Disclaimer: los personajes de Fairy Tail pertenecen a Hiro Mashima, la historia es mía.

Rated: M +18.


Eat Me!

Capítulo cuatro: Infiltrados en el pasado.

―¡Contéstame! ―los ojos del demonio de cabello negro se clavaron en la rubia. Expectante a su respuesta y confundido por la extraña posición que pelea que ella había tomado decidió pedirle a sus guardias que le dejaran de apuntar. ―Eres una chica muy rara.

Lucy alardeaba de posiciones karatecas que jamás aprendió, de todo para no ser comida de demonio. Observó a su némesis con animadversión y le mostró sus músculos. ―No te conviene meterte conmigo, soy una gata muy poderosa.

Las carcajadas del muchacho se oyeron en todo Demonland. Fue tanto que hasta las lágrimas tuvo que secar. ―¿Está bien que confíe en ella, señor? ―le preguntó uno de sus guardaespaldas.

―Me parece muy divertida ―su expresión cambió tétricamente―…me la voy a quedar.

Heartfilia tragó saliva, no parecía a gusto con tal decisión. Comenzó a retroceder pero fue inútil, ya estaba sujetada de ambos brazos por las bestias que acompañaban al chico de extraño carácter. Buscó a Natsu con la mirada pero no veía ningún pelucón rosa por los alrededores, estaba perdida. No tenía ni la más mínima chance de ganar alguna pelea contra tales gorilas. No le quedaba otra opción más que dejarse raptar. Agachó la cabeza y dejó que se la llevaran.

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Unos pasos más allá Natsu estaba como loco buscando a la chica humana en compañía de Gray, Happy y Juvia. Cuando regresaron al lugar donde se separaron por primera vez ya era demasiado tarde, la gente estaba dispersa y aquello que llamaba su atención ya no estaba.

―¡No puede ser! ―gritó Salamander a los cuatro vientos―, ¡tiene que aparecer!

Happy regresó de un leve vistazo que dio desde lo alto con pésimas noticias. ―No hay rastro de ella.

A su costado, un trío de adolescentes demoniacas pasaban hablando tan fuerte que parecía que lo hicieran apropósito. ―¿Viste al príncipe?, ¡se veía tan guapo! ―exclamó una.

―Sí, detesto a esa estúpida gata que llamó toda su atención. ―el comentario de otra de ellas hizo que Natsu se metiera en su charla sin permiso alguno asustando a las jóvenes. Sus pupilas se encogieron aún más para causar el terror suficiente.

―¿De qué gata están hablando? ―llenó sus manos de fuego.

―Una gata que se llevó a su castillo, dijo que la haría suya o algo así…―balbuceó una que ya veía la llama dentro de su estómago. Las dos se largaron a correr dejándola sola lo que no la hizo esperar más y fue tras de ellas reclamándoles lo traidoras que eran.

La información era más que suficiente, aunque Natsu no se veía muy cómodo con todo esto decidió seguir adelante. Todo parecía ir acorde al plan, tendrían a la chica y el pase al mundo humano, no pensaba echarse para atrás. El grupo de Makarov avanzó camino al palacio, durante el trayecto fueron muy cuidadosos con sus gestos y lo que hablaban ya que los alrededores estaban llenos de chismosos. Se decía que mucha gente del pueblo trabajaba para el Rey Demonio, sobre todo cuando escondían humanos. De alguna manera él siempre se enteraba de esas cosas.

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Cuando ya estaban en las cercanías del castillo Juvia se detuvo de sopetón como si algo la hubiera picado. El resto frenó sin entender nada. ―¿Ocurre algo? ―preguntó Gray con inquietud. La mujer puso ambas manos sobre la tierra y cerró los ojos. ―Juvia lo siente, hay una laguna que conecta con los interiores del castillo, si logramos pasar por debajo podremos entrar sin problema.

―Suena como algo demasiado fácil…―concluyó Happy―…¿no creen que hay peces guardias o algo así?, de seguro esperan que hagamos eso.

―Es lo de menos. Vamos a esa laguna, no me importa lo que suceda. ―Natsu fue el primero en avanzar, como siempre. ―Rescataré a Lucy sea como sea.

Sus palabras llenas de convicción lo hacían quedar como todo un cursi, los demás se miraban en silencio, la demonio de agua era la más contenta, todo indicaba que la rubia no era su rival en el amor por ahora.

Frente a la laguna, Juvia usó sus poderes para crear una especie de campo de protección con aire en su interior, ingresó al grupo dentro y avanzaron con cuidado hasta ir sumergiéndose poco a poco. Todo aquello fue un espectáculo delirante para Happy quien veía un montón de peces nadando a milímetros de él, quiso salir de ahí y escapar, pero Natsu conocía muy bien a su amigo y se adelantó a los hechos sujetándolo de la cola, no estaba dispuesto a perder más tiempo, Lucy lo necesitaba.

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En una de las habitaciones del castillo reposaba Heartfilia sobre un colchón de gran calidad con bordes de oro y enormes candelabros que iluminaban el cuarto. Sus manos y pies estaban atados, estaba rodeada por dos enormes guardias que no parecían ser amigables y frente a ella quien había ordenado su captura.

―¿Qué voy a hacer contigo? ―se preguntó el demonio observando a su presa con curiosidad, se acercó a ella y miró su atuendo. ―Tienes ropas muy raras. ―con inocencia levantó su falda provocando que ella pegara un grito y de inercia una leve patada con ambos pies amarrados. ―¡Oye!

―¡Pervertido!

―¿Está bien, Príncipe Zeref? ―se aproximó uno de los guardias preocupado por su jefe.

El muchacho se limpió la marca de la suela del zapato que quedó en su pantalón y sonrió. ―Me gusta. ―tomó a Lucy por el rostro y fijó su mirada en ella. ―Eres demasiado interesante y no babeas por mí como las otras estúpidas que solo me quieren por ser el príncipe de Demonland. ―por el tono de su voz hablaba enserio, al parecer era una de las cosas que lo molestaban. Ella guardó silencio. Zeref soltó sus manos y sus piernas para dejarla moverse mejor. ―Lo he decidido, serás mi mujer.

―¡Ni muerta! ―abusando de su reciente libertad, Lucy usó todas sus fuerzas para abofetear al príncipe y salir corriendo, no obstante solo llegó hasta la puerta.

Zeref reaccionó antes que saliera del cuarto sujetándola de la cola que a causa de la fuerza que utilizó terminó por salirse dejando la verdad descubierta ante sus ojos. La humana quedó en el piso con la sentencia en su cara, era chica muerta, lo sabía.

―Cierren la puerta. ―ordenó él a ambos guardias, estos parecían no comprender. ―¡Que la cierren! ―gritó, suficiente para que no volviera a hacerlo, acudieron a sus órdenes dejando todo cerrado. La expresión divertida del príncipe cambió por completo, era una mezcla de decepción, locura, éxtasis. Le había fastidiado haber perdido a la demonio de sus sueños, aunque tenía en frente a una humana, gran fuente de poder y dicha. Suficiente para retar a su padre quien jamás permitió que nadie más probara aquel privilegio. Odiaba a su progenitor por ser tan egoísta, detestaba estar a su sombra y ser el hijo de. ―Tú me serás muy útil ―se refirió a Lucy para luego mirar al resto―. Y ustedes, guardarán silencio o los mato. Esta humana me pertenece y seré yo quien me la coma.

Lucy agarró su garganta como efecto del temor, estaba frita y no habían señales de Natsu. Ya imaginaba su funeral, las flores y a sus amigas llorando por ella. Después de todo lo que le costó terminaría en el estómago de un monstruo de todas formas, era patética.

―Señor ―interrumpió uno de los demonios llamando la atención del príncipe―. Quizá usted no conozca lo que le estoy a punto de comentar pero dicen que hay una forma más efectiva de usar a los humanos para incrementar su fuerza.

Zeref parpadeó seguido. ―¿Cuál es ese método?

Por un instante ella pudo respirar, posiblemente ya no habría necesidad de ser la cena de ese demonio y todo podría tener un final distinto.

―Los demonios que procrean con humanas y se comen a su cría adquieren un poder absoluto. Es un secreto que se ha guardado en el trono de generación en generación. Su padre también lo ha puesto en práctica.

Y todo se derrumbó, ahora prefería ser asesinada que violada por alguien desconocido. El príncipe rascó su mentón analizando lo recién escuchado, si usaba a la humana podría reunir el poder suficiente para derrotar a su padre y convertirse en el Rey, era lo que más deseaba.

―No obstante, los humanos tardan más que los demonios en tener un bebé, entre seis a nueve meses…―siguió explicando.

―¡Es demasiado tiempo!, tendremos que empezar ahora, lárguense de aquí y déjenme solo con ella. ―les ordenó, ellos se desvanecieron en menos de un segundo.

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Cercano a ese cuarto, Natsu y los demás habían logrado salir de la laguna completamente secos gracias a los poderes de Juvia. Happy se aseguró de que nadie los estuviera observando y con completa atención fueron avanzando sigilosos por aquel patio. Estaba lleno de guardias por los alrededores pero la gran presencia de arbustos les era de gran ayuda, progresaron medio inclinados a pasos silenciosos. Cuando ya pasaron gran parte del jardín encontraron una puerta clandestina que parecía conectar con la parte trasera de la cocina, sin dudar entraron. Era un cuarto completamente oscuro, lleno de polvos y telarañas, Natsu encendió llamas en sus manos para alumbrar el camino siendo seguido por Gray, Juvia y Happy. Se encontraron con un pasillo estrecho que no parecía tener fin, todo era muy extraño, se habían infiltrado de forma demasiado fácil y nadie los había descubierto hasta el momento, algo no andaba bien, pensaba Gray. Sin embargo no tenían en consideración quedarse a esperar y ser atacados, estaban contra el tiempo y Lucy corría grave peligro.

―Es hacia la derecha. ―comentó Natsu. Happy lo miró extrañado. ―Pareces conocer bien el lugar. ―Natsu negó con la cabeza y apuntó a su nariz dando a entender que su olfato sentía el aroma de Lucy, ese olor a vainilla en su cabello y crema de cereza en su cuerpo, dichoso.

La esencia de Heartfilia cada vez era más fuerte, esas eran buenas noticias. Apuraron el paso y subieron unas escaleras que parecían infinitas, escalones cortos y algo resbaladizos los hicieron tardarse un poco más hasta finalmente llegar al pasillo donde aquel aroma se sentía a milímetros. Gray congeló a los guardias que cuidaban la habitación desde fuera y Natsu pateó la puerta con todas sus fuerzas logrando derribarla. Cuando entraron vieron cómo Zeref se encontraba encima de Lucy con una mirada espeluznante, y ella bajo el llanto y la desesperación. Todo ocurrió demasiado rápido, una enorme llama llena de furia cayó sobre el príncipe de Demonland que lo hizo separarse de la espantada rubia, Natsu corrió hacia ella y la protegió dándole un abrazo. ―Lamento la tardanza, ¿te hizo algo este imbécil?

Ella negó con los ojos llenos de lágrimas. ―Llegaste justo a tiempo.

Zeref se recuperó del golpe. Ya de pie con la piel regenerada miró a su atacante con sobresalto. Gray y Juvia respaldaban a sus amigos desde su lugar y Happy se percató de que nadie más entrara a la habitación.

―Vaya, creí que no te volvería a ver nunca más…―su voz se tornó ronca―…hermanito menor.

―¿QUÉ? ―exclamaron todos al unísono a excepción del príncipe y…el otro príncipe.

La información era insólita, de golpe, casi imposible de creer. Happy contempló a su amigo de toda la vida con estupefacción, ¿acaso le había ocultado la verdad todo ese tiempo?, ¿siempre fue un chico rico?

―No lo puedo creer, el antorcha es ricachón. ―Gray agarró su cabeza como si tuviera fiebre.

―Juvia está impactada.

Happy voló hasta los brazos de Lucy y se acurrucó en ella para luego observar a Salamander con interrogación. ―¿Es eso cierto, Natsu?

El demonio de fuego clavó sus pupilas en el piso sin saber qué decir. Zeref soltó una risa sarcástica y se acercó más a quien decía ser sangre de su sangre. ―No sé qué haces aquí, papá fue muy claro cuando dijo que estabas expulsado de la familia real ya que eras una vergüenza para los Dragneel. ―alardeó el apellido real del cual nadie había escuchado hablar antes, él solo era Natsu o Salamander, todo era demasiado reciente para ellos. Lucy era la que menos comprendía pensando en la apuesta que tenían sobre el dinero, aunque claro, el haber sido desterrado lo explicaba un poco.

―No vine para hablar tonterías, te atreviste a raptar a Lucy y por eso me las pagarás. ―aferró a la rubia a su pecho como si le perteneciera, esta solo se sonrojó y mantuvo sus labios sellados.

―Ella es mía, yo la encontré.

―Te equivocas, yo fui quien la encontré primero por ende es mía. ―se apuntó.

Las declaraciones de su hermano no eran del agrado de Zeref, detestaba que le desafiaran. De repente una aura oscura rodeaba toda la silueta del príncipe y el resto lo sentía, sus pieles se encresparon a más no poder. ―Entonces tendré que quitártela, no me importa si te mueres, tenía deseos de acabar contigo desde que eras un crío. ―sonrió con sadismo.

―Vaya hermano…―soltó Lucy con sarcasmo. Sintió pena por Natsu.

―Hagámoslo. ―Dejó a la rubia tras de él y encendió llamas en todo su cuerpo. Estaban listos para pelear hasta la muerte por Heartfilia, ambos con propósitos diferentes o al menos eso parecía.

Juvia, Gray y Happy lograron que Lucy se alejara de ahí para no salir lastimada. Por el poder que desprendían ambos se veía venir algo desastroso. Un breve silencio los estaba matando, se miraban el uno al otro con odio, desprecio, un montón de sentimientos guardados desde que eran niños, algún tipo de rivalidad, parte de ser demonios, parte de ser de la realeza.

―Qué gusto ver a mis dos hijos reunidos.

La voz proveniente de la puerta hizo que todos clavaran su atención hacia aquel lugar. Un demonio de gran estatura, cabello rojo desordenado, ojos rasgados con expresión aterrorizante, grandes colmillos y ropa elegante. Lo que más llamaba la atención de él, era la dorada corona llena de diamantes sobre su cabeza, no podría ser otra persona más que…

―¡Padre! ―prorrumpieron ambos.

Continuará…


Hola hola :) hoy es domingo de actualizar historias! y lo hice con New Life y esta :) bueno, son las únicas que tengo por el momento XD

Quiero agradecer a Funny Angy, Giuly y DemonWhite por sus hermosos reviews, me siento muy contenta y me alegro que haya sido de su agrado. Para el resto que se tomó el tiempito de leer, gracias también :D

Saludos para todos,

Kaya.