Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi
Vivian: Muchas gracias por apoyarme con esta loca empresa
Isabel: Tambien te agradesco el haber seguido este fic
Ryoga ya no llevaba la cuenta de las botellas de ron, whisky, pisco y varias otras cosas vacías que habían sobre su mesa, solo quería ahogarse en alcohol, miró como una figura se le acercaba, no la distinguió producto del alcohol solo cuando la tuvo encima distinguió a la China con su vestido negro.
-¿Molestar que yo sentar aquí?- el joven negó y la mujer se sentó a su lado, las lágrimas ya habían marcado su camino por el rostro de la joven.
-¿Quieres algo?- se sorprendió, su voz sonaba normal, así que se empinó el vaso que tenia en la mano, quería quedar botado de borracho.
-Vodka con Sake- la gente cercana a su mesa los miró con una cara de dos metros, era la combinación mas loca y peligrosa que habían escuchado, Ryoga levantó la mano y pidió una botella de cada una, el mesero se acercó le echó una mirada a las curvas de la China y sonrió.
-¿No será mucho alcohol para la señorita?- preguntó en un tono meloso, la joven lo miró, abrió una de las botellas y le mandó un trago que acabó con un cuarto del liquido, el oportunista sonrió y se alejo rápidamente de la mesa, Shampo abrió la otra botella, tomó un vaso de un litro y lo llenó a la mitad de Sake, y la otra mitad con Vodka, sonrió y levantó el vaso.
-Un brindis, por los muertos y por los viudos- susurró.
Ryoga la miró un momento y también sonrió, se dio cuenta que ya estaba borracho –Por los muertos y los viudos- dijo llenando su vaso.
Akane despertó de a poco, no quería moverse, por alguna razón se sentía segura y tranquila, como cuando dormía abrazada a su novio, se acomodó un poco y sintió una punzada en el hombro, se sentó y se restregó los ojos, Ranma dormía al lado de ella abrazándola, sus piernas estaban entrelazadas y sus brazos la rodeaban por el abdomen, miró un momento al joven y sonrió, no podía negarlo, era guapo, tenia un físico envidiable y la barba un poco crecida no le quedaba mal, la joven se levantó y miró el mar, el sol recién se estaba levantando, era otra mañana perdidos ahí, aunque ahora ya no era tan terrible como lo fue al principio, volvió a mirar al joven y se pasó las manos por el rostro ¿Qué le estaba pasando? Ella amaba a Ryoga y volverían a estar juntos cuando regresaran a la civilización, en realidad... Si es que volvían... Sacudió la cabeza y volvió a mirar la playa, le extrañó unos metales retorcidos que estaban cerca de donde habían dormido, se acercó, 4 de ellos tenían agua hasta el borde y el 5 estaba vació hasta la mitad, los tomó confundida y bebió un poco de agua, era dulce, quedó un momento en blanco, era obvio que Ranma había traído el agua, pero él la había llevado a ella en brazos cuando ya no pudo sostenerse eso quería decir que había hecho el camino al menos 2 veces más, sonrió; el hombro volvió a dolerle así que se sacó el vendaje y observó la herida, había cerrado bastante y era de un color rojo, por lo menos no se había infectado, se acercó al océano y con cuidado se quitó el vendaje lo mojó con el agua salada y se lo volvió a poner, sintió como le ardió por un buen tiempo y después se calmó.
Ranma se movió un poco y tanteó con su brazo intentando encontrar a Akane, a falta de cuerpo abrió los ojos y se levantó, la joven estaba en la orilla del mar lavando su vendaje, se levantó en silencio y se le acercó cuando ella terminaba de amarrar los trapos.
-Veo que ahora te mantienes cerca de la orilla- observó divertido cómo la joven saltaba y se daba vuelta de un respingo.
-No vuelvas a hacer eso, y sí, me mantengo cerca de la orilla- Akane se acercó con el entrecejo fruncido.
-Esta bien no te enojes ¿Cómo está la herida? La verdad es que ayer me diste un buen susto-
-Mejor ya no te preocupes- La joven miró el suelo y agregó en un susurro -pero muchísimas gracias hacerlo-
-Está bien, lo que importa ahora es encontrar algo que comer- Ranma miró el cielo mientras volvía a ponerse las manos detrás de la nuca, se extrañó de eso pues no lo hacia desde que era un adolescente.
-Tienes razón-
-¡Mira Ranma: termitas, estos si son comestibles!- Akane miraba un árbol nada distinto a los demás y le hizo una muesca en forma de T, Ranma miró con asco los bichos que subían y bajaban por el árbol en un incansable ajetreo.
-Yo paso, mejor busquemos algunas frutas por aquí- El joven siguió serpenteando mientras ella se encogió de hombros y lo siguió, caminaron unos 10 minutos más hasta que encontraron dos arbustos, uno con setas moradas y otros con setas amarillas.
-Estas sí me las como- Ranma se acerco a las moradas y las fue echando en el metal que había traído para eso, el avión aún después de su vida útil seguía sirviendo.
-Yo prefiero las amarillas- Akane empezó a recolectar las otras, las miro algo desconfiada, le parecía haberlas vistos en alguna parte pero no recordaba, le restó importancia al asunto después de todo tenia hambre, ambos con las bandejas llenas hasta el tope regresaron a la playa y allí las comieron tranquilamente, la fruta era deliciosa y ellos ya se estaban palmoteando la espalda felices por su descubrimiento, cuando de pronto Ranma soltó el puñado que se iba llevar a la boca y se agarró fuertemente el estómago, sin dar explicaciones se levantó de un salto y se internó rápidamente en la selva, Akane lo miró extrañada y ya se estaba levantando para ver que le ocurría cuando su cuerpo dio una violenta sacudida y las arcadas le atacaron el tórax, corrió rápidamente al bosque lejos de donde se había metido Ranma y sin aguantar más comenzó a vomitar.
Akane se sostenía en un árbol pálida, aún presa de violentas arcadas... Ahora recordaba donde había visto esa fruta, en una de sus investigaciones se había topado con una página dedicada a ellas, la amarilla provocaba vómito y la morada diarrea, sonrió mientras se limpiaba la boca, ya suponía como lo estaba pasando Ranma, volvió a vomitar lo poco y nada que quedaba en su organismo, recordó que el efecto era corto y le dio gracias al cielo, pronto las arcadas disminuyeron y ella pudo volver a sostenerse sola, caminó unos pasos vacilante hasta la playa y se derrumbó cerca de la aeronave, al poco tiempo apareció un maltrecho y pálido Ranma que se tiró a su lado.
-Entonces ¿Las termitas se pueden comer?-
-Entonces te criaste en una familia tradicional- Ranma caminaba apoyado de Akane y viceversa, única forma en que ambos podían sostenerse en pie y avanzar, luego de esos "ligeros" problemas estomacales habían quedado sin fuerza.
-Si, costó un poco que me dejaran estudiar en la universidad, pero logré convencer a mi padre ¿Y tú¿Cómo era tu familia?-
-Mi padre era un loco que insistió en separarme de mi madre a los 6 años, viajé con el 10 años más entrenándome en artes marciales, cuando volví a tener un hogar fijo y me reencontré con mi mamá dejé estar un poco mi entrenamiento, fue en esa época que empecé a estudiar y trabajar para conseguir mi avión- Ranma observó el camino, le sorprendió que avanzaran tan rápido.
-Practicas artes marciales... Vaya mi padre tiene un dojo y yo fui la única de sus hijas que estudio el arte, me tendrás que mostrar tu estilo cuando volvamos...- Akane miró el vacío, se le había olvidado quizás no volverían, Ranma observó como Akane se callaba de repente y se dio cuenta de lo que le ocurría, la apretó un poco más intentando reconfortarla.
-Tranquila, ya verás como volveremos ¿Si?-
-Si, tienes razón... Mira ese es el árbol- Ambos se acercaron al árbol con la letra T, las termitas seguían su camino inmutables, las miraron un momento y Akane tomó una rama, la apoyo en el tronco y espero pacientemente a que las termitas subieran, luego la separó y la miró un momento, suspiró, encomendó algo al cielo y se las comió rápidamente.
-¿Y?- Ranma seguía atento todas las expresiones de ella pero no veía nada.
-No son malas ni buenas- dijo mientras volvía a apoyar la rama al árbol.
-Veamos- Ranma tomó otra vara y desconfiadamente imitó a su compañera, miró la ramita llena de insectos y aguantando las nauseas las comió rápidamente, volvió a mirar el árbol y una brecha enorme se abrió en su estómago, ya sin muchos remilgos se dispuso a saciarse.
Ryoga despertó con un enorme dolor de cabeza sentía que le iba a explotar, el estómago le hizo un nudo retorciéndose y provocándole mucho dolor, se movió un poco y arrugó la nariz, había un olor dulzón y agrio en el aire, parecido al vómito, se restregó los ojos y se sentó en la cama, la tapa cayó dejando ver su torso desnudo, extrañado el joven levanto la tapa, para su sorpresa estaba totalmente desnudo, intento recordar que había sucedido pero todo fue en vano, se le había apagado la tele, un movimiento en la cama lo hizo dar vuelta y casi se cae de la impresión, la hermosa China, la novia del difunto, estaba en su cama desnuda también, dormida profundamente, gateó hacia atrás al baño, tocó algo con la mano, dio vuelta la cabeza y vio el vestido negro de la joven, confundido paseó la mirada por la habitación y un poco mas allá vio su ropa tirada en el suelo, se levantó y entró al baño, ahí el olor nauseabundo se hacia más fuerte, se acercó a w.c; estaba tapado hasta arriba con vómito, miró el lavamanos donde era la misma historia, corrió la cortina y agradeció de encontrar la ducha limpia, entró y se bañó intentando limpiarse de todo lo que le pesaba en los hombros, tomó rápidamente la toalla se enrolló y se dejo caer al suelo con las manos en la cara.
-Dios... ¿¡Qué hice!?-
-Parecemos monos- Akane supuso que llevaban unas horas comiendo, a pesar de la repulsión que le provocaban los insectos, el hambre era más así que ambos habían comido sin detenerse.
-Si, pero con el estomago lleno- Ranma soltó la rama y se agarró el abdomen mientras suspiraba –Vaya si que ya estoy lleno-
-Creo que yo también¿Volvamos?- Akane soltó la ramita y se levantó, luego de comer tanto había recuperado sus fuerzas.
-Me parece, tenemos que ir a buscar agua- El joven se levantó y se sorprendió a si mismo, solo llevaban unos días ahí y ya habían encontrado agua y comida.
Se pusieron inmediatamente en movimiento, con fuerzas renovadas, ninguno de los dos podía creer lo mucho que alimentaban esos bichos, llegaron rápidamente a su "campamento", tomaron los baldes con agua y volvieron a internarse en la selva.
-Es mi idea o nos demoramos menos- Akane miraba extrañada la laguna.
-Es porque conocemos el camino, creo- Ranma se acercó y llenó hasta el borde una de las latas, repitió la operación unas veces más y entregó unos baldes a Akane.
-Listo, vaya si que nos salio corto- Akane asintió y volvieron rápidamente a la playa
-Ranma ¿Sabes hacer fuego?-
-Para ser franco, no- Ranma había pasado ese ligero detalle, habían juntado leña y ninguno de los dos tenia alguna idea de como encenderla.
-¿Intentamos eso de frotar palos?-
Akane sintió que las manos se le quemaban debido a la fricción y la madera ni siquiera echaba humo, exasperada soltó la madera y le dejó el puesto a Ranma.
-Es todo tuyo- Ranma tomó las varas y comenzó a frotarlos frenéticamente –¡Préndete!- la madera se negaba a encender y el joven empezaba a perder la paciencia -¡¡Préndete!!- ahora el joven casi golpeaba la leña -¡¡¡PRENDETEEE!!!- al borde de la histeria Ranma golpeó fuertemente la madera base y la partió en dos, la miró un momento acezando y Akane lo empujó hacia un lado.
-¡Ranma eres un genio¡Faltaba aire!- tomó rápidamente la leña y volvió a armar el mecanismo y frotó decididamente la madera, la cual empezó a echar humo y pronto una pequeña llama creció en la base, ambos saltaron protegiéndola del viento y la dejaron en la maleza que habían juntado, pronto la fogata ardía alegremente.
Akane y Ranma miraban la fogata, cada cierto tiempo tomaban un pedazo de leña y lo arrojaban al fuego, entre ellos había un aire un tanto incómodo.
-¿Qué vas a hacer cuando vuelvas a la ciudad?- Ranma inició una conversación, no le gustaba el silencio que reinaba entre los dos.
-Me daré un baño caliente de tina, después no lo sé... Volveré con mi novio, seguiré con mi trabajo, no sé, tal vez sea el momento de pensar en ser madre ¿Y tú?-
-Dormiré en un colchón de plumas días y días seguidos, después me compraré un nuevo avión y seguiré con mis viajes por el mundo- Se estiró y se acostó al lado de ella. mirando el cielo –Y mi novia... Si, creo que si volveré con ella, y eso de ser padre, no creo que este listo todavía-
El silencio volvió a caer sobre ellos, pero esta vez ninguno de los dos lo rompió, porque era distinto, era un silencio cómodo. Akane se recostó al lado de él y miró las estrellas, no sabia como su vida había dado ese giro, pero ahora no maldecía su suerte, por lo menos estaba viva y casi ilesa, miró su hombro que ya no estaba hinchado y el dolor era muy poco, se incorporó y desamarró los trapos, Ranma la observó y se levantó también.
-Déjame ayudarte- dijo mientras tomaba el vendaje.
-Gracias- Akane estaba un poco ofuscada pero no se hizo caso, miró en silencio como el joven le quitaba esos harapos y buscaba otros en el bolso, se extrañó de ver que sacaba también un frasco de vidrio.
-¿Qué es eso?- pregunto señalando la botella.
-Perfume, por suerte no se rompió, te ayudara a curar mas rápido aunque estoy sorprendido lo veloz que ha sanado tu herida- vertió cuidadosamente el liquido, la chica se tensó un poco por el dolor y después se relajó, el joven tapó el frasco y amarró los nuevos trapos al hombro, luego se levantó para volver a sentarse al lado de ella, a medio camino se tropezó con el bolso y cayó sobre Akane, sus rostros quedaron a pocos centímetros de distancia y ambos podían sentir el galope de sus corazones.
Lo admito me esta costando mucho sacar esto adelante, asi que comprendan las fallas, la verdad es que estoy metida en otro proyecto que algun dia pondre aqui y se me desvia la inspiracion
Perdonen a esta loca sin remedio
