Con aquel ataque de celos decidieron vivir en la Nación del Fuego, las cosas se pusieron mejor por así decirlo, hace mucho tiempo que la gente de ojos dorados no veía a una persona originaria de la Tribu del Sur y cuando supieron que era la mismísima Avatar le dieron obsequios de a montón.
En ello Mako conoció al retirado Señor del Fuego Zuko el cual les dio sus bendiciones, Korra le presento a la hija de Zuko, la nuevo Señora del Fuego y se reencontraron con Iroh II, el no sabía sobre el estado de Korra y la abrazo al instante en que la vio con su embarazo.
La gente de la Nación del Fuego era muy buena, amable y bondadosa… no había rastros de aquellas personas corruptas que estuvieron en la guerra de los cien años. Ahora la pareja vivía en una pequeña casita de verano que se encontraba en la Isla Ember, cerca del mar, así Korra se sentía como en su hogar, aun que el olor a agua salada no le era muy común.
Ahora que la Avatar tenía siete meses de embarazo, estaba cada vez más cerca de dar a luz a su bebe, estaban muy emocionados, muy poco y cuando sucediera eso estarían de visita en Ciudad Republica, donde estaban sus amigos.
Mako estaba feliz, Korra no a tenido un ataque hormonal desde aquella vez en Ba Sing Se… aun que las cosas pueden cambiar durante este séptimo mes.
El Fuego no provoco esas lagrimas, fueron las Hormonas
Mako estaba sentado en el patio de su casa, miraba el esplendido mar azul de la Isla Ember, era la primera vez que lo visitaba y ya deseaba con fervor vivir ahí para siempre, pero había a una persona que no le gustaba tanto el lugar, a Korra.
Ahora que su esposa está embarazada a ella no le gusta la arena, al parecer al bebe le gustan los cambios de humor de su madre, a la Avatar le encantaba la arena, la playa y todo eso, pero al bebe no, después de haberse instalado a Korra le empezó a dar asco el olor a agua salada. A nuestro maestro fuego le daba bastante risa ver los cambios de humor de Korra.
- Mako… - el volteo a ver a su esposa, la cual lo miraba con un gran brillo en los ojos – tengo hambre –
El miro hacia la playa donde se encontraban todos los turistas y volvió a ver a Korra, no sabía cómo decirle pero tomo aire y lo escupió.
- No hay ningún vendedor de comida en la playa Korra… - le señalo hacia el lugar lleno de turistas – se me hace muy extraño que no haya nadie – murmuro.
- Pero aun así tengo hambre… - ella le mostro un puchero, Mako la vio y la encontró adorable lo cual provoco un sonrojo en su rostro – Mako, cariño tengo hambre – hace mucho tiempo que ella no le llamaba así, la miro y le mostro una sonrisa.
- Si quieres te doy otra cosa – le mostro una sonrisa picarona y ella se volvió un tomate de pies a cabeza.
- ¡ERES UN MORBOSO!
Corrió hacia dentro de la casa y el solo comenzó a reír por la reacción de su esposa, decidió seguir observando el cielo y esperar a que se le pase el antojo a su morena.
- ¡Joven! – Mako miro hacia la playa y noto que un hombre mayor le llamaba, tenía una canasta en mano y a su lado había una chica casi de la edad de él o la de Korra.
- ¿Qué sucede Señor? – pregunto con cortesía, miro hacia la casa por el rabillo del ojo y respiro aliviado, Korra no estaba ahí.
- Buenas tardes joven – dijo el hombre, se veía que era muy bondadoso – quisiera saber si se le ofrece algo, vera… vendo pastelillos –
El hombre seguía hablando, Mako lo mira atento a todo lo que le decía, era su salvación, le compraría toda la canasta si era necesario, necesitaba todos los pastelillos para que así el antojo de Korra se calme.
No se daba cuenta pero la chica que acompañaba al hombre se le quedaba observando, Mako no traía puesta una camisa o algo parecido, solo tenía un pantalón que estaba roto y le llegaba a las rodillas, el sudor pasaba por su cuerpo ejercitado, honestamente, se veía sexy a los ojos de la chica. Embobada no prestaba atención a la conversación.
- Enseguida le doy el cambio joven… - el hombre le dio la canasta a Mako y miro a la chica, ella despertó de su ensueño y sonrojada se dio cuenta de que el hombre mayor la miraba pícaro – necesito cambio pequeña, no te comas al joven… - lo ultimo lo susurro.
Ella se sonrojo e inmediatamente le dio el cambio para así evitar al hombre, este le dio el cambio a Mako, cuando el de ojos dorados estaba a punto de entrar a la casa el hombre lo detuvo.
- Discúlpeme joven, ¿Cómo se llama?
A Mako no le pareció problema decirle su nombre, el hombre hablaba con honestidad y era muy amable.
- Mako – contesto, el hombre poso una mano en el hombro de la chica.
- Ella es mi nieta Lin Mai – ella se sonrojo al oír como el hombre la presentaba – quisiera saber si usted joven Mako quisiera salir con ella a dar un paso a la playa, ¿Qué le parece la idea?
Mako estaba a punto de negarlo pero una bola de fuego cayó cerca de los pies de él, los tres voltearon hacia la dirección de la bola de fuego y encontraron a Korra apoyada en la pared con una mano en su vientre y la otra colgaba.
- Ni se te ocurra aceptar Mako – dijo ella enojada, los fuertes celos provocados por las hormonas atacaron de nuevo.
- Linda, no iba a aceptar – ella miro a la chica la cual estaba sorprendida – lo siento mucho señor, ella es mi es… -
- Korra… la Avatar Korra – Mako se dio una palmada en la frente al notar inmediatamente los celos en la voz de su mujer – soy su esposa –
- Vaya, es un gusto conocerla Avatar Korra – el hombre izo una reverencia al igual que la tal Mai – no sabía que era su esposo, pido disculpas jovencita –
Korra miro al anciano y acepto las disculpas, el hombre se despidió de Mako y junto a su nieta emprendieron camino de nuevo hacia la playa llena de turistas.
- Mira Korra, te com… - inmediatamente la canasta fue quemada.
- ¡Ya no tengo hambre! – noto como ella comenzaba a llorar, sabía que ahora se sentía triste, esos cambios de humor lo ponían loco.
- Linda… -
- ¡No me hables! ¡Vete con esa tal Lin Mai! – el se acerco hacia donde estaba Korra y trato de abrazarla, pero recibió un empujón de ella.
- Korra no llores, no iba a aceptar ir con ella –
- ¡Claro que sí!
- No linda –
- ¡Si lo ibas a hacer! – seguía llorando y comenzaba a temblar, el se asusto un poco pero se dio cuenta de que las manos de ella estaban encendidas con fuego – Ahora no me quieres porque estoy embarazada –
Eso izo que Mako inmediatamente juntara sus labios hacia los de ella, e beso fue espontaneo y todos los sentimientos de ellos estaba reflejados en aquel beso, al separarse las manos de la Avatar de ojos azul brillantes dejaron de estar en llamas.
- Yo te amo a pesar de todo y te ame mucho más cuando me dijiste que estabas embarazada – poso la mano en el vientre de ella y recibió una pequeña patadita del bebe – jamás te dejaría de querer por una chica así, eres muy importante para mi linda –
Ella mostro un pequeño sonrojo en sus mejillas y le sonrió, se miraron a los ojos por unos minutos, un ruido extraño arruino aquel precioso momento, era el estomago de Korra.
- ¿No que no tenias hambre?
- ¡CALLATE!
¡Aqui lo tienen! :D perdon la tardanza xD es que se me fue el internet y pues en ese tiempo libre que tube pues... me puse a escribir los siguientes capitulos, les dire una cosa, el siguiente capitulo es a mi parecer el mas intenso! ;D ya veran por que... muchisimas gracias por sus reviews :D bueno... eso es todo, solo dos capitulos mas! :D
¿Dejaran algun review?
