HOOOOLAAA AMIGOS :D

No tengo mucho que decir hoy... ¡SIMPLEMENTE GRACIAS POR LOS REVIEWS! Animan muchísimo.

Y, antes de que se me olvide, quería avisaros de que voy a hacer un especial para Halloween, (idea de Feels The Music, ¡GRACIAS DE NUEVO!) así que solo deciros que a ver si la queríais leer.

Bueno, y aquí el capítulo.


Chapter 4: Buen protector.

-Mira niña, tú no pintas nada aquí así que, ¡fuera!

-Pero Raph…

-¡Nada de peros! ¡Tú te vas!

La niña se encontraba en la guarida junto a las tortugas y, ahora mismo, Raph no le dejaba de gritar. A diferencia de antes, las otras tres tortugas no salían a defensa de ella.

-¿Por qué sigues ahí? ¡Fuera! –Raph señala la salida.

Los ojos de Claire empezaron a llenarse de lágrimas. Y miró a Raph con algo de odio.

-¡No empieces a hacer pucheros! ¡He dicho que fuera!

-Pero, ¿por qué? ¿Qué he hecho? –pregunta Claire aún con lágrimas en los ojos.

-¡Porque eres una niña tonta y un estorbo! ¿Te sirve eso? –gritó el de rojo haciendo que las lágrimas de la niña empezaran a resbalar por sus mejillas.

-Le… ¿Leo? –se gira ante el nombrado pero este solo gira su mirada al suelo con cara de preocupación-. ¿Donnie? ¿Mikey? –los dos hermanos hacen lo mismo que el líder.

Claire vuelve a mirar a la tortuga de la banda roja. Este sigue con una mirada fría y de odio con el ceño fruncido. La niña se seca un poco las lágrimas y Raph vuelve a señalar la salida. Esta no sabe qué hacer, siente que su corazón se ha roto en mil pedazos.

Se incorporó asustada de la cama. La segunda pesadilla en la misma noche. Empezó a mirar hacia todos los lados y recuerda lo que pasó anoche. No estaba en su habitación si no en la del líder de su grupo de ninjas favoritos.

Leonardo se encontraba en el sofá colocado de una manera incómoda ya que ahí no se podía dormir muy bien. Estaba despierto. No había dormido mucho en toda la noche y, ahora, la luz que entraba en la sala no le ayudaba a conciliar el sueño.

-Leonardo…

El chico se sorprendió y se incorporó del sofá para ver de dónde había venido esa dulce voz. Ahí estaba una soñolienta y, al parecer, asustada Claire.

-¿Claire?

-He… Tenido una pesadilla…

La preocupación de Leo desapareció dejando paso una tierna sonrisa de comprensión. Se levantó y se acercó a ella arrodillándose a su altura.

-Tranquila Claire… ¿Me la cuentas y así te encontrarás mejor?

-Verás… Es que yo estaba con vosotros en la guarida…

La tortuga de la cinta roja se había despertado en ese momento debido a su hambre. Se levantó de la cama algo soñoliento y se estiró entre un bostezo. Al abrir la puerta se paralizó al ver a su hermano y a la pequeña niña hablando. Cerró un poco la puerta, lo suficiente para escuchar lo que decían sin ser visto.

-Y Raph no me quería aquí… Solo quería que me fuera y… -una lágrima se resbaló por su mejilla.

-Oh Claire… -le acaricia por donde ha pasado la lágrima-. No te preocupes, ¿vale? Solo ha sido una pesadilla. Nunca pasará eso.

-Po… ¿Podrías venir a dormir conmigo? –Leonardo abrió los ojos sorprendido ante esa pregunta, pero volvió a poner su tierna sonrisa.

-¡Claro Claire! –la coge en sus brazos y esta apoya su pequeña cabeza en su hombro-. Vamos.

Los dos se van a la habitación del líder. La acomoda en la cama y después se mete él. Nota como Claire le abraza ya dormida y este sonríe. Está viviendo un deja vù ya que Mikey hacía lo mismo cuando sufría una pesadilla. Leonardo siempre tenía que dejarle dormir con él ya que su hermano Raph no le hacía ni caso. Entonces se acomodó y quedó dormido, aunque solo le quedaran un par de horas para empezar el entrenamiento.

Por el contrario, Raphael había salido de su cuarto sin creer lo que oía, ¿de verdad le había asustado tanto a Claire su comportamiento como para tener una pesadilla? ¿Es así como le veía una niña pequeña? Aunque a él le gustara comportarse así, no sabía por qué ahora sentían algo extraño en su interior… Algo como la culpa.
Se fue por donde se habían ido los otros dos y se paró en frente de la puerta del cuarto de su hermano mayor. La abrió con sigilo intentando no hacer ruido y observó la tierna escena de ver a Claire abrazada a su hermano, aunque a él no le agradaba del todo.

*Flashback*

-¡LEO! –el grito de los más pequeños de las tortugas inundó la guarida.

-¿QUÉ? ¿QUÉ PASA MIKEY?

Un pequeño Leo, de unos diez años de edad, entró en la sala donde se encontraba su hermano pequeño. Este estaba con lágrima en los ojos y el líder, sin pensárselo dos veces, le abrazó dejando que se desahogara en su hombro.

-Mikey… ¿Qué te ocurre?

-E… Es… Q…Que… Ra…Raph… -hablaba atropellado por el llanto.

-No importa hermanito, -lo abraza más fuerte-. Cuéntamelo cuando te tranquilices.

Pasan unos minutos y las lágrimas dejan de salir de los ojos de Mikey. Este se separa un poco de su hermano y Leo pone una tierna sonrisa.

-Raphael ha vuelto a pegarme… Solo por esconderle uno de sus comics para hacerle una broma…

-No pasa nada Mikey… -le vuelve a abrazar-. Ya sabes lo bruto que es Raph, no lo tengas en cuenta…

Lo que no sabían, es que Raphael los observaba desde su habitación. Miraba como Mikey lloraba por lo que él le había hecho y como Leo lo protegía entre sus brazos, como si estuvieran más unidos que nunca. El de rojo sintió un pinchazo en el corazón, un gran sentimiento le inundó, entre celos y culpa…

*Fin flashback*

-La misma sensación… -susurró por último Raph.

Llegaron las 8:30 de la mañana y el sonido del despertador inundó la habitación del líder. Este estiró la mano hasta encontrar el botón de apagado del relojito. Cuando al fin lo consiguió, se levantó costosamente y soltando un pequeño bostezo.

-¿Leonardo?

"Otra vez esa dulce voz…"

El de azul se giró ante la vocecita y se encontró con Claire, aún tumbada en la cama y con los ojos semicerrados al no poder abrirlos del todo por la luz que entraba en el cuarto. Leonardo puso su típica sonrisa tierna.

-No te preocupes Claire. –se acercó a la chica y le besó la frente-. Tú quédate aquí durmiendo, ahora vamos a ir a entrenar y veremos cómo le contamos todo a Splinter.

De repente, el sueño de la niña desapareció haciendo que esta abriera los ojos de par en par.

-¿VAS A ENTRENAR? –grita-. ¡ESO NO ME LO PIERDO! –se levanta deprisa de la cama, pero es interrumpida por Leonardo que la coge del jersey, al igual forma que Raph esa noche-. Em… ¿Pasa algo?

-Tú no te muevas de aquí. –la coloca en la cama-. Splinter no te puede ver así de golpe, habrá que explicárselo todo.

-Pero…

-Nada de peros Claire, quédate aquí.

La niña se cruza de brazos, sentada en la cama y con el ceño fruncido. Esa imagen hace que el líder suelte una pequeña risa. Entonces, antes de cerrar la puerta se gira hacia ella.

-Duerme un poco Claire… Ha sido una noche muy larga. –se va del cuarto.

-Y que lo digas Leo… -dice la niña cuando ya está sola.

Todo el Clan se encuentra en el dojo. Leonardo se encuentre justo en frente de Mikey, al igual que Raph, que se encuentra en frente de Donnie. Cada uno armado con sus armas y dispuestos a atacar a su oponente.

-Bien Leo… Esta vez no te lo pondré tan fácil. –dice Mikey haciendo que el de azul saque una sonrisa.

El más pequeño de las tortugas se abalanza sobre su hermano mayor pero este lo esquiva con facilidad. Mikey queda desconcertado al no ver a su hermano en frente de él y, casi sin notarlo, se encuentra en el suelo al haber sido golpeado por el de azul en la cabeza.

-¿Qué te pareció esta vez, Mikey?

-Bien hecho… Leo… -contesta el de naranja casi sin aliento.

Este se sale del campo. Por otro lado, Donnie y Raph comienza la batalla.

-Muy bien, Donnie, te daré a elegir, ¿te rindes o hago que te rindas?

-Muy buena Raph, pero esta vez el que se rendirá serás tú. –el de rojo se ríe ante lo que suelta su hermano.

-Me alegro ver que seas tan positivo. –saca sus sais y hace una seña para que el de morado comience.

Donnie, sin pensárselo dos veces, corre hacia su hermano armado por su fiel bastón Bo. Raph lo esquiva con facilidad, pero al girarse no ve a su hermano menor frente a él. Este se ha colocado detrás de él y agarra el brazo de Raph con su palo haciendo que se lo retuerza. El de rojo se cae al suelo y Donnie ya cree ganada esa batalla.

-¡Lo conseguí!

Pero no es así. El de rojo, mirándole desde el suelo, pone una de sus más malévolas sonrisas y se levanta. En un abrir y cerrar de ojos ha dejado a su hermano de morado inmóvil en el suelo.

-¿Lo conseguiste? ¿En serio? –pregunta irónicamente Raph.

El de morado abandona la pista. Solo quedan Leo y Raph. El de rojo se gira y tiene frente a él a su hermano mayor, este sonríe.

-¿Preparado para volver a perder? –pregunta el de rojo.

-Preparado. –sonríe el líder.

Raph empieza a correr hacia Leo, pero este, dando unas vueltas por encima de él, lo esquiva. El de rojo se gira y cruza sus sais con las katanas de su hermano. La sala se empieza a llenar de ruidos de metales chocándose. Harto ya de no conseguir nada, Raphael hace tropezar a su hermano con sus piernas.

Claire estaba en la habitación sin poder dormir y bastante aburrida. Sabe lo que le ha dicho la tortuga, ¡pero no quiere quedarse ahí encerrada! Es la primera vez que ve a sus personajes favoritos y resulta que… ¡No los puede ver entrenar! Pues no. Eso no le parece bien. Decidida, se levanta de la cama y sale con el mayor sigilo posible. Como bien recuerda, el Clan entrena en el dojo, así que se dirige a la sala. Ya allí, se esconde asomando su pequeña cabeza por el marco de la puerta. Ve que ahora están peleando los dos más mayores del grupo y le empiezan a brillar los ojos, ¡es todo demasiado bueno para ser verdad!

Leonardo mira a su hermano desde el suelo que le está apuntando con sus sai para que no se levantara pero, con una veloz patada, consigue empujarlo lejos. Ahora Leo está de pie y Raph en el suelo. El de azul le quita el sai que le queda dejándolo indefenso.

-¿Sin rencores, Raph? –le tiende la mano para levantar a su hermano.

El de rojo la coge algo cabreado y se levanta.

-¡Ayime! –el Sensei entra en la sala tan sereno como siempre.

-"¡MADRE MÍA! ¡ES COMO EL PRIMER EPISODIO EN PERSONA!" –piensa la niña.

Entonces, mientras todos se están poniendo de rodillas frente al maestro, Claire decide acercarse un poco más a ellos, y se esconde detrás de unas cajas que hay allí.

-"Al parecer Donnie tiene nuevo material…" –piensa Claire observando las cajas.

-Chicos –el Sensei empieza a caminar por delante de ellos-. lo han hecho muy bien. Y enhorabuena Leonardo, has con…

-Hai Sensei, gracias –interrumpe-. pero querría preguntarle algo.

-¿El qué? –Splinter se para frente a su hijo atusándose la barba.

-¿Qué le parecería si nuestra vida estuviera basada en una serie de televisión?

Todos los presentes de la sala se sorprenden ante la pregunta.

-¿A qué te refieres, Leonardo?

-Verá… -mira a sus hermanos y estos no saben que contestar-. Imagínese que una niña aparece y nos conoce, pero no de habernos visto por la calle, si no de que somos una serie en la tele y cualquiera nos puede ver.

Claire, oye la conversación atónita. Observa como Splinter no sabe que contestar ante eso y ella quiere acercase un poco más. Tiene sus dos manos apoyadas en las cajas y, justo en ese momento, las empuja sin querer haciéndolas caer. Todos los mutantes giran la cabeza y observan a la niña. Esta ve las expresiones de ellos y no sabe muy bien qué hacer.

-Oh bueno… No importa, vosotros seguid hablando de vuestras cosas… -se gira intentando parecer disimulada e irse rápidamente.

-Leonardo, explícame esto. –el Sensei señala a la niña-. Y usted –esta se para-. quédese aquí, jovencita.

La morena se gira sobre sí misma y ve a las tortugas, están con los ojos muy abiertos, mientras que Splinter está tan serio como siempre. Esta se acerca a los mutantes y se sienta junto a Leo.

-Verá Sensei… Donnie salió ayer por la noche para despejarse, mientras lo demás estábamos aquí, y cuando iba caminando por las alcantarillas… Se encontró con Claire. –señaló a la niña-. Estaba dormida y no podía dejarla allí, así que la trajo a la guarida y decidimos que se quedara a dormir aquí.

El maestro escuchaba atentamente a su hijo.

-¿Y qué hacía una niña tan pequeña sola por las alcantarillas? –mira a Claire.

-Bueno… La verdad es que… Soy una gran fan vuestra y en mi colegio se meten mucho conmigo por serlo, entonces decidí salir a buscarlos para desvelar que sí existíais. –confesó Claire.

Ahora sí que Splinter estaba perdido, no entendía absolutamente nada.

-¿A eso es con lo que te referías, Leonardo, de ser una serie de la televisión? –su hijo asiente-. Entonces, según lo que dice esta jovencita, es que en el mundo de allá afuera, somos una serie en la televisión.

-Así es maestro Splinter. –responde la niña-. Aunque parece que aquí soy la única que los ve.

-Pues eso es un gran alivio… No sé qué sería de nosotros si nos conociera mucha más gente. –continúa el Sensei.

-Tranquilo maestro Splinter, yo guardaré muy bien su secreto.

El Sensei mira a la pequeña a los ojos. No sabe lo que ve en realidad, ni sabe cómo, pero algo le dice que puede confiar plenamente en ella.

-La creo señorita Claire.

-Dígame solo Claire, maestro Splinter.

-Está bien, Claire.

Los chicos, observan la conversación sin decir palabra. La verdad, les sorprende bastante que el Sensei se haya tomado el asunto tan normal, mientras que ellos seguían alucinando por salir en la televisión. Raphael no olvidaba lo de anoche. Ver a la niña le hacía sentir cada vez más culpable y eso lo odiaba.

-¡BUENOS DÍAS CHICOS! –esa voz tan familiar sonó por toda la guarida.

-¿April? –todos observan a la niña que acaba de hablar.

-¿También conoces a April? –pregunta Mikey.

-Bueno… Conocerla, conocerla no… Pero sé perfectamente quien es. –mira al de morado con una pícara sonrisa-. ¿Verdad Donnie?

Este se pone bastante rojo ante el comentario de la pequeña, y los de la sala no pueden evitar soltar una carcajada.

-No… No sé de qué me estás… -intenta decir el más inteligente de las tortugas.

-¡Chicos! ¿Qué son esas risas? –la pelirroja interrumpe en el dojo-. ¿Un buen entrena…? –se queda paralizada en cuando ve a la niña y esta solo puede sonreír-. ¿Una niña? ¿Quién es esta monería? –se acerca a ella con una sonrisa tierna.

Los hermanos Hamato se miran entre ellos mientras que las dos chicas de la sala se sonríen, ¿otra vez a explicar el tema de la serie de televisión?


BIEEEEEEN; ¿cómo se lo tomará April? ¿Qué hará Raph para parar ese sentimiento de culpa? ¿Claire acabará contando al mundo el GRAN secreto?
¡Les espero en el siguiente capítulo!

¡Un saludo a todos! :D