Sword Art Online: Una Lágrima de Esperanza.

La Batalla de los Dioses.

Capítulo IV: Camino Hacia Nuestro Destino.

-¿Qué haces aquí?.- le pregunté inmediatamente a Sugu, tras ver que se encontraba un poco mejor.

-Hermano.- respondió con voz débil, mientras se aferraba con fuerza a mi mano izquierda. - Yo, yo.- por más que intentaba decirme todo, aún estaba muy frágil.

-Intenta respirar primero.- acaricié con sutileza su frente, intentando calmarla. - Ahora, intenta ordenar tus ideas, y dime qué ocurrió, cómo es que llegaste aquí.- agregué una vez que la vi un poco más compuesta.

-Usé la conexión de tu Nervegear, hermano.- no pude evitar pensar en el problema en el que se estaba metiendo. Mi hermana es una niña pequeña, es inocente, jamás podrías soportar las presiones de un mundo como este. - Pero fue un accidente, no quería entrar aquí.

-Explícate.- le pedí en seco, muy expectante a sus dichos.

-Lo conecté, pero no pensé que fuera a funcionar.- reconoció luego de unos instantes. - Estaba asustada, te fuiste así de la nada, necesitaba saber si estabas bien.- me recordó entre sollozos aquel momento, ese instante en donde la dejé atrás y seguí mi camino en busca de Asuna.

-Lo lamento tanto, Sugu.- aunque intentaba sostenerle la mirada, me era imposible. Estaba tan molesto, pero no con ella, sino con toda esta situación, con este endemoniado juego, que nos tiene a todos atrapados, pero sobre todo, conmigo mismo. Me molestaba que mi hermanita se volviera parte de esto. Eso me llenaba de irá, fue por ello y en un acto involuntario, que terminé por golpear la pared del cuarto en donde estábamos todos.

-Cuidado, Kirito.- se lazó sobre mí Irisviel, muy preocupada por mi puño.

-No es nada.- respondí esquivo, mientras me sobaba sutilmente la mano. - Es todo esto que me tiene harto.- terminé por recostar a Sugu sobre la cama para que siguiera descansado, para luego pararme de golpe, y pedirle a todos que me acompañaran a la sala principal de los cuarteles. Había llegado el momento que les dijera el verdadero motivo de mi regreso.

Todos me siguieron en silencio, nadie decía nada, de alguna forma todos permanecían impasibles a mis palabras, no sé cómo pero entendieron que yo debía decirles algo, y que ese "algo" era de suma importancia; y tal como imaginaban, lo era, estaban en lo correcto, tenía que decirles todo lo que me comunicó Kayaba en el mundo exterior. Por lo que una vez que todos nos instalamos en el salón, me puse frente a una tarima y me dispuse a hablarles a los que estaban presentes.

-Tengo algo muy importante que decirle a todos.- me dirigí hacia Asuna, Irisviel, Klein, Silica y Lizbeth.

-Espero que lo sea realmente.- comentó Asuna, cruzándose de piernas.

-No seas grosera.- la frenó Iri, para finalmente reírse con ligereza por lo acontecido. - Sigue, Kazuto.-

-Kirito.- la corregí, y luego la miré de reojo, sabía que lo estaba haciendo a propicito para molestarme. - Prefiero que me digan Kirito, esto es un juego.

-No para todos, además que me gusta más Kazuto.- entre más seguía eliminando la distancia entre nosotros, Asuna parecía más molesta; no podía evitar poner aquella mirada fulminante que solía usar cuando realmente odiaba algo. - Además, yo te dejo llamarme por mi nombre real.-

-¿De verdad te llamas Irisviel?.- respondí perplejo.

-Sí, te dije que era un nombre conocido en mi país.-

-Ya, ya, tortolos. Al grano ¡por favor!.- nos interrumpió sorpresivamente Asuna, que ya se estaba viendo extralimitada con nuestra conversación. Debo reconocer que a pesar de que no me gusta Iri, me encanta la forma en cómo se pone Asuna cuando estamos hablando ambos, de cierta forma era como una pequeña venganza para mí.

-Tienes razón.- la calme amablemente con mi mano. - Lo que necesito decirles es sobre el mundo exterior, sobre lo que está ocurriendo afuera del juego.- de forma inmediata todos me miraron fatalmente, llenos de interrogantes, con mucho miedo de que algo realmente catastrófico estuviera pasando.

-¿Están nuestras familias bien?, ¿nuestros cuerpos?.- la primera en hablar fue Silica, además de ser la que se veía más alterada, por lo que me acerqué a ella, con intenciones de confortarle y así poder callar sus dudas.

-Todo eso está bien, tranquila.- la consolé para que no se saliera de control. A veces se me olvida, pero realmente es sólo una niña pequeña, creo que tiene la misma edad que mi hermana.

-¿Entonces?.- la siguiente fue Lizbeth, ya que Klein seguía con su ley del hielo.

-Debo decirles porqué no han podido salir de aquí.-

-Eso ya lo sabemos, porque Kayaba nos traicionó.- respondió con obviedad Asuna, de forma muy petulante.

-No.- la frené de inmediato, ya estaba comenzando a perder la paciencia. - Es Yui.- de inmediato los ojos de Asuna se pusieron dilatados, y su piel blanca.- El servidor YuiMHCP001 está fuera de control. Es ella la que no nos deja salir de aquí.

-No puede ser.- añadió mi ex novia sin entender nada lo que estaba pasando.

-Es por eso que volví, porque Kayaba me envió con la misión de liberarlos de aquí.- de forma inminente las miradas se fijaron en mí nuevamente, llenas de confusión y resguardo. Supongo que no sabían si creer en la veracidad de mis palabras.

-Es imposible.- Irisviel solamente sacudía su cabeza en señal de negativa, tal parecía que le costaba creer lo que estaba pasando.

-Si queremos solucionar esto, tenemos que ponernos en marcha ¡Ya!.- intenté alentarlos, para poder darles esperanzas de que lograríamos salir de aquí. Fue entonces que recordé el aparato tele transportador de niveles que me había dado el científico. - Tenemos que llegar al piso cien como dé lugar.

-Pero tardaremos mucho.- comenzó a explicar Klein a los presentes, obviamente suprimiendo mi presencia. - Nos tardamos seis meses en que tan sólo unos pocos llegáramos al nivel 71, se imaginan cuanto nos demoraremos en llegar al cien si vamos todos.

A pesar de que me ignoraba me sentí en el deber de tener que hacer la aclaración, pues se estaban ahogando en un vaso de agua. - Esa conclusión la sacaron ustedes.- les dije.

-¿Cuál?.- me cuestionó Silica.

-Eso de que tienen que llegar todos.- les expliqué. - Pero los entiendo, era obvio sacar esa conclusión, ya que cuando gané el juego, supuestamente todos debimos ser liberados, pero nadie pudo salir, por ende llegaron a ese pensamiento.-

-Es cierto.- asintió Lizbeth.

-Lo que tenemos que hacer es vencer a Yui, esa es la única forma de salir.- tenía que poder sobreponerme del gran dolor que me causaba tener que hacerle eso, pero era por un bien mayor.

-Claro, para ti es fácil, eres experto en abandonar a los que quieres, pero como esperas qué yo le haga daño a Yui.- debido a la exaltación, se puso de pie, muy agresivamente. Solamente me quedó tragarme mis palabras, guardarme todo lo que le iba a decir, para no empeorar las cosas.

-Prefiero obviar tu comentario, si quieres comportarte como una niña, es tu problema.- le restregué, no mejorando las cosas.

-Cómo te atreves.- bramó, Asuna.

-Paren, ya es suficiente, se comportan peor que niños.- se nos interpuso Irisviel. - Es hora que dejen todas sus diferencias de lado, ahora tienen que enfocarse en una sola cosa, y es lograr escapar de aquí.- no pude decirle nada, porque tenía razón.

-Es cierto. Entonces lo haré breve.- empecé a acercarme a Asuna, para hablarle del plan que tenía. - ¡Oye!.- le hablé.

-¿Qué?.- respondió con indignación.

-Tengo esto.- le mostré, para finalmente proceder a explicarle que era. - Esto es un ITEM que nos permitirá saltarnos todos los niveles hasta el 90.- sí, solo hasta el 90, pues recuerdo las palabras de Kayaba: "Recuerda, solamente podrás llegar hasta ese piso, porque las circunstancias son diferentes. A partir de ahí, todo está bajo el control de Yui, por lo que dependerá totalmente de ustedes".

-¿Eso funciona de verdad?.- me cuestionó de inmediato, comenzando a inspeccionar el objeto.

-Sí, pero tenemos que darnos prisa.- le recordé, por ello y sorpresivamente se puso de pie.

-Es cierto.- respondió tras aclarar su garganta. - Haremos un escuadrón de diez players para ir a combatir los últimos pisos.- noté de inmediato que estaba intentando no mencionar a Yui, seguramente para evitar sentir más dolor.

-Debes dejarme ir.- le dije inmediatamente.

-Ni loca.- respondió de inmediato, y tal como yo lo había pesando, quería estuviera fuera de esto.

-Es simple, Asuna.- le aclaré, poniendo las cosas en su lugar. - Kayaba me confió este objeto a mí, es decir la misión de derrotar al servidor defectuoso.- me expliqué. - Entonces de ti depende si quieres llegar a los pisos finales de la forma rápida o la lenta.- finalicé lleno de sorbería y satisfacción en mi voz.

Me dediqué por un momento a analizar las muecas que ponía Asuna en su rostro. Primero encontré la de rabia, luego indignación, y la final fue la resignación; ésta se manifestó solamente cuando Irisviel se acercó a hablar con ella para calmarla. Tras unos breves momentos, donde conversaron a solas, ésta última comenzó a hacerme señas para que me acercará, por lo que procedí a ir en su dirección, quedando justamente frente a ambas.

-Vas a ir, Asuna está de acuerdo.- me comunicó Iri, con mucha amabilidad.

-Gracias.- respondí seco, para volver junto a Liz y Silica.

-Chicos.- alzó la voz Asuna para captar la atención de todos. - Mañana los quiero a todos a las once de la mañana en la plaza del pueblo de los inicios. En ese lugar, a primera hora, daré los nombres de los jugadores que irán conmigo a la batalla final.-

-De acuerdo.- asentimos todos. Estoy seguro que cada uno comenzó a pensar si sería elegido, o quienes iban a ser los seleccionados, yo por mi parte tenía mi lugar asegurado, por ser el dueño del cubo transportador.

Todos nos fuimos a nuestras respectivas casas, pues teníamos mucho que pensar, y además de eso, en mi caso, arreglar las cosas para el viaje. En cuanto llegué, me dispuse a armar una mochila con lo esencial, junto con alistar mis armas, porque nunca se sabe cuándo serán necesarias para una batalla. Fue solamente después de ello que me volví a sentar en la cornisa de la ventana como era costumbre, donde me entretuve viendo a la gente pasar y bueno, pensando obviamente.

Pasadas unas horas decidí que era momento de ir a dormir, por lo que entré a la casa, yendo directamente hacia donde estaba Sugu recostada durmiendo. Por un momento se me olvidó que estaba conmigo, pero así me pongo cuando pienso, se me olvida el mundo y me pierdo en mis propias fantasías. Finalmente fui hacia donde estaba para le arroparla, y cuidarla, por lo que pasado un rato se quedó dormida sobre mi cama. Desde pequeña que me hacia esto, se quedaba dormida en mi cama para que yo tuviera que recostarme en el suelo, pero qué más da; está vez estaba enferma.

Sin darme cuenta mis ojos empezaron a cerrarse lentamente, contra mi voluntad. Se me había olvidado lo cansado que estaba, aun no me recuperaba del todo de mi última estadía por aquí, además no tengo que olvidar que no he parado desde que regresé, por lo que era obvio que terminaría así. Pero para mi desgracia al caer en los brazos de Morfeo, un extraño sueño se apoderó de mí. Escuchaba constantemente a Yui llamándome, diciendo: "Papa, sálvame" o "Mama, ¿dónde estás?". Eso no me permitió descansar como quería, generando que despertará muy agitado por la mañana. Solamente podía pensar en salvarla, ir por ella y quitarle todo ese dolor por el que estaba pasando; pero debía esperar, tenía que hacerlo junto con los demás, era la única forma.

Decidí olvidarme de la situación aunque fuera por un momento, por lo que comencé a alistarme para ir con Asuna al pueblo, ya que eran las diez y media. Por ello desperté a Sugu, y le pedí que se vistiera para que saliéramos lo antes posible. Me miraba desconcertada, no entendía a dónde teníamos que ir, por ello de camino le expliqué todo, para que no estuviera perdida. Así fue que, sin darnos cuenta ya habíamos llegado al lugar pactado el día anterior. Y como imaginé, no bastó mucho para que Asuna hiciera su aparición. Estaba sobre un escenario muy grande que habían armado para el "Gran Anuncio". Entonces, y una vez arriba comenzó con su discurso.

-Parece que hoy tenemos una gran concurrencia.- fue lo primero que le dijo al público que estaba presente. - Bueno, lo primero que tengo que hacer es explicarle por qué estamos todos aquí. Ya muchos saben por lo que estamos pasando.- de esa forma continuó hasta llegar al punto de formar el escuadrón que irá a derrotar al jefe del piso nivel cien, de la misma manera les dijo lo del transportador. - Cuando yo diga su nombre, deben pasar al frente, y decirme si aceptan o no acudir a esta misión; además quiero recordarles que si no se sienten preparados, están en su derecho de decir que no.- fue después de eso, que sacó un papel de uno de sus bolsillos, seguramente en el cual estaban los nombres de los seleccionados. - Casi lo olvido, cuando los nombre les diré ¡por qué los elegí!.

-No tenemos de que ponernos nerviosas Liz, nunca nos elegirán a nosotras.- escuché decir a Silica muy despacio antes de que Asuna comenzara con los nombres.

-Tengan más fe en ustedes.- susurré, pues ya iban a empezar a decir a los gamers que conformaran el grupo de reconocimiento.

-El primer seleccionado es.- dejó en suspendo Asuna, para finalmente comenzar a dar sus razones. - Por su valentía, por su habilidad, aquella que nos será muy útil en el frente de batalla, por ser tan fiel a nosotros y nuestros ideales, quiero elegir como mi co-comandante a Irisviel.- terminó entre aplausos, mientras que Iri comenzaba a acercarse al escenario para dar su respuesta.

-Acepto.- dijo llena de entusiasmo, muy orgullosa de mi misma. De igual forma sigo insistiendo que no comprendo como una persona que se ve tan dulce, tan buena, puede manejar de una forma tan brutal las hachas.

-Los siguientes seleccionados lo escogí por su valor, por su gallardía, por ser el símbolo de luchar con todo por sus ideales.- esto cada vez parecía más un espectáculo, pero bueno, que le íbamos a hacer.- Ambos son de la milicia, son Therk y Arthur K. - al primero lo conocía, pero del segundo, lo único que sé, es que es inglés y que tiene un pasado un poco singular por decirlo de alguna forma; sin olvidar que lo molestaban por su apellido, por ser muy extraño.

-Aceptamos.- dijeron los dos muy gustosos de ser seleccionados, para finalmente quedar al lado de Irisviel sobre el escenario. De cierta forma igual me alegró de que dejen sus conflictos personales con Asuna, por el bien común.

-La siguiente persona siempre ha destacado por su capacidad de querer a pesar de todo, por su lealtad, pero sin duda, lo más preponderante de todo es su habilidad con las armas, es por eso que quiero invitar a subir a nuestro nuevo herrero, Lizbeth.- ella no podía creer lo que estaba pasando, jamás imaginó que sería seleccionada, pero por suerte para todos, se equivocó.

-Acepto, ¡acepto!.- comentó llena de emoción, con un enorme brillo en sus ojos, debido a la felicidad que le provocaba todo esto.

-El siguiente seleccionado, siempre ha demostrado su don con las bestias, su capacidad de protección y bueno, esa lealtad que es necesaria en todo equipo.- junto sus manos sobre una de sus mejillas, y finalmente nombró al miembro. - ¡Silica!.

-¡Acepto!.- respondió sin siquiera dejar terminar a Asuna. Estaba en el mismo estado que Lizbeth, muy feliz de ser elegidas.

-Para que se den cuenta de sus progresos.- le dije antes de que subiera al escenario para reunirse con los otros.

-Continuemos.- ordenó el ambiente que se estaba desordenando un poco. - El siguiente, es un fiel Guerrero Eterno, el mejor en su clase, el más valiente de todos. Quiero que le den un aplauso a Klein.- todos estaban muy felices, pues todos comenzaron rápidamente a aplaudir, y se emocionaron mucho cuando éste abrazo a Asuna en el escenario.

-Acepto.- respondió obviamente, conociéndolo jamás le diría que no a una aventura.

-Las siguientes personas no las conozco mucho, pero me consta sus habilidades y sus poderes. Quiero que les den la bienvenida, un aplauso para Agil y Claire.- mi buen amigo Agil irá con nosotros, eso me pone muy contento. De la otra chica no sé nada, pero se ve bastante segura de sí, de pelo rubio y tez blanca, supongo que ya tendremos tiempo para conocernos.

-Okey chicos, creo que eso es todo.- no puedo creer que me ignorara. Por un segundo pensé que lo haría, pero luego reaccioné y me dije, es una mujer adulta, no haría esa niñería, pero tal parece que me equivoqué. Debido a eso, no me quedó más que aclarar mi garganta muy fuerte y mostrarle el cubo transportados.- Ahh, si, lo olvidaba, el último es Kirito.- añadió sin emoción, para finalmente bajarse del escenario junto con los otros miembros, provocándome un enorme desazón.

-Los presento a todos.- dijo Asuna, cuando estuvimos todos reunidos.

-Un gusto a los que no conozco.- sonreí con soltura, esperando hacer buenas relaciones con todos. - Asuna tengo que hablarte de algo.- le comuniqué en privado, para decirle lo que me había ocurrido en la noche.

-¿Qué pasa?.- me respondió, muy malas pulgas.

-¿No tuviste ningún sueño extraño a noche?.- le devolví el cuestionamiento, esperando saber si había estado Yui en sus sueños al igual que en los míos.

-Cómo lo supiste.- comentó llena de sorpresa.-

-Porque también me pasó, fue muy extraño.- me narró detalladamente su sueño, pero en el suyo había algo diferente, algo que no iba a dejarme tranquilo.

-En mi sueño, me mostraba que si quería que todo saliera bien, tenía que llevar a Sugu en el grupo.- le explicó, ante mi mirada atónita.

-No, ni pensarlo.- le expliqué. - no quiero que corra peligro.

-¿Por qué?.- me miró muy exaltada por mi reacción.

-Es sólo una niña, además ya viste, es nivel 1, no se puede defender.-

-Dependerá de nosotros entonces tenerla a salvo, pero en mi sueño, ella tenía algo que ver con el éxito de la misión.- quizás pudiera tener un poco de razón, pero me genera conflictos internos tener que ponerla en peligro.

-Déjame pensarlo.- le rogué.

-Tienes que decidirlo ahora, tenemos que partir al atardecer.- no soy bueno pensando bajo presión, siempre me ha llevado a tomar malas decisiones. Tal vez por eso termine por equivocarme nuevamente.

-Okey, supongo que vamos a necesitar toda la ayuda posible.

-Es lo mejor.- finalizó para dirigirse hacia el grupo, dejándome atrás.

Ahora que ya estamos todos reunidos, era momento de partir. La hora estaba establecida a las cinco de la tarde, ese era el momento donde todo comenzaría; partiríamos con el crepúsculo. por lo que cada uno de nosotros se dirigió a sus casa para alistarse, ya solamente bastaba que llegará la hora. Una vez que nos volvimos a reunir en la plaza, ya era el momento de aventurarnos en lo que podía ser nuestra última gran aventura, por lo que teníamos que enfrentarlo sin miedo.

-¿Están listo para nuestra gran batalla juntos?.- dijo Asuna, intentando emocionarnos a todos.

-Sí, lucharemos hasta el último aliento.- expresamos todos juntos, alzando nuestras armas. Ya no podíamos tener miedo de nada; somos los once elegidos para luchar por los sueños de todos, por salvar a todos de este mundo.