CAPITULO 4
(Pov Hakon)
En todo el lugar había brillos.
Comencé a tocar la canción, los dedos se movían en las cuerdas de la guitarra la cual llevaba, Krist y Dave me siguieron, y las modelos comenzaron a salir.
Las primeras palabras de la canción salieron de mi boca, podía sentir los flashes de la cámaras fotográficas, no miraba a nadie en realidad tenía mi mirada fija en un punto en el suelo.
Quería acabar con esto e irme a casa lo más rápido posible, los únicos que estaban emocionados por esto eran mis hijos, y no entendía bien el porqué.
Mi cabello caía al lado de mi rostro cubriendo el mismo mientras la canción seguía.
Las modelos iban y venían mostrando esa ropa interior que llevaban.
No puedo creerlo –susurro Dave a mis espaldas.
Al escucharlo fruncí el ceño, y levante la vista del suelo.
Me quede con la boca medio abierta y entrecerrando mis ojos mientras mi cabello cabria un poco mi rostro. La banda dejo de tocar, y todo el maldito lugar quedo en silencio, nadie decía nada. Los fotógrafos miraban fijamente hacia la pasarela mientras mi mujer. MI MUJER. Caminaba por ella.
Llevaba unas bragas negras de encaje negro, y un sujetador de la misma tela y color. Unas enormes alas negras, y en su cabello lucia una diadema de diamantes negros que no dejaba de brillar, caminaba moviendo sus caderas en unos altísimos tacones.
En ese momento un gruñido salió de mi dejando tirando la guitarra a un lado.
Los fotógrafos comenzaron a fotografíala mientras ella venia, y volvía. Los aplausos y varios silbidos se escucharon por todo el lugar.
Me aleje de los chicos y me acerque hacia Xinia, que ella miraba con la cabeza erguida, su cuerpo brillaba.
Estaba jodidamente sexy, era capaz de follarla aquí mismo.
Pero antes, antes le daría el castigo de su vida.
Al estar frente a ella la sujete de la cintura con mis manos, la acerque a mi cuerpo y la bese apasionadamente en los labios mientras no dejaban de fotografiarnos.
Krist y Dave comenzaron a tocar de nuevo, y ya me podía imaginar la cara de Dave, hablaría seriamente con él.
Cuando me separe de ella estaba con sus labios entre abierto y me miraba expectante.
Tu y yo hablaremos luego –le dije susurrándole en el odio.
