Orchus es el vencedor que todos olvidaron.
Aún hay registros de él por supuesto. Todos los juegos son preservados en holodiscos y archivados en la Biblioteca Nacional, su estatua está en la avenida de los campeones mirando por encima del hombro a todos los que pasan por ahí con todos los demás; leen su nombre todos los años en la pequeña lista de vencedores de su distrito antes de cada cosecha pero aparte de eso hay muy poca evidencia de que existió. No había entrevistas y sus Juegos nunca figuran en el Gran recuento de los mejores Juegos del Hambre que pasan en la televisión capitalina entre el Tour de la victoria y los Juegos. Nadie recuerda que haya ido al Capitolio a ejercer como mentor, es sólo un nombre que se menciona y se olvida.
Venía del distrito Once, eso es sabido. Nadie recuerda a su familia o siquiera si tenía alguna. Probablemente un huérfano de guerra, un niño abandonado como tantos otros en ésos días. Para el momento en que los terceros Juegos del Hambre llegaron a Panem la gente comenzaba a darse cuenta de la realidad que se les había venido encima y que no terminaría pronto. El Capitolio había erradicado los últimos vestigios de resistencia y el muro al rededor del distrito ya se construía. Los muy viejos, los muy jóvenes y los enfermos comenzaban a morir de hambre cosechando kilos y kilos de comida. Muchos padres, en especial los que tenían grandes familias abandonaron a sus pequeños en el Centro Comunitario o se escapaban entre el muro a medio construir hacia el bosque y volvían solos. Quizás Orchus era uno de éstos niños, nadie lo sabe con certeza, ni siquiera tenía un apellido. Pero todo lo que el Capitolio necesitaba era un nombre que escribir en la papeleta cada año, así que "Orchus" bastaba.
Hay un par de personas en el distrito que aún recuerdan y están dispuestas a hablar, por un precio. Grove es una de esas, tráiganle una suave pasta para que alivie el dolor de sus encías y tengan un par de horas libres y podrán escuchar unas cuantas historias sobre el distrito en el que ha pasado casi cien años.
—Orchus era un chico dulce. Simple, ¿sabe a lo que me refiero? No hablaba mucho, gruñía de vez en cuando y le gustaba apuntar cosas con su dedo. También chiflaba, tenía un tono claro y penetrante que todos los charlajos captaban al instante —entonces intentará chiflar ella misma para intentar mostrarte de lo que habla. Si tienes suerte, nada pasará y si no quizá termines con la cara llena de pasta de encías.
»Trabajaba en los huertos, todos lo hacían ¿sabes? Un chico grande como él que podía cargar canastas de fruta en los camiones, una en cada mano cuando hombres adultos sólo podían con una. En ése tiempo los agentes no estaban tan mal. Claro, uno que otro era realmente cruel, los del Capitolio, pero había muchos del Dos y otros lados. Algunos incluso habían peleado por los rebeldes y ahora sólo intentaban sobrevivir, ¿sabes? Lo dejaban comer un poco de fruta al final del día si les transportaba los grandes barriles de agua y cerveza. Terminó siendo uno de los mejor alimentados del distrito, no es una sorpresa que creciera tanto —esto era verdad. Orchus era enorme, su ficha oficial de los Juegos del Hambre que aparece en los casinos, parques de diversiones y aerodeslizadores de lujo es evidencia de ello.
ORCHUS: Distrito 11
EDAD: 17
ALTURA: 1.95 mts
PESO: 111 kg.
POSIBILIDADES: 4-1
Grove afirma que Orchus era "simple" y ciertamente no parece estar muy consciente de lo que está pasando a su alrededor durante sus juegos. Se portó dócil cuando fue cosechado, caminando hacia el agente de paz que lo condujo a su lugar en el podio. La multitud reaccionó con confusión más que otra cosa ya que nadie parecía reconocer el nombre.
En años previos los tributos habían sido metidos en celdas bajo la arena antes de los Juegos al día siguiente pero las torpes e incómodas batallas de los primeros dos Juegos habían comenzado a producir quejas entre la audiencia que quería ver tributos más excitantes, no sólo un frenético ávido de sangre y un muchacho con una roca que tuvo suerte. La solución fue implementar un día de entrenamientos y los tributos fueron llevados a un hotel mientras tanto. Orchus ni siquiera dejó el hotel para entrenar y su escolta se olvidó de recordarle porque tenía una importante fiesta a la que asistir.
Los terceros Juegos fueron en la misma arena que los dos pasados. Quienes pudieron pagar los boletos para ver el espectáculo en vivo se arremolinaron una vez más en las gradas para ver a los tributos pelear bajo el sol de verano. Los oficiales encargados del espectáculo y glamour de los Juegos, quienes adquirieron rápidamente el mote de "Vigilantes" decidieron revitalizar las cosas incluyendo algunas trampas en la arena, que éste año era un campo masivo de flores silvestres.
Este fue el primer año que los tributos murieron sin ser asesinados por un oponente. Dos fueron tragados por arenas movedizas, uno fue atravesado por un toro salvaje que los Vigilantes soltaron para romper la pelea entre los chicos del 2, 5 y 9.
Orchus ni siquiera se movió de su pedestal. No parecía notar lo que pasaba a su alrededor, se agachó un par de veces a recoger una de las flores y una quedó en su oreja. La multitud lo abucheaba a veces, se reía de él otras, pero la mayor parte del tiempo lo ignoraba en favor de otros tributos más divertidos.
Cuando los Juegos quedaron reducidos a Orchus y una particularmente viciosa chica del 4 la conclusión parecía inevitable. Ella había logrado salir victoriosa de una batalla de casi una hora con el par del 7 y era la favorita del público por mucho. Los patrocinadores le aventaban joyas y botellas de agua e incluso medicina volaba por encima del muro de la arena. El video oficial de los Juegos muestra el momento en que ella se da cuenta de que el último objetivo es el chico grande y simplón del 11. La sonrisa en su rostro no es malvada, es de puro alivio. Ella volverá a casa.
Levantó su guadaña y corrió a través de las flores abalanzándose sobre la plataforma del chico. Orchus parece sobresaltado y como un niño que ha visto que otro se acerca demasiado a sus juguetes avienta a la muchacha con una terrible fuerza antes de que ella pueda moverse. Ella cae del pedestal y las flores a su al rededor colapsan, enviándola a una trampa de pinchos metros abajo.
Cientos de caras miran al chico en la arena sin poder creerlo. Orchus toma otra flor.
Es difícil determinar lo que pasó después de eso. No hay registros de la ceremonia de victoria o el tour de Orchus, ni siquiera se sabe si pasaron estos eventos aunque Grove insiste en que al menos el tour sí lo hizo con el mentor de Orchus dando los discursos por él. Hay un par de clips de los dos juntos con los otros vencedores en los años siguientes, bien vestido pero nunca hablando. Sin prestar atención a lo que pasa a su alrededor, usualmente jugando con algo en sus manos.
Lo que sabemos es que Orchus dejó de ir al Capitolio al entrar en la primera década de los Juegos. Mags insiste en que nunca lo vio y su memoria es mucho más confiable que la de Grove. Podemos presumir que Orchus vivió en su casa en la Villa de los Vencedores. El Capitolio estaba contento con dejarlo en paz y que Panem se olvidara de la vergüenza que le hizo pasar al ganar con un sólo empujón, ciertamente no era un buen espectáculo.
Tomó una década más para que el nombre de Orchus volviera al ojo público, cuando Wren Lessia ganó los veinteavos Juegos del Hambre. Los reporteros se arremolinaron fuera de su casa para averiguar lo que pensaba de la nueva campeona del Once, con los estilistas pisándoles los talones para asegurarse de que estaría listo para la cámara.
La casa estaba vacía. Lo había estado por años.
El descubrimiento dio paso a muchos términos, de empleos y de otras cosas. No se suponía que los Vencedores desaparecieran de la nada. Por un tiempo hubo un furor en los altos mandos del Capitolio que se concentraban en buscarlo a como diera lugar. Muchos temían que hubiera averiguado la verdad sobre el 13 y se les hubiera unido; otros insistían en que se encontraba más allá del muro, en el bosque; y otros tantos se preguntaban si no era posible que simplemente se hubiese casado y mudado con su familia a algún otro lado del enorme distrito.
Nadie nunca lo encontró y la historia oficial era que Orchus había sufrido de una rara y fatal enfermedad del corazón. Pero el Capitolio no tenía de qué preocuparse ya que el anuncio fue recibido por un coro de: "¿Orchus quién?", seguido de todos los presentes volviendo a sus rutinas diarias.
En los años que siguieron la memoria de Orchus se perdió excepto por unos cuantos ancianos de su distrito y los más fanáticos coleccionistas y entusiastas de los Juegos del Hambre en el Capitolio. Un holojuego en forma de trivia de los Juegos tuvo que ser retirado del mercado por reemplazar a Orchus con un campeón inexistente del distrito 2 y éstos fans se habían quejado.
Sin embargo, cada par de años un rumor salía a flote de que Orchus seguía vivo en algún lado; en el Distrito 4 decían, en una cabaña frente al mar. O en el Capitolio, sometido a extraños experimentos. Estos rumores eran yesca, ardían rápido e igual de rápido se apagaban.
Se convirtió en una broma común en el distrito 11 que algún anciano intentara engañar a sus nietos "confesándoles" que él era el vencedor perdido. Muchos de ellos terminaban riendo y otros insistían con fervor, usualmente los que eran tan viejos que habían caído en la demencia o los que no entendían cuando una broma deja de ser graciosa.
Los entrevistadores e investigadores indican que uno de los últimos vivía en una choza cerca de una de las villas de naranjas. Entretenía a los niños cuando sus padres trabajaban horas extras con historias de cuando había ido al Capitolio muchos años atrás y cómo había ganado los Juegos sólo con sus dos manos.
—Mi hija amaba esas historias —dice un antiguo trabajador del huerto en una entrevista—. Regresaba a casa con un montón de cuentos en la cabeza y su Ma y yo teníamos que calmarla. Estaba muy triste cuando le dije que su amigo no podía ser un Vencedor. Orchus murió muchos, muchos años atrás, le dije y además todos los que lo recuerdan dicen que no podía hablar.
Si es que había algo de verdad en lo que decía el hombre, jamás lo sabremos ya que ni él ni la niña viven para confirmar la información. Ella fue cosechada a la edad de doce años para los 74 Juegos del Hambre y murió tras aliarse con la Vencedora que se convertiría en el Sinsajo.
El anciano fue ejecutado seis meses después durante el Tour de la Victoria de Katniss Everdeen y Peeta Mellark por silbar cuatro notas y levantar tres dedos a modo de saludo.
El silbido era claro y penetrante e incluso cuando el sonido de las balas cesó, las aves seguían reproduciéndolo.
