Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

Quería disculparme por mi tardanza al publicar el capítulo anterior, así que me esforcé lo suficiente (espero que mi profesora de artes esté leyendo esto) y logré terminar el cuarto capítulo en un tiempo suficientemente decente.

Advertencia: Rating T por lenguaje, estás advertido.

Disclaimer: Los personajes pertenecen a la genial escritora Cassandra Clare y la historia es de mi autoría.

Capitulo 4: Jodidas decisiones.

Clary's POV:

—¿Qu... qué estás haciendo aquí? —Me temblada la voz, intenté que no se notara, sabía que no debía demostrarle ningún sentimiento a Sebastian porque él podría aprovecharse de eso.

—¿No es obvio, Clarissa? He vuelto por ti. —Lo miré aterrorizada—. Y preferiría que me llames Jonathan, sabes que es ese mi verdadero nombre —añadió caminando hacia mí, pero yo no se lo dejaría tan fácil, por cada paso que él daba yo retrocedía.

—Al parecer me tienes miedo, Clarissa, pero no te preocupes. —Habíamos llegado a donde la viga se unía a la pared, me había arrinconado, podía ver algo malicioso en sus ojos, era como fuego negro—. Yo te enseñare a amarme.

Y dicho esto, me sujetó las manos a los costados y estampó sus labios contra los míos, sentía repulsión, sentía que estaba haciendo algo incorrecto, algo malo. Me removí inquieta y mordí sus labios, consiguiendo que me soltara. Llevó sus manos a ellos, pude ver como la sangre manaba de él, no era roja como la de todos, era un color oscuro, parecida al granate.

—Pagarás por esto, Clarissa. —Levantó su mano demasiado rápido, yo aun estaba mirando la sangre salir de sus labios y no pude evitar el golpe, sentí un dolor intenso en la mejilla izquierda, luego me di cuenta de que él me había abofeteado—. Muy caro.

Antes de que pudiera volver a golpearme, dirigí mi pierna a la parte de atrás de su rodilla poniendo mi fuerza en ello, logré derribarlo. Sin perder tiempo dirigí mi puño a su cara, desorientándolo un poco. Sabía que no podría vencerlo en un combate cuerpo a cuerpo, pero podría avisarle a alguien, así que pasé corriendo a su lado. Tal vez podía descender los suficiente si llegaba al otro lado de la viga, recordé que habían unas cuerdas con poleas en la parte superior para que se pudiera descender rápidamente; pero antes de que pudiera dar mas de unos simples pasos, Sebastian me tomó de los pies haciendo que cayera de bruces, él estaba parado a mi lado mirándome a los ojos.

—¿Sabes? Esto pudo haber sido fácil, pudiste tan solo irte conmigo. —Yo me encontraba aun en el piso, pero iba retrocediendo lentamente. Aun le sostenía la mirada, en ella podía ver frustración, enojo, decepción—. Nosotros dos, Clarissa, los hermanos Morgenstern gobernando el mundo. —Entonces elevó su pierna izquierda y la impactó con fuerza en mi costado izquierdo, provocando que me doblara por el dolor.

—Mierda —siseé, pero él me volvió a interrumpir.

—Pero tú tenías que negarte. Tú me negaste, Clarissa. Tú me apartaste de tu lado, tú escogiste a Jace por sobre tu propia familia, y ahora debes pagarlo con sangre. —Volvió a patearme, esta vez en el estomago, empecé a sollozar, si no hacia algo terminaría matándome—. Con tu propia sangre, y créeme cuando te digo que no dejaré que nadie me quite ese placer, hermanita, el placer de atravesarte con mi espada.

Me limpié las lágrimas con el dorso de la mano, si hoy tenía que morir, lo haría luchando como una verdadera cazadora de sombras.

Con el dolor en la parte abdominal, me levanté sosteniéndome de la baranda a mi costado derecho, eché un vistazo hacia abajo, calculando mis posibilidades.

—Lo sé, hermanito, por el ángel que lo se. —Guardé silencio, estaba adolorida por los golpes pero no me rendiría. Me pegué mas a la baranda, esto dolería—. Pero en este momento, juro por la sangre que corre por mis venas, que no te daré ese placer. —Acerqué mi mano a mi cinturón, saqué un cuchillo serafín por cada mano—. Sibrael. Ambrael. —Estos empezaron a brillar en mis manos, mientras Sebastian soltó una carcajada.

—Esto será interesante, Clarissa, pero ambos sabemos que no tienes oportunidad contra mí.

Yo ya sabía eso.

—¿Y quién dijo que yo necesitaba una? —le respondí antes de arrojarme al vacío.

Narrador:

En el vestíbulo del instituto, acababan de ingresar dos jóvenes cazadores: Jace y Alec, ambos se sentían abatidos; habían seguido una pista falsa por todo Nueva York. Habían empezado en el piso de Jocelyn y Luke, donde Jace utilizó una runa de rastreo la cual los llevó por la red del alcantarillado de casi media ciudad. Habían seguido igual, creyendo que tantas idas y vueltas eran para despistarlos en caso de que los rastrearan, el rastro terminaba en uno de los barrios bajos de la ciudad con otra nota:

Ella te eligió por sobre mí, es hora que pague las consecuencias.

Se podía sentir la tensión entre ellos, era tanta que casi la podías cortarla con un cuchillo. Isabelle no se encontraba con ellos, pues había ido a hablar con el vampiro diurno, Simon Lewis, para ver si Clary no se había aparecido por ahí, o en todo caso para contarle lo que había sucedido horas antes. Ahora Jace estaba más que seguro de que era Jonathan quien tenía a Clary. Necesitaba encontrarla, disculparse, besarla, abrazarla... él la necesitaba.

#

#

#

#

#

#

#

Holaaaaaaaaaaaaaa si ya se esta muy corto, peroooooooo tengo una muy buena razón

lo que sucede es que su servidora, no podrá publicar el viernes, como tenia planeado,

pero para que no se queden con las ganas (ni tampoco se roben mis oreos por cierto xD)

les subí este capitulo, es solo como un nexo, en el siguiente capitulo, será

emocionante!...creo

Agradecimientos: a CamilleJBCO por audarme con la historia, enserio chica

no sabria que hacer sin ti

Love ya

Alessandra