimamente ando muy sentimental papá, no te preocupes por mí — Le restó importancia, limpiándome las lágrimas.

Soy salvada por el teléfono, quien nos espanta a los dos. Mi padre se levanta con ánimo de responder y me deja sola con el diario de Clow en mis manos. Lo limpio un poco con la manga de mi blusa y lo observo con detalle. ¿Cuántos años debe tener esta reliquia? Al verlo detenidamente, se asemeja un poco a la biblia. El papel es fino, tanto, que temo que se quiebre al hojearlo, y al abrir una página cualquiera, puedo ver las anotaciones de Clow, dibujos y notas alrededor de la página.

— No te destacabas por ser una persona muy ordenada, ¿verdad, Clow?

Mis pensamientos son interrumpidos por el llamado de mi padre.

— ¡Sakura! — Grita mi papa desde la cocina — ¡Es Tomoyo!

— ¡Ya voy!

Voy corriendo hacia la cocina, en donde mi padre me tiende el teléfono y desaparece hacia su despacho.

— ¿Tomoyo?

— ¡Sakura, me tenías muy preocupada! — Chilla en mi oído, por lo que alejo el auricular de el — ¿Cómo se te ocurre enfrentarte a ese ser tan despreciable sin ninguna protección? ¡Pudiste haber muerto! Debería crear un traje que sea a prueba de balas, que te proteja de todos los golpes, pero claro, sería dificil de manejar por que debería ser con un material resistente y…

Siento la gota en la nuca de mi cabeza. Tomoyo cuando desvaría…

— ¡Tomoyo!, gracias por preocuparte, pero en verdad hoy me siento mucho mejor

— ¡Me alegro tanto, Sakurita! — Grita una vez más, esta vez un poco más calmada — Y dime ¿Cómo están todos alla?¿te están cuidando?

— Si, todos han hecho un espléndido trabajo preocupándose por mí, aunque, a decir verdad, me pone un poco incomoda esta cantidad de atención… estoy acostumbrada a arreglar mis asuntos yo sola y pue…

— ¿No será que te incomoda la presencia de Shaoran?

Siento el calor adormecer mis mejillas

— ¡Bah, Tomoyo! — Digo, con nerviosismo —, ¿Qué tonteras dices?

— Vamos Sakura, sabes que ya no me puedes mentir a mí — Se ríe entre dientes — Sé que aún te gusta, así que te daré un consejo

— ¿Un consejo? ¿qué consejo?

— No se lo pongas fácil, Sakura — Dice, con voz sombría — Sé que quieres un montón a Shaoran, pero no te olvides que te rompió el corazón, así que no se lo pongas fácil… si es que aún decides volver a darle una oportunidad

— ¿Tomoyo, de que hablas?

— ¡Ya te tengo que cortar! El gasto de las llamadas a larga distancia es exorbitante, salúdame a Meiling de mi parte, por favor

— ¡Pero Tomoyo!

La línea marca un tono continuo. La llamada ha sido terminada.

.

Se convierte en una rutina que todos desayunemos juntos, almorcemos y cenemos juntos. Es tanto así, que nos vamos turnando. El día de hoy, Meiling y Shaoran deben cocinar para la cena, yo estoy ayudándoles, entregándoles los materiales que requieren para cocinar. La más entusiasmada es Mei, quien después de todos estos fatídicos años rompiendo platos, saborizando mal, y sobre horneando, por fin ha logrado dominar el arte culinario y en sus cartas me ha prometido que todos los platos que preparan le queda para chuparse los dedos.

Por otro lado, Shaoran ha estado evitándome y quedándose en silencio. Es un ente pasivo, nunca propone un tema de conversación y tampoco participa de las conversaciones en la mesa a menos que no tenga otra escapatoria más que responder. Sé que me está evitando por que procura siempre no quedarse a solas conmigo en ninguna habitación. Touya, por un lado, ayuda a este pequeño plan de Shaoran por que se ha convertido en mi sombra durante todo el día.

— ¡Sakura, la sala de Soja! — Grita Meiling, al frente mío, llamando mi atención. Le sonrió, de nuevo me fui a la estratosfera

— ¡Perdón! — Respondo — Shaoran, encima de ti hay un gabinete, adentro está la Salsa de Soya.

El ni siquiera me mira, pero abre el gabinete y saca la salsa.

Y ha estado así desde que me levanté.

¿Por qué me evitas, Shaoran?


¿Por qué la evitas, Shaoran? Malditooooooooo. ¿No pensaron que se la iba a poner tan facil, cierto? eso de plan de 'te veo y eres mia y chaolin, se acabo historia'? Nooooo, aun hay muchas dudas que subsanar. Asi que aquì estoy, otro hermoso lunes para escribir y editar - ODIO CON MI VIDA EDITAR - pero ahí está el capitulo total. Proximo lunes veremos que nos trae!

KityTyKitt: Lamento la espera, pero aquì estaa. Espero que haya valido la pena. y sii, Shaoran volvio bitcheeeeees!. Gracias por tu rr n.n

Lady Rinko: Aquí está, espero te haya gustado.

Elisa Lucia V 2016: Yo creo Meilin le ayudará... pero veremos si en verdad 'necesita ser ayudado' jajaj. Gracias por tu rr!