Hola a todos.

Me puse a escribir como nunca y terminé el cap. Quizás me tarde más porque ahora si ya no tengo nada del siguiente escrito. Pero no desesperen, sus reviews me haran apurarme.

Historia: Papel y tinta

Título del capítulo: Eres un simple esclavo

Pareja: Clyde y Token

Canción: Nobody's perfect de Jessie J

Respondiendo a las preguntas de Leia's Dreams

Kenny si es una bruja. En el siguiente cap se explicará todo lo relacionado con eso y se sabrá que le pasó en los anteriores pueblos que visitó.

South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.


Capítulo 3: "Eres un simple esclavo"

Raleigh Carolina del norte, EUA. Junio de 1800

"Nadie es perfecto"

Token bajaba del barco en donde viajó desde su tierra hasta las nuevas colonias establecidas en Raleigh. Lo que en un futuro sería el estado de Carolina del norte. Iba atado de mano y de su cuello a una enorme fila de gente negra que llegaba al nuevo mundo para ser esclava. Sus padres no sufrían el mismo destino que él. Logró ocultarlos a tiempo para que no se los llevaran, al menos no en esa ocasión. Los dejó desprotegidos. Quizás en la siguiente vez que fueran los hombres blancos se los llevarían también. El mercado estaba lleno a más no poder, estaba seguro de que ahí los llevarían, pero giraron hacia otra dirección. Entrando a un pequeño local apartado del bullicio del mercado. Los colocaron de frente a dos personas. El dueño del negocio y un posible comprador. Nunca antes agradeció a los misioneros por haberle enseñado el idioma de los blancos antes de ese momento.

– ¿Cuáles desea señor Donovan?

El hombre de castaño cabello y anteojo pasó delante de cada uno de ellos, señalando a dos.

–Solo traigo dinero para esa cantidad – le dijo al comerciante

–Por ser un cliente tan fiel permítame regalarle uno más, quien usted desee

Los ojos castaños de Donovan recorrieron de nueva manera la fila de esclavos. Quedándose justo en Token. Siendo el más joven de ahí se convirtió en el escavo de regalo. Vaya suerte. Él esperaba que por lo menos pagaran mucho por él. Los subieron a la parte trasera de una carreta. Los otros dos elegidos eran jóvenes, pero no tanto como él. Uno tenía alrededor de 20 años y el otro unos 25. Lejos de la edad adecuada para ser esclavo.

Clyde se despertaba un poco tarde. Su padre se había ido a comprar dos nuevos esclavos para sustituir los que murieron de viruela el mes pasado. Su madre estaba cuidando las rosas que tenía en el balcón y no se molestó en darle los buenos días. Bajó las escaleras de la enorme mansión que era la casa de los Donovan. Los mejores productores de vegetales de toda la ciudad de Raleigh. Escuchó los cascos de los caballos y abrió la puerta para recibir a su padre. El señor John Donovan bajaba de su carro con su bastón y su sombrero alto que lo hacía verse como una persona importante, y vaya que lo era. Clyde pudo ver la otra carreta, donde bajaban a los nuevos esclavos. Su mirada se cruzó con la de uno de ellos. Nunca antes había visto unos ojos negros tan imponentes, tan llenos de vida. Tan capaces de luchar por vivir. Aún después de que los metieron a los campos seguía viendo ese lugar. Las miradas de sus esclavos eran tristes y sin deseos de vivir. Pero esos ojos oscuros fueron algo nuevo. No escuchó la voz de su padre hasta que este le tocó el hombro izquierdo.

–Vamos adentro Clyde, me muero por probar la comida de tu madre

El castaño seguía con la cabeza girada a ese lugar. Aún después de entrar a la casa ¿Quién sería ese esclavo?

– ¿Dónde estamos? – preguntó Token en ingles a sus nuevos compañeros un momento que los dejaron solos

– ¿no lo sabes? – Le dijo el de 20 años – son las tierras de los Donovan, son ricos y tiene muchas plantaciones, para eso nos han traído aquí

Token apretó los puños. Odiaba la idea de ser un esclavo.

–Soy Token – se presentó

–Yo soy… bueno, los misioneros me bautizaron como Walter, no tengo idea de mi nombre nativo

Los dos miraron al tercer esclavo. Sete les devolvió la mirada y negó con la cabeza

– ¿no qué? – preguntó Walter

Pero no respondió, siguió negando con la cabeza

–Creo que no puede hablar – dijo Token – ¿tienes nombre?

La misma respuesta.

–Creo que deberíamos llamarlo mudo – sugirió Walter

–Muy original – bromeó Token

Una pequeña sonrisa se asomó por sus labios. Sabía que a partir de ese día aquellos serían los momentos felices que llegarían a tener. El resto del tiempo la pasarían bajo el sol cosechando o plantando. Y todas esas ganancias iban directo a su amo, él jamás recibiría un pago.

Un hombre blanco entró a la pequeña casita donde los tenían, traía consigo un sujeto con bata blanca que sostenía una jeringa. Token nunca antes había recibido una inyección, se preguntó cuál era el fin de todo eso, pero los blancos le respondieron sin tener que preguntarles.

– ¿está seguro qué con eso ya no les dará viruela?

–Completamente, el amo ya se ha puesto una y también su hijo Clyde. Es un gasto pero ya no perderá ni un hombre más

–Eso esperamos – dijo el hombre poniendo una mano en su cintura donde traía un látigo

Así que para eso era. Para evitar la enfermedad que disminuyó bastante la población en el Nuevo mundo. Luego de eso les quitaron sus ataduras y les dieron las herramientas para comenzar el cansado trabajo que es producir alimentos.

El joven Clyde movía su comida de un lado a otro del plato. Una duda rondaba s cabeza antes de toparse con el esclavo y ahora se ha hecho más fuerte. Su padre notó su poco apetito y le preguntó.

–Casi no has tocado tu comida ¿te sientes mal?

–Papá… ¿puedo hacerte una pregunta?

–Claro hijo, puedo responderte lo que sea

–Mi maestro me dijo en la última clase que todos tenemos defectos y cualidades y pues… no he comprendido muy bien lo que es un defecto

Su padre le sonrió, se acomodó los lentes y dijo

–Es simple hijo, son cosas de la gente que son feas o inferiores o mal vista… por ejemplo… ser egoísta, mal educado…

– ¿negro? – Dijo Clyde soltando su verdadera pregunta – papá… ¿es un defecto ser negro?

–Desde luego hijo – exclamó su padre – nosotros los blancos somos superiores y ellos… lo único bueno de ellos es que pueden hacer trabajos físicos con más facilidad, pero el color de su piel nos indica que son muy inferiores, ese es su peor defecto

Una vez terminada la explicación el señor Donovan siguió comiendo tranquilamente. Mientras que Clyde se sorprendía. No concordaba mucho con lo que le dijo su padre y después de ver esos ojos negros tan diferentes dudaba que tuviera la razón él y su maestro. Quizás ellos eran incluso más capaces que los blancos. Pero no podría decírselo a su padre, lo tacharía de loco. Tal vez su destino era continuar como su padre. Ser el amo.

Terminó su comida para que no le volviera a hacer esa pregunta. Aunque tenía un enorme nudo en el estómago.

Una semana pasa rápido para el amo y para el esclavo se convierte en una eternidad.

Token POV

Cuanto odio la vida de un esclavo. Levántate antes del amanecer, luego date una "ducha" con agua fría, que es en realidad solo un cubo de agua que te arrojan en la espalda. Luego come los desechos que los cerdos no quisieron, toma tus herramientas y empieza con el trabajo. Soporta el implacable sol en tu espalda que está desnuda y a merced del látigo que te abre la piel y te hace sangrar. Y todo eso sin quejarte ni una sola vez. Si es que no deseas ser castigado. Eso se había vuelto mi vida y no había manera de cambiarlo. Excepto huir, si, huir y ser descubierto para que luego te maten peor que a un perro.

No temo por mí ni por Mudo, ambos somos muy resistentes. El que creo que no llegará al invierno es Walter. Casi se desmaya en una ocasión y nunca vi a alguien ser tan latigueado en mi vida, tampoco los otros esclavos. Siempre que trabajaba miraba de reojo la enorme mansión que tenía la familia de mi amo. Le envidiaba, cualquiera de nosotros era mil veces más capaz, pero teníamos un solo defecto. Y no, no era el color de nuestra piel. Si no nuestra estupidez. Cada día somos más en estas tierra y si nos reuniéramos todos podríamos acabar con el dominio de los blancos. No estoy muy seguro sobre si volverlos a todos esclavos como nos lo hicieron o simplemente desterrarlos. Supongo que si encuentro, algún día un solo blanco que se buena persona entonces haría lo segundo.

– ¡Dejen de descansar! – me gruñó el capataz dándome con el látigo

Llegaría el día en que mataría a alguien e la ira que corría por mis venas, pero por el momento solo pudo agachar la cabeza y continuar con mi denigrante trabajo.

Fin Token POV

Cuando se asomó por la ventana de inmediato reconoció al esclavo de los ojos vivos. Pudo verlo mientras el observaba la casa. Sabía que era él, estaba seguro. Hacía días que sucedió eso y no podía olvidarlo. Se emocionó mucho al identificarlo aunque no entendía porque su corazón empezaba a latir con más fuerza.

– ¿Qué observaba joven Clyde? – preguntó su mucama Judie

–El cielo – mintió Clyde sintiendo como sus mejillas ardían de la vergüenza de haber sido descubierto

–No tiene porque mentirme señor Clyde, yo nunca le miento

–Veía a los esclavos – admitió pero sin encararla

La mujer se acercó al castaño. Ella había sido para Clyde como una madre, puesto que la suya ni siquiera notaba su presencia. En ocasiones pensaba que Judie era su madre verdadera. Una aventura de su padre harto de la actitud de su madre. Aunque nunca lo sabía, estaba en lo correcto. Ella pasó sus dedos entre el suave cabello del jovencito.

–Escuché decir a su padre que mañana era un día especial

– ¿especial? ¿Y eso porque?

–Al parecer va a enseñarle la lección más importante que podría darle. La lección que le ayudará a administrar este lugar cuando él no esté

Clyde se giró hacia la mujer.

–No estoy muy seguro de querer ocuparme del negocio familiar

–Joven Clyde – dijo ella abrazándole – verá que cuando llegue el día de que usted sea el amo estará seguro de querer serlo

Tal vez no era latigueado, golpeado o mal alimentado, pero estaba el doble de atrapado que los esclavos. No podía huir y si lo hacía, se sentiría terriblemente mal.

Token POV

Nos pusieron en fila india para revisar el trabajo que hicimos preparando el campo para la semilla y creando los surcos donde caerían las semillas. El capataz se detuvo en el que menos quería que lo hiciera. Miró a Walter con el ceño fruncido. El pobre estaba tan agotado que se desvió un poco al hacerlo. Puso su mano en la cintura y extendió el largo látigo que siempre cargaba.

–Tú – dijo dándole en el pecho – ven aquí

Walter tragó saliva y obedeció. El capataz lo tomó del cuello y lo agachó para que viera su trabajo, insultándolo y pegando su rostro a la tierra.

–Eres un inútil, ya estoy cansado de tu incompetencia

Walter derramó unas pequeñas lágrimas que pude ver con toda claridad. El brazo de nuestro verdugo se alzó, bajando con fuerza y velocidad, asestándole fuertes golpes a mi amigo. Sus gemidos de dolor llegaban a cada uno de nuestros tímpanos y solo podíamos tratar de ignorar los lamentos de alguien a quien no podían salvar. Ya no pude soportar eso ni un segundo más. De tres pasos legué hasta donde estaba Walter y detuvo el látigo con la mano para que yo no le golpeara.

– ¿Qué carajo crees qué haces negro de mierda? – me dijo

–Déjalo en paz – le retó

Vi como su cara se ponía roja de la ira y trataba de recuperar el control de su arma de tortura. Yo tenía más fuerza que él así que no fue ningún esfuerzo seguir sosteniéndolo. Tomó el mango con las dos manos y tomando impulso tiró de él sin conseguir que yo dejara de sujetarlo.

–Por última vez… ¡apártate!

–Token por favor – me suplicó Walter

Mudo se acercó a Walter y lo ayudó a levantarse un poco mientras yo seguía en la misma posición. El capataz echó mano de nuevo a la cintura y sacó un arma de fuego, apuntándome a la cabeza.

–Suéltalo – volvió a decir

Pero sujeté con más fuerza el látigo. No le temía a la muerte.

–Negro de mierda

– ¡George! – escuché una voz detrás de él

Los colores se fueron de la cara del capataz que se giró para encontrarse con quien le había hablado. Era un chico de cabello castaño que estaba vestido de manera elegante. Su piel era blanca como la nieve y sus ojos tenían un misterioso tono café.

–Amo Clyde… yo solo estaba…

–Déjelos en paz – ordenó

Así que él era el chico Clyde, el heredero de las tierras, nuestro futuro amo. George guardó el arma y soltó el látigo de inmediato.

–No tienes porque castigarlos así

–Lo siento amo – dijo con la cabeza gacha

–Ya es suficiente castigo el haber nacido así

"Juro que nunca habría cruzado la línea"

La pequeña simpatía que había ganado el amo Clyde de mi persona se esfumó tan rápido como el hielo en verano cuando dijo eso. Solté el látigo y seguí mi impulso sin importarme las graves consecuencias.

– ¿nacido así? – Le dije sujetándolo del cuello – maldito idiota ¡te crees superior a nosotros! ¡Solo por el estúpido color de tu piel!

–Token déjalo – dijo Walter asustado

Mudo me sujetó con fuerza, separándome del amo. Los ojos castaños de él tenían miedo y pude claramente ver unas lágrimas que se acumulaban en sus párpados.

– ¡insolente! – dijo el capataz dándome con el látigo

–George – dijo Clyde con temor en su voz – te dije que los dejaras en paz

El capataz volteó sorprendido a ver a su amo. Todos los esclavos hacían lo mismo, luego de semejante atrevimiento cualquiera esperaba que se enojara, pero no fue así.

–Pero señor, él…

–Sé lo que hizo – dijo ocultando el rostro – ¿no crees que lo hiso porque lo tenía merecido?

El joven le dio la espalda, evitando que viéramos las lágrimas que soltó.

–No le diga a mi padre George – dijo antes de irse

Fin Token POV

Clyde cerraba la puerta de su cuarto tras de sí y derramaba esas lágrimas. Esos ojos negros le habían afectado mucho. Los vio directamente, le dieron miedo y lo peor de todo. Una fascinación aún mayor.

El señor Donovan entraba al cuarto de su hijo con una enorme sonrisa en el rostro.

–Apresúrate Clyde, hoy aprenderás lo más importante de este negocio

– ¿y qué es eso papá?

–Ya lo verás – dijo el amo acomodándose los anteojos – ya lo verás…

– ¿Estás loco o qué te pasa? – Le reclamaba Walter a Token mientras comían los desperdicios que rechazaban los otros animales – ¿tienes idea del riesgo que corriste? Podría haberte matado

–Eso no me importa

Mudo y Walter lo miraron confundidos.

– ¿no te importa? – Inquirió Walter – ¿no te interesa tu vida?

–Esto no es vida Walter – dijo Token dándole el último bocado a su "comida" – prefiero morir hoy defendiendo mi dignidad que vivir muchos años como esclavo y morir sin haber sido tratado como lo que soy, un ser humano

Walter quedó sin palabras mientras que Mudo le dio la razón asintiendo levemente con la cabeza.

–Verás hijo – decía el señor Donovan – ¿Qué crees que sea lo más importante que debes aprender?

– ¿aprender cuando sembrar y cuando cosechar? – dijo el castaño

–No hijo, lo más importante es aprender a tratar a tus esclavos

Los dos habían llegado a los sembradíos. George los esperaba, parado ahí con la mirada baja. Seguro de la falta coraje de Clyde en esa lección.

– ¿tratar… a los esclavos?

Token escuchó el ruido del látigo romper el aire y volteó a ver hacia la mansión. Topándose con ese chico de nuevo iba acompañado de su padre. Walter también detuvo su trabajo, Mudo lo imitó. Pronto todos los demás dejaron sus labores para ver la lección. Un esclavo ya viejo no podía ponerse de pie, estaba delante de los amos y era perfecto para la lección.

–Toma hijo – Donovan le dio el látigo – ahora azótalo

– ¿Qué? – dijo Clyde temblando

–No se ha levantado, no te muestra respeto, debes castigarlo

Los ojos de Clyde mostraban miedo y sus manos temblaban demasiado. Tomó el látigo y apretó con fuerza. No quería decepcionar a su padre pero le era imposible lastimar a alguien. Levantó la mano con la intención de hacerlo. Token lo miraba con curiosidad, estaba a punto de comprobar la veracidad de lo que había dicho un día antes.

–No puedo – dijo soltando el instrumento de tortura – no puedo hacerlo

– ¿Qué? Clyde no seas miedoso y hazlo

–No papá… ¡no lo haré!

El rostro de John Donovan fue desfigurado de la ira, golpeó con el puño a su hijo antes de darse cuenta de lo que hacía.

– ¡Eres débil Clyde! Con esa actitud jamás podrías ser mi heredero ¡Jamás! – gritó con la mano todavía arriba

"Tengo que cambiar si quiero estar contigo para siempre"

Clyde se cubría la mejilla herida y soltaba una lágrima de impotencia. Token quedó impresionado por ese acto, eso ya iba más allá de buscar la simpatía de un esclavo. Lo que había dicho ayer lo decía de verdad. El señor Donovan tocaba la puerta de su hijo. Se arrepentía de lo que había hecho y buscaba una disculpa. Pero Clyde no le abrió, no porque no quisiera perdonar a su padre, si no porque no estaba en el cuarto. Atravesó velozmente los sembradíos para llegar a la pequeña cabaña de madera donde vivían los esclavos. Tocó la puerta levemente. El único despierto era Token, que extrañado por el ruido abrió la puerta.

–Amo Clyde – dijo sorprendido

–Perdóname – dijo viéndolo directo a los ojos – perdóname por haberte insultado de esa manera

–El amo nunca debe disculparse con el esclavo

–No quiero ser tu amo… no quiero un esclavo yo… se que eres muy superior a mí, si alguien debe ser sometido ese soy yo…

Token sintió las mejillas arder por el comentario. Los ojos castaños de Clyde le indicaban que no mentía, que estaba exponiendo su corazón al esclavo maltratado que podía aprovecha para dañarlo de manera inimaginables.

–Me llamo Token – dijo el afroamericano dándole la mano

Clyde se sonrojó un poco.

–Mucho gusto… Token

–Tú no eres como tu padre o las demás personas blancas

–Ni tú como los demás esclavos

Esa noche nació una amistad entre las dos caras de la moneda, una amistad que no debería de existir pero que acababa de darse. Los días pasaron, cada oportunidad que tenían la usaban para verse en los jardines más alejados de la mansión, platicando de todo, menos de su trabajo. Token jamás mencionaba los malos tratos de George porque Clyde estaba perfectamente enterado de ellos y Clyde nunca mencionaba sus problemas con su padre porque Token también estaba enterado. Preferían olvidar unos minutos la realidad en la que vivían. El señor Donovan recibió el perdón de su hijo una semana después del incidente, pero seguía insistiendo con el tema.

Pero como, obviamente, tarde o temprano alguien se enteraría de su nueva amistad. Para suerte de ambos no fue el amo Donovan. Si no uno de los esclavos. El más maliciosos de ellos y que mantenía el control en gran parte del grupo, envidioso del nuevo que logró un acercamiento con el hijo del amo.

– ¿Qué es lo que más anhelas en el mundo Clyde?

–No lo sé… me gustaría no tener la presión de ser el heredero del gran latifundio… todos confían en mí y yo sé que no podré hacer ese trabajo

– ¿sabes qué anhelo yo?

– ¿la libertad?

–No… eso es algo que todos los humanos debemos tener, no es un lujo que podamos desear. Lo que yo más quiero es vivir en una pequeña casa en el bosque, cerca de un río. Ese es mi sueño

Clyde le sonrió a su amigo. Las ideas que tenía en la cabeza eran totalmente revolucionarias. Le agradaban a Clyde y le hacían pensar que el mundo sería un lugar más justo y mejor para el futuro.

–Debo irme, mi padre podría notar mi ausencia

Token regresó a la pequeña cabaña donde dormía, cuidando de no hacer ruido. Pero todos ahí estaban despiertos y lo veían fijamente.

– ¿Dónde has estado Token? – dijo el esclavo que lo descubrió viéndose con el hijo del amo

–No te interesa… Lenny

–Te di oportunidad de confesar, pero no lo hiciste. Vean compañeros la clase de egoísmo de Token

–No tengo idea de a que te refieres

–Tú estás simpatizando con el amo Clyde, buscando un trato privilegiado y que todos los demás suframos mientras tú descansas tranquilamente

– ¿Qué? – Dijo Token sorprendido de la cantidad de odio acumulado que le tenía Lenny – yo nunca haría algo como eso

– ¿entonces lo niegas? – después de que claramente te vi

–No niego que me he estaba viendo con él, pero ha sido porque me ha buscado, no porque busque un mejor trato

Dicho eso salió de la cabaña enojado. Preferiría dormir al aire libre que adentro con mucha gente acusándolo de algo que no hizo.

–A veces exageras las cosas – dijo Walter saliendo de la cabaña para hacerle compañía

–No iba a permitir que me acusara de esa manera

–Entonces ¿es verdad lo que dijiste?

– ¿también dudas de mi Walter?

–Es que me parece demasiado… raro…

–A mí también me lo pareció. Clyde no es como los otros, él si tiene un corazón

Su amigo lo miraba como si estuviese loco. Pero no se atrevió a contradecirle aún estaba un poco enojado por las acusaciones de Lenny. Volvió a entrar al cabo de unos minutos a la cabaña.

–Lo veo diferente joven Clyde

– ¿diferente? ¿Diferente como Judie?

–Más feliz… como… enamorado… – fue sincera la mujer

Hasta entonces no había considerado el amor como el sentimiento que golpeaba una y otra vez su pecho. Al ser mencionado encajaba perfectamente y de daba sentido a lo último que vivió.

–Judie… ¿puedo confiar en ti?

–Desde luego joven Clyde

–Yo… no quiero encargarme del negocio familiar porque… no quiero tratar a los esclavos como basura… ellos también son humanos

Pero al encontrarse con los ojos asustados de ella se arrepintió totalmente de haberle confesado eso. Se esforzó por sonreír y le dijo

–Es una broma… ¿verdad? Joven Clyde

–Claro – dijo él con una sonrisa falsa – es… una broma

Los dos estaban tendidos en el pasto viendo el firmamento.

–El hablar con usted me eta trayendo problemas con los demás esclavos, se sienten celosos

– ¿Cómo se enteraron? ¿Alguien más lo sabe? Token… ¿tú le dijiste?

–Claro que no… Lenny, uno de ellos, nos vio un día

Clyde suspiró.

–Mis problemas también aumentaron, mi mucama Judie era la única persona con la que podía ser sincero, pero no tomó muy bien el que los vea como otras personas y no como objetos, tuve que decirle que bromeaba… – se giró quedando frente a Token – ahora solo me quedas tú

Token sintió sus mejillas ardes y su pulso cardiaco dispararse hasta las nubes. Los ojos castaños de su amo le hipnotizaron y le impidieron desviar su mirada. Antes lo consideraba un buen amigo… pero ahora…

–Debo irme, ya es tarde – dijo Donovan levantándose

– ¿nos vemos mañana? – le preguntó

–Claro, a la misma hora

Token miró el rostro de su amor y se guió por el impulso de su cuerpo. Besó delicadamente esos labios. Clyde quedó totalmente petrificado. En cuanto el beso se rompió, se fue corriendo rumbo a la mansión.


Fin... tranquilas solo por ahora.

Tenía que poner a Token en esta época. Originalmente no iba a aparecer esta pareja, pero cuando leí un libro que decía sobre los esclavos en las trece colonias se me vino a la mente Token.

El siguiente cap será el Style.

No se lo pierdan, nos vemos luego.

Cada review es una forma de apurarme a escribir más rápido.