Capitulo cuatro: el encantador de perros

(Nessie P.O.V)

Mientras me hacía "responsable" de mi mascota y limpiaba lo que había hecho en el piano escuchaba las carcajadas de mi mami y mis tías, traté de concentrarme en eliminar el olor a pis de perro pero de nuevo venia la ola de risotadas proveniente de la cocina. La curiosidad mató a la semi vampira, me dije a mi misma por lo que fui a la cocina a ver que era tan divertido.

Los ojos se me llenaron de lagrimas rápidamente producto de la risa, mi tío Jasper se hallaba inclinado sobre un plato lleno de comida para perro y lo más gracioso era que comía de él esperando que Jake lo imitara, si ese pobre cachorrito pudiera reír se habría hecho pis en la cocina producto de la risa, la escena era como para grabarla, mi tío Jasper comiendo comida de perro con toda la cara y parte de la camisa manchada y sin hacer ninguna mueca de asco, sabía que después de esto mi tía Alice lo arrastraría al centro comercial y le compraría por lo menos cien camisas nuevas por haber manchado la que le había comprado ella en uno de sus viajes a Paris.

Y definitivamente Jake era el perro perfecto para una familia de vampiros como nosotros, otro perro habría salido corriendo ante la frialdad de su piel y sus colmillos afilados, pero este animalito no, el ahora estaba lamiéndole la cara a mi tío Jasper y después de haberle sacado toda la comida de perro se dirigió a su plato y comenzó a comer con total elegancia y sin manchar sus bigotes, como dándole una lección a mi tío Jazz sobre como comer en un plato para perros.

Me quedé mirando a mi "hijo" comer totalmente enternecida por su pequeña lengüita rosada que lamia el plato entusiasta, no me di cuenta que todos se habían ido, había una nota pegada al refrigerador de mi tía Rosalie, "Salí a cazar con mi osito" decía la nota; generalmente cuando iban a cazar ponía "Salí a comer osos con Emmett", por lo que esta vez supuse que se habrían ido a algún otro lugar a hacer cosas que no quiero saber, mis padres también brillaban por su ausencia, seguramente mi mamá había ido a hablar de cumbres borrascosas con mi padre o lo que sea que fueran a hacer; era más que evidente que mi tío Jazz era sometido a la tortura de ir con mi tía al centro comercial y que mis abuelos seguían en ese proyecto extraño de redecorar el jardín con árboles enanos.

Me hallaba completamente aburrida, pero ahora tenía un automóvil con un depósito lleno de gasolina y un perro, no quise tomar decisiones porque mi tía Alice lo vería y llamaría a mi padre para frustrar mis planes así que le puse la correa al perro y lo subí en el asiento del copiloto y manejé un rato sin rumbo, metiéndome por calles al azar para finalmente dar con la calle en donde se encontraba el nuevo apartamento de Jacob.

Aun sin el propósito de visitarlo en mi cabeza me bajé del coche e hice una parada en un árbol con Jake para que no estuviera marcando territorio en el edificio, cuando mi cachorro hubo regado el arbolito entramos al edificio. El conserje inmediatamente me miró feo y me dijo que no se admitían mascotas en el edificio pero no contaba con que yo era digna hija de mi padre y que podía persuadirlo muy bien.

-Señor, voy a visitar a un amigo muy querido que vive en el piso seis, tengo un problema en la rodilla y no puedo usar las escaleras y cuando era pequeña me caí en un pozo y me hice claustrofóbica, este cachorro es lo único que me ayuda a soportar el encierro de los elevadores- dije moviendo mis pestañas como lo hacia mi tía Alice.

-Señorita, las reglas son las reglas, no puede ingresar con mascotas- dijo el tipo, malvado, si intentaba resistirse a Renesmeé Cullen estaba equivocado.

-Pero por favor, necesito ver a mi amigo, es urgente- dije recordando esa canción extremadamente melancólica que me había hecho llorar una vez.

-Señorita, disculpe pero no puede- dijo el tipo.

-Viajé desde Londres para ver a Jake- sollocé, -Es mi mejor amigo y lo necesito ahora que mi padre ha muerto- agregué siguiendo la mentira para que me dejaran subir con mi perro.

El conserje me miraba con extrema tristeza, se veía convencido por lo que seguí sollozando para ver si lo convencía.

-Está bien señorita, puede pasar con su mascota pero cuide que no la vea el conserje del otro turno- dijo el tipo a lo que yo le agradecí y simulé lo mejor que pude una lesión a la rodilla mientras caminaba al ascensor.

Cuando hube llegado al piso de Jacob toqué su puerta y el salió a recibirme casi al instante.

-¿Qué haces aquí, si tu padre se entera me mata- dijo Jacob haciéndome entrar apresuradamente a su apartamento.

-¿Así me recibes?, si supieras todo lo que tuve que hacer para venir a verte, tuve que caerme a un pozo, hacerme claustrofóbica, lesionarme la rodilla, viajar a Londres y matar a mi padre para que tu conserje me dejara subir con Jake- dije abrazando a mi cachorro.

-ufff que bueno que el chupasangre este muerto, ¿aun te duele la rodilla?- pregunto Jacob.

-No seas tonto, esas fueron mentiras que le dije a tu conserje y mi papi no está muerto, debe andar con mi mamá por ahí, estaba sola en casa y quise salir un rato- dije soltando a mi cachorro que ya se empezaba a inquietar en mis brazos.

-aunque aun me pregunto cómo lo hiciste para subir con Jake cuando me lo regalaste- le expresé a Jacob quien se sentaba a mi lado con el cachorro entre sus brazos.

-Simple, metí al malcriado en una caja, y para sacarlo hice lo mismo- dijo con naturalidad

-Él no es un malcriado- defendí mi cachorro.

-Si que lo es, apuesto a que los chupasangre ya le han construido su propia casa, que le dan de comer filete y que la enana hiperactiva ya le ha diseñado mas de mil atuendos- dijo Jacob burlándose del pequeño perro que ahora mordía su zapato con entusiasmo.

-Para que sepas las cosas no son así, Jake duerme conmigo, come comida para perros y mi papá lo detesta por haberle orinado su piano- dije en defensa de mi animal.

-Ya basta de hablar del perro enano, ¿te parece si vemos una película?- propuso Jacob a lo que yo acepté.

Él tenía su televisor y el aparato de DVD en su habitación por lo que elegí la película, le arrebaté un almohadón y me recosté en su cama con mi perro a disfrutar de la película, la cual se trataba de la reina Victoria, que vivía rodeada de personas que procuraban su seguridad y que se sentía sola y prisionera en su propio palacio…como yo.

No alcancé a verle el final a la película, me quedé profundamente dormida antes sobre el hombro de Jacob, solo me desperté cuando noté que mi cachorro se había ido de mi lado y alguien entraba al apartamento de manera violenta.

-Maldito chucho te mataré por aprovecharte de mi hija- escuché medio adormilada.

-Ella vino sola, y vimos una película, no te imagines cosas que no son Cullen- escuché decir a Jacob.

Cuando dijo Cullen mis neuronas terminaron de despertarse, seguramente mi tía Alice le había dicho a mi papá que mi futuro había desaparecido y que yo estaba con Jacob, y claro, mi coche estacionado afuera del edificio y mi perro ladrándole a mi papá tampoco ayudaban, me habían pillado y ahora estaba en serios problemas.

-Renesmeé Carlie Cullen Swan, ven aquí en este mismo instante, ¡nos vamos!- vociferó mi padre.

Me moví rápidamente hasta donde estaban, me murmuré un "lo siento" a Jacob, cargué a mi perro y bajé junto a mi padre.

En el vestíbulo del edificio estaba mi mamá esperándonos, el conserje miraba extrañado la escena, y al parecer mi padre habría leído los pensamientos del hombre por que se acercó a él llevándome consigo del brazo.

-Ella nunca se ha caído a un pozo, no tiene problemas a la rodilla, no es claustrofóbica y yo soy su padre, y no soy tan joven, no fumo y como sano y ese Jacob no es amigo de nuestra familia- dijo mi padre contestando seguramente todas las preguntas que se habría formulado mentalmente el conserje.

Mi mamá me acogió en sus brazos y yo comencé a temblar como una niña pequeña al pensar en el castigo que se me vendría.

-Y no la mire tanto- volvió a hablarle mi padre al conserje, -Es mi esposa y tampoco es tan joven, también come sano y no fuma, y no vuelva a dejar entrar a mi hija o me aseguraré que no le den trabajo en ningún edificio- le grito mi padre al pobre hombre cuando se dio cuenta que se le salían los ojos mirando a mi mamá.

Tuve que irme en el Volvo con mi papá y sin mi perro, formulé un millón de disculpas en mi mente pero mi padre siempre negaba con la cabeza, solo me consolaba ver por el espejo retrovisor a mi mamá conduciendo mi coche y a mi Jake sacando la cabeza por la ventana.

Cuando llegamos a casa todo fue peor, me mandó castigada a mi habitación y desconectó la red Wi-Fi para que no pudiera hablar con Jacob vía MSN , traté de quedarme dormida pero no pude, me sorprendió oír la risa de mi padre proveniente del piso de abajo, la curiosidad mató a la semi vampira me dije otra vez por lo que procuré mantener mi mente en blanco antes de bajar a ver qué pasaba.

Mi tío Jasper se encontraba en cuatro patas con una levantada simulando orinar uno de los arbolitos de la abuela, y a su lado estaba mi Jake orinando otro pequeño árbol mientras todos reían de la nueva hazaña del encantador de perros.