Risky

Autora: Namida no YukaKyo
Serie: FullMetal Alchemist

Pareja: Roy x Ed
Categoría: Yaoi, Drama, Angst. Por ahora.

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4.- Hurts

Edward frunció el ceño en un profundo gesto de desagrado y no solo eso, un quejido de vivido dolor abandono sus labios al sentir como golpeaba su interior. Era poco decir aquello cuando parecía mas bien que él se entretenía en penetrarle de forma dura, arqueando hasta un punto impensable la espalda dañándole la columna con cada golpeteo de caderas.

No le estaba prohibido hacer aquello, así que se aferró con todas sus fuerzas en los hombros del pelinegro, clavándole las uñas y rasgándole la piel. Incluso los dedos propios de metal le apretaron la carne y sin duda la fuerte marca de un hematoma dentro de algunos segundos tendría. Pero no importaba al menos no para él.

Era la única forma de quejarse.

Le había prohibido absolutamente todo. Hasta incluso quejarse o como la vez anterior llamarle por su nombre.

Podía gimotear si se le apetecía su rango militar. O bien quedarse callado hasta que todo acabara.

Pero parecía nunca acabar.

Suspiro al sentir como salía de él y lo dejaba tendido sobre la rugosa alfombra. Volvería de un momento a otro a tomarlo. Una vez mas.

Sabia de sobra que Roy se entretenía de aquella manera, tocándole y besándole el cuerpo hasta penetrarlo con suavidad para que sin que se lo esperara de un momento a otro aumentara los movimientos y la fuerza lastimándolo, brindándole un duro placer entre el sufrimiento y cuando justo creía que iba a explotar se retiraba, dejándole descansar para volver a atacar con mayor hambre y sed.

Giro los ojos encontrándose con una de sus prendas oscuras tiradas en el suelo. Revuelta, arrugada y echada por ahí. Ni siquiera habían acabado de llegar a esa habitación cuando Roy ya le llevaba quitada mas de la mitad de aquellas prendas. Había pedido que lo llevara a la cama, mas el pelinegro le había respondido que no había caso alguno en ello.

A las mujerzuelas no les importaba donde ni como eran tomadas.

Y él en su caso… pues, no podría dar alguna objeción.

No había dicho nada. Pero el comentario le había dolido. Como le dolía ese comportamiento en él. La primera noche había sido completamente diferente a aquello. El coronel no había escatimado en atenciones y caricias suaves mientras lo tomaba. Y ahora parecía concentrado en solo hacerle sentir dolor. En aquella ocasión le había llamado por su nombre con cierto afecto y ahora se mofaba de él arrastrando su apodo militar por el suelo y con sarna.

Ni siquiera le era permitido hablar y si se atrevía. Recibía como castigo un beso que terminaba en una mordida cruel de los labios o lengua. O en le peor de los casos, casi asfixiándolo en medio del mismo impidiéndole romper el contacto para respirar

Y tenia que comportarse sumiso.

Mustang se lo había advertido. Se convertía en su ramera rubia por una noche por la información.

Una ramera complaciente, callada y dispuesta a las exigencias de su coronel.

Justo como las que ahora le infringía.

Con los ojos aun fijos en la prenda, la fragancia dulzona y barata, completamente femenina le lleno los sentidos. Sabia exactamente de donde provenía, exactamente del cuello de Mustang. Lo había percibido con anterioridad, pero se había concentrado en ignorarlo. Tal vez, antes de que estuviera con él, se había metido con alguna que otra mujer, de esas tantas que le seguían y a decir verdad, no le extrañaba el hecho, sino a la idea de que tuviera suficientes energías para continuar a buen ritmo con lo que le hacia. Aunque si se ponía a pensarlo un poco, no le extrañaba demasiado el hecho.

Pues nadie seria capaz de negar que Mustang, noche a noche, saltaba de cama en cama.

Edward gruño, entre disgusto y asombro. Roy se había echado contra él y por un momento le hizo ver la sangre y las pequeñas heridas en forma de luna creciente que le había dejado segundos atrás en el hombro. Supo que todo estaba mal cuando lo vio sonreír y las pupilas oscuras brillaron de una forma un tanto extraña.

Pero no lo comprendió hasta que lo sintió abriéndole las piernas con los brazos, mucho mas de lo que humanamente se podría. Arañando los blancos muslos hasta dejarle sobre la piel rojizas marcas donde sus propias uñas habían pasado. Cerro los ojos y apretó fuertemente los parpados, mas se mordió los labios con brusquedad segundos después al sentirlo entrar dentro de él sin miramiento alguno. Sin prepararle. Ahogando el grito que deseaba soltar.

Esta vez Edward no volvió a cometer la misma estupidez. Sus manos se dirigieron hacia la mullida alfombra, aferrándose a los hilos sueltos arrancándolos incluso del estrecho tejido. Mientras sus piernas seguían abriéndose mas, su espalda se arqueaba con brusquedad, mientras su cuerpo era empujado para delante y atrás con fuerza mas que brutal.

— Creo que seria mas divertido para mi si te quejaras un poco mas, romper la alfombra no excita a nadie en ningún lugar—

Era la voz profunda del hombre sobre él que le había hablado aun y cuando su boca se encontraba mas que ocupada mordisqueando sin piedad alguna los rosados pezones del rubio. Sintió nauseas al escuchar aquello y por un momento pensó en mandarlo al diablo todo.

Era mas que humillante lo que le pasaba.

Pero ahora era mas patético, pues al pensarlo mejor sabia que no estaba de mas. Lo había aceptado al ir el mismo para continuar con el trato entre ambos. Roy había puesto las cartas sobre la mesa y el las había aceptado una a una. Así que ahora no debía de quejarse.

Porque una sola queja y adiós al fajo de papeles y círculos que le esperaba en la misma mesa donde había encontrado el primero.

Y no podía echar a perder algo como aquello. No debía.

Apretó los dientes al sentir un nuevo y mas fuerte empujón que le golpeo con fuerza el trasero y rasgo la piel de su espalda contra la áspera alfombra bajo su cuerpo. Gimió, poniendo todo su esfuerzo en que lo que había salido de sus labios, se escuchara con la perfecta mezcla de incomodo y al mismo tiempo satisfecho.

— Delicioso— escucho que soltaba Mustang, mientras le tomaba con fuerza las caderas.

Y nuevamente se repitió aquel movimiento, porque no solo le había gustado al pelinegro, sino que al quejarse el rubio, este había contraído su interior, apresándolo deliciosamente al tenerlo dentro. El húmedo sudor le bajaba como gotitas cristalinas por la piel de la frente, empapando completamente su cuerpo y mezclándose incluso con el del mayor que se le restregaba entero.

En algún momento había apresado sus muñecas impidiéndole terminar de destruir la alfombra. Peor al hacer aquello le había permitido descansar a su espalda mientras sus penetraciones seguían. Su carne lastimada, mordida y amoratada empezaba a latir lastimándole. Y solo los débiles lengüetazos que le propinaba en el cuello, podían ser las únicas caricias que en aquella noche podía marcar como delicadas.

Los movimientos ya eran suaves, pausados y precisos. Rozando la delicada piel de su interior buscando brindarle placer.

El definitivo, lo sabia por las bocanadas de aire que Mustang tomaba y que le avisaban que estaba próximo a terminar.

—¡Ah!. ¡Coronel! —

Jadeo cuando los dedos del mismo alcanzaron su hombría hinchada y olvidada que dolía por ser atendida. Brindándole lo que justo necesitaba y como regresándole el favor volvió a contraerse para él. Enredando sus piernas en la cintura acercándolo mas.

Pidiéndole mas.

— Coro…CORONEEELLLL—

Grito, perdiéndose en el éxtasis de su propia humedad humedeciendo su vientre. En la que escurría por sus glúteos y bajaba por sus muslos y en sudoroso cuerpo su con dificultad respiraba sobre el suyo.

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Había abierto demasiado despacio el pomo de la puerta y con la misma lentitud había dejado recargada su espalda contra la misma. Tenia los ojos cerrados mas no optaba por apretar los adoloridos parpados.

Solo estaba ahí cubriéndole sin esbozar algún ligero pensamiento por cernirse con fuerza en los mismos aunque lo deseara.

¿Qué demonios había pasado?

¿Por qué había sentido ese odio y desprecio sin medida alguna en el coronel?

¿Por qué? Cuando una noche antes todo había sido completamente distinto a lo de ahora.

Abrió los ojos al fin, centrando su mirada en el generoso sobre amarillo que una vez mas descansaba sobre la canasta de deliciosas manzanas rojas recién cortadas.

Pagaba con su cuerpo para tener el privilegio por ver aquello.

¿Acaso a eso se debía?

Se debía el cambio de actitud de Mustang a su disposición para abrirle las piernas cuando lo quisiera.

O seria por alguna cosa mas.

Y de ser así, que demonios le importaba. Lo único que importaba ahí era, complacer al pelinegro por unas noches mas hasta tener el informe completo en sus manos. Lo demás no importaba. No importaba la forma en que lo humillara cada noche, no importaban las heridas, no importaba las palabras o miradas.

De Mustang no le importaba nada.

Por él que se fuera al mismo infierno si era lo que deseaba.

Lo único que importaba era el bienestar de Al.

Eso era lo único que deseaba, lo único.

Se alejo de la puerta dirigiéndose al comedor donde no solo el sobre amarillo le esperaba. Su abrigo rojo también estaba ahí y de un movimiento rápido se echo ambos bajo el brazo mientras cruzaba a largas zancadas el corredor que daba justo a la puerta principal de esa casa. La pesada puerta principal con un fuerte golpe termino cerrada tras su espalda dejándole finalmente fuera de todo aquello.

Lejos de él

Lejos de su desprecio y su indiferente mirada.

Una sensación que ahora mas que nunca le molestaba.

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Continua…

N de la Yuka: Hum… no se, creo que por ahora no se me da mucho esto de lastimar ja, bueno pensare algo mejor para el próximo. Sorry por lo corto, no ando muy bien de los dedos y eso es lo que salio antes de que se me engarrotaran, saludos!. Pd. Si hay errores, sorry para la proxima los corrijo XD

Replicas a reviews por Yuka:

Lupi-chan: Hola! Irle mal xD algo, algo, espero te haya gustado el capi. Saludos!.

LaBrujaSay-Say: Hola! Gracias por el revi, espero no haberme tardado mucho, saludos!

loveOver: Hola! Jejeje, bueno al menos tu si quieres aunque sea corto los capis xD. Gracias y saludos!

Nakusa: Hola! Si de hecho iba a ser para el pasado, pero sin mucho animo en la cabeza no fue posible, eso de para los demas tambien, es algo seguro y necesario para la trama xD, solo espero que me salga bien. Saludos!

PoLlO-yAsHa: Hello! Jajaja, master no me habían dicho así xD. Ahí esta un pedazo de lemon, espero sea lo que, no que sea un poco de lo que querías xD. Ese trato, ha yo también lo quisiera, jajaja, pero bueno o busco la piedra xD. Saludos y nos leemos después.

Mireya Humbolt: Hola!, hum, lamentablemente, este fic lo hice pensando en un Roy muy perro xD, así que eso de que no lastime a Ed, no podría prometerlo. Aunque si, para colmo de males Ed se va a enamorar de Roy. Gracias por el review y saludos!

Maria-Elric: Hola! Un toque de lemon listo. Saludos!

StarFive: Hola! Gracias por el review y eso de sufrir, un poquito al menos xD, saludos!

Alyssa Black: Hola! Parece, pero no lo echare a perder con tonterías ni será tan copiado como el otro, pues básicamente el fic que me mencionas fue sacado de el doujin Hermaphrodite xD. Aunque Risky si estará un poco al lado de Doujin y a la vez no, ya lo veras. Muchos saludos y gracias. Ah si! Le puse lemon, así que quiero mi galleta T-t si?. Saluditos!

Danybel: Hola! Toda una vida para leerlo y yo toda una para escribirlo xD. Wii vacaciones yo quisiera, pero en mi vida all work no se puede. En fin gracias por leer y por el review, saludos!