CAPITULO 5

¡Y ahora me lo dicen!

Crucé todo el jardín hacia el rió y me senté en unas rocas mirando hacia la corriente de agua.

Percibí unos pasos que venían hacia mí. Por su aroma supe que era Nahuel. Quería estar sola pero Nahuel era grata compañía siempre. Gire mi cabeza para verle.

— Puedo irme si quieres — me ofreció.

— No, quédate — le dije. Él se acerco y sentó a mi derecha.

El tiempo que estuve sin Jacob, Nahuel me mantuvo a riendas. Congeniábamos como si nos conociéramos de toda la vida. Nos complementábamos. Lo que él no sabía hacer lo sabía yo y así al revés. Lograba sacar de mi mente a Jacob cuando me miraba con esa picardía e inocencia tan propia de él. Se convirtió en poco tiempo en un viejo amigo. De esos que te dan sabios consejos sobre algo que ni siquiera han vivido. O a veces tratando de sacarme una sonrisa dándole un nuevo sentido a frases cursis y trilladas como "nada es imposible" o "el amor es ciego".

Nos quedamos en silencio. El silencio más cómodo del mundo que dos individuos pudieran generar. Escuchábamos el tranquilo río, y nuestros corazones y respiraciones tan calmadas como el río mismo.

Su compañía me calmaba, me daba paz.

Me acerque un poco mas y me recosté sobre su hombro. Su aroma era tan vivo, desbordaba frescura. Tenia matices de selva mojada, agua y sol que te hacían querer estar cerca de él.

Cerré los ojos para que su fragancia me transportara a otro lugar. Él paso su brazo izquierdo por sobre mis hombros, apretándome cariñosamente contra él.

— Ha venido a verte — la voz grave de Nahuel llamo mi atención. Abrí mis ojos. — Jacob ha venido a verte mientras dormías — suspire. — tenia un aspecto terrible parecía estar sufriendo.

— No veo porque debería estarlo — me solté de su abrazo y me separe un poco.

Jacob no tenía razón para estar sufriendo. No conocía mis sentimientos ni había muerto nadie.

— Creí que eras más astuta que eso — dijo irónicamente. Le mire suspicaz.

— Esta sufriendo por ti — espero mi ausente respuesta y siguió — creo que esta distancia que toma es por eso

— No tiene sentido. Si me quiere ¿porque no me lo dice?

— No lo sé. No se si es un ser que actué con sentido. Pero lo que si sé es que te ama y se castiga por ello.

— ¿Que te hace pensar que me ama?

— Como te mira, como te cuida, la reciente escena de celos en el lago y el hecho de que pasa por tu casa mientras duermes como si no pudiera estar alejado de ti por mucho tiempo.

Eso no podía ser así. Jake siempre se preocupaba por mí, seguro era eso lo que veía Nahuel. Pero sigo sin entender porque se aleja. Si estuviera enamorado de mí porque no me lo dice y ya ¿A que le tiene tanto miedo?

El resto de la conversación con Nahuel estuve hundida en mi mente y él lo sabia, pero no le importaba después de todo fue él quien encendió la luz a esas ideas.

Al cabo de un rato me dejo sola para que medite. Solo conseguí más confusión. Algo hay que me ocultan todos en mi familia y creo que también involucra a Jacob ¿Por que mamá me pediría tiempo para hablar con él? ¿Por que Jacob se aleja de mí tan de repente?

El único que parecía estar de mi lado era Nahuel. Si hasta vio algo que yo no fui capaz de imaginar. Si no fuera por él estaría totalmente sola. Y ahora más que nunca lo necesito. Sin Jacob la soledad me envuelve y con Nahuel me siento acompañada.

A punto de quedarme dormida sobre la hierba a la orilla del río, me atrapó el olor a lobo. Mi lobo. Mi Jacob vino. Me exalte cuando lo sentí a mi lado.

— ¡Jacob! — exclamé, levantándome a la velocidad de la luz para poder abrazarlo. Él me elevo por los aires dándome unas vueltas. Exudaba felicidad. Lo apreté fuerte hacia mí para no dejarlo ir.

— Te extrañe — murmuré. Se sentía el tamborillar de nuestros corazones como si fuera el único sonido del mundo.

— Yo también, Nessie — dijo con voz rasposa.

— ¿Por que te fuiste? — le pregunte sin soltarme de sus brazos.

— Perdona Nessie, no lo volveré a hacer — susurró algo triste, evadiendo mi pregunta.

— ¿Están Bella y Edward en tu casa? Necesito verles — me pregunto zafándose de mi presa y cambiando de tema bruscamente.

— No lo sé — le quede mirando.

Él me devolvió la mirada mas dotada de hermosura de la vida. Durante unos segundos las palabras fueron inexistentes e innecesarias. Jacob me amaba, sus ojos lo gritaban. Pero también había algo mas que no lo dejaba ser pleno.

Se acerco a mí hasta juntar nuestras coronillas, con los ojos cerrados, puso una mano en mi mejilla y yo ubique la mía sobre la suya. Le mostré lo que estaba sintiendo en ese momento.

Nuestros cuerpos juntos, el calor de nuestras pieles en contacto, los latidos desbocados de nuestros corazones, las respiraciones sincronizadas, la cercanía de nuestros rostros, el roce de nuestras narices, su aliento invadiéndome... mis deseos de besarlo...

Quito mi mano repentinamente ante la ultima imagen.

Su distancia y su rostro dolorido me dejaron desconcertada. La luz que desprendían sus ojos se había apagado como la llama de una vela.

— No, Nessie... — hizo una pausa — primero tienes que conocer toda mi historia, no quiero secretos contigo.

— ¿De que estas hablando? — me resultaba difícil entender las palabras que recitaba.

— Primero tengo que hablar con tus padres — ¿que? ¿Mis padres están involucrados en los secretos de Jake?

No esperó que yo reaccionara y salió en dirección a la puerta principal de la casa de mis abuelos.

En el mismo instante en que Jacob iba a girar la perilla de la puerta, mi padre apareció. Nos quedamos parados inmóviles, observándolo. Estaba segura que la aparente calma que dibujaba su rostro era una fachada de una creciente preocupación. El intercambio rápido de sus miradas daba cuenta de que estaban teniendo una conversación, los asentimientos de mi padre no eran más que la prueba de aquello.

Mamá apareció al lado de papá cuando retómanos el paso hacia el interior. Se la notaba nerviosa, su expresión no me podía engañar. El leve frunce de su ceño la delataba.

Nos dirigimos en silencio a la sala de estar. Podía sentir en la piel la tensión que nos rodeaba. Nunca pensé que me podrían ocultar algo que provocara ese clima entre los tres. Empecé a tener miedo de lo que pudieran decir.

Papá se paro en seco antes de poder sentarse. Giró hacia mí y atravesó a paso glacial la corta distancia que nos separaba. Apoyando sus dos manos en mis mejillas, me miro y me dijo:

— No debes tener miedo — sonaba serio y seguro — nunca voy a dejar que te pase nada malo... Reneesme, tú y tu madre son mi vida — hizo una pausa para mirar a mamá que nos observaba desde uno de los lados del sofá — y como has madurado tanto en este ultimo tiempo... creemos que debes conocer algo mas de nuestra historia.

Me parece bien pero... ¿que tiene que ver Jacob en todo esto? Algo me dice que todas estas cosas raras desde comentarios de la tía Alice, el alejamiento de Jake y hasta pedidos de tiempo de mamá para confesarle mi amor a Jacob, formaban parte de un rompecabezas. ¿Pero como encajaban todas estas fichas?

— Sentémonos todos para estar más relajados — sugirió mi papá.

Mamá y papá se ubicaron juntos en el sofá blanco del centro. Jacob se sentó en uno del costado. Y yo decidí situarme en los sillones otomanos delante de la mesa de café enfrente a mis padres.

Observe a mamá que estaba mirando al vació, como si estuviera en trance. Algo le estaba diciendo a papá. Y papá mientras miraba preocupado a Jacob.

Esto no era lo que esperaba. ¿Acaso querían que tocara a alguien así manteníamos una conversación silenciosa unilateral? El silencio hizo mella en mí.

— ¿Alguien va a hablar? — Exclame — porque si no es así yo tengo muchas cosas que decir

Tres pares de ojos se fijaron en mí denotando mi enojo.

— Hijita... disculpa — me aclaro mamá.

Abrí bien los ojos y levante las cejas para darle paso a su voz. La voz que me revelaría esa historia oculta. Ahora todos la mirábamos a ella. El sonido del tic-tac de las agujas del reloj reinaba en la habitación. El silencio estaba desquiciándome.

Papá froto suavemente su mano en la rodilla de mamá, alentándola para que empiece.

En respuesta mamá hundió su labio inferior debajo de sus incisivos, respiro hondo y comenzó su discurso.

— Amor... tú conoces nuestra historia a medias...

Eso me dejo pasmada.

— Veras — mamá prosiguió — como ya sabes conocí a Edward siendo humana a los 17 años, recién transferida a la secundaria de Forks. Estuve fascinada por él desde el primer día que le conocí — Jacob distrajo mi atención desparramándose en el sillón, impaciente — al principio tu padre se negaba a que estuviéramos juntos, pero yo no se lo permití. Él pudo controlar su sed de mí de una manera hercúlea y pudimos tener un noviazgo hermoso y devoto... — hizo una pausa para tomar aire profundamente y se aferro a la mano de papá — hasta que el día de mi cumpleaños 18 tu tío Jasper me quiso atacar cuando me corte el dedo con un papel.

«No estaba pasando una buena época y le resulto difícil controlarse ante mi torpeza. Ahora ya no hay rencores, lo comprendo... pero el punto es tu padre sufrió ante esa escena y no tuvo la mejor idea que dejarme "para que mi vida ya no corriera mas peligro" — la cara de papá expresaba angustia y dolor ante el recuerdo — cuando el se fue... yo caí en una depresión infinita durante seis meses. Me aleje de todos mis amigos. No me apetecía vivir si no era con él... y por esa ausencia y desesperación que sentía comencé a tener visiones de él en situaciones limites — sus palabras entraban por mis oídos y se fijaban a mi corteza como si fueran mis propios recuerdos — una de esas situaciones las generaba el andar en motocicleta...»

« Pero necesitaba a alguien que me enseñara a usarlas. Sabía que Jacob entendía del tema, así que fui a buscarlo. Pasábamos mucho tiempo juntos en su garaje arreglando las motos. Él... — pispio a Jacob que la miraba atentamente — calmaba mi profundo dolor e hizo que volviera a la vida. Su presencia me hacia sobrellevar la ausencia de Edward. »

« En uno de mis momentos de desesperación porque ya no tenia mas visiones de tu padre, decidí hacer algo estupido como saltar de un acantilado. Si no hubiese sido por Jacob estaría muerta. Pero fue demasiado tarde para poder evitar la visión de Alice y como no podía ver a Jake, pensó que había muerto. Rosalie se encargo de pasarle el mensaje a Edward. Y él se dirigió a los Vulturis para acabar con su vida. Yo no podía concebirlo, así que fui con Alice a Volterra dejando a Jacob... desconsolado — mi ceño se frunció involuntariamente ante mi confusión — bueno esta es la parte difícil... la que no conoces.»

« Jacob en el tiempo que pasamos juntos... se enamoró de mí — se corto mi respiración por varios segundos, hasta que ella retomó — pero volví con Edward, destrozando a Jake y me dolía mucho ver a mi amigo así. Paso un tiempo alejado en el bosque pero volvió y esta vez fue insistente con sus sentimientos.»

« Si bien yo estaba feliz con Edward, no podía soportar estar lejos de Jacob y hacerle ese daño. Era mi mejor amigo. No se cansaba de salvarme la vida. Retomamos la amistad a sabidas cuentas de que el seguía enamorado. Insistió tanto, que no fue hasta después de haberme comprometido con tu padre que me di cuenta que estaba enamorada de él. También »