MISTERIO DE OCTUBRE: CAPÍTULO 4: (FINAL) "Bailemos al ritmo del terror"


DISCLAIMER: "Hey Arnold!" no me pertenece. Es de Craig Bartlett y Nickelodeon.

(N/A: Para que queden más claros los cambios de hablantes, pongo " ** ")


-¿Arnold?

-¿Helga?

-Sí –Respondió embelesada–

-¡Qué bueno que te encuentro!

-¡Quiero decir...! ¿Qué haces aquí? Yo también me alegro de encontrarte.

-Bueno, ha sido una noche muy, muy loca. Caí por una especie de pozo, mientras caminaba con Gerald; luego, encontré a Lila y...

-¿Encontraste a Lila? –Dijo interrumpiéndolo–

-Sí, me dijo que alguien la había separado de ti; eran varias personas.

-¿Dónde está ella ahora?

-Sigo el relato... Entonces, como cuando la encontré estábamos atrapados, trepamos por un ducto de ventilación. Como verás, llevo en mi cintura una soga; bien, alguien me empujó, tirando de ella y he caído justo en este lugar. Lila debe estar en el ducto aún, pero no tengo idea en cuál.

-¡Vaya! ¡Y yo pensaba que era la única que había vivido fenómenos paranormales!

-¿Por qué? ¿Qué te pasó? Lila estaba preocupada por tí. ¿Supiste de Gerald?

-Larga historia. He visto fantasmas, hombres de dos cabezas, a Gerald muy asustado y, ahora a tí.

-Lo del de dos cabezas lo sabía, Lila me dijo.

-Gerald dijo que 'no se alejaba demasiado' y no he vuelto a verlo. En cambio, al fantasma, ya lo vi varias veces. Hasta puedo decirte, que le pegué.

-¿Le pegaste a un fantasma? ¿Cómo?

-No me pidas explicaciones, Cabeza de Balón. Esta casa no es normal. Es más, ¿Cómo sé yo, que tú eres tú, y no, el espectro o alguien más?

-Helga...

-Oh, vamos. Todo puede suceder. Ya nada me sorprendería.

-Helga... –Dijo Arnold, ahora con temor–

-¿Qué, Cabeza de Balón?

-¿Oyes eso? Son como pisadas... Como si fuesen muchas personas... Y ruidos extraños.

-O monstruos... ¡Ahhh!

-¡Corramos!

-¡Salgamos de aquí! ¡Hay que encontrar a los demás e irnos!

Arnold comenzó a correr con gran velocidad. Helga, lo siguió, más en el maratónico escape, tropezó.

-¡Arnold! ¡Ayuda! –Los pasos y gritos del conjunto de -supuestos- monstruos se acercaba más y más, sin hacerse ver, todavía. –

-¡Helga! –Arnold volteó a mirarla, y decidió regresar. Una vez que la alcanzó, le extendió su mano–

-¡Toma mi mano, vamos! –Helga levantó la vista, tomando la mano de su amado, sin dudar. Se puso en pie, y juntos emprendieron la huída–

-Gracias, Arnold.

-No hay de qué, Helga. –Aún continuaban tomados de la mano, corriendo–

-¡Oh, dicha de los peores momentos, conjunción del terror idealizado; y de las noches macabras! ¡Bendigo tu plan, de permitirme huir, sujeta a la hermosa mano de mi amado- (Pensaba Helga) –Definitivamente, éste es el mejor momento de toda la maldita noche–

Gerald le contó con detalles, lo vivido en esa noche a Phoebe. Quisieron buscar a Helga, en las cercanías a ese lugar, pero no la hallaron.

-Debemos ayudarlos, Gerald.

-Sí, Phoebe. Creo que sé por dónde pueden estar.

-Aún no puedo creer todo lo que les pasó...

-Fue... Algo con mucha adrenalina –Dijo el moreno, impostando un gran coraje–

-Sólo espero que estén bien.

-¿Vamos?

-Vamos, Gerald.

Lila siguió gateando por el ducto de ventilación. Era terriblemente oscuro, polvoriento –Y quién sabe, si lleno de arañas o ese tipo de insectos, también–
Pese a todos sus miedos, avanzó. Se topó con el fin del trayecto, donde curiosamente, había una pequeña puerta o ventana, que daba hacia abajo. Con cuidado la abrió, y saltó.

-¡A-Ahh-Ahh! –Cayó sobre el piso, de un sector de la casa que se le hizo conocido–

-Sólo quiero irme de aquí, es todo.

-Calma, Gerald. Los encontraremos. Estamos juntos en esto.

-Gracias, Phoebe. Y perdón por dejarte plantada.

-No es nada, además, estás justificado. –Se dedicaron una sonrisa, mirándose fijamente, hasta sonrojarse–

-¡Chicos! ¿Son ustedes? ¡Soy Lila! ¡No puedo verlos!

-¡¿LILA?!

-Sí, ¿Dónde están?

-¡Por aquí, ahí vamos! -Respondieron Phoebe y Gerald, al unísono-

-Esa voz que escucho, ¿es Phoebe?

-Sí, Lila. Soy yo, ¿Estás bien? –Le dijo, al estar frente a frente con la pelirroja–

-Sí, ¿Y tú? ¿Cómo has hecho para llegar hasta aquí?

-La invitación al baile, daba esta dirección...

-¿En serio? Eso es muy extraño. ¿Estás bien, Gerald?

-Sí, Lila. Gracias por preguntar.

-¿Sabes algo de Helga?

-Estuve con ella hasta recién, pero no la volví a ver. El que me preocupa, es Arnold... Desde que cayó por ese agujero...

-Hasta hace un rato, yo estaba con él –Se apuró en decir Lila–

-¿Ah, sí? –Y la niña le contó qué pasó, cómo habían escapado, etcétera–

-O sea, que sólo faltan ellos dos.

-Sí, Arnold y Helga.

-No debemos separarnos.

-Oh, no. Obvio que no.

-Creo que ya los pasamos –Dijo un agitado Arnold–

-Eh, sí... Eso parece...

¿Cómo 'cortar' ese momento? Incómodo, pero perfecto. ¿Cómo, o qué decir, para que no surja ese instante de: 'Listo, ya puedes soltarme'; o de 'Gracias, ya estoy bien, pero no me sueltes'? Ambos continuaban, sin saber bien por qué, tomados de las manos. Una vez que frenaron la corrida, seguían con sus manos enlazadas. Se miraron, y, gracias a la fortuna divina de la oscuridad, Arnold notó en forma muy tenue, las mejillas rojizas de Helga. Las suyas, estaban bastante

más rojas, situación que Helga sí pudo apreciar; poniéndose más nerviosa. Lentamente, en un acto de telepatía –por llamarlo así–, retiraron cada uno, su mano.

-Espero que los podamos encontrar, Helga.

-Sí, Arnold. Quiero salir de aquí. Ya ni el estúpido concurso me interesa.

-¡Cierto! ¡El concurso!

-Sí... Pero bueno, ya ganamos el de 'Pasar una noche terrorífica', junto a tus compañeros de clase. Por mí, es mucho.

-Tienes razón... Ni hablar del baile, ¡Vaya día!

-Sí, como si fuera a ir a ese estúpido baile, de todas formas. Ni siquiera tengo pareja –Lanzó en un rapto de sinceridad, inusual–

-Yo tampoco.

-La verdad, creo que ya estuve aquí.

-Sí, también yo. Es decir, que la casa no es tan grande como creíamos.

-Sí, Gerald, creo que todo esto era parte del temor que teníamos.

-¿Qué tal si vamos por allá? –Les indicó Phoebe–

-Bueno, vamos.

-Ojalá sea la maldita salida, o la forma de llegar a ellos. ¡Ya me duelen los pies de tanto caminar!

-Sí, coincido contigo, Helga... Un momento, ¿Oyes eso?

-¿Qué? ¿Un ruido? Ah, sí. Seguramente es el fantasma. No te preocupes. Viene por otra ración de mis puños. Ésta vez irá con postre.

-¡No! ¡Suenan como los chicos!

-¿Es en serio, Cabeza de Balón?

-¡Sí!

-¡Entonces gritemos!

-¡Gerald! ¡Lila!

-¡Lila!

¡Arnold!

-¡Helga!

Los chicos siguieron gritando, hasta que lograron reunirse en su totalidad. Helga, Phoebe, Lila, Arnold y Gerald, ahora juntos.

-¿Cómo es que estás aquí, Phoebe? –Esa era la pregunta que más se hicieron los rubios. Al explicarles, comprendieron–

-Entonces, ¿Cómo? ¿Este lugar es donde se hará el baile?

-¡Pero si es una casa embrujada!

-No puede ser –Decía Arnold–

Golpes, pisotones y aplausos se oían a una distancia no muy lejana. Un bramido espeluznante, y varios gritos, también. Finalmente, el montón de monstruos autores de tales sonidos, se asomaron.

-¡Brawww! -Gritaron-

-¡Aaaaahhh! ¡Monstruos! –Gritó Helga–

-¡Corran!

-¡Ahh!

-¡Auxilio!

Los chicos comenzaron a correr, pero de repente, los sonidos se detuvieron. Por su curiosidad misma, los niños voltearon a ver. Una música empezaba a sonar. Los 'monstruos', ahora se encontraban en la parte de arriba, de las escaleras principales de la casa; mientras los chicos, corrían bajándolas.

Se acerca la media noche,
y algo malvado acecha en la oscuridad,
bajo la luz de la luna.
Ves algo que ocasiona que se detenga tu corazón,
y tratas de gritar.
Pero el terror se lleva el sonido y sin que puedas evitarlo
comienzas a congelarte
El horror te mira directamente a los ojos
y quedas paralizado.

Porque esto es espeluznante,
Noche escalofriante,
Nadie podrá salvarte,
de la bestia a punto de atacarte.
Sabes que es espeluznante,
Noche escalofriante,
Estás peleando por tu vida.
Dentro de un asesino,
Noche espeluznante, sí.

Escuchas la puerta cerrarse,
y te das cuenta que no hay por donde huir,
Sientes la mano fría,
y te preguntas si volverás a ver el sol,
Cierras los ojos,
y esperas que solo sea tu imaginación,
Nena, pero todo este tiempo,
escuchas una criatura acercarse tras de ti,
Se te acaba el tiempo…

Los extraños seres, danzaban en lo que parecía una especie de ritual terrorífico.

-¿Hacen algún tipo de brujería? –Preguntó Helga–

-No, no lo creo.

-Entonces, ¿Qué hacen?

-Yo creo que bailan.

-¿Bailan? ¡Es criminal!

-Es una canción clásica de Michael Jackson, donde se alude a los monstruos, Helga.

-Gracias por aclararlo, Phoebe. ¿Pero por qué demonios no aprovechamos, y salimos de aquí?

-¡No! –Dijo Arnold– Quiero ver de qué se trata todo esto. Algo no me queda claro.

-¡Será tu culpa, si nos matan los zoombies, Cabeza de Balón!

-Yo no estaría tan seguro de que lo son, Helga.

Una vez finalizada la coreografía, los monstruos tenían una clara intención de perseguirlos. Avanzaban lentamente hacia los niños, quienes permanecían en las escaleras; varios peldaños más abajo.

-¡Ah! ¡Vienen por nosotros! –Temblaba Helga–

-Calma, Helga –Le decía Phoebe, quien era protegida por Gerald, junto a Lila–

-¡Ah! – Arnold se puso delante de Helga, protegiéndola, él no lucía atemorizado en absoluto. Helga, aprovechó el momento para estar muy cerca de su amado, sin que éllo notara, claro. –

-¡No me moveré de aquí! ¡¿Quiénes son ustedes?! ¡No les tengo miedo!

-¡Nosotros tampoco nos moveremos...! ¡Porque esto es una... ¡Sorpresa! ¡Feliz Halloween!

Las luces de toda la casa, automáticamente se prendieron.
Los niños, aún algo enceguecidos por la prolongada oscuridad, no veían bien. ¡Los monstruos eran sus compañeros de clase!

-¡OH! –Gritó Lila–

-¡No puedo creerlo! –Decía Gerald–

-Sí, ya lo sabía. Lo sospeché. –Lanzó Helga, con indiferencia–

-Sin embargo hasta hace un minuto, temblabas detrás de Arnold...

-¡Oh, cállate tonto! –Respondió con enojo–

¡Ja, ja! ¡Han caído en nuestra broma! –Se burlaba Harold–

-¡Así que tú eres el famoso monstruo de dos cabezas! –Dijo Arnold–

-Sí, debiste ver tu cara, eras un bebecito, Arnold...

-Ya te dije, no te tenía miedo. Ni a tí, ni a los demás.

-Vaya, vaya, vaya. ¿Cómo fue que Rhonda Wellington Lloyd no está disfrazada de princesa? No te sienta muy bien el look 'zoombie', muñeca.

-¿¡Ah, sí!? ¡Y tú qué haces vestida así?

-No te incumbe, querida.

-Bueno, la pesadilla terminó. Eran todos nuestros amigos. Aunque, ya estoy pensando cómo vengarme –Comentó Gerald–

-¿Bromeas, Gerald? Ésto fue por lo del año pasado, en el día de los inocentes.

Nos hemos cobrado la broma que nos hicieron. –Agregó Sid–

-No más venganzas, por favor –Imploró Arnold–

-Bueno, bueno, bueno. Veamos. –Interrumpió Helga– Si el zopenco de Harold, es el tipo de dos cabezas; Sid es un pirata; Sheena es una momia; Rhonda es un zoombie; Curly es otro zoombie...

-Al igual que mi amorcito, Rhonda... ¿Verdad, bella mía? –Interrumpió Curly–

-¡Cállate! ¡Me vestí así porque perdí una apuesta, y tú lo sabes! ¡Nada más!

-Bien, discutan luego, tortolitos –Los silenció Helga, retomando su enumeración–

Stinky, tú eres un policía... ¿Eso eres? ¡Eso no es tenebroso!

-Era lo único que había en la tienda... –Respondió el chico–

-Bien, como sea. Eugene, eres un trébol de cuatro hojas, vaya ironía. Brainy, tú seguramente eres un fantasma. Ahora que lo pienso, el fantasma que vi tantas veces, era igual a tí.

-No... Ghh, ghh, ghhh... Yo... Soy... Un... Ghh, ghh, ghh... Vampiro, Helga... Ghh, ghhh, ghhh...

-¿Un vampiro? ¡Eso no tiene sentido!

-Yo... Era... Ghh... El que... Ghh... Ghhh... Te asustó todas las veces... Ghh...

-Yo no estoy loca. ¡Yo vi un fantasma!

-Yo te creo, Helga. También lo vi. –Apoyó Arnold–

-¡Gracias, Cabeza de Balón! -Helga se ruborizó, levemente, girando su rostro para volver a la compostura- ¿Lo ven? No soy yo, solamente.

-Nosotros también lo vimos –Añadieron Gerald y Lila–

-La casa, pertenece a los ancestros de Brainy, Helga... –Comentó Stinky–

-Oh, así que estabas detrás de toda esta broma perversa, ¿No, Brainy? –El chico sólo sonrió–

-Sí, pero él sólo puso la casa para el Baile... La idea fue de Harold, Sid y yo... –Afirmó Stinky–

-¿Tú fuiste cómplice? ¡No puedo creerlo! ¡Nos dio mucho miedo, fue muy cruel! –Le retrucó una Lila bastante decepcionada y enojada–

-Toc, toc.

-Bueno, ésos deben ser los que faltan. ¿Qué les parece si comemos? ¡Hay dulces arriba! –Dijo muy alegremente Sheena–

-¡Ah! Entonces era cierto lo de "Si quieren dulces, suban..." ¡Vaya engaño! –Dijo Helga–

-¡A bailar! –Gritaron varios–

-Sigo sin entender quién era el fantasma...

-Sí, yo tampoco, Arnie. Pero ahora, ya está todo bien... Era todo una broma. ¡Disfrutemos del baile, viejo!

-Sí...

-Oh, lo siento... ¿No tienes pareja aún?

-De hecho... Sí. Sí tengo.

Un halo de luz muy brillante, encendió el techo de la casa, sus ventanas, y gran parte de su extensión. Los chicos quedaron todos en silencio, estupefactos. Una voz gruesa, pronunció un: "¡Booo!". El fantasma real, –No Brainy, ni nadie disfrazado– se había despedido de todos. Era el broche de oro, de una noche que nunca olvidarían...

-¡Ahhhh! ¡¿Qué rayos fue eso?! –Gritó Helga–

-¡Parecía un fantasma real!

-¡Apuesto a que es otra broma!

-¡Créeme, esto no lo hicimos nosotros! –Gritó Harold, bastante asustado –

Los chicos salieron corriendo hacia afuera de la casa, cuando llegaba el Sr. Simmons. Le contaron lo ocurrido –Lo del fantasma– pero éste logró calmarlos y convencerlos de ingresar nuevamente, a disfrutar del Baile de Halloween.

-¡Qué alivio que todo haya salido bien, Helga!

-Sí, Lila... Era todo un sucio truco. Debo reconocer que bailan muy bien, ¿eh?

-Sí, y son muy buenos actores.

-Estoy de acuerdo...

-Oye, Helga, ¿Ya conseguiste pareja de baile?

-De hecho... Sí. ¡A gastar suelas, Lila!

-¡Me alegro, Helga! ¡Nos vemos!

-¡Sí, gracias! ¡Suerte con el tonto de Stinky!

-¡Gracias! ¡Suerte con Arnold!

-Un momento, ¿Tú cómo...?

Lila ya se había 'esfumado' entre la gente. La música, ahora fuerte, invitaba a todos los presentes a colmar la pista.

-¡Cielos! ¿Qué apuesta habrá perdido Arnold, para estar en esa situación, con ella?


-No, Rhonda. No perdió ninguna apuesta. Él la invitó. –Respondió Lila–

-¡¿Qué?!

-Así es. Que disfrutes el Baile. ¡Feliz Halloween!


FIN.


¡Hola Queridos Lectores! ¿Cómo les va? ¡Espero que muy bien! Ha llegado el fin de esta historia. ¡Qué alegría es poder decir "Finalicé mi primer fic de varios capítulos"! Me encantó escribir este fic, no quería –Sinceramente– que tenga más capítulos de los que tiene. No habría podido haberlo hecho, sin la incondicional ayuda de mi hermana, que me dio muchas ideas, y yo sólo las ordené, explayándolas. ¡Muchas gracias por sus reviews, agregadas a favoritos y followers! Me da mucho placer leerlos, saber que les agrada lo que escribo y demás. Espero que me dejen varios comentarios y opiniones sobre este episodio.

Como se habrán dado cuenta, no incluí la parte donde Arnold invita al baile a Helga, porque prefiero dejarlo a la imaginación de ustedes. Como siempre dije, éste no es un fic de "amor" entre ellos; además, sólo tienen entre 9 y 10 años. A los que les gusta mi forma de escribir, y quieran empalagarse de amor, les recomiendo que me sigan en "Mi corazón se fue a la jungla contigo" y que, también, estén atentos a mi nuevo fic, que se tratará sobre Arnold y Helga puntualmente, en diferentes etapas de sus vidas. Ya lo tengo bastante avanzado :3 Me despido, pero de ninguna manera crean que mi 'trayectoria' como fanfictionaria se acaba. El de la Jungla va por el capítulo 13, pero le estimo al menos, unos 25 o 30. Del nuevo fic, también les diré que será de similar extensión. ¡Muchas gracias por todo! ¡Saludos!

¿REVIEWS? =)


Respuesta a los Reviews del capítulo 3:

madisonlss1: Jaja, ¡Muchas gracias! Arnold y Helga aún son niños, jiji. Te dejo a tu imaginación cómo fue que nuestro rubio favorito la invitó al baile. Gracias por seguirme en este fic. Saludos. ¡Ojalá te guste el final! =)

letifiesta: ¡Muchas gracias! ¡Espero que te guste el final. Saludos =)

Pamys-Chan: ¡Muchas gracias por leerla! Espero que te guste el último capítulo. Saludos! =)

Vesta Dragon: ¡Muchas gracias! Me alegra mucho que te haya gustado. ¡Jaja, qué halagos! =3 Espero que te guste el final, y pensándolo bien, que Wolfgang haya estado detrás de todo es una buenísima idea, jaja, pero no era él, je. ¡Saludos! =)


¡MUCHAS GRACIAS POR LEER "MISTERIO DE OCTUBRE"!

MARHELGA