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Domaag T'eel

Un año más tarde…

La nave que llevaba al Dr. Tensier a la base lunar descendió lentamente en la bahía de embarque. Ansioso, el científico salió de ella y se reunió con su mano derecha en el proyecto y a la vez, miembro también del culto a Domaag T'eel, Edward Crowley.

-¿Cómo van los preparativos? – inquirió Tensier a su socio, mientras caminaban por un largo pasillo.

-Todo en orden. Nuestra gente espera ocupar su lugar a la hora señalada.

-¿No habrá contratiempos?

-Podemos esperar sorpresa por parte del personal que no forma parte de la operación, pero nada que no podamos controlar.

Tensier asintió. Crowley y él se detuvieron en una intersección del pasillo.

-¿Y la versión que se dará a la Prensa mundial? – preguntó.

-Es la siguiente: durante las pruebas de un sistema guiado y de una planta de energía para la nave que viajaría a Marte, se produjo un terrible accidente que desencadenó una explosión. La base lunar queda completamente fuera de funcionamiento y la onda expansiva resultante de la catástrofe destruye los sistemas de apoyo vital de la base científica de la ONU.

-Muy convincente – Tensier pensó un momento – Por supuesto, nuestra propia supervivencia está asegurada, me imagino.

-Supones bien. Para esas alturas, el Amo será libre y nosotros estaremos dentro de cierta cosmonave que en estos momentos, orbita secretamente la Luna.

Tensier sonrió.

-Has hecho un buen trabajo, Crowley. Nunca podré pagarte todos los favores cumplidos.

-Todos seremos recompensados a su tiempo cuando nuestro Dios sea libre de su prisión. De eso, no tengo dudas, Albert.

Tensier frunció el ceño levemente. Solo existía algo con lo que no estaba de acuerdo con su socio y era en llamar "Dios" a esa cosa.

Tensier era un hombre de ciencia; básicamente, Domaag T'eel era para él solo una avanzada forma de vida, un ser alienígena atrapado debajo del suelo lunar por obra de otras entidades extraterrestres poco claras. Nada más. Lo único que le interesaba del caso eran las promesas de conocimiento cósmico hechas por los vástagos del Primigenio. Algo que de hacerse real, lo convertiría en el dueño de un vasto poder como jamás lo tendría ser alguno en la Tierra.

-Muy bien – Tensier suspiró – Hagámoslo.

Crowley asintió. Ambos se separaron, dispuestos a ocupar sus correspondientes lugares para la hora señalada.

La cuenta regresiva para la raza humana había comenzado…


El lugar era el interior de un cráter adyacente a la base lunar. Después del amotinamiento y toma subsiguiente de control del complejo, Tensier y Crowley, junto con sus secuaces, acudieron allí enfundados en sendos trajes espaciales.

No estaban solos en su infausto trabajo. Los vástagos horribles de Domaag T'eel se hicieron presentes, llegando a ellos desde el lado oscuro de la Luna, su hábitat natural. Como Tensier comprobó, al parecer no necesitaban trajes para sobrevivir en un ambiente hostil y de gravedad escasa.

Sin perder tiempo, los hombres de Tensier armaron el supertaladro láser y lo pusieron en funcionamiento. Mientras la maquina abría un agujero de enormes proporciones en la roca sólida, Crowley usaba una Tablet-PC con la edición digitalizada del Necronomicón, para entonar el Cántico de los Pórticos, aquél que exigía el ritual para despertar de su sueño a Domaag T'eel.

El resultado no se hizo esperar. Hubo un inesperado movimiento de tierra y cuando el taladro fue desactivado, quedó al descubierto una enorme loza con el Símbolo Mayor grabado en ella.

Uno de los hijos de Domaag T'eel comunicó telepáticamente a Tensier que su progenitor se hallaba debajo de aquel sello.

-Okey. Llegó la hora de colocar los explosivos y largarnos. ¿Está lista la nave que nos recogerá, Crowley?

-Lista y esperándonos.

-Bien. Adelante.

Los explosivos fueron colocados, pero súbitamente hubo un cambio de planes en la agenda de Tensier… Abalanzándose sobre él, los vástagos de Domaag T'eel lo inmovilizaron con sus garras y tentáculos, y lo arrastraron hasta la loza.

-¿Pero qué están haciendo? – gritó, presa del pánico - ¡Esto no era lo que habíamos acordado!

"Lo acordado es irrelevante ahora", le dijo telepáticamente uno de los extraterrestres, "Solo la liberación de nuestro Padre es nuestra prioridad. Nos sacrificaremos en su honor".

-¡No! ¡Suéltenme!

"Has servido bien, Tensier… y servirás excelentemente cuando tu cerebro sea usado para incrementar la inteligencia de Domaag T'eel".

-¡No, no, no! ¡Crowley, ayúdame! ¡Haz algo! ¡Quieren robarme el cerebro! – los gritos del científico resonaban por los sistemas de comunicación del traje espacial, pero su pedido de auxilio no encontró eco. Más vástagos del Primigenio atrapado en la luna llegaron y mataron a todos los hombres, destrozándolos.

Solo Crowley salvó su vida de milagro, huyendo como pudo en mitad del caos hacia el yermo desierto selenita. Abandonado a su suerte y sin refugio, perecería pronto.

Sin humanos vivos en ese lugar, salvo Tensier, los alienígenas entonaron un cántico sobre la loza… al mismo momento en que los explosivos detonaron.

La deflagración fue terrible. La onda expansiva llegó a la cercana base lunar y arrasó con ella. De la nube de polvo y fragmentos que se levantaron flotando, estaban los pedazos de la loza con el Sello Mayor, destruida e inútil ya.

Domaag T'eel no esperó a que el polvo se disipara. Sus seudópodos se alzaron primero del hoyo abierto y se cerraron sobre el cuerpo moribundo de Tensier. Tiraron de él y lo arrastraron.

Absorbiéndolo, Domaag T'eel dio buena cuenta de él, pero preservó su cerebro intacto, el cual su amorfo y sobrenatural cuerpo asimiló y uso para incrementar su intelecto. Después de aquel primer bocado, la criatura estiró su plásmica forma, similar a una estrella de mar, y abarcó kilómetros y kilómetros de la superficie lunar.

Cuando acabó de estirarse, fue entonces que su único ojo descarnado se fijó en la pequeña esfera azul y blanca suspendida en el eterno cielo estrellado.

Domaag T'eel sonrió, a su manera. Era tal y como la recordaba, y más. El cerebro de Tensier se lo informó. La Tierra estaba ahora infestada por humanos.

Ahora que él había despertado, muy pronto todo eso cambiaria…