Disclaimer: Dragon Ball es del grandioso Akira Toriyama. El nombre del fic corresponde al tema de Vegeta en el Kai.

Saiyan Blood

CAPÍTULO CUATRO

Bulma viajó en la nave nodriza y fue encargada al cuidado de Zaabon mismo. El primero en protestar por la 'intrusa' fue Doddoria.

Sigo sin entender cómo es que el Gran Freezer la ha incluido en nuestra tripulación ¿o tú lo sabes, Zaabon? A ti siempre te dice todo —dijo en voz alta, sin importarle mucho que el blanco de sus críticas estuviera presente, como si ésta fuera sorda.

El de cabellos de jade iba a responderle algo cuando se percató de la expresión de molestia de la chica y decidió aguardar a que se defendiera así misma.

Al parecer no eres muy inteligente, Doddoria —le soltó Bulma, a lo que Zaabon tuvo que reprimir una risita—. No es tan difícil entender entonces por qué el Gran Freezer me ha sumado a sus fuerzas.

¿¡Qué quieres decir con eso, estúpida debilucha?! —el soldado se enfureció al instante.

¿Ves a lo que me refiero, Zaabon? En verdad que te compadezco —Bulma le puso una mano en el hombro y el de los ojos miel ya no reprimió una carcajada al notar como el rostro de su compañero se ponía rojo de rabia.

Yo mismo me encargaré de que el Gran Freezer se deshaga de ti, como lo hizo con tus amigos los saiyajin.

Los saiyajin no son mis amigos —le respondió seria y con odio no mal disimulado.

Bueno, bueno, ya fue suficiente —les calmó Zaabon—. Doddoria, deberías de saber que el Gran Freezer no tiene mucha paciencia para estas situaciones. En cuanto a ti, jovencita, será mejor que aprendas a comportarte si quieres permanecer en el equipo de trabajo del emperador.

¡Bah! —el ser rosado se marchó, al momento en que alzaba una mano al aire.

No le hagas caso, en verdad que Doddoria no es muy inteligente que digamos, aunque tiene mucho poder —le confesó el oji miel.

Pero tú debes ser más fuerte e inteligente ¿o me equivoco? —Zaabon sólo sonrió con suficiencia.

Hubo un espacio de silencio entre ellos.

El Gran Freezer me contó que él es un emperador galáctico y que varios soldados trabajan para él, incluyendo a los saiyajin —habló la chica. Zaabon no hizo algún gesto que revelara si le ponía atención—. Pero que en el planeta de ellos sucedió una pequeña revuelta recién ¿cierto?

Si eso fue lo que te contó, no veo la razón para dudar de ello.

No, no estoy dudando. Era sólo para hacer conversación.

Jum ¿de qué raza eres, Bulma? Nunca había visto a alguien tan débil y que hablara demasiado.

¡Eres un cretino! —le dijo con fingida dignidad, Zaabon sonrió de lado para después levantarse de su asiento y dejar a la chica en lo que parecía ser el comedor de la nave nodriza.

Bulma cambió su expresión una vez se vio sola. A nadie le había dicho de donde provenía y al parecer a Freezer no le importó demasiado después de mostrarle la forma en como se construían las capsulas y todo lo que podría significar para sus invasiones. El emperador había vislumbrado el potencial de la chica después de ver con sus propios ojos como hacia una capsula en menos de una hora y él pensó que tal vez ella podía ser la clave para la investigación que se estaba realizando desde hacia un par de años y que seguía sin poder avanzar demasiado.

Bulma recordó que después de que Zaabon había informado al Gran Freezer sobre la ubicación de los saiya, el emperador había dado la orden de partir, dejando a unos cuantos soldados para que se encargaran de la limpieza del planeta. Por un instante deseó quedarse o pedirle le dejara llevarse el cuerpo de Yamcha, pero de inmediato comprendió que hacer eso sería una tremenda imprudencia. Tuvo que morderse los labios a fin de reprimir sus sentimientos y que de alguna manera fueran a sospechar de ella.

Quiero que formes parte de mi equipo de científicos especiales —le dijo Freezer mientras salían de la casa y Bulma la volvía a encapsular, para después ingresar a la nodriza—. Creo que eres lo suficientemente inteligente para aportar y hacer avances a lo que les encargué a ellos.

¿Y de qué se trata, Gran Freezer? —le preguntó.

Ya lo verás cuando lleguemos al Planeta Central que, como su nombre lo dice, es la capital de mi imperio.

Las pupilas de Bulma se dilataron al escuchar eso.

¿Pasa algo, doctora? —le interrogó el emperador.

Usted también mandó a reunir a Tulece en ese mismo lugar y… y la verdad temo que vaya a matarme por lo que le revelé, Señor. En cuanto me vea, de inmediato sabrá que he sido yo…

"La que le mintió", pensó la chica.

No te preocupes, él no tiene por que verte y además, el mismo Zaabon estará cuidándote hasta que te unas a los científicos élite ¿no es así, soldado? —el oji miel, quien había permanecido en total silencio durante todo ese tiempo, sólo se limitó a asentir con un movimiento de la cabeza.

Bulma se llevó las manos a la cabeza, entre metiendo los dedos en el cabello, a la vez en que soltaba un suspiro, recordando esa charla ¿Y si, por alguna casualidad, llegara a encontrarse con Tulece? Bajó las manos y las recargó sobre la superficie plana que estaba frente a ella, apretando los puños. En el fondo deseaba que fuera así. Deseaba tener el suficiente poder para eliminarlo y vengar la muerte de Yamcha y de todos los demás. O en su defecto influir lo suficiente en Freezer para que él mimo lo hiciera. Ninguna de las dos cosas parecía probable.

((…))

Goku había logrado llevar a una inconciente Bulma hasta la casa que los saiya compartían. Se trataba de una construcción de dos plantas que, aunque no era un palacio como los que los príncipes estaban acostumbrados a vivir, por lo menos era amplia y resistente. La mitad de la parte de abajo pertenecía a Goku y su hermano, y la otra mitad a Nappa. El segundo nivel se suponía era de los príncipes, pero la verdad era que Tarble permanecía la mayor parte del tiempo abajo, con Kakarotto, cosa que agradecía Vegeta pues así tenía SU propio espacio y SU propio tiempo libre. La desgracia era para Raditz quien sólo lograba soportar al menor de los herederos saiyajin porque sabía que, a pesar de todo, Vegeta no permitiría que nadie lo matara. Y porque a la larga también era la mejor manera de mantener alejado a su propio hermano.

En esos momentos la casa permanecía sola, así que en un principio el de los cabellos alborotados no tuvo mayor problema para introducir a la chica.

—Pobre Bulma, después de todo lo que tuvimos que pasar allá te han mandado para acá —dijo en voz alta el chico, esperando que quizá al escuchar su voz pudiera despertar. Pero eso no sucedió.

Goku se echó al suelo boca abajo, con el rostro recargado en las palmas de las manos y observando a su amiga quien estaba acostada sobre una frazada. Por un instante, Goku sintió el impulso de ondear su cola, esa sensación se le hizo extraña y ajena, pues él no tenía recuerdo alguno de haberlo hecho, ni siquiera recordaba poseer cola alguna. Frunció los labios y entonces decidió balancear sus piernas adelante y hacia atrás, mientras esperaba a que la chica despertara.

Pero la paciencia no era una de las mejores virtudes del guerrero y pronto comenzó a sentirse adormilado, hasta que el sueño lo venció. Los propios recuerdos de Goku (o quizá no tan propios) llenaron su mente, evocando aquellos días fuera de la Invernada…

Goku trataba de abrir los ojos, pero estos se sentían pesados y se negaban a quedarse abiertos. Además sentía alguna clase de aparato sobre el rostro, pero extrañamente no le impedía respirar sino todo lo contrario. Cuando por fin logro mantener los ojos abiertos, tuvo que entre cerrarlos pues la luz blanca y brillante por encima de él lo obligó.

Como pudo y con mucho esfuerzo, se enderezó un poco, recargándose en el codo izquierdo, y con la mano derecha apartando lo que llevaba en la cara: una mascarilla de oxígeno. Bajó los pies de la cama donde se encontraba pero pronto lo mareado que se sentía le hizo perder las fuerzas y caer de rodillas al suelo. El estruendo de un carrito y una charola se escuchó nítido en el cuarto.

¡Maldición! —masculló al sentirse débil y mareado, recargando las palmas de las manos en el suelo. Probó a mover la cabeza de un lado a otro, pero descubrió que con eso el vértigo aumentaba.

Será mejor que te quedes quieto —escuchó que le hablaban. Volteó a un lado y no vio a nadie, también del otro y el resultado fue el mismo.

Atrás de la cama —volvió a escuchar a la misma voz. El chico gateo hasta llegar al otro lado y estiró un poco el cuello. Rio un poco aliviado al saberse acompañado. Se trataba de una chica de cabellos azules— ¿Podrías desatarme, por favor?

El de los cabellos alborotados se levantó con gran esfuerzo, recargando su peso sobre el colchón a fin de no caerse. Con un poco de torpeza logró desatar las cintas de cuero que amarraban las muñecas de la joven.

Gracias, Goku —le dijo la chica.

¿Go-Goku? —respondió confundido.

Es el nombre que llevas en tu bata —le señaló—. Yo también llevo uno ¿ves? Mi nombre es Bulma.

Ya veo. La verdad es que no logro recordar nada —le respondió llevándose una mano a la nuca y riendo al mismo tiempo.

Esos miserables debieron hacer algo con tu mente —Bulma apretó los puños y los dientes.

¿Quiénes?

Los que nos trajeron aquí. Están realizando experimentos para un tipo llamado Freezer.

Freezer… —Goku no supo la razón, pero escuchar ese nombre lo llenó de ira.

¿Crees que podamos salir de aquí, Goku?

¿Eh? Yo no soy Goku, yo soy…

Goku.

No, yo…

Goku…

Goku…

El saiya sintió que alguien lo movía por el hombro.

—Goku ¿hey, me escuchas?

— ¿Eh? ¿Qué pasa? —abrió los ojos adormilado, sin lograr entender de inmediato todo lo que sucedía a su alrededor. Miró los ojos azules que estaban delante de él— ¡Bulma, has despertado! —Gritó con entusiasmo, al momento en que se levantaba y la abrazaba.

—Goku, me lastimas —le dijo. Según los cálculos de Bulma se suponía que el chico ya no debía contar con tanta fuerza, aunque igual y se trataba de la emoción por 'volverla a ver'.

—Es que me da tanto gusto verte, aunque el lugar no ha sido el mejor.

—Sí, tienes razón. Pero a mí también me da alegría encontrarte de nuevo —la chica le sonrió— ¿Esta es tu casa?

—Bueno, algo por el estilo. Por cierto, debes tener hambre —le tomó la mano y la alzó con un sólo movimiento, para después guiarla hacia fuera de la habitación—. Vamos a buscar algo. Hoy la comida le tocó a Tarble y aunque no sabe muy bien al menos está comestible.

Una expresión de asombro por parte de Bulma les hizo detenerse.

—Así que mi comida no es muy buena —se quejó Tarble molesto, con un aura alrededor.

Pero eso no fue lo que impresionó a la chica, sino el que se hallaba parado a un lado de Tarble.

— ¿Quién es esa mujer, Kakarotto? —preguntó enfadado el otro príncipe.

—Vegeta… —los recuerdos a penas le alcanzaban a Goku pero eran suficientes como para saber que él era peor que Raditz.

"Él es el príncipe", pensó Bulma al momento en que enmarcaba las cejas. "Por fin nos encontramos frente a frente".

—Te he hecho una pregunta —dijo con brusquedad.

—Ella es… su nombre es Bulma —respondió algo titubeante.

—No es esa mi pregunta ¡Quiero saber quién es como para que se atreva a entrar a este lugar! — estaba furioso, se le notaba en la voz y en la mirada.

Goku iba a responderle, él no se dejaba espantar tan fácilmente. Pero en ese instante, sintió que la chica le ponía una mano en el brazo para detenerle. Goku la miró con un poco de sobresalto ¿Es que no se daba cuenta de que ella era muy débil al lado de su compatriota?

—Mi nombre es Bulma Briefs —respondió al momento en que ponía su mano a la altura del pecho—. Y provengo de un planeta llamado Tierra.

Los ojos azules se clavaron en los orbes del príncipe heredero, quien achicó los ojos en clara muestra de desconfianza.

—La Tierra —la expresión no fue una pregunta y tampoco una afirmación— Kakarotto, sácame de una duda ¿No fue ese el planeta al que te iban a enviar cuando niño?

—La verdad no lo recuerdo. Discúlpame, Vegeta —Goku se llevó una mano a la nuca al mismo tiempo en que reía un poco nervioso.

— ¡Eres un inútil… como siempre! —bufó molesto. En todo ese tiempo el heredero no quitaba la vista de la mujer, quien al parecer se encontró un poco nerviosa al escuchar su pregunta—. Así que ese Freezer ha conseguido finalmente llegar hasta allá ¡Es un miserable!

Vegeta encerró la mano derecha en un puño. Se sentía frustrado, ya que mientras ellos seguían encerrados en ese lugar, el tirano proseguía en sus expansiones. Mientras tanto, Bulma miraba atentamente las expresiones del príncipe heredero. Ella había revelado su origen porque pensó que con eso podría ir ganándose poco a poco la confianza de este. Pero nunca imaginó que al decírselo ella conseguiría información valiosa. Al parecer sólo era cuestión de tiempo, más corto de lo que imaginaba, para que Freezer y sus hombres llegaran a su planeta.

Entonces notó que Vegeta se dirigía a las escaleras de la casa. Los dos saiyan le siguieron con la mirada.

—Hermano… —llamó el menor de los príncipes, quien había decidido que lo mejor era guardar silencio en todo ese tiempo.

—Ya sabes qué hacer, Tarble —le respondió sin dignarse a detenerse en su camino.

—Pero…

— ¿Has pasado tanto tiempo encerrado que ya se te olvidó cómo se elimina a alguien? —bramó, deteniéndose para voltear a verle. Tarble se quedó inmóvil—. Bien, entonces lo haré yo.

Vegeta llevó la mano hacia el frente, Goku de inmediato se interpuso entre ellos con ambos brazos extendidos.

— ¡Hermano, sabes bien que no puedes hacer eso! —le advirtió Tarble. Por un instante hubo silencio. La mano de Vegeta tembló y su frente pareció perlarse por el sudor. Al final solamente masculló algo y, dando media vuelta, se marchó.

— ¡No quiero verla por aquí cuando baje! —gritó desde el piso de arriba y hubo un suspiro general después de eso.

—Eso estuvo cerca —exclamó Tarble—. De no haber sido por la prohibición, tu amiga ya estaría muerta.

—No te preocupes, de todas formas yo te hubiera defendido —dijo Goku a Bulma.

— ¡Oye! ¿Crees que yo te hubiera dejado morir sólo? —Tarble le dio un golpe en el hombro, a lo que el saiyan de cabellos alborotados sonrió. El príncipe entonces miró a la humana—. Aunque mi comida no tiene buen sabor, creo que sería mejor que te demos algo.

—Pero tu hermano dijo que… —objetó esta.

—Él sólo dijo que no quería verte para cuando bajara, no nos prohibió darte de comer. Siéntate en cualquier lugar, Nappa y Raditz no llegan hasta el anochecer. Vamos, ayúdame, después de todo es tu amiga —Tarble y Goku se fueron a un pequeño cuarto, el cual al parecer era la cocina.

Una vez a solas, Bulma soltó un prolongado y profundo suspiro de alivio. Se dejó caer sobre sus rodillas, al momento en que sacaba la mano del bolsillo. Al hacerlo miró lo que sostenía en ella, se trataba de un pequeño dispositivo. Apretó el botón y escuchó un quejido proveniente de la cocina. Bulma alzó la mirada. Un sólo quejido. Sonrió. Al parecer el heredero era más orgulloso de lo que se imaginaba. Volvió a apretarlo.

— ¡Auch! —se quejó Tarble.

— ¿Qué tienes? —le preguntó Goku al ver que daba un brinco cada que se quejaba.

— ¡Este maldito artefacto que tenemos en la cola! Parece que algo lo está haciendo reaccionar. Ya te había dicho que es el que nos mantiene a raya.

— ¿Y por eso mismo fue que Vegeta no pudo matar a Bulma? —preguntó un poco triste, por un instante había llegado a pensar que no lo hizo por alguna otra razón más noble.

—De haberlo intentado, el mecanismo se activaría y el sufrimiento puede ser muy grande. La última vez que Vegeta lo intentó, quedó inconsciente un par de días.

—Ya veo, que bueno que ya no tengo cola —mencionó aliviado.

—Ni recuerdos, ni fuerza ni nada ¿Comprendes por qué los demás se encuentran tan molestos? —Tarble bajó la mirada, haciendo como que ponía más atención a los detalles de la comida.

—Je, je, más o menos. Pero la verdad es que ahora me encuentro muy tranquilo. Miro a los demás y pareciera que siempre están molestos. Yo no quiero ser como ellos.

El ruido de algo cayéndose al suelo le interrumpió. Goku miró a su amigo (o al menos eso pensaba que eran, pues siempre estaban juntos).

— ¿Tarble? ¿Otra vez esa energía del dispositivo?

—Eres un idiota, Kakarotto —farfulló saliendo de la cocina, dejando a un Goku sin comprender. Al atravesar la estancia, Tarble miró por un instante a la chica pero no dijo nada.

Bulma se quedó un poco sorprendida por la reacción del chico, pero el olor de la comida llevada por Goku le hizo no darle demasiada importancia.

—Eres un encanto, lástima que seas un saiyajin —dijo la chica al momento de tomar el primer bocado.

— ¿A qué te refieres con eso? —preguntó al momento en que sentía en su estómago el primer retortijón de hambre.

— Oye no te ofendas, pero todo el mundo sabe que son unos bárbaros que les gustaba andar por ahí haciendo destrozos. Ustedes los saiyajin de seguro que no respetan ni a su madre.

— ¿Te parece que sea así? Tal vez tengas algo de razón ¿te lo demostramos? —Bulma dejó el bocado a medias. Se trataba de los otros dos 'inquilinos' de la casa.

— ¡Raditz! —el de los cabellos alborotados se levantó, a pesar de los últimos acontecimientos entre ellos él sentía cierta alegría de verlo otra vez.

Bulma se quedó helada recordando que uno de sus propósitos en la vida era aprender a no hablar de más.

FIN DEL CAPÍTULO CUATRO.

Eso nos pasa por andar de lenguas sueltas je, je, je.

Por otro lado, estoy de manteles largos porque este capítulo lo he escrito en mi nueva compu XDD. Pero he decidido hacerlo cortito porque la verdad todavía no me acostumbro a esta ¿Qué querían? Mi viejo cacharro estuvo conmigo durante mucho tiempo.

Gracias por leer, a quienes han dejado un review y también a los que me leen en las sombras.