Disclaimer: ni la historia ni los personajes me pertenecen, esta es una adaptación.
summary
Bella ha negado su naturaleza de mujer-zorro durante demasiado tiempo y volvió su espalda a su herencia zorra. Pero cuando conoce a dos cambiaformas felinos muy sensuales, ella tiene que decidir si realmente quiere renunciar a su lado juguetón… o abrazarlo. Debido a que la mujer-zorro en ella no quiere elegir entre los dos hombres… los quiere a ambos.
Capítulo 4
Bella POV
Al día siguiente, evitó a los dos hombres. En parte porque quería que entendieran que ella tenía la mano más alta en esa relación, y en parte porque necesitaba concentrarse de nuevo en su trabajo. Tenía una fecha límite, y la iba a perder si no prestaba atención y empezaba a pintar algunas páginas. Así que se encerró en su estudio y trabajó.
Hacia el mediodía, alguien llamó a la puerta, y ella contestó, solo para ver que habían dejado un bocadillo y refresco para ella. El repartidor no estaba a la vista.
Era agradable tener a alguien que preparara su almuerzo. Los hombres parecían respetar sus límites. Y podría haber jurado que, un poco más tarde, oyó la aspiradora encendida.
Después de haber conseguido elaborar su asignación diaria de paneles pintados (y algo más, había estado en un auge artístico), salió de su estudio.
Habían limpiado la casa, de arriba abajo. Barrieron el suelo, aspiraron las alfombras, y sus estantes brillaban como si hubieran sido desempolvados.
Incluso las bombillas quemadas en su pasillo habían sido reemplazadas. Bella sabía que era una terrible ama de llaves, cuando las ganas de dibujar venían a ella, tendía a ignorar todo lo demás, y ya que estaba sola en la casa, no importaba si unas cuantas bombillas estuvieran sin cambiar o unos centímetros de polvo se acumularan. ¿Pero ver que alguien había limpiado su casa por ella?
Eso era… agradable.
Podría acostumbrarse a tener a los chicos por aquí. Holgazaneando alrededor de la casa, arreglando sus grifos goteando… satisfaciendo sus necesidades.
Uff.
¿De seguro no estaba pensando en una relación? O peor aún, relaciones. Apenas si habían conseguido ir más allá del coqueteo.
Sin embargo, se encontró con que no podía dejar de pensarlo.
Una cabeza se asomó desde su cocina. Edward la vio, sonriendo, y agitó una espátula.
—Hola, la cena está casi lista. ¿Cómo te gusta la carne?
—Casi cruda —respondió automáticamente—. Soy un zorro, ¿recuerdas? —A ella le gustaba una presa fresca tanto como cualquier otro cambiaforma.
—Ah, ya recuerdo. —Le guiñó un ojo y ondeó la espátula otra vez.
— Todo en ti está tatuado en mi cerebro.
—¿Solo en tu cerebro?
—Por ahora. —Él sonrió, el aspecto tan juvenil y atractivo que era difícil de resistir.
Se encontró sonriendo en respuesta.
—¿Dónde está Em?
—Arriba. Trabajando.
Ella asintió, dándose cuenta que no sabía lo que ninguno de ellos hacía para ganarse la vida, aparte de trabajar como guardaespaldas contratados para otros cambiadores. Hizo un gesto hacia las escaleras.
—Le diré que la cena está lista.
Edward asintió y desapareció de nuevo en la cocina, y podría haber jurado que lo oyó silbar.
Era extraño.
Su clase ya sea evitaba a los hombres o incluía una vida promiscua. Su madre había hecho esta última, amante tras amante entraron y salieron de la casa durante la infancia de Bella. Las hormonas de los zorros hacían de esta elección un estilo de vida que pocos podían resistir.
Sin embargo, Bella había resistido. Después de ver las relaciones de su madre disolverse una y otra vez, y la vivacidad de su madre tornarse en una amarga infelicidad, Bella había resuelto tener una mejor vida para sí.
Su padre había sido un buen chico moreno de Montana, y no había estado acostumbrado a la forma de ser mujer-zorro de su madre, o sus costumbres japonesas. Habían terminado cuando Bella era muy pequeña, y casi nunca lo veía. Después de eso, Yui Renne fue amante tras amante, desechándolos como pañuelos usados.
Cada ruptura estuvo llena de drama, y eso enseñó a Bella una valiosa lección: una simple relación monógama no estaba bien para un cambia-zorro.
Así que las evitaba como a la peste. Bella había tenido el amante ocasional, pero cuando se ponía inquieta, sabía la causa. Un hombre no era suficiente para satisfacer las necesidades de una mujer-zorro, y así, rápidamente terminaría la relación. Su trabajo le ofrecía una gran flexibilidad; podía vivir en el campo por su cuenta. No tenía que estar cerca de otros, hombre o mujer. No necesitaba a nadie, no dependía de nadie, y sin el sexo opuesto alrededor, no sentía la necesidad de ser promiscua. Era encantador y liberador.
Era también… un poco solitario, si lo admitía para sí misma. Pero por lo general no lo hacía.
Bella llamó a la puerta de Emmett y luego entró un momento después, esperando atraparlo con la guardia baja.
Él levantó la vista desde la pantalla del computador y le dio la lenta sonrisa considerada que había aprendido a asociar con él.
—Bella —dijo a modo de saludo—. Espero que no te importe si limpiamos un poco. Es lo menos que podemos hacer ya que nos estamos quedando en tu casa.
Ella se encogió de hombros, acercándose a su lado y mirando la pantalla de su computador.
—No tengo mucha opción dado que mi madre los envió a quedarse conmigo.
Él pareció afligido ante sus palabras.
—Espero que no seamos mucha molestia.
Oh, me molestan, pensó. En un nivel completamente nuevo. Ese es el problema.
—¿En qué estás trabajando?
Se rascó la parte posterior de la cabeza, agitando su espeso cabello castaño.
—Solo recuperando algunos archivos de un servidor. —Le dirigió una mirada rápida—. Trabajo en seguridad de redes cuando no estoy atado a… otras cosas.
—¿Y Edward?
—Edward es fontanero.
Había pensado que tendrían empleos a juego para ir con todo lo demás que hacían.
—¿Un fontanero y un geek de la computadora? ¿Qué hacen ustedes dos juntos?
Él se encogió de hombros.
—Edward era mi compañero de cuarto en la universidad. Él la dejó, yo no lo hice, pero seguimos siendo amigos. Todavía somos compañeros de cuarto. Trabajamos bien juntos, y es un buen copiloto en la X-box.
Demasiado… tontos. Aun así, al menos eran normales. Podía vivir con eso.
—No tengo Xbox.
Sus hombros se levantaron en un encogimiento de hombros.
—No nos vamos a quedar aquí mucho tiempo, ¿recuerdas? Solo hasta que los cazadores de zorros se vayan.
—Cierto —concordó, pero sonó vacía. Ya no estaba ansiando que se fueran. ¿Cuán triste era eso?.
— La cena está lista —dijo, y salió de la habitación.
Los bistecs estuvieron fenomenales. Por alguna razón, eso la deprimió. Peor aún, eso la puso inquieta. Necesitaba un buen cambio y correr por la naturaleza. Pero no podía, ya que estaba atrapada aquí.
Atrapada con dos atractivos hombres sexy que sabía que eran terribles para su sencilla vida tranquila, pero que quería de todos modos.
Eso la estaba volviendo loca. Bella arrojó el tenedor en la mesa.
—Tengo que salir.
Edward se limpió la boca con la servilleta.
—¿Quieres ir a la ciudad?
—No, quiero ir a correr.
—Absolutamente no —dijo Emmett—. No hasta que los cazadores se hayan detenido. Y hasta que sean atrapados en el acto, no estás a salvo.
—No pueden estar yendo de caza todas las noches —argumentó.
—Esto es Texas —dijo Edward—. ¿Crees que cazar todos los días está fuera del ámbito de lo posible?
Tenía razón, pero se negaba a ceder. Su mente siguió adelante.
—Entonces, ¿el plan es simplemente esperar a que la ley haga algo?
—No es un gran plan, pero esas son nuestras órdenes, y vamos a seguirlas —dijo Emmett.
—No son mis órdenes. —Bella se levantó de la mesa y les dio a ambos una mirada impasible.
—Sus vidas no son las que están puesta en espera mientras esperamos que esta cosa termine.
—¿Ah, no? —replicó Bella—. Estamos aquí de niñera para asegurarnos que no salgas corriendo directamente a una jauría de perros de caza rabiosos. Otra vez.
Bella se estremeció.
—Edward —dijo Emmett en voz apaciguadora.
—Eso no es lo que quise decir —dijo Edward, limpiándose la boca con la servilleta y dándole una mirada frustrada.
—¿Ah, no? —Lo triste es que ella entendía su frustración; no le gustaba sentarse a esperar más que a ellos. Lo entendía, realmente lo hacía.
— No tienes que disculparte, Edward Cullen. Tampoco puedo esperar a que se vayan de una buena vez de aquí.
Y con eso, se volvió y salió de la habitación.
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Quiero agradecerles de corazón a todas/os por seguir y marcar como una de sus favoritas, tanto a mi como a esta historia:
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Un gracias especial por sus reviews a yomii20, Nadiia16, CaroBereCullen, brchu, Vikkii Cullen.
Me encanta que me hagan saber a través de sus reviews sus opiniones sobre la historia.
espero que les haya gusto el capitulo de hoy.
:.:.:. Les informo que este fic solo cuenta con 6 capítulos... falta poco para el final :) .:.:.:
nos leemos pronto ;)
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