Advertencia: Cuarto capítulo listo y subiendo... ya casi... Y ahora sí está apto para ser leído por todos aquellos que se aventuren a conocer este fic escrito por este joven y ávido fan :3

Haciendo las maletas (y II): Todo listo

El día siguiente resultó algo tranquilo y silencioso para el gusto de las ahora ex-sailors, tal vez por esa misma razón; ya no tenían sus poderes. No tenían opción de enfrentar algún enemigo sin importar las circunstancias, y algunas confiaban en que la reina Serenity tuviese algún plan para dichos casos.

Las parejas designadas tuvieron diferentes maneras de pasar el día; Setsuna estaba tranquila sentada en una plaza y comiendo helado mientras se divertía viendo unas palomas atacar con ferocidad a Serena porque no sabía cómo lanzarles adecuadamente las migas que había traído.

Rei y Lita se trasladaron al templo Hikawa por un día bastante atareado, vendiendo amuletos, leyendo la buena fortuna y exorcizando la mala suerte de aquellos que estuviesen bastante mal. Obviamente Lita iba como acompañante y como recibidora en el templo, ignoraba completamente lo que se tenía que hacer en esa clase de actividades rituales, pero igual se divirtió en grande.

Rini y Hotaru fueron a varios lados como algunas tiendas de animales, al parque y una feria de comida rápida, donde casualmente se encontraron con Alan y Ann, aunque en un principio no los reconocieron por ir con su aspecto humano. Se dedicaron a hablar sobre sus respectivas vivencias con las sailor scouts para conocerse un poco mejor entre ellos, después de todo los extraterrestres y las ex-guerreras por el amor y la justicia ahora eran amigos.

Haruka y Michiru estuvieron paseando un rato y después fueron a una galería de arte que estaba cerca de la casa de Michiru, estuvieron casi medio día contemplando cuadros y escuchando a alguien que describía las exquisiteces de cada obra de manera poética.

Sólo Ami y Mina fueron directamente a casa de la segunda para terminar pronto con los preparativos del viaje. Las demás empezarían a prestar atención a lo suyo ya entrada la noche.


Casa de Mina

Ami: Podríamos empezar por aquí. Mina, trae algunas maletas, por favor- dijo mientras abría el closet y sacaba algunas prendas y otros efectos personales de su amiga.

Mina: Enseguida- decía muy sonriente, aunque en el fondo estaba algo impresionada-. "¿Cómo fue posible caer tan fácilmente ante las palabras de Ami? Sé que es mi amiga y que no podría dejarla cuando me necesite, pero fue demasiado cuando me propuso que pasáramos el día aquí para arreglar mis maletas, y encima me ponía una carita que casi sentí que la ternura me iba a matar. No sé cómo le hizo, supongo que habría puesto caritas así de pequeña cuando quería algo. Me extrañaría si hubiese alguien que le dijese que no a una expresión tan tierna como esa"- a causa de esos pensamientos no prestó mucha atención a lo que estaba buscando, ocasionando así un desorden en su habitación.

Ami: ¿No encuentras tus maletas? ¿Quieres que te ayude?- preguntaba volviendo a poner esa "carita" en la que pensaba la rubia- Parece que necesitas mi ayuda.

Mina: ¡Estoy bien, no hace falta que te preocupes demasiado!- dijo con mucha prisa y volteando su rostro para que la peliazul no viese por si sufría de una hemorragia nasal- M-mejor recojo todo y sigo b-buscando las maletas.

Ami: De acuerdo, voy a sacar tu ropa y la acomodaré en tu cama, ¿de acuerdo?

Mina: Sí, y-ya traigo esas maletas- el sólo pensar en la carita de Ami hacía que la rubia se ruborizara furiosamente y tuviese unas electrizantes ganas de saltar encima de ella.

No tenían idea de esto, pero los papeles habían cambiado en relación a cuando estaban en casa de Ami; ahora era Mina la que pasó de impresionable y algo hiperactiva a sensible y deslumbrada por Ami, y esta pasó de tímida y extrañamente torpe a encantadora y colaboradora. Cada una de ellas sólo podía pensar en los cambios en sus propios estados de ánimo, en sus respectivos momentos.


Casa de Setsuna

Setsuna: Muy bien, es hora de empacar- la anfitriona suelta las maletas de Serena que estaba cargando.

Serena: Espera un momento, Setsuna- llegaba una rubia que jadeaba de cansancio-. Acabo de salvarme de esas palomas del mal, y además estoy llevando la maleta más pesada.

Setsuna: Yo creo que está exagerando, majestad- dice con el tono más respetuoso que tuviese-. Nunca hubo maldad alguna en esas palomas, sólo estaban molestas; y además su maleta no estaría tan pesada si no la hubiese cargado con tantos mangas de Sailor V y videojuegos- la rubia mira un rato el equipaje que llevaba, y al cabo de un rato debió aceptar que la ex-guerrera del tiempo tenía razón.

La casa de Setsuna estaba tan limpia que la rubia llegó a creer que había entrado a un pequeño palacio, lo cual le dificultó mucho a la dueña de casa para bajarla de aquella nube para que le ayudara. Ya empezaba a hacerse muy tarde y lo único que quería Setsuna era cenar e irse después a dormir.


Casa de Rei

El baño en casa de la morena parecía lo más sensacional del mundo luego del ajetreado día ayudando en diversos quehaceres y recibiendo visitantes al templo Hikawa. Lita sentía que estaba tocando el cielo con la punta de los dedos en medio de tan agradables sensaciones. Debía admitir lo maravillosa que era la vida de su amiga luego de cada día de exorcismos y ventas de amuletos, pero ya se lo iría a decir en cuanto saliera a vestirse, por el momento quería disfrutar tanto como le fuese posible aquella agua tan calentita que cubría su cansado cuerpo.

Rei: ¿Cómo te va, Lita?- se le escuchaba desde algunas habitaciones de distancia.

Lita: ¡Todo perfecto! ¡Ya voy a salir pronto de aquí, no te preocupes!- dijo antes de hundirse una vez más en el agua para sentir como su cara le chillaba de felicidad por tan exquisita temperatura.

Una vez fuera, le daba algo de pereza volver a vestirse, pero al final debió hacerlo, pues Rei le advirtió sobre la cercanía de su anciano e inspirador... digo pervertido abuelo, despertando así las alarmas para nuestra querida castaña.

Rei: Ahora debemos ver qué me llevo- empieza a revisar un sinfín de vestidos y similares en su armario-. Ni loca me atrevería a aparecerme como si fuese una necesitada allá en Alemania. Espero encontrar una ropa que realmente me ayude, pero que también me permita lucir genial ¿Tú qué crees, Lita?

Lita: Es cierto... Cualquier chica haría... lo mismo- decía mientras libraba una batalla campal con la ropa que le había dejado la miko- ¿No crees que mejor me debería poner algo de lo que traje? Tu ropa me queda diminuta y asfixia lo mejor de mí- esto último lo dijo señalándose el pecho.

Rei: Bueno, pero no creo que debas hacer eso, y menos estando semidesnuda- responde algo sonrojada por tener que ver fijamente cómo Lita se señalaba.

Ya Lita se pudo vestir rápidamente antes de que el abuelo pasara por la entrada de la habitación y preguntara si querían algo de té. No consideraron nada mal el ofrecimiento por lo que aceptaron algo gustosas. Bebieron un poco y se dedicaron arduamente a buscar las prendas que hiciesen falta a la morena. Si algo malo pudiese señalar Lita sobre su estancia en aquel templo, tal vez sería que nunca logró ver la cocina a la hora de la cena, con lo mucho que le gustaba cocinar.


Casa de Serena

Hotaru: ¿Otra vez tendremos que dormir juntas, Rini?- pregunta una vez que ya estaban plenamente seguras de que no les faltaba nada por empacar.

Rini: Claro que sí. Por nada del mundo te dejaría entrar en la dimensión desconocida que es la habitación de Serena- responde ahogando una risilla por aquella ocurrencia.

A pesar de lo sencilla y pequeña que veía Hotaru aquella habitación, le parecía realmente bonita y le gustaba mucho la manera de decorar de la pelirrosa. Aún podían jugar a algo antes de acostarse, y una vez más Rini tuvo que recordar a su amiga que no hacía falta llamar a sus "papás" para que le dieran las buenas noches. Tal como dijo la princesa del futuro, les tocó dormir nuevamente compartiendo la misma cama, pero eso no le importó a ninguna de las dos a la hora de acostarse, aunque sí fue algo cómico que Hotaru empieza a abrazarse a Rini como si fuera un oso de felpa y ella con una pesadilla (no la tenía, pero igual se abrazaba fuerte a Rini) apenas se había quedado dormida. La niña del futuro presentía que esta vez Hotaru sí le iba a dar algunas dificultades para dormir.


Casa de Michiru

Las dos tórtolas nuevamente no se preocuparon por el equipaje, ya lo tenían todo hecho desde antes, por lo que únicamente se dedicaron a ver una película romántica y bailar unos cuantos valses antes de considerar que era la hora de acostarse. Estaban realmente bien entre ellas y Hotaru no las llamó esa noche. Podían hacer lo que desearan en su última noche antes de partir a Alemania. No habían estado tanto tiempo disfrutando entre ellas desde aquel día en que Sailor Saturn había despertado nuevamente en aquella batalla contra Neherenia (¿recuerdan que esto es después del primer anime?).


Al día siguiente en el aeropuerto

Ami: ...y estos boletos son para ustedes- terminaba de repartir antes de tomar rumbo, pues ya presentían que el llamado al avión en el que viajaban estaba a punto de sonar.

Darien: ¿A alguien le falta algo más antes de que nos vayamos?- se cerciora una vez más para estar seguro.

Luna: ¡Ya era hora de que las pudiésemos encontrar, chicas!- aparece por primera vez la gata negra en compañía de Artemis (Diana se quedó en el futuro).

Ami: ¿Hay algo que nos quieran decir antes de irnos?- todos miran con interés a los mensajeros lunares.

Luna: Hemos estado unos días investigando acerca de la actividad anormal que sugería la presencia de enemigos en Bonn, y terminamos por encontrar algo realmente perturbador.

Serena: ¿A qué te refieres con eso?- pregunta con gran preocupación, a pesar de que estaba acostumbrada a noticias perturbadoras de parte de ambos gatos.

Artemis: Según los datos que logramos recoger, los enemigos que deben investigar están de alguna manera relacionados con el origen de los poderes de las sailor del Sistema Solar, así que les recomendamos que vayan con mucho cuidado. De todas maneras tenemos que ir a revelarle esto a la reina Serenity y después iremos sin falta a Alemania para darles apoyo.

Mina: De acuerdo. Confiamos plenamente en ustedes.

Ann: ¿Qué quieren decir con esos enemigos tienen que ver con el origen de sus poderes?- tanto ella como Alan estaban algo confundidos por aquel dato.

Luna: De momento eso es todo lo que sabemos. En un principio recogíamos información que sugiere que estos enemigos no son para nada fuertes, y eso motivó a la reina Serenity a elegir aquel lugar para el castigo de las sailors. Pero ahora es distinto, aún si fuesen tan débiles como suponemos que son, esa parte tan intrigante igual supone que deben andar con mucho cuidado, no vaya a ser que sepan que ustedes fueron hasta hace poco sailor scouts- mira a las ex-guerreras al decir esto último.

Rei: Entonces esto puede que sea más difícil de lo que me imaginaba- mira un momento a las demás ex-sailors y después vuelve a mirar a los gatos-. Espero que tengan suerte en enviarle esa información a la reina. En este caso puede que realmente lleguemos a necesitar ayuda si nos los llegamos a encontrar.

Artemis: Por ahora sólo vayan con cautela una vez que lleguen, y de lo demás nos encargaremos a nosotros- empieza a sonar en los altavoces que había que empezar a abordar el avión que iba a Alemania-. Ya es hora, nos debemos ir, Luna. Nos veremos en Alemania, chicas.

Luna y Artemis desaparecen entre el mar de piernas que se movilizaban de un lugar a otro, y nuestros trece viajeros empiezan a dirigirse al avión, muchos de ellos pensando en lo que podría estar esperándoles al otro lado del mundo.

Alan: ¿Saben una cosa? Creo que pase lo que pase, no tendremos tiempo para estar aburridos si tales enemigos son así como los describieron- concluyó justo cuando ya habían subido todos y esperaban el momento del despegue.

CONTINUARÁ...


Y así termina el cuarto capítulo de este fic de Sailor Moon, de un fan para todos los demás fans que se aventuran a leer. El drama y la angustia son por mucho mis peores ángulos a la hora de estructurar una historia, de hecho soy adicto a que mis historias no avancen (o en el peor de los casos no terminen) muy mal, pero esta historia va a requerir de lo mejor de mi ingenio para hacerlo como se debe, ya algunos lectores comprenderán con el pasar de los capítulos a lo que me refiero, especialmente Siramad-san.

Hasta otra