Memorias Perdidas

(Parte 4)

By: Huesos_Potter

Navidad…

La mañana llegó, y en la madriguera los primeros regalos y felicitaciones se hicieron presentes. A pesar de los múltiples regalos, uno se hacía notar ente todos ellos. Un gran cofre se hallaba al pie del árbol de navidad, junto a la chimenea. Los colores opacos de la rustica madera, sobresalían entre el mosaico de coloridos de las luces y las envolturas. La tapa de madera tenia labradas las palabras, "Recordar es vivir de nuevo" Para Ginevra Weasley. De H.

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Podía escuchar el alboroto en el piso inferior, las risas de sus hermanos, la voz de la señora Weasley cantando al compás de la canción navideña que sonaba en la radio, una explosión seguida de un chillido de algo parecido a una banshee, aun así Ginny Weasley no se inmutó por el alboroto, siguió cepillando su cabello para luego atarlo en una coleta, se maquilló un poco tratando de borrar el rastro de las lágrimas liberadas la noche anterior, y la anterior a esa, esperaba que su familia no notara sus ojos ligeramente hinchados o su nariz sonrojada, Molly Weasley quizás pensara que seguía enferma. (((Enferma))), pensó Ginny, era así como se sentía. ¿Cómo te podía afectar algo que no recordaras haber tenido?.

Se observó en el espejo comprobando que se viera bien, Colin le había dicho que se veía bonita cuando se maquillaba de ese modo, y era así como quería lucir hoy, bonita, como la mujer que estaba con Harry. No, ya no pensaría en eso, se repitió por quincuagésima vez, cerró su caja de cosméticos muy enfadada consigo misma, había perdido a Harry, por olvidarlo, pero Harry se había recuperado rápido encontrando a otra, otras quizás, y aunque no lo recordara sentía un dolor profundo por ese hombre al que su cerebro no podía recordar.

Respiró profundamente preparándose para bajar, después de todo era navidad, y había mejores cosas que hacer que estar deprimida en su habitación una fría mañana decembrina. Buscó en su armario su sweater favorito uno de color verde, era lo último que faltaba en su atuendo. Una última revisada ante el espejo, comprobando con aprobación la imagen que este proyectaba, antes de abrir la puerta de su habitación notó una lechuza desconocida se dirigía directamente a la ventana, con dos pequeños picotazos contra el cristal de la ventana abrió esta, dejando pasar a la extraña lechuza, quien entró volando directo a la cama de Ginny dejando una carta y una rosa de color rosa, tan rápido como salió por la misma ventana por la cual había entrado.

Ginny se acercó a su cama vio la carta y la rosa, se habría emocionado si las rosas rosas fueran sus favoritas, pero la realidad es que no lo eran. Tomó la carta abriendo el sobre y leyendo su contenido, sintiendo un gran nudo en su estomago, esa carta era lo último que hubiera esperado. Miro la rosa con desagrado, no eran ni un tulipán ni una rosa roja, no eran las palabras que quería leer o escuchar, ni mucho menos la enviaba el hombre que su corazón anhelaba.

Dejo la rosa y la carta sobre su cama, y bajó a donde su familia la esperaba para iniciar las festividades del día, dejando por un lado sin la mayor importancia lo que ella hasta ahora consideraba "su primer regalo" del día.

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Ronald Weasley estaba nervioso, su novia lo veía ir y venir al pie de la escalera, tanto que no le sorprendería que abriera una trinchera en ella, respiró profundamente tratando de tranquilizarse, ella se sentía igual, pero sus nervios se expresaban de otro modo, tanto que la repentina orden de la señora Weasley entre la algarabía los sobresaltó a ambos.

-Ronald dile a Ginny que baje para…

-Aquí estoy mamá… - Avisó Ginny mientras bajaba los últimos dos escalones de la escalera.

-Hija Feliz Navidad –

-Ehh gracias mamá… felicidades a ti también – mientras la señora Weasley la abrazaba afectuosamente, casi dejándola sin respiración, algo a lo que ya se había acostumbrado.

-Ron… - dijo Ginny acercándose a su hermano para felicitarlo.

-Felicidades enana… - Dijo este abrazándola afectuosamente, no entendía como Ron podía tranquilizarla con un abrazo, hasta cierto punto se sentía mejor.

-Ginny algo te espera bajo el árbol… - Dijo Fred detrás de ella.

-No quiero convertirme es algo extraño en navidad… - Observó recelosa a su hermano, no es que no confiara en sus hermanos pero con Fred y George nunca se sabía.

-No es de ellos… - Confirmó una voz grave cerca de ellos. Su corazón comenzó a latir apresuradamente mientras lo único que pudo exclamar fue un ligero -Oh…- no sabía como lo lograba pero esos ojos verdes podían perderla, paralizarla y ponerla de cabeza en fracción de segundos.

Por suerte los gemelos aprovecharon la oportunidad para su felicitación, Fred gritó -Ginnynski Feliz –

- Navidad- concluyó George, mientras entre ambos la levantaba y daba vueltas con ella. Arrancando una risa entre los habitantes de la casa.

-Tontos… Gracias…- Dijo Ginny aun nerviosa por la presencia de Harry. El revoloteo y payasadas de los gemelos seguían y podía sentir unos ojos fijos en ella penetrando su alma.

-Ginny...- la llamó Ron mientras con un asentamiento de cabeza señalaba su regaló.

Ginny se dirigió al pie del árbol de navidad, sin dirigirle una mirada al hombre que tanto la afectaba, podía sentir su corazón desbocado en su pecho pero no le iba a dar importancia se había prometido que no la afectaría y que pasaría un día sin aflicciones. Y con o sin Harry Potter lo conseguiría.

El silenció repentino y extraño calló sobre el hogar de los Weasleys, las payasadas, las risas y los villancicos se aislaron en el espacio. Se arrodilló frente al baúl, recorrió con la yema de sus dedos la caligrafía hasta que llegó a la H, sabia de quien era, se sentía mareada y un ligero dolor atravesó su cuerpo y las lágrimas de nuevo se conglomeraron en sus ojos.

-¿Cómo lo abrió…?- interrumpió el silencio George, sin obtener respuesta alguna.

Harry observó con la mujer que amaba abría el baúl de sus recuerdos, podía ver como las manos de Ginny temblaban sin tomar nada del contenido del viejo baúl, podía jurar que sus pulmones ya no tenían aire de la espera de ver la reacción de su Ginny.

Ginny cerró de pronto el baúl -Ehh yo… no…- mientras se levantaba ya sin contener las lagrimas y se dirigía a su habitación, todos se miraron sin saber que de hacer, Ginny nunca reaccionaba de ese modo, muy discretamente salieron de la madriguera, dejando a Ron, Hermione y a Harry solo en la sala.

Ron y Hermione se acercaron a su amigo quien parecía que toda la felicidad la habían extirpado de su cuerpo, estaba pálido y sus ojos habían perdido todo el brillo, parecía perdido en un abismo.

Tenía que salir no podía estar ahí, no teniéndola tan cerca y a la vez tan lejos, como se le ocurría regalar eso, el no significaba nada para ella solo un nombre más en la larga lista de amistades de los Weasley. No podía respirar le dolía el cuerpo, el alma. Estaba a punto de salir cuando Molly Weasley lo interceptó.

-Harry, ¿Hijo dónde vas?-

-Yo… necesito salir… voy…-

-No. Tú te quedas… - Dijo tajantemente la señora Weasley - Hermione avisa a la familia que se preparen para desayunar acompáñala- ordenó Molly y a pesar de sentirse un basura no pudo mas que obedecer, ni siquiera podía mirarla a la cara, tenía ganas de llorar y de gritar. Con una sonrisa maternal Molly acarició su rostro como una madre a un niño pequeño -Harry, necesitas comer… - este asintió y se dirigió junto con Hermione a la parte trasera de la casa, seguidos por Ron.

-Ronald – llamó Molly.

-¿Sí mamá?

-Súbelo a la habitación de Ginny – Ordenó Molly refiriéndose al baúl - que ella decida qué hacer el.

-Si mamá.

- Shuu shuu… No quiero cara largas… es navidad. – revoloteó Molly Weaslye. No sabía que ocurría pero esperaba que todos sus hijos estuvieran bien incluidos Harry Potter y Hermione Granger. Solo esperaba que su hija encontrara de nuevo las respuestas que necesitaba que faltaban por responder y estaba segura que esas respuestas solo las sabía Harry Potter. Y espera que ambos encontraran de nuevo su camino.

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Como se atrevía a hacerle eso, de estar ahí en su casa como si nada hubiera pasado, trayéndole recuerdos dolorosos a su mente y a su corazón, recuerdos que tenían cuerpo y rostro, un cuerpo y rostro exótico engulléndose en él. ¿Por qué no dejaba las cosas como estaban? Si no lo recordaba, su corazón no le dolería, pero lo hacía. Aunque sin recuerdos, el saber lo que había significado en su vida era suficiente para entristecer a su corazón por la escena con la morena que ocupaba su lugar. El lugar que debería de pertenecerle a ella.

¿Qué esperaba Harry?, ¿Qué quería de ella?

Alguien tocó un par de veces la puerta, Ginny se secó las lágrimas que había rodado por su rostro y rogó a los cielos que no fuera él. Pero la voz de su hermano pidiéndole que abriera su puerta interrumpió su suplica.

Ginny a si lo hizo dando paso a Ron con el gran baúl, dejándolo a sus pies. Ginny tenía un nudo en la garganta que la oprimía y no la dejaba respirar.

Ron se acerco a ella, tomándola en sus brazos, se sentía protegida ente los brazos de su hermano mayor, siempre habían estado muy unidos, la proximidad de edades había ayudado, considerándolo su hermano favorito y en estos momentos necesitaba de todo y todos a los que se pudiera aferrar para no dejarse vencer. Ron la abrazó un par de segundos, secó las lágrimas de Ginny mientras le regalaba una sonrisa.

-Dale una oportunidad – Dijo Ron, besó su frente fraternalmente saliendo de la habitación dejándola sola con el baúl. Sola y con sus recuerdos.

Sabía a quién se refería. Pero el darle la oportunidad abriría una gana de nuevos sentimientos que no sabía si quería destapar. Ese baúl era su caja de pandora personal. Donde a pesar de los males todavía albergaba la esperanza.

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N/A: Lo sé, no es muy largo pero la continuación es un poco más extensa por que veremos el contenido real del baúl. Viene lo bueno jaja tengo varias cosas escritas del siguiente capítulo solo sigo afinando los detalles aprovechando mi "tiempo libre" del cual ya me queda poco.

Tengo varios proyectos nuevos pero como todavía tengo muchas historias inconclusas no me voy a enfocar en ellos hasta terminar parte de los que tengo, pero esas nuevas ideas no me dejan concentrarme en las historias publicadas.

Espero que este inicio de año sea muy bueno para todos ustedes y que nos sigan acompañando tanto a mí como a los otros autores que tratamos de hacer cosas buenas enfocándonos en esta pareja.

Muchas gracias por los comentarios y espero les haya gustado esta pequeña parte.

Saludos

Karla "Huesos"