ROMANCE DE DRAGONES
Capitulo 4: Por favor no
Por: Okashira Janet
Misao abrió los ojos lentamente, no quería pararse porque su adolorido cuerpo le pedía casi a gritos que permaneciera echa bolita bajo las sabanas pero bueno, si se quedaba por mas tiempo ahí se volvería una holgazana, justo como Sanosuke.
-Ese tonto…- la chica se frotó los ojos aún entre sueños recordando lo que había pasado el día anterior entre el cabeza de gallo y ella y sonrió de medio lado, ¿Cómo despertaría hoy su amigo después de pasar la noche entera como vil guardia frente a la puerta?, dispuesta a averiguarlo la muchacha giró la vista hacía el rincón donde esperaba encontrarlo pero en vez de eso su mirada chocó con los fríos ojos azules de su tutor que parecían traspasarle el alma de un zarpazo.
-¿-Se-señor Aoshi?- la joven se echó hacía atrás, por un momento su boca se secó por completo y no supo como reaccionar, ¿Debía sentirse herida y reclamar?, ¿Debía ofenderse?, ¿Debía llorar?, sin embargo ninguna de esas cosas fue necesaria, levantándose con gran elegancia el joven ninja salió de la habitación sin dirigirle ni media palabra, había pasado el tiempo, había cambiado ella e incluso el escenario y aún así ese hombre seguía tan frío como un bloque de hielo, y entonces y por alguna extraña razón que no acertaba a comprender unas enormes ganas de llorar la invadieron y tuvo que abrazarse las rodillas mientras cerraba los parpados con fuerza para no ceder a los deseos que sus lastimados sentimientos albergaban.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Kenshin dio un enorme suspiro y luego volvió a su tarea de pelar patatas, esa mañana el dojo entero se había sacudido con una visita que nadie esperaba y aunque él (y seguramente Soujiro) si lo habían sentido para todos los demás había sido una verdadera sorpresa la llegada de Shinomori Aoshi a engrosar sus filas.
¿No estaba esa batalla envolviendo a demasiados conocidos al mismo tiempo?, el joven pelirrojo no sabía si agradecer a los cielos una nueva ayuda o temer por la paz que hasta hacía poco se respiraba (relativamente) en el dojo.
Para todos era sabido que Misao no había salido del Aoiya precisamente con risas y abrazos, la verdad es que la muchacha había salido huyendo y con el orgullo herido (algo que nunca había contado pero que todos habían notado) y justo esa mañana no había cruzado ni media palabra con el joven ninja, al contrario había salido casi huyendo de su presencia poniendo como excusa que Saito la había citado muy temprano a su entrenamiento (aunque conociendo a Saito quizás la excusa no era eso en realidad).
Poniéndose un delantal viejo que había encontrado arrumbado en una alacena el joven espadachín se pregunto si sería buena idea ir y hablar con el ninja, después de todo ya en ocasiones anteriores ellos dos habían tenido amenas platicas en donde ambos se daban consejos (bueno… solo él era quien hablaba pero por lo menos Aoshi tenía la decencia de hacer como que le interesaba la platica) pero pensándolo bien… un escalofrió recorrió al pelirrojo de arriba a abajo al recordar como se veía esa mañana el joven ninja, vestido en yukata, con el cabello algo revuelto y las dos kodachis desenfundadas en sus manos, la verdad es que daba un aspecto medio raro empezando la mañana… bueno mas que raro, aterrador. Mejor se esperaba a que se despertara Yahiko o a que los demás volvieran de sus entrenamientos, lo que pasara primero.
………..
….
…
..
.
-¡JEAA!- El grito de guerra de Sanosuke al romper las piedras con su Futae No Kiwami se escuchó a kilómetros a la redonda, como había mencionado Soujiro el lugar ideal para entrenar su técnica era ese lugar junto al templo, las piedras abundaban y no había una sola alma que lo interrumpiera.
-¡Uff!- el joven guerrero resopló secándose el sudor de la frente y poniendo una mano sobre su cadera, eso de entrenar era agotador, aunque por lo menos él entrenaba a su propio ritmo, sentía pena de Kaoru que tenía que entrenar al mismo nivel que el demente de Soujiro y esa extraña niña Tami y mas pena sentía por Misao que tenía que entrenar con el desquiciado de Saito.
-Misao…- el joven sonrió por un momento recordando el día anterior ¿Cómo se le había podido ocurrir al idiota de Shinomori que él podría haberle hecho algo a la chica?, a decir verdad el ninja había estado tan furioso que por unos momentos no había sabido que hacer, pero bueno, si rememoraba el momento la verdad es que ponerlo celoso le había resultado muy divertido… ¿Había sido eso o el hecho de estar tan cerca de la joven?.
-¡Ahh!- el joven negó con la cabeza rápidamente, no, no debía meterse en camisa de once varas, el amor no estaba hecho para él y en este caso menos que nunca, él no podía enamorarse de una amiga, los resultados siempre eran dolorosos, ya tenía experiencia.
-¡Jeaa!- con otro sonoro golpe el muchacho destruyó en menos de un segundo otra enorme piedra, lo que debía hacer era concentrarse en el entrenamiento y dejar de pensar (que en su caso no era tan difícil).
0o0o0o0o0o0o
-¡Ya llegamos!- Kaoru ladeó a un lado su cabeza sintiendo como los músculos de su cuello se relajaban, habían pasado la mañana entera entrenando y estaba cansada, el ritmo que llevaban Soujiro y Tami no era muy pesado en consideración a ella pero la verdad es que apenas y sí podía moverse.
-¡Huele delicioso!, ¿Qué hizo de comer señor Himura?- Soujiro olfateó el aire como un perro al tiempo que su estomago gruñía levemente, los entrenamientos por la mañana con Tami siempre eran cansados.
-Bueno, algunas verduras y un poco de carne, hay que economizar- el joven pelirrojo cargado con una fuente de comida llegó hasta ellos seguido de Yahiko quien llevaba en brazos una tetera y algunas tazas.
-¿Y el tipo sombrío?- Tami hizo algunas señas con las manos pero ya desde antes todos sabían que se estaba refiriendo a Aoshi.
-¿Te refieres a Shinomori?- Yahiko se rascó una mejilla mientras giraba la vista al techo –Bueno él se cambió de ropa hace rato y se fue sin decir ni siquiera pío, creo que es un tipo muy extraño, si antes lo consideraba serio ahora podría decir que es un completo renegado-
-Yahiko no digas eso- Kaoru apuntó acusadoramente a su alumno con un dedo al tiempo que se sentaba con los demás a la mesa.
-¡Pero es la verdad!- el muchachito soltó un suspiro y luego apoyó su barbilla en una de sus manos –No se para que ha venido- todos los demás prefirieron guardar silencio, la verdad es que nadie sabía porque había ido a ese lugar Aoshi Shinomori ni cuales eran sus intenciones.
0o0o0o0o0o0o0
¿Sus intenciones?, ni siquiera el mismo Aoshi Shinomori sabía cuales eran en verdad sus intenciones, su objetivo había sido en un principio proteger a su protegida pero protegerla ¿De que?, ¿De Sanosuke?, ¿Del peligro que la rodeaba?, ¿De Saito?, ¿De él mismo?, esos dos días habían sido los mas confusos de su vida, Misao no le había hablado y no exactamente porque la muchacha no lo deseara sino porque él tampoco le había dado mucho tiempo de abrir la boca en su presencia.
Y eso era algo que no entendía ¿Acaso tenía miedo de lo que su protegida pudiera decirle acerca del pasado?, ¿Tenía miedo de sus reclamos?, para alguien como él esa opción sonaría absurda en otras circunstancias, pero no en esa.
-Estas distraída- la voz del lobo del Shinsengumi resonaba incluso hasta la rama del árbol donde el joven ninja se encontraba oculto.
-No estoy distraída- ella por su parte apretó los labios en un marcado rictus de dolor.
-Si no estuvieras tan distraída no estarías en esas condiciones- con un movimiento adusto de su mano el lobo se llevó un cigarrillo a la boca como quien esta paseando por la ciudad y no peleando en medio del bosque.
-Aunque lo intento es difícil darte- no iba a decir fanfarronadas ni hacerse la importante en esos momentos, la verdad sea dicha, Saito estaba barriendo el suelo con ella, ese entrenamiento le hacía ver de una vez por todas lo bajo de su nivel en comparación con el de los demás.
-Me parece que algo ocupa tu mente ¿Qué será?- frunciendo el ceño como si estuviera resolviendo algún acertijo muy importante el antiguo lobo empezó a rodear a la chica en círculos pequeños inspeccionándola.
-¿Vine aquí a entrenar o a oír tus estupidas deducciones?- la chica se tensó molesta y sus ojos verdes relampaguearon como antecede a una tormenta.
-Solo tomas ese tono de voz cuando hablamos de alguien ¿Será que esta por aquí Shinomori Aoshi?- como movida por un resorte una intensa furia apareció en el cuerpo de la joven, estaba harta se ser transparente como el cristal, estaba harta de que sus sentimientos se leyeran tan fácilmente y mas que nada, estaba harta que Aoshi fuera aún tan importante en su vida que trastornara su mente.
El kunai voló a su mano, Saito estaba muy cerca, tan cerca que casi podía saborear el humo que se desprendía de a pocos de su cigarro, su brazo voló con la rapidez de un halcón, pero Saito tenía demasiada experiencia, esquivó el ataque por unos meros centímetros y adelantó la espada, un ataque horizontal al estomago, directo y recto, si no lo esquivaba moría… gracias a dios Misao aún tenía ganas de vivir, de un salto se puso fuera del alcance de la espada y lanzó una potente y aún rabiosa patada a su opositor, quería desquitarse, quería golpearlo y hacerle tragarse sus palabras acerca de que Aoshi aún influía en ella, pero Saito bloqueó la patada con un potente brazo y de una barrida hizo a la chica caer, cuando la joven intentó aún furiosa levantarse el filo de la espada en su cuello le aconsejó que aquello no era buena idea.
-La ira no te llevara a ninguna parte- el rostro del antiguo Shinsen por una vez en su vida se veía sereno y amable.
-¡Cállate!- herida, insultada, golpeada, Misao no podía sentirse peor, la sangre parecía hervir en sus venas como nunca antes lo había hecho.
-Si quieres puedes odiar a Shinomori, yo no te censuro eso, pero en el combate las cosas son diferentes, un idiota que se deja llevar por sus sentimientos en plena batalla terminara perdiendo, pregúntaselo sino a Soujiro, ese idiota te podría dar buenos consejos- la muchacha giró la vista aún ofendida, en alguna parte de su mente sabía que lo que le decía el antiguo lobo era cierto, pero de saber que decía la verdad a dejárselo saber era un largo trecho.
-Bueno niña, hasta aquí llegamos por hoy- Saito retiró la espada y ella sujetó con una mano su cuello mientras bajaba los ojos al piso como respuesta.
-Desanimarse no esta bien- el antiguo lobo frunció el ceño -¿Dónde quedo la chica loca e hiperactiva que iba a entrenar?-
-Se perdió esta mañana al abrir los ojos- y por primera vez en ese día, esa había sido una respuesta completamente sincera.
-Por hoy es suficiente, mañana a la misma hora chiquilla- El lobo prendió su cigarro y se alejo fumando tranquilamente. La joven ninja esta vez se quedo tirada un rato resoplando, después de algunos minutos se apoyó en el suelo con sus 2 manos y se incorporó a medias.
Aoshi la veía sin pestañear, su ropa estaba terriblemente gastada, su trenza estaba algo deshecha, no podía verle el rostro porque lo tenía vuelto hacía abajo pero podía observar como su pecho subía y bajaba agitadamente mientras intentaba normalizar su respiración.
Realmente parecía estar terriblemente agotada, "Me pregunto si podrá volver caminando hasta el dojo" pensó el joven al recordar que el dojo quedaba lejos, pero Aoshi no sabía que reacción podría tener Misao si él bajaba de allí y le ofrecía ayuda, lo mejor sería actuar como hasta ese momento y seguir invisible.
-¡Hey!- ni siquiera habían pasado dos minutos cuando ya se oía a alguien gritar por el camino.
-¡Hey!- Aoshi aprestó sus kodachis por si se trataba de algún enemigo pero Misao permaneció tendida en el suelo con los ojos cerrados, esa voz no podía confundirla con ninguna otra en el mundo.
-¡Hey!, ¿Qué te pasa?, fui a comer y me dijeron que aún no volvías así que vine a buscarte y…- Sanosuke paró en seco al ver el estado en el que se encontraba su amiga, la joven ninja lo veía con visible apatía desde el suelo, su rostro estaba rojo como el de una manzana y hasta la respiración parecía serle difícil.
-Si viniste… a verme en vez de comer… creo que entonces si te importo- la joven tenía que hacer pausas entre palabras para tomar aire, de verdad estaba muy cansada.
-Bueno sí, o no, o…- el muchacho frunció el ceño confundido con sus propios pensamientos -¡Ah!, ¡Que importa!, pero que paliza te han puesto ¿Estas bien?-
-Dentro de lo que cabe- la chica intentó pararse pero el esfuerzo le causo tanto dolor que prefirió quedarse sentada con las manos apoyadas en las rodillas.
-Bueno si estas bien vamonos- el joven guerrero la tomó de una mano e intento pararla pero ella sonrió con sorna.
-Si serás idiota ¡¿Que no ves que no puedo pararme animal?!, ¡Vaya forma de tratar a una dama jalándola como a un costal!- por un momento las fuerzas (por lo menos para hablar) volvieron a la chica quien miro retadoramente a su amigo.
-¡Bah!, que escandalosas son las comadrejas- gruñó el joven en contestación al tiempo que la tomaba de la cintura y la ayudaba a levantarse (ante una nada acogedora mirada por parte de Aoshi).
-…Sanosuke…- la chica bajo la vista, nunca antes lo había dicho, no que ella lo recordara, pero quería decirlo, quería sentir lo que se sentía al decir esas palabras.
-¿He?- el joven giró por un momento el rostro hacía ella y se agachó un poco para escucharla.
-…Gracias…- por un momento hubo un silencio incomodo mientras el joven avanzaba lentamente ayudándola a seguir adelante, jalándola delicadamente de la cintura.
-De nada- una enorme y calida sonrisa apareció en los labios del luchador -¿Para que están los amigos?- y ante la palabra "amigos" ambos bajaron la vista.
…….
….
…
..
.
Yahiko cerró los ojos y lanzó un suspiro al tiempo que apoyaba ambas manos tras su nuca y suspiraba, ese día había sido raro de principio a fin. Primero llegaba Aoshi al dojo, luego cuando había tenido su entrenamiento con Kaoru en la tarde había sentido a la muchacha rara, es decir, no parecía la misma de siempre, no le gritaba ni ponía esas caras rabiosas que ya le eran tan comunes sino que permanecía fría e impasible como si algún pensamiento lejano ocupara su mente por completo, y para rematar en la noche se había decidido que ya que Aoshi había llegado al dojo él dormiría con Sanosuke y el ninja con Misao, el acuerdo no le había agradado a ninguna de las partes interesadas (de Aoshi no podía saberse que pensaba porque ni siquiera había afirmado con la cabeza la decisión).
-Que fastidio- el pequeño entrecruzó sus dedos tras su nuca y estaba por dirigirse a su habitación cuando una imagen amorfa en la pared lo paró en seco.
-¡Ahhh!!- un aparente "Sanosuke-araña" esperaba pegado a la pared de encima del baño sudando a mares.
-¡¿Qué demonios estas haciendo?!- el niño dio un paso atrás viendo a su amigo como quien ve a un demente.
-Shhh- Sanosuke intentó callarlo pero como se sujetaba a duras penas a la pared su intento no fue muy satisfactorio.
-Yahiko- la puerta del baño se abrió de improviso y en el umbral apareció Misao, su rostro lucía alarmado y su cabello completamente empapado caía en su espalda mojando su yukata –Oí que gritaste ¿Estas bien?- la jovencita dio un paso adelante intentando tomar a su amigo del brazo, podían decir que estaba paranoica pero con esos ninjas que los acechaban ninguna precaución salía sobrando.
-No yo…- el jovencito estaba por decir que todo había sido culpa del estupido cabeza de pollo (como siempre) cuando un crujido en el techo hizo a ambos girar los rostros hacía arriba.
-¡Lo siento!- eso fue lo ultimo que pudo decir antes de caer.
-¡Idiota!- ambos chicos gritaron al unísono, Misao tenía los ojos en forma de espiral y Yahiko no estaba en mejores condiciones, Sanosuke tendido cuan largo era sobre ellos se frotó la cabeza apenado.
-Lo siento, quería asustarte para que te sintieras un poco mejor después del entrenamiento, pero este enano ha arruinado mis planes-
-¿Asustarme?- los ojos de la chica arrojaban chispas.
-¿Enano?- los ojos del niño no se quedaban atrás.
-¡Ahora vas a ver Sanosuke Sagara!- un aura de fuego envolvió a los dos chicos mientras se dirigían sádicamente hacía él pero Sano solo pudo pensar una cosa… que sexy que se veía Misao con esa ropa caminando con mirada asesina hacía él.
0o0o0o0o0o0o0o
Kenshin se encontraba sentado velando el sueño de Kaoru, ahora que Aoshi había llegado Yahiko se había ido a compartir cuarto con Sanosuke, la verdad ahora que lo pensaba debía agradecérselo al joven ninja, que recordara jamás en todo el tiempo que habían pasado juntos él y Kaoru habían dormido solos en una misma habitación.
Y de verdad que la imagen que reposaba frente a sus ojos era un elixir divino, Kaoru se había quedado dormida después de darse un relajante baño y como consecuencia lucía fresca y sensible como una ninfa del bosque, su cabello negro caía en largos mechones por el futón y bajo la luz de la luna sus labios se veían de lo mas apetecibles.
Ya una vez había probado esos labios en el festival y la verdad es que en esos pocos segundos se había vuelto adicto a ellos, ¿Por qué en todo ese tiempo él y la chica no habían podido tener una buena platica como Dios manda acerca de sus sentimientos?, a causa de eso cada vez sentía a Kaoru mas lejana, mas fuera de su alcance.
-Kaoru…- el pelirrojo sonrió tristemente y se acerco a ella despacio, lo que daría por poder abrazarla, por poder pedirle perdón por lo que fuera que le habían hecho, por reconfortarla como lo había hecho Sanosuke… él, su amigo, ¿Por qué al pensar en él sentía que inconscientemente se le torcían las tripas?, como si últimamente gozara de la atención que él tan terriblemente necesitaba, pero no, Sanosuke últimamente había estado muy cerca de Misao, no de Kaoru, el que debía preocuparse era Aoshi, quizás debía hablar con él.
-Mmm- el joven parpadeó ante el repentino ronroneo que surgió de los labios de la kendoka, la muchacha sonreía entre sueños como si estuviera pensando en algo muy divertido.
-¡Ah!- ahora la muchacha había jadeado, algo en ese sonido provocó que Kenshin abriera los ojos a extremos increíbles.
-Mmmm, Sanosuke- las palabras salieron perezosamente de los labios de Kaoru mientras esbozaba una sonrisa, pero para Kenshin fue como si le hubieran dado una patada ¿Sanosuke?, ¡¿Qué demonios tenía su amigo para que todas se fijaran en él?!, ni siquiera había respetado a Kaoru ¡A su Kaoru!, ella no debía soñar con el luchador ¡Debía soñar con él! Porque él la amaba mas allá de lo que se puede amar a nadie, porque ella era su vida y daría todo a cambio porque ella le perteneciera, porque era suya ¡Solo suya!.
No supo en que momento, no supo en que instante el violeta dio paso al dorado y los instintos salvajes que había tenido en su mas temprana juventud volvieron a ser dueños de sus pensamientos, de lo único que fue consciente fue del intenso placer que lo recorrió al tenerla bajo su cuerpo, de besar con desesperación sus labios, el sentir su aliento dormido sobre su boca sedienta.
-Ken…- Kaoru intentó girar el rostro, estaba muy cansada porque se había pasado todo el día entrenando y no podía despertar –Ken…shin…-
-¿Qué estoy haciendo?- terriblemente asustado el pelirrojo se retiró tambaleándose de encima de la joven, se sentía mareado como si hubiera tomado mucho, por unos momentos había sido un completo animal y muy a su pesar tenía que reconocer que se había sentido bien. Porque aunque había hecho algo incorrecto estaba feliz de una cosa, ahora el nombre que la joven pronunciaba era el suyo y no el de su amigo.
A LA MAÑANA SIGUIENTE…..
Kaoru lavaba los platos en silencio, lo hacia mecánicamente mientras su mente divagaba, algo extraño estaba pasando, llevó una mano jabonosa hasta la punta de sus labios sintiendo que le ardían, desde que se había levantado había tenido esa extraña sensación y no lograba dar con la razón, nunca le había sucedido eso, enjabonaba otro plato cuando sintió que alguien entraba en la habitación y giró la vista.
-¡ORO!- el joven pelirrojo se quedo pasmado en la puerta sin saber por donde huir.
-Kenshin, yo quisiera preguntarte…-
-¡DebolavarlosplatosKaorulosientomevoy! - exclamó el pelirrojo atropelladamente antes de salir corriendo.
-¿Lavar los platos?- una enorme gota de sudor recorrió la frente de la muchacha ¡Pero si ella estaba lavando los platos!, todos estaban locos en ese dojo… empezando por ella, había tenido un sueño la noche anterior de lo mas raro, todo empezaba cuando Yahiko y ella se perseguían por los pasillos como en los viejos tiempos, de pronto el niño se volteaba hacía ella y le arrojaba un cubo de agua fría que le hacía soltar un gemido (y unas cuantas sanas ganas de asesinarlo) pero cuando estaba por cumplir su objetivo llegaba Sanosuke con una enorme fuente con comida, en ese momento ella recordaba perfectamente bien haber exclamado "Mmm Sanosuke" pero después el sueño tomaba repentinamente otro tinte, de pronto tanto Yahiko como Sanosuke desaparecían y sobre ella aparecía un cabello rojizo que la hacía temblar de emoción, no podía ser otro mas que Kenshin quien la besaba con una pasión ardiente, un beso que nada tenía que ver con el casto beso que se habían dado en el festival.
-Pero que hentai soy- pasándose una mano jabonosa por la frente la muchacha exhaló un suspiro, después de lo que había pasado en ese oscuro y terrible calabozo creía que nunca mas tendría sueños por el estilo pero contrario a eso la atracción que sentía por Kenshin parecía crecer mas y mas cada vez que lo veía, lastima que la otra parte interesada pareciera no sentir lo mismo.
0o0o0o0o0o0o0o0o
Misao se sentó en el suelo, después de tres horas seguidas de ser golpeada por Saito el cínico de su maestro le había dado un descanso, y vaya que en esos instantes era lo que mas necesitaba, no tanto por el cansancio físico (al cual empezaba a acostumbrarse) sino porque su mente era un atolladero de sentimientos encontrados y emociones.
Por un lado estaba su tutor, un hombre frío del que había estado profundamente enamorada y que la había lastimado inmensamente, un hombre que ahora no le dirigía ni la mas mínima palabra a pesar de compartir el mismo cuarto, un hombre que aún despertaba emociones variadas en ella pero que ya nada tenían que ver con el amor.
Por otro lado se encontraba Sanosuke… aún no estaba muy segura, ni ella misma entendía que era lo que pasaba con sus sentimientos, solo sabía que estando cerca de él todo a su alrededor parecía brillar, con él las peleas y las sonrisas estaban a la orden del día, era alguien muy especial pero… ¿Era eso amor?.
-Despabila que tengo algo que darte-no lo había sentido pero ya Saito se encontraba frente a ella observándola con esos profundos y desagradables ojos dorados.
-Espero que no sea un golpe- gruñó la chica levantándose lentamente.
-No, es la segunda fase del entrenamiento, aunque no lo creas me parece que pasaste satisfactoriamente la primera fase-
-Viniendo de ti lo tomare como un halago- la joven se sujetó con fuerza el antebrazo, el músculo empezaba a punzarle.
-¡Toma!- el antiguo Shinsen arrojó algo que ella atrapó por puro reflejo, pero ya estando entre sus manos su labios se entreabrieron sorprendidos.
-¿Una espada?- la joven tragó saliva y la extendió al frente como rechazándola.
-¿Qué te pasa tonta?- el antiguo lobo prendió un cigarrillo fingiendo estar molesto –Mira que me tomó la molestia de ir y pedir una espada especial para ti para que me salgas con que no la quieres-
-No es que no la quiera- la joven sujetaba la espada como si esta le quemara –Es que los kunais siempre han sido mi arma, representan mi pasado, la persona que soy, son…-
-Son algo inservible que deben pasar a la historia- los ojos del jefe de policía se volvieron crueles como en otro tiempo –Si algo te amarra a un pasado que no te ha traído nada bueno debes eliminarlo, ahora te estoy diciendo que esos kunais no son lo que te salvaran la vida en estas circunstancias, una espada es lo que necesitas y yo te la estoy proporcionando-
-Pero…- la joven en realidad no sabía que decir, ni ella misma sabía porque estaba tan renuente a renunciar a sus viejas armas.
-Te diré que es lo que pasa- repentinamente divertido Saito sonrió con sorna –No las quieres dejar ir porque eso fue lo que te enseñó a usar Shinomori-
-¡¿Qué?!- la chica tembló con furia -¡Claro que no!-
-Claro que si- el antiguo lobo dio otra calada a su cigarrillo.
-Pues te reto- la chica levantó la espada, la tomaba torpemente y si era sincera no tenía ni la mas mínima ni menor idea de cómo usarla correctamente, él por su parte sonrió de medio lado, si sabías manejar sus emociones la chica era muy fácil de manipular, pero eso no importaba siempre y cuando se cumplieran sus deseos.
0o0o0o0o0o0o0o
-Aoshi…- el joven ninja levantó la vista, frente a él se encontraba un vacilante joven pelirrojo y un sonriente Soujiro Seta.
-Ya se habían tardado en interrogarme- la voz fría del ninja no amedrentó a los otros dos quienes se sentaron a sus lados como si éste les hubiera hecho una invitación amistosa.
-Hoy ha vuelto muy temprano, pensé que regresaría con la señorita Misao como siempre- Soujiro sonrió inocentemente pero los ojos de Aoshi se entrecerraron, el jovencito seguía siendo muy buen espía si se había percatado de eso.
-La señorita Tami me contó que Saito piensa darle una espada a la señorita Misao- Kenshin se cruzó de brazos –No sé si sea buena idea-
-Ese idiota no debería meterse donde no le llaman- la enronquecida voz del ninja obligó a los otros dos a sonreír nerviosamente.
-¿Entonces hoy le ha dado la espada verdad?- Kenshin tragó saliva.
-Si… no creo que Misao la use-
-¿Por qué no?- Soujiro levantó las cejas pero el ninja ya no respondió así que Kenshin decidió cambiar de tema.
-Aoshi nadie te ha preguntado porque viniste porque es obvio que lo hiciste porque estas preocupado por la seguridad de la señorita Misao pero tratándola tan distante solo lograras lastimar sus sentimientos-
-¿Sentimientos?- Aoshi pronunció la palabra como si el significado que encerraba no significara nada para él.
-¡Hu!- Soujiro alzó un dedo –Se refiere a esas cosas que yo solía no tener pero que ya tengo y que en realidad pueden ser un problema a veces-
-¿Oro?- a Kenshin una gotita de sudor le salió en la frente, explicaciones como esa no podían servirle a nadie.
-Mire por ejemplo- el joven de la eterna sonrisa puso un dedo bajo su barbilla y sus inocentes ojos azules se iluminaron –El otro día le comente algo a Tami y ella me contestó que el amor entre dos personas muy parecidas era imposible, como ejemplo me puso a sus dos espadas (creo que para asesinos como nosotros eso es mas fácil de comprender) bueno como ustedes saben la espada roja o dragón rojo tiene un filo realmente endemoniado y el dragón azul no tiene nada de filo por ningún lado, las personas también podrían clasificarse de esa manera, un asesino como nosotros sería un dragón rojo en estas circunstancias y una persona dulce, bondadosa o pacifica sería el dragón azul, de esa manera las personalidades están en equilibrio-
-Quieres decir que no puede haber una buena relación amorosa entre dos personas violentas ¿verdad?- Kenshin frunció el ceño –Pero en ese caso el dragón azul se llevara la peor parte de todo porque…-
-Porque funcionara como la funda o como el escudo del dragón rojo ¡Exacto!- el muchacho levantó un dedo feliz de haber podido explicar bien algo.
-No me parece justo- Kenshin bajo la vista pensando inconscientemente en Kaoru.
-Bueno por eso el dragón rojo debe cuidar de los sentimientos del dragón azul, a su vez el dragón azul creara sentimientos en el rojo-
-Pero si las espadas no tienen sentimientos- Kenshin miro de reojo la espada de filo invertido que pendía de su cintura.
-Es solo una mera metáfora- explico el joven asintiendo con la cabeza.
-Lo que me quieren decir entre líneas es que debo cuidar de los sentimientos de Misao- gruñó Aoshi.
-¡Oh!, el señor Shinomori es muy listo y directo- Soujiro sonrió pero Kenshin puso una mano sobre el hombro del ninja.
-Ella esta muy lastimada, ya lo sabes, por lo que paso entre ustedes dos-
-Métete en tus propios asuntos Himura- el ninja se puso de pie –Sé de alguien que también esta "lastimada" y no es exactamente Misao- acto seguido el joven se alejó ante la mirada atenta de los otros dos que se quedaron sentados sin saber muy bien que hacer.
-Creo que ese fue un golpe bajo- exclamó divertido Soujiro.
-Demasiado- Kenshin sonrió ampliamente, si hasta Aoshi se daba cuenta de que las cosas entre Kaoru y él no iban bien es que el asunto ya era serio –Por cierto…- el pelirrojo se giró hacía Soujiro quien parpadeó esperando lo que venía.
-¿Si?-
-¿Eso quiere decir que la señorita Tami te rechazó?-
-¡Ah!, ¡Veo que usted señor Himura también es muy listo!- el pelirrojo simplemente sonrió.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0oo0o
Las horas pasaban rápidamente, Sanosuke sentía que su puño se resquebrajaba a cada golpe de su mano desnuda, siempre había sido un cabeza hueca al usar su mano, siempre la forzaba de mas y luego llegaban prontas las consecuencias, en esos momentos solía pensar en ella, en sus suaves manos sobre la piel rasposa de sus manos y en la forma eficaz en la que lo vendaba.
Pero al momento de recordar esos momentos cerró los ojos, era increíble cuanto dolor podía sostener un corazón, pero así era, la sangre en sus nudillos solo lo hacía recordar, el pasado no se podía cambiar, lo que había hecho, lo que había vivido, todo formaba parte del ayer, el presente era lo que contaba, aunque aun no estaba decidido ¿Tendría él otra oportunidad de amar?.
-Solo hay una forma de averiguarlo- el joven se levantó sonriendo, iría por Misao.
Cruzar el bosque entero corriendo para Sanosuke fue pan comido, después de todo ya tenía practica en romper records por el estilo, lo único que lo molestaba un poco era el continuo caminito de sangre que iba dejando producto de su mano lastimada, pero a pesar de eso llegó al lado de su amiga en poco tiempo… aunque la visión que lo recibió no era la que esperaba.
-¡Misao!- el joven gritó para después apretar los dientes y correr hacía ella, la joven por su parte abrió perezosamente los ojos.
-Sano… eres tú…-
-¡¿Cómo que "Sano eres tú"?!, ¡¿Te imaginas lo que sucedería si uno de esos ninjas locos llegan y te hayan en semejante estado?!, ¡Te matarían en un instante!-
-Pro… probablemente- Misao trató de sonreír pero enseguida se soltó tosiendo.
-Si no le dices algo a ese loco maniático lo haré yo- el joven luchador frunció el ceño abrazándola con mas fuerza –Nadie se mete con mis amigos y sale impune-
-Acuérdate… que él… me entrena- la joven estaba tan cansada que ni siquiera podía decir una frase de corrido.
-¿Y esto que es?- el joven luchador alzó las cejas sorprendido al hallar una espada al lado de la muchacha.
-Una espada… obvio…-
-¡Ya lo sé!, quiero decir que ¿que es lo que esta haciendo aquí?-
-Saito me la dio- la joven alzó los ojos al cielo –No soy buena usándola-
-¿Te sientes mejor?- olvidándose por un momento de la espada, de su frustración y de todo lo demás Sanosuke se concentró en la chica entre sus brazos.
-Ahora sí- instantáneamente el sonrojo se apoderó de las mejillas de la chica, había hablado sin pensar.
-A que bueno- pero en esos asuntos el antiguo miembro Sekiho era de plano lento.
-Por cierto…- Misao volvió a levantar los ojos al cielo y una solitaria gota cayó sobre su mejilla –Se avecina una tormenta-
……….
….
…
..
.
-Sabes la próxima vez que se avecine una tormenta deberías decírmelo con tiempo- Sanosuke bufó enfadado y se dejó caer mojado hasta los huesos en la entrada del templo junto al que entrenaba con Misao aún en brazos.
-Deberías agradecerme que te lo haya dicho- la joven sentía todo el cuerpo entumecido y no era exactamente a causa de la lluvia.
-Pues tu deberías agradecerme que te haya traído cargada- el guerrero volvió a bufar al tiempo que tomaba a Misao de la cintura y la sentaba a un lado de él.
-Que dices, ni siquiera peso mucho- la chica se giró a ver con ojos vacíos la lluvia –De todas formas te lo agradezco-
-¡Ea, que solo bromeaba!- el joven enrojeció al instante.
-Has sido un gran apoyo para mi en los últimos días, te lo agradezco-
-No es muy propio de ti andarle dando las gracias a la gente- el luchador la miro de reojo –Creo que ese entrenamiento de Saito es peor que lo que le hicieron a Kaoru-
-Kaoru…- la joven ninja mordió su labio al tiempo que pasaba saliva con amargura –Ella también ha cambiado, creo que en este corto tiempo todos hemos sufrido una metamorfosis, siento como si nos estuviéramos alejando unos de otros-
-Pero no nosotros dos- la chica giró sus ojos sorprendidos hacía él y en ese momento Sanosuke supo que estaba en una encerrona -¡Quiero decir!, ¡Bueno…!, ¡Lo que pasa es que nosotros dos nos hemos acercado mas! Bueno… eso es lo que creo-
-Si… tienes razón- por un momento la genuina sonrisa de la joven volvió a aparecer en su rostro –A pesar de todas las cosas malas que nos han pasado estoy feliz de estar aquí contigo-
-Y yo también…- una sonrisa y luego dos muchachos que se tendieron fatigados uno al lado del otro, solo sintiendo la cercanía de una persona especial a su lado.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Aoshi estaba sobre un árbol, el cual no lo había cubierto muy bien que digamos de la fuerte tempestad y ahora el apuesto ex okashira estaba completamente empapado, pero eso no lo preocupaba, de hecho él ya sabía que eso iba a pasar, lo único que lo molestaba era que Misao no hubiera vuelto aún, el la había estado esperando pero ni rastro de ella.
Seguramente la chica se encontraba con Sanosuke, últimamente esos dos empezaban a forjar un lazo especial, si era sincero el hecho le molestaba bastante, pero si se olvidaba de eso, con una tormenta como la que se estaba viviendo en esos momentos los muchachos deberían haber buscado un refugio y el único lugar que se le ocurrió fue el templo así que sin importarle los rayos se dirigió hacia allá, los escalones estaban muy mojados y resbalosos pero Aoshi subió ágilmente y sin problemas, empezaba a pensar que no se encontraban allí porque no sentía ningún ki cuando de pronto….
Un zapato negro, un pantalón blanco, una pierna femenina a su lado, un pecho desnudo, una tierna cabeza con una larga trenza recargada en el.
Estaban juntos, no, ya no había nada, no era verdad, no podía pasar, solo, solo era imposible, y Misao su ropa… su traje un poco abierto, su cuerpo exhausto, y Sagara, la sonrisa ¡La sonrisa, tenía una maldita sonrisa en el rostro!, todo daba vueltas, que sentía ¡¿Que era lo que Aoshi Shinomori sentía?! ¡¡RABIA!! Todo quedaba resumido en esa palabra, lo mataría, lo mataría sin compasión.
.
.
.
.
.
.
.
Una patada despertó a Sano, un dolor agudo lo invadió y su cara chorreó sangre, en las sombras pudo ver al demonio de mirada helada que sostenía las kodachis en sus manos, su meta era muerte, sus heladas facciones escurriendo agua hablaban del descanso eterno después de probar el doloroso filo de sus espadas, no sintió miedo, no tuvo tiempo, la espada voló hasta su cuerpo. Demasiado cansado, demasiado exhausto para moverse rápidamente, solo pudo desviarse un poco sintiendo la hoja arañar su dorso.
-Shinomori escúchame, no es lo que tu….-¿Escuchar?, no era tiempo de oír, solo matar, el honor de un ser puro había sido deshonrado, no tendría consideración, rápidamente, acabaría…él lo acabaría.
-¡Yo nunca le haría daño!- el joven guerrero dio un giro y se puso dificultosamente de pie, el hombre frente a él ya ni siquiera parecía humano, era una sombra vengadora, un demonio de ojos azules.
-Guarda silencio y muere Sagara-
-¡Alto!- Misao estaba de pie, unos temblorosos kunais brillaban en sus manos -¡¿Qué demonios esta pasando aquí?!-
-¡Cuidado!- no, no era esa, la respuesta, todo el mundo de la chica se estremecía frente a sus ojos, de pronto Sanosuke y Aoshi ya no peleaban entre ellos sino que se habían puesto en guardia hacía los lados como si la estuvieran protegiendo. ¡No!, no era como si la estuvieran protegiendo ¡La estaban protegiendo!, los ninjas enemigos estaban ahí ¿Qué hacían en ese lugar?, ¿Cómo habían llegado? Y no solo ellos, Kaoru, Kenshin, Soujiro, Tami, incluso Yahiko se encontraban luchando.
¿Por qué parecía que frente a ella se desarrollaba una batalla donde ella era un actor mudo e invisible? ¡Ah!, porque de nuevo no podía luchar al nivel de los demás, estaba entumecida, adolorida, apenas y si podía sujetar los kunais, pero aún así… ¡Aún así quería ayudar a sus amigos!.
-¡Misao quédate atrás!- pese a que el grito de Sanosuke era a todas luces una orden ella no hizo caso, los kunais fueron lanzados con igual precisión que si hubiese estado en sus cinco sentidos dañando a sus oponentes.
-¡Aoshi cuidado!- Kenshin apretó los labios, el joven ninja no estaba peleando como lo hacía normalmente, lucía dominado por una indomable furia y eso lo hacía volverse casi salvaje… pero también descuidado, un ninja enemigo le había llegado por la espalda y estaba por darle el golpe final.
-¡No!- ¿Cómo lo vio?, ni ella misma lo sabía, había sentido un horroroso vuelco en el corazón y había girado la vista, el señor Aoshi estaba por morir y en esos momentos no recordó los horribles momentos que había pasado a su lado, no recordó su frialdad, no recordó el dolor que le había causado, solo recordó que en algún momento había amado a ese hombre. Y con la fuerza nacida de ese sentimiento arrojó los últimos tres kunais restantes, corazón, abdomen y una pierna, puntos exactos que le garantizaban la muerte.
El ninja cayó desplomado, la sangre empezó a surgir a raudales por su boca pero ella también se desplomó con una mirada aturdida en el rostro ¿Acaso había gastado todas sus fuerzas?, ¿Tan agotador era el entrenamiento de Saito?, su mente se nubló, luego todo paso muy rápido, la ametralladora que apuntaba hacia ella, Aoshi que no alcanzaba a llegar, la visión de la muerte frente a sus ojos, la aparición de una manta blanca ante ellos, la sensación de que todo había acabado y de pronto el cuerpo calido que caía en sus brazos, el guerrero que la miraba con una sonrisa en los labios mientras la vida se le escapaba por la herida.
-¿Qué has hecho?- él sonreía, los labios de ella temblaban.
-¡¿Qué has hecho?!- todo daba vueltas, la sangre se iba extendiendo, los demás seguían luchando y de nuevo tuvo esa sensación de un escenario donde ella salía sobrando, donde era un personaje mudo y extra, como si todo a su alrededor se oscureciera y solo quedara ella con su amigo entre brazos, con Sanosuke sonriéndole mientras la vida se le acababa por su causa.
Él se levantó entonces, se incorporó pesadamente y le susurró unas cuantas palabras al oído ¿Cómo podía acabar sus ultimas fuerzas diciéndole eso?, ¿Cómo podía tener la fuerza?, las facciones de la muchacha se endurecieron, su rostro se volvió piedra mientras las lagrimas empezaban a surgir sin control de sus hermosos ojos verdes.
-Por favor no…- era un susurro, unas palabras que se llevaba el viento.
-Por favor no- la implacable tormenta se llevaba su rezo.
-¡Por favor no!- y sus puños se tensaron y su alma se desgarró.
-¡POR FAVOR NO!- Y en medio de la terrible pelea todos se detuvieron mientras abrían con espanto los ojos ante la atroz suplica cargada de odio.
Notas de Okashira Janet: ¡Capitulo terminado!, por fin después de mas de un mes (okashira janet corre de las piedras y otros objetos punzo cortantes) bueno ya, sé que no he sido nada profesional dejando todos mis escritos tirados, sé también que la excusa "No tuve tiempo" esta muy vista, así que les diré la verdad, pensaba en avanzar mis fics pero del dicho al hecho hay mucho trecho, tuve exámenes (me fue genial) y celebre varios cumpleaños entre ellos el de mi hermanita el sábado pasado a la que le mando un tronado besito.
Además le compre la serie de "Ginban Kaleidoscope" que de verdad les recomiendo ver, a mi me la presto tommy y es genial, se trata de una chica patinadora de hielo profesional que es poseída por un chico, el pobre joven de 16 años Pete Pumps es la versión rubia de Kenshin, de verdad que es un amor con patas, amable, tierno, comprensivo y la protagonista Tazusa bien podría ser una Kaoru aumentado diez veces el genio indomable.
Pero bueno dejémonos de eso.
AGRADESCO A: Gabe Logan pues sí, ya vez que ahora a Aoshi se le ha pasado la mano ¡Ahh!, mi pobre Sano ¿Qué será de él?, Aynatcristal de verdad me halagas, este fic es ¿Cómo decirlo?, ¡Ahh! Tiene un montón de cosas raras.
Esta vez de nuevo volví a hacer pedazos la versión original, la escena donde platican Soujiro, Kenshin y Aoshi no tiene ningún precedente, también quite casi todos los pedazos de romance entre Misao y Sanosuke por parecerme completamente exagerados pero por lo mismo creo que al final su relación quedo bastante relajada, es decir no sé si retrate la química que se respiraba entre ellos.
Manejar a todos los personajes al tiempo es frustrante porque los sentimientos no se plasman por completo (sería aburrido y me tomaría mucho tiempo anotar el sentir de cada uno) así que solo san una idea de cómo anda el hervidero de sus emociones.
Bueno me despido, espero poder actualizar Personalidades pronto pero mis actividades escolares me están robando mucho tiempo, cuídense Ciao
Pd: Cumplo años el 5 de octubre así que todo buen fic envuelto para regalo será bien recibido je,je.
30 de Septiembre del 2008 Miércoles
