Y aqui viene este sexyman! hehehe... Disfrutenn!

DISCLAIMER: Los personajes son de J.K Rowling, La historia es de Lullaby Wayllen, yo solo la adapto a Harry Potter.


El hombre del piano

-Lo sé Luna… yo también tengo ganas pero… ya sabes, eso significaría salir de Seattle y eso no me es posible por ahora-

Mi amiga bufó sobre el teléfono y podía asegurar que había rodado los ojos, odiaba cuando hacía eso…

-Está bien, está bien… como diga él entonces, como siempre… yo no sé cuándo vas ignorarlo y hacer lo que te venga en gana…

-Sí Luna, espera que tener un marido que te robe la vida y verás…- murmuré sabiendo de que iba esa conversación, una vez más la escuché bufar…

-Sí, como sea, lo único que te digo Herms es que mi futuro marido va a ser muy liberal, como lo soy yo… porque no le convendrá cruzarse con una Luna enojada y de mal humor… eso te lo aseguro-

-Luna sabes que lo mío es diferente… ojala hubiese tenido la oportunidad de elegir, tú si eres libre a pesar del status de tu familia pudiste hacer de tu vida lo que quisiste… agradece eso Luna, tienes el don de la elección-

-Tú también lo tienes, pero no lo utilizas, lo estás dejando juntar polvo y el día que lo quieras usar va a ser demasiado tarde- ahora la que bufé fui yo, Luna conocía mi situación mejor que nadie, de hecho era la única persona fuera de este matrimonio que sabía.

-¿Vas a venir más tarde entonces?- pregunté para cambiar de tema.

-Oh si, salió un nuevo bolso Prada y me gusta, lo quiero y necesito que me ayudes a elegir el color, más tarde paso por ti… ¿tú que harás?-

-Uhm yo… estoy escapando de mi marido- dije en un intento muy malo de broma, suspiré ante la ausencia de risa de mi amiga -estoy practicando el chelo, me han invitado para dentro de dos semanas a tocar en el Hilton, no lo sé… tal vez asista-

-Oh que bien, hazlo… nunca te presentas cuando te invitan, deberías aprovechar tu talento para salir al mundo-

-Sabes que no lo haría, no lo hago como profesional, solo porque me gusta y Draco no lo toleraría- dije mientras mi mirada acariciaba mi chelo en el rincón más preciado de mi estudio.

-Vamos Herms… nunca escuché nada tan hermoso como tu música, ya me apunto para ir a verte… hoy aprovecharé la oportunidad para comprar un vestido nuevo-

-¡Hey!... yo no dije que lo haría, solo estoy practicando-

-Bien, eso no quita que deseches la invitación… me compraré el vestido- rodé los ojos, hubiera o no hubiera gala igualmente se lo compraría…

-Bien, te espero… solo pasa, no tienes que anunciarte, lo sabes-

-Ok, ok bye, nos vemos en unas horas-

Miré mi reloj solo para darme cuenta que me quedaba poco tiempo hasta que llegara Draco, al parecer tenía alguna reunión o algo por el estilo y una vez más llegaría tarde, lo que me parecía muy bien…

Me dirigí a la esquina más escondida de mi pequeño estudio, donde mi chelo de madera de arce descansaba sobre su soporte y lo tomé con suma delicadeza junto con el arco, fui hasta mi silla habitual y me senté ubicando el chelo entre mis piernas, la piel pálida de mi cuerpo contrastaba con el marrón profundo de mi instrumento mientras que mi piel acariciaba sus costados… se podía decir que solo hacía el amor con mi chelo, porque tocándolo y envolviéndolo en mis largas piernas yo sentía placer, era mi única fuente de escape.

Ubiqué mis dedos sobre las cuerdas finas y tensas y mi mano derecha sostenía el arco que rozó ligeramente la parte inferior de las largas cuerdas y las primeras notas de mí solo en Libertango comenzaron a inundar la habitación.

Tocar las suaves cuerdas pero firmes bajo la yema de mis dedos y hacerlas sonar acordes y en conjunto formando una hermosa melodía me llenaba de satisfacción… ¿Cómo podía un instrumento tan noble llenar de felicidad mi corazón?... una felicidad efímera y pasajera que se iba como las nubes sopladas por el viento cuando mi chelo era guardado en su rincón… ¿Cómo podría alguna vez reemplazar aquello si era mi único medio de satisfacción?

Cerré los ojos disfrutando del momento… de mi momento… mi propio nirvana en la tierra, mi pedazo de cielo en mi propio infierno y me dejé llevar, sin pentagramas ni programas que me ayudaran a tocar porque la música surgía de mi corazón y fluía por mis dedos lanzando todo su poder sobre el instrumento… haciendo el milagro de hacer sonar música.

Mi perfeccionamiento interpretativo iba en creciente, yo no era ninguna profesional ni pretendía tocar en grandes escenarios, aunque mi tutora Susan dijera lo contrario, yo solo tenía el honor de haber tenido un buen profesor de música en Europa para poder tomarle amor a este instrumento y tratar de sacar lo mejor de mí a través de él.

Mi mente volaba por los aires en libertad con cada nota que mis dedos dejaba escapar y con ellas iban mis sentimientos, aflicciones y deseos…

-Quiero que esas piernas me envuelvan como a tu chelo-

Abrí mis ojos de golpe fallando estrepitosamente en la última nota que sonó como una uña filosa arañando un vidrio… ¡maldito Draco!, cerré los ojos cuando lo vi recostado contra el marco de la entrada de mi estudio con su saco colgando de su mano, sus piernas cruzadas y una sonrisa de suficiencia en su rostro. Alejé mi chelo y me paré dispuesta a dejarlo en su lugar, había asumido que ya no iba a poder ensayar más por hoy.

-¿Por qué no sigues? Sonaba bien… ¿era Libertango?_-preguntó con fingido interés, asentí mientras dejaba mi chelo en la esquina sobre su soporte -recuerdo aquella vez que fuimos a ver el espectáculo, aunque claro… tu versión no se puede comparar con un espectáculo exitoso a nivel internacional- movió su mano señalándome despectivamente.

-Pensé que no te gustaba oírme tocar- murmuré recordando las muchas veces en que él me había dejado en claro que no era muy aficionado a mi estilo musical,

-Inesperadamente esta pieza se oía bien- dijo indiferente, rodé los ojos y luego de salí de mi estudio ignorando su hiriente comentario.

-Te compré un piano de cola y solo está juntando polvo ¿no prefieres tocarlo?, es más melodioso…- lo miré por un instante, aún estaba recostado en el marco de la puerta sonriendo burlescamente.

-Eso es según tu criterio querido ¿Acaso sabes algo de música?...- él frunció el ceño disgustado como cada vez que yo contraatacaba alguno de sus comentarios ridículos -bien, si no sabes entonces abstente a hablar, seguiré tocando aunque no te guste… puedes llevarte el piano antes de que siga juntando polvo- di media vuelta y bajé por las escaleras al segundo piso… debía prepararme ya que seguramente Luna debía estar por llegar.

Me dirigí a mi habitación sumamente enojada, maldito Draco… estúpida manera de hacerme enojar, él parecía conocerme tan bien en ese aspecto, sabía bien la manera de hacerme hervir la sangre, de desear sacar las uñas de una manera que él solo lograba y que parecía satisfacerlo, trataba de ignorar sus palabras, sus actitudes e ironías… ¡todo! Pero al vivir bajo el mismo techo y compartir una fría cama no me dejaba otra cosa que tragar toda mi frustración y descargarla en otro lado, por nada del mundo Draco Malfoy me haría perder los estribos frente a él… jamás le daría la satisfacción de verme llorar y mucho menos gritar, yo me había vuelto una mujer fría, calculadora y sin alma gracias a él… y no le demostraría lo contrario.

Me di un baño rápido para luego vestirme con unos jeans sencillos ajustados, una polera negra al cuerpo y mis botas de diez centímetros de tacón aguja, un poco de maquillaje para tapar las tenues pecas que llovían en la sima de mis mejillas y el tope de mi nariz y me sequé el pelo para dejarlo suelto de manera desordenada… hoy no sería la sofisticada esposa de Draco Malfoy, hoy sería solo Hermione Granger.

-Señora Hermione, la señorita Luna la espera en la sala- dijo Lavender mientras buscaba mi saco y mi bolso.

-Gracias Lavender, avísale al señor que saldré con ella de compras- Lavender asintió obedientemente y salí de mi habitación al encuentro de mi amiga…

La tarde prometía ser agradable, el sol de Seatlle nos daba de frente mientras nuestros cabellos flotaban al aire libre detrás nuestro gracias a que el techo del descapotable rojo de Luna estaba bajo, la tarde era calurosa y el cielo estaba limpio de nubes.

-Iremos al local de Valentino a comprar el vestido, ha sacado nuevos diseños exclusivos que son adorables… quiero que luzcas estupenda_ gritó Luna por encima del ruido de la carretera y la canción de Justin Timberlake que sonaba en el estéreo.

-Luna, aún no se si voy a asistir, no le he dicho a Draco y quiero practicar a fondo la pieza que elegí…- grité de vuelta, ella chasqueó la lengua y estoy segura que debajo de esos grandes anteojos negros estilo Jackie Onasi rodó los ojos.

-Iras, ¡te lo digo yo como que me llamo Luna Lovegood!_-su fina mano con esas uñas pintadas color sangre golpeó el volante obstinadamente… la avasalladora Luna era de temer, tenía la personalidad bien puesta en medida justa y ya quería ver quien se atreviera a domar a esta fiera damita…

En minutos, gracias a su manera de conducir, estuvimos fuera de las instalaciones del local de Valentino. Entramos rápidamente ya que habíamos hecho una reserva para almorzar en Fourno´s y Luna no iba a querer perdérsela. Me avergonzaba salir de compras con mi amiga, ella era una depredadora sin sentimientos cuando se trataba de moda, la shoper nos mostró vestido tras vestido hasta encontrar el que sería perfecto para mí según su sentido de la moda, un vestido largo, negro, compuesto por un corsé revestido en encaje y un faldón largo de organza negra… increíblemente hermoso pero tal vez inútil ya que no sabía aún si asistiría. Ella eligió un clásico Lovegood, un largo vestido rojo de tirantes y con la espalda descubierta y una sexy abertura en el costado derecho que dejaba entrever una de sus estilizadas piernas…

-Iremos a Tiffany´s y usaras esa hermosa tarjeta negra que tienes para comprar una hermosa gargantilla, ese vestido lo requiere Herms y no me digas que no porque te llevaré a la fuerza, además nada le hace a tu marido unos cuantos miles de dólares-

-Por mí no hay problema Luna, pero ya sabes… no sé aún si asistiré- murmuré mirando hacia afuera, era muy sabido para mí que a Draco no le agradaba ir a esos eventos en los cuales yo sería el centro de atención, obviamente yo debía acompañarlo cuando de eventos de caridad o bailes de gala en donde el agasajado fuera él… por supuesto la excusa era la de siempre, "tú eres mi esposa y debes comportarte como tal"… "asume tu lugar de una buena vez y limítate a sonreír"…

-Patrañas… tú solo prepárate y disfruta del tour Lovegood- canturreó agitando su melena dorada, solo reí… conociendo a mi amiga podría arriesgar que podía llegar esa noche y sacarme a la rastra hacia el Hilton sin importar si mi marido me siguiera o no.

Fuimos a los locales de Tiffany´s a buscar la tan deseada gargantilla para mi actuación, no quería nada demasiado ostentoso ya que no quería llamar demasiado la atención, el privilegiado de la noche sería mi chelo, nada más. En realidad me había acostumbrado a ser admirada y fotografiada como el pequeño tesoro de uno de los multimillonarios más reconocidos de Estados Unidos y a pesar de que mantenía un perfil bajo era inevitable no ser el foco de atención y no caer en la frivolidad en la que se movía mi marido. Lo que más odiaba eran las habladurías que surgían en torno a mí, la prensa me conocía como "la fría Hermione" y se atribuían el derecho de andar hablando porquerías sin sentido de mí o de mi relación con Draco poniéndonos como pareja ejemplar de los Estados Unidos… si supieran lo que éramos puertas adentro.

-Mira esta… hará juego con tu vestido- murmuró maravillada mi amiga alzando el estuche con la fina gargantilla adentro, me gustó… era un fino hilo de pequeños diamantes incrustados que junto con mi atuendo solo sería un toque, un simple detalle que no llamaría la atención. -Además le va a dar un brillo a tu palidez y a esos hermosos ojos miel, te verás genial…-

-Entonces lo llevo, me gusta en realidad… buena elección Luna, se nota que me conoces- dije entregándole la tarjeta de crédito a la vendedora que la recibió con una enorme sonrisa, si… unos cuantos miles de dólares que no le harían nada a la abundante chequera de mi marido. Me cobraba sus palabras hirientes… me devolvió el pequeño estuche envuelto con un elegante papel y lo guardé en mi bolso

-Te conozco Hermione, además eres buen entrenamiento para cuando obtenga mi título de Asesora de imagen…- rió agitando su larga cabellera.

-Oh Lu, ya lo eres créeme, eres mejor que Lavender para las elecciones de mi guardarropa…-

-Ay, por favor, ¿me comparas con Lavender, tu ama de llaves?... no compares mi gusto sofisticado y elegante con el de ella que solo sigue las ordenes de tu marido- gruñó dramáticamente, sabía que había herido su orgullo…

-Quiero pasar a "Sinfónica"… quiero comprar cuerdas para el chelo, a la mañana Draco me asustó y creo que desafiné y tal vez haya dañado mi bebé_

-Ok, pasaremos… pero te apresuras así vamos a Fourno´s, no queremos perder esa reservación ¿verdad?- asentí de acuerdo con ella, nos costó conseguirla… después de todo no habían nada que no pudieran hacer unos cuantos miles de dólares.

Luna se detuvo frente a "Sinfónica" mi casa instrumental favorita, me apresuré a bajar dejándola maquillándose en el auto y entré al local, por suerte estaba casi vacío solo unos cuantos clientes mirando los teclados y los Cd´s que estaban a la venta.

-Hermione, querida, ¿cómo has estado?-

-León…- besé a mi amigo en ambas mejillas- necesito cuerda para mi chelo, mi bebé creo que se dañó…-

-Oh ¿y por qué no lo trajiste? Lo hubiera arreglado por ti…- musito con sus característica ademanes, se acercó a mí con gesto confidente para susurrar a mi oído -espera un minuto querida, estoy atendiendo a un cliente nuevo que está… Ay, para chuparse los dedos- señaló en dirección a un hombre de espaldas a mí que pasaba sus dedos sobre las teclas de un piano de cola que estaba en uno de los rincones.

-Por supuesto León- susurré de vuelta divertida -no lo asustes, fíjate primero si tiene tus mismos gustos…- él me giñó un ojo y se marchó en dirección al hombre de cabellos cobrizos que tocaba teclas al azar del hermoso piano.

Recorrí el local de música caminando lentamente mientras veía los violines que colgaban elegantemente en una de las paredes laterales, un instrumento diferente al mío pero igual de armónico, León seguía hablando con su cliente y sonreí ante el entusiasmo que se reflejaba en su rostro… aunque no creía que el hombre que estaba frente a él estuviera interesado en sus mismos gustos ya que su atención se centraba en el piano, su postura rígida me decía que tal vez ya había adivinado las intenciones de mi amigo. Volteé a ver los arcos chelistas cuando un sonido atronador sonó en el local, un sonido que me hizo saltar en mi lugar y que ocasionó el grito de las pocas mujeres que habían allí, cuando volteé a ver un frío recorrió mi espina dorsal… un hombre con un arma nos apuntaba a todos, su rostro desencajado y su semblante asesino hizo que mi bilis subiera por mi garganta…

-¡Dame el dinero de la caja!- gritó eufórico, -¡denme lo que tienen!- agitó un pequeño bolso negro frente a nosotros, yo instintivamente aferré mi bolso entre mis manos y lo sostuve en mi pecho… el muy maldito obtendría sus pequeña fortuna con solo mis pertenencias…

-¡Tú perra! ¡Dame ese bolso!- gritó en mi dirección cuando me vio con mi actitud sobreprotectora, agité mi cabeza en negación y su rostro se frunció aún más -¡Dámelo ahora! ¡Todos al suelo ya!- gritó antes de avanzar un paso en mi dirección, la mano con la que empuñaba su arma se agitaba peligrosamente frente a todos y temí que en cualquier momento un disparo se le escapara. Vi que todos allí se recostaban boca abajo sobre el suelo pero yo moví ni un solo musculo, estaba paralizada del terror en mi lugar… podía verlo avanzar hacia mí como si lo estuviera haciendo en cámara lenta y al mismo tiempo un pequeño trozo de mi cerebro, muy pequeño… que no estaba abrumado por el miedo, me decía que hiciera lo que me pedía… Sus ojos cegados de ira me miraban haciéndome estremecer, no podía creer que eso me estuviera pasando a mí, no cabía en mí del terror… mi insípida vida se cruzaba en mis ojos y mi respiración comenzó a fallar, mis piernas a temblar y solo lo veía a él amenazándome con su arma…

-¡Deme ese maldito bolso, perra o te hago un hoyo en tu bella cabecita!- salté cuando escuche sus gritos, él ya estaba a un metro de mí… podía oler su rancio olor a cigarrillo y alcohol y mi garganta amenazaba con las arcadas. Él levantó el arma apuntándome directo a mi cabeza, pude ver sus ojos entornándose y su dedo acomodándose sobre el gatillo…

Oh por dios…

Entonces por el rabillo de ojo vi una figura alzarse rápidamente, el hombre cerca del piano… y como si estuviera sucediendo todo en cámara lenta frente a mis ojos, vi al ladrón voltear cuando percibió el movimiento a su costado…

-¡Abajo!- rugió una voz diferente a la del hombre que empuñaba el arma y como si esa voz hubiese sido el que activaba el click en mi cabeza, yo caí sobre mis rodillas, y lo hice en el momento justo en que el hombre del piano diera una voltereta en sobre sí mismo y de una patada hiciera volar el arma de las manos del ladrón. Éste lo miró atónito y el hombre del piano se alzó sobre él para encestarle un puñetazo en la mandíbula lo cual lo hizo trastabillar y caer al suelo, llevé mi mano para tapar mi boca cuando vi al hombre tirado en el suelo con un hilo de sangre derramándose de su boca…

Entonces sentí que la sangre de mi propio cuerpo abandonaba mi cerebro… el olor a hierro y sal inundó mis fosas nasales y un estremecimiento recorrió cada fibra de mi piel…

Mientras mi vista se iba nublando vi a las personas levantarse del suelo, a León gritando que llamaran a la policía y los sollozos ahogados de las mujeres, un hombre se arrodilló frente a mí… pero no pude ver su rostro, solo lo oí.

-Estarás bien, ya todo pasó… estarás bien- su mano acariciaba mi mejilla suavemente en un intento de reconfortarme.

Y no vi nada más, unos fuertes brazos me sostuvieron cuando mi cuerpo cayó con un peso muerto…


Si, si, si! Este hombre del piano es taaan sexy y valientee!

Saben quien es, cierto?

hehehe, mañana nuevo cap! Besos!

Mel.