Disfruten, luego de un tiempo llegó.
Capítulo 4: encuentros
- ¿Y la vez que Filch tenía el papel que decía "mi gata me abandono. Busco pareja"?
- Jaja, me había olvidado de esa- dijo Ginny agarrándose las costillas. No recordaba la última vez que se había reído tanto.
Si alguien le hubiera dicho a Ginny Weasley que estaría almorzando con Harry Potter en Londres, riéndose como en los viejos tiempos, seguramente lo hubiera llamado loco. ¿Cómo volver a mirar a los ojos a la persona que tanto la había lastimado, y aún así, perderse en ellos como ayer? ¿Perderse en ellos como ayer? Ella no se estaba perdiendo en nada. Simplemente estaba allí, dándole tiempo a su amiga de que arreglara las cosas con su hermano… si, eso era lo que hacia. Si la estaba pasando bien, era solo algo secundario.
El problema era que Hermione y Ron habían tenido más que tiempo suficiente para arreglar las cosas. Bueno, no en realidad. No habían cruzado palabra desde que Hermione se había ido del departamento del pelirrojo. Pero Harry y Ginny no sabían eso, y lo más probable era que si lo supieran, no hubiera cambiado en mucho las cosas. Ninguno de los dos había notado que habían pasado tres horas desde que se habían sentado para almorzar.
Era como si hubiera una burbuja alrededor de ellos dos. Hablaban de todo. De todo y de nada. De Ron, de Hermione, de Hogwarts, de Quidditch, del trabajo de Ginny en Estados Unidos. Pero nada de lo que los dos sabían debían hablar. Y de lo que más querían evitar. Fue cuando, casi rompiendo la burbuja que había alrededor de ellos una mujer se acerco a la mesa.
- Harry!- dijo en un chillido histérico
- ho... hola Clarissa – respondió un avergonzado y muy incómodo Harry. ¿Después de cuanto tiempo aparecía Clarissa de la nada? Justo cuando Ginny había vuelto…
Parecía que el hecho de que Harry le devolviera el saludo había hecho que la chica explotara de felicidad. Tal vez creía que no recordaría su nombre, o que ya que estaba sentado con su novia, la ignoraría.
- Oye, no sabía que estabas de novio. – dijo mientras su tonta sonrisa abandonaba su cara.
- Oh, no no, yo no soy su novia – dijo Ginny. Se sorprendió al sentir que le dolía decir eso. Pero tal vez Harry estuviese interesado en esa chica, y ella tan solo entorpecía todo. – Soy Ginny Weasley, una amiga.
La única neurona que paseaba despierta por el cerebro de Clarissa, ató cabos, relacionó nombres y recordó.
- Ginny… ¿Así no se llamaba la chica por la que me dejaste? – dijo. Pero no se veía triste, de hecho, esperaba expectante la respuesta del chico de pelo azabache con una sonrisa. Tal vez le alegraba haber dicho algo correcto.
Harry palideció. Absolutamente todos los días de su vida Clarissa era estúpida. ¿Porque hoy había decidido que su cerebro debía funcionar?
- eh... yo… te llamo luego, si Clarissa? – dijo mientras trataba de desviar el tema, y la mirada de la pelirroja. ¿Cómo era que cosas así siempre le sucedían a él? Seguramente la suerte hoy, como de costumbre, estaba trabajando para Ron. Ron… dios santo, se había olvidado por completo de Ron!
- Ginny, toma tu abrigo. Debemos ir a buscar a Ron y a Hermione, ¿recuerdas?- dijo ignorando completamente a la chica que parecía haberse petrificado con el solo hecho de escuchar que él la llamaría.
Pero las palabras solo rebotaron en la cara de la pelirroja. La chica por la que me dejaste… la chica por la que me dejaste. Ginny no recordaba nadie de Hogwarts llamada Clarissa. Tal vez Harry le había mentido a la rubia para sacársela de encima. Si que parecía fastidiosa. Pero, después de todo, él le había dicho que la llamaría. Inconscientemente comenzó a morderse las uñas. Si Hermione la vería. Había estado regañándola por años por morderse las uñas. "Ese hábito que Potter te causa" decía generalmente. Oh no! Hermione!
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Había pasado lo que sería una hora mirándola, allí sentada frente a la fuente. Sabía que nada bueno resultaría de quedarse allí, pero simplemente no podía dejarla.
Lentamente se acercó, y sintió los ojos de Hermione mirándolo. Estaban rojos, cansados. Se maldijo por dentro. Había estado llorando.
- Ron ¿qué haces aquí?- preguntó ella secándose las últimas lagrimas rebeldes que caían por sus mejillas.
- Escucha Hermione, es tarde, no deberías estar aquí sola.-dijo él, tratando de sonar distante.
- ¿y a ti que te importa si no despierto mañana? (n/a: segunda frase de cierta película que pongo. a ver si adivinan cual es)- dijo ella, devolviéndole el tono frío al pelirrojo
- Me importa porque tengo nueve mensajes en mi celular de cada miembro de mi familia diciéndome que si hago algo para que tú y Ginny vuelvan a EE.UU. sin antes pasar a verlos, me matarán. Por eso me importa.- dijo, y tomo a la morena por la muñeca para llevarla hacia su auto. Aunque ella se resistió un poco al comienzo, terminó caminando de mala gana.
Estaban los dos dentro del coche de Ron. Hermione sonrió. Definitivamente Ron había heredado algo de la obsesión de Arthur por las cosas muggles. Volteó para encontrarse con él sonriéndole. ¿Por qué tenía que ser así? ¿Por qué tenia que hacer todo lo que la alejara de su idea de odiarlo?
- Bueno, y ¿a donde te llevo? – dijo él por fin.
- eh… yo… - empezó a balbucear. Recién había reparado en ese pequeño detalle.- yo no tengo idea donde ir.
- Púes yo si- dijo el pelirrojo, sonriendo.
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Estaba atardeciendo en Londres. Las calles, los lugares, tantas cosas que parecían seguir igual que ayer para los ojos de quienes pasaban por allí todos los días, eran tan distintas para ella. Tanto que hasta parecía cruel. Miró a su costado. Harry caminaba tranquilo a su lado. Hacía rato que habían dejado de hablar, cuando a ella le había atacado una crisis al darse cuenta de que su amiga estaba perdida por algún lugar de Londres. ¿Con él también sería así? ¿Seguiría siendo el mismo a los ojos de todos, pero alguien completamente distinto para ella? Así era como debía ser… por decisión de los dos sabía que debía dejar las cosas como estaban.
Se desplomó en un banco de una plaza. Hacía horas estaban caminando. Ginny estaba tan desesperada que ni había querido escuchar las súplicas de Harry por ir a buscar su auto. Había dejado a su amiga, la había dejado cuando ella más la necesitaba. Sabía lo difícil que era para Hermione ir allí, tanto como para ella. ¿Por qué si por tanto tiempo había estado evitando volver a Inglaterra y encontrarse con Harry, ahora había cambiado a Hermione por esas dos cosas?
Se tapó la cara con las manos y comenzó a llorar. Comenzó a llorar por todo, por haber abandonado a Hermione, por haberse dejado convencer de armar una valija y venir a Londres, por haberse encontrado a Harry, por haber almorzado con él… tantos sucesos que solo habían pasado en pocas horas. Pero lloró. Y lloró por muchas otras cosas que habían pasado hace tanto, que había olvidado, y que ahora parecían renacer. Lloró, sin acordarse de que no estaba sola, lloró porque sentía que hacia demasiado tiempo no lloraba. Lloró porque se dio cuenta de que las veces que había llorado no eran genuinas. Lloró y casi ni sintió que alguien se sentaba a su lado.
Odiaba sentirse así. Tan impotente. Esa sensación que sentía cada vez que veía a Ginny llorar. Esa furia desesperada por matar a quien causara que la pelirroja sufriera.
¿Pero qué pasaba cuando sentía que era él el culpable de su sufrimiento? No, Ginny ya no lloraba por él. Ya no lloraba, o reía o suspiraba por él. Seguramente otro ocupaba ese lugar ahora. No sabía que hacer, como consolarla… tantas cosas que había hecho parecían patéticamente simples comparadas con la sensación de inutilidad que lo invadía en ese momento. Y seguramente hubiera preferido morir en algunas de las tanta oportunidades que el destino le había ofrecido, a escuchar llorar a Ginny un segundo más.
- Gin, cálmate… - dijo abrazando a la pelirroja y acariciando su cabello- de seguro Hermione y Ron se encuentran bien.
Ginny se enderezó, dejando los brazos del chico de los que nunca quería irse. En ese momento sus ojos enrojecidos se encontraron con los suyos, tan verdes como los recordaba. Sonrió. Iluso, pobre e inocente Harry. … Hermione y Ron… él creía que ella lloraba por Hermione y Ron.
- yo… yo también creo que están bien. – dijo ella por fin. Podría haberse quedado muchísimas horas más allí, sentada mirando al muchacho de pelo azabache. ¿Qué era lo que había en él que la tranquilizaba, que le aseguraba que nada malo podría suceder?
Se levantaron y comenzaron a caminar. Cuando llegaron a la puerta de un lujoso edificio, Ginny reparó en el tiempo que llevaban caminando.
- Harry, donde... ¿donde estamos?
- Este es mi departamento, creí que talvez querrías cambiarte para ir a cenar- dijo con una sonrisa.
Si… claro que si… pensó la pelirroja. ¿Qué estaba diciendo? ¿Cenar? ¿Cambiarse? ¿Pero cuando…?
- ¿y qué me pondría, tu antigua túnica de Quidditch para salir?, porque que yo recuerde mi valija fue muy oportunamente olvidada en el café por nosotros dos.-
Dios, como amaba cuando Ginny era sarcástica.
- No, yo me tome el atrevimiento de mandar a traerla cuando preguntabas si Hermione había decidido tal vez ir a visitar a Crabbe a Azkaban.
La menor de los Weasley sonrió. Un almuerzo, llanto y caminata por la ciudad con Harry Potter. Ya se había traicionado a si misma ese día de tantas formas, que tal vez un final para cerrar el día no la mataría. Suspiró y siguió a Harry por el ascensor, completamente ajena a la felicidad que embargaba al ojiverde. Tal vez no era tan malo arruinar un día perfectamente normal de vez en cuando…
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Llegaron a un departamento, no muy lejos del de Ron. Había algo de ese lugar que se le hacía vagamente familiar. Sabía que jamás había estado allí, pero si embargo…
- es el departamento que nos regaló Moody cuando nos casamos- dijo Ron como si hubiera leído su mente. Habló como si estuviera comentando el clima, y había algo en su tono distante que le dolió a Hermione.
Ella en cambio no podía tomar el tema con tanta ligereza… pero trató de sonar lo más natural y fría que pudo. En ese momento recordó lo que había ido a hacer allí. Sabía que era en vano, pero sacó la copia del divorcio que llevaba en su cartera.
- mira Ron, tu y yo sabemos que esto no da para más. – dijo mirando al pelirrojo a los ojos.
Ron de repente observó a la castaña, la observó realmente desde que había llegado. En el fondo de su corazón todavía la seguía queriendo, no sabía que clase de sentimiento era ese, pero estaba seguro de que, por mucho que tratara de ocultarlo, él tan solo quería que ella fuese feliz. Y tal vez con la persona que estaba ahora, era feliz. Hacía mucho tiempo que nada pasaba entre ellos, y un papel no cambiaría eso.
Se sentó y comenzó a leer el documento. Allí era donde terminaba. Una relación que había sobrevivido a todo tipo de cosas, las más extrañas, las más tristes, las más felices, siempre juntos. Aún podía recordar el día que había entrado por la puerta de su compartimiento del Expreso de Hogwarts.
- Supongo que nadie encuentra a su alma gemela cuando tiene 10 años, no? – dijo con vos ronca, pero levantando la mirada y sonriéndole a Hermione. Sintió algo extraño cuando ella le devolvió la sonrisa.
- ¿Sabes que? – dijo Ron de repente.- Acabo de recordar que Harry y yo tenemos una cita doble hoy. Esto tendrá que esperar hasta mañana.
Hermione no podía creerlo. Justo cuando parecía que Ron iba tener una actitud madura, tenía que abrir su bocota.
- No, Ron, solo te tomara tres minutos- lo siguió ella por la casa en vano. El pelirrojo tomo una camisa de su bolso y se la cambió como si fuera lo más común del mundo, lo que provoco que Hermione se sonrojara. Luego, sin más explicaciones, salió del departamento.
Pero eso no se iba a quedar así. Espero que no planees casarte con tu cita Ronnie, porque yo me encargare de que te odie.
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- ¡Dios mió estoy teniendo una visión!, Paravati tiene razón cuando dice que debo dejar el firewishky -
- No Seaumus, no estas teniendo una visión… son Ginny y Harry!
Un grupo de jóvenes estaba sentado en un lugar del Pub que frecuentaban. En su mayoría eran ex-Griffindors, y lo que les gustaba de aquel sitio, era el parecido que tenía con el bar de Hongsmade, las Tres Escobas.
Harry sonrió. Sabía que se irían a encontrarse con alguien. Y por una parte eso lo alegraba. El estar con Ginny, poder mostrárselo a todos, sentirse tan genial como hacia tiempo no se sentía. Miró a la pelirroja. Se alegró aún más al comprobar que ella también sonreía.
Se dirigieron a la mesa donde estaban todos y sintió un escalofrío cuando Ginny le susurró al oído "Me engañaste Potter solo íbamos a ser tú y yo", lo que le impidió notar como Neville se desvivía en hacerle señas para que huya, escape, evacue el lugar en ese momento.
Entre la gente que saludaba Ginny, la música del lugar y la inmensa alegría que tenía, no pudo tampoco notar como dos chicas se acercaban a él acompañadas por su amigo.
-¿Olvidaste nuestra cita doble amigo? – dijo Ron.
Harry solo quería causarle dolor. No podía odiar más a su amigo en ese momento, y deseó que la chica que lo miraba desde un rincón, lo hiciera sufrir tanto como él sabía, su amigo pelirrojo podía sufrir. Es lo menos que se merece, pensó, al ver la cara de decepción y confusión de Ginny.
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Nota de la Autora: después de un tiempo, el tercer capitulo llegó. Me quedó más Harry/Ginny. Pobre Ron tan malo Harry quiere causarla dolor por haber arruinado la cita con su hermana xD, bueno de eso ya se encargará Hermione. Iba a poner toda la escena del bar en este capitulo, pero mejor dejarlos con un poco de suspenso .
Muchas gracias a todos por los reviews, a viloka potter, Nimue-Tarrazo, Paulina, La.Pauliitah.Weasley, BiAnK rAdClIfFe, Floor Grint, R.W. Siempre son bienvenidos sus comentarios!!!
Ah, y hubo unas frases de una película que amo, que agregue en la historia.
¿Ves? ¿Quien pide amor si puedes tener odio ciego?
¿Y a ti que te importa si no despierto mañana?
A ver si adivinan de cual es
