NEJI
Regresar a casa en esas circunstancias no era lo mejor del mundo. Ambos estábamos muy tensos y estresados. La noticia del embarazo, aunque buena, era increíblemente inoportuna, y nos había puesto en una posición bastante complicada. Teníamos que hablar al respecto, no había nada de provecho ocultarle más las cosas a Tenten, ahora que mi temor había empezado a tomar forma.
Lee me había estado mandando mensajes toda la tarde preguntando por Tenten, sabía que tenía que hablar con él, explicarle toda la situación. En caso de emergencia necesitamos un aliado, y Lee era el ideal, como siempre. De igual manera había pensado en contarle sobre nuestra situación a Shikamaru, para ver si él me podía ayudar a planear algo más sólido que lo que yo tenía en mente. Shikamaru también era alguien de confianza.
Pese a que Tenten argumentó tener que ir a su departamento a buscar sus cosas, yo insistí en ir directo a casa, y después mandar a alguien a que las recogiera. Necesitábamos hablar lo más pronto posible. No podíamos perder más tiempo.
Cuando llegamos, Tenten se metió a bañar, y yo arregle la cama para ella. Me maldije por no haberle preguntado a la enfermera si ella necesitaba algún tipo de cuidado en especial. Después de todo, nosotros habíamos sufrido un aborto antes, y aunque Tenten y el bebé estaban en buen estado, nada nos garantizaba que el embarazo pudiera llegar a su fin plácidamente, más si tomáramos a consideración la conversación que aun teníamos pendiente y que no sabía cómo la iba a poner.
Mi mujer salió del baño envuelta en una bata negra y por primera vez pude notar lo verdaderamente flaca que estaba. Como si el bebé que apenas se estaba desarrollando en su interior estuviera apoderándose de todos y cada uno de sus nutrientes y energías. Aunque sabía perfectamente bien que más que él, era yo quien la tenía así. Me senté al borde de la cama y la vi caminar hacia mí. Por un segundo creí que se iba a acomodar en cuclillas sobre mi regazo, pero en vez de eso, se sentó junto a mí, a una distancia bastante considerable.
—Neji, tenemos que hablar. —Dijo sorprendiéndome. —Neji, no voy a permitir que marquen a mi hijo.
Aunque obviamente no me sorprendió su oposición a las poco ortodoxas costumbres de mi clan, si me sorprendió el hecho de que estuviera abordándolo tan pronto. Quería dejar ese tema para el día siguiente, dejarla descansar, aunque sea una noche del pesado día que habíamos tenido. Pero al ver la determinación en su rostro, me di cuenta de que ese era un tema que teníamos que aclarar lo más pronto posible.
—Lo sé, ¿Le dijiste a Temari sobre…?
—No –Me cortó –No hasta que tenga la seguridad de que mi hijo no va a ser un pájaro enjaulado.
—Sí, está bien. La reunión de esta mañana se canceló. Hinata está embarazada.
Si eso la sorprendió, no lo demostró, ella permaneció seria esperando a que continuara.
—Mi tío dijo, que era hora de que nos fuéramos a vivir a la mansión, que debemos tomar nuestro lugar como líderes de la rama secundaria.
—Tú lugar. No el mío. —Dijo molesta.
—Nuestro. Se volvió tuyo también cuando aceptaste casarte conmigo
—¡Eso fue antes! —Gritó molesta.
—¿Antes de que?
—Antes de que volvieras mi vida una miseria —Dijo con los ojos llenos de lágrimas.
La jalé en un abrazo y ella se dejó ser, recostada en mi hombro lloró mucho, y yo me mordía los labios y apretaba los ojos para no soltarme a llorar también. La había cagado, ella tenía razón, había destruido nuestra vida, en un estúpido intento de protegernos de la situación que ahora teníamos que afrontar.
Tantas peleas, tantos gritos, tantas lagrimas para nada.
—Hablaremos con Hinata, le pediremos que no aplique el sello en nuestro hijo. —Le dije tratando de tranquilizarla, y de tranquilizarme también al saber que era la primera vez en días que la podía abrazar.
—¿Qué va a pasar si no quiere? —Me contestó ella entre pesados sollozos.
—Tendrá que aceptarlo o nos iremos lejos. La rama secundaria se acabará, lo cual sería de gran ayuda para todos los Hyugas que aún no nacen.
—¿A dónde nos iríamos? —Dijo, esta vez sin llorar.
—No lo sé. Podríamos contarle a Shikamaru y que nos ayude a pensar. No lo sé. —Está realmente frustrado. Tenía que pensar bien las cosas antes de actuar. —Lo único que sé es que tengo que protegerlos, a ti y al bebé. Mientras, sé que no te agrada la idea, y lo menos que quiero es ponerte mal, pero tenemos que mudarnos a los territorios Hyuga. Nadie más que Naruto sabe que estas embarazada y no podemos dar a sospechar nada.
Ella se separó de mi de golpe y corrió al baño a vomitar. Por un momento quise ir a ayudarla, pero ayudarla ¿en qué?, escuché el agua del lavamanos correr y luego a Tenten lavarse los dientes. Cuando regresó, so había señas de llanto en su rostro, y se volvió a acomodar al otro extremo de la cama, cepillando su cabello.
—Si Hinata no nos ayuda, puedo pedir un asilo político en Suna —Dijo después de un buen rato.
—¿Y con la fraternidad con Konoha, no crees que el clan tenga poder allá?
—No si se trata de proteger a un bebé. Además, tengo excelentes relaciones con el Kazekage y sus hermanos. –Dijo
—Nos iremos a Suna si es necesario, entonces. —Le dije recostándome en la cama.
—¿Tú también irías? —Me preguntó desconcertada.
—¡Claro que sí! ¿Por qué crees que te dejaría sola con nuestro hijo?
—Oh, bueno, disculpa, tal vez mal entendí tu actitud y malos tratos hacia mi persona en las últimas semanas. —Dijo molesta.
—Perdóname.
—Sigo sin entender que fue lo que hice mal. Estoy tan cansada de llorar por nosotros.
—Tu no hiciste nada.
—¿Fue por haber perdido al bebé?
Sus palabras fueron como un cuchillo que se me clavaba en el pecho. Hasta que puso había llegado mi estúpido comportamiento, para hacerla sentir así. No pude evitarlo más y me quebré ante ella, algo que hacía mucho, mucho tiempo no pasaba. Ella no me abrazó como yo lo había hecho momentos antes, ni me consoló. Supongo que pensó que no me lo merecía. Solo me vio, triste, esperando una respuesta.
—Jamás sería por eso. —Le dije, tratando de hablar más claro. —Yo… trataba de protegerte, trataba de evitar esta situación.
—¿Tratabas de protegerme siendo un completo imbécil conmigo?
—No sabía qué hacer.
—¿De qué situación hablas? ¿De mi embarazada?
—De ti, embarazada y preocupada por nuestro hijo. Esperaba… que las cosas se solucionaran una vez que Hinata tomara su lugar como jefa de la rama principal, y convencerla de eliminar el sello.
—¿Y tú plan era alejarme hasta que eso ocurriera? ¿No se te ocurrió simplemente hablarlo conmigo?
—Tú quieres un bebé…
—¡Mas que querer un hijo yo te quiero a ti, imbécil! —Grito y sus palabras, las mismas que Lee me había dicho ese día más temprano, me quemaron.
Yo no quería tener un hijo. Un niño que sería sellado, opacado y obligado a no ser más que sus primos. Un niño que creciera odiando a su familia, y a sus padres que lo obligaba a ser lo que no quería, a nacer sin haberlo pedido. ¿Pero cómo explicarle eso a Tenten? ¿Cómo decirle que, aunque no lo había deseado, amaba a ese ser que crecía en ella? Y también a ese pequeño que no pudo nacer.
Simplemente me limité a abrazarla. Ella, sorprendentemente me dejó hacerlo de nuevo. No sabía si era porque entendía como me sentía, o porque me perdonaba, o simplemente porque quería hacerlo. Yo le correspondí de inmediato. La necesitaba tanto, y la había extrañado muchísimo. Sin darnos cuenta nos quedamos dormidos así, como hacía tanto no lo hacíamos.
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TENTEN
Lee, Shikamaru y Temari nos vieron atónitos antes de felicitarnos y rodearnos de abrazos, besos y caricias en mi todavía nada abultado abdomen. Sin embargo, las muestras de afecto cesaron cuando Neji les contó a todo lo que el clan sometería a nuestro hijo en cuanto este diera su primer aliento de vida. Entonces, todos se tensaron. Aunque Shikamaru no era una persona a la que Neji y yo consideráramos íntimo, era un amigo, y tenía el voto de confianza de Temari, que para mí bastaba y sobraba. Además, en ese momento, más que su apoyo moral, necesitábamos de su poderoso y hábil cerebro para ayudarnos.
Por eso nos encontrábamos los cinco en la sala de nuestra casa, con las maletas listas para mudarnos a los dominios Hyuga. Habían pasado tres días desde que nos enteramos que estaba embarazada y durante todo ese tiempo habíamos repasado mil planes para proteger a nuestro bebé. Después de rendirnos fue que decidimos mandarlos a llamar, cinco cabezas piensan mejor que dos, y que mejor si una de ellas era la de Shikamaru.
Neji les contó con exactitud cómo funcionaba el sello, como era que lo aplicaban y que función tenía. Cada palabra que de su boca salía me erizaba la piel.
—¿Cómo es que un clan tan poderoso sea tan sádico y frío para con sus propios miembros? —Dijo Temari molesta
—Es algo que hacen desde hace siglos. Cada clan tiene sus métodos para proteger sus técnicas secretas —Le comentó Shikamaru sacando un cigarro de su bolsillo, que regresó en seguida, dándome una mirada de disculpa.
—¡Por favor dime que si tenemos un hijo no tenemos que sellarlo con una cornamenta de ciervo o algo así! —Le exigió desesperada Temari.
—¡Por Dios, mujer! Ni siquiera nos gusta levantarnos temprano, ¿Cómo esperas que nos organicemos para sellar a nuestros hijos? Mi mamá nos mataría a todos. —Le contestó, mientras simulaba erizarse ante la mención de su madre. —Además, nuestras técnicas no son tan geniales como las de los Hyuga.
—No se te ocurra apoyarlos —Le dijo Temari.
—No los defiendo, solo estoy aclarando el punto de que el clan Nara no tiene razones de hacer tales actos
Le dediqué una sonrisa condescendiente. Era cierto, los Hyuga eran los únicos que sometían a sus miembros y los dividían. ¿Qué clase de ancestral clan reprimía de tal manera a sus hijos?
—Pues por más geniales que sean sus técnicas, y por mas secreto y peligroso que sea el Byakugan en manos, u ojos, enemigos… el fin no justifica los medios. —Dijo Lee —Neji, eres el más claro ejemplo de que la segunda rama puede ser superior a la primera.
—Gracias, Lee —Le dijo mi esposo con un intento de sonrisa. —Somos el clan más poderoso de Konoha. Negarnos al sello, como líderes del Boke provocaría una ola de consecuencias, puede incluso que la rama secundaria se revele, después de todo nadie del Boke está conforme con la división en el clan.
—Pero una guerra entre ramas terminaría mal. Principalmente porque el Sōke tiene el control sobre el Boke. Ante cualquier mínimo intento de rebelión, podrían ejercer el sello y eliminar toda la rama. –Dije.
—A fin de cuentas, solo se requiere que en la rama principal nazcan dos hijos, para asignar al segundo como primer miembro de la segunda rama. —Continuó Neji.
—Espera un momento, ¿Qué hay de Hanabi? Ella tendría que ser parte de la rama secundaria ¿no? —Preguntó Lee
—Sí y no —Dijo Neji —El sello tiene que ser aplicado cuando el heredero principal cumpla tres años, lo que significa que cualquier hermano que Hinata tuviera después simplemente permanecería en la rama principal. Además, mi tío quería a Hanabi como heredera del clan, pero ante el notorio matrimonio de Hinata con el hokage, se respetó el orden de nacimiento.
—Eso es aún más cruel —Dijo Temari. —Entonces los hijos de Naruto y Hinata…
—No, obvio ellos tienen la protección del hokage —Dijo Neji solemne. —Estamos en un dilema muy serio. Necesitamos su ayuda para poder encontrar una solución.
Y aunque se dirigió a los tres, todos nos giramos hacía Shikamaru, que inconscientemente se llevó un cigarro a los labios y pese a que no estaba encendido, él simulaba que sí.
—Esto puede sonar un poco grosero e impertinente, pero ¿No pensaron en esto antes de casarse?
No tenía palabras para responder eso. Era cierto que no me había pasado por la cabeza nunca, principalmente porque yo no quería tener hijos. Sin embargo, la planificación familiar en la aldea parecía estar un poco defectuosa, ya que mi primer embarazo sucedió contra todo pronóstico. De hecho, durante mucho tiempo la idea de que el bebé no se había logrado por los medicamentos anticonceptivos me atormentó. Desde entonces Neji y yo habíamos acordado que él sería quien se protegiera ahora, para evitar esa situación de nuevo, mismo acuerdo que había dado como resultado mi embarazo actual.
Hablar de nuestra vida sexual como matrimonio, cuando ni siquiera recordaba cómo había sido concebido nuestro hijo, me incomodaba al extremo.
—Esperaba que cuando Hinata tomara su papel como líder, podríamos comenzar una campaña para abolir el sello. —Le dijo Neji —Además nosotros…
—Nosotros habíamos decidido no tener hijos —Le corté, por algún motivo, sentía que escucharlo decir esas mismas palabras me iba a terminar de quebrar —Los métodos anticonceptivos no nos sivieron, obviamente.
La situación entre Neji y yo en ese preciso momento, no era la mejor. Yo seguía bastante molesta por su actitud anterior, y él, aunque ya no gritaba y trataba de ser cálido, había algo que lo estaba limitando. Algo que lo parecía incomodar, pero no me expresaba que era. Muy en el fondo de mí, podía sentir el rechazo hacia mi condición. Sabía que no quería tener un hijo, su actitud solo reforzaba esa idea. Sin embargo, mentiría si dijera que no estaba al pendiente de mí y que se estaba rebanando los sesos para pensar en una solución para proteger a nuestro bebé, y de momento con eso me bastaba. Tampoco podía obligarlo a amar a un bebé que no deseaba, por más suyo que fuera. Además, solo tenía que soportar la situación un año, hasta poder separarnos.
—Ya, bueno. A como yo lo veo, hay dos opciones validas —Dijo Shikamaru rascándose la barba, y con el cigarro aun en los labios. —Seguir tu plan original, plantearle a Hinata la petición de abolir el sello, por el bien de los futuros miembros del clan. Esa es la que yo más recomiendo.
—¿Y la segunda? —Le pregunté.
—La segunda, que se vayan. Lejos, fingirse muertos, cambiarse los nombres y empezar desde cero. Claro que con eso los únicos beneficiados serían ustedes.
—Pero si elegimos lo primero, que es lo que estaba pensando, todo tiene que quedar antes de que se enteren del embarazo, una vez que el clan se entere, ellos van a tener el control de la situación. —Le contestó Neji.
—Entiendo... ¿Cuántas semanas tienes?
—Mes y medio. –Le dije.
—Redondeémoslo a 2 meses. Bueno, hasta donde sé, el embarazo se te debe empezar a notar después del cuarto o quinto mes, puede que, si te cuidas mucho, y usas ropa muy holgada, lo podamos ocultar hasta los 6 meses, por lo que tenemos 4 meses para convencer a Hinata.
—Convencer a Hinata no es el problema, sé que ella va a cooperar, pero ella no va a ejercer como líder del clan hasta que su hijo nazca. —Sentenció Neji
—Mierda. —Musitó Lee.
—¿Qué opciones hay entonces? —Preguntó esta vez Temari.
—No lo sé, tengo que pensarlo mejor. —Le contestó su prometido, guardando de nuevo el cigarro. –De momento ustedes sigan como si nada de esto estuviera ocurriendo, y en cuanto tenga una mejor idea los iré a ver.
—Gracias —Le dije, tomando sus manos.
—No hay problema —Me contestó con una sonrisa —Aparte de nosotros y la enfermera del hospital ¿Alguien más sabe?
—Naruto. —Contestó Neji.
—Bien, entonces háblenlo también con Hinata, aborden su lado maternal, el tener a la futura líder del clan de su lado puede ayudarles en un futuro. Mientras, déjeme pensar bien que podemos hacer.
Hola a todos los que aun leen.
Vamos a la mitad de la historia!
Muchas gracias a todos los que siguen leyendo, y apoyándome, no solo en esta historia si no en todas las que he publicado.
Como se podrán haber dado cuenta, he estado actualizando TODAS mis historias, por lo que no me queda mas que agradecerles a los que se han tomado la molestía de dejar algún comentario.
La siguiente historia a actualizar de este fandom es: EFECTOS COLATERALES.
Nos leemos pronto!
