Capítulo IV
-… y fue así que varias mujeres muggles fueron consideradas brujas, creían que la escoba era una representación falica del diablo ¿eso contesta su pregunta?- preguntó Hermione Granger a su alumno, al verlo asentir, consultó su reloj y decidió que todavía tenía tiempo.
- Les decía que la gran incógnita de la iglesia era esta: Si el hombre es bueno por naturaleza, si fue creado a imagen y semejanza del pudiente de allá arriba, entonces por qué caramba existen los malos, bueno pues después de muchas especulaciones una de las tantas repuestas la recibimos de… bueno haber ¿quién de ustedes leyó sobre San Agustín, Santo Tomás de Aquino o San Anselmo? - preguntó Hermione, nadie levantó la mano.
- Miren eso, ni una sola mano en el aire- dijo Hermione, era en ocasiones como esas que quería volver a ser estudiante, sólo para poder contestar sus propias preguntas.
La clase de quinto a séptimo grado miró alrededor tratando de evitar los ojos de la castaña, afortunadamente el timbre que Hermione había instalado para marcar el final de clase escogió ese momento para sonar, los presentes comenzaron a recoger sus cosas.
- Bien, antes de que se retiren, he notado el desequilibrio que hay en el salón muggle, así que de ahora en adelante lo usaremos como laboratorio, les daré una credencial y cada mes deberán cumplir un requisito de horas, así es, no me importa que tengan tarea o tengan que estudiar, yo soy la maestra, yo tengo el poder y he tenido un mal día así que ustedes son mi saco de boxeo, gracias a Dios, esto no es una escuela muggle, de lo contrario ya me habrían corrido por maltrato psicológico- dijo Hermione a sus alumnos, al ver que algunos se lo tomaron en serio rodó los ojos en señal de exasperación.
- Anden, váyanse antes de que los obligue a hacer una monografía sobre la filosofía del bien y el mal-. Nunca los había visto moverse tan rápido, zánganos malagradecidos.
- ¿En donde ponemos los trabajos?- preguntó un chico de sexto año de Slytherin, Hermione lo vio tratando de discernir de qué hablaba.
- ¿Qué trabajos?- preguntó al cabo de unos segundos.
- Los que pediste- indicó el chico.
- No tenían que entregar nada, sólo hacerlos- dijo la chica.
- ¿Qué?- preguntaron en unísono varias voces, Hermione río internamente, verdad que sí molesta cuando uno se esfuerza y suspenden los exámenes o la clase.
- Bueno, quien lo haya hecho puede dármelo, si está bien hecho hay puntos extras- dijo la castaña, al menos eso le daría algo que hacer, trabajar como maestra la estaba aislando de sus amigos.
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- ¡Hermione, corre!- gritó Ron Weasley a su amiga, era fin de semana y el trío se dirigía a Hogsmade.
- No, adelántate si quieres- dijo Hermione, no estaba dispuesta a correr sólo para llegar a Honeydukes, Ron no lo pensó dos veces y se alejó corriendo, Harry la miró con incertidumbre y al ver que Hermione le daba permiso se fue corriendo tras Ron, par de tarados, para qué la hicieron venir si la iban a abandonar, en serio, esos dos tenían el sentido común de un bebé.
- ¿Algo mal en el trío de ensueño, Granger?- preguntó una voz a su espalda, Hermione lo reconoció al instante.
- Malfoy, no estamos en Hogwarts, dame una razón para embrujarte y lo haré- advirtió la castaña sin siquiera voltear a verlo.
- Oh¿enojada por qué te abandonaron?- insistió Draco, sabía que estaba jugando con fuego, Granger no vacilaría en apuntar su varita, pero calculó que todavía aguantaría un poco más, sólo hasta que llegará a ese estado de agitación cuando sus ojos adquieren un brillo apasionado y sus mejillas se colorean, después de eso seguía un buen número de amenazas, si continuaba entonces habría cruzado la línea a DEFCON 3, así es, Draco tenía establecida una escala para medir el temperamento de Granger, por el momento todavía estaba en DEFCON 5. (1)
- No me abandonaron, simplemente se fueron y me dejaron atrás, porque yo no quise ir, ¿entiendes?- dijo Hermione, ahora iba caminando al lado del rubio y volteó a verlo con su mirada de irritación.
- Entiendo que prefieren un par de golosinas que estar contigo- oh, oh, DEFCON 4.
- Bueno, eso no te importa¿qué no tienes otra cosa que hacer que molestarme mientras camino?- exclamó Hermione.
- ¿Prefieres que te moleste mientras estás sentada?- DEFCON 3.
- Te juró que si no te vas ahora mismo, te voy a embrujar hasta que se me acalambre la muñeca, y créeme eso nunca ha pasado- amenazó la castaña un letal susurro.
- ¿Te está molestando Hermione?-. Ambos chicos voltearon a ver a Neville que iba caminando detrás de ellos y en la mano llevaba a una distraída Luna.
- No Neville, estoy bien gracias- dijo Hermione con una sonrisa, no quería que Neville buscara una confrontación con el rubio, después de la guerra el chico tímido de Gryffindor se había convertido en un autentico león, pero Draco, a pesar de haber peleado con la orden del fénix en la última batalla, todavía jugaba sucio.
- Longbottom…- comenzó Draco con sarcasmo pero la castaña lo tomo del brazo y lo arrastró a los árboles que delineaban el camino.
- Oye, que me ensucias- se quejó el rubio mientras rescataba su brazo de las garras de la leona de Gryffindor, cuando lo recobró se sacudió con grandes ademanes, Hermione sólo le pegó en el mismo brazo.
- Granger esto es maltrato, espera a que… - se indignó Draco.
- ¿A que tu papá se entere?- adivinó la castaña, Dios, y ella creía que el chico había madurado un poco.
- No, iba a decir espera a que… le diga a McGonagall- dijo Draco tratando de enmedar las cosas.
- Eres un niño- expresó la castaña e inmediatamente se dio la vuelta para continuar su camino, el rubio era un caso perdido.
Draco la vio irse y se quedó pensando en sus palabras, él no era ningún niño¿o lo era? Se preguntó mientras emprendía otra vez el camino, al llegar al pueblo miró alrededor y se dio cuenta de que no había nada que quisiera hacer, finalmente decidió ir a Las tres escobas y tomar algo, al entrar volvió a ver a la castaña en una mesa y se acercó sin dudar, con suerte ya habría regresado a DEFCON 5.
- Así que no los encontraste- comentó el rubio mientras tomaba asiento frente a Hermione.
- No te importa, y qué quieres, no dije que te podías sentar- se quejó la castaña al ver que el rubio se sentaba placidamente en su mesa.
- No pregunté. No soy un niño, sólo soy infantil- dijo Draco, quería dejar las cosas en claro.
- No veo la diferencia, cualquier termino que escojas no cambia el hecho de que eres inmaduro- debatió la castaña, era extraño pero se estaba acostumbrando a argumentar con el rubio, desde aquella vez que lo había encontrado en el salón muggle, habían empezado un raro cese de hostilidad activa, ya sólo era hostilidad pasiva.
- Uno es natural e irremediable, otro es social y enmendable- explicó el chico mientras hacía una seña para recibir una cerveza de mantequilla.
- ¿Estás diciendo que escoges ser infantil e inmaduro?- preguntó Hermione con asombro.
- Exacto- dijo Draco mientras sorbía su bebida.
- Claro que no, está fuera de tú alcance, no lo puedes evitar- contradijo la castaña.
- ¿Así como tu no podías evitar ser una peste en clase?- preguntó Draco, y así comenzaba, DEFCON 4.
- Pude ser perfectamente capaz de no responder en clase, pero nadie más parecía saber la respuesta- reclamó la castaña, y un segundo después se dio cuenta de que le acaba de dar la razón al madito Slytherin.
- Draco 1, Granger 0- anunció el rubio y antes de que Hermione pudiera reclamar, se levantó de la mesa y salió del lugar con su bebida en mano.
Un minuto después llegaron Harry, Ginny y Ron con dulces en las manos y una sonrisa en el rostro, al verlos Hermione se olvidó del rubio y se concentró en sus amigos, ya tendría tiempo de remediar ese puntaje.
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Al siguiente día, Hermione decidió que no iba a dar clase, había descubierto que lunes nunca es un buen día para intentar alimentar esas mentes tan faltas de conocimiento, realmente no entendía porqué, un sus tiempos, lunes era el mejor día, entregar ensayos, tareas, iniciar la semana con una buena dosis de clases¿qué es lo que pasaba con estas nuevas generaciones? Bola de lacras, zánganos, holgazanes, en serio quién los entendía.
- Acéptenlo, ustedes no quieren estar aquí y yo no pienso hablar dos horas intentando explicarles por qué el tardío Miguel Ángel es manierista, así que hoy va a ser diferente- dijo la castaña a su clase, era la primera del día y Ron ni siquiera se había peinado.
- Hay comida en la mesa que está al lado de sus asientos, si se duermen no ronquen, si no saben lo que es esto, confórmense con pensar que es una serie de fotos mágicas con audio y con historia, bien, fuera luces- indicó la castaña e inmediatamente se apagaron las luces y comenzó la proyección de una película.
Hubo varios susurros de sorpresa y susto, muchos no sabían lo que es el cine, los alumnos mestizos criados en el mundo no mágico y los de sangre muggle, no habían sido forzados a tomar el curso, pero los que de todas formas lo habían tomado callaron a los demás con un rápido "Shhh".
Cuando sonó el timbre, la película no había terminado e incluso los Slytherin parecían molestos cuando Hermione prendió las luces y suspendió la proyección de la película.
- Bien, mañana manierismo y barroco: culteranismo y conceptismo, Italia, España e Inglaterra, mediados del siglo XVI a mediados del XVIII, Pontorno, Bronzino, El Greco, Brueghel, Siglo de Oro español: la banda de Francisco de Quevedo (conceptista) contra la de Luis de Góngora (Culterano), Shakespeare, Cervantes, Vivaldi, Händel, Bach, Conquista y dominio de América; Isaac Newton, René Descartes (2), Leibniz, Kepler, Galileo Galilei, antecedentes de la Ilustración, etc, etc.- habló rápidamente la castaña, al notar que sus alumnos escribían lo que decía pensó en gritarles, para qué escribían si los muy perezosos no iban a investigar un sólo nombre de los que mencionó.
- ¿Tenemos que leer algo o investigar algo?- preguntó una tierna e inocente niña de Hufflepuff de quinto año, al verla, Hermione recordó sus años de estudiante.
- No, ya dejé mi ingenuidad a un lado, ya sé que no van a leer, pero sí lo hacen, hay puntos para su casa- dijo la castaña, sus alumnos tuvieron la decencia de lucir un poco avergonzados.
- Bien, ya tengo sus credenciales para laboratorio, no pregunten como conseguí su foto, salgan por orden alfabético y se las voy dando- ordenó la chica mientras entregaba la primera credencial a Hanna Abott.
- Y… Zabini, Blaise-. El chico de Slytherin era el último que quedaba y Hermione le entregó su credencial pensando que tenía tiempo de ir por café antes de que llegara su otra clase, pero el chico no se iba¿por qué no se iba¿Qué no tenía clase?
- Sí dime- indicó la castaña viéndolo con una expresión interrogante, el chico sólo sonrío.
- Me gusta tu clase- dijo el chico simplemente, Hermione continuó con la misma expresión¿qué?
- Gracias- contestó finalmente la castaña, nunca había hablado con el chico que tenía enfrente.
- Estaba pensando, porqué no salimos uno de estos días, podríamos…- comenzó el Slytherin, Hermione se lo quedó mirando con la boca abierta¡un estudiante se le estaba insinuando!
- ¡Hey! Retrocede, hazte para allá – dijo una alarmada Hermione Granger al ver que el chico avanzaba con intenciones predatorias, no lo podía creer, estaba siendo acosado por un estudiante, qué no esto debería ser al revés, ella acosando al estudiante y abusando su poder como… Hermione detuvo ese pensamiento en cuanto lo empezó, nada buena salía de las fantasías.
- Haber Casanova, número uno… bueno no tengo un punto uno, así que me voy a saltar al dos, esto es ilegal, tiene que serlo, no es ético, soy tu maestra¿entiendes?- dijo Hermione y al ver que el Slytherin seguía con esa mirada lasciva pensó seriamente en ponerlo a hacer planas y planas de "No debo intentar seducir a la maestra Granger, no importa que tan guapo sea yo", tal vez sólo lo primero.
- Bueno, pero si cambias de opinión…- dijo el chico con una sonrisa seductora, Hermione no se impresionó, seguía aturdida.
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- ¿Cómo que se te insinuó?- exclamó Minerva McGonagall, sí había contemplado esta posibilidad, pero las probabilidades de que fuera un Slytherin nunca se tomaron en cuenta, esperaba más bien que un niñito de Hufflepuff se enamorará inocentemente, no que un… joven de Slytherin se… lujuriara.
Hermione sólo levantó una ceja ante la interrogativa de su mentora¿Cómo que cómo? Pues si se lo acababa de decir, con gestos y toda la cosa.
- Tal vez esto no fue tan buena idea como esperábamos¿cómo ves a los alumnos más grandes?- inquirió Minerva McGonagall
- Pues hasta ahora se han comportado, pero la mayor parte del tiempo se nota que detestan la clase, pocas veces he logrado interesarlos en algún tema- reportó la castaña.
- Eso es más de lo que podrían decir muchos maestros de la facultad, créeme, en especial para Estudios Muggles, por años los gobernantes de la escuela quisieron cerrarla, supuestamente era una perdida de tiempo y dinero, muy pocos alumnos la tomaban en su tercero año y todavía menos la continuaban, ya ni siquiera hay ÉXTASIS para la materia- replicó la directora de Hogwarts.
- ¿Quieres que hable con Severus? Él puede hablar con el chico y evitar que vuelva a suceder, lo importante es que no pierdas el respeto de ellos- dijo la mujer a su joven maestra.
- No es necesario, no creo que se vaya a comportar mal, creo que puedo controlarlo, el profesor Snape ya hace suficiente con mantenerlos en mi clase, nunca faltan y no son rudos, al menos no abiertamente- informó Hermione.
- Bien, tal vez podrías hablar con él sobre esto¿sabías que él también llegó joven al castillo y se rumoraba que algunas chicas intentaron seducirlo?- dijo Minerva McGonagall con complicidad.
- ¡NO!- dijo Hermione totalmente en shock, la directora sólo asintió con la cabeza¡diablos!, Hermione no se consideraba adicta a los chismes pero este era realmente bueno.
- Por años fue una de las leyendas urbanas del castillo, pero por supuesto, él mismo se encargo de poner fin a los rumores- reveló la mujer, Hermione seguía impactada, estaba escuchando un chisme de labios de la estricta Minerva McGongall, esto tenía que ser cierto.
- Si lo buscas, yo no dije nada- advirtió la directora, si Severus se enteraba de que había hablado sobre sus años de "Maestro de posiciones" como le llamaban las chicas de la generación de los 80's, posiblemente renunciaría, no lo podía dejar ir todavía.
Hermione asintió con la cabeza y salió de oficina con su mente todavía en blanco.
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- ¡Silencio!-. El murmullo de voces cesó inmediatamente en la Sala de Slytherin.
- Como oyeron, si quieren jugar quidditch, tienen que hacerlo en equipo con las otras casas- siseó la voz de Severus Snape y antes de que pudieron comenzar las preguntas salió de la sala.
Los chicos de Slytherin estaban estupefactos, su jefe de casa les acaba de anunciar que los equipos oficiales de las casas yo no existían, si querían jugar, tenían que formar su propio equipo, el cual debía estar conformado por alumnos de distintas casas. Justo lo que necesitaban, jugar al lado de los tipos que habían enviado a sus padres a Azkaban, magnifico.
- ¿Qué vamos a hacer?- preguntó Vincent Crabbe, ya sea porque olvidó que Draco era una especie de paria o porqué simplemente estaba demasiado aturdido, pero su pregunta se la dirigió a su antiguo jefe y líder.
Por varios segundos los miembros mayores de Slytherin esperaron a ver la reacción del rubio, pero Draco estaba demasiado sorprendido, tanto por las noticias cómo por la pregunta de Crabbe, así que ahora estaba dispuesto a volver a seguirlo, claro, zoquete infame, ahora que no sabía que hacer acudía al antiguo líder pero cuando se trata de apoyarlo y ser leal, le dan espalda, bola de arpías, falsos todos y cada una de sus compañeros de casa.
- Tenemos algunos partidarios en Ravenclaw, los metemos a nuestro equipo como reservas y apaleamos a Potter y su patético equipo de Hufflepuffs- dijo Draco seguro de sí mismo, los rostros de los demás se relajaron, volvían a tener seudo-líder.
El rubio los miró con una mezcla de disgusto y satisfacción, quería gritarles sus cosas, pero comprendió que para ellos, el traidor era él, no tenía caso discutir las perspectivas, después de todo, Draco Malfoy no es Draco Malfoy sin su séquito de Slytherins.
Pero no sería igual, oh no, no cedería terreno, esta vez no haría las cosas para honrar el nombre la casa, estaba harto, ya no sentía convicción en lo que había aprendido cuando era pequeño, de ahora en adelante, si quería hablar con Granger sin llamarla sangresucia, lo haría, y si quería decirle a Potter, que no es más que un estúpido… momento eso es lo que había hecho siempre, bueno el punto es que quería tener opciones.
Durante la guerra contra Lord Voldemort, los Malfoy habían encontrado refugió en la orden del fénix gracias a Severus Sanpe y, maldita sea tenía que admitirlo, a Harry Potter, Lucius Malfoy había estado más que dispuesto a cooperar después de que le salvaron la vida a su esposa e hijo, su información ayudó al trío a encontrar el alma oculta en Horcruxes del Señor Oscuro, y en todo ese tiempo, Draco había aprendido a tolerarlos un poco, al llegar otra vez a Hogwarts, el rubio había decidido que quería las cosas justo como eran antes, pero a pesar de que lo intentaba, simplemente ya no le interesaba buscar peleas con Potter, ya no había nada que le envidiara, ni a él ni a Weasley, ya no había razón para odiarlos, la guerra le había hecho ver cuan estúpido había sido todo, por años vivió en una burbuja que lo protegió de los aspectos más crudos de la vida, pero en sexto año, esa burbuja se rompió y Draco se sintió caer a un fangal, de repente, la vida ya no sólo era papá y los galleones en Gringotts, ya no había a quien acudir cuando "ese niño tiene una nimbus y yo no", ya sólo era una lucha por la supervivencia, y cuando uno está tratando de permanecer vivo, importan poco la reyertas de la infancia, al final del día todos sangran y todos mueren, Draco finalmente había aprendido esa verdad y no quería mirar atrás, ya no le interesaba humillar a Potter y Weasley, ya sólo quería ver a Hermione Granger llegar hasta DEFCON 2.
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1.- DEFense CONdition, escala de seguridad y defensa de los EU, iba a usar el acrónimo del Reino Unido, pero ése se abrevia BIKINI, no lo puedo teclear sin reírme.
2.- No estoy segura de si Descartes es del XVII o de la Ilustración pero no lo pienso buscar, sólo recuerden que esto es fanfiction, nada se debe tomar en serio.
