NdT: favor de revisar final del capitulo 3, porque añadi algunos párrafos para equilibrar con este capitulo. Gracias :)

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"LA SUMA DE LAS PARTES"

Autor: holdmybeer

~oOo~

((4))

El Año Nuevo fue bienvenido con fuegos artificiales espectaculares sobre todo en las áreas mágicas. «Sortilegios Weasley» había vendido completamente su existencia de fuegos artificiales antes de Navidad, debiendo vender lo que producían tan pronto como lo empacaban.

La Madriguera era el centro de un torbellino de colores y sonidos y luz, de dragones brillantes peleando en aire antes de explotar en una cascada de chispas, y pegasos encabritados que salían disparados dejando senderos de luces multicolores dejando escapar fuegos artificiales con cada batir de sus alas.

Cuando las celebraciones terminaron y los invitados de La Madriguera comenzaron a retirarse, Harry, Ron y Hermione regresaron a Grimmauld. Ellos saludaron las primeras horas de 1999 en la biblioteca bajo poderosos hechizos silenciadores y las familiares protecciones de privacidad. Ninguna palabra se intercambió. Harry no iba a insultarlos preguntándoles si estaban seguros, y ninguno de ellos iba a dejarlo.

Según un acuerdo silencioso, Ron fue el primero. Ninguno de ellos había tocado ni una gota de alcohol o pociones de alguna clase, queriendo asegurarse de que nada resultara mal.

Ron se quitó la túnica exterior y la camisa en silencio, después inhaló hondo y se arrodilló sobre el suelo. Mirando a Harry, asintió, y Harry apoyó una mano sobre su omóplato derecho. Él realizaría el hechizo y por tanto sería el foco del vinculo. Estaríamos todos vinculados, pero la magia pasaría a través de él.

El hechizo no contenía palabras, el libro había sido derogatorio hacia la idea de "poner en palabras tal sagrado acto de confianza", pero requería una inquietante familiaridad con magia de almas. Harry estaba incómodamente consciente que de no ser por su experiencia reticente con Horcruxes y posesión, sería muy improbable que hubiese podido hacer este hechizo sin mucha mayor práctica.

Harry cerró los ojos y realizó el hechizo, un paso sin palabras a la vez. Sintió que la magia se reunía entre su palma y el hombro de Ron, sintió su propio cuerpo como una entidad brillante junto a la entidad completamente diferente que era Ron, y en el nudo de magia en su mano la extraña amalgama entre ambos. En un impulso, aferró la mano de Hermione con su mano libre, y sintió el resplandor de la magia de ella unirse a la de ellos ya mezclada hasta que brilló como un pequeño sol, y después forzó su magia *abajo*.

Ron jadeó y los ojos de Harry se abrieron de golpe. En un instante, la Marca había sido quemada sobre la piel, y más allá de eso, debajo de ella, Harry vio la magia unida entrar al cuerpo de su amigo como hebras de luz entrelazadas con la misma luz de Ron, haciendo que la desvanecida cicatriz de Harry ardiera con la sensación familiar de magia de almas.

Harry retiró su mano como si le quemara, pero la Marca ya estaba allí, tres círculos negros precisos, y después la otra mano de Hermione estaba apretando la de él y se descubrió de algún modo sentado sin tener memoria de haberlo hecho.

―Respira ―dijo Hermione, en voz baja y urgente, y Harry lo hizo. Una respiración detrás de la siguiente, en forma lenta y estable, hasta que consiguió enfocarse de nuevo.

―¿Compañero? ―Ron se había dado la vuelta para observarlos, una mirada de preocupación en sus ojos―. ¿Fue el hechizo?

Sí. No. Harry no estaba seguro de que responderle y no logró encontrar las palabras. De todos modos, al final lo intentó―. Magia de almas. Mi cicatriz dolió.

Hermione se puso mortalmente pálida. Un momento después estaba realizando hechizos médicos dirigidos a su cabeza. Luego, con renuencia, bajó de nuevo su varita.

―No parece haber nada malo.

Harry meneó la cabeza―. No se sentía como el Horcrux. Yo... yo creo que reconoció la sensación de magia de almas y reaccionó a eso.

―Puede ser ―dijo Ron, algo intranquilo―. A veces las cicatrices de hechizos Oscuros reaccionan alrededor de otra magia Oscura. Bill me lo contó una vez.

―¿La versión mágica del codo que duele cuando se acerca una tormenta? ―inquirió Harry. Ron no pareció entender la referencia, pero Hermione asintió despacio.

―Quizás ―dijo ella―. Deberíamos... ―vaciló.

Harry negó con la cabeza―. Fue la sorpresa más que nada. Yo … por un momento sentí haber vuelto al quinto año. El hechizo funcionó bien, vi como se asentaba dentro de la magia de Ron.

Hermione frunció los labios―. Entonces continuaremos ―vaciló apenas un momento antes de quitarse la túnica y su blusa, quedando en sostén y pantalones mientras se sentaba en el suelo.

Harry trató de no mirarla y cerró los ojos en el momento en que colocó su mano derecha sobre su hombro, y apretó la mano de Ron con la otra.

La segunda vez fue mucho más fácil. El vínculo con Ron ya estaba en su lugar, y la magia respondió con ansias. Su magia combinada ardió brillante y quedó grabada en el cuerpo y alma de Hermione en un instante. Y esta vez Harry no se inmutó ante el dolor agudo en su cicatriz.

Hermione hizo una mueca de dolor cuando la magia se hundió en su piel, pero no se movió, y Harry abrió sus ojos para mirar la Marca. Era idéntica a la de Ron, y Hermione dejó escapar aire en forma lenta cuando Ron asintió en su dirección.

Después Ron le dio una mirada a él―. ¿Harry?

―De acuerdo.

Harry pensó en la manera más fácil de hacerlo, tomando en cuenta su experiencia con las Marcas en Ron y Hermione, luego se colocó de rodillas entre ellos dos. Se sintió expuesto sin su túnica y camisa, pero no era nada más de lo que Ron y Hermione ya habían hecho. Nada que no hubieran visto durante su año en fuga.

Vaciló, después intentó alcanzar su hombro lo más que pudo. Su mano no se encontraba en la posición exacta, pero sería mucho más fácil crear la Marca teniendo algo donde enfocarse. No quería intentarlo sin ese foco a menos que fuera estrictamente necesario.

Las manos de Ron y Hermione se enlazaron con la suya sin necesidad de que se los pidiera, y por un momento fue todo en lo que se concentró. Dos manos cálidas en la suya, sus latidos en sincronía, y después se extendió en busca de su magia por tercera vez.

Fue diferente, aunque familiar, la magia unida de los tres se reunió debajo de sus manos unidas y luego empujó esa magia dentro de sí mismo. Por un momento cegador todo lo que pudo sentir fue el intenso dolor de la Marca mientras se hundía dentro de su hombro y se asentaba profundo dentro de su magia. Después la quemadura se desvaneció y él liberó el aire que no se había dado cuenta que retenía.

Sus manos se soltaron. Dedos suaves rozaron su hombro todavía sensible.

―Luce perfecta ―dijo Hermione, y las palabras tuvieron un extraño eco en su mente.

La magia, si bien dolorosa, se sentía ahora perfecta además. Como si hubiese faltado una pieza y ahora encajaba en su sitio como la tercera parte de su vínculo unido.

También él se sentía distinto. No demasiado, pero ahora sentía que había más de él que antes, dos partes veladas de su conciencia que nunca antes conoció. Harry se enfocó en esas dos partes nuevas que no-eran-del-todo-él y empujó un pensamiento hacia los lazos duales.

[¿Funcionó?]

El jadeo de Hermione y los ojos enormes de Ron fueron toda la respuesta que necesitaba. Fue saludado por el asombro de Ron y una sensación de alivio por parte de Hermione.

[Sí], dijo ella, encantada y maravillada y emocionada a la vez. [Merlín, .]

~oOo~

La primera experiencia de Harry con el veritaserum, después de la Marca fue un desastre inexcusable.

Tres gotas de poción, una pregunta inicial dolorosamente familiar - ¿Cuál es tu nombre? - y Harry se encontró en el piso, vomitando hasta que no le quedó nada más que bilis. Su corazón frenético era como un trueno en sus oídos y sentía como si alguien hubiera hundido un cuchillo en su cerebro para luego *retorcerlo*.

Fue consciente de manera distante de manos en sus hombros y una gota de amargor en su lengua mientras alguien sostenía su cabeza hacia atrás, y luego, a lo lejos, una voz masculina hablando palabras que probablemente debería conocer.

―...arry! ¡Harry!

Una letanía de hechizos en alguna parte en una voz femenina aterrorizada y magia contra su piel le siguieron.

―De acuerdo con esto, no hay nada malo con él, yo... ¿Harry? ¡Harry!

Algo se aclaró en su mente, en forma lenta y perezosa como transitar por arena movediza. Abrió sus ojos con precaución - ¿los había cerrado? - y gimió. La luz era dolorosamente brillante y todo demasiado claro y los colores demasiado vívidos.

―'abeza duele ―su voz sonó áspera―. 'e pa'o?

―¡Harry! ―la voz de Hermione fue más suave esta vez―. Merlín, Harry, nos quitaste una década de vida.

Un trapo húmedo apareció en su campo de visión, sostenido por una mano áspera. Harry lo apretó contra su frente y se aferró a su deliciosa frialdad como a un salvavidas. Una botella pequeña apareció también, y Harry tragó la poción sin hacer preguntas. Sabía a analgésico contra el dolor de cabeza.

Comenzó a sentir alivio. El dolor desapareció. La luz se volvió tolerable.

―¿Harry? ―inquirió Ron.

―La Marca ―dijo Harry con voz ronca. Sentía como si hubiera estado gritando―. Cuando Hermione me preguntó mi nombre. La magia actuó confundida. Soy Harry, pero parte de la Marca es Ron Weasley. Parte de la Marca es Hermione Granger.

―Y la magia es nueva y no ha tenido tiempo de asentarse ―concluyó Hermione y se mordió el labio―. Harry...

Él ya sabia lo que ella estaba a punto de decir.

―No. Voy a darle a mi magia tiempo de acostumbrarse ―se apresuró, antes de que ella pudiera rebatirle―, pero tengo que aprender. Cuando menos es diferente. Quizás este sea el respiro que estábamos esperando.

Hermione no pareció convencida. Harry no la culpaba. Tampoco se sentía especialmente convencido.

~oOo~

Dos días más tarde, después de darle tiempo a las Marcas para asentarse, Harry lanzó el Fidelius por segunda vez.

Ellos habían buscado una locación adecuada para practicar los hechizos más destructivos y cuestionables que habían descubierto, y finalmente se decidieron por la inhabitada isla de Orkney. Sus principales calificaciones, en la mente de Harry, eran que se encontraba a una buena distancia de otros humanos, y tenía muy poco que pudiera atraer turistas.

Grimmauld Place era un sitio demasiado arriesgado para hacer los hechizos que ellos deseaban, y la isla se encontraba adentro del rango de Aparición, si bien apenas, en el caso de Ron y Hermione. De ser necesario, había muchos lugares donde ellos podrían dividir el viaje en dos. Ellos habían tenido muchísima experiencia con la campiña inglesa. El clima no era peor al que estaban acostumbrados en Hogwarts, en realidad, y contaban con magia para mantenerse calientes y secos.

El área que habían escogido era una sección agradable de pasto, razonablemente plana, y les tomó la mayor parte del día el colocar protecciones. Encantamientos repelentes de muggles, seguidos por las defensas normales, y después varias horas para emplazar el Fidelius. Para cuando estuvieron listos para la parte final, el sol hacia mucho que había desaparecido, y ellos tres se encontraban al borde del agotamiento.

―¿Estás seguro que puedes con esto, compañero?

Harry le dio una mirada a Ron―. Mejor ahora que tener que regresar mañana y rehacer todo el trabajo preparativo. ¿Tienes las pociones?

Ron levantó una bolsa pequeña, y Harry suspiró―. De acuerdo. Hagámoslo.

Hermione pareció querer discutir. Luego sacudió la cabeza, acostumbrada a la testarudez de Harry.

Levantar el Fidelius le fue más fácil que antes, pero la cantidad de magia que llevó fue suficiente para dejarlo mareado. La sobrecarga cuando el Fidelius quedó emplazado sobre la tierra vacía fue mucho más que lo que demandó el sótano de Grimmauld. Los requerimientos definitivamente dependían del tamaño del área, pensó Harry de forma distante, y quizás ellos habían sido un poco demasiado ambiciosos con la escala de cosas.

Una botella de poción tocó sus labios y bebió sin pensar. Una oleada de energía le siguió haciendo que el mundo se volviera más claro, y una segunda botella apareció que esta vez sostuvo por sí mismo. Esta sabía a poción para el dolor de cabeza y rápidamente alivió la pesada palpitación detrás de sus ojos.

―Gracias, amigo.

―¿Mejor?

Harry asintió, y Ron sonrió―. Entonces vayamos a dar un vistazo. El Escondite de Harry se encuentra en la isla de Fara.

Ver como la extensión de hierba de la isla parecía de alguna manera alargarse como un trozo de elástico hasta mostrar otro pedazo de terreno era surrealista. Esto, sin embargo, no fue lo que atrajo la atención de Hermione.

―¿El Escondite de Harry? ―demandó ella.

―El Guardián Secreto hace el secreto, esa es la regla ―dijo Ron con satisfacción.

―¿El 'Escondite de Harry'? ―repitió Hermione.

Harry se echó a reír.

~oOo~

Se encontraban a mediados de Enero cuando Harry decidió hacerse cargo de algo que había estado posponiendo. Había intentado encontrar la mejor manera de tratar el asunto, y al final decidió que no existía una manera sencilla de hacerlo. Por tanto, se encontró en Callejón Diagon en un aletargado día sábado, con un pedazo de pergamino que le pesaba en el bolsillo, en busca de cierto George Weasley.

Su objetivo no se encontraba detrás del mostrador de Sortilegios Weasley. Lee estaba a cargo, luciendo cansado. Quizás fuera debido al público, pero Harry sospechaba que se debía a una razón diferente; en especial porque Lee pareció alegrarse un poco al verlo y le hizo señas para que fuera a la parte de atrás con una mirada de agradecimiento.

El cartel de «Solamente Empleados» le hizo guiños a Harry antes de que la puerta se abriera para mostrar el taller de los ge... de George y Lee, se corrigió mentalmente Harry.

George Weasley estaba inclinado sobre una mesa, con un monóculo en un ojo mientras examinaba algo. Alzó la cabeza al sentir la puerta, y después bajó la cosa de aspecto mecánico que tenía en la mano mientras se quitaba el monóculo con la otra.

―¿Harry?

Harry sacó muy lentamente su varita para evitar sobresaltar a un camarada veterano de guerra nervioso, y procedió a erigir sus muy bien practicadas protecciones de privacidad que para ahora los tres habían convertido en un arte.

Asegurada la privacidad, se sentó en una de las pocas sillas del taller que no parecían encontrar con maleficios ni maldiciones y colocó el pedazo de pergamino sobre la mesa entre ellos.

―Esta es una oferta para que tu compres de nuevo mi parte de la tienda debido al préstamo original, sin intereses. Incluye el préstamo para asegurarnos de que sea completamente legal, pero eso es todo ―dijo Harry con suavidad―. Si lo deseas, es tuya.

La expresión de George cambió del desconcierto a la confusión, dolor y algo de traición, y Harry sintió que el pecho se le oprimía ante esto.

―¿Harry? ―repitió, esta vez con algo de temblor en la voz.

―Ya sé. Escúchame primero ―suplicó Harry―. Este es el legado de Fred. Esta es su tienda, de ustedes dos. Lee esta aquí ahora, y Angelina, pero esto fue su idea. Más tarde o más temprano, yo voy a convertirme en alguien muy impopular. No quiero que la tienda sufra por ello si alguien descubre que soy uno de los socios.

Los ojos de George se entrecerraron―. ¿Hermione y Ron saben de ésto?

―Acerca de la tienda y la oferta, no ―admitió Harry―. Del resto … sí.

Había tenido cuidado de mantenerlos bloqueados, y ninguno de ellos se entrometió. El vínculo no era tan fuerte.

George dio vueltas su varita entre dos dedos por un momento, y después añadió una barrera de privacidad sobre las de Harry―. Habla.

―Este verano, cuando ellos comenzaron a hablar acerca de hacer reglas más estrictas para los no-humanos, nosotros conseguimos convencer al Wizengamot que dejara en paz a los licántropos y mantener a Teddy a salvo. Pero ¿quién será el próximo? ¿Vampiros? ¿Los que son no son del todo humanos? ¿La próxima vez su blanco serán Fleur o Hagrid? Lucius Malfoy esta reptando de vuelta hacia el poder, los nacidos de muggle son todavía siendo discriminados, y algunos idiotas están empezando a hablar acerca de los pobres e inocentes mortífagos siendo llevados por el mal camino por ese mestizo Tom Riddle, y que los magos impuros allá afuera son el *verdadero* problema.

George se quedó en silencio. Harry aspiró hondo―. Esto no es por lo que nosotros peleamos. Esto … esto no es por lo que Fred y Remus y Tonks y Dumbledore y todos los otros murieron, y nadie más va a hacer algo al respecto. Nosotros lo haremos.

―Esto suena sospechosamente a una revolución ―comentó George con una engañosa suavidad.

―Probablemente lo es ―Harry vaciló antes de alzar su cabeza en un reto silencioso para continuar―. Las únicas personas que parecen conseguir que se realicen cambios son los Señores Oscuros. Cambios malos, pero cambios. Hasta Dumbledore no consiguió mucho con los viejos charlatanes del Wizengamot. Si esto es lo que se necesita hacer para detener otra guerra de sangre, eso es lo vamos a hacer.

El silencio continuó. George lo observó por un largo rato.

Después levantó su varita y con un rápido movimiento dejó convertido el pergamino en cenizas con un Incendio.

―Quiero entrar ―por una vez hablando con tremendamente seriedad―. Quiero arreglar cuentas.

Y la conspiración ganó otro miembro.

~oOo~

El invierno continuó. No fue uno especialmente duro, pero fue húmedo y nublado. La nieve quizás hubiera mejorado la apariencia de Grimmauld y hacerla ver un poco más agradable, pero no así con la lluvia, y el patio trasero lucia fangoso y miserable cada vez que Harry miraba el exterior. También se encontró ocupado resolviendo los problemas que se presentaron en la casa con los meses helados y ventosos, y convenció a Ron para que lo ayudara.

Con dos tercios del trío ocupado en Grimmauld, y Hermione en necesidad de ingredientes para pociones así como varios libros, ella decidió ir a Callejón Diagon con Neville como compañía. Los estudiantes que habían regresado para terminar su séptimo año de educación contaban con una medida adicional de libertad debido a su edad, y se les había permitido dejar el colegio los fines de semana siempre que su trabajo escolar no se viera afectado. Neville, siendo un prefecto, necesitaba estos descansos y acordó de buena gana el acompañar a Hermione.

Harry se encontraba demasiado ocupado para ir, y admitió con renuencia que entre ellos dos no existirían problemas de seguridad. En vez de eso, les envió sus mejores deseos y esperanzas de encontrar un gentío tolerable, y continuó con sus lecciones con Ron de como reparar mágicamente una casa.

Se arrepintió de ello dos horas más tarde, cuando la presencia mental de Hermione cortó agudamente en su mente.

[Mortífagos en Diagon, seis según mis cuentas, peleadores de bajo nivel, sin un líder competente. Ellos han lanzado maleficios Anti-Aparición y Anti-Desaparición, pero nada más.]

Harry había precisado su ubicación antes de que terminara el pensamiento. Las barreras en Grimmauld los tenía a los tres en sus accesos, y de no ser así, él las habría despedazado con gusto para rehacerlas más tarde.

[En camino], Ron habló por ambos, confiando en que Hermione y Neville permanecieran a salvo, pero no por ello dispuestos a dejarlos encarar solos el peligro.

Harry giró sobre sus talones, siguiendo la Marca que lo guiaba hasta Hermione, y desapareció. Las barreras Black se sometieron a él, y él no iba a permitir que un mortífago inútil evitara que llegara adonde sus amigos. Rompió a través del maleficio Anti-Aparición que había sido conjurado con apuro en Callejón Diagon con todo el cuidado y sutileza de un Colacuerno enfurecido, y aterrizó junto a Hermione en medio de la conmoción provocada por el colapso del hechizo. Un estallido de magia especialmente vicioso se hizo cargo a su vez del maleficio Anti-Desaparición.

Ron estuvo allí un momento más tarde, varita en la mano―. Imaginé que te dejaría ir primero para lidiar con la Anti-Aparición.

―Lo atravesé de un golpe ―le dijo Harry a Ron cuando miró a su alrededor. La tienda de objetos usados, casi el punto más alejado al Caldero Chorreante, y el punto de acceso más probable de los Aurores―. Despedacé el otro también. Probablemente puse un poco más de poder del necesario.

―No es como si ellos no fueran a darse cuenta cuando sus hechizos colapsaran, de todos modos. ¿Hermione?

―Estamos bien ―dijo Hermione con rapidez. Los primeros sonidos de Aparición podían oírse afuera, entre medio de gritos y ruido de hechizos. La tienda en que ellos se encontraban estaba vacía, y Hermione no necesitó oír la pregunta que venia―. El propietario huyó tan pronto comenzaron los problemas. Pienso que por el Flú. Merlín prohíba que pensara en ayudar a alguien más a llegar a un lugar seguro.

Hermione sonaba molesta, pero a Harry eso no lo sorprendía. Pero claro, su opinión del mago y bruja británico promedio era mucho más pesimista que el de Hermione.

―¿Alguna idea acerca de su objetivo? ―preguntó Ron.

Neville meneó la cabeza―. ¿Vengar a su amo muerto? A mi no me parecieron muy organizados.

Caos, entonces. Matar a unos pocos nacidos de muggle, quizás, aunque Harry no tenía idea de como los diferenciarían. Quizás solamente hacían esto para hacer pagar al mundo por la derrota de su amo.

Todos ellos mantenían la puerta vigilada mientras hablaban, pero aun así sólo contaron con un segundo de advertencia. Figuras oscuras aparecieron justo más allá de los ventanales de la tienda, distorsionadas por el vidrio viejo, y luego la puerta explotó en una lluvia de astillas y esquirlas.

Cuatro Protego se erigieron antes de que a alguno de ellos les alcanzara alguna cosa, y Harry lanzó una Maldición Cercenadora al primero de las figuras enmascaradas un instante después.

Hubo sangre y un grito gorgoteado quedó cortado de golpe de forma brutal, pero antes de que Harry conjurara de nuevo, el segundo mortífago colapsó justo adentro de la tienda, derribado por el trío de Desmaius de Hermione, Ron y Neville.

Con las varitas preparadas y manteniendo un ojo vigilante sobre la calle vacía, los cuatro se aproximaron a los dos cuerpos.

El primer mortífago había muerto casi instantáneamente. El hechizo cercenador de Harry estuvo dirigido a la garganta del hombre y no había fallado. La maldición había cortado profundo y dejado al hombre casi decapitado.

Hermione y Neville lucieron un poco pálidos ante la vista, pero ninguno habló.

El mortífago que había recibido el trío de Desmaius se encontraba comatoso, pero todavía vivo. Hermione añadió un Incarcerous, para asegurarse. Arriba en el camino se escucharon los primeros sonidos de la llegada de Aurores, convenientemente tarde como siempre, pero en ese momento no estaban más que ellos cuatro como testigo. Ron y Harry se dieron una mirada, llegaron a la misma conclusión en ese mismo instante, y se voltearon hacia Hermione.

[Tenemos veritaserum y el sótano en Grimmauld], dijo Harry.

[Necesitamos la información], añadió Ron.

Hermione apretó los labios. [Yo ... de acuerdo. Vayan.]

Ron aferró al mortífago que todavía respiraba, y se fue con un fuerte crac de Desaparición, dejando a Harry y Hermione para encarar a Neville. En ese momento no se trataba de su amigo y compañero de escuela algo torpe, sino del hombre que había sido la potencial ruina de Voldemort.

―¿Confío en que habrá luego explicaciones para esto? ―preguntó Neville con voz suave que contradecía su expresión con los ojos entrecerrados.

―Sí ―dijo Harry, sin siquiera considerar el mentir―. Grimmauld Place, tan pronto como salgamos de aquí.

Neville asintió. Si tenía alguna opinión acerca de su extraño comportamiento, no lo demostró.

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Llevó varias horas antes de que ellos pudieran finalmente reunirse. Tuvieron que dar una y otra vez sus testimonios cuidadosamente coordinados, y tuvieron que esperar varias horas en el caso poco probable de que se les volviera a necesitar, pero por fin, y misericordiosamente, el Auror a cargo los dejó irse. No había nada más que ellos pudieran hacer. Harry claramente había actuado en defensa tanto suya como de sus amigos, y el mago muerto había sido un seguidor marcado de Voldemort. Era un caso tan claro como podía ser.

Mute los recibió en Grimmauld con té y panecillos, y se desvaneció de nuevo antes que nadie pudiera hablar. Harry se hundió en el sofá con un suspiro de cansancio. Ron se había ido a La Madriguera a tranquilizar a su familia después de dejar al cautivo en una celda, y les dejó saber que regresaría pronto ahora que ellos consiguieran escapar finalmente a su interrogatorio.

Harry se sentía agradecido. No quería encarar ese tipo de conversación sin la presencia de sus dos amigos más cercanos.

Neville sorbió lentamente su té, y dio otro sorbo mientras el incómodo silencio se alargaba.

Hubo un suave crac de Aparición en el pasillo de entrada, y un momento más tarde llegó Ron.

―Lo siento. Me llevó un rato el convencer a mamá que todos estábamos bien. Ella envió comida ―colocó un enorme paquete de emparedados sobre la mesa y agarró uno para sí antes de dejarse caer sobre el sillón.

Ante la vista de la comida de Molly Weasley, hasta las explicaciones tendrían que esperar un rato. Los emparedados, suficientes para alimentar a un pequeño ejercito, fueron divididos y el silencio en Grimmauld fue roto por una pequeña recreación del almuerzo en la mesa Gryffindor.

Por fin, la montaña de comida desapareció. El té se enfrió y fue reemplazado. Hermione se removió intranquila.

―¿Esto va a ser una repetición del final de nuestro primer año? ―consultó Neville―. Tengo la fuerte impresión de que todos ustedes han hecho algo increíblemente temerario de nuevo.

El hombre había recorrido un largo camino desde el niño desmañado que les había hecho frente esa noche en la sala común de Gryffindor. Él era el otro niño potencial de la Profecía, un Héroe de Hogwarts, y Harry se preguntaba involuntariamente si no estaría mirando a su futura perdición.

Esa profecía había sido cumplida, pero podrían existir cosas sin finiquitar, ¿y quien diría si no existía otra por ahí, entre las repisas incontables del Salón de Profecías?

―¡Mute! ―llamó Harry―. ¿Me podrías traer la copia del Juramento que tengo en mi escritorio?

Él tuvo el pergamino en su mano antes de terminar de hablar. Mute, como siempre, se marchó antes de que pudiera agradecérselo.

Por un silencioso acuerdo parecía haber sido elegido el vocero. Considerando que ésto había sido su idea en primer lugar, sentía que se lo merecía.

―Esta no es la sociedad por la que nosotros luchamos ―dijo Harry en forma franca―. Nadie ha cambiado una maldita cosa aun después de dos guerras de sangre en muchas décadas, el Wizengamot es inútil, y la mayoría de la gente en el Ministerio se encuentra demasiado ocupada aceptando sobornos para prestar atención y hacer algo.

»Ignorando sus metas y políticas por un momento, Dumbledore trató de cambiar la sociedad con políticas y falló. Voldemort casi tuvo éxito hasta que consiguió rebotar una Maldición Asesina en mi. Grindelwald casi tuvo éxito, también; de no ser por su punto débil por Dumbledore es dudoso que hubiera perdido en su duelo. A mi me parece que la única manera de conseguir hacer una maldita cosa por aquí es siendo un Señor Oscuro, y si tengo que colocar el nombre Potter al lado de Grindelwald en los libros de historia para evitar que Teddy crezca en medio de esto, eso es lo que voy a hacer.

―¿El Señor Oscuro Potter? ―la voz de Neville era calmada, y por lo menos parecía dispuesto a escucharlos. Pero claro, Harry acababa de ver al hombre hacerse cargo de unos mortífagos renegados con esa misma calma.

Harry le entregó el pergamino―. Tenemos planes de contingencia. No sería un plan aprobado por Hermione, de mala gana, de otra manera. Pero sí. No voy a elegir de blanco inocentes. No quiero una guerra abierta. Pero si voy a volverme impopular y pisotear la mayoría de las leyes del Ministerio, y lo haré, no te equivoques en eso, entonces lo haré en mi propio nombre.

El sonido de pergamino siendo desenrollado fue la única cosa que interrumpió el silencio que siguió. Harry observó como los ojos de Neville recorrían rápidamente las palabras del Juramento, y después más lentamente en una segunda lectura.

Por fin el hombre alzó la mirada.

―Este Juramento probablemente habría mantenido maniatado a Voldemort ―Neville no vaciló al nombrarlo, pero miró fijamente a Harry como si lo viera por primera vez. Era un sensación vagamente perturbadora cuando la persona que lo hacia había acabado con el mismo Voldemort con nada más que una espada y un sombrero humeante.

―Esa era nuestra intención ―acordó Harry cuando se volvió claro que sus dos compañeros de vínculo no iban a hablar―. Todavía soy yo, Nev. No me he vuelto loco desde la Batalla. No voy a tomar las cosas donde las dejó Voldemort. Todavía soy yo, y si alguna vez cruzo la línea, Hermione me detendrá con una palabra.

Permanentemente, de ser necesario, no añadió. Podría existir por ahí algún resquicio que pudieran no haber visto, pero Harry lo dudaba. Ellos habían sido excepcionalmente cuidadosos en la forma de escribirlo.

Neville asintió lentamente. Harry no habló, pero permitió que su antiguo compañero, y esperaba que todavía su amigo, pensara en ello.

―Han estado ocupados mientras el resto de nosotros estamos en Hogwarts ―esta vez las palabras estaban dirigidas a los tres.

Ellos intercambiaron una mirada, y en un acuerdo silencioso, Hermione fue escogida esta vez para hablar.

―Nosotros ya no pertenecemos a Hogwarts en realidad ―dijo ella suavemente―. Pensamos en ello, pero...

―La mayoría de los estudiantes sufren pesadillas, hasta los de primer año ―le confió Neville de igual manera―. Nadie lo dice en voz alta, pero todos hemos pasado muchas noches consolando a los de cursos menores. Los Prefectos no pueden hacerlo solos. Los profesores tienen suficiente lidiando con la reconstrucción del colegio. Lo peor fue reparado durante el verano, pero todavía hay mucho por hacer, y ellos no pueden batallar con cientos de estudiantes con este tipo de problemas.

La historia les era penosamente familiar a ellos tres. Hermione y Ron en La Madriguera cundo menos tenían el consuelo en estar juntos, pero el vínculo mental los dejaba demasiado conscientes de las pesadillas del otro. A veces pasaban la noche en Grimmauld, pero mayormente por un cambio de pesadillas. La cercanía física parecía mantener las pesadillas a raya, pero la vieja casona traía sus propias malas memorias.

―Bill Weasley protegió La Madriguera con todo lo que pudo conjurar legalmente bajo las leyes actuales. Ron y yo todavía dormimos con alertas de proximidad y esperamos un ataque cuando alguien se mueve durante la noche. Mute se encuentra bajo órdenes de nunca aparecerse en el cuarto de Harry por ninguna razón mientras él esta durmiendo. Incluso bajo las defensas Black su primer instinto es atacar, y él es perfectamente capaz de lanzar un Reducto en sus sueños ―Hermione suspiró―. Yo quería hacer mi último año en Hogwarts. La verdad es que todos nosotros eramos un peligro para nuestro entorno.

Neville asintió―. Nosotros hemos tenido bastante práctica con los Reparos. Hasta los de segundo año pueden hacerlos ahora. La puerta del baño del dormitorio de Ginny tuvo que ser completamente reemplazada el mes pasado.

Ron hizo una mueva. Podían imaginarse lo poderoso que debía ser un hechizo para hacer que una puerta sólida fuera una causa perdida para la reparación.

―Una de sus compañeras de habitación tuvo una crisis nerviosa allí, y los hechizos de cerradura que usó tomaban mucho tiempo para desmantelarlos ―explicó Neville antes de que ellos pudieran preguntar―. Resultó ser que era el aniversario de la muerte de su hermana menor... ella murió en Azkaban.

Neville inhaló despacio y hondo, y miró a Harry de forma implacable―. Si tu comienzas una nueva guerra de sangre, voy a detenerte. Del lado de los sangre pura o de los nacidos de muggle, eso no importa. Hasta el Hombre-Que-Venció no es invencible. No me importa si eso me mata; me rehúso a permitir que otra generación de niños crezca sin sus familias.

La voz de Neville era perfectamente calmada, perfectamente tolerante, y aun más sombría por ello.

Harry asintió―. Solamente si Hermione o mi propia magia no se encarga de mi primero.

Un silencio incómodo se asentó de nuevo mientras Neville los observaba. Luego el hombre suspiró―. Esta es una idea increíblemente estúpida hasta para ti, pero ... ¿qué necesitas? Me tienes a mi adentro de Hogwarts por otro medio año. Esta es una idea estúpida y probablemente va a terminar explotándonos espectacularmente en las caras, pero tienes un punto acerca de que la política no ha hecho nada bueno con el Wizengamot y la vieja guardia de sangres pura en el camino. ¿Qué cosa necesitas?

―No tienes que hacer esto, Neville ―dijo Hermione calladamente―. Estamos agradecidos de tener cualquier ayuda, pero tu no tienes que hacer esto.

Neville les dio una mirada larga de sufrida paciencia―. Sí, sí tengo. Es un Plan-Harry-Potter, Hermione. Merlín sabe que él es el único lo bastante loco como para llegar a esa idea en primer lugar. Ustedes van a necesitar toda la ayuda que puedan conseguir.

Ron se rió entre dientes. Harry sólo se vio un poquito traicionado, pero, en serio, no había mucho que pudiera alegar en su defensa, y lo sabía.

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Más tarde, con Neville fuera de la casa con promesas de hacer contacto si había algo que pudiera hacer, Hermione se sentó en silencio y se quedó mirando el pergamino con el Juramento.

Harry y Ron se miraron uno al otro, luego Harry hizo gestos hacia ella y arqueó una ceja. Ron se encogió de hombros y se volteó hacia ella.

―¿Hermione? ―los dos magos habían aprendido que era más seguro preguntar en voz alta antes que tratar de interrumpir mentalmente sus procesos mentales.

―Necesitamos una manera de mantener esto seguro si queremos evitar que lo vea más gente. Yo confío en George y Neville, pero habrá otros. Eventualmente, cometeremos un error. Los Señores Oscuros tienen seguidores, aliados, como quiera que los llamen, y alguien tratará de introducir espías entre ellos. Alguno podría cambiar de parecer y decidir trabajar en nuestra contra. Alguien decidirá que hemos ido demasiado lejos y acudirá al Departamento de Aplicación de la Ley Mágica con lo que sabe. En forma eventual, actuaremos al descubierto y eso no importará, pero hasta entonces...

―Ni siquiera la Marca Oscura y frecuentes ataques de Legilimancia evitaron que Snape trabajara contra Voldemort ―dijo Harry y se estremeció―. ¿Algo como el contrato del E.D., quizás? No quiero una lealtad forzada, solamente quiero mantener esto seguro. Si la gente quiere... *unirse* más tarde, podemos pensar en que hacer entonces. Esto es sólo por el secreto. Ya he visto suficientes Marcas Oscuras para toda una vida y si nunca tengo que usar Legilimancia en un amigo, será demasiado pronto.

―Nuestros tatuajes técnicamente están relacionados con la Marca Oscura ―señaló Hermione.

―Lo bastante distintos para poder vivir con ello, pero eso no quiere decir que quiero que haya gente por ahí corriendo en mi cabeza.

Ron torció el gesto―. Y eso daría la impresión equivocada. Todos la verían como la de Voldemort. Es mejor hacer un contrato. Todos sabrán en lo que se están metiendo, y nadie puede reclamar que hemos cambiado los términos más tarde. Si alguien no quiere firmar, para eso esta el Obliviate.

Hermione se encogió casi imperceptiblemente, pero se conocían entre ellos lo suficiente como para captar esos detalles. Ron le tomó la mano entre las suyas y se la apretó en una disculpa silenciosa. Ella tomó un aliento estremecido, y pareció concentrarse de nuevo.

―Haré un primer borrador ―dijo ella―. Algunos de los libros Black que usé para el Juramento tienen un número de maneras en como hacer que un contrato sea más seguro que el que hicimos para el E.D. algunos pueden proteger contra la magia de la mente también. No queremos esclavizar a alguien, pero necesitamos mantener esto en secreto hasta que estemos listos para hacerlo público. Necesita ser irrefutable. ¿Cuáles deberían ser las penalidades?

―Muerte ―la voz de Ron fue sombría. Hermione pareció estar a punto de discutir, especialmente después de ver al mortífago casi decapitado de antes, pero Ron continuó antes que ella pudiera―. No, Hermione. Cuando esto salga a la luz Harry estará encarando Azkaban o el Velo. Para todos nosotros. Aun cuando él no haya hecho nada todavía, aun cuando sea solamente de nombre, el sólo nombrarse a sí mismo como un Señor Oscuro será suficiente para condenarlo. Si esto sale a la luz antes de que estemos preparados para defendernos, será el fin. La pena por romper el contrato debe ser lo bastante malo para que nadie intente hacerlo. No estamos hablando aquí de forzar a gente al azar a que lo firme. Todos sabrán lo que están firmando y lo que significa. No me gusta más que a ti, pero es la muerte o una maldición lo bastante mala para hacer lo que piensen dos veces, y nadie de nosotros quiere hacer eso.

Hermione quedó en silencio. Harry se quedó mirando el libro frente a él, una copia vieja y gastada de la biblioteca que trataba de la anatomía humana y que claramente no tenía la sanación en mente. A él no le gustaba esto, no le gustaba nada de esto, pero una parte de él sabía que llegaría a esto, aun cuando no estuviera dispuesto a reconocerlo. Si se tratara tan sólo de él, sería diferente, pero había metido en este enredo a sus dos mejores amigos y necesitaba protegerlos. Ellos estaban aquí por su causa, debido a sus ideas demenciales, y él haría cualquier cosa para mantenerlos a salvo. Se los debía.

―Estoy de acuerdo ―habló con suavidad―. Muerte rápida y sin dolor de ser posible. Tampoco vayan a poner una clausula acerca de perder su magia. La muerte... la muerte es suficiente disuasivo. Eso hará que el contrato sea más fácil de aceptar además. Necesitamos protegernos, pero no somos Voldemort. No torturamos ni matamos por deporte, y somos honestos acerca de las condiciones.

Hermione los miró, después al pergamino en su mano, escondida por la mano más grande de Ron.

―Voy a escribirlo ―dijo ella finalmente―. Y después lo volveremos a escribir hasta que estemos seguros de que sea seguro para todos nosotros.

Harry cerró los ojos―. Gracias.

/.

Todavía tenían a un mortífago en el sótano. Ninguno de ellos quería tenerlo aquí más de lo absolutamente necesario, pero esperaron varios días más hasta asegurarse de que nadie aparecería para hacer más preguntas a Harry acerca del ataque en Callejón Diagon. A nadie parecía importarle mucho Hermione aparte de su testimonio inicial, pero la oportunidad de hablar más con el Hombre Que Venció, y hasta en un menor grado con Neville, al parecer era algo que no iban a dejar pasar.

En el tercer día, Ron fue a visitar a George en su tienda en Callejón Diagon, y lo invitó a Grimmauld para almorzar de manera decente lejos de la presión de La Madriguera, siendo el hermano considerado que era. George se quejó y vino arrastrando los pies por tener que dejar su proyecto actual, pero al final vino, como el hermano afectuoso que era también.

George había sido incorporado a las protecciones en Grimmauld y ellos aparecieron juntos en el vestíbulo con el sonido agudo del crac de Aparición.

Harry y Hermione los encontraron allí, con las expresiones sombrías y serias, tal como las de Ron y George en el momento que se sintieron seguros bajo la privacidad de las protecciones.

―Tenemos en los calabozos a un mortífago del ataque en Diagon, y veritaserum para hacerlo hablar ―estableció Harry, sin molestarse en formalidades.

La expresión de George se puso cautelosa, con un indicio de dureza que nunca demostró cuando Fred seguía vivo―. Quiero participar. Ellos tenían como objetivo *nuestra* tienda ―su tienda, y otra docena, pero eso no importaba ahora. Los Sortilegios Weasley definitivamente habían sido un objetivo prioritario y solamente las defensas fuertes sobre la tienda la habían mantenido a salvo.

―Eso pensé ―Harry miró a Ron―. Ron se quedará arriba en caso de que algo suceda y nos advertirá si alguien llega. Hermione tiene experiencia con veritaserum, ella manejará esa parte.

Los antiguos George y Fred hubieran preguntado, hubieran hecho bromas, hubieran demandado saber la historia acerca de la traga-libros sabelotodo con experiencia práctica en veritaserum, o incluso acerca de la mención de calabozos. Este George se limitó a asentir una vez y lo aceptó―. ¿Dónde esta él?

Hermione hizo gestos para que la siguieran. Ron inclinó la cabeza y les hizo un gesto de 'buena suerte' y se desvaneció dentro de la sala más cercana mientras su hermano seguía a Hermione y Harry dentro de la cocina.

Hermione inhaló hondo―. El sótano de Grimmauld Place se encuentra en la cocina ―enunció ella claramente.

Mientras Harry observaba, los ojos de George se agrandaron cuando el secreto se asentó y el Fidelius se levantó para revelar la puerta escondida delante de ellos―. Mierda ―exhaló.

―Lo descubrimos después de destruir el retrato de Walburga ―dijo Harry con suavidad―. Pensamos que los encantamientos estaban ligados a ella.

George se limitó a asentir lentamente y seguirlos mientras ellos descendían a la oscuridad. El sótano estaba mucho más limpio e iluminado que antes, pero aun conservaba claramente los remanentes de un siglo o más de magia oscura, y todo lo que traía con ella.

La bajada a los calabozos fue lo peor de todo, oscuro e inquietante incluso con los pocos escalones que llevó, y la vista que los saludó fue poco mejor.

Se habían asegurado de que el hombre tuviera comida y agua, y habían conjurado un Fregotego una vez al día, pero las celdas eran claustrofóbicas en su mejor día, y las cadenas estaban adheridas a las murallas dando poco donde estirarse. Tres días encadenado a una muralla con la compañía de Merlín-sabría-que viviendo en las sombras había dejado círculos oscuros debajo de sus ojos y una mirada torturada en su rostro.

El hombre se encontraba bajo el más fuerte de los encantamientos silenciosos que consiguieron encontrar, y Harry solamente lo liberó una vez estuvo fuertemente atado en una silla conjurada contra la muralla y drogado con tres gotas de veritaserum. Ninguno de ellos quería escuchar lo que el hombre tuviera que decir.

Afuera de la celda, una pluma encantada escribía cada palabra y sonido que fuera a acontecer, para que pudieran revisarlo más tarde.

La expresión del hombre se volvió laxa y sin emociones, y dejó de debatirse. Solamente entonces Hermione habló.

―¿Cuál es tu nombre? ―preguntó ella con claridad.

Harry cerró los ojos y por un largo momento incontables memorias de la misma voz interrogándolo cruzaron su mente, siempre comenzando con la misma pregunta sin fin; y luego el mortífago habló:

―Diocletian Blishwick.

El vínculo con Hermione tembló levemente. Ellos no habían sabido quien era, ni habían escuchado de su familia, pero estaba claro que ella tenía memoria de las sesiones de interrogatorios/entrenamientos de Harry tan vívidamente como él. Harry nunca se había contenido, pero la pregunta era siempre la misma, el tono sin emociones el mismo, y por un momento fue como si Harry estuviera en el lugar de Blishwick.

Hermione inhaló hondo para enfocarse.

―¿Tu voluntariamente y sin ninguna coerción te uniste al Señor Oscuro Voldemort?

―Sí.

No existía duda entonces. Ellos ya habían visto la Marca Oscura, él había sido parte del ataque, y según su propia admisión en forma libre y voluntaria. Nadie había sostenido una varita en contra su familia, nadie había amenazado con tortura y muerte si él se negaba. Tan sólo otro mortífago como cientos más. Ahora ellos necesitaban descubrir que había realizado en nombre de su amo.

―¿Alguna vez has cometido algún crimen?

Blishwick miraba sin ver el aire vacío―. No.

Su voz era monótona, su lenguaje corporal como el de cualquiera bajo veritaserum (y ellos ya habían visto a Harry como cincuenta veces o más así), pero la respuesta no concordaba con lo que ellos sabían.

Entonces les cayó el knut.

―El Ministerio de Voldemort hizo que las Maldiciones Imperdonables fueran legales ―dijo Harry con suavidad―. No se considerarían un crimen.

―Lo mismo con la cacería de muggles y el maldecir a nacidos de muggle ―añadió George, concentrado en el mortífago encadenado―. Esta basura probablemente todavía piensa que el sol sale por su trasero muerto escamoso. ¿Cuántos muggles has matado, mortífago?

―No estoy seguro ―Blishwick pareció parpadear lentamente―. Mi Señor nos permitía cazarlos libremente en nuestros ataques. Yo puse bajo el Crucio a un macho hasta morir delante de su familia. Violé a un par de hembras y quemé después su choza. Lancé un Reducto sobre un niño cuando...

―¡Alto! ―la voz de Hermione cortó la lista atonal de crímenes. Blishwick guardó silencio.

Hermione apretó sus manos. La pluma seguía escribiendo sobre el pergamino en una mesa. Ella estaba pálida, pero su voz fue estable al hablar de nuevo.

―¿Has asesinado o lastimado a algún mestizo, medio-humano, o de sangre pura?

―Maté a un mendigo sangre-sucia. Él trató de robar mi varita. Mi Señor solamente permitía que sus seguidores de sangre pura fueran detrás de los mestizos y traidores de sangre.

―Oh, esta sí que es buena, mortífago. ¿Eres un sangre-sucia? ―demandó George.

―Mi sangre es impura ―si una víctima del veritaserum pudiera sonar avergonzada hubiera sido así―. Mi padre era un sangre-sucia. Mi Lord tuvo lástima de mis faltas y me permitió buscar la grandeza a su lado.

La habitación quedó en silencio. Blishwick no se movió. Según los cálculos de Harry, aun contaban con media hora de veritaserum con el hombre.

George le dio una mirada con una expresión sombría, después miró a Hermione haciéndole a él una pregunta silenciosa. Él había visto entonces la misma cosa que Harry.

Harry conjuró un Muffliato, y después se volteó hacia la amiga en que él confiaba que fuera su conciencia―. ¿Hermione? ―dijo en voz baja―. Deberías ir a hacerle compañía a Ron.

La atención de Hermione se volteó hacia él con la rapidez de una snitch―. Harry...

―Ya sabes que es culpable ―habló George en tono grave―. Es un mortífago de la peor clase. No necesitas conocer los detalles. Lo interrogaremos, obtendremos la información que podamos, la pondremos por escrito, pero no tienes que escuchar esto.

Los ojos de Hermione se estrecharon―. Nosotros necesitamos...

―¿Necesitamos qué? ―le cortó Harry―. ¿Entregar la evidencia para incriminarnos nosotros mismos? El veritaserum no es aceptado en la corte. No hay testigos. Cualquier buen abogado probablemente lo sacaría libre de la mayoría de los cargos sin evidencia sólida para mandarlo a Azkaban, y él no es uno perteneciente al infame Círculo Interno.

Hermione vaciló―. Podríamos Obliviarlo ―dijo ella, pero no se escuchó muy convencida―. Harry...

―Los Encantamientos de Memoria pueden quebrarse. Cuando menos alguien se dará cuenta que le faltan tres días de memorias. Él te atacó a ti, Hermione. A ti y a Neville. No tuvo éxito porque ustedes dos dan miedo con una varita, pero él estaba lanzando hechizos letales. Si permitimos que se marche con un Encantamiento de Memoria, lo intentará de nuevo, y la próxima vez podría tener suerte.

―¡No puedes matarlo a sangre fría!

George gruñó―. ¿Entonces te sentirías mejor si dejamos que sostenga una varita primero?

«Se le permitirá pelear...»

«...entréguenle su varita.»

El recuerdo golpeó a Harry con la fuerza de una bludger.

«Inclínate para morir, Harry.»

Apretó los puños y se forzó a apartar los susurros y recuerdos de la resurrección de Voldemort. No era lo mismo. Uno fue el juego sádico de una serpiente y su presa. Esto era un poco mejor, tal vez, pero cuando menos ellos estaban seguros de que habría un mortífago menos acechando en las calles.

―¡Aun así es homicidio!

―Entonces danos una alternativa ―dijo Harry con suavidad―. Porque ahora no existe otra. Él es un asesino y un violador, y si dejamos que se marche no solamente no será convicto, sino que probablemente lo hará otra vez. ¿Deberíamos Obliviarlo hasta regresarlo a su niñez? ¿Dejarlo en San Mungo como Lockhart y rogar que nadie siga su rastro hasta llegar a nosotros? ¿Mantenerlo encerrado hasta que muera de viejo aquí mismo en esta celda?

Los ojos de Hermione fueron al hombre atado, y de regreso a Harry; George olvidado de momento.

―Tu no eres un homicida ―dijo ella con suavidad.

―Yo maté a Voldemort ―la corrigió Harry.

―Eso fue diferente.

―¿Cómo? ―Harry suspiró―. ¿Cómo es esto más que terminar lo que comencé cuando a Voldemort por fin se le puso atajo?

Hermione quedó en silencio. Harry miró de nuevo a George, y después de regreso a Hermione.

―Señor Oscuro, ¿recuerdas? ―le dijo con suavidad―. ¿Por qué piensas que hice ese Juramento?

Las manos de Hermione se apretaron tanto que quedaron casi blancas y su voz tembló levemente cuando habló―. Puedo detenerte.

Harry abrió sus manos con su varita descansando en su palma―. Puedes ―estuvo de acuerdo―. Di la palabra, y yo entregaré mi varita.

No es que George fuera a hacerlo, y ambos lo sabían.

―Él es un asesino y un violador, un fanático de la peor clase, y es un seguidor voluntario de Voldemort ―presionó Harry―. Dime si he cruzado la línea, y yo entregaré mi varita y lo dejaré en paz.

Un momento pasó. Luego dos.

―Ve a hacerle compañía a Ron ―dijo George con suavidad―. No tienes que ver esto.

Hermione cerró los ojos brevemente. Después tomó un aliento tembloroso y dejó el lugar.

Como Ron, ella no preguntó quien realizó la Maldición Cercenadora. Y como George, Harry no lo contó.

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Muchas gracias por todos sus comentarios, por favorecer y seguir el fic.

¡Felices Fiestas Patrias, Chile!

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Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretención. La trama y personajes originales pertenecen al autor del fanfic.