Nee Nee n3n/
Ohaioooo Minna-san! Gomen por tardar, jeje n_nU
Aquí les dejo el cuarto capítulo de este mega-fic! =D que lo disfruten!
Capítulo 4
Está empezando a hacer frío, y puedo notar como la luz que me ilumina va desapareciendo poco a poco.
Eran las ocho ya… vaya… todo un día pensando y recordando…
Acaricio mi pansa… y unas lágrimas caen de mí.
Si tan solo… si tan solo… la vida no terminara así…
zzzZZZZzzz
El día estaba hermoso, o tal vez, desde que recibí esa noticia, lo estaba aún más.
~Flashback~
-Kyoya, ¿Sabes? Últimamente me siento algo mareado… y también…- vi una gran presa de pollo enfrente mío, la cual giraba y giraba a través del vidrio, y siento como agua se me hace a la boca –¡Estoy realmente tentado con cualquier cosa que veo!-
-Debe de ser los nervios, después de todo, volverás unos días a la aldea Koma, ¿No?- pude notar que tu rostro estaba algo tenso, tal vez estabas algo enojado, pues fue tan repentino, que no tuviste ni tiempo de analizar lo que pasaba.
Mi padre quería visitar la aldea para liberarse del trabajo, y bueno, aunque tratara de negarlo, yo también tenía ganas de volver a ver a Hyoma y a Oikkuto (1)
Estabas con las manos en los bolsillos, con el rostro bajo y los ojos cerrados.
-Oye… volveré, ya lo sabes- me puse enfrente tuyo, haciendo que te detengas –No tienes porqué enfadarte, sabes que no podría estar tanto tiempo sin ti- te abracé y te di un corto pero dulce beso, al cual correspondiste.
-Lo sé, pero aun así, no me agrada la idea de que te vayas con él- tu cara se volvió a poner tersa.
-¿Mi padre?- te pregunté dudoso, sabía que no te agradaba, pero… ¿Para tanto?
-No, idiota- revolviste mis cabellos, a lo cual me sonrojé un poco –Hablo de ese amigo tuyo, no me agrada que estés con él-
-¡Aaah! ¡Hablas de Hyoma!- luego te miré serio –Oye… sí sabes que… No pasó ni pasará nada entre nosotros, ¿No?-
-Lo sé, pero, acaso me estás privando el hecho de estar celo…- te frenaste, y volviste a retomar con otra frase -Olvídalo. Tu autobús parte en una hora, ¿No?, Mejor te llevo-
Me tomaste de la mano y seguimos caminando, ahora en dirección a la estación en donde me esperaba algo ansioso mi padre.
-Ginga, ¿Por qué te tardaste tanto? ¡Ya casi sale el autobús!-
-Lo…lo siento- te miré –Supongo que éste es el adiós-
Mi padre subió al autobús, dejándome a solas con tigo, ya estaba a punto de partir, cuando me detuviste.
-No me dijiste… ¿Qué usara la frase "hasta luego"?-
Me sonrojé, pero luego sonreí y me abracé, para luego darte un corto beso, el cual correspondiste nuevamente, pero jugando con mi lengua.
-¡K…Kyoya, no aquí!- te dije apartándome a l instante.
-Voy a extrañarte, Ginga- me sonreíste muy cálidamente, lo cual no era habitual en ti, y me hiciste sentir muy feliz –En especial ese cuerpo tan lindo…- me guiñaste un ojo, haciendo que me sonrojara un poco.
-Hasta luego, Kyoya- te sonreí con los ojos cerrados.
-Hasta luego, Ginga-
Me subí rápidamente al autobús junto a mi padre, y te saludé por la ventana, hasta que tu figura desapareció.
El viaje fue tranquilo, mi padre se echó una siesta, pues el trabajo lo estaba matando, mientras que yo solo observaba el paisaje por la ventanilla.
De pronto sentí mareos, creí que era por la falta de aire, pues al parecer nadie se percataba de que estaba totalmente cerrado el bus, asique abrí una de las ventanillas, y disfruté de la brisa.
Los mareos cesaron por un momento, pero rápidamente volvieron, y esta vez más intensos, haciéndome retorcerme del dolor que sentía en mi estómago. Mi padre se despertó, y me vio preocupado.
-Ginga, ¿Estás bien? ¿Quieres que paremos un poco?- me preguntó acariciando mi cabellera.
-N…No… estoy bien… yo solo…- pero no pude continuar, pues tuve que llevarme una mano a mi boca para evitar devolver lo que había comido al mediodía.
Mi padre fue rápidamente hacia el conductor, pidiéndole que por favor se detuviese, para que yo bajase.
Bajé casi a las corridas, ocultándome en un arbusto que había al lado de la carretera, y el resto es historia.
Evidentemente, la aldea Koma estaba muy lejos de Beycity, ya que habíamos estado viajando unas horas, y aún estábamos en el medio de la nada.
Volví al autobús, me senté y recosté mi cabeza sobre el hombro de mi padre, haciendo que el cansancio me venciera.
Al abrir los ojos, pude notar que habíamos frenado. Llegamos, la aldea Koma, lugar en donde nací, y residencia de uno de mis mejores amigos de la infancia, Hyoma.
-¡Ginga!- me gritó feliz mientras se acercaba a mí corriendo -¡Qué bueno que regresaste! ¡No sabes la cantidad de cosas que he preparado!-
-Hy…Hyoma…- forcé una sonrisa, pero notó que no me sentía bien. Sentí como me cargaba a su hombro, y no pude más que dejarme sostener, la fuerza de mis piernas había desaparecido, y las náuseas habían vuelto.
-Ginga, no estás bien, te llevaré al hospital- me miraste algo preocupado, y luego miraste a mi padre –Señor Ryuusei, no se preocupe, puede ir tranquilo, Oikkuto y yo nos encargaremos de que esté bien-
-Gracias, Hyoma- le sonrió –Por favor, diles que se ha sentido mal todo el viaje, yo iré de inmediato, tengo unos compromisos primero- saludó y se fue.
Acabo de escuchar… ¿Qué tiene compromisos primero? … O sea… ¿Antes que yo? Bueno… técnicamente su trabajo le ha mantenido muy ocupado, y trata de mantenerme también. No es fácil cuidar de un niño… pero… ¿¡Qué rayos estoy pensando!? ¡Ya no soy un niño! Se lo demostré a Kyoya… ese día, y ahora debo hacerlo con ustedes.
Mis pensamientos se tornaron largos, pues cuando reaccioné, me vi acostado en una camilla.
-Su padre dijo que se ha sentido mal todo el viaje- dijo Hyoma al doctor. Parpadeé.
-¡Ginga! ¡Estás despierto! Te habías desmayado en mi hombro- me abrazó -¡No me asustes así!-
Realmente era un gran amigo, preocupándose por mí, me alegraba mucho de que luego de que se hubiera confesado, y aunque yo no sea correspondiente a sus sentimientos, me siguiera queriendo como a un amigo, en el cual sabe que tienes plena confianza.
Devolví el abrazo –Gracias, Hyoma- y le sonreí, a lo cual pude notar que sus mejillas se habían tornado de un color carmesí, pero rápidamente ocultó su rostro.
-B…Bueno, supongo que te dejo aquí, tu padre dijo que vendría en un rato- y dicho esto se fue de la habitación.
-Joven Hagane- el doctor me miró cerio –Asique se sintió mal todo el viaje. Dígame, ¿Qué sensaciones tuvo?-
-Bueno… Náuseas, mareos, y mi estómago dolía un poco…-
-Entiendo, ¿Algo más?-
-Pues… verá, últimamente las náuseas se vienen repitiendo a diario, no fue solo en el bus, son constantes. Además… también he estado comiendo más de lo que solía comer, y cualquier cosa que vea me hace sentir hambre y tentación-
-…-
-… ¿Ocurre algo doctor?- éste tomó su barbilla y se quedó pensando un rato, con una mirada que reflejaba confusión.
-Oh… pues no, pensé que tenía la respuesta a esos síntomas pero…- puso su mano detrás de su nuca y empezó a reír –Sería muy ilógico-
-Pero… ¿Qué era?-
-Nada… no importa, déjeme consultar un poco con los demás doctores, mientras tanto, relájese y descanse- concluyó para luego salir de la habitación, dejándome totalmente solo.
Bueno, tal vez era mejor hacerle caso, y tratar de relajarme. Me recosté en la camilla y cerré los ojos, y apenas lo hice, una imagen tuya apareció en mi mente. Los abrí repentinamente.
-Kyoya…-
Mis labios dijeron tu nombre, involuntariamente sonrío, y recuerdo tus besos, haciendo que un pequeño sonrojo aparezca en mis mejillas. Ya te extraño, no puedo estar más de unas horas lejos de ti, pero mi padre quiere quedarse una semana al menos… genial, no creo poder soportarlo, y aún más estando enfermo.
Hablando de eso, ¿Qué tendré? Nunca antes me había sentido así, por suerte, el doctor regresó justo cuando pensaba en eso, pero… no estaba solo.
Enfermeras, doctores, y señores de traje blanco, los cuales pude deducir que eran científicos, ya que no llevaban los instrumentos de un doctor, entraron por la puerta de la habitación.
-Joven Hagane… tenemos que hablar- me dijo uno.
Pasaron las horas, y yo… aún…. no puedo hacer que esta información me entre en la cabeza.
Yo… acaso… voy…. Voy a tener un…. Un…
-Hijo… sé que esto es más raro para ti que para mí pero… ¿¡CÓMO DEJASTE QUE ESTO PASARA!?-
-¿Realmente quieres que te explique?- le dije a mi padre mirándolo algo enojado.
Vaciló… pero se tranquilizó.
-Hijo… voy a hablar con los doctores, ¿Te quedas con Hyoma?-
-Claro…-
Me dio un beso en la frente y salió del cuarto, para que luego Hyoma entrara.
Se sentó al lado de mi camilla, y bajó la vista, con las manos en sus bolsillos.
-Hyoma… quería darte las gracias por haberme traído… realmente eres un buen…- no pude terminar la frase, ya que fui interrumpido por aquel chico pelivioleta.
-Es de Kyoya, ¿Cierto?- me miró, y sudé frío, pues no me imaginaba que sería tan directo.
-Pues… bueno… Hyoma, porqué me preguntas eso en un momento como…- pero volví a ser interrumpido.
-¡RESPONDE! ¿¡ES DE KYOYA O NO!?- se levantó bruscamente de la silla, mirándome esta vez realmente furioso, pero pude notar como sus ojos temblaban, igual que los míos.
-Sí… es de Kyoya- me puse firme ante mi respuesta, y lo miré cerio.
Al parecer mi actitud lo sorprendió, pues me miró con los ojos aún más abiertos, para luego sentarse nuevamente en la silla y bajar unos cambios.
-Ginga…-
-¿Por qué me preguntas así? Acaso…-
-Ginga- me tomó la mano, apretándola un poco –Estás… estás realmente seguro… ¿De que Kyoya querrá a ese niño?- me miró con preocupación en su rostro.
Realmente… no sabía cómo reaccionaría Kyoya ante esta situación… además de ser realmente una rareza, que ni los científicos más reconocidos pueden explicar, también era una gran responsabilidad cuidar de un niño, más aún… cuando no sé si he dejado de serlo.
-Ginga… tú sabes que mis sentimientos hacia ti son reales, tanto como los tuyos hacia Kyoya, pero…- me acariciaste la mejilla, la cual tomó un ligero tono rosado –Si algo llega a pasar… Por favor, recuerda que yo estaré aquí para lo que necesites, al igual que para él- acarició mi pansa tiernamente, haciendo que mi color rojizo aumentara.
-Hyoma…- acaricié su mano, para luego sonreírle –Gracias… pero… éste niño… tiene un padre… y sé que éste realmente lo amará, tanto como me ama a mí-
Creo que lo último sonó algo gracioso, ya que… ¿Quién era el padre? Creo… creo que efectivamente sería Kyoya… esto… esto es algo vergonzoso…
-Lo sé- me respondió, sorprendiéndome –Sé que lo amará… de eso estate seguro, confío en él. Tal vez… tal vez me haya quitado algo que realmente amaba…- me miraste para poder sonreírme nuevamente con los ojos cerrados –Pero no pudo quitarme algo…- de pronto sentí una sensación extraña, acompañado de un dolor de estómago y un escalofrío que recorría toda mi espalda.
Tus labios se sentían… extraños… pero pude sentir dolor en ese beso que me estabas obsequiando, un dolor tan fuerte, que logró transmitírmelo.
-No pudo quitarme a mi mejor amigo-
Te separaste, pero tu mirada tembló, al notar que había comenzado a llorar –Ginga… perdóname… yo…-
-Hyoma…- te abracé lo más fuerte que pude, mojando tu chaqueta con algunas lágrimas –Realmente… realmente lamento no corresponder a tus sentimientos…-
Me devolviste el abrazo. Abrí mis ojos, y volví a llorar.
-Yo también lo lamento… - me soltaste y limpiaste mis lágrimas –Vamos… ése no es el Ginga que conozco…-
Me limpié la cara con el dorso de mi mano, para poder sonreírte –Gracias… Hyoma… es verdad… eres mi mejor amigo…-
Se sonrojó un poco, pero enseguida se recuperó. Revolvió mis cabellos y se recostó en la silla.
-Bueno… ¿Cómo planeas llamarlo?-
-¿Lla…llamarlo?- pregunté algo distraído.
-A tu hijo… ¿Qué nombre le pondrás?-
-Hum… bueno… realmente aun no pensé en eso…- reí poniendo mi mano en mi nuca algo avergonzado.
-Bueno… ¿Qué te gustaría que fuera?-
Medité sobre esa pregunta, para luego responder.
-No me interesa lo que sea…- acaricié mi barriga –Tan solo me importa que sea un niño sano… y que nunca le falte amor… - sin darme cuenta, esbocé una pequeña sonrisa.
-Ginga… realmente, ya no eres un niño- sonrió mirándome divertido.
-Hum… ¿Podrías decirle eso a Kyoya?-
Me miró algo extrañado, para luego dirigirme una mirada pícara –Si no fueras un niño… no creo que él estuviera ahí ahora mismo- miró mi barriga.
Mis mejillas de sonrosaron – ¡H-HYOMA!-
Tan solo se rió, para luego levantarse se la silla y despedirme sonriente como siempre –Adiós, futura MaPá (2)- y se fue riendo.
Reí un poco, pero luego me recosté en la almohada. Aún no caigo… aún no caigo que esto esté pasando. Pues… claro, lo amaré, lo cuidaré, y me haré responsable por mis actos, pero… ¿Qué pasaría si Kyoya se enfadara con migo? ¿Qué le digo? ¿"Nos tendríamos que haber cuidado más"? Pfff… claro que no, ¿Cómo sabía yo que esto pasaría?
Pero… al fin y al cabo… siempre quise tener un niño… que sea todo mío, y que mi pareja fuera su padre.
Al final… mis sueños se estaban realizando, tal vez de una manera que no esperaba… pero aun así, soy feliz.
Fin Cap 4
Jeje… admito que me fumé algo (¿?) pero realmente este fic… y para que yo lo diga… se va aponer interesante n3n
Bueno… (1) He visto que lo escriben Hokkuto, Oikkuto, y de otras diversas maneras… decidí por la segunda ya que… porque se me dio la gana xD
Y (2) xDDDD una mezcla entre Madre y Padre, algo rarito c:
Nos leemos en los próximos caps!
Sayonaraaa!
P.D.: El Flashback no acabó, pero si seguía escribiendo se haría muy largo el capítulo xD
