Nada de esto me pertenece (excepto la protagonista), todo lo demás es obra de JK Rowling
Confianzas y confesiones
Los días seguían pasando, el ambiente en el castillo se había convertido en nerviosismo puro. Tanto por los estudiantes más jóvenes que estaban planeando sus vacaciones fuera del castillo, como por aquellos que se quedaban y esperaban impacientes las fiestas y por último los más mayores, quienes se veían inmersos en multitud de trabajos. Fueron muchos los que pasaron por la enfermería, Christinne pasaba más tiempo allí que en la propia sala común, cada cierto tiempo estallaba abrumada y tenía que ser atendida por la señora Pomfrey. Como ella muchos más incapaces de soportar la presión.
Sidney por otra parte compaginaba todas sus tareas haciendo auténticos malabarismos, ante los profesores y amigos mostraba una actitud serena y equilibrada, sonriente. Pero en sus ratos de soledad su cara solo reflejaba desesperación, había llegado a reprimir tanto que sus dolores de cabeza ocasionales se habían convertido en jaquecas realmente molestas. No quería que nadie lo supiera así que tenía provisiones de emergencia con pociones para ayudarla a superarlo. Una de las cosas que más la agobiaban era el retorno de Marcus a interesarse por ella. Podía llegar a ser realmente insoportable. Además a él se sumo las cada vez más crecientes atenciones que le dedicaba Oliver. Ella ya sabía que le gustaba desde que entraron a primer curso prácticamente, pero siempre había logrado mantenerlo a una distancia prudente. Por último varios alumnos de Slytherin y de Gryffindor de séptimo curso estaban tratando de atraer su atención cada vez que se la encontraban por los pasillos. Reconoció que uno de ellos era bastante apuesto. Más alto que ella, con fuertes brazos, pelo castaño oscuro y ojos marrones. En una ocasión el la saludo, le dedico una sonrisa y la ayudo con unos libros. Sin embargo ella no podía dirigir su atención a otra cosa.
El ambiente entre el profesor Snape y Sidney se había relajado considerablemente, los ratos que pasaban juntos en los ensayos habían servido para que ambos se conocieran algo más con lo cual ella ya no era objeto de burla en sus clases. Tal y como había previsto ella una hora de ensayo no era suficiente, al principio por la falta de habilidades del profesor y con el paso del tiempo se debió a que el ensayo ya no era lo más importante, cuando llegaban conversaban tranquilamente, se reían e incluso bromeaban, tenían discusiones interesantes. La mayoría de ellas al principio eran sobre pociones, el se dio cuenta que ella era muy inteligente y que dominaba la materia a un nivel muy superior al de sus compañeros, pero con el paso de los días esas charlas se volvieron algo más personales. Así fue como comenzaron a saber algunos detalles sobre las vidas de ambos, sus experiencias personales o su opinión sobre el amor. De este modo, con opiniones y algún que otro detalle dicho inconscientemente el descubrió sobre algunos de los novios que ella había tenido, Severus se reafirmo en la idea de que era normal que una muchacha tan bella estuviera tan solicitada. Ella logro intuir que su corazón había sido ocupado por una mujer, de la cual por sus gestos, su tono y sobre todo sus ojos no había tenido un final feliz. Ninguno se atrevía a revelar detalles explícitos pero ambos sentían que conocían un poco más a la persona que tenían enfrente.
Cuando se daban cuenta se ponían a ensayar y cuando terminaban continuaban charlando amigablemente hasta que el propio profesor la acompañaba hasta la torre. Severus se había dado cuenta de la frialdad que existía el primer dia y quería enmendarla, modifico el aula para que esta fuera más agradable, ahora había una chimenea que emanaba un suave fuego para que el aula no estuviera tan fría. Había velas repartidas por el aula que iluminaban suavemente la estancia y había puesto una pequeña mesa con refrescos por si les entraba sed. Ella se había dado cuenta de los cambios y le agrado que él se preocupara de esos detalles. Había abandonado su actitud arrogante con él, cuando llegaba al aula solo se preocupaba de relajarse y disfrutar, no había burlas ni miradas despectivas. Se había generado una pequeña y mutua confianza entre ellos. Ahora incluso ella le tuteaba, no sabía muy bien como surgió pero un dia se dio cuenta de que ella le había llamado Severus y que a el no pareció importarle. Se pregunto si ella ya lo habría echo más veces sin darse cuenta. Por su parte Severus no dijo nada la primera vez que ella le tuteo, estaban en medio de una conversación sobre la tendencia de los profesores a sobrecargar de trabajo a sus alumnos en determinadas fechas cuando ella le soltó:
-Oh vamos Severus! Admite que entre todos tenéis un pacto o algo parecido.
Creyó que le molestaría y que la diría que no se tomase esas confianzas, sin embargo no dijo nada, continuaron la charla, la verdad es que le gustaba oír su nombre en su boca. Parecía como si de un poema o una suave caricia se tratara. Aunque sin embargo le agradaba que ella conociera a la perfección los límites de su confianza y que delante del resto de personas le dirigiera el trato correcto y le tratara de usted.
Ella le había pedido el mismo trato una noche en los ensayos:
-Severus por favor, no hace falta que me sigas llamando señorita Potter, me molesta.-dijo ella mientras seguían practicando los giros.
-¿Y cómo quieres que te llame entonces?-dijo mientras suspiraba.
-Con Sidney me sobra.-dijo sonriéndole y girando hacia su lado derecho tomándole del brazo.
-Está bien, Sidney.-mientras hacia una mueca sonriéndola.
El contacto físico ahora entre ellos era más habitual, menos forzado y más relajado. Ella solía recordarle que dejara de mirar sus pies quitando su mano del hombro y levantándole la barbilla, alguna vez que otra hasta se permitía darle una suave caricia en su mentón. Además de recordarle a él donde debía situar su mano en la cintura de ella, algo que a veces se cansaba de repetirle continuamente.
El por su parte había notado como ella ahora no solo se limitaba a dictarle los pasos, sino que disfrutaba haciéndolo. Podía notar como ella acariciaba su hombro y como incluso a veces dejaba resbalar su mano hasta su pecho donde se entretenía un rato hasta que subía de nuevo a su hombro. Se ponía nervioso con estas cosas pero trataba de disimularlo mirando hacia otro lado o incluso a veces cerrando los ojos. El espacio que los separaba ahora apenas se podía contar, sus cuerpos permanecían muy juntos la mayor parte del tiempo, excepto por los giros o algún movimiento que impedía el contacto. Disfrutaba teniéndola cerca, oliendo su pelo, observando su cuello. El no se había dado cuenta que ella hacía lo mismo, ella tenía muy presente ese aroma a menta y hierbabuena que emanaba del profesor y que a ella le encantaba, sonreía cada vez que lo notaba.
En la primera semana de Diciembre ella se había decidido a poner música por fin teniendo en cuenta los notorios avances del profesor. Creía que ya estaba preparado para seguir además de a su pareja el ritmo de la música. Puso una melodía suave, con un compás sencillo de seguir, habían estado trabajando en algo parecido. Al principio le costó adaptarse pero luego se metió completamente en la música y guiaba a la chica con cierta soltura. Ella le había alabado, estaba contenta de que él pudiera ser al fin el hombre en el baile y esperaba impaciente a que tomara las riendas.
En las conversaciones que mantenían había salido el tema tan deseado por él y tan odioso para ella, sus padres. El escuchaba aparentemente tranquilo, quería comprender el porqué de su escasa relación con ellos y anhelaba tener algún detalle sobre su amada Lily. Ella le había contado ese tema porque le inspiraba un tipo de confianza que no tenía con otras personas. Muy pocos sabían de los problemas de ella con sus padres. Ahí fue donde él se entero de la soberbia con que James Potter trataba a su hija, del poco afecto que le demostraba, de los planes de futuro que el tenia impuestos para ella...
-¿Así que no quieres ser jugadora profesional?-pregunto asombrado el creyendo que era lo que ella desearía, tendría fama, reconocimiento, seria admirada y querida, cualidades que había visto que ella anhelaba.
-No, ya te lo dije, el quidditch es un mero pasatiempo.
-Entonces, ¿qué quieres ser?
-Inefable
-Vaya, el Departamento de Misterios.-se sorprendió ante su respuesta, era contraria a todo lo que había imaginado.- ¿Y eso?
-Desde siempre he querido trabajar en el Ministerio de Magia, es una labor tan importante, cooperas por el mundo mágico. Me interese por cada uno de los departamentos que tenia, muchos llamaron mi atención pero solo dos me gustaron por completo.
-Si uno es el de Misterios ¿Cual es el otro?
-Bueno, puede que lo consideres una locura pero...si lo de Misterios no resultara yo...-hizo una pausa donde dejo entrever su nerviosismo.-Bueno, yo...me gustaría trabajar en el Departamento de Aurores.
Snape tenso su mandíbula, hecho que no paso desapercibido para ella y el cual malinterpreto como una desaprobación, ella, una chica tan angelical quería combatir la magia oscura. Ella estaba ahí, mirándole a los ojos mientras bailaba relajadamente con él, con un mortifago.
-Bueno sé que puedo parecer muy frágil-trataba de excusarse ella como argumentándole su decisión.-Pero sé que si me entreno físicamente puedo alcanzar un nivel óptimo, en cuanto a la magia considero que estoy preparada...
-No tienes porque justificarte, si te gusta yo no voy a ser quien...
-Es que parecía que yo hubiera dicho una estupidez, he visto tu gesto y me ha recordado al que me hizo mi padre cuando se lo dije.
-Perdona, no quería darte esa impresión. No es que te este limitando, considero que estas a la altura solo pienso que es un trabajo muy peligroso y que se dedican muchos años a su preparación e ingreso.
-Lo sé, pero bueno, solo es otra opción, aun tengo una primera.
La conversación continuo y ella le relato algunas de las peleas que había tenido, Lily se ponía en todas ellas de parte de él, nunca se paraba a pensar si lo que decía su hija era cierto o no. Eso entristeció a Severus y le hizo darse cuenta de algunos de los fallos que tenia Lily. Le conto la última pelea que tuvieron antes de entrar a Hogwarts, a James no le había hecho ni pizca de gracia enterarse de que finalmente su hija le había desafiado escogiendo unas asignaturas que no estaban encaminadas al quidditch. Narró los planes que tenía que hacer todos los días en el verano para mantenerse alejada de su casa y de las peleas, estuvo varias semanas cerca de donde el vivía, en la casa de sus abuelos maternos.
-Mi madre me conto alguna vez que un amigo suyo vivía cerca de la casa de los abuelos, nunca me imagine que eras tú.-le sonrió, la sorpresa la había agradado.
Un viernes durante la clase doble a última hora de pociones el estaba revisando los calderos, comprobando la evolución de las pociones. El nivel en sus clases era muy óptimo a excepción por un par de alumnos de Hufflepuff quienes no seguían el ritmo de los demás. Ella sin duda era la mejor, aunque no se lo dijera se lo dejaba entrever, cuando paso por su caldero dedicándole un simple asentimiento de cabeza ella le susurro para que solo él pudiera escucharla:
-Señor, debido a lo avanzado que esta ya diciembre lo más adecuado sería que empezásemos a ensayar con la ropa adecuada.
-¿A qué se refiere señorita?
-Digo a la ropa que nos pondremos para asistir al baile, el resultado puede variar, se lo garantizo, así que mañana debería ponerse la suya.
El asintió y se marcho hacia su mesa. Su amiga no paso por alto el cuchicheo y le dio dos toques al brazo.
-¿Por qué tanto cuchicheo?-dijo casi en susurros extrañada de la actitud de su amiga.
-¿De qué me hablas?-dijo Sidney intentando esquivar el tema.
Rominna la miro a ella y luego al profesor para más tarde decir:
-De eso.
-No es nada, la poción.
-Ya, claro.-dijo dolida de la poca confianza que estaba demostrando su amiga desde un tiempo a esta parte.
A Rominna como al resto de sus amigas les dolía ese distanciamiento que ella estaba teniendo con ellas, seguían hablando, se reían, pero ella notaba que no era como antes, apenas la veían, es cierto que sus labores como prefecta y como capitana la tenían muy ocupada. Pero el año pasado también lo era y sacaba tiempo para todo. Planeaba tener una conversación con ella esa noche en el dormitorio. Quería que las cosas fueran como antes, lo que ella no sabía era que las cosas ya no podían volver a ser como antes. Ella no sabía de los sentimientos que Sidney comenzaba a albergar en su interior.
La conversación pillo desprevenida a la chica, quien intentaba refugiarse en la multitud de tareas que le habían asignado, y en parte llevaba razón. El nivel de EXTASIS era infartante, no hacía más que estar en la biblioteca investigando y realizando trabajos. No sabía cómo sus amigas, quienes no tenían algunas asignaturas de las que ella tenía como Alquimia o Runas, estaban tan felices charlando sobre otros temas que no fueran estudios. Por otro lado su deber como prefecta hacia que rondara por el castillo antes de irse a cenar para asegurarse que los estudiantes se fueran a sus salas comunes. Además debía orientar a aquellos alumnos de su casa que le preguntaran y estar atenta a las infracciones que viera y castigar en función a ellas. Muchos se quejaban y con ello venían las charlas con los jefes de la casa correspondiente, lo que le hacía malgastar tiempo. Por si esto no fuera poco los sábados y domingos por las mañanas tras el desayuno empleaba su tiempo en entrenar con el equipo. El último partido que habían tenido había sido contra Slytherin y se había notado el bajo rendimiento de sus jugadores a pesar de su victoria. Por último y no menos importante los ensayos, no se quejaba de ellos, eran casi su rato de descanso, pero cada vez que salía de uno de ellos salía con una sensación peor a la anterior. No es que fueran mal sino que sus sentimientos iban cada vez a más. Ella se preguntaba cómo se podía lidiar contra todo eso teniendo además los sentimientos que ella tenía.
No se lo había revelado a su amiga, eso era algo reservado solo para ella, pero se moría de ganas por besar a ese hombre, quería acariciar eso finos labios que el tenia. Besar cada parte de su rostro, oler su pelo y enredar sus manos en el sin temor. Abrazarle sin importarle otra cosa que sentirle cerca. Le veía tan atractivo y tan seductor, esto último en los ensayos, que no sabía como resistía las ganas de decir o hacer algo. Solo había considerado tan atractivo como lo era él a otro hombre, Sirius Black, el amigo de su padre. Cada vez que le veía no podía dejar de observarlo atentamente, alguna que otra vez Sirius no dejo pasar por alto eso y se preguntaba a sí mismo por qué seria. Ella lo consideraba inteligente pero sin embargo en el momento en que empezaba a fanfarronear y gastar bromas ese hombre le parecía insoportable.
Nunca había dudado de su propia belleza, eso era algo que las personas que la rodeaban o las de fuera se encargaban muy a menudo de recordarle. Cuando acudía a los ensayos ponía especial énfasis en su imagen y en sus gestos, quería verse lo mejor posible ante él. Con cualquier otro chico habría obtenido el resultado que ella esperaba, que cayera rendido a sus pies, sin embargo el no. Eso la hacía sentirse insegura. Si que había notado las miradas del profesor cuando ella estaba concentrada en otra cosa, había observado como a veces sus mejillas se encendían ante las caricias fortuitas, alguna que otra vez le había oído carraspear ante preguntas que ella le hacía y por supuesto había notado la relajación que el tenia ahora al tocarla mientras bailaban. Notaba la suave presión o el ligero movimiento que sus manos hacían muy a menudo en su espalda o al tocar sus brazos. Su piel en esos momentos comenzaba a arder, trataba de guardar la compostura pero a veces le resultaba imposible y sus piernas comenzaban a ser de gelatina. En alguna que otra ocasión se había equivocado de paso por desconcentrarse y el inocentemente creía que era culpa suya, que el se había equivocado.
Pero todas estas cosas que ella observaba no sabía si se debían fruto a la incomodidad o a su belleza. No estaba segura de si era el modelo de mujer que a él le gustaría. Lo de ponerse la ropa del baile en el ensayo lo había hecho con doble intención, no solo por la excusa que ella había dicho de que "el resultado puede variar" (ja, como mucho podría variar el de ella en función del tipo de vestido que llevase, si era una pesado sus movimientos serian más lentos y si era una fino podía ser demasiado rápida. Al fin y al cabo el de él no variaría mucho) sino por tener una oportunidad de verle a él arreglado y sobre todo de que él, la viera a ella arreglada. Estaba bastante harta del uniforme del colegio, aunque en muchos ensayos incluso había llegado a quitarse capa y jersey y estaba solamente con la camisa y la falda estaba segura de que no era el conjunto más favorecedor que podía mostrarle. No quería ponerse el vestido que llevaría finalmente al baile porque ni siquiera aún lo tenía, iría ese sábado por la mañana a por él a Hogsmeade. Dumbledore había autorizado una salida extraordinaria porque al igual que ella muchas jóvenes aún no sabían que ponerse para el baile. Ella llevaría al ensayo algún vestido bonito sin duda, que dejase ver lo hermosa que era ella. Sin duda mañana tras la visita a Hogsmeade tendría que revisar a fondo su baúl y elegir meticulosamente.
Tras la conversación con Rominna donde finalmente aclararon al menos en parte las cosas y ella hizo un compromiso de involucrarse más en el grupo y de sacar tiempo de donde pudiera se pusieron a hablar sobre el baile, sobre los vestidos y sobre que creían que encontrarían al dia siguiente en Hogsmeade. Durmieron algo nerviosas por ver que les esperaba.
En el desayuno el tema principal en el gran comedor no era otro que la salida a Hogsmeade en general y en las chicas en particular el tema de los vestidos. Parecía que muchas habían esperado a última hora para comprar el vestido que querían llevar, otras solamente se conformarían con ver los vestidos mientras algo fastidiadas comentaban lo que se pondrían ellas. Los chicos por su parte hablaban sobre la visita a la tienda de Zonko para ver qué novedades tenia y sobre tomar alguna cerveza de mantequilla en las tres escobas. Cuando los estudiantes terminaron de desayunar aquellos que iban de visita a Hogsmeade salieron al hall principal a esperar a la profesora McGonagall para darle sus permisos. Ella se acerco junto con Dumbledore y con Snape, miro algo extrañada a Sidney y le dijo:
-Señorita Potter, ¿Qué hace usted aquí? ¿No debería estar en el campo entrenando con el equipo?
-Lo sé profesora, pero he atrasado el entrenamiento para después de comer, necesito ir a Hogsmeade a comprar el vestido del baile.-se lo dijo a ella pero mirando de reojo a Severus quien parecía no inmutarse pero la miraba fijamente.
-Oh, ¡la juventud! Cuan preciado tesoro, etapa de libertad y de entretenimiento, déjala marchar Minerva.-comento Albus sonriéndola.
-Está bien, pero después de comer diríjase al entrenamiento sin demora.
-Si profesora.-aprovecho para darle la autorización que ella recogió, Severus dirigió su mirada al papel, ahí encontró la letra de Lily, su delicada escritura. Sin duda tras todo lo que sabía estaba seguro que James Potter no le daría el permiso a su hija para asistir a Hogsmeade así que sería ella quien se lo daría y no se equivoco. Su estomago sintió punzadas de emoción pero disimulo todo lo que pudo para aparentar indiferencia.
Una vez que la profesora tuvo todos los permisos y que Filch había conseguido agrupar a los estudiantes, estos marcharon hacia Hogsmeade en busca de algo de diversión dejando atrás, en Hogwarts las preocupaciones.
Albus aprovecho la dispersión para continuar el paseo junto a Severus y hablar con él sobre temas que le rondaban la mente desde hacia algún tiempo.
-Tendrás que relajarte Severus, ya sabes cómo son los estudiantes, dales algo de tiempo.
-Lo dudo señor, parecen cabras salvajes que no se dejan amaestrar.
-No comparto tu opinión, estoy seguro que tenemos mentes brillantes tras apariencias de rebeldía.
-Si usted lo dice.
-¿Qué me dices de la joven Potter por ejemplo?
Snape se quedó callado durante unos segundos, quizás más de los necesarios y retomo la conversación.
-Una excepción.
-Una mente brillante bajo su belleza y un corazón lleno de ambición bajo la apariencia de la ingenuidad.-dijo sereno y algo triste el director.
-¿Cómo dice señor?-pregunto algo extrañado el profesor tras lo que acababa de oír.
-Nada Severus, solo pienso que nos dejamos engañar por nuestras impresiones y tras las apariencias se oculta la verdad, temerosa de salir.
Caminaron en silencio unos minutos, cada uno perdido en sus pensamientos aunque lo que no sabían (o por lo menos Severus no sabía) era que estaban conectados por un nexo en común.
-Dime Severus, ¿Que tal las clases de baile?-pregunto sonriente el director.
-Bien, al menos el dia del baile espero no hacer el ridículo.
-No hay nada que temer, me imagino que con la señorita Potter habrá aprendido mucho. ¿Qué tal con ella?-el anciano dirigió su mirada por encima de las gafas de medialuna hacia los ojos de Snape, estos rápidamente cambiaron de dirección y miraron hacia el frente.
-Normal, se comporta adecuadamente y me indica lo que debo hacer.
-¿No hay algo que me quieras contar?
-En absoluto señor.-esta vez dirigió su mirada a los ojos del director para demostrarle confianza y sinceridad, aunque sabía que si el mirase más tiempo del debido comprobaría que algo estaba pasando.
El director no quiso continuar con el interrogatorio y continuaron hablando sobre la tarea que tendría que llevar a cabo pronto el profesor en su papel de doble agente, Voldemort estaba poco activo pero eso no implicaba que no les mandara misiones a los mortifagos. Dentro de poco el debería partir a realizarla, mientras tanto ultimaban los detalles con Dumbledore para tener noticias sobre posibles ataques y futuros planes.
Queria agradecer a todas las personas que continuan leyendo la historia ^_^
También darle las gracias a aquellas personas que la han puesto entre sus favoritas, han activado alerta de renovación y han dedicado un poco de su tiempo para escribir un review.
A todas ellas muchisimas gracias! Hacen que la ilusión por continuar aumente =)
Por último queria avisaros que en el siguiente capítulo os dejaré la dirección de un blog que abriré dentro de poco para subir en el dibujos sobre la historia (en especial los vestidos que se citan) para que podais imaginaros mejor lo que describo.
Saludos!
