Lo sé merezco morir cerca de medio año después vengo a actualizar pero bueno, mejor tarde que nunca, aunque si me siento mal por abandonarlos u.u espero puedan disculpar a esta autora irresponsable que por culpa de ustedes va a terminar reprobando todas sus materias y trabajará en la calle como pordiosera(?) :'v
Bueno, les dejo el cap, está interesante a mi parecer~ ewe
- ¡SE HA ESCUCHADO UN GRITO CERCA DEL SECTOR DE LAS HABITACIONES! – Exclamó un hombre cualquiera de la base.
Bien, ese fue el motivo por el que se encontraba corriendo como un maniático hacia donde había nacido ese desgarrador sonido. Su copiloto siempre le decía que era algo despreocupado además de ruidoso y molesto, pero realmente no podría importarle menos. Su curiosidad era más grande que un Kaiju de categoría 4, y eso era un gran caos si además se te suben hasta el cuello los problemas.
Sus piernas eran ágiles, y su velocidad constante, y ya que conocía la base japonesa como la palma de su mano, realmente no fue problema llegar hasta el sector en donde se encontraban las habitaciones. No fue un ataque, ya que de haberlo sido las alarmas se hubieran activado, así que debía ser algo menos significativo.
Grande fue su sorpresa al encontrarse con la habitación del piloto Aomine llena de gritos, y probablemente hecha un caos, señal de que definitivamente, de ahí vino todo el alboroto.
Tocó la puerta algunas veces, solo por educación, y cuando supo que había sido suficiente cortesía, abrió la puerta para encontrarse con una de las escenas más locas que hubiera visto antes.
Ni todos los Kaiju que había enfrentado se comparaban a lo que veía ahora.
El piloto Aomine Daiki, uno de los veteranos más capacitados para ir en la misión de cerrar el abismo, aquel que según dicen pudo pilotear un Jaeger por sí solo después de que su copiloto perdiera la vida, y que podía enfrentarse contra cualquier monstruo, ahora se encontraba con el cuerpo en el suelo mirando con enojo hacia lo que parecía ser la parte de arriba de la litera.
Levantó un poco más la vista y efectivamente comprobó que el compañero de habitación de Aomine ya había llegado, y al parecer, se llevaban perfectamente.
Sus ojos se abrieron con una intensidad que casi parecían salirse de sus cuencas. Esa cabellera rojiza, esas cejas partidas, ese anillo plateado colgando del cuello…
¡OH POR DIOS!
- ¿Kagami? – Su voz atrajo la atención de los dos hombres, que ni enterados de que él había irrumpido ahí. El pelirrojo logró hacer exactamente el mismo gesto que él había hecho hace unos segundos – ¿Kagami Taiga? – Volvió a preguntar, ahora con más seguridad.
- ¿Takao? – Respondió el otro mientras se bajaba de la litera – ¿Takao Kazunari? ¿Enserio eres tú?
Ambos se quedaron viendo el uno al otro por un corto periodo de tiempo. Kagami ya se había bajado de la parte de arriba de su litera, e ignorando olímpicamente al moreno en el suelo, se acercó a la persona que había irrumpido en la habitación. Finalmente, fue Takao quien dio el primer paso sin romper el contacto con una sonrisa en su rostro.
- En serio no me creo que seas tú – Dijo el hombre con los cabellos negros alborotados, debido a la carrera que pegó cuando se dirigía hacia ahí. Se colocó a un lado del pelirrojo, e ignorando la diferencia de altura puso una mano en el hombro del ex piloto – ¿Cuánto tiempo ha pasado ya? ¿8, 9 años?
- Podría decirse que sí, deje de pilotear hace unos siete años, para entonces tenía un año desde que nos conocíamos – Contestó el pelirrojo con una sonrisa en su rostro.
- Si, eso lo recuerdo. ¿Cómo está Tatsu-chan? Me enteré que fue ascendido a Mariscal – El pelinegro comenzó una plática de lo más normal, mientras ambas personas salían fuera de la habitación blindada.
Aomine se levantó, se sacudió un poco el polvo de la ropa y después siguió a aquellos dos que parecían ser amigos.
- ¡Oe! ¡Takao! – Llamó el de aquellos orbes color cobalto que Taiga había visto antes – ¿Podrías decirme quien es él y por qué esta en mi habitación? – Preguntó con brusquedad, muy lejos de ser una petición.
- ¡Ao-chan! – Exclamó el mencionado con una sonrisa en su rostro cuando se dio la vuelta para encarar al de más estatura - ¡Casi me olvido de que estas aquí!
- ¡Déjate de rodeos y dime quien mierda es él! – Exigió el hombre.
- Ah, tan directo como siempre – Suspiró Takao antes de contestar – Él es Kagami Taiga, uno de los ex pilotos de América que ha sido reclutado por el mariscal, el por qué esta en tu habitación, eso no lo sé, pero creo que tiene que ver porque las habitaciones son limitadas, así que creo que serán compañeros de cuarto.
- ¡¿Qué?! ¡¿Compañero de cuarto con un americano?! – Exclamó el peliazul con un enojo muy notorio. El grito capturó la atención de otras personas que cruzaban por ahí.
- Así es, y veo que al parecer ya se conocen un poco – Dijo burlonamente el de cabellera negra. Entonces recordó el motivo por el cual había corrido hacía ahí – A propósito ¿A qué se debe el grito de hace unos momentos atrás?
- Ah eso – Contestó Kagami – Pues veras, este idiota – dijo señalando al moreno – Me dio un susto de muerte, y realmente fue algo que no esperé. Me sorprendió y pues, grité – finalizó el pelirrojo con una mano detrás de su nuca, en un acto de nerviosismo. Decir que él fue quien gritó tan cobardemente le humillaba.
- ¿Qué fue lo que pasó? – Volvió a preguntar Takao.
.-.-. Back.-.-.-.
Kagami sintió como la cama contraria se hundía al sentir peso extra, y entonces supo que su compañero de habitación había llegado. Entonces quiso aventurarse en ver quién era ese tal Aomine. Cuando abrió los parpados para incorporarse, se encontró con unos orbes azul cobalto que le transmitieron un escalofrío, el tipo estaba a escasos centímetros de su rostro, sorprendiéndolo cuando tenía su guardia baja.
El grito que se escuchó por toda la base fue desgarrador.
Y no solo eso, el susto que impactó en Kagami fue tal, que por acto reflejo empujó el cuerpo que invadía su espacio personal. Como ambos se encontraban en la parte de arriba de la litera, el hombre al que Taiga golpeó, perdió el equilibrio y cayó de sentón al suelo. La altura no era mucha, pero sí que dolió.
Para cuando ambos reaccionaron ante las acciones, Aomine, el que había estado examinando al pelirrojo estaba mirando con el ceño fruncido la parte superior de la litera, buscando una explicación al asunto. Kagami, que aún estaba en su cama, miraba hacia abajo el cuerpo que había tirado al suelo por accidente, igualmente con el entrecejo fruncido. Entonces el pelirrojo pudo distinguir al tipo mucho mejor.
Piel morena, cabello azul oscuro que hacía juego con aquellos orbes cobalto, y con un porte arrogante y superior; como estaba desparramado en el suelo Kagami no pudo verificarlo muy bien, pero dedujo que tal vez era más grande que él, tanto en estatura, como en edad; Y aparentemente también en carácter.
- ¡¿QUÉ MIERDA ES LO QUE TE PASA?! – La voz grave y rasposa se dejó escuchar en un grito lleno de irritación. Kagami no estaba acostumbrado a semejante trato pero igual respondió.
- ¡¿QUÉ ES LO QUE TE PASA A TI?! – Contraatacó el pelirrojo con el mismo tono de voz e igualmente el entrecejo fruncido.
- ¡NO EVADAS MI PREGUNTA!
- ¡TÚ FUISTE QUIEN SE ME ACERCÓ DEMASIADO! – Gritó Kagami, tratando de apaciguar su aun agitado corazón por tremendo susto de muerte - ¡ME DISTE UN SUSTO HORRIBLE!
- ¡SOLO QUERÍA VER! ¡MALDICIÓN!
- ¡BIEN PUDISTE VER DESDE ABAJO EN EL SUELO!
Y todo ese alboroto fue escuchado por todas la base, atrayendo la atención de cierto pelinegro, el cual comenzó a correr en dirección hacia el escándalo. Aomine y Kagami se mantenían mirándose uno al otro, con el ceño fruncido y sin ni siquiera parpadear. Aquel que apartara la vista sería el más débil, y eso era algo que no podían permitir en su imagen. Claro que en el momento en el que escucharon una tercera voz ambos apartaron las miradas para posarla sobre el intruso.
- ¿Kagami? – Habló una voz conocida - ¿Kagami Taiga?
.-.-. Flash Back.-.-.-.
- Y así fue más o menos – Terminó de relatar el pelirrojo, mirando únicamente al chico de ojos azul grisáceos. Takao soltó una leve risa ante la anécdota al mismo tiempo que Aomine chasqueaba la lengua por el recordar el momento vergonzoso de hace rato.
- Si, definitivamente se llevarán bien – Comentó el pelinegro con sarcasmo, mientras seguía con sus leves risas.
- Takao, no quiero ser entrometido pero… – Comenzó a hablar el pelirrojo, tratando de desviar la atención de sí mismo y de Aomine – ¿Quién es tu copiloto?
Por un breve momento, el pelinegro dejo de reírse para pasar su cara a una más sería. Kazunari sabía lo que quería decir Kagami, y sintió que su pecho se encogió en su interior, como odiaba recordar ese fatídico día, pero si Taiga le había preguntado aquello, era porque quería saber su respuesta, suponiendo que medio mundo ya la supiera, tal vez el pelirrojo se refería más al saber que tendría nuevo compañero.
- Su nombre es Midorima Shintarou, y es un Tsundere de primera – Contestó el de menor altura, recomponiéndose del pequeño desanimo que lo atacó hace segundos – No entiendo como alguien como él pudo ser compatible conmigo, no nos parecemos en nada, yo diría que somos opuestos.
- Los opuestos se atraen, casi como imanes – Pronunció Aomine, ganándose la atención de ambos chicos, quienes le miraron con una ceja arqueada, Daiki desvió la vista abochornado.
- Supongo que tienes razón – Confirmó Takao – Entonces eso significa que es imposible que ustedes dos sean copilotos, son tan iguales que seguro queman sus cerebros mientras se conectan en el puente neuronal – Rió después de terminar su oración.
- ¿Entonces significa que no tienes copiloto Aomine? – Más como pregunta, Kagami la hizo casi como afirmación, ya que el pelinegro se lo había confirmado antes. Daiki chasqueó la lengua.
- Ese no es asunto tuyo – Masculló el moreno.
- Es asunto de ambos – Intervino el de menor altura, ganándose una mirada de molestia de parte de Aomine y una de curiosidad de Kagami – La verdad Ao-chan, Tai-chan está en las mismas condiciones, al igual que tú, no tiene copiloto.
- Sabes Takao, agradecería que no te metieras donde no te llaman – Reprochó el pelirrojo con el ceño fruncido. Kazunari rió con algo de incomodidad cuando se percató de su error.
- Si… yo… creo que Shin-chan me está llamando… adiós – Y con un ademán de despedida con su mano, se retiró de la incómoda atmósfera, dejando a los dos pilotos ahí con la palabra en la boca al irse tan rápidamente.
- Ese Takao… - Murmuró Taiga, negando con la cabeza levemente ante la actitud del pelinegro, la cual no había cambiado en esos ocho años.
- Entonces, tú tampoco tienes copiloto ¿Eh? – El grave tono de voz del moreno le estremeció, pero al menos le regresó a la realidad, notando que nuevamente se había quedado solo con el arrogante hombre.
- Ese no es asunto tuyo – Contestó el americano, imitando la misma respuesta que había dicho el peliazul hace unos momentos. Aomine frunció el ceño ante la necedad del otro.
Kagami no dijo nada más, pasó de largo a su compañero de cuarto, para entrar nuevamente en la habitación, con todo el viaje, más el alboroto que causaron donde apareció cierto pelinegro que tanto conocía le había dejado agotado mentalmente. Además, aún estaba el susto de hace unos minutos, lo que sin duda le había quitado todo el sueño, pero eso no significara que no estuviera cansado.
Se subió nuevamente a la litera de arriba, la cual ahora era suya, se recostó cómodamente, y cerró los ojos. Su respiración era lenta, calmada, aun cuando estuviera consciente de que el tal Aomine, quien resultó ser alguien sumamente irritante y molesto, seguía en la habitación. No supo si aún en la puerta, o ya había ingresado, pero no se había ido, porque aun sentía su presencia en el aire.
- Aomine, si aún sigues ahí, quiero pedirte que no vuelvas a subirte así encima de mí, o de lo contrario ya no será un accidente cuando acabes en el suelo – Claro que sabía que el moreno seguía ahí, pero no le dio mucha importancia. Escuchó un chasqueó de lengua, señal de que el otro le había oído, y no solo eso, sino que también le había humillado con sus palabras.
Sintió que la presencia arrogante se iba, dando por enterado que el peliazul se había ido, y finalmente pudo cerrar los ojos y dormir un poco.
- ¡Takao! – El mencionado volteo la cabeza en busca de la persona quien lo había llamado. Sonrió cuando se percató de que era aquel moreno peliazul.
- ¡Ao-chan! ¡¿Vienes a saludar nuevamente?! ¡Que buen amigo! – Gritó con sarcasmo el pelinegro.
- ¡No estoy de humor para tus estupideces! – Respondió como si nada mostrando una mirada de simple molestia. Caminó a paso rápido hasta quedar frente a Kazunari – Quiero que me cuentes todo lo que sabes de ese americano.
- ¡Ay pero que acosador! Parece que Ao-chan está enamorado~ – Tatareó fuertemente el chico de forma burlesca atrayendo miradas de curiosidad de los demás ahí en la base, antes de sentir un jalón en su oreja derecha – ¡De acuerdo te diré! ¡Pero suelta! – Gritó adolorido.
- Bien, porqué solo te diré que quiero información, no quiero que empieces con tus boberías – Replicó el moreno con el ceño fruncido, y una mirada seria que hizo que hasta las piernas de Takao comenzaran a fallarle. Cuando Aomine quería algo, su forma de obtenerlo daba miedo.
- Bueno, qué puedo decirte; Su nombre es Kagami Taiga y cómo pudiste ver tiene facciones japonesas pero como anteriormente te había dicho es americano. Lo conocí cuando probamos el pilotaje de 3 personas hace 8 años, también conocí a su copiloto y su madre. La verdad, es algo raro que hubiera aceptado volver a pilotar, un día a me llegó la noticia de su retiro, por lo que sí, estoy muy sorprendido de que esté aquí.
- ¿Sabes por qué se retiró?
- Está muy mal preguntar sobre la vida ajena – Cuestionó el pelinegro con voz sería, Daiki rechinó los dientes – Pero te voy a decir lo que escuché, recuerda que las malas lenguas se esparcen más rápido que los Kaiju. Tai-chan casi pierde a su copiloto, quien a su vez, era su hermano. ¿Acaso te imaginas la carga neuronal tan fuerte que debieron sentir ambos al estar conectados? Yo creo que fue horrible, sin embargo nunca lo he sentido. Por eso decidieron ambos dejar de pilotear. Su hermano ahora es mariscal en Estados Unidos y bueno, él está aquí en Japón.
- Dices que nunca has sentido lo que el americano sintió, pero nunca has hablado sobre tu antiguo copiloto antes de Midorima – Aomine nunca fue de palabras cautelosas, él siempre decía todo de forma directa, pero eso no evitó que a Takao le cruzara una punzada en su pecho – Escuché también rumores acerca de ti, que de igual manera perdiste a tu copiloto.
- Sí lo perdí, pero no de la misma forma que Tai-chan… – Dijo con cierto toque de tristeza en su voz, que aunque el peliazul pudo percibir no le sorprendió la reacción – Cuando el programa de intercambios de copilotos empezó, él se fue a Alemania y yo a Argentina. El jaeger que pilotaba fue destruido, yo… ya no volví a ver a Miyaji jamás – Dijo Takao al borde del llanto.
A Daiki le recorrió un sentimiento de culpa en el pecho, si bien, es cierto que era directo no se esperó que el pelinegro comenzara a sollozar. Pero pudo confirmar lo que había oído, era cierto, Takao había perdido a su copiloto en aquel programa de intercambio internacional de pilotos, aunque no lo sabía a detalle. Iba a decir algo cuando otra voz lo interrumpió.
- ¿Qué fue lo que le hiciste a Takao, Aomine? – Se volteó y se encontró con una mirada esmeralda irritada escondida detrás de unos anteojos.
- No… no es nada Shin-chan… yo – Sollozó levemente Kazunari sonriendo falsamente para evitar que la preocupación invadiera a sus amigos por su culpa, pero aquellas lágrimas en la comisura de sus ojos lo delataban.
- Lamento haberte incomodado Takao – Se disculpó el moreno mientras hacia una reverencia y se iba dejando a esos dos solos.
- ¿Qué sucedió? – Preguntó el recién llegado.
- Solo… solo recordé mi pasado… – Dijo aun soltando pequeños quejidos de sus labios. Midorima se sintió horrible al ver al pelinegro de esa manera.
- Lo pasado es pasado – Dijo tratando de hacer al de ojos platinados dejar de preocuparse – Ahora vamos a la habitación, te vez cansado y mañana con los nuevos pilotos será un día muy movido.
Takao no dijo nada, tan solo siguió a Shintarou hacia la habitación que ambos compartían. Al llegar ahí él entró a la habitación después de abrir la puerta blindada, pero antes de cerrar volvió a ver a su compañero, el cual aún estaba afuera ya que necesitaba terminar algunos asuntos. Le sonrió de forma agradable.
- Gracias Shin-chan – Agradeció el menor en un susurró, que de no ser porque Midorima estaba cerca no lo habría escuchado.
- ¿Por qué? – Preguntó confundido el peliverde.
- Por siempre estar junto a mí – Le respondió antes de cerrar la puerta lentamente, mandándole una sonrisa...
No podía faltar aquel toque de MidoTaka, y déjenme decirles, que contrario a lo que ustedes siempre leen, en mi fic, será Midorima quien trate de enamorar a Takao, ya que se ve que él sufrió mucho con la pérdida de su copiloto ;u;
Esperemos que no me tarde otro medio año en actualizar(?) :'D nos leemos~
