A la mañana siguiente, llegué a la cafetería casi una hora tarde.

No es mi culpa. Dejé mi casa con mucho tiempo escatimado. Pero hubo un accidente en la Ruta 117, y el tráfico se paralizó por más de dos horas. La temperatura afuera esta cerniéndose cerca de congelarse, así que dejé que el motor del coche se calentara. Como lo hicieron los conductores a mi alrededor. No hay nada bueno en la radio, y nada que hacer más que mirar gente. Miré a mi alrededor a los vecinos a la carretera, y pensé en que tan aislado estábamos el uno del otro, detenidos en nuestro propios mundo desolados.

Hay un chico en un Buick a mi izquierda, leyendo un periódico. Nuestras caras no están ni a cinco pies de distancia, y él debería saber que lo estoy mirando, pero él no me mira. Hice un juego, imaginando quien era, dónde iba. Él era un hombre de negocios, decidí, y también esta atrasado a una junta, es una de aquellas que no quiere atender. Así que esta hojeando el Despacho para pasar el tiempo. Se siente obligado a leer las noticias corporativas, a pesar de que él estaba secretamente ansioso por llegar a la última tira cómida de Fox Trot.

Una vez que me agoté del factor de diversión que ofrece, me volteé a mi derecha, donde hay una adolescente con un cabello estilo punk teñido de neón, con piercings faciales, fumando un cigarrillo y empañando el parabrisas con su Corolla. Comencé con ella, también, imaginando que alguna vez fue una angelical animadora que iba a la iglesia, pero el escándalo de un embarazo adolescente y la posterior adopción la hizo sentirse-

Una serie de ruidosos, bocinazos de autos me asustaron, y me percaté que el comienzo del tráfico se había despejado. La gente en la pista detrás de mi lucía furiosa. Cambié mi auto para así manejar, soltando una blasfemia entre dientes.

Quizás papá esta en lo correcto. Quizás necesito volver a medicarme.

Cuando finalmente volví a Lima Bean, el estacionamiento está lleno, así que tengo que estacionarme a un lado de la calle. Después de dejar un par de cuartos dentro de un metro, me apresuré a la cafetería, estirando mi cuello para buscar a Kurt. Él esta sentado en nuestra mesa usual. Al comienzo, su cara luce extraña, pero cuando ve que llegué, me da una amplia sonrisa. La fila para el café es larga, y no sé donde mirar mientras espero. Kurt me observa descaradamente, y me siento avergonzado de mirar de vuelta. Eventualmente me pongo a jugar al Solitario en mi teléfono.

-¿Medium drip?.- preguntó el camarero, un chico que jamás había visto. Lo miré boquiabierto, lucía impaciente.- ¿Sí o no, muchacho?

-Uh… sí, por favor. Y un plato de galletas.- pasé por todas mis emociones- pagando, tomando mi café, preparándolo con crema y añadiéndole un poco de canela- mientras los ojos de Kurt me seguían a cada movimiento. Una vez listo, tomé mi café y las galletas y marché a la mesa, dejándome caer en el asiento frente a él con un ruido sordo.- Lo siento, llegué tarde.- suspiré.- Accidente de auto.

Sus ojos se ampliaron.

-¿Estuviste en un accidente de auto?

-No, yo no. Solo me quedé atrapado en el tráfico.

-Oh.- jugó con su taza de café, dando lentos círculos.

Mis ojos se ampliaron cuando la idea me golpea.

-Estabas preocupado por mi.

Se burló.

-No, no lo estaba.

-Lo estabas. Estabas totalmente preocupado por mi.- le insté.

-Yo… bien, quizás un poco.

Juro que pude sentir mi corazón derretirse dentro de un charco de baba.

-Lo siento. Debí llamarte para hacerte saber, pero no tengo tu número.

Me extendió su mano, palma arriba. Pestañeé hacia él, sorprendido- la cafetería está bulliciosa esta mañana, y él no intenta sostenerme las manos si el lugar no está vacio. No me iba a quejar, sin embargo. Deslicé mi mano en la de él y la apreté-

Kurt se rió de mi.

-Quiero tu teléfono, Romeo.

-Oh. Cierto.- mis mejillas sonrojándose, mientras le entregaba mi celular.

Se encogió sobre él, sus dedos volando a través de las teclas, y cuando me lo entrega de vuelta, vi que había puesto un nuevo número en mi lista de contactos.

-Ahora puedes llamarme o enviarme un mensaje si pasas por algún problema otra vez.

Él quería que tuviera su número. Así podré ponerme en contacto con él en el futuro.

-¿Amigo cafeína?.- leí en voz alta, riendo un poco.

-Bueno, me di cuenta que necesitaba un seudónimo. No queremos que tu mamá o tu papá encuentre mi número ahí.

-¿Por qué no?

Se movió en su asiento.

-Se asustarían si sospecharan de que estas saliendo conmigo.

Mi cara cayó.

-Hey, no es justo. Ni siquiera los conoces.- me gusta este chico, de verdad, pero no me voy a sentar aquí y escuchar a mis padres siendo minimizados.- No tienen ningún problema conmigo siendo gay.- Él alzó una ceja silenciosamente.- No lo tienen.- insistí.

-¿Así que salías un montón, entonces?.- preguntó.- Quiero decir, eres atractivo, inteligente, simpático. Buen sentido del humor. ¿Debiste tener una tonelada de novios, verdad?.- mi mirada se deslizó por debajo de la mesa, y él asintió.- Sí, estoy seguro que no tiene nada que ver con tus padres.

-Tuve un novio una vez.- solté hoscamente. Él no respondió. Cuando alcé la vista, lucía afligido, y una pequeña parte de mi sintió satisfacción de hacerlo sentir celoso.- Antes del ataque. En algún punto tuve un novio.

-Ellos, uh… ¿Ellos te dijeron eso?.- preguntó con voz temblorosa.

-No.

-Entonces como-

-No importa. Solo digo que tuve uno.

Él asintió, lentamente.

-¿Alguna vez intentaste encontrarlo?

-No. Deduje que debimos terminar en algún momento antes del ataque.

-¿Por qué dices eso?

Le di una mirada incrédula.

-Fui golpeado cada centímetro de mi vida, Kurt. Estuve en un coma por meses, y la recuperación fue incluso más larga. ¿Qué clase de novio me abandonaría durante un tiempo como ese?.- Él esta mordiendo su labio ahora, sus ojos llenándose de lágrimas, y sacudí mi cabeza con fiereza.- No hagas eso. No me tengas lástima.

-Yo- se aclaró la garganta, tomando un profundo respiro.- Mira, Blaine…

-Hey, estoy bien.- le dije rápidamente.- Todo terminó bien al final. Si no me hubiera dejado, no podría estar aquí contigo ahora, ¿Verdad?.- le sonreí avergonzadamente.- Honestamente, estoy comenzando a creer que el destino me trajo a ti.

Me tomó la mano esta vez, y dejé que la sostuviera. Nos sentamos en silencio, tomando de nuestros cafés e ignorando el tick-tack del reloj en la pared.

El viernes por la mañana, llegué tan temprano que en realidad lo atrapé allí. Vale totalmente ver su cara iluminarse cuando llega.

Nos sentamos allí por horas, hablando de casi todo. Nunca conocí a alguien tan cautivado por los musicales, como yo, pero el entusiasmo de Kurt podría exceder al mio. Discutimos nuestros shows favoritos de Broadway, debatiendo las mejores puntuaciones y las escenas más impactantes. Trajo a la conversación viejos problemas de revistas de modas, y nos reímos sobre su aceptación a regañadientes del fenómeno hipster.

Hay cosas sobre las que no hablamos, sin embargo. No traje a la conversación, su ataque, y él tampoco el mio. Ninguno de nosotros mencionó a su anterior novio, pero se sentía como un fantasma que merodeaba nuestra mesa. Hablamos de nuestro mutuo amor por Rent, y cuando le dije que "I'll Cover You" era mi canción favorita del libreto, Kurt se puso pálido y no dijo nada. Quise decirle que siempre soné con cantarla con el hombre que amara, pero él claramente tenía su propia historia con la canción, así que lo dejé pasar.

Estuvimos en Lima Bean hasta pasado el mediodía. Me mantuve expectante de que se excusara para ir al trabajo. Pero cada vez que abría la boca luego del silencio, es para preguntarme qué pienso del nuevo look de Adam Lambert, o el nuevo albúm de Beyonce, o el subtexto homoerótico de Sherlock Holmes. Es cuando le ofrezco comprarle sándwiches del aparador que Kurt finalmente mira el reloj.

-Tengo que ir a la tienda.- dijo arrepentido.

-No vayas.- le sugerí, enseñándole mi mayor sonrisa ganadora.- Quédate conmigo en vez de eso.

Suspiró, sus ojos cálidos.

-Ojalá pudiera… Te extrañaré este fin de semana.

Estoy tan alegre de que me extrañe, pero tan destrozado de tener que pasar dos días completos sin su compañía. Solo conocí a este chico por cuatro días, y aún así tengo que dividir mis días en Tiempo que paso con Kurt y Tiempo que pasó sin Kurt. Es estúpido, esta al borde de lo obsesivo, y puedo sentir el sonrojo esparcirse en mis mejillas.

Él tiene una vida fuera de esta pequeña cafetería. Tiene una amada familia y un montón de buenos amigos. Por supuesto que tiene que pasar sus fines de semana con ellos.

-También te voy a extrañar.- murmuré.

-Estarás muy ocupado para extrañarme.- reclamó dramáticamente.

-Imposible.

Cada vez es más fácil coquetear entre nosotros. Kurt ha estado un poco más relajado cada día. Nos bromeamos gentilmente a menudo. A veces cuando nuestras manos se tocan, debo luchar contra la urgencia de un escalofrío.

¿Es así como el amor se siente? ¿Puedes amar a alguien luego de cuatro días?. Una semana atrás, hubiera dicho que era absurdo. Pero una semana atrás, no había pasado horas y horas hablando con Kurt, sonriendo y escuchando su dulce voz, mi corazón saltando con el roce de la punta de nuestros dedos-

De pronto tuve la visión más extraña, imaginando a Kurt usando la chaqueta de Dalton y apoyándose contra un librero, pero pestañeé y la visión se fue. Me esta mirando casi enamoradizamente, y tengo que poner mis ojos sobre la mesa. Es sobrecogedor, estar aquí con él.

-¿Te veo el lunes?.- preguntó esperanzadoramente, de pie allí y colocándose su chaqueta.

-Lunes.- asentí.

Se acercó a apretar mi mano, antes de quitarla al frío.

Pensé en él toda la tarde. Mis padre y yo tuvimos nuestra usual cena familiar, llena de conversaciones educadas y las usuales consultas sobre mis estudios. Papá me preguntó acerca de un proyecto de arquitectura que me asignó una semana atrás, y tengo que admitir que ni siquiera lo he empezado.

No es como suelo ser.

Y se dan cuenta que no es como suelo ser.

Evadiendo sus preguntas, me excusé diciendo que estaba cansado y desaparecí dentro de mi habitación. Pero mirar a la pared llena de rosas no es lo suficiente para mi esta noche. Toqué mi teléfono, luchando con la urgencia de enviar un mensaje de texto a Kurt. No quiero asustarlo con aparecer muy interesado, tan pronto.

No dormí. Me quedé mirando el techo, mi mente nadando con escenarios cada vez más extravagantes de Kurt y yo: docenas de chicas con espuma, cantando y bailando y alrededor de pianos morados encendidos en llamas, cabalgando unicornios rosados a través de arcoíris de cartón. Contar ovejas no hace que me dé sueño; tampoco lo hace mi máquina de sonido blanco. Al amanecer, cuando el sueño me esta eludiendo, finalmente me arrastré bajo las escaleras. Mis padres nunca están despiertos temprano los sábados. Garabateé una nota y la dejé en la mesa de la cocina: Voy a dibujar algunos puentes para mi proyecto de arquitectura. Estaré de vuelta para la cena, los amo.

Esta nevando fuerte afuera. Hay un par de pulgadas de nuevo en el puso, y estoy agradecido de poder manejar sobre cuatro ruedas cuando salí hasta la entrada de autos cerca de Lima.

¿Qué es lo que voy a hacer cuando llegué allí?. No sé donde vive Kurt. Pasé por Hummel Tires and Lube en el camino hacia la ciudad, pero no luce como que trabajaran los sábados. Debí de haberle enviado un mensaje antes de irme. Pero no quiero lucir necesitado. U obsesivo.

Dios, ¿Qué si soy necesitado y obsesivo? ¿Quién acosa a un chico de ciudad luego de conocer por cuatro días? ¿Quién piensa en él constantemente, tiene bizarros sueños despierto que envuelven a chicas de preparatoria en espuma y criaturas míticas?. En ciertos puntos, voy más despacio, tratando de doblar en U y volver a Westerville. Pero, a veces algo me hace poner mi pie de vuelta al acelerador.

La ciudad esta silenciosa. Entre el pie de nieve en el suelo y la hora cercana al amanecer, luce que soy el único que se aventuró afuera hoy. Cuando finalmente llego a Lima Bean, vi que hay otro auto en el aparcamiento.

Es una Navigator.

Mi corazón golpeaba en mi pecho, me estacioné rápidamente y corrí a través del estacionamiento, mis botas crujiendo sobre la nieve, fuertemente mientras iba. Pude verlo a través de la ventana. Su cabeza en sus manos, pero tan pronto como abro la puerta, alza la vista y me ve. Y de pronto esta de pie, caminando hacia mi, mis ojos flameantes, y Dios, puedo sentirme a mi mismo desmoronarme cuando me alcanza.

-No entiendo qué esta pasando.- traté de decir, mientras me afirmaba y jalaba fuertemente hacia él. Acarició mi espalda de arriba abajo cuando me sostuve de él, un sollozo atrapado en mi garganta.


Hola mis Klainers.

Les tengo una bonita sorpresa, que también daré a conocer en la actualización de mi fic Zethouts, por si acaso, para que no lo lean dos veces. Estamos organizando con un grupo de escritoras, una transmisión en vivo por Youtube, en donde ustedes nos podrán hacer preguntas, nosotros también hacerles preguntas a ustedes, y de verdad estamos muy entusiasmadas. Si quieren más información, denle me gusta a la página en Facebook, Livestream Klainer. (Sé que dijimos que sería el sábado 23, pero hemos tenido algunos problemillas, así que es probable que la cambiemos para más adelante). ¡Los esperamos! :)

~Carolice