CÁP 4:

¿Alguna vez alguien ha pasado por alguna situación tan extraña como peligrosa? En esos tiempos en los que vivían, el vivir situaciones peligrosas o de tensión eran el pan de cada día, la supervivencia por uno mismo, un grupo o toda una comunidad obligaban a todos los integrantes a mantenerse en constante alerta, dependían de las condiciones físicas o del intelecto de unos y otros para poder aumentar las posibilidades de sobrevivir ante el mundo hostil que les rodeaba sobretodo cuando su especie se encontraba en vías de extinción. En un mundo post apocalíptico donde el ser humano ya no era la especie dominante y ya no se encontraba en lo alto de la pirámide alimenticia, la naturaleza dormida de los supervivientes les obligaban a sufrir una regresión para sobrevivir, tales como mediante intuición, con recuerdos y un poco de imaginación fabricar armas con los materiales más rudimentarios lo suficientemente resistentes para atravesar la piel y la carne de los nuevos seres vivos y carnívoros que asolaban el mundo para alimentarse de ellos o por lo menos evitar ser comidos por ellos.

En un mundo donde lo que quedaba de vida humana estaba en constante peligro y sumido en el caos, la naturaleza también ejerce su influencia presionándolos a evolucionar o a reaccionar mediante la aplastante ley del más fuerte. Los más listos y los que mejor condición tengan serán los que tengan mayores probabilidades de sobrevivir, mientras que personas con alguna anomalía o defecto físico o mental serían los primeros en caer, personas que antes caminaban con total normalidad con gafas, audífonos para la sordera, bastones o con tan solo una pierna escayolada, esos eran los que en un mundo destruido serían los primeros en desaparecer. Porque así era la naturaleza. Había que tener buena vista, un buen oído, buenos músculos, buen cerebro, y buenos reflejos para poder salir adelante, o al menos intentarlo.

¿Os imagináis que clase de suerte o de milagro es capaz de experimentar un enfermo de corazón como lo era Ichinose Yuuichirou? Un niño de once años que ha padecido una enfermedad cardiaca desde que nació, siempre dependiendo de toda clase de medicinas y asistencia médica, que él mismo renunció lanzándose a ese mundo putrefacto y desolado, en busca de un corazón propio del cual decían que carecía, donde con ayuda de otros siguió vivo aun cuando su corazón comenzó a darle serios problemas. Pero quizá todo este tiempo lo que más tuvo de su parte fue la suerte, siempre dependiendo de los compañeros con los que se había encontrado y que, con deseos de ayudarles, les prometió llevarlos todos al refugio del ejército del Imperio Demoniaco Japonés. Pero nadie podía negar que su verdadera suerte, su verdadera prueba de supervivencia fue cuando los vampiros los capturaron y pasaron a formar parte de su ganado.

¿En qué cabeza cabía que un vampiro pudiera mostrar tan grande interés por un vulgar y enfermo niño humano? Los vampiros y los humanos eran enemigos donde el segundo era la fuente de alimento del primero. Si eres un chico normal y corriente que ha vivido en la ciudad no querrías tener de mascota a la vaca con la que te harán la hamburguesa para la cena. Por eso, para Yuuichirou el fenómeno de que aquel vampiro rubio que formaba parte del grupo de chupasangres que lo atrapó, lo protegiera de aquel modo era surrealista. Sin embargo, había cosas de las que, como niño que era, no podía evitar preguntarse.

Yuuichi se había despertado de su letargo hacia unos minutos, encontrándose con que la estancia se encontraba a oscuras. Era de noche, no lo tenía claro, pero en aquel sitio no había ninguna clase de iluminación por eso daba por hecho que era de noche. Lanzó algunos quejidos cuando sintió una dolorosa molestia por toda su caja torácica, producto de las convulsiones que había sufrido tras su último ataque cardiaco. Suspiró al recordar el dolor que padeció con ese ataque, había sufrido varios durante el tiempo que había estado alejado del refugio y nunca había estado tan convencido de que se iba a morir como en esta ocasión. No recordaba que era lo que había pasado ni como había llegado aquella cama cuando lo último que tenía en la mente es que estaba haciendo bolas de nieve en el exterior, solo recordaba que escuchaba en la lejanía una voz. En medio de la inconsciencia pudo escucharla como un débil murmullo, era apenas imperceptible pero sentía que lo llamaba con fuerza, para que se quedase escuchando y fuera a su origen, no sabía que sentimiento cargaba aquella voz pero fue lo suficiente para luchar por quedarse. Luego sintió algo húmedo y tibio tocarle la mejilla, aquello pudo ayudarle a recobrar la consciencia sin todavía ser capaz de abrir sus ojos mientras sentía unos brazos fuertes sosteniéndolo como si no existiera el mañana, le costó un poco identificar la voz de Mikaela, le invadió la extrañeza pues no tenía fuerzas suficientes para mostrarse sorprendido de ese hecho.

¿Por qué un vampiro mostraba aquella tensión en su cuerpo cuando lo vio a punto de morir? Si tanto quería una mascota, podría tomar a cualquier otro que le hiciera compañía. Pero en cuanto le escuchó hablar de convertirlo, su cerebro ya estuvo lo suficientemente consciente como para reaccionar y evitar que le mordiera el cuello, aunque fuera con un débil manotazo. No pensaba convertirse, ni aunque con ello pudiese curar su enfermedad, quería vivir como humano, o al menos morir como uno. No quería permitir que otros siguieran decidiendo por él todo lo referente a su vida, primero los médicos y luego los vampiros, sabía que quería ser y así lo mantendría. No permitiría que Mikaela lo convirtiese, ni ningún otro vampiro, monstruo o lo que fuera lo hiciese, no, no quería eso.

Justo cuando ese pensamiento cruzaba por su cabeza le dio por alzar la cabeza encontrándose de sopetón con la cara dormida del noble de cabellos rubios muy cerca de él. Estaba todavía exhausto y no podía dar rienda suelta su sorpresa pero sí que pudo parpadear extrañado, ambos estaban acostados de lado, el brazo del vampiro le sujetaba el cuerpo contra su pecho, mientras que el otro brazo lo tenía flexionado para apoyar su cabeza. Una imagen que a Yuuichi le llamó bastante la atención, aun seguía aturdido y no estaba en sus plenas facultades pero aun así se quedó durante unos segundos mirando el rostro dormido del vampiro rubio. Con la curiosidad propia de todo niño de su edad, Yuuichi sintió la tentación de tocarle la cara a Mikaela para comprobar cómo sería el contacto bajo su mano, siempre tenían las manos enguantadas y nunca había podido tocar de forma directa a ningún vampiro ni escuchar de nadie que lo hubiera hecho. La tentación de Yuuichi surgió con la simple observación de que Mikaela, dormido, parecía mucho más humano ¿El estirado de Felid tendría esa misma expresión cuando dormía? ¿Cualquier vampiro?

A pesar de tener los brazos aun entumecidos, Yuuichi se atrevió a ir sacando su mano de entre las cobijas con lentitud para dirigirlo al rostro del rubio. Sentía mucha curiosidad al respecto como podría ser el tacto de un vampiro pero estaba nervioso, le daba inseguridad que despertara y le diera un buen mordisco. Rozó con cuidado el contorno del aquel rostro dormido con las yemas de los dedos, como tanteando de que su atrevimiento no perturbara el sueño del vampiro, se sorprendió al sentir que la piel ajena era tan fina y suave como puede serlo la suya propia o la de cualquier otro, quiso asegurarse de que su tacto no le estaba engañando atreviéndose a ir más lejos y dejar que su palma abarcara lo que pudiera de la cara del rubio. Lo acarició con cuidado y lentitud sorprendiéndose de que, evidentemente, su piel no era áspera ni arenosa como se habría esperado de una especie de cadáver viviente, pero sí que notaba que no emanaba calor alguno, estaba frío, pero debía suponer que eso era normal, están muertos al fin y al cabo.

-"¿Pero entonces como pueden regenerar su propia sangre? Se supone que el corazón no les late y la sangre no puede correr por el cuerpo…creo…"-pensó para si el niño mirando curioso el rostro del vampiro sin dejar de tocarlo con cuidado.

-Es tan cálido…-escuchó entonces la voz grave de Mikaela que lo hizo salir de su ensoñación.

-¿Are?-musitó Yuuichi como si no estuviera seguro de haber escuchado algo deteniendo su contacto y alejando un poco su mano del rostro ajeno.

-No pares, Yuu-chan, es muy agradable-murmuró adormilado Mikaela con una expresión relajada en su rostro sin abrir los ojos.

-¿E-Estabas despierto?-cuestionó nervioso el niño alejándose de inmediato ante el bochorno que sentía al saber que Mikaela había sido consciente todo el tiempo de que le estaba tocando.-¿Desde cuándo estas despierto?

-Siempre estoy despierto-dictó Mika abriendo con lentitud los ojos-Solo dormitaba, con eso me basta para descansar…

-¿Cuánto tiempo llevo aquí?-se apresuró en preguntar Yuuichi para poder esquivar comentarios del rubio.

El rubio no se molestó moverse de donde estaba, al contrario, acomodó su cabeza sobre la almohada dejando salir un suspiro relajado ante la suavidad de la tela.

-Creo que ya habrás cumplido el tercer día-murmuró volviendo a cerrar los ojos indiferente a la graciosa cara de sorpresa que se le había quedado al pobre niño.

-¡¿Cómo que tres días?!-exclamó el azabache saliendo de la cama apartando sin cuidado el brazo de Mika que le había mantenido abrazado, sin embargo cuando puso un pie fuera de la cama, las piernas le fallaron por el entumecimiento haciéndolo caer de rodillas al suelo-Ay, ay, ay, maldita sea….

-Yuu-chan, no seas bruto, te has salvado de un ataque de milagro y tienes que reposar. Vuelve a la cama.-le ordenó con suavidad Mika sin moverse un ápice de donde estaba.

-¡¿Tienes idea de lo grave que es esto?! ¡Llevo desaparecido tres días! ¡Tsuru y los demás deben de pensar que estoy muerto!-exclamó luchando por ponerse en pie.-¡Aunque no sé que es peor, en cuanto regrese será Tsuru el que me mate!

-Si no regresas a la cama, tendré que ir a por ti, y créeme, eso sí que no te gustará.-susurró Mikaela muy relajado acomodándose mejor en el lecho.

Un escalofrío recorrió el cuerpo del menor ante aquella amenaza, aunque el tono de voz de Mikaela era relajado y adormilado, sabía que no dudaría en cumplirla y no quería saber que método usaría para hacerlo regresar y realmente no quería tentar a su suerte para averiguarlo por lo que obedientemente regresó como pudo al lecho volviéndose a costar y manteniendo una distancia prudente con el vampiro. Ahora que estaba confirmado que no dormía ya no se sentía tan seguro dormirse con él a su lado.

-¿Por qué te alejas?-preguntó Mika abriendo un ojo en cuanto sintió que el niño había obedecido y se había vuelto a recostar en la cama pero manteniéndose lejos de él.

-Estoy aquí ¿no? Tal como me has dicho, ahora déjame en paz mientras pienso en que excusa le daré a Tsuru para que no me mate-gruñó malhumorado mientras se daba la vuelta para quedar recostado dándole la espalda al vampiro.

-Tienes miedo-confirmó Mika convencido de lo que decía mientras se acercaba un poco al menor llegando a pasar su mano por el brazo ajeno para acariciarlo sintiendo como el pequeño se estremecía como si estuviera alerta a lo que pudiera pasar.-Ey ¿te preocupa lo que te dije?

Sintió como el niño se encogió de estremecimiento.

-Yuu-chan, tenemos que hablar de ello…-murmuró a su oído quedando pegado al cuerpo del menor.

-¿Hablar de qué?-se hizo el loco Yuuichi intentando alejarse, pero no podía, si se alejaba más acabaría dándose de bruces contra el suelo.

-Sé que me escuchaste cuando dije que quería convertirte.-dictó el rubio incorporándose del lecho mientras veía como el niño volteaba a verlo ligeramente, lo suficiente para verlo por encima del hombro.

-¿Lo harías?-preguntó con duda.

-Si por mí fuera, lo habría hecho hace tres días-se sinceró Mika mirando al niño con ojos reflejando la impotencia.-Pienso que sería la mejor solución para ti. Estas muy enfermo, Yuu-chan, esta vez he conseguido salvarte pero tal vez a la próxima no vaya a poder hacerlo.

-¿Y piensas que convirtiéndome me irá mejor?-sonrió con ironía el azabache aunque por dentro no tuviera ganas de reírse.

-Definitivamente-asintió Mika convencido-No es la ilusión de nadie convertirse en vampiro, pero en tu caso, te dará oportunidad de poder vivir. Si me dejas que te convierta, Yuu-chan, tu enfermedad ya no te supondrá ningún problema. Podrás correr, jugar, podrás vivir….

-No-sentenció el niño incorporándose también de la cama y mirando con desafío al rubio.

-Lo haría rápido-insistió el rubio-Sería muy rápido y procuraré que no te duela, Yuu-chan, por favor, déjame que te convierta. Así puedes curarte. Podrás vivir.

-Te lo he dicho, Mikaela, no quiero vivir a cualquier precio. No quiero pasar de ser quien soy ahora a ser un monstruo que para vivir tiene que mantener aterrorizados a los humanos para recibir su sangre o arrebatarla a la fuerza.

-Tú vida tiene más valor que tu humanidad-volvió a insistir Mika irritado por la cabezonería del chiquillo.

-¿Acaso tú no te arrepientes de ser lo que eres?-espetó Yuuichi mirando directamente a Mikaela-Si pudieses volver atrás ¿no querrías volver a ser un humano? ¿Preferirías seguir como vampiro?

Mika se quedó mirando al menor con una expresión melancólica ¿Qué si no se arrepentía? Desde luego que lo hacía, fue convertido en vampiro prácticamente a la fuerza y estuvo dispuesto a dejarse morir con tal no ser uno de ellos. Pero desde que sembraron en él la semilla de la duda por la seguridad de Yuu abrazó aquella nueva naturaleza con el único objetivo de salvarlo, como humano nunca habría tenido ningún poder para ayudar a su querido amigo pero como vampiro había ganado fuerza, velocidad, agilidad y sobretodo inmunidad contra las armas. Y ni aun así había podido hacer nada por Yuu ¿Qué si se arrepentía de haberse convertido en vampiro? Si ¿Qué si pudiera regresaría a ser un humano? No. Los humanos fueron los responsables de la muerte de Yuu, por codicia, y no quería regresar a ser uno de ellos. No soportaría ser uno de esos humanos que, dejados llevar por la avaricia, le arrebataron a Yuu.

-No es la vida que habría escogido para mí,-admitió Mika con un asentimiento-pero si escogí esta vida fue por alguien a quien yo quería mucho, de lo único que me arrepiento y me perseguirá para siempre es que con todo el poder que tengo no haya podido hacer nada para salvarlo.

-Yo no soy él-volvió a espetar el muchacho pasando la mano por el cuello.-, pero estoy seguro que a él no le debió de hacer ninguna gracia ver a su mejor amigo convertido en un monstruo.

Entonces Yuuichi se vio sorprendido ante un inesperado agarre que le sostuvo con fuerza de los brazos atrayéndolo al cuerpo ajeno. Quedó aturdido unos segundos hasta que se percató de los ojos furiosos y amenazadores de Mikaela, sus pupilas azules se habían teñido de sangre y un gruñido rabioso le hacía vibrar la garganta mientras dejaba mostrar esos colmillos alargados y afilados que amenazaban con cortarle el cuello de un solo mordisco.

-No hables de él, no te permito que hables de él como si le conocieras-siseó Mikaela con la ira brillando en su semblante, apretando con fuerza los brazos del niño con una sombra realzando la furia de sus ojos llegando incluso a clavar las uñas en la piel del menor.

-¡M-Me haces daño!-se quejó el niño retorciéndose para separarse haciendo que el rubio apretara el agarre haciéndole cerrar los ojos de miedo

-¡Nunca vuelvas a nombrarle ¿me has entendido?! ¡Si vuelves hacerlo, tú y yo tendremos un serio problema!-bramó el rubio acercando mas su cara a la del niño preso de una furia descontrolada.

-¡Basta! ¡Basta! ¡Coff, coff, coff coff! ¡No..coff coff puedo respi..coff coff!-se aquejó el menor cuando el miedo comenzó de nuevo a resentirle el cuerpo.

Aquel acceso de tos por parte del niño eliminó la ira del rostro de Mika de un solo plumazo ¿Qué demonios estaba haciendo? ¡Era un niño! Instintivamente, aflojó el agarre de los brazos y enseguida apretó a Yuuichi contra él, acariciándole la espalda y masajeando su nuca para ayudar a que se tranquilizara esperando que aquello no fuera a más.

-Lo siento, Yuu-chan, perdóname. No quería asustarte. Lo siento-se disculpaba con voz de ruego el vampiro al oído del azabache mientras lo escuchaba jadear-Tranquilo, tranquilo, no pasa nada ¿vale? Todo está bien.

Mika tembló ante lo que había pasado. Había perdido los nervios por un inocente comentario del azabache sobre su querido amigo Yuu, eso dejaba palpable que no era todavía capaz de superar su muerte, cualquier mención al tema le escocía severamente. Era verdad que desde que conoció al pequeño, el dolor por la pérdida había mitigado porque estaba convencido que su amigo se había reencarnado o habría regresado de entre los muertos a través del niño que ahora protegía. Pero Yuu no le recordaba y sabía que le estaba costando horrores no sentir miedo cada vez que le abrazaba o solo se acercaba, no podía permitir que Yuu sintiese miedo de él, no le convenía por su delicada salud, eran amigos, o mucho más que amigos aunque nunca se lo hubiesen dicho en voz alta, y tenía que darle motivos para que ahora pudiese sentirse cómodo con él. Debía procurar que confiase en él en la medida de lo posible, lo suficiente para poder convencerlo de que aceptara la transformación, era el único modo de que se salvara. Si lo conseguía, tendría todo el tiempo del mundo para poder congeniar mejor con él pero ahora mismo, tiempo era lo que menos tenían.

-Ven, Yuu-chan, ven aquí-le dijo acercándolo todo lo que podía hacia su persona encajonándolo entre sus piernas mientras le iba quitando el collar que le cubría el cuello. Debía ayudarlo a que se tranquilizara, ha sido cosa suya el que se asustara y de nuevo su cuerpo estuviera teniendo los principios de un nuevo ataque cardiaco.

-¿Q-Que estás haciendo?-preguntó asustado el menor cuando sintió el aliento del rubio sobre su cuello.

-Quiero demostrarte que no soy peligroso para ti-musitó pasando su nariz por el cuello del pequeño-Pero necesito que te relajes.

-¿Me atacas y pretendes que me relaje? ¿Estás loco?-reclamó el niño intentando separarse pero esta vez el vampiro no le dio ninguna oportunidad de escurrirse, le sostenía con fuerza y al mismo tiempo con cuidado, solo lo suficiente para retenerlo sin hacerle ningún daño.

-Por favor, Yuu-chan, confía en mi.-rogó de nuevo Mika con voz tenue-Necesito que confíes en mi.

Yuuichi tembló ante el tono de voz que empleaba el vampiro sin saber muy bien qué hacer. No obedeció la orden pero tampoco siguió luchando para liberarse, se quedó quieto mientras sintiendo las caricias del rubio sobre su espalda que ayudaban a que se calmara después de aquel susto, sentía que su respiración volvía a calmarse pudiendo llenar de nuevo sus pulmones con normalidad. La sensación alivio ante esto lo calmó un poco haciendo que Mika interpretara esto como una señal de aceptación por su parte.

-Levanta la barbilla-ordenó susurrante el rubio sintiendo como el niño se sobresaltaba y negaba con la cabeza-No te haré daño. Confía en mí, por favor.

-No…no puedo…no quiero-se resistió el niño con temor a lo que pretendía el vampiro hundiendo el cuello para evitar exponerse.

-Por favor…-pidió el rubio dando golpecitos en la base del cuello con la nariz en busca del hueco.-Confía en mi…-volvió a pedirle.

El azabache titubeó, aun estaba asustado por la reciente reacción de Mikaela y temía que lo volviera hacer. Eso le confirmaba lo que siempre pensó, que los nobles eran engañosos y que solo jugaban con los niños ¿acaso Mikaela lo mataría la próxima vez? Estaba asustado, muy asustado pero al mismo tiempo estaba tremendamente confundido con sus acciones, puede que los nobles fueran engañosos y viles pero Mikaela se había tomado demasiadas molestias con él ¿Por qué no se deshacía de él y punto? ¿Por qué diablos siempre estaba tratándole de esta forma tan confusa? Su mente de niño no conseguía comprenderlo.

-No te entiendo…-susurró sin pensar el azabache apoyando su barbilla en el hombro de Mikaela sin apenas darse cuenta sobresaltándose cuando sintió entonces algo blando y húmedo posarse sobre su cuello expuesto.

Varios segundos tuvo esta extraña sensación junto al aliento del rubio pegándole un poco más arriba. Yuuichi se sostuvo en los hombros del vampiro, esperó sentir algún mordisco y algún tipo de dolor, pero nada, pasaban los segundos y nada, seguía sintiendo lo mismo, los labios del rubio sobre su cuello, y eso estuvo sintiendo hasta que finalmente el otro decidió separarse de él con lentitud pero no llego alejarse demasiado.

-¿Te he hecho daño?-preguntó en un susurro Mikaela.

-…No-reconoció Yuuichi escuchando un suspiro por parte de Mikaela antes de que le sorprendiera con que volviera a posar los labios sobre la piel de su cuello, esta vez fue más rápido pero no menos sorpresivo.

-¿Y ahora? ¿Te he hecho daño?-volvió a preguntar con un tono más divertido sin alejarse lo mas mínimo.

-No…-volvió a confesar sintiendo un escalofrío ante la excesiva cercanía del vampiro.

-No quiero hacerte daño, Yuu-chan-susurró de nuevo volviendo acercarse a darle un nuevo beso en el cuello haciendo que el niño diera un respingón.-Relájate, confía en mí.

"Confía en mi" es lo que más le pedía Mika, le ha repetido varias veces como si de verdad necesitase que confiase en él ¿Por qué? La cabeza de Yuuichi daba vueltas debido a la confusión, y los atrevimientos de Mikaela solo hacían que su perturbación fuera mayor. Estaba siendo muy cuidadoso con él cuando hasta hace unos segundos creía que le partiría los brazos o que le arrancaría el cuello de un bocado. No entendía que era lo que pretendía, pero ahora se sentía demasiado indefenso como para poder pensar con claridad.

-¿Por qué haces esto?-murmuró confuso justo cuando en ese momento Mika lo había sorprendido comenzando a dar cortos y rápidos besos por su cuello.

-Confía en mí-repitió Mika una vez más entre beso y beso sin detener sus acciones.-Cierra los ojos, por favor.

Yuuichi obedeció casi por instinto sintiéndose estremecer cuando Mika intensificó el abrazo que lo retenía al mismo tiempo que continuaba repartiendo besos por todo su cuello.

Por extraño que aquello pareciera, el menor comenzó a relajarse ante el contacto del rubio, pasaban los segundos sin que hiciera nada que le doliera, así que comenzó a relajarse tal y como se lo pidió. Curiosamente, esos roces que le daba le hacían sentir cosquillas pero al mismo tiempo le daba una relajación que le gustaba. No conocía esos roces que le hacía, sabia por los libros que había leído en el hospital que los besos eran muestras de afecto o de deseo hacia otra persona ya fuera familiar, amistad o de pareja pero nunca había experimentado uno, únicamente había sentido caricias en la cabeza y poco más, pero besos nunca, por ello, un simple beso en el párpado como el de la otra vez o los besos que ahora recibía en el cuello eran una experiencia totalmente nueva para él.

Entonces una nueva y extraña sensación lo embargó en cuanto notó como algo húmedo, cálido y en movimiento pasaba por su cuello.

-¿Q-Que es eso?-exigió saber el niño abriendo los ojos ante la sorpresa.

-Tranquilo. No pasa nada.-susurró Mika que se había atrevido a usar su lengua para acariciar la piel del cuello.

-Para, e-esto es raro-protestó Yuuichi revolviéndose incomodo.

-¿Te hago daño?-otra vez esa pregunta…

-No, pero…-quiso reclamar pero tuvo un escalofrío cuando un cosquilleo le recorrió todo el cuerpo al sentir de nuevo la lengua de Mikaela volviendo a acariciar su cuello ¿Cómo es posible que sintiese calor emanar de su boca si cuando tocó su piel estaba como un témpano de hielo?

-¿No te gusta?-se atrevió a preguntar el rubio.

-Para, es demasiado extraño-rogó el niño sintiendo entonces un frío desolador en su cuello cuando notó al rubio alejarse de él pero dio un nuevo respingo cuando comenzó a sentir los labios del no muerto posarse repetidamente por toda su cara con los ojos cerrado como si para él fuera los más maravilloso.-M-Mikaela.

Mika dio un suspiro placentero al escucharle decir su nombre con aquella voz tan familiar y al mismo tiempo tan inocente. Mantuvo al pequeño pegado a él sin dejar de besarle la cara, necesitaba continuar sintiendo lo que provocaba en el niño le hacía sentir que su corazón volvía a latir de la emoción, quería que le llamara, que le necesitase, que reclamase por su atención. Necesitaba todo eso de Yuu mas que a nada y después de ver como se había relajado bajo su contacto sentía que necesitaba más, mucho más, tanto que apenas pudo controlarse a sí mismo cuando una de sus manos, libres de los guantes blancos, se movieron al interior de la sudadera del niño buscando acariciar su piel. Escuchó entonces un gemido ahogado del muchacho al sentir el contacto con sus manos frías, algo que, por alguna razón, le hizo esbozar una sonrisa.

El rubio se encontraba entonces sumido en una nebulosa placentera mientras escuchaba la voz del pequeño y sintiendo su pequeño cuerpo estremeciéndose por su contacto. Acarició con suavidad los costados y el estomago Yuu mientras regresaba a su anterior tarea de dejar pequeños besos en su cuello.

-M-Mika…-escuchó entonces el gemido del azabache contra su oído.

Aquello llegó a los oídos del rubio como un torpedo en medio del mar. El sonido de la voz de Yuu llamándolo de esa forma, llamándole "Mika" y no "Mikaela" como solía llamarle, fue demasiado para su mente ya abarrotada. Llevó una de sus manos a la cabeza de Yuu convirtiéndolo ahí en un puño que acabó atrapando varios mechones azabaches, se acercó precipitadamente a la boca del menor atrapándolo en un beso hambriento, abriéndose paso con su lengua. Mika ya no podía pensar, su prudencia y raciocinio se había ido por el caño al momento de que el niño había permitido aquel íntimo acercamiento y le había llamado de esa forma tan tierna, tan solo podía pensar en seguir besándole, en continuar provocándole sensaciones para que volviera a llamarle, que le reclamara por su atención, quería hacerle sentir necesitado de su compañía. Por lo que se dejó llevar disfrutando de la boca del menor, acariciando su lengua con la suya propia escuchando con placer los gemidos ahogados que emitía el ajeno.

Perdido entre sensaciones, Mikaela acostó de nuevo a Yuu sobre la cama quedándose encima de él pudiéndole besar con mayor comodidad y sintiéndose libre de poder acariciar su cuerpecito sin mayores restricciones. Pero entonces la cordura le vino de golpe cuando se le ocurrió abrir los ojos visualizando la cara sorprendida y enrojecida de Yuu, y tomó conciencia de lo que estaba pasando apartándose del menor de un brinco que le llevó hasta el otro extremo de la cama.

-"¡¿Qué estoy haciendo?! ¡¿Qué diablos estoy haciendo?!"-se reclamó a sí mismo mirando como el niño continuaba acostado en el colchón con la respiración agitada llevándose una mano al corazón. Mika intentó reaccionar por si el niño estaba sufriendo otro ataque pero entonces le vio incorporarse y mirarlo como si no pudiese creer lo que había pasado…o más bien lo que había estado a punto de pasar.

-M-Mikaela…-se atrevió a llamarlo el niño en un tembloroso susurro haciendo sentir peor aun al rubio, que apretó los dientes con impotencia para luego salir de la cama y comenzar a vestirse con su atavió de noble sin dirigirle la palabra ni la mirada al menor, aun cuando sentía su mirada clavarse en su espalda de reojo.

-Vuelve a dormirte-ordenó de pronto Mika mirando al muchacho por encima del hombro-Yo tengo que arreglar unos asuntos, tú quédate aquí y duerme hasta que estés recuperado del todo. Luego vendré a verte.

Y entonces salió con rapidez de la habitación cerrando la gran puerta tras él sin voltear a mirar al niño. Se sentía tremendamente avergonzado y estúpido por lo que acababa de pasar en esa habitación, sentía que ahora no podría mirar al menor a la cara ¡Había besado a un niño! ¡Se había aprovechado de la inocencia de un niño para besarlo y tocarlo! ¡¿En qué demonios estaba pensando?! Todo lo que quería era que Yuu confiase en él, hacerle ver que no iba a morderle ni hacer ningún tipo de daño pero entonces todo se le había escapado de las manos, quería hacerle sentir cómodo, brindarle afecto pero metió la pata cuando permitió que su disfrute por la aceptación del menor a su cariño se saliera de control buscando profundizar más aquellos actos.

Y es que se sentía sucio y un autentico imbécil, tal vez si Yuu fuera un poco mas mayor no se sentiría tan mal como se estaba sintiendo. Le pesaba mucho pensar que había prácticamente forzado a un niño para besarlo, Yuu no se ha quejado pero Mika era lo bastante sensato y decente como para saber perfectamente que esa clase de tratos no debería tenerlos un niño de su edad. Yuu no ha vivido casi nada y tenía que experimentar muchas otras cosas antes de pensar en lo que él le había hecho sentir, era un niño, debía pensar en jugar, en divertirse, en hacer travesuras, en conocer las cosas, preguntar sin parar….aquellos pensamientos de lo que hace todo niño le hizo sentir aun peor al rubio. Pero cuando creyó que no podía ir a más, se puso a pensar que en realidad, dejando la decencia a un lado, se descubrió que se sentía frustrado e insatisfecho porque le habría gustado poder llevar aquello hasta el final ¡Con un niño!

Podía recordar la época de cuando Yuu estuvo vivo, recordaba sus encuentros a escondidas del mundo para poder intentar convencerse mutuamente de salir del bando donde estaba el otro. Hubo besos, abrazos, declaraciones, caricias y afecto entre ellos, se echaron de menos y dependían demasiado el uno del otro, quizá la nostalgia de esos momentos en los que solo existían ellos dos había influenciado en cómo había tratado al pequeño. Yuu estaba ahí, en su habitación, en su cama, con un cuerpo enfermo y débil, su querido amigo estaba en ese cuerpo, pero le atacaba la culpa cuando pensaba en que tan solo era un niño. Un niño al que acababa de asustar. Diablos ¿Qué le hacía diferente al sádico de Felid si actuaba de esa manera?

"Tiene gracia que tengas remordimientos"-se burló la voz de su conciencia-"Te recuerdo que tu llegaste a matar a niños y no tuviste escrúpulos a la hora de hacerlo ¿y ahora te entra la decencia cuando has intentando abusar de uno? Penoso"

Aquel pensamiento le escoció pero no podía hacer nada. Si, deseaba a Yuu y no le daba ningún pudor reconocerlo, nunca le dio pudor, pero ahora él era un niño y Mika necesitaba respetar esa inocencia, ninguno de los dos había podido disfrutar de su infancia por las circunstancias y el mundo en que habían vivido, pero Yuu ahora tenía la segunda oportunidad de tener una infancia lo más normal posible, a pesar de su enfermedad, que parecía ser lo único que le limitaba esa étapa. Tenía que planear un modo de convencerle para que le permitiera convertirlo, aunque fuera solo parcial como lo que hicieron con él, la vida de Yuu era todo lo que le importaba ahora, todo.

-"Lo demás podrá venir más adelante, cuando haya conseguido salvarle."-pensó Mika con un ligero rubor en las mejillas al recordar aquel agradable calorcito sobre su mejilla cuando sintió la pequeña mano de Yuu.

En ese mismo momento se podía ver a un muy aturdido Yuuichi que se encontraba sentado en la cama del noble tocándose de forma inconsciente el cuello con una mano y la cabeza a punto de estallarle intentando averiguar qué diablos había pasado ahí.

Intentó reordenar su cabeza mediante los acontecimientos de los últimos cinco minutos, se había llevado un tremendo susto, creía que de verdad Mikaela iba a matarlo cuando se le ocurrió decir lo que podría pensar su amigo fue tal el susto que pronto comenzó a sentir los indicios de un ataque pero de repente…nada. Aquello que Mikaela le había hecho sentir en su cuello, no fue desagradable pero tampoco sabía decir si fue algo agradable, solo sabía que era extraño y que le había hecho cosquillas, su mente infantil no llegaba a mas que eso, no tenía conocimiento de lo que era experimentar el placer físico por lo que no podía identificarlo aunque acabase de sentirlo, para él era solo una sensación extraña.

Sin embargo, no sabía identificar si aquellas sensaciones que le había provocado Mikaela eran buenas o malas, sobretodo porque lo que había visto de su expresión le hacía entender que aquello le hacía sentir bien y no sabía porque aquello le producía miedo ¿y si intentaba hacerle bajar la guardia para morderle? Sobretodo porque nadie en su sano juicio haría la tontería de meter la lengua en otra boca a no ser que sea para tender una trampa ¿verdad? Le había dicho que no quería convertirse pero algo le decía que Mikaela no estaba dispuesto a concederle ese deseo, parecía estar convencido que convirtiéndolo le curaría ¿Por qué parecía tan desesperado por salvarlo? Yuuichi no era capaz de entenderlo.

-"Céntrate, Ichinose Yuuichirou"-reclamó mentalmente el azabache dándose un golpe en la cabeza para obligarse a sí mismo a reaccionar de una vez-"Te has quedado solo en la mansión, idiota, busca ese maldito mapa y regresa con los demás para sacarlos de aquí"

Yuuichi hizo el esfuerzo de levantarse de la cama, esta vez de forma más cautelosa y dar unos pocos pasos inseguros cuando sintió que sus piernas le temblaban por tener la dificultad de sostener su propio cuerpo, claro, si llevaba tres días durmiendo sus piernas no podrían responder como quería. Todavía se sentía exhausto, su cuerpo no había terminado de recuperarse y la verdad es que la idea de volver acostarse y dormir más tiempo era toda una tentación, pero era la primera vez que Mikaela lo dejaba solo estando en la mansión y debía aprovecharlo, su libertad y la de sus amigos dependían de ello.

Se golpeó las piernas como forma de hacerlas reaccionar, dio un pequeño paseo desde la cama hasta la puerta de la habitación, sintiéndolas un poco mas espabiladas. Desde luego por su condición no podría correr demasiado, aunque las piernas estuvieran en plena forma, pero aun así debía esforzarse y hacerlo todo lo más rápido que pudiera, sus amigos contaban con él.

Abrió la puerta de la habitación asomándose para comprobar que no hubiese peligro. Todos los vampiros tenían un sentido del oído muy fino y no quería que Mikaela pudiera escucharle, por lo que comenzó a caminar, descalzo, por los pasillos en silencio. Sabía que en la habitación del rubio no encontraría el dichoso mapa, había pasado muchas horas allí y nunca había visto nada que pudiese parecerse a un mapa, todo lo que tenía en ese cuarto era una cama y un armario y fin, eso era todo, así que tenía que ir buscando por otras habitaciones, donde esperaba que estuvieran vacías de vampiros, o si no podría darse por muerto.

Y entonces…pasó media hora.

-¡Maldita sea! ¡¿Cómo es posible que este sitio sea tan grande?!-gruñó enfurecido el azabache cuando ya había revisado casi doce habitaciones.-Dios, parecía que había menos cuando estaba con Mikaela ¿acaso construyen de mas? ¿Y para qué? Tsuru tiene razón, nobles bastardos, todos ellos.

Justo en ese momento escuchó unos pasos ligeros y elegantes resonando por el eco del pasillo, instintivamente se ocultó tras una esquina observando quien era el que estaba saliendo de la habitación. Contuvo la respiración cuando vio salir a Felid Bathory con su típica sonrisa ladina surcando su rostro, ese vampiro le aterraba más que ningún otro, tenia apariencia elegante y muy educado como cualquier miembro de alta sociedad de esos que había leído en los libros en el hospital, pero ya le conocía como para saber que era un tipo muy sádico. Cada vez que se topaba con él le sonreía como quien mira un suculento bistec y siempre Mikaela lo mantenía sujeto de un brazo para evitar que lo separaran de él. Era contradictorio pero agradecía que Mikaela hiciera eso, porque realmente Felid le daba pavor, él sí que era el prototipo perfecto del vampiro letal que se esconde con falsedad bajo una máscara de amabilidad hipócrita, por lo menos la protección que Mikaela le brindaba había sido real en todo ese tiempo.

Se quedó quieto y evitó respirar mientras observaba como el noble se alejaba sin que se percatara de su presencia. Se atrevió a asomarse solo para ver que realmente Bathory desaparecía tras la siguiente esquina, y aun así espero unos cuantos segundos más antes de seguir su camino y adentrarse en el cuarto del noble.

Casi se le cae el alma a los pies cuando vio que la habitación del peliplateado sádico era una réplica exacta del de Mikaela. Una mísera cama y un armario, eso sí, el señorito salidorro tenía la finura suficiente como para permitirse tener una mesa para el té en medio de la habitación.

-Dios, me da muy mal rollo-musitó el azabache paseándose por la estancia para revisarla. Por lo demás estaba todo muy vacio, no había libros ni nada de eso pero era lógico pensar que el mapa lo tendría precisamente Bathory, el dueño de la dichosa mansión.-Si, pero ¿Dónde lo guardaría?

Y antes lo decía antes lo encontraba en cuanto le dio por mirar bajo la cama encontrándose de lleno con un papel viejo que se mantenía enrollado con un fino hilo.

-Bingo-sonrió el de ojos de eucalipto mientras tomaba el mapa. Ahora todo era regresar con los demás y por suerte, conocía muy bien donde estaba la salida.

Sin embargo, por curioso que pareciera, sentía cierto malestar al pensar que se estaba aprovechando de Mikaela…

-"¡Al diablo con él! ¡Es un vampiro! ¡Solo está jugando conmigo!"-se intentaba convencer así mismo mientras corría hacia la salida.-Solo he actuado antes de que lo hiciera él.

Mientras tanto Mikaela se encontraba admirando una de las estatuas dedicas a Krul en medio del gran salón de los Bathory. No apreciaba demasiado aquella vampiresa de aspecto infantil pero desde luego ese lugar era el único donde podía sentirse medianamente tranquilo para poder pensar con detenimiento.

-¿Yuu-chan estará descansado bien?-no pudo evitar preguntarse el rubio y al darse cuenta esbozó una sonrisa. Al final todo cuanto pensaba se reducía únicamente en el azabache, no podía quitárselo de la cabeza, y tampoco quería hacerlo salir de sus pensamientos. Le veía tan necesitado y tan delicado, y él, un vampiro con rencor a los humanos, deseaba fervientemente ser su salvador.-¿Cómo puedo hacerlo?

-¿Algún problema, Mika?-escuchó entonces una voz femenina que hizo que el rubio se volteara a ver tras él encontrándose con una niña de cabellos rosados que tan bien conocía.

-Hola, Krul-saludó Mika regresando a mirar hacia delante sintiendo como la vampiresa se acercaba a él por la espalda

-¿Ya se ha despertado el niño?-preguntó.

-Sí, pero le he dejado descansando, todavía necesita recuperarse un poco más-sonrió al volver a pensar en el azabache.-Krul…yo…¿me resistí mucho cuando me transformé?

-No estabas en condiciones de resistirte, Mika, además tu mismo decidiste hacerlo por tu amiguito-confesó la muchacha para luego quedarse mirando la expresión de Mikaela-Tienes intención de convertirlo ¿verdad? Al niño me refiero.

-Creo que es la mejor solución para él.

-Dirás para ti.-soltó la muchacha mirándole como si aquello le resultase aburrido mientras recibía una mirada seria por parte del que consideraba su hijo-Miéntete si te es mas cómodo, Mika, pero no intentes mentirme a mí. Soy mucho más mayor que tú y ya me conozco estos teatros, pero tranquilo no voy a ser yo quien te juzgue, si tanto te gusta ese niño como para quedártelo para ti no te lo impediré.

-No lo digas así, él no es ninguna mascota-siseó irritado Mikaela ante la desfachatez de la pelirosa-Es mi amigo.

-Tu amigo…-repitió Krul lejos de sentirse intimidada por el rubio.-Él no es tu amigo, Mikaela, es solo un crío más para servir de ganado a nuestra raza.

-¡Krul, no te atrevas a…!-empezó amenazar Mika poniéndosele los ojos rojos por la ira.

-Los muertos no pueden volver-sentenció Krul como un ultimátum decisivo y sin cambios que hizo que Mika borrara el enfado de su cara pero no su evidente irritación, como se notaba que odiaba que usaran esa frase contra él.-Es una ley clara e ineludible para todo lo que ha existido, lo que existe y lo que existirá, en este mundo y en otros. Por mucho que se parezca, ese crío al que tanto proteges no es Hyakuya Yuuichirou, tú amigo y al mismo tiempo parte de tu querida familia, sino Ichinose Yuuichirou, un niño que solo tiene su cara.

-¡No es verdad! ¡Él es Yuu-chan! ¡Él sí que ha podido regresar!-negó Mikaela con vehemencia-¡Él sí que…!

-Mikaela-le cortó Krul dándole la espalda dispuesta a marcharse-He vivido mucho tiempo, demasiado, he aprendido tantas cosas y he conocido a tanta gente y ¿sabes? Antes de llegar a donde estoy, conocí a una maestra que me dejó bien clara una cosa siempre que podía durante mi instrucción "Aquellos que conocen el mundo saben que no hay uno solo"….y te puedo asegurar que en ninguno de ellos los que se han ido han podido volver.

-¿Krul?-cuestionó Mika sin entender a lo que se refería pero ella no hizo ningún comentario más y abandonó la estancia dejándolo confundido y extrañado.

-Mika, Mika-escuchó entonces un canturreo que, por cierto se le hizo tremendamente irritante, entraba en la estancia justo cuando Krul salía de ella.

-¿Qué diablos quieres ahora, Bathory?-preguntó con un gruñido Mika dejando palpable su mal humor.

-Oh, ¿acaso no puedes recibir a tu señor con esa preciosa sonrisa que antes me dedicabas de niño?-preguntó con su típico tono pomposo y remilgado que a tanto le molestaba al rubio-O es que…¿ahora solo le sonríes a ese corderito tuyo?

Mikaela dejó salir un gruñido gutural que dejaba claro que no tenía el humor ni la paciencia para una de sus gracias. Bathory levantó las manos en señal de paz sin que desapareciera esa sonrisa suya.

-Y bueno, tal y como te prometí, he investigado todo lo referente a ese niño…-Bathory saboreó el rostro de Mikaela prestándole suma atención ante lo que acababa de decir.

-¿Acaso has ido al refugio ese de los humanos? ¿Cómo has podido entrar ahí?-preguntó arqueando una ceja, no dudaba que Bathory tenía buenos contactos en las altas esferas, incluso algún que otro cómplice entre los del Consejo pero dudaba seriamente que su influencia fuera tan grande como para poder entrar al refugio de los humanos sin que le acribillaran a tiros o le rebanasen con espadas malditas.

-Oh, no fue fácil, tuve que matar a unos cuantos humanos y obligar a un estúpido matasanos de esos a ingerir veneno de mamba negra para sonsacarle información-sonrió Bathory mostrando un pequeño tubo donde se encontraba dicho veneno verde de serpiente. Mikaela conocía ese veneno, su efecto era tremendamente lento y mortal para el cuerpo humano, proporcionaba una muerte tan lenta como dolorosa, una de las formas favoritas de Bathory de aplicar tortura a los humanos para sonsacarles información-jajaja fue realmente divertido escucharle hablar con la esperanza de que le diese el antídoto, que lastima dio rogando por que le dejase vivir durante casi diecinueve minutos hasta que al final se murió.

-Al grano, Bathory-exigió el muchacho rubio sin ninguna clase de regocijo ante el acto de sadismo por parte del otro.

-Paciencia, amigo mío, antes me gustaría que me acompañases a cierto lugar.

-¿A dónde?

-A rememorar los buenos tiempos con unas adorables ovejitas.

-¿Ovejitas?-preguntó con cierto retintín. Tenía un muy mal presentimiento.

Grandísima reprimenda no había recibido en su vida, y mira que había recibido muchas, pero en esta ocasión cuando pudo finalmente regresar con sus amigos, Yuuichi sintió en piel propia lo que era tener a un muy cabreado Tsurumasa que le había dando una lluvia de coscorrones por haberles tenido en vilo a todos durante aquellos tres días donde, como era esperar, le habían dado por muerto, mientras que Aoi y los niños lo recibieron con abrazos y lloros.

Y es que, aunque no fuera a confesarlo ni bajo tortura, Tsurumasa se había quedado noches en vela recostado en su lugar de descanso junto con los otros observando la puerta a la espera de que Yuuichi regresara a casa. Creía que ya no había nada peor que la muerte pero se equivocó al sentir la horrible incertidumbre de no saber si Yuuichi estaba vivo o le habían matado o directamente le había dado un ataque que finalmente se le había llevado por delante ¡Nada! ¡Y aquello no le dejaba vivir! aunque había preguntado ningún vampiro le había ni siquiera dirigido la mirada, estuvo tan tenso que incluso llego al punto de abalanzarse sobre uno de esos chupasangres para sonsacarle información a base de golpes, de no ser por Aoi, que lo detuvo a tiempo, sería otra muerte más que lamentar. Por eso cuando lo vio abrir la puerta de la casa sintió un enorme alivio que casi le hace llorar…de no ser enseguida le vino una gran furia por verle llegar con esa sonrisa triunfal y no pudo evitar darle de golpes en la cabeza como castigo por haberles dejado en un sin vivir.

Las caras les cambiaron cuando finalmente Yuuichi dio a conocer que había cumplido fielmente con su misión de conseguir el dichoso mapa que significaba su libertad. Impacientes y gozosos, los niños comenzaron a prepararse para marcharse de allí lo antes posible, el único con cierto respeto era Tsurumasa, que a pesar de estar feliz por su éxito aun no llegaba a fiarse del todo del plan, sobretodo porque Yuuichi no parecía estar en las mejores condiciones, pero desde luego quedarse allí tampoco era la idea más atractiva. A pesar de su mal presentimiento, Tsurumasa no hizo ninguna pregunta, ni siquiera como había conseguido el mapa ni porque había estado tanto tiempo desaparecido, cuando estuvieran todos fuera y a salvo entonces sí que procedería al interrogatorio.

-¿Cómo vamos, Yuuichi?-preguntó Tsurumasa con los brazos tras la nuca al lado del azabache que encabezaba al grupo mientras Aoi y los niños les siguió justo tras ellos.

-Bien, si seguimos en esta dirección encontraremos una salida hacia el exterior, pero debemos mantenernos callados, sé que en la mansión deben de seguir Mikaela y Felid, y la verdad no tengo ningunas ganas de que nos pesquen.-indicó Yuuichi sin quitarle el ojo a las indicaciones del mapa mientras sentía como un risueño Ryuuji se sostenía feliz de su ropa, muy contento de tenerlo de vuelta con ellos.

-¿Y qué haremos cuando estemos fuera?-preguntó entonces Kinako sosteniendo la mano de Aoi, se sentía asustada y no paraba de mirar a los lados buscando un posible peligro.

-Seguir buscando al ejército-respondió Tsurumasa para que Yuuichi no perdiera la concentración.-Pero esta vez tenemos que ser más cautelosos, los vampiros nos buscaran sin lugar a dudas. Así que todos a estar alerta.

-Mirad ¡Ahí!-exclamó de pronto Yuuichi señalando delante de él donde se podía apreciar un arco gigante donde se podía ver la luz del exterior a lo lejos.

-¡La salida!-exclamó emocionada Aoi apretando su agarre a la mano de Kinako.

-Vamos, chicos, es nuestra oportuni…-empezó diciendo Tsurumasa mostrando una sonrisa con su blanca dentadura.

Pero entonces un sonido los dejó a todos congelados en el sitio. Aplausos. Un sonido tan normal y cotidiano que nadie le llamaría la atención, pero dado que los niños conocían tan bien quién era el que realizaba ese sonido, sobretodo porque se habían creído estar solos, quedaron pálidos del miedo alzando la cabeza hacia la misma dirección para descubrir para su horror como dos vampiros salían de las sombras para situarse justo delante de la salida que ellos tanto ansiaban. Yuuichi perdió por completo el color de cara en cuanto sus ojos conectaron con un par de zafiros que le miraban con sorpresa al verlo ahí.

-¿Qué te parece, Mika? Tu precioso corderito intenta dirigir al rebaño a ese mundo que no le conviene-se burló Felid dejando ver su disfrute ante aquella escena.

-Yuu-chan…-murmuró Mika al ver al niño con un mapa entre las manos y reunido con todos sus amigos. Aquella escena tan horripilantemente familiar le trajo desagradables recuerdos de lo que él mismo hizo junto con el azabache. Ir con un vampiro con el fin de conseguir información para huir al exterior, el mapa, la obstrucción del camino, todo estaba ocurriendo tal y como entonces-¿Qué estás haciendo?

Aquel tono de voz que había empleado el rubio hizo encogerse en el sitio al azabache como si le acabasen de pillar haciendo una gamberrada, se sintió muy mal cuando vio que en los ojos del rubio se dibujaba la desilusión y la decepción. Sintió el impulso de disculparse pero no cayó en eso, tenía que pensar fríamente. Mikaela quería algo de él y solo se aprovechó de eso para poder sacar a sus amigos, punto. No debía sentir pena por haber herido los sentimientos de un no-muerto y sin embargo lo estaba sintiendo ¿acaso era tonto?

-¡Ven aquí inmediatamente, Yuu-chan!-ordenó Mikaela con la tensión reflejada en sus ojos.

Yuuichi dio un bote ante aquella orden apretando el mapa que tenía entre las manos con miedo ante la ira que empezaba a sentir que emanaba del cuerpo del rubio. Tsurumasa, viendo el apuro de su amigo, se interpuso entre él y el vampiro a modo de protegerle a él y a todos y de paso impedir que el miedo influyera en Yuuichi como para obedecer aquella orden.

Mika apretó los dientes al ver que Yuu no obedecía ¿no entendía que intentaba sacarle de ahí?

-Parece que tu corderito tiene un problema de disciplina-se carcajeó burlón el peliplateado.

-Bathory, como se te ocurra ponerle la mano encima te juro que…-amenazó en un agresivo siseo a lo que el otro vampiro solo levantó una de sus manos para hacerle callar.

-Mika, solo quería un poco de público para animar lo que tengo que anunciar. Creo que los amiguitos de tu precioso niño también tienen derecho a saber con qué clase de chico se han juntado.

-¿De qué va todo esto, Bathory?-exigió saber el rubio.

-¿Qué están diciendo?-susurró Kinako aferrada a la ropa de Aoi.

-No sé, pero parece que discuten-contestó Tsurumasa por lo bajo-Aprovechemos esto, chicos, larguemo….

Pero entonces Felid apareció justo delante de sus narices cuando Tsurumasa volteó a mirar a sus compañeros para darles instrucciones. Un chillido ahogado de Kinako y Ryuuji fue suficiente para que Tsurumasa se volviera a voltear para mirar al vampiro de frente siendo sorprendido con que Felid le tomó de la cabeza para lanzarle contra el suelo a unos cuantos metros lejos del grupo.

-¡Tsuru!-exclamó Yuuichi para luego ver como Felid pasaba rápido por su lado y tomaba del cuello a los más pequeños y también los lanzaba al otro extremo del espacio contrario a donde había ido a parar el pelirrojo. Yuuichi se giró al escuchar los sollozos de los pequeños y justo entonces Aoi recibió una patada en el estomago que le hizo retroceder unos cuantos metros hacia atrás dejando a Yuuichi solo.-¡Chicos!

-Bien, ingenua oveja-sonrió con burla el peliplateado yendo a tomar el cabello del azabache pero se detuvo en seco en cuanto sintió una mirada amenazante y escuchó el sonido de una espada desenvainándose justo tras de él-Mika, no tienes que enfurecerte, ya sabes que no haré daño a tu corderito.

-¡Yuuichi no es el cordero de nadie!-exclamó a lo lejos Tsurumasa recuperándose del dolor tras aquella violenta caída.

-Oh, ya lo creo que lo es-sonrió el peliplateado alejándose unos metros para volver acercarse a un mosqueado Mikaela-Pero creo que se te hará interesante ver esto.

Rápidamente, el noble sacó una carpeta del interior de su túnica lanzándola con fuerza y gracia en dirección hacia Yuuichi pero justo cayó a sus pies haciendo que un par de papeles se escaparan del contenido de la carpeta, informes parecían, y la que mas destacaba era una fotografía.

-Bathory…-susurró Mikaela tieso en el sitio cuando vio lo que había salido de aquella carpeta.

Yuuichi se quedó mirando sorprendido a la persona que había plasmada en aquel trozo de papel. Se puso de cuclillas tomando de forma expectante y extrañado aquella fotografía y mirando a la persona trajeada con ropa militar del ejército del Imperio Demoniaco Japonés.

-Este soy yo…-susurró Yuuichi observando con detenimiento la fotografía.

-No, no eres tú-canturreó Bathory disfrutando de la sorpresa del niño mientras observaba por el rabillo del ojo como Mikaela comenzó a negar con la cabeza temblándole la mirada.-La foto es de hace treinta años y esa persona se llamaba Hyakuya Yuuichirou.

-¿Hyakuya….-musitó el niño sin quitarle la vista de la foto empezando a temblarle uno de sus puños.-…Yuuichirou?

-Que sorpresa ¿verdad? Un chico de hace treinta años comparte nombre y cara contigo ¿Por qué será?-preguntó jocoso el peliplateado.

Entonces una luz de lucidez atravesó la cabeza Mika, llegándole la compresión de que era lo que pretendía el noble.

-¡Bathory, cállate!-exclamó Mikaela agarrando al noble por la solapa-No hables más, te lo exijo.

-No estás en condiciones de exigir nada, Mika-kun-siguió sonriendo el noble apartando a Mika de él de un manotazo y entonces usó su propia espada para atravesar al rubio con ella escuchando el desagradable sonido de los órganos internos siendo ensanchados-Tú quisiste saber lo que pudieras de ese niño, para conseguirle una "medicina" para su pobre corazón enfermo. Me permitiste ir a buscar esa información por ti. Así que ahora, te toca apechugar con lo que he encontrado, luego tu veras como te las apañas con tu cordero.-Y entonces empujó a Mika para dejarlo atrapado en la pared con la espada.

-¡Bathory! ¡Maldita sea!-bramó Mika intentando liberarse de ese aprisionamiento.-¡BATHORY!

-Mikaela…-susurró Yuuichi al ver como la sangre se escurría por su ropa blanca de noble.

-No te preocupes, no morirá por eso-dijo Felid volviendo a dirigirse a él-Pero le mantendrá retenido hasta que terminemos con esta interesante conversación.

-¿Qué es lo que pretendes?-preguntó temeroso el niño todavía con la fotografía en las manos.

-Solo cumplir con lo que le prometí a Mika-kun, saber todo lo posible sobre ti y saber cómo tratar tu enfermedad-susurró Bathory encarando al azabache con toda su altura-Pero como he pensado que sería lo justo que tú también lo supieras, pues he decidido dejar que encontraras el mapa para que te hicieras la vaga ilusión de poder huir. No es justo que siempre la gente decida tu vida y tú no sepas absolutamente nada.

-¿Sabías que íbamos a huir? ¿A qué te refieres con eso de que tengo que saber algo?-preguntó Yuuichi para luego preguntar con mas ansioso.-¿Quién es este chico?

-Hyakuya Yuuichirou, un chico encantador, debo reconocer-sonrió el peliplateado como si disfrutase de la consternación del menor-Le conocí cuando era un niño, más pequeño que tu si mal no recuerdo. Tenía una gran familia, y también vivió en Sanguinem durante unos cuantos años….

-¡¿Qué hiciste con él?!-exigió saber el azabache.

-Nada. Yo no le hice absolutamente nada-se hizo el inocente-Fueron esos estúpidos humanos que tan bien te cuidaron en el hospital y los de ese ejército de pacotilla.

-¿Cómo? ¿el ejército? ¿Te refieres a Ichinose-san y a los demás?-preguntó el azabache.

-Que niño tan listo.-felicitó el peliplateado con la burla brillando en su voz-Ese Ichinose al que tanto respetas no es el hombre noble que tú piensas. El pequeño Yuuichirou era un pobre niño huérfano que ingresó en el ejército para poder vengar a su familia que fue aniquilada. Y el ejército, o más bien tu querido Ichinose Glen, le aceptó dentro de sus filas porque tenía un potencial muy interesante en el interior de su cuerpo, un potencial tan peligroso que era capaz de destruir toda vida que se le cruzara por delante, incluso la nuestra, la de los vampiros.

-¿Un potencial tan fuerte como para matar a un vampiro…?-repitió Yuuichi.

-Pero, resultó que Yuuichirou era demasiado rebelde para que obedeciera las órdenes del ejército. Y a causa de su rebeldía infantil, realizó la mayor traición que puede hacer un soldado del ejército del Imperio Demoniaco Japonés-entonces el vampiro se acercó al oído del asustado niño-Se convirtió en un vil traidor cuando se le ocurrió la brillante idea de verse a escondidas con un vampiro.

-¿Con un vampi…?

-¡Yuu-chan!-gritó Mika desde donde estaba luchando contra el dolor y por su libertad viendo la cara del pobre niño desfigurado por la confusión.-¡No le escuches! ¡Está intentando manipularte!

-Yo solo cuento la verdad, no podría vivir tranquilo con esta culpa de ocultarle la verdad a un niño tan bueno como Yuuichirou-kun-sonrió burlonamente Bathory con voz de drama alejándose del niño para volver a mirarlo desde lo alto-El ejército sabía que Hyakuya Yuuichirou se dejaría llevar ante las "artes engañosas" del vampiro con el que se estaba viendo, así que decidieron deshacerse de él. Aprovecharon una batalla entre soldados y vampiros para matarlo en un fuego cruzado.

-¡CALLATE, BATHORY!-bramó Mika avanzando donde estaba haciendo que se enterrase con mayor profundidad la hoja de la espada en su cuerpo.-¡CALLATE DE UNA VEZ! ¡DEJA AL NIÑO EN PAZ!

-¿Qué tiene que ver todo eso conmigo?-preguntó el niño sin poder escuchar la voz de Mika, un nuevo miedo estaba asolando su cabeza y sus ojos no eran capaces de apartarse de los del peliplateado.

-Todo.-dictó Felid-Gracias a Hyakuya Yuuichirou existes tú, Ichinose Yuuichirou.

-¿Q-Que quieres decir…?-susurró él intentando comprender lo que le estaba diciendo aquel chupasangre salido.

-A esto…-dijo el peliplateado señalando uno de los informes que se encontraban ahora esparcidos por el suelo.-…experimento 3-17-12, Proyecto Seráfico.

-¿Cómo…?-murmuró el azabache.

-¿Qué estás diciendo, Bathory?-cuestionó entonces Mika con los ojos abiertos mientras un hilo de sangre se le escurría de la boca.

-Las altas esferas de ese ridículo ejército tiene una curiosa afición por la experimentación humana-comentó como quien recomienda un lugar para hacer turismo-Hyakuya Yuuichirou fue un lastre del que tuvieron que deshacerse para que nosotros no pudiésemos usar ese misterioso potencial, pero los humanos fueron tan codiciosos como para seguir deseando tener consigo ese poder pero claro ¿Cómo van a poder obtenerlo si murió junto con el pequeño Yuuichirou? Aquí es donde entras tú, Ichinose Yuuichirou.

Un temblor recorrió el cuerpo del rubio cuando de forma atemorizante las piezas comenzaron a encajar dentro de su cabeza.

-No…no puede ser…-susurró Mikaela sin poder creerse lo que estaba pasando.

-Exacto, Mika-kun, es exactamente lo que estas pensando-dijo el vampiro con una sonrisa antes de volver a mirar al consternado niño-¿Sabes la cantidad de ADN que se puede obtener a partir de una gota de sangre, o de un cabello, una uña o incluso un poco de piel? Mucho, muchísimo. Suficiente como para realizar un experimento que ayudase a volver a traer aquella fuerza descomunal que tenía Hyakuya Yuuichirou al mundo.

-¿ADN? ¿Experimentación humana?-susurró en tensión el niño mientras sus ojos iban dilatándose ante lo que su pequeña mente estaba procesando.-N-no entiendo…-Bathory aprovechó ese momento de confusión para acercarse una vez más al oído del menor con el objetivo de susurrarle.

-Naciste gracias a una gota de sangre de Hyakuya Yuuichirou-sentenció el vampiro con sumo placer ante el horror del niño y todos aquellos que estaban escuchando-No eres más que una réplica que vino al mundo con la única misión de reemplazar a Hyakuya Yuuichirou como arma para la aniquilación de vampiros.

-Mentira…-gimió el niño con la voz quedada y los ojos completamente desorbitados.-Estas…mintiendo…

-No pequeño, no miento-se separó el vampiro de él para regodearse en aquella expresión destrozada que exponía el pequeño.-Pero este experimento era muy complicado para los recursos escasos que poseen los humanos y la falta de conocimientos en el tema, como era de esperar tuvieron una gran cantidad de fracasos ¿sabes qué significa eso? Que hubo otros como tú, otras réplicas que estaban siendo creadas al mismo tiempo que tú. Pero todas salieron mal. Todas-ronroneó aquello verdaderamente disfrutando con lo que estaba pasando-Algunos no llegaron a desarrollarse, otros se deshicieron en sus propios tubos de ensayo, los siguientes a esos se murieron cuando estaban a punto de "nacer". Solo consiguieron nacer siete réplicas, dos de ellas murieron inmediatamente después de llegar al mundo, cuatro murieron entre tres y seis meses después de llegar a término y solo uno consiguió salir adelante y ¡Bingo! Ese fuiste tú, el experimento 3-17-12. Qué bien ¿verdad que si? Eres un niño con suerte.

-¡BATHORY!-bramó Mikaela enfurecido de nuevo luchando haciendo fuerzas para sacarse la espada del vientre. Debía detenerlo, debía matarlo en ese mismo momento.

-Por eso tienes ese cuerpecito tan débil-susurró Felid en cuanto vio que el pequeño ya no era capaz de sostenerse por sí mismo y caía sentado en el suelo ante la impresión-Tú no tienes ninguna enfermedad, lo que te ocurre es que también eres experimento fallido. Tu cuerpo está lleno de desajustes antinaturales que no permiten la vida, pero aquí estas, conseguiste mantenerte vivo dependiendo de toda clase de sueros pero ahora que te has deshecho de ellos, la naturaleza se esta encargando de eliminar lo que no puede sobrevivir por si mismo.

-Soy…una réplica…-susurró en una especie de sollozo el azabache con la mirada clavada en el suelo sin ser capaz de parpadear-Solo soy…la sombra de otra persona,…una copia…

-Así es, pequeño ¿y sabes que es lo mas triste de esto?-preguntó con un tono de falsa pena-Que no les bastaba con crearte y tener la intención de criarte para que odiaras a los vampiros, sino que querían inculcarte el mismo odio que sentía Hyakuya Yuuichirou hacia nosotros. Para eso, lo mejor era introducirte en tu cerebro unos recuerdos artificiales que tenían en un ordenador en base a todo lo que solía decir ese Yuuichirou hacia nosotros.

-Entonces…eso que dijeron de no tener corazón…-susurró entonces Mikaela en cuanto el recuerdo de la charla que tuvieron se le cruzó por la mente.

-¡Era porque su cerebro estaba vacío de los recuerdos de Hyakuya Yuuichirou y era de vital importancia que se creyera ser de verdad su original! –entonces Felid como si estuviera en el clímax de una gran obra de teatro y volvió a mirar al niño con su sonrisa sádica-No se trataba de que no tuvieras corazón, pequeño, querían hacerte tener el corazón de Hyakuya Yuuichirou. Un corazón lleno de odio.

El pobre Yuuichi ya no era capaz de decir nada, solo podía escuchar y sentir como cada palabra que decía el noble estaba penetrando en su cerebro haciendo que sintiera que se le hacía puré. Nada tenía sentido para él, en todo lo que podía pensar era que toda su vida era una falsa, que no era un niño, que vino al mundo para convertirse en un arma o peor aún, para suplantar a una persona como arma.

-Pero resulta que tu cerebro no era capaz de retener esos recuerdos, rechazaba el tratamiento de introducción por lo que después de tantos fracasos, el ejército llegó a la conclusión que eras más un contenedor donde desperdiciar la medicina que un arma que podían usar contra nosotros. Decidieron que lo mejor para todos era dejarte marchar al exterior para que murieses como…"humano"

-¡Déjale! ¡Basta ya, Bathory!-exclamó Mika con la mirada desencajada sin quitarle los ojos al niño que parecía haber olvidado de como se respiraba.-¡¿Para esto te ofreciste a buscar información?! ¡¿Era esto lo que buscabas?! ¡¿Buscabas ir a destrozarme a mi y a él?!

-Evidente, Mika-kun, sabes que siempre me han encantado estos juegos de manipulación y adoro esta expresión en los humanos-sonrió con sorna el peliplateado levantando el mentón del pequeño para verle mejor sintiendo un inmenso placer ante la desgracia ajena-Esa misma…es sin duda la mejor que he admirado hasta ahora, esta desolación, esta desesperanza, este desamparo…esta inocencia totalmente quebrada. Es la cosa más fascinante que he tenido el placer de ver.

-¡Maldita sea! ¡Te mataré!-gritaba como un poseso el rubio saliéndole sangre y veneno en cada uno de sus juramentos-¡JURO QUE TE MATARÉ FELID BATHORY!

-Oh, pues no tengas tanta prisa, que he dejado lo mejor para el final-se jactó el peliplateado sin un atisbo de miedo a pesar de que sabía que el rubio cumpliría su amenaza pero que su próximo discurso tendría otras cosas de las que preocuparse que el de matarle.-¿Sabes quién era el vampiro con el que siempre se veía Hyakuya Yuuichirou?

-¡NO! ¡NO! ¡NO SE TE OCURRA! ¡CIERRA LA MALDITA BOCA, BATHORY!-gritó Mikaela desesperado y rabioso al mismo tiempo.

-Su nombre es…Hyakuya Mikaela.-susurró con sumo placer al sentir un jadeo en el crío al mismo tiempo que un alarido por parte del rubio.

-¿C-Cómo…?-consiguió pronunciar el azabache escuchando de lejos los desgarrados gritos proveniente de un rabioso rubio.

-Sí, esos dos fueron tan íntimos en el pasado, de la misma familia. Tenías que ver lo adorables que eran cuando creían que sus encuentros románticos eran un secreto. Pero el destino decidió hacer que el pobre Mika se quedara muy solito cuando mataron a su querido amigo-susurró saboreando cada palabra que decía-Pero apareciste tú, la réplica de su amado amigo, y su corazón volvió a llenarse de dicha, sonríe como un bobo cada vez que está contigo pero ¿de verdad es contigo o tal vez pensaba en el otro? Porque claro, ¿por qué crees que te llama "Yuu-chan"? Porque así es como le llamaba a él. Es tan bonito ¿No te parece? Pero…¿Cómo puedes sentirte tu? Cuéntamelo, Yuuichi ¿Cómo te sientes al saber que eres solo un reemplazo para todo el mundo?

-¡BATHORY!-rugió en un gran alarido el vampiro rubio haciendo temblar todas las paredes sacándose de un tajo la espada de su cuerpo e ir hacia donde estaba el peliplatado con una expresión aterradora.

-Bueno, entonces, explícaselo tú mismo, Mika-kun-sonrió Bathory tomando al niño del cuello de la ropa para luego lanzarlo como si fuera un saco de patatas, Mika tomó al niño rápidamente al vuelo abrazándolo contra si-Háblale tu mismo, Mika, a ver si tienes el valor de contarle la verdad.

-Maldita escoria chupasangre…-siseó Mikaela enfurecido apretando al niño contra su pecho.

-Mikaela…-susurró la débil voz del chiquillo haciendo que Mika volviera su atención a él.

El rubio tembló de impotencia cuando vio los ojos apagados del azabache completamente vacios como si fueran los ojos de un cadáver, sin brillo, sin vida, sin nada más que lagrimas que salían de ellos como un par de ríos salinos. Yuuichi estaba completamente abatido, roto por dentro y no parecía ser capaz de terminar de reaccionar.

-Yuu-chan…-susurró aterrado el rubio ante este nuevo enfrentamiento que estaba seguro que no iba a traerle nada bueno. Maldito destino.

CONTINUARÁ.

¡No me matéis! ¡No me matéis! ¡Bajad las armas inmediatamente!

Lamento haberlo dejando ahí pero realmente estaba quedando demasiado largo y aun quedaba bastante por escribir así que he decidido dividir este capítulo en dos. Así que, sonreír, no es el ultimo capitulo, sino el próximo será el desenlace de todo ¿os ha gustado lo que pasado ahora? ¿Os esperabais algo así? ¿No? Para los que sientan curiosidad, el numero de experimento de Yuuichi es una especie de guiño que al echarle un poco de imaginación se puede leer la palabra "END" haciendo referencia al propio título en inglés del anime "Seraph of the End", esto lo saqué inspirado por las letras 1412 que hacen referencia para llamar a Kaito Kid, un personaje de Gosho Aoyama (autor de Detective Conan). Y respecto al Proyecto Seráfico es solo para darle contraposición al titulo del fic "Lunático" y "Seráfico".

Sin aburriros más, respuestas a los reviews.

Nao-kun: Tal vez sí, que en un adulto se pueda dar el enamoramiento en un solo día, pero poniéndonos en el lugar de Yuuichi, que es un niño que no conoce ni lo que experimentar un beso más que la teoría de los libros puede costarle bastante eso de enamorarse en un solo día ¿Te sigue gustando cómo va la historia o crees que ya es demasiado surrealista y se está yendo de madre? Todo siempre suena mejor dentro de mi cabeza y para mí los comentarios me ayudan mucho a mejorar. Si, Mika riendo, yo disfruté escribiendo esa parte, porque me costó un poco imaginármelo reír sobretodo porque con todo lo que ha sufrido ¿Felid te cae bien? A mí me gusta porque creo que hace genial de malvado…pero de verdad ODIO a ese vampiro estirado de….pero es muy buen villano, todo sea dicho, la pregunta ahora es ¿te sigue cayendo bien luego de este capítulo? Juas juas juas. Glen aparecerá posiblemente en el próximo episodio, para aclarar tus dudas, aunque estará un poco mayor XD. Y mira, solo porque yo también tengo una mente retorcidilla escribí a tu salud la escena un tanto pedófila entre Mika y Yuuichi, así puedes fantasear con el tema sin sentirte tan mal ¿oi tal vez no? Jojojo soy tan cruel ¿Qué yo te he vuelto vaga? Jajajajaja sé que me adoras que te haga vaga.

Nishinoya Mahiru: Pues espero que con este hayas llorado un poquito más, eso demuestra que se disfruta de lo que se lee y que sientes empatía con los personajes y la historia en si

PinkMermaid07: Dios, qué raro, un fic de este calibre para antes de dormir. Cuidado, no garantizo buenos sueños….¿o tal vez si? Jejejeje, no me hagas caso a veces se me va mucho la pinza cuando escribo XD. No sabes cómo me alegra que este fic te este gustando, a ti y a otras personas, me hace sentir orgullosa y los reviews recibidos hacen que todo el esfuerzo me merezca la pena, así que solo me queda darte las gracias ¡muchas gracias!

Cocoa Francois de Jarjayes: Me alegra que me hagas esa pregunta de cómo se transforman, en realidad la forma de transformación me la he sacado de la manga porque todavía no han explicado demasiado como es este paso así que bueno, imaginación al poder. En mi fic un humano se convierte en vampiro primero cuando bebe la sangre de otro vampiro, pero la sangre en si no lo convierte sino que se convierte en una especie de panacea que cura las enfermedades, es decir que da la inmunidad esa de los vampiros a tener heridas o enfermedades durante el tiempo que dure la sangre de vampiro dentro su cuerpo, unas veinticuatro horas, así que para completar la transformación el vampiro debe beber la sangre de la victima justo después de haberle hecho beber la suya propia hasta dejarlo en un estado de duermevela para que así su sangre de vampiro le "contamine" todo el sistema. Doy asco a la hora de explicar las cosas pero espero que te haya ayudado ¡Guarda ese hacha inmediatamente! ¡Soy una inocente escritora! XD nah, la pura verdad es que me encanta hacérselo pasar muy mal a los personajes para que haya más chicha en el fic que solo los problemas "amorosos" de la pareja. Y seguro que ahora odias mas a Felid que antes….yo no le aguanto, malo y estirado es que lo tiene todo para odiarlo pero es que…hace tan bien de villano. Y si, el "Mika, Mika, Mi-Mika" lo saqué del anime porque me lo puso tan a tiro XDDD

Kokoro: Muchas gracias por tu reviews. Realmente no me he puesto a pensarlo hasta que lo has mencionado, pero si, tienes razón, Mikaela y Fye se parecen muchísimo. Rubios, ojos azules y convertidos en vampiros….a ver si Mika va a ser el gemelo de Fye (o Yui) y aquí intentan hacernos el lío XDDD. Y respecto al fic, hay que tener en cuenta que en mi fic han pasado treinta años desde los acontecimientos del manga y del anime, en treinta años cualquier persona cambia, el propio Mika no es el mismo niño que estaba en Saguinem al que es ahora representado como vampiro, sobretodo por todo lo que ha tenido que sufrir. Los golpes de la vida hacen cambiar a la gente, así es el corazón humano XD. Y si, creo que todos pensamos lo mismo de Bathory, es un tipo irritante, pederasta y estirado pero es que hace tan bien su papel de malo que no sabes cómo sentirte cuando lo ves. Espero poder volver a leerte en algún review. Saludos!