Disclaimer: Por favor revisar el primer capítulo para más detalles.

Nota: Para los lectores usuales ya es conocido que la malvada mente de Meluivan Indil suele planear cosas horribles para sus personajes favoritos, así que espero que el capítulo no les sorprenda/asuste/aterre demasiado. Para los nuevos lectores, bueno, están avisados... Gracias por su atención. Atte. La traductora.

Advertencia: Encontrarán las traducciones a las frases en élfico entre dos slash (Ej/.../)

Noticias Devastadoras

Estel se movía por los túneles cuidadosamente. No sabía si había o no otros orcos acechando en las sombras, Había oído muchos ruidos pero parecían venir de diferentes partes de los túneles cuando él viajaba. Tenía que llevar a Legolas sobre un hombro para tener su brazo de la espada libre por si acaso. El elfo no se había despertado mientras caminaban por los pasajes. Le tomo sólo unas pocas horas encontrar la salida a los túneles, ya que ahora sabía hacía donde estaba yendo esta vez. DEspués de dejar las cuevas se alejo un poco y dejó a su amigo en el suelo para poder tratar las horribles heridas.

Estel limpió las cortadas, esperando que no hubiera infecciones. Podía ver una sustancia blanca y cristalina en su piel y en algunas de las cortadas. Cuando se dio cuenta de que era sal supo porque su amigo había gritado. A pesar de que la sustancia no lastimaría a su amigo, si le causaba un gran dolor en una herida abierta. También se aseguro de lavar la sal de las heridas. Estaba preocupado de que el elfo no hubiera despertado del todo mientras trataba las heridas. Temía que la perdida de sangre y el trauma por el dolo hubiera sido demasiado para traer al elfo de vuelta.

"Legolas. Lasto mellon-nîn, tolo dan nan galad. Im boe le an nin." /Legolas. Escucha amigo mío, regresa a la luz. Te necesito conmigo. / Dijo apartando el cabello dorado del elfo de su rostro. No había respuesta. "Necesitas ayudarme a decidir que hacer. No puedo dejarte aquí solo, así, pero le prometí a Atavus que regresaría por ella." Aún no había respuesta.

Estel sabía que su amigo estaba fuera de peligro y el único lugar en el que realmente estaría a salvo sería Rivendel. Su propio cuerpo tendría que curar las heridas que cubrían su pecho, estomago y brazos, y que tomaría tiempo. Pero el camino a Rivendel tomaría al menos tres días. Miró a Legolas y de vuelta a la entrada a la cueva. Era una decisión imposible, pero tendría que hacer esto solo. ¿Pero Atavus ya no la había hecho para él?

"Lo siento Atavus. Sólo tendrás que esperar por pocos días. Regresaré." Susurró, esperando que ella pudiera soportar ese tiempo.

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"Tira tus armas al piso." Ordenó el orco, aún sosteniendo el cuchillo sobre su garganta.

Ella hizo como el orco decía. "Bueno Uglúk¿dónde está el resto de tus soldados? Los túneles parecían horriblemente vacíos mientras nosotros veníamos para acá."

"Ellos regresarán Después de que me trajeron a tu amigo los envié a buscarte," eso era lo que Atavus estaba esperando descubrir. Que el orco no sabía que Estel y ella ya habían despachado a sus hombres. Sus amigos tendrían el camino libre fuera de ahí. Ahora solo tenía que soportar lo suficiente para darles a ellos un decente inicio.

"Mmmm... Yo sé que quieres jugar unos juegos, pero podemos terminar la discusión que empezamos antes. ¿Cuales son tus otras razones para odiar a mi raza?" La pregunta sorprendió al orco. Él quería revelar su último secreto pero había planeado esperar a que ella estuviera débil por la tortura para hacerlo. Ella podía sentir la presión del cuchillo en su garganta aflojarse mientras el decidía que decir. Esa era la oportunidad que ella necesitaba.

Alcanzo con una mano y la deslizo debajo la de él, alejando el cuchillo de su garganta. Entonces se agacho y con su otra mano sacó su daga de su funda en el tobillo, la cual él no había notado. Con rápidos movimientos ella se giró y clavó la daga en su pecho, pero era suficiente para detener a la bestia. En el siguiente momento él saco su cuchillo con su mano libre e hizo una profunda cortada en su hombro. Atavus retrocedió, pero no pudo sacar su daga de su pecho.

Uglúk se agacho y sacó el cuchillo de su propio pecho. Entonces sostuvo ambas hojas y ella estaba desarmada. Ella había querido perforar su pulmón pero su respiración no había sido afectada.

"Otra vez fallaste el blanco, Retroceso." Sonrió, acercándose a donde ella estaba en una postura defensiva.

"No fallaré de nuevo," prometió ella. Empezó a caminar en círculos por la habitación manteniéndose tan lejos como le era posible. Pero podía decir que él solo estaba jugando con ellas. Sus golpes no eran mortales.

Él se acercó más notando que ella estaba demasiado cerca de la pared para eludirle, entonces cortó de lado a lado haciendo una cortada superficial en sus costillas. Sabía que él hubiera podido terminar con ella entonces, pero no lo hizo. Sostuvo sus cortillas fingiendo más dolor del que realmente sentía, entonces se dejo caer al piso. El se acercó más, pero en el momento ella uso su pierna para deshacerse de él por debajo de él.

Estaba cerca de la puerta. Vio su oportunidad y la tomo. Se levantó rápidamente, asegurándose de que él no la siguiera. Él lo hizo. Se volteo a la derecha usando un diferente túnel del que Estel había tomado. Le llevaría lejos para que ellos pudieran encontrar la salida. Podía oír sus pesados pasos mientras la seguía.

Caminó por varias horas, pero parecía que iba hacía la profundidad de la montaña en vez de hacía la saluda. Ella se detuvo para descansar un momento, sabiendo que el orco estaba bastante por detrás suyo, no parecía muy preocupado por atraparla. "¿Sabes Atavus? Vas a estar bastante cansada cuando te des cuenta de que este túnel no tiene salida."

"Mientes." Gritó mientras continuaba, pero bastante segura de que después de unos cuantos metros el túnel acabaría. Pateó la pared disgustada, susurrando unas cuantas maldiciones enanas.

Ella se volteó hacía el camino por el que había venido y se apegó a la pared. Si ella iba a pelear su salida necesitaba conservar su fuerza, El túnel no medía más de tres pies, así que ella sabía que sería difícil pelear en un lugar tan pequeño.

Después de algunos momentos pudo verlo venir. Notó que él ya no tenía los cuchillos, pero a cambió tenía un látigo en una mano y una maza de madera en la otra. Su cuchillo estaba sujeto a su cinturón. Podía decir que era suyo. El puño tenía gravadas complicadas palabras eficaz. Había sido un regalo de Legolas. Esto sería divertido, pensó para si misma. Si solo pudiera alcanzar su cuchillo tendría una oportunidad.

Pero no podía ser. Él le golpeó con el mazo en el estómago. Había tratado de prevenir el golpe, pero él era más fuerte que ella. Esta vez se dobló sobre si misma por el dolor. Pronto supo que eso era exactamente lo que él buscaba, pues sintió el golpe del látigo en su espalda. Había tirado el mazo detrás de si mismo. Si solo pudiera alcanzar el mazo, solo tal vez... Trató de pasar por sus piernas pero fue pateada hacía el túnel sin salida, golpeándose con fuerza contra la sucia pared.

Entonces tomo el látigo de nuevo viendo que ella estaba casi sin aliento. Ella seguía sin hacer ruido mientras el látigo caía sobre su espalda una y otra vez. Trató varias veces de conseguirlo, pero cada vez se ganó una patada. Pronto estuvo demasiado débil para intentar, y más y más sangre goteo por su espalda. Él no se detuvo hasta que ella hubo colapsado en el piso.

Entonces se arrodillo junto a ella, aparto el cabello de su rostro para poder ver su cara. Era difícil decir que era una mancha y que era un moretón. "¿Estás lista para escuchar lo que tengo que decir ahora?"

Ella no le respondió. Le miró con una expresión de disgusto en su rostro y volvió a bajar la mirada. "Bien. Tú querías saber porque odio tanto a tu raza. Bien, adivina que, no es a tu raza a quien odio, sino particularmente a ti." Atavus no podía pensar en porque era eso, pero se mantuvo en silencio, queriendo que el dolor de su cuerpo desapareciera.

"Te lo voy a decir ahora. Recuerdas que te conté de mi hermano, pero lo que no te conté es que varios años después, después de que nuestro campamento se mudará a Minas Morgul ella se atrevió a tener otro niño. Era igual que el otro, sólo que era niña. Ellos mataron a mi madre, lo que realmente no me importo. Ella era débil y estúpida, pero ellos le dieron la niña a los esclavos para que la criaran." Él había presionado su rostro hacía arriba para verla mientras él hablaba.

Atavus estaba pensando lentamente por el daño que él había hecho, y él vio su mirada confundida en su rostro. "Eres tan estúpida como ella lo fue. ¿Acaso no ves que esa niña eras tú? Pero el Nazgûl no me dejó matarte."

Ella oyó sus palabras, pero se negaba a creerlas. Sacudió su cabeza violentamente, alejando su mano de su barbilla. "¡No!" gritó.

"Puedes negarlo todo lo que quieras, pero es verdad." Él la miro disfrutando la tortura sicológica tanto como la física.

Viviendo con los elfos y estudiando bajo la tutela de Lord Elrond, ella había adquirido la habilidad de distinguir una mentira, y ella no escuchaba mentiras en sus palabras. Volteó su rostro al piso sucio, gritando silenciosamente en su cabeza. ¿Cómo podían los Valar hacerle eso¿Qué había hecho ella para merecerlo? Siempre había sabido que sus padres habían sido orcos, pero nunca le habían parecido reales, hasta que se vio forzada a mirar a un miembro de su propia sangre a los ojos. Ella nunca se había sentido más disgustada acerca de su identidad de lo que se sentía en ese momento. A pesar de que se veían diferentes, ella y el orco actualmente eran lo mismo. No, ella no tenía su naturaleza vengativa. Pero si hubiera sido criado como él la hubiera tenido. Pero había algo que ella había sacado de su sangre orca, algo que en lo que era muy parecida a los orcos. Eso era su temperamento, su furia y su rabia. Podía sentir su sangre empezar a hervir mientras su furia crecía. Si, el orco junto a ella era su hermano, pero él había matado a su otro hermano. La única persona que realmente podría entender lo que ella era se había ido, y nada de lo que ella hiciera podría traerlo de vuelta, pero ella tendría su venganza.

Volvió a mirarle y pudo ver que él estaba disfrutando de su dolo. Fue entonces que ella se decidió a golpear. Ella puso el dolor físico a un lado y se concentro en la angustia que estaba alimentando su furia. Se levantó de donde estaba tirada, lanzándose hacía su forma arrodillada. Le hizo perder el balance aterrizando sobre él. Su mano aterrizó sobre el cuchillo sujeto en su cinturón, sacó el cuchillo y con un movimiento rápido lo clavo en el lado contrario al que lo había clavado antes. Estaba complacida de ver salir un hilillo de sangre de la comisura de su boca mientras tosía. "Estás muriendo, orco. ¿Cómo se siente?" Se mofo.

"Horrible, fenómeno. Pero acabas de mostrarme que eres más parecida a un orco de lo que habías pensado." Dijo él, tosiendo más, sin tratar de alejarla de él.

"¿Cómo es eso?" Preguntó, con la confusión en su rostro una vez más.

Él levanto sus manos. Estaban vacías. No le había visto dejar el látigo. "Acabas de matar a un enemigo desarmado. Eso te hace una asesina. Eso te hace una de nosotros."

Ella se levantó, mirando al orco. Él pudo ver la extraña mirada en su rostro. Se veía casi como arrepentimiento. "Yo nunca seré como tú," susurró y entonces se alejó por el túnel sin mirar atrás.

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Notas de la traductora: Holas! Qué tal el capi?Espero que les haya dejado intrigadas con lo que le pasará a Ata... ¿Qué hará ella ahora que sabe que es hermana de ese monstruo¿Qué hará debido a las palabras del monstruo? Después de todo Uglúk lo hizo a proposito pero Ata es muy buena... De todos modos, espero que no les moleste esperarme un poquito más de una semana que estoy ocupada con los deberes de momente (me faltan solo dos meses para vacaciones! y no me hablaron por las notas, yujú!)

Bueno, es tarde y estoy cansadita... Espero que les guste el capi, cuidense mucho niñas... Y mil gracias por sus reviews!

¡Namarië!
Ghanima